Capítulo 2.
Después de su sesión de estudio, Remus se había dirigido a la Sala Común de Gryffindor, no sabía cómo se sentía, si mejor o peor que antes, pues ahora le hablaba a Emma y estaba seguro que ella se había sentido atraída, pues le había agradecido con un beso muy cerca de los labios; pero, sabía que las posibilidades de que Lily Evans tuviera una cita era realmente nulas. Nadie. Jamás. En el colegio se atrevería a salir con la marimacho.
—Jodido día, —dijo Remus dejándose caer en el sillón al lado de James, que mantenía un juego de ajedrez con Sirius.
—¿Qué pasó? —preguntó Sirius tallándose la barbilla pensativo, poniendo especial atención en los peones.
—Solamente que me he armado de valor y he hablado con Emma Carter.
Los ojos de sus dos amigos se abrieron como platos y se clavaron en el tercero esperando que contara la historia.
—¿Sólo eso? —cuestionó esta vez James ignorando el caballo que Sirius derribaba.
—No, la invité a salir— puntualizó. Disfrutaba tener en intriga a sus amigos.
—¿Y? —esta vez le tocó a Sirius abrir sus ojos de mercurio.
—No saldrá conmigo.
—¿Qué? ¡¿Por qué?! —gritó impulsivo James, logrando que las miradas de los demás Gryffindor se posaran en ellos.
—Chstt! —lo calló Remus molesto, —baja la voz. Me dijo que no la dejaban salir antes de que su prima saliera.
—¿Su prima? ¿Te refieres a …? —cuestionó Sirius sin ser capaz de pronunciar el nombre, pero hizo un gesto en su casa muy parecido al que hacía la pelirroja cuando estaba molesta.
Remus asintió.
—Estás perdido— murmuró James girándose nuevamente al juego de ajedrez notando que le faltaba un caballo.
Sin embargo, Sirius permaneció con la mirada perdida y rascándose la barbilla. Era lógico que planeaba algo, o por lo menos una idea le había llegado a la mente. La cara de tristeza de Remus le había dado suficientes razones para pensar en un plan B.
—Escuchen, —llamó la atención de sus amigos bajando la voz, —tal vez tengas alguna oportunidad, Lunático. Lo único que debemos hacer es encontrar a un chico lo suficiente valiente para salir con Lily Evans. ¡Vamos! La chica no es tan fea, debe haber algún interesado. Hogwarts tiene más de mil quinientos alumnos.
—Ilústrame — sonrió James. —Aunque hubiera un chico lo suficiente valiente en Hogwarts para salir con ella, ¿cómo lo convencerías de que lo hiciera? Sabemos con justa razón que por decisión propia nadie lo haría.
—Ay, mi pequeño saltamontes, aún tienes mucho por aprender, —murmuró Sirius haciéndose el gracioso. —Dime ¿para qué existen los galeones si no son para pagar cosas?
James asintió con la cabeza comprendiendo el plan, sin embargo, algo lo inquietaba pues miraba a todos lados buscando a alguien.
—Necesitamos un chico lo suficiente valiente, ¿cierto? —confirmó el moreno, por lo que sus amigos asintieron. —No encontraremos chicos más valientes que en Gryffindor, lo sabemos, dime una cosa, ¿Quién crees que se animará?
Ambos amigos se quedaron con la boca abierta, ese era un buen punto. Comenzaron a mirar alrededor imitando a James dispuestos a encontrar a alguien, no valía la pena perder el tiempo con chicos de los primeros cuatro cursos, se habían enfrascado sólo en los de quinto, sexto y séptimo. Había muchos chicos, de eso estaban seguros como mínimo 50 incluyéndose a ellos mismos.
—¿Qué piensan de Anthony McMichael?— preguntó Sirius mirando a un chico alto y bonachón que estaba en una butaca escuchando la radio mágica.
