Capítulo 2: Un androide especial

Androides: máquinas humanoides capaces de realizar cualquier tipo de actividad humana menos procrear o sentir.

Bastante agradables en parte para quien se acostumbre tratar a uno. Lo único malo de ellos técnicamente es el comienzo, cuando el dueño debe hacer la programación básica.

—¡Carajo! —exclamó el castaño de orbes aguamarina luego de recibir un enorme paquete casi de su altura, mas no por la sorpresa de haber recibido el androide que compró en línea, sino por algo más específico: el manual de instrucciones—. Armin… ¿En serio tengo que leer todo eso? —frunció el ceño disgustado.

—Si quieres aprender a usar un Doll adecuadamente, sí —suspiró el rubio—. Siendo sincero, jamás me imaginé que comprarías algún día una de esas cosas. Son muy costosas.

—Pues yo amo las subastas en línea —Eren comenzó a hojear aquel libro enorme—. Maldición, deben ser cerca de mil páginas —buscó la última página numerada para ver la numeración—. ¡¿Dos mil treinta páginas?! No, no, no, no. ¡Ni crean que voy a leer todo eso!

—Oh, son más que la suma del total de páginas de libros que llevamos en último grado de universidad…

—¡Me tomará un año entero leerlo! —sinceramente, Eren siempre odió leer y escribir, pero claramente eran cosas que debía hacer.

—Podrías terminar en una semana si te lo propusieras, y sería el tempo adecuado antes de que hagas la prueba de ingreso en la compañía Ackerman. Entras en… ¿Dos semanas?

—Sí, pero creí que esas dos semanas servirían para instalarme en mi nuevo departamento. ¿Cómo se supone que le haré con esa cosa? Pedí que me lo mandaran a casa con mis padres hoy que me mudaba, porque creí que podría activar el Doll ahora mismo y me ayudaría con el equipaje… Vaya basura inútil.

—Vamos, Eren, igual y lo llevas como equipaje y todo listo. El manual lo debes leer de todas formas. Ah, ¿me lo permites? —le extendió la mano esperando recibir el libro, a lo que Jaeger cedió con pesimismo.

—Bueno, de hecho te llamé con la esperanza de que supieras cómo funcionan y me ahorres el leer manuales…

—Eren —frunció el ceño un poco—, deja de ser flojo. De no ser porque me interesa ver un Doll y su funcionamiento también, te pondría a leer ahora mismo y te dejaría.

—Pero como eres un buen amigo… —le sonrió a Armin.

—Mhm… La introducción dice que se mencionan los apartados de funcionamiento y después de cada apartado se encuentran las normas de robótica que aplican en cada función.

—O sea que… ¿Me puedo saltar las normas?

—Pues sí. Las normas solo te establecen que el Doll no puede causarte alguna agresión en resumen. Bueno, además de otras cosas ecologistas.

—¿Leíste un manual antes?

—No, vimos eso en clase, Eren —Armin solo suspiró—. No sé cómo es que sacabas buenas notas. Y más aún, ¡¿cómo te atreverás a hacer prueba de ingreso con Ackerman?! ¡El director de esa compañía es sumamente estricto! Dicen que si no renuncias tú mismo, te despide.

—Bueno, la paga en Ackerman es mayor que en Smith o AOT… Y vamos, el cascarrabias que mande ahí no puede ser tan malo, ¿cierto?

El rubio solo suspiró.

—Bien. ¿Y ya le echaste un vistazo al Doll?

—Ah, no, en realidad solo morí al sacar el manual de la caja.

—Eren… —Armin se palmeó la frente.

—Ya sé, ya sé.

El chico solo abrió la caja a lo alto con la tapa lateral. Dentro reposaba un androide pelinegro, vistiendo un pantalón formal de vestir negro y una camisa guinda a medio desabotonar de la parte superior. Todavía tenía los ojos cerrados.

—Wow, Eren… Se ve algo fino, aunque ya lo esperaba. Entre más grande sea el manual, más aplicaciones tiene el Doll, y por ende esas cosas son sumamente costosas.

—Y creer que me lo vendieron barato.

—¿Qué modelo es? —Armin se acercó para comenzar a ver detalles—. Oh, carajo, Eren. ¡Se siente como una persona real!

