How to train your dragon" no me pertenece. La franquicia es propiedad de Dreamworks y de Cressida Cowell.

Yo solamente hago uso parcial de los personajes y el marco de la historia sin fines de lucro.

Buenas, lectores. Creo que no ha pasado mucho tiempo desde la última actualización así que no creo que quieran matarme jajajaj.

Muchas gracias a todos los que dejaron reviews! Y por cierto, voy a aclarar un par de cosas que preguntaron: primero, sí, será Hiccstrid, pero de una forma muy particular; y segundo, lo del padrastro, utilice a Eret porque me pareció que encajaba bien, o sea no voy a spoilear, pero va a tener un protagonismo más tarde. No use a Drago porque me daba más para el político del que Hipo se queja en el capítulo anterior, y Spitelout es el tío de Hipo.

Otro dato: el nombre de Hipo es desconocido. El pasará a apodarse Hipo de los Suburbios a sí mismo, pero no es más que eso, un apodo.


Hay un edificio en Berk que nunca terminaron de construir, en el que todos los rebeldes vamos. La policía nunca va y es perfecto para joder y fumar sin resentimiento. Bru estará ahí.

Cuando llego la veo balanceándose en un sofá viejo que alguien abandonó allí, hablando con un idiota. Tiene el cabello hecho un lío en lo que alguna vez fueron dos grandes (realmente gruesas) trenzas. Además de la excesiva pintura negra en sus ojos alcanzo a ver unas ojeras que delatan que anoche no durmió. Y tiene la misma ropa de ayer. Tsk. Nunca hablamos de asuntos de fidelidad, pero mierda, se sobreentiende. Zorra. Y además está tan sexy que duele. Ahora en serio, muchas pasan horas frente a un puto espejo y no llegan ni a ser la mitad de sexys que ella. Es una zorra, pero folla bien.

Cuando me ve, salta del sofá. Su hermano pasa por delante de ella haciendo un flip con su skate, pero ella lo ignora.

No quiero enamorarme de ella. Enamorarse es endeudarse inevitablemente al whiskey y a cigarrillos. Y a Brutilda en sí. Mierda, ya estoy divagando. Tengo que tomar mi Ritalin o comenzaré a trepar las paredes. Cuando se acerca lo suficiente a mí veo que tiene un collar con un crucifijo de madera.

— ¿Ahora eres puritana? Bru, tú te ríes de la Biblia.

— Lo sé. Pero la ironía de eso me encanta. ¿Sabes? Yo siempre creí que —se atraganta con su propia risa al ver a su hermano caer—, que tú eras una especie de Jesús.

— ¿Jesús? Ja. ¿Acaso vengo aquí a curar tus pecados? —me mira casi dulcemente. Y yo casi le respondo con una mirada igual de dulce, pero alcancé a mantener la expresión fría y sarcástica.

— Eres el Jesús de estos suburbios —me abraza sensualmente, enredando sus brazos en mi nuca—. Tú absorbes los pecados de este triste, cerrado y odioso mundo.

Pongo mis manos sobre su trasero y lo presiono un poco.

— Al menos puedo contar mis pecados. Pero no soy un Jesús. Soy una mierda.

— Mmm, te subo el puesto a un eructo.

— Hipo. Los eructos son horribles.

La beso y muerdo su lengua. Estoy comenzando a tener una erección así que presiono mi pubis con el suyo. Mierda se siente tan bien. A la mierda que la haya jodido otro. Yo me la voy a joder ahora.

Mierda. Mi maldito celular está sonando. La aparto bruscamente y contesto. Es Valka. Está llorando. Maldito perro, Eret seguro volvió a golpearla. Dice que necesita que vuelva a casa. O Eret se enfadará más. Maldito.

Miro a Bru y me volteo, para volver al basurero del que acabo de salir, pero ella me detiene con su mano en mi brazo. Lo hace con fuerza.

— Escuche que esta noche hay fiesta en tu casa.

Me volteo. ¿Qué mierda? ¿Hay fiesta en MI casa, y yo soy el último en enterarme? Claro. Eret. Por eso Valka llamó. Aunque habrá alcohol gratis, no será tan malo. Miro a Bru fijamente por unos segundos y ella se voltea y va a quién sabe dónde.


La música está altísima y las paredes tiemblan. Wow. Y como si estuviesen locas. El LSD me está afectando. Bajo corriendo por la escalera, con una mano tocando la pared, como si fuera un mocoso que juega por la calle volviendo a su casa; y en la otra una botella de cerveza. Le doy un sorbo y me topo con alguien. Se queda maldiciendo pero yo sigo corriendo. Mierda. Siento de repente algo subiéndome por la garganta. Mierda.