—No creo que tenga el carácter para lidiar con alguien así, —opinó Remus, —debe ser alguien más rudo y fuerte, alguien como un bateador.
—El único bateador de Gryffindor es Tom Watson —señaló James presumiendo una vez la capitanía del equipo de Quidditch.
—Watson es gay —dijo pensativo Sirius, aunque este parecía un pensamiento bastante desagradable, —nunca olvidaré cuando me abordó, —recordó con un escalofrío. —No sé de dónde sacó que yo era gay.
—¿Qué tal Frank Longbottom? —preguntó Remus recordando al chico tan agradable siempre con una sonrisa en el rostro.
—Está colado por Alice Marz —agregó James, —nunca aceptaría.
—¡No puede ser tan difícil! —levantó la voz Sirius al borde de la histeria. —¿Por qué no podemos encontrar un chico lo suficientemente decente? ¿Es mucho pedir alguien valiente, que acepte dinero, lo suficientemente alto y fuerte como manejarla pero no lo suficiente para golpearla?, ¿alguien que no sea tan feo para que ella sienta alguna atracción?, ¿alguien lo suficiente inteligente para tener una estrategia y apegarse a ella?, ¿alguien lo suficiente cercano que haga esto por ti, Remus?, ¿que no sea gay y que no esté interesado en nadie? ¿Alguien con la misma...? ¡Ah! —gritó lo último cayendo en cuenta.
Con el último grito media sala de Gryffindor pegó un respingo por la inesperada exclamación. James y Remus lo miraron espantados esperando respuesta. De repente, la expresión de Sirius cambió y se puso serio, acomodándose mejor en la silla frente a sus amigos. Miró directamente a los ojos a James y suspirando las palabras, dijo:
—James, tú eres el indicado.
—¡¿Qué?! —gritaron ambos chicos, quedando con la boca abierta.
—Y yo que pensé que no podía pasar nada mejor en el día, que ver a Peter orinarse del miedo —murmuró Sirius con picardía. Los otros dos voltearon los ojos. —Piénsalo, James, eres la persona ideal. Creo que podrías lidiar con una persona así.
—¿Y yo que ganaría? —cuestionó este con los brazos cruzados con desafío.
—Nuestros galeones —dijo Remus.
—Sus galeones —corrigió Sirius señalando a Remus.
—Cien galeones.
—¡¿Qué?! —exclamó Remus con los ojos redondos, jamás pensó que le costaría tan caro salir con Emma Carter. —No tengo tanto dinero.
—¡Cuánto interés, James! Me decepcionas —dijo Sirius tomándose el pecho con gesto dramático. —Yo que creí haberte criado correctamente. ¿No puedes simplemente hacerlo para hacer feliz a un amigo?
James negó con la cabeza y dijo:
—Lo siento, Remus, por ti haría cualquier cosa, creo que lo he demostrado convirtiéndome en animago. Pero esto es demasiado, no estás hablando de luchar con una banshee, no, estamos hablando de Evans. Lily Evans. La chica que le lavó la boca a Canuto con jabón.
—Gracias por recordármelo...— reclamó Sirius por lo bajo.
—Ni hablar, James— negó Remus con la cabeza, decepcionado.
—¿No te da pena? —respingó Sirius. —La única oportunidad de estar con el amor de su vida. ¿No quieres que Lunático sea feliz, ah? Sabes todo lo que ha sufrido y lo mucho que ha esperado para encontrar el momento ideal en donde declararía su amor, ha leído, soñado, andando y respirado Emma Carter los últimos cuatro años. ¡Vamos, James!
Algo dentro de James lo removía, sabía que en sus manos estaba la felicidad de su amigo, pero la verdad era que estaba pidiendo demasiado. Lily Evans llegaba a otro nivel, era casi igual que acostarse con un hombre, y Evans definitivamente no le gustaba, no le atraía para nada, su actitud feminista y las crisis existenciales con las que se presentaba a cada instante no hacían más que colmarle la paciencia. Además después de lo que le había hecho a Davis Button temía por su descendencia. Uno nunca sabía cuándo Evans te golpearía, y no golpea suave dicen algunos.