—¿Y no se supone que así sea? Ah, el modelo… No recuerdo. Espera, busco la nota.

—Los Dolls están hechos para asemejar visualmente, pero su piel debe sentirse artificial. Solo los Dolls más costosos en el mercado están hechos de material que asemeja la piel humana en su totalidad. En serio este debió costar un ojo de la cara.

—Que estaba en subasta. El modelo es LDL… Un personalizado… Levi…

—Mierda, ¡¿un personalizado?! ¡Eren, esas cosas son de lo más caro que hay! Son los hechos a la medida sin seguir un formato estándar de producción, son únicos.

—Debo tomarme eso como halago de buen comprador —rio Eren.

—Pero, uhm… Siento que he visto esa cara antes… No sé, tal vez me equivoque.

—¿Entonces no es personalizado?

—Parece serlo. También me parece extraño que subasten un Doll personalizado nuevo. ¿Tendrá algún error de fábrica?

—Uh, tal vez. A lo mejor quien lo mandó a hacer no se sintió satisfecho y lo regresó a la fábrica.

—Pues supongo que pueden subastar devoluciones. Y bueno, la gente que paga por personalizados es bastante estricta con las especificaciones.

—Tal vez lo devolvieron por enano —se burló el castaño. Bien no tardaron en notar que el androide era de baja estatura, incluso más pequeño que Armin, quien medía un metro sesenta y seis, y Eren dejaba la estatura del androide más abajo con su metro setenta y cinco—. Aunque la descripción ya decía que estaba enano.

—No sabrás si tiene error de fábrica hasta encenderlo.

—¿Y si lo intentamos?

—Espera, en eso estoy. Al comienzo vienen las indicaciones de cómo encenderlo. En la nuca debe estar un pequeño botón. Dice que no es visual, pero si tocas esa parte, sentirás dónde se encuentra. No se hace botón físico por cuestiones estéticas.

—Okay, déjame ver —Eren comenzó a tantear la nuca del androide, hasta dar con un pequeño borde sobresaliente que presionó.

—¡Pero aún no lo enciendas! —gritó Armin al ver que el pelinegro abrió los ojos.

—Androide personalizado Levi a su servicio. Por favor, responda el siguiente cuestionario —comenzó a articular palabras el Doll, dando a conocer su voz ronca.

—¡¿Eh?! —Eren de inmediato se espantó al escucharlo, mientras que Armin empezó a hojear el manual rápidamente.

—Eh… El manual dice que debes responder las preguntas de al comienzo para iniciar a llenar la base de datos y funcionar adecuadamente.

—¿El usuario está listo para comenzar a responder? En caso de que la respuesta sea negativa, favor de apagar la unidad.

—Ah… sí —respondió inseguro el castaño.

—¿Nombre del propietario? —continuó monótono el androide.

—Eren Jaeger —respondió nervioso.

—¿Edad?

—Veintiún años.

—¿Sexo?

—Masculino.

—¿Estado civil?

—Soltero.

—¿Ocupación?

—Ah, debería decir… ¿Empleado? Aunque aún no trabajo.

—Su respuesta se marcará como indefinida. ¿Gusta mantener relaciones con más de un individuo?

—¿Qué? —arqueó la ceja, sin entender—. ¿Qué tipo de relaciones?

—Íntimas. ¿Gusta de la presencia de externos al momento de intimar?

—¿Qué? ¡Claro que no! ¡¿A qué viene eso?!

—Oh… Eren, tal vez se refiere a que no quieras sentirte observado cuando tengas relaciones con alguien —se rascó un poco la nariz Armin—. Toma en cuenta que será tu compañero de ahora en adelante y bueno, te podría ser incómodo en ciertos momentos.

—Oh —respondió dudoso—. Continúa el cuestionario.

—Si el usuario disgusta de conversaciones de carácter personal, puede completar el cuestionario más tarde cuando se encuentre a solas.

—¿Ves, Armin? No está tan mal —rio Eren más tranquilo—. Tal vez no sea tan complicado como parece —se acercó al Doll para darle el frente—. Vaya, es raro. Me sigue la mirada, pero no está respirando.

—Es solo un robot, Eren, no hará más de lo que se le programe.