Veo a Eret entre la multitud. Valka se le acerca y yo me sujeto de una silla para no caer sin quitarles la mirada de encima. La hierba está surtiendo efecto. Wow, era una buena hierba. Ella le dice algo y él la empuja a un lado. Fuerte. Maldito. Ya me cansé de que la trate así. O quizá solo sea el alcohol en mis venas. Tomo impulso y llego hasta donde está el maldito juntando todas las fuerzas que puedo y le doy un puñetazo.

Wow, se lo di bien.

— ¿¡Pero qué mierda te sucede, puto mocoso!?

Levanta del piso todos sus músculos y se arroja sobre mí, tomándome de la cintura al aplastarme sobre la pared. Todos voltean a mirar. Mierda. Me separa del piso y, ¡mierda, no! Me arroja sobre la mesa. Puta madre, me golpeó las costillas. Caigo al piso y me encojo sobre mí mismo para intentar soportar el dolor. La puta madre.

Mamá se mete en medio e intenta detener a Eret de matarme, peroél le da una bofetada y la hace callar.

Bru se para frente a él. No. Mierda no a ella. Que no la golpee a ella. Intento pararme. Cuesta mantenerme pero lo logro. Estoy aturdido. La escucho gritar. Muchos insultos, muy típico de ella. Eret me agarra de la camiseta y me arrastra un poco a un lado. Bru sigue gritando e intenta detenerlo. El hermano de Bru toma a Eret desde atrás y lo arroja contra la pared golpeando su cabeza.

Mi vista se oscurece.

Mierda. Que no la golpee.


Los párpados me pesan, pero intento abrirlos de cualquier forma. Veo cosas con un brillo extraño, como una imagen editada con mucho contraste. Estoy en un lugar oscuro y conocido. Mi habitación. Agh, me duele la espalda… y el cuerpo medio en general. Mierda. Los recuerdos vienen y van de mi cabeza como flashes que se hincan como puñales en mi cerebro. ¡Puta madre, Bru! Intento saltar de la cama, pero lo único que consigo es un mareo que hace a mi maldita cabeza dar vueltas sobre su propio eje y apenas quedo sentado en un borde.

— ¡Eh, hey! ¡Idiota, no hagas eso! —escucho la voz de Bru mientras siento que me tira hacia ella.

Me dejo hacer hasta que termino nuevamente acostado. Mi vista se está aclarando y la luz, que está bastante tenue de hecho, ya no me deja ciego. Difícilmente alcanzo a verla, pero parece estar bien. No tiene golpes. Uff. Me destenso instantáneamente y relajo mi cuerpo al punto que comienzo a sentir verdadero dolor.

Mierda. Sin adrenalina el dolor no tiene atenuante. ¡La puta madre, me molieron los huesos!

— Quédate quieto, estúpido. Tienes suerte de no tener rota la espalda.

— ¿Qué mierda pasó?

— Golpeaste al idiota, te partió el culo al medio, te desmayaste y me las arregle para salvar tu culo. Bueno, lo que quedaba.

Agh. Es una maldita zorra. Pero la amo. La tomo del brazo y la tiro sobre mí. Mierda. Duele. Pero qué importa.

Comenzamos a besarnos, cada vez abriendo más las bocas. Bru se acomoda encima de mí, montándome mientras me quita la camiseta. Me toca el pecho, en ocasiones clavándome sus largas y filosas uñas. Mierda se siente tan bien. La tomo del trasero y presiono su pubis contra el mío para que sienta la erección que está naciendo por su causa. Se decide por atacar mi cuello. Muerde y lame como si su vida dependiera de eso.

Esta noche va a ser tan viciosa que no voy a poder sentir el dolor.


— Sabes, estuve pensando.

— ¿Y? —le pregunto mientras exhalo el humo de mi cigarrillo de marihuana. Aún seguimos desnudos acostados en mi cama.

— Eres algo así como el hijo del amor de t madre, ¿no?, y de la rabia de tu padre —ríe alocadamente, obviamente por efecto de la droga; de otra forma no estaría pensando esas estupideces.

Aunque tiene sentido.

— Eso… eso me convirtió en esta mierda. Soy la mierda de este jodido mundo.

— Nah, sólo de este jodido suburbio. De seguro hay peores que tú.

— Entonces soy el Hipo de los Suburbios.