Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo.
A Perfect End 1.2
Los años pasan rápidamente y uno nunca se da cuenta, al final fui arrastrado por la corriente, 10 años desde que me había convertido en shinigami por última vez, ¿que tanto había ocurrido? Bien, nunca esperé casarme a temprana edad, ni compartir mi vida con mi compañera de clases. Orihime era una buena chica, se esforzaba demasiado por mantener nuestra amistad, creo que fue eso lo que me hizo dar el siguiente paso. Aunque también sentía cierta culpa por no corresponderle de la misma forma que ella lo hacía. Estaba agradecido con ella por otorgarme esta vida tranquila, con un maravilloso hijo, quizás parecía un poco enfermo pero me alegraba que Kazui tuviera la oportunidad de tener una madre como ella, me recordaba tanto a mi cuando era pequeño.
El mundo real seguía con su velocidad, Yuzu ayudaba en la clínica, mientras Karin era entrenadora. Chad se había convertido en un boxeador, nunca entendí la razón por la cual lo hizo, pero aún así lo apoyamos. Ishida, era otro caso que nunca comprendería, estudió medicina y comenzó a trabajar en el hospital de su padre. Las cosas entre esos dos mejoraron con el paso del tiempo. Mi padre…él me había dado el sermón de mi vida, al no ir tras lo que realmente me importaba, sin embargo no insistió mucho tiempo, supongo que su visita a la sociedad de almas estaba implicada.
En cuanto a la sociedad de almas teníamos noticias de vez en cuando, estaban por finalizar su reconstrucción. La última vez que los había visto fue hace algunos años, cuando habían obtenido un descanso para el primer cumpleaños de Kazui. Extrañaba la sociedad de almas, aunque podría decir que extrañaba a una persona en especial…
La volvería a ver después de muchos años, me sentía estúpido, como un adolescente en plena pubertad. Pero la shinigami era alguien que no se podía olvidar fácilmente, verla me creaba un montón de emociones. Y aunque me causaba un poco de incomodidad saber que ahora ella y Renji tenían una familia, no podía reclamar nada pues yo había hecho lo mismo.
Aún recuerdo cuando Renji me visitó para contarme acerca de su "hija", una niña que habían encontrado en el Rukongai y con la cual Rukia se había encariñado rápidamente. Renji le había planteado la idea de adoptarla, eso terminó por unirlos más hasta llegar al punto de convertirse en una familia, aún me sorprende que Byakuya no haya interferido. Tenía un poco de envidia, a veces pensaba en qué hubiera pasado si me hubiese quedado en la sociedad de almas.
Tomé un poco de aire al escuchar el timbre, era el momento que tanto había esperado. Estaba frente a mí, no había cambiado, el tiempo en la sociedad les favorecía pues envejecen de manera diferente. Su cabello era largo y el viento lo mecía, pude notar que llevaba el vestido que envié por su cumpleaños pasado, le quedaba de maravilla. No necesitábamos palabras, entendíamos todo con una simple mirada, al punto de olvidarnos por completo de los demás.
Rukia era mi complemento, todo mundo podía darse cuenta de ello, cuando estábamos juntos éramos un torbellino que nadie podía controlar. Con ella todo era emocionante, lleno de nuevas cosas, nunca buscaba complacerme, porque entendía qué era lo que necesitaba.
-Rukia…
-Dime, Ichigo.
-¿Nos volveremos a ver?
-Claro, ahora ya todo está bien, es posible que los visite más seguido.
-Cuando muera, espero me asignen a tu división.
-¿Qué dices?
-Aún falta, pero me gustaría regresar a ser shinigami.
-Ichigo. ¡Ten por seguro que lo serás! Aunque tendrás que pasar una larga y dura prueba para llegar a ser un miembro del décimo tercer escuadrón.
-¡Ja! Pan comido.
-Aún está vacante el puesto de teniente.
Y ahí estaba, insinuando que me quería cerca, sabía darme el ánimo para continuar. Quizás siempre fue el destino el que nos unió, si no lo hubiese conocido durante esta vida, seguramente al pasar a la siguiente me habría encontrado con ella.
Nuestro lazo era inquebrantable.
"Aunque carecemos de forma, no dejaremos de ir hacia adelante"
- Notas -
Lo sigo diciendo, para mí la relación de Ichigo y Rukia se ha convertido en un amor trágico, de esos que pudieron ser, pero el destino no los dejó. Quizás no en este tiempo, quizás en otra vida, no lo sé; sólo entiendo que ellos se complementan perfectamente.