—¿Ya puede comenzar a hacer algo? Tal vez me ayude con las maletas ahora sí.

—Quién sabe, intenta ordenarle algo.

—Levi, lleva las maletas fuera de la casa —ordenó.

—La información recabada está siendo asimilada. Favor de esperar cinco minutos antes de que la programación entre en marcha.

—Menuda mierda —se molestó Eren—. Supongo que esperaré.

—Bueno, Eren, tengo que retirarme. También me mudaré pronto a la ciudad, así que estaremos viéndonos más seguido ahí —se despedía el muchacho rubio.

—Claro, si Jean te lo permite —bufó—. No entiendo cómo puedes aguantarlo, yo estaría extremadamente frustrado a su lado.

—Vamos, Jean no es tan malo, solo hay que dedicarle un poco de tiempo.

—Si tú lo dices —rodó los ojos—. Yo no siquiera lo he visto en meses, después de que eso pasó.

—Por lo menos yo tuve oportunidad de volverlo a ver, y como te digo, es cuestión de paciencia. Jean es muy atento cuando se lo propone.

—Atento, sí, claro —hizo un notorio tono de sarcasmo en lo último—. Que yo recuerde es un patán.

—No es un patán, ha madurado bastante. Deberías hablar con él luego —suspiró—. Realmente ha madurado mucho.

—Pues que yo recuerde solo me trataba de hacer bromas pesadas. Sabes que no nos llevamos muy bien, y por eso, ¿cómo es que tú lo aguantas así? Antes te molestaba en clases llamándote cabeza de coco, niña o nerd…

—¡Pero ha madurado! Es un buen tipo, por eso no me molesta ayudarlo.

—Pues hasta no verlo y que me demuestre que cambió, pensaré lo mismo —se cruzó de brazos.

—Eres algo infantil, ¿sabes? Tal vez si pasaras por lo mismo que él, cambiarías un poco.

—¿Parezco un idiota que se embarazaría por descuidado? Me dio pánico cuando supe que se retiró de la universidad porque quedó embarazado del doctor Marco —su piel se erizó del escalofrío de imaginarse a Jean con una enorme barriga.

—Bueno, se descuidó en ese momento. Eso pasa cuando no te haces el examen de prueba para ver si eres un ovulador.

—Qué horror —sintió vértigo cuando escuchó esa palabra.

—Eren… ¿Aún no haces el examen, cierto?

—No, luego lo haré. Pero por el momento no quiero pensar en ese tipo de cosas. Igual estoy seguro de que no soy de esos. ¿Tú ya hiciste el examen?

—Claro, sabes que es obligatorio hacerlo y ponerlo en tu registro para tu identificación.

—¿Y entonces tú…?

—Di negativo, mi cuerpo es regular —rio levemente.

—Suerte con Mikasa entonces.

Armin se sonrojó por completo.

—¡No la menciones! Además, ella está interesada en ti —sintió un poco de pesimismo, pero Eren solo le comenzó a picar las costillas.

—Es toda tuya —se mantuvo juguetón con su amigo hasta hacerlo reír.

—¡Eren, no empieces!

—El sistema de programación ha cargado. En seguida se iniciarán las actividades.

—¿Ah? —Eren reaccionó—. Levi, lleva las maletas afuera —ordenó nuevamente, a lo que el Doll se giró a verlo.

—¿Así o más tierno? Puto mocoso de mierda —el Doll empezó a actuar más fluido arqueando la ceja. Realmente se veía algo humano.

—¡¿Hah?! —Eren frunció el ceño al escucharlo—. ¿Qué fue lo que dijiste?

—Lo siento, cariño, en seguida hago lo que me ordenaste —le rio un poco el pelinegro, todavía manteniendo un semblante formal. Se volteó a ver los objetos, para identificar el par de maletas, tomarlas y finalmente salir de la habitación.

Eren no sabía cómo reaccionar. El otro actuó de forma un poco… natural.

—¿Me llamó puto mocoso de mierda?

—Eso parece —Armin finalmente saltó a carcajadas—. Idiota, ¡compraste un Doll mal hablado! Tal vez por eso te lo dieron tan barato.

