-Edward, no lo entiendo, y ya sé que me lo explicaste cientos de veces, pero no logro entender por qué haces todo eso-La castaña continuó acariciando el pecho de Edward mientras hablaba, y se apoyó en un codo para mirarlo de frente cuando este soltó un suspiro.
-Sé que no lo entiendes, porque tu vida es tan diferente a la mía, cariño. Tú no naciste con el futuro escrito, puedes tomar tus propias decisiones. Tú decides qué estudiar, qué empleo tomar, con quién salir-El cobrizo le dirigió una mirada llena de dolor-Yo no puedo.
-¿Por qué?-A Bella la desesperaba hablar sobre esto. La desesperaba ver a Edward siendo parte de esa farsa, siendo tan infeliz y que a nadie le importara. Solo a ella.
-Por favor, Bells… No quiero hablar más sobre esto, solo… Solo déjame disfrutar del tiempo que me queda contigo-Bella sonrió tristemente y se levantó de la cama.
-Iré a preparar el desayuno- Le informó mientras se ponía la camisa de Edward.
Sabía cuánto le gustaba a él verla con esas camisas.
Edward sonrió mientras la seguía con la mirada, para luego levantarse de la cama, enfundarse en un par de jeans que siempre dejaba allí por si acaso, y caminar hasta la cocina.
-¿Café?-Preguntó Bella de espaldas a él.
-Sabes que sí-La voz del cobrizo sonó amortiguada cuando enterró su cara en el cuello de Bella, y la tomó por la cintura.
-Ayer me crucé a tu novia.
-¿Ah sí?-Edward no soltó a la castaña, pero si se tensó por un momento.
-Sip. Fue a comprar al Starbucks en donde trabajo. Lo único que hizo fue quejarse durante veinte minutos porque los muffins tienen muchas calorías 'innecesarias'.
Edward soltó un bufido, y Bella se giró en sus brazos, para mirarlo a los ojos.
-¿Por qué estás con ella, Edward?
Edward no pudo sostenerle la mirada, y suspiró.
-Bells, ya te dije que…
-No, nunca me dijiste el porqué estás con ella. Si, ya sé que estudias comercio por tu familia, y trabajas en la empresa por tu familia, se que renunciaste a tu sueño de ser médico pediatra por tu familia, pero, ¿Y Tanya? ¿Por qué sales con ella si pareces odiarla?
Edward volvió a fijar su vista en los ojos castaños de Isabella.
-Cuando tenía 19 años mi padre me dio un ultimátum. Nuestra empresa se estaba viniendo abajo. Otras compañías se habían complotado para hundirnos, y la única salida era aliarnos con alguna otra empresa. La única empresa interesada en aliarse con nosotros fue la de Robert Denali. Para que esto sucediera pedía una gran cantidad de dinero, y una unión entre nuestras familias, para asegurarse de que no lo traicionaríamos. Y de ahí viene todo. Estoy atado a Tanya Denali. No la soporto, pero no puedo dejarla.
-Tu vida es triste-Edward soltó una carcajada, y se volvió a poner serio.
-Tú eres lo único que vale la pena en mi vida. Lo única persona con la que puedo ser yo mismo, ser feliz-Isabella cerró los ojos y apoyó la cabeza en el pecho de Edward.
Lo amaba. Estaba perdidamente enamorada de Edward Cullen, y eso era un grave, grave error.
Edward nunca podría darle más que esas noches de pasión y esas mañanas hablando sobre la vida.
Nunca podría ser su novia, ni tener una familia con él. Ni salir a caminar por la calle con él, tomados de la mano y comportándose como dos enamorados comunes y corrientes.
Isabella se tragó el nudo en la garganta, decidida a no llorar. No ahora, no frente a él. Quizás luego, cuando él ya no estuviera allí, lo haría.
-El café ya está listo-La castaña se giró y comenzó a verter el oscuro líquido en dos tazas, mientras Edward se sentaba en la pequeña mesa de la cocina.
-¿Cómo va el último cuadro que comenzaste a pintar?-Preguntó el cobrizo para luego darle un sorbo a su café.
-Oh, bien. Ya voy por la mitad.-Edward estuvo a punto de hablar y Bella lo cortó-No, Edward, no puedo mostrártelo.
Edward hizo un mohín y Bella soltó una carcajada mientras le daba un beso en la mejilla.
-Cuando lo termines, me lo mostrarás, ¿Verdad?
-Sabes que sí.-Edward sonrió complacido, y ahora fue él quien deposito un beso en la mejilla de la muchacha.
Isabella estudiaba artes plásticas en la Universidad, y su pasión era la pintura.
Era por eso que siempre llevaba grandes remeras, todas manchadas con óleo y rotas en algunas partes.
Ella no se obsesionaba por la moda, o su figura, y Edward amaba eso.
Bella era la antítesis de Tanya, en todo sentido.
Luego de desayunar, Edward lavó las tazas a pesar de las quejas de Isabella, mientras se reía de sus pucheros.
-Eres hermosa-Susurró el cobrizo para luego darle uno de esos besos que solo él sabía darle, esos besos llenos de amor, pasión y ternura a la vez.-Te amo, Isabella.
La castaña lo miró un segundo a los ojos.
No me hagas esto, Edward. No me hagas esto, por favor…
-Y yo te amo a ti, Edward.
Y ese fue el final de otra hermosa mañana. Edward salió por esa puerta, dejando a su corazón dentro de ese departamento de Brooklyn, allí, con Isabella Swan.
..
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-Bella, estuviste con Edward de vuelta, ¿Verdad?-La castaña bajo la cabeza, concentrándose en el Latte que estaba preparando, pretendiendo ignorar a su amiga.-Isabella, ¡Respóndeme! No soy idiota, sé cómo te pones cuando estuviste con él. Es como si estuvieras feliz y triste al mismo tiempo.
Bella soltó un resoplido y levanto la vista hacia Alice, su mejor amiga y compañera de trabajo.
-Si, Al, estuve con él, ¿Contenta?
-Yo estaré contenta cuando tú lo estés, Bells.
-¿Qué demonios debo hacer, Alice?-La pelinegra la miró llena de pena. Ni siquiera sabía que haría ella en una situación así.
-No te diré qué hacer, amiga. No puedo decirte que hacer porque nunca estuve en una situación como la tuya. Sería muy hipócrita de mi parte-Bella hizo un pequeño mohín y Alice la envolvió con sus pequeños bracitos.
-¡Ustedes dos, dejen de charlar por una maldita vez y trabajen!
-¡Cállate, idiota!-Le respondió Alice a Eric, su insoportable compañero de trabajo, y se volvió a girar hacia su amiga-Bella, yo solo quiero verte feliz, ¿Sí? Eres mi mejor amiga y no soporto saber que no eres completamente feliz.
-Lo sé, Al… Solo debo pensar, supongo-Su amiga le sonrió tristemente.
-Bueno, para levantar los ánimos, ya sé qué podemos hacer esta noche. Iremos a cenar las dos juntas. A un lugar costosísimo, ¿Quieres?
Bella soltó una risa.
-¿A un lugar costosísimo? Al, siempre terminamos en el bar de Greg.
La pelinegra soltó un bufido. Ambas odiaban el bar de Greg, pero usualmente, era lo único que podían pagar.
-Pues esta vez no será así. Mi madre me envió dinero y estoy segura que esta es la mejor manera de gastarlo.
-No haré que gastes todo tu dinero en una sola cena, Alice Brandon.
-Pues yo quiero gastarlo, y tú no puedes detenerme. ¡Vamos, necesitamos cambiar de aires, Bella!
La castaña soltó un bufido.
-Bien, como tú quieras. Pero yo pagaré mi cena.
-Sabes que no te dejaré hacerlo-Canturreó Alice mientras caminaba agitando las caderas hacia la otra punta del local.
Su amiga estaba loca, pero en ese momento, era lo único que la mantenía con los pies en el suelo.
..
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-Cielos, Alice, esta cena costará una fortuna-Murmuró Bella a su amiga mientras el mozo se encargaba de guiarlas hacia su mesa.
-Deja de pensar en eso por un segundo y disfruta. ¡Hoy no comeremos las grasosas hamburguesas de Greg, oh si!
Bella soltó una risa ante el comentario de su amiga, pero siguió mordiéndose el labio, nerviosa.
El lugar era increíble. Las paredes eran de vidrio, igual que las mesas, y la decoración combinaba perfectamente los manteles y los utensilios.
Y ni hablar de los comensales. Bella se sentía como un sapo de otro pozo entre tanto dinero y tantas joyas.
Bella llevaba puesto un vestido que Alice le había prestado, pues ella no usaba de esos.
No era demasiado formal, ni demasiado casual, pero para Bella era como estar vestida de gala.
Luego de ocupar su mesa, Alice la instó a que elija cualquier cosa de la carta, lo que quisiera.
-Creo que me quedo con el pollo con hongos-Anunció Alice mientras depositaba la carta nuevamente sobre la mesa.
Bella frunció los labios mientras seguía mirando el menú atentamente.
-Me gustan los raviolis, pero cuestan como 60 dóla-No pudo terminar de hablar, porque Alice ya le había quitado la carta de la mano y había llamado al mozo.
Antes de que pudiera protestar, el mozo ya estaba a su lado.
-Queremos un pollo con hongos, y unos raviolis, y para tomar, un champagne cristal rose.
Bella abrió mucho los ojos, y luego de que el mozo se hubiera ido, miró a Alice con una ceja alzada.
-¿Champagne? ¡Alice!
-Isabella, es mi dinero, y si lo quiero gastar en champagne, lo haré. Llevo semanas tentada de un buen champagne, deja de quejarte y sé feliz conmigo-Bella no pudo evitar reír ante el mohín de su amiga, y sacudió la cabeza resignada.
-Bien, Alice, seré feliz contigo.
Luego de ver como Alice festejaba como una niña pequeña, Bella se dedicó a inspeccionar el lugar, pero casi se ahoga con su propia saliva cuando al otro lado del lugar, divisó una inconfundible cabellera cobriza.
-¿Bells? Estás pálida, ¿Qué sucede?
-Es él, Alice.
-¿Él, él? ¿Edward? ¿Ese él?
-Si, Al, ese él.-Bella no podía apartar sus ojos del muchacho que ahora reía, feliz.
-¿Dónde? ¡¿Dónde?!
-Allí, el de los cabellos cobrizos y traje. Está sentado con un rubio, y están riendo.
-Oh cielos, dime que no te refieres a esos dos Dioses del Olimpo de por allá.
A Alice casi se le caía la baba de la boca mientras inspeccionaba a los dos muchachos que charlaban relajadamente.
-Sí, me refiero a ellos.
A Bella le costó lo que le pareció una eternidad despegar sus ojos de los dos muchachos y clavarlos en el mantel.
-Siento que morí, y ahora estoy en el cielo.
-Alice, deja de delirar, y de mirarlos así. Se darán cuenta, vamos, gira la cabeza.
Con pesar, Alice hizo lo que su amiga le decía y la miró fijamente.
-Me enamoré de ese rubio.
-Ni siquiera sabes cómo se llama, Brandon.
-Pero tú sí, ¿Cierto?
Bella suspiró, pero le sonrió a su amiga.
-Se llama Jasper. Jasper Hale, es el mejor amigo de Edward desde su infancia. Es la única persona con quién Edward puede ser él mismo.
-Aparte de ti.
-Aparte de mí.
Alice le sonrió alentadoramente, y la castaña no pudo hacer otra cosa más que devolverle la sonrisa.
-Oh, oh-Bella levantó la vista hacia su amiga y abrió mucho los ojos.
-¿'Oh oh'? ¿Por qué dices 'oh oh', Alice?
-Por eso-La pelinegra señaló con la cabeza hacia su izquierda y Bella miró hacia allí con pánico.
Y sí, justo lo que no quería que sucediese estaba sucediendo.
Edward Cullen y Jasper Hale venían caminando hacia ellas.
Edward tenía sus hermosos ojos verdes clavados en ella, y la recorría de arriba abajo.
Debe ser la primera vez en su vida que me ve vestida como un ser humano presentable. Pensó Bella mientras lo veía acercarse cada vez más.
-Buenos días, señoritas-Fue Jasper quien hablo, y a pesar de que Bella mantenía los ojos pegados a Edward, podría jurar que su amiga miraba al rubio con adoración.
-¿Nos permitirían sentarnos con ustedes?-Esta vez habló Edward, y Bella sintió como las mariposas comenzaban a bailar la macarena en su estómago.
-Si, por supuesto-La que respondió tan apresuradamente fue Alice, y Bella bajó la cabeza avergonzada cuando Edward corrió la silla que se encontraba junto a ella y se sentó.
Obviamente, Jasper quedó al lado de Alice, quien parecía estar flotando en una nube.
-Así que tú eres la famosa Isabella Swan- Jasper le sonrió afablemente, y Bella decidió que ese chico le caía bien.
-Solo Bella, gracias. Y tú debes ser el famoso Jasper Hale.
-Sí, lo soy. Y la hermosa señorita a mi lado es…-Jasper dejó la frase inconclusa mientras miraba fijamente a Alice, quien clavaba sus ojos en él como si fuera el último bolso del desierto.
-Alice, Alice Brandon.
-Un placer, señorita Brandon-Jasper tomó la mano de Alice entre las suyas y deposito un casto beso en el dorso de esta.
A Alice casi se le para el corazón.
Bella se giró hacia Edward cuando lo sintió reír, y este inmediatamente clavó sus orbes verdes en ella.
-Te vez hermosa, cariño-Bella se sonrojó cuando la mano de Edward fue a parar a su pierna desnuda, y le dedicó una amplia sonrisa.
-Tú no estás mal.
Edward soltó una risa y se inclinó sobre ella para depositar un beso en su mejilla.
-Te extrañé.
-Nos vimos esta mañana, Edward-Le recordó ella con una risa, y el cobrizo rodó los ojos.
-Lo sé, pero igualmente te extrañé.
Bella le sonrió complacida.
-Yo también te extrañé a ti.
-Permiso, aquí está el pollo con hongos y los raviolis-El mozo depositó un enorme plato de comida frente a Bella, y otro frente a Alice-Y el Cristal Rose-Luego de depositar el champagne en el medio de la mesa el mozo se retiró y Edward miró a Bella con una ceja alzada.
-Nunca me dijiste que te gustaba el champagne.
-No lo pedí yo. Fue Alice. Hoy está con ánimos de celebrar, aunque todavía no sabe qué-Todos soltaron una risa, y Jasper le dirigió una mirada de ternura a Alice.
-¿Ustedes ya cenaron?
-Sí, estábamos terminando de hacerlo cuando Edward vio a Bella aquí y salió disparado de la silla.
Bella soltó una risa nerviosa mientras Edward rodaba los ojos.
-Seguro que tú no querías venir aquí a conocer a la 'hermosa duendecilla de pelo negro'-Comentó Edward irónico, ganándose una mirada asesina de Jasper, mientras Bella soltaba una risotada y Alice se ponía más roja que un tomate.
-¡Oh Dios, Edward, lograste que Alice se sonrojara!-Esta vez fue Alice quién miró a Isabella con una de esas miradas que prometían muerte, asfixia, tortura y entierro.
Y así transcurrió la cena, llena de bromas, miradas asesinas y risas.
Y por un rato, sólo un rato, Isabella pudo fingir que lo suyo con Edward era algo real, algo eterno.
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¡Hola! Bueno, acá tienen el segundo capítulo de 'Felicidad Imperfecta', en el que se puede ver algo más sobre la vida de Bella.
Ah, cierto, quería responderle a algunas de ustedes,
NaTaLuCuLlenPttzn19: Creo que en este cap dejé un poco más claro el porqué de la relación Ed&Tanya. Y no, no tengo ese libro descargado :/ ¡Espero que puedas encontrarlo!
VictoriaMasenCullenVulturi y yasmin-cullen : No se preocupen que el drama no es lo mío. Creo que solo tengo un par de OneShoots dramáticos, y me costo tannnnto hacerlos. Prefiero mil veces el romance en su estado más cursi jajaja
MUCHÍSIMAS GRACIAS a todas por los reviews, los amé, en serio.
Ah, otra cosa quería decir, no sé si lo notaron, pero mis historias generalmente no son MUY largas. Creo que la más larga tiene 8 capítulos, así que solo quería decirles que no creo que esta sea la excepción.
No me gusta forzar la historia para que sea más larga, y muchas veces algunas chicas se quejan de que son demasiado cortas, y yo sé que es verdad, pero creo que prefiero dejarlas algo cortas antes que volverlas repetitivas y pesadas.
Bueno, eso era todo.
Muchas muchas muchassssss gracias otra vez por los reviews.
¡Nos leemos!
Emma.