—De acuerdo —asintió James, —lo haré. Sólo por ser tú, Remus. Pero a cambio... Tienes que prometerme que le echarás todas las ganas con esta chica, te esforzarás por ser feliz, y tú —dijo esto último dirigiéndose a Sirius, el cual puso cara de susto, —me vas a ayudar en todo. Y sólo será una cita, ¿de acuerdo?, sólo una.
—Con una es suficiente, James —asintió Remus sin poder ocultar su sonrisa.
—Pero deben ser novios de verdad, eh, James —agregó Sirius —porque si sólo salen y no hay nada de nada, Remus no podrá ser novio de Emma.
—Es verdad, James.
James asintió no muy convencido de lo que estaba haciendo, sin embargo, no pudo ocultar su felicidad en el momento en que el rostro de Remus se había iluminado y no podía dejar de sonreír. Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus amigos y hacer todo por su felicidad, y aunque aquello era mucho más de lo que nunca había hecho por nadie, estaba dispuesto a salir con Lily Evans en la próxima salida a Hogsmade.
Conforme iban pasando las horas se iba sintiendo más cómodo y seguro de que estaba haciendo lo correcto. Pero cuando ella entró en la sala común, y el silencio se hizo presente, incluso algunas velas se habían apagado, sabía que no la tendría nada fácil. Lily Evans había entrada a la habitación con esa expresión dura que la caracterizaba, arrastrando la túnica se había sentado en una butaca cerca de la ventana y vio correr a los chicos de primero que estaban cerca. Absorta a todo sacó un libro y comenzó a leer. Era el momento de evaluar a su presa, tenía que comenzar a sentirse cómodo de una u otra manera, aunque aquello fuera lo más difícil del mundo.
La observó comenzando de abajo hacia arriba, tenía pies pequeños, piernas largas y torneadas, cadera redondeada y cintura estrecha, pechos pequeños y en general, muy delgada y pequeña, no entendía cómo podía intimidar tanta gente si realmente era una mujer muy menudita, brazos delgados y espalda estrecha. Tenía que admitir que tenía un cuerpo agradable para la vista, no había encontrado aún ningún defecto en su físico y eso era bueno, ya que si no encontraba algo que le gustaría podía consolarse en que tenía un cuerpo decente.
Nunca la había mirado con tanta atención, la veía todos los días pero nunca se había tomado la molestia de mirarla. Tenía un rostro ovalado con una piel muy blanca, como si fuera leche, unos pómulos bien rellenos terminando en una boca con labios finos. Ojos grandes y expresivos que siempre maquillaba de negro, eran el centro focal de su cara y era fácil ignorar la nariz respingona o las cejas graciosas. De acuerdo, un rostro bello, aunque minimizándolo la expresión que siempre llevaba, la expresión seria y fría, cuando esta cambiaba se volvía una furiosa. Llevaba el largo cabello pelirrojo amarrado en una trenza que casi le llegaba a la cadera, un cabello muy largo.
En ese momento la enamorada de su amigo Remus entró al salón, iba extrañamente sola y con su simple presencia la habitación se relajó, todos los pares de ojos masculinos se posaron en ella, sin embargo, James veía a Lily. Su prima pequeña se acercó, y después de decirle unas cuantas palabras, la mayor hizo un gesto de molestia para después subir ambas por las escaleras hacia los dormitorios de las chicas.
Las primas eran tan opuestas físicamente, Lily tenía una belleza más clásica que hacía gala a sus raíces irlandeses, mientras que su prima tenía una belleza exótica y diferente, mucho más voluptuosa producto de la combinación de razas latinas con inglesas. El padre de Emma era primo de la madre de Lily, por lo que ambas compartían la sangre inglesa y muggle; sin