—¡Maldición! —Eren se dio ligeramente contra la pared—. Pero supongo que mientras sepa limpiar, todo estará bien —suspiró—. Qué bueno que me despedí de mamá antes de que viera al Doll.

—¿Entonces ya hablaste con tus padres?

—Sí, me despedí esta mañana antes de que ambos salieran a trabajar —se sintió nostálgico—. No los volveré a ver en bastante tiempo.

—Lo sé. Yo aún no me despido de mi abuelo, no quiero dejarlo solo.

—Pero es parte de seguir adelante. Salimos del nido, Armin.

—El tiempo pasa más rápido de lo que me gustaría —Eren le dio un par de palmadas a Armin. No es como si no hubiera explicado antes su situación.

La única persona restante para el abuelo Arlert era Armin. Los padres del joven rubio murieron en un accidente cuando él era muy pequeño, y no quedaba nadie más. Fue este señor con su pequeña cafetería que sacó adelante al muchacho, pero ahora este tenía que irse para seguir con su vida, y a la vez quería quedarse al lado de su abuelo. Ya era bastante viejo, así que tenía miedo de un día volver y que él ya no estuviera.

—Bueno, si quieres darme el manual, yo lo termino de leer. Luego te explico los detalles en caso de que encuentre algo importante.

—De acuerdo.


Finalmente Armin se retiró a casa junto con aquel enorme manual. Mientras tanto, Eren comenzó a ayudar al Doll con las cosas luego de notar que la caja tenía accesorios incluidos, como un extraño plumero, entre otras cosas. Optaron que sería más fácil echar el equipaje en esa caja, y con ayuda del pequeño carrito de carga del vecino Hannes, la llevaron hasta la estación de tren.

El androide Levi se mantuvo silencioso durante la compañía del señor Hannes, cosa buena para Eren, quien no quería escucharlo decir alguna palabra indebida, pero también resultaba incómodo.

—Es bastante elegante el Doll que te compraron tus padres, aunque siendo sincero, creí que te dejarían comprarlo solo.

—Lo escogí yo.

—¿En serio? Caray, debió ser mejor si te daban la sorpresa en Navidad.

—Bueno, en realidad me dijeron anoche —soltó una risita—. Pero lo compré en línea de inmediato y esta mañana ya estaba un par de personas con el Doll listo en mi puerta. El servicio de entrega inmediata de la compañía AOT realmente me sorprendió, creí que tomaba un par de días en llegar.

—Pues parece que es muy buena compañía si te ofreció servicio así de rápido.

—Ni tan buena. Los de paquetería estaban evidentemente borrachos —se detuvo a pensar un poco—. La señora de lentes todavía se tambaleaba mientras me pidió que firmara la nota de recibido.

—Raro… —se giró Hannes a ver el Doll—. Pero igualmente el androide se ve de muy buena calidad. Cuando decían que se veían como humanos, no me esperaba que fueran tan parecidos.

—Bueno, la verdad yo tampoco, pero parece estar casi bien.

—¿Casi?

—Tiene problemas de vocabulario. Parece que por eso me salió algo barato.

El hombre mayor soltó una carcajada.

—Bueno, muchacho, suerte con el androide. Yo por el momento me tengo que retirar, no puedo dejar el negocio en casa abandonado.

—Muchas gracias por su ayuda, señor Hannes.

—De nada, Eren. Solo no te vayas a olvidar de la gente de por acá y ven a visitarnos en cuanto puedas.

—Seguro, señor. Y tal vez si tengo tan buena paga como dicen, incluso podría traer regalos para la gente de la cuadra.

—No lo digas, porque luego emociono a los niños. Tan solo ven de vez en cuando.

—Claro, y muchas gracias.

—Ya te dije que no es nada. Bueno, ha sido un gusto, Eren —después de darle un par de palmadas a Eren, el viejo Hannes se retiró, dejando atrás a Eren, quien solo esperaría a la llegada del tren, aunque no faltaba mucho.

—¿Y tú qué? —le preguntó al Doll, quien se mantenía de brazos cruzados esperando.

—No me gusta que te hablen con tanta confianza, ni siquiera el mocoso Armin.

—¿Hah? —mejor no debió haber dicho nada—. ¿Y tú qué sabes? ¡Son mis amigos!

—Y tú eres mío y yo soy tuyo —aprovechó el hecho de que estaban solos en la espera para acorralarlo contra la pared.

—¿Q-qué? —¿se supone que así actuaban los androides? Parecía algo humano, y celoso. ¿Esa era su programación?

—No te hagas de rogar, cariño. Sé que pronto me querrás solo a mí —le sonrió pícaro y coqueto. Sin embargo, cuando el tren se acercó y por ende más gente comenzó a aparecer, se retiró.

—¿Qué diablos te pasa? ¿Primero me acorralas y ahora te vas así? —no entendía a esa máquina.

Este solo hizo señas al paquetero para que introdujera la enorme caja al tren. El paquetero había entendido la seña e hizo su labor de inmediato.

—Lamento si te incomodo, lindo bastardo, pero dijiste que no te gustaba intimar en público. Supongo que me abstendré de avergonzarte frente a más personas.

—¿Huh? —Eren no comprendía cómo funcionaba este aparentemente hombre, tan solo lo siguió hasta la entrada del tren—. Más le vale a Armin explicarme cómo diablos funciona… Y se desprograma —murmuró en voz baja.

—Te escuché —el androide lo tomó de la mano—. No creas que me puedes desprogramar.

Eren ya comenzaba a arrepentirse de su compra.


—Moblit… —susurró una castaña recargada en el asiento de una camioneta de carga blanca, mientras aún babeaba un poco—. Quiero vomitar…

—Hanji… —el otro apenas reaccionaba también, mientras entre la jaqueca se trataba de despertar. Se encontraba recostado en las piernas de la mujer—. Va a… ¡¿Qué?! —se levantó de sobresalto, al mismo tiempo que la mujer se dirigió a la ventana del auto a sacar todo lo acumulado en su estómago.

Luego de sacar todo y tomar un poco de aire, reaccionó.

—Hey, Moblit. ¿En dónde estamos? —se sintió extrañada del paisaje. El hombre también se asomó por la ventana.

—En la carretera… —parpadeó ante la pesadez del sol.

—¿Carretera a dónde?

—Ah, en realidad no sé…

—¿Qué carajos hicimos anoche, Moblit? —comenzó a abofetearse la cara tratando de recordar—. Me duele la cabeza.

—Supongo que salimos a tomar unos tragos por Navidad y luego… No me cuerdo.

—Y así terminamos perdidos en medio de quién-sabe-qué carretera.

—Eso parece.

—Oh, genial. Mientras aún tengamos gasolina, todo bien.

—Señorita, parece que sí nos quedamos sin gasolina.

—¿Qué? ¡¿Y a dónde carajos fuimos?!


El viaje en tren no fue muy ameno, con un androide varón sonriendo levemente o guiñándole el ojo a ratos. El exceso fue que hubiera poca gente y luego se acercara demasiado para tomarle la mano como si nada.

Pero claro, se acercaba alguien y este se alejaba y lo trataba como desconocido. Lo malo era que con la apariencia tan realista, Eren se sentía como acosado por un homosexual. Ahora creía entender por qué habían devuelto a este androide, a pesar de que se veía de tan buena calidad.

Al salir del tren no le quedó más que pedir un taxi. Ahora la enorme caja de Doll resultaba desventajosa, no podía cargar maletas con normalidad. Y este parecía inútil para cargarla, o bueno, estaba fuera de las limitaciones físicas de alguien con esa apariencia.

Por lo menos había alquilado un departamento con tiempo en una zona no muy costosa de la enorme ciudad. El paisaje era bastante diferente a la zona de dónde provenía, empezando por la vestimenta de las personas ahí. Parecía que todos vestían formales, aunque fue solo en la zona central.

Por suerte ya contaba con la llave del lugar. Una vez ahí, estaría en su nuevo dominio. Poco a poco respiraba el aire a independencia.

Luego volteaba a ver el androide y sentía que tendría una carga extra. ¿Qué tan costoso resultaría uno de esos aparatos? Había escuchado que usaban fuentes de energía ecológicas y cosas así. Pero no tenía la más mínima idea de cómo se recargaban.

Dejarle el manual a Armin no fue muy inteligente de su parte.

