Capítulo 2. Todo es extraño
Abrió los ojos de golpe, se sentó mirando a todos lados, Harry y Ron no estaban donde antes lo vio ¿Había dormido mucho? Volvió a recostarse en aquella camilla llevando su mano hacía su pecho, sintió el pequeño bultito que causaba el giratiempo, entonces lo sacó para mirarlo, la arena seguía negra, y aun se notaba oxidado, realmente no tenía idea de si estaba haciendo lo correcto en aquel momento, ¿Estaba bien cambiar el pasado?... todo era demasiado incierto, pero por ahora, debía buscar al profesor Snape, y asegurarse de que había cambiado.
La señora Pomfrey llegó a los minutos, después de revisarla una última vez, le dio un pequeño recipiente con una poción para recuperar sus fuerzas, pero ella sabía que era inútil, mientras más vitalidad tuviera, más le robaría el giratiempo.
Tan solo se despidió de aquella amable mujer para después ir a sus dormitorios, estaba vacío todo, seguro había clases, debía primero averiguar que había cambiado antes de tener una vida totalmente normal. Empezó a organizar sus cosas, pero algo le llamo mucho la atención, sus apuntes de la clase de pociones eran totalmente diferentes. Se sentó en su cama de espaldas a la puerta, no entendía por qué eso había cambiado, pero entonces escucho como abrían la puerta, se levantó enseguida para ver a su amiga Ginny entrar acompañada de Lavander.
- ¡Hermione!... Por fin saliste de la enfermería… estuviste una semana dormida, nos tenías preocupados – habló la pelirroja tan amable como siempre, se acercó a la castaña que estaba tan consternada, había dormido una semana, una semana había perdido de clases, pero ahora, no era como si le importara, había perdido más ideando como viajar al pasado.
- ¿Dónde estás Ron y Harry? – preguntó al momento evadiendo lo que esta le decía, quería averiguar todo, y nada mejor que sus mejores amigos, con quienes podía hablar con tranquilidad sobre el profesor Snape sin levantar sospecha alguna, pues ya entre los tres habían tenido altercados con este.
- En la sala común – respondió Lavander al momento de una forma algo seria, normalmente no se llevaba bien con Hermione, se le hacía una chica muy obsesiva con las cosas de estudió, ella por su parte, era más relajada y aun así, tenía buenas notas.
Sin más Hermione solo sonrió para salir del dormitorio y bajar aquellas escaleras de caracol hasta la sala común donde estaban el azabache y el pelirrojo sin hablar, no entendía por qué, pero cuando notó aquel pin en el pecho del pelirrojo enseguida se acercó y se lo arranco llevándose un pedazo de la camisa.
- ¡Hey! ¡¿Qué te pasa Hermione?! – grito esté.
- ¿Por qué usas esto?... – preguntó, en realidad no tenía la más mínima idea del por qué Ron usaba ese pin con textos ofensivos hacía Harry.
- No sabíamos que te dieron de alta – murmuró aquel azabache que ahora no parecía estar con humor, pero se notaba sorprendido por las acciones de la castaña.
- ¡Como si no lo supieras Hermione!, ¡Todos lo saben!... hizo algo para quedar seleccionado en el torneo, y "Tener la gloria eterna" – repitió lo último en un tono altanero.
- ¿Y eso que?... No es la primera vez que pasan cosas extrañas Ronald, además dijeron que era peligroso, él no es tan bueno con la magia, ¿Por qué querría?... y si tus hermanos Fred y George no pudieron engañar a Dumbledore, ¿Por qué Harry si? – Ambos se quedaron totalmente callados cuando la castaña empezó a regañarlos de esa manera, así que solo miraron a lados contrarios – Ahora dejen sus tonterías y dense un abrazo.
La chica necesitaba tenerlos juntos, no quería que estuvieran peleados porque en realidad estos eran su apoyo, si iba a llegar un día en que no los vería de nuevo, quería aprovechar todo su tiempo al lado de sus mejores amigos. Una vez que estos le obedecieron sonrió un poco y enseguida se abalanzó a los muchachos rodeando a cada uno con un brazo, los apego a ella de forma tan maternal como siempre.
- Los adoro chicos – murmuró totalmente segura, estos sin entenderla la abrazaron igual convirtiendo el momento en uno de los hermosos abrazos del trio de oro. Una vez que los dejó se sentó en medio de estos que no dejaban de mirarla con real confusión. Hermione no solía comportarse de esa manera tan empalagosa.
- Oigan… ¿Cómo va la clase de pociones? – intentaba ser disimulada con ello, no quería parecer tan obvia pero la cara de Ron se iluminó como si lo hubieran recordado algo, entonces de su bolso saco su libro de pociones el cual le entrego a esta.
- Son los apuntes, el profesor Snape preguntó por ti – Encogió sus hombros como si fuera totalmente normal que esa chica tan dedicada faltara a clases.
- ¿Apuntes?... ¿De esta semana?... vaya, haré todo para entregarlo mañana apenas toque su clase – sonrió agradeciendo, normalmente la castaña prefería los apuntes de otros compañeros antes de la de esos dos, ambos eran muy malos para tomarlos.
- ¿Iras?... ¿Ya no te da miedo?, antes de que te desmayaras, te la pasabas diciendo que te daba miedo como te miraba, como si te conociera, y que tú nunca lo habías visto antes – explicó el azabache de la cicatriz, provocando una extraña sensación en la mente de la castaña.
Algo como eso no paso cuando rescataron al hipogrifo, no cambio nada, recordaba todo, pero ese momento había cambiado el pasado décadas atrás, cuando no había nacido, así que como ella viajo a esta edad, su yo que vivió la modificación no tenía idea sobre esto. Se sintió tan confundida pues era como un extraña paradoja aquella confusión, ahora no tenía idea de cuál era su personalidad antes de ello, pero de lo que si estaba segura, era que crearía a varias versiones de Hermione's, en el tiempo antes de su primer viaje, será diferente, luego podría ser normal, realmente era un revoltijo lo que pasaba por su cabeza en ese entonces.
- Iré a buscar al profesor Snape… - La castaña se puso de pie, dejando el libro en la mesita pequeña para salir de su sala común hacía el salón del profesor, no sabía si estaba ahí, pero sería el primer lugar en donde buscar. Cuando iba llegando un hombre musculado, calvo, y bastante atractivo la intercepto, ella solo se quedó mirándole extrañada, no sabía quién era, pero se notaba que era de aquella escuela Durmstrang, puesto que recordaba el partido que fue antes de empezar las clases, y que cuando presentaron esa escuela, él fue el primero de entrar.
- Krum... ¿No?... ¿Me das permiso? – fue cortante, al final, ella no había tratado en lo absoluto con aquel chico pues había estado obsesionada buscando la manera de viajar en el tiempo.
- ¿Qué pasa Hermione?... ¿No lo has pensado aun? – su voz varonil resonó en los oídos de aquella castaña chica. Como todo caballero tomo su delgada mano como si fuera una princesa para mirarla a los ojos - ¿Vendrás al baile conmigo?
Ella quedó totalmente estupefacta, ¿Viktor Krum la invitó al baile?, tenía que recordar todo lo que había hecho o al menos averiguarlo, al parecer su ser pasado no se obsesiono con la condición de su profesor. Se quedó sin responder mirando a aquel alto chico, pero entonces vio asomarse por aquel pasillo a su profesor de pociones, sonrió un momento cuando sus ojos marrones se percataron de él, miró un momento de nuevo al jugador, y justo cuando este iba a besar el dorso de su mano, la zafó casi de forma descortés.
- Lo siento, pero solo a una persona le diría que sí, y no eres tú – tan solo inclinó un poco la cabeza como señal de disculpas, enseguida paso de él, apenas lo hizo este fue rodeado de muchas chicas, no entendía por qué se había fijado en ella en primer lugar. - ¡Profesor Snape! – Gritó corriendo tras este, cuando este detuvo su andar ella igual lo hizo de forma golpeada para no chocar con él - ¿Puedo hablarle?...
El profesor apenas se giró un poco para mirarle de reojo con ese semblante serio con el que miraba a todos, pero había algo diferente, como cuando alguien te recuerda a algo pero no estás seguro si fue real o no, como un déjà vu.
- Señorita Granger, salió de la enfermería, que milagro verla después de tanto tiempo – era tan sarcástico, que ella al momento se sintió mal, no había logrado cambiar nada en él.
- Lo siento profesor, he tenido problemas, sé que aparte de esta semana, he faltado más, y no debí, pero… me pondré al día profesor – se disculpó al momento antes de sonreír de forma amable, suspiró un poco mientras trataba de ser agradable con aquel profesor.
- ¿Por qué no volviste Hermione?... – preguntó aquel profesor de una forma muy baja, ella solo abrió los ojos con sorpresa, ¿La recordaba?... no dijo nada, solo le dio un gran impacto oír que le llamaba por su nombre y no su apellido, Snape solo asintió y empezó a caminar de nuevo alejándose de aquella castaña.
- Volveré… Severus – respondió enseguida mientras llevaba su mano hacía el giratiempo bajo su ropa, lo empuñó suavemente sin saber si él le había escuchado, pero se sentía muy segura de ello.
La chica tomó camino de vuelta a su sala común, no debía viajar todavía pues su cuerpo estaba sumamente débil, se había cansado demasiado al correr, seguro no sería capaz de resistir un viaje tan largo de nuevo.
Pasaron unos meses, llegó navidad, con ello el baile, ella estaba muy ocupada poniéndose al día que olvido totalmente el conseguir pareja para ir a este, aunque era algo que realmente no le importaba demasiado, aunque si le molestaba la idea de ver a Harry y Ron con otras chicas, algo así como celos de amigos. Miraba en silencio como Ginny, Lavander, y demás compañeras se arreglaban para el baile, se sentía un poco mal, ella ni siquiera tenía un vestido, pero justo cuando iba a acostarse en su cama, Lavander se acercó entregándole una enorme caja.
- Te llegó como correo cuando estabas internada, nunca pasaste a recogerlo – sin más solo se apartó de la castaña para seguir arreglándose.
Hermione se sentó de nuevo doblando sus piernas sobre su cama, abrió la caja y ahí estaba, un bello vestido con tonos rosas y violetas, era realmente hermoso, al parecer sus padres estaban enterados de dicho baile. Cuando todas se fueron ella enseguida empezó a cambiarse para ponerse aquel hermoso vestido, nunca había tenido algo así. Se miró en el espejo realmente sorprendida. Aún tenía tiempo para llegar por lo que se maquillo de forma natural tan solo resaltando sus facciones delgadas, y por último se recogió su cabello rebelde acomodándolo con una peineta de tal forma que esta cayera sobre un hombro.
Se colocó las zapatillas que venían con el vestido, pero algo desentonaba con su bello atuendo, era aquel giratiempo, por un momento pensó en dejarlo pero no sabía si podía estar alejado de este tanto tiempo, sin más se lo colocó aunque no se viera lindo pues se veía tan dañado y viejo, tuvo que alargar la cadena para poder ocultarlo entre el escote. Una vez lista, bajó a la sala, había mucha gente y ya todos estaban bailando. Se quedó en un asiento alejado mirando a todas esas parejas felices pero entre toda esa multitud pudo notar a aquel profesor. La castaña sonrió suavemente, entonces lo decidió, ya no se sentía débil y no quería estar sola en aquel baile de navidad, sus amigos estaban con aquellas amigas de vestidos similares, Krum parecía haber escogido bien, no, no había nadie ahí.
Salió del castillo para correr hacía el bosque prohibido, dando uno que otro tropezón a causa de los zapatos altos, pero no se detuvo. Al llegar a aquel árbol que no había cambiado nada al pasar las décadas, saco su giratiempo dando un suave suspiro para concentrarse.
- Parte de mi vida… para que me lleves a cuando aún yo no tenía una – tal y como antes, mencionó aquellas palabras al giratiempo al cual empezó a darle vueltas lentamente hasta que sintió ese dolor en el pecho, como si le estuvieran arrancando el corazón, extrayendo su alma con tan violencia que solo provoco ardor. Todo empezó a moverse a su alrededor, hasta que se volvió negro completamente.
- Hermione… ¿Eres tú cierto?... – se escuchó una voz baja, infantil pero varonil.
La castaña empezó a abrir los ojos lentamente, a su el frente había un par de zapatos negros muy brillantes. Se sentó con cuidado con la cabeza agachada, aún mantenía su atuendo hermoso, se sentía muy mareada, no sabía si había funcionado, levantó la mirada lentamente hacía aquella persona, para su sorpresa, aquellos intensos ojos negros la miraban como si se tratara de un total fenómeno.
- Severus… - murmuró bajito notando como estaba vestido de gala. Este se acercó ofreciendo su mano a la chica para que se levantara, pues él podía notar que toda aquella piel carecía de color, estaba tan pálida como un cadáver.
- Tardaste en volver… - él sonrió amigable una vez que la tuvo de pie, admiro su belleza antes de mirar hacía el castillo, podía escucharse la música, era navidad, por lo que el castillo daba un baile.
/Espero les haya gustado este capítulo, no olviden dejar sus opiniones, eso me anima a seguir y actualizar más rápido.