—Uff… —suspiró al entrar finalmente al pequeño departamento, que constaba solo de una habitación amplia donde se ubicaba la cama de un lado y al otro extremo, mobiliario de cocina como estufa y microondas, aunque todo esparcido correctamente, como para aún dejar al centro el televisor.

Bendita pantalla plasma con una consola integrada. Cuando alquiló un amueblado no esperaba tener videojuegos ahí. Pero los había, y ciertamente tenía algo de debilidad por ellos.

—Oh, Dios, el departamento es genial —rápidamente se echó en la cama, como un niño en cuarto nuevo—. Levi, coloca mi ropa en el mueble.

—Eres un maldito flojo —el pelinegro comenzó a desempacar.

—¡Levi! —le gritó esperando que este repusiera sus palabras, pero lidiar con una personalidad programada no sería fácil.

—No te preocupes. Si eres flojo, para eso me tienes a mí. Así te quiero, bastardito.

—Mejor cállate, ¿quieres? —bueno, con lo que llevaba con el androide encendido, ya se estaba acostumbrando.

El Doll hizo su trabajo a medias hasta dar con la ropa interior del castaño, con lo que Eren no dudó en salir disparado a quitársela. Bien, sería una máquina, pero eso no evitaba que sintiera vergüenza de que alguien tomara sus boxers como si nada.

—Si me lo permites, ordenaré mis pertenencias —se inclinó el Doll cordialmente.

—Quién te entiende… —arqueó la ceja Jaeger. Por el momento no podía definir exactamente la personalidad de su nuevo androide.

LDL comenzó a sacar algunas cosas de la caja de dónde provino, unas bastante extrañas para Eren, como un par de botellas con líquidos blanquecinos, así como pequeñas cajitas. Lo único que no hacía juego entre las cosas que había sacado era el plumero.

Vaya que se veía extraño con él en mano, no encajaba con aquella vestimenta que tenía. Ahora que lo pensaba, tendría que comprar más ropa para el androide, pero el traje que usaba se veía bien, incluso tenía fachada de hombre adinerado. Poco a poco Eren comenzó a notar leves detalles del androide, tales como un pequeño lunar en la nuca.

Además, estaba bien formado. Podía apostar que debajo de esa camisa guinda, el diseño era de un hombre de aparente musculatura dotada. La camisa desabotonada de los primeros botones igual permitía ver un poco de los pectorales del androide.

—Está diseñado para una chica… —dedujo. No podía negar que era apuesto.

—¿Podrías repetir tus palabras? No llegaron a mi sensor de sonido.

—¿Qué son esas botellas y cosas? Vienes con plumero. Esos son… ¿Detergentes?

—No, mi lindo mocoso. Son recargables, batería, humectantes y varias cosas más, como semen por ejemplo.

—Oh, ya veo —reaccionó lento—. Aguarda. ¿Qué fue lo último? —no creyó escuchar bien.

—Semen —dijo en tono más fuerte.

—¡¿Qué?! ¡¿Para qué mierda necesitas semen?! —Eren quedó en shock, tropezándose y cayendo directo en la cama. Mientras, el Doll no tardó en levantarse y acorralarlo.

—Para que sientas mejor cuando te clave mi verga dentro.

El muchacho trató de forcejear, pero fue recibido de inmediato por los labios del pelinegro, que lo apresó más a fondo en la cama robándole el aliento.

—Ngh… —Eren trató de separarse, pero resultaba imposible. Era como si LDL supiera sujetarlo como es debido. Bueno, en realidad estaba en su programación, aunque él no lo supiera. Aun si tomaban sus labios por la fuerza, no parecía tan desagradable. El sabor de la saliva era algo especial, como un líquido de dulce sabor.

—Tranquilo… —Levi comenzó a bajar sus labios hasta dar con el cuello del muchacho, donde comenzó a chupar delicadamente. Luego de unos instantes, sus manos se sumergieron bajo la playera, al momento que con su pierna hacia presión sobre el miembro del contrario—. ¿Deberíamos tener sexo hoy mismo?

—No, espera… ¡Ah! —no pudo evitar gemir un poco cuando la fría mano de Levi bajó a desabrochar su pantalón y empezó a acariciarle el miembro.

—Tu temperatura parece haberse elevado. Te estás excitando, lindo mocoso —movió su mano sobre aquel miembro con más agilidad, hasta darse cuenta que esa parte del cuerpo de Eren era la indicada para iniciar con su labor.

—No…. E-espera, ah… —Eren se comenzaba a retorcer.

—¿Te gusta que te toque ahí? —ronroneó en su oído, para luego darle leves lamidas—. Eres tan putamente sensible —dijo en tono burlón, para bajarle en segundos el pantalón y la ropa interior. Observó el miembro activándose—. Oh… —instantáneamente bajó su boca hasta esa parte para empezar a chuparla.

—¡No hagas eso! Ah… —trató de separarlo bruscamente con las manos, mas ni jalándole el cabello con fuerza lograba detenerlo, pues no sentía dolor. Y por su lado Eren estaba empezando a poner su pene duro como piedra, pero el resto de su cuerpo como una vil gelatina temblorosa—. No, ngh…

—No digas que no cuando te gusta —el Doll le dio una vista erótica, mientras lamia suavemente su miembro—. ¿Debería chuparte las pelotas?

—¿Eh? ¡Hah! —una ligera descarga eléctrica le recorrió el cuerpo al sentir el toqueteo húmedo de la lengua de Levi delineándole los testículos—. De-detente…

—Oi, solo tienes un agujero. Estoy programado para meter por delante y por detrás.

—¿Qué…?

Casi arruinando el momento, el teléfono celular de Eren comenzó a sonar, captando la atención del androide, que soltó su agarre de una mano. Ágilmente sacó el móvil del bolsillo del pantalón a medio bajar.

—Es Arlert —respondió para seguir chupando el miembro de Eren. Dijera lo que dijera, el androide estaba programado para dar placer a menos de resultar una molestia, y en definitiva no estaba molestando. Eren incluso comenzó a mover por instinto sus caderas para empujar su falo en la boca de Levi.

—D-deja eso… Pa-ah… Pásamelo —Eren trataba de contener sus gemidos, pero no podía hacerlo cómo lo planeaba.

—De acuerdo —Levi dio click en la opción de responder y le pasó el móvil a su dueño.

—¡¿Qué?! ¡No respondas! Ahh, eso…

Levi, con las manos libres, tironeó al castaño para acomodarlo en la cama, obteniendo así una mejor posición para seguir chupando. Y Eren por accidente soltó el teléfono dejándolo al lado. Trató de colgar, pero no pudo evitar escuchar la voz del otro lado, aunque la extraña sensación en su parte baja lo hacía ignorar por completo lo que decía su amigo. Levi presionaba más fuerte sobre su miembro.

—Eren, ¿me escuchas? ¡Tu androide! ¡El manual dice que tiene funciones eróticas! ¡LD es Love Doll! ¡Compraste una máquina sexual! Eren, ¿me escuchas? —sonaba a través del teléfono.

—Ah, Levi… Ah, no tan fuerte… —sin querer comenzó a gemir con más fuerza—. ¡Ah, Levi!

—¿Eren? —Armin escuchó los sonidos del otro lado—. ¿Eren? ¿Qué estás haciendo?

—Uh… ¡Ahh! Ngh… —el sonido fue bastante claro.

—Eren, ¿esos son gemi…? Oh, Dios, ¡Eren! —del otro lado de la línea, el joven rubio había adquirido un nuevo trauma.

Lo próximo que sonó en la línea telefónica para Eren fue el sonido de la llamada colgada.


Próximo capítulo: Virgen

N/A: Ahhh… ¿Tatakae?

Ya me estaba tardando en actualizar este. ¡Gracias por leer!

Bien, apenas voy comenzando, pero creo que debo poner una aclaración: el romance aquí es humano!Levi x humano!Eren. Además, probablemente sea lento, pero luego le verán la gracia y las canas verdes.

LDL, como espero que supongan, es el modelo del androide Levi y significa Love Doll Levi :1

Se encontrarán con personajes OC, como Nathan (bebé de Jean y Marco), Roy (hijo de Mike y Erwin) y nada más xD.

Quejas, dudas, sugerencias y comentarios, amo sus reviews, lo saben :'D ¡Soul las ama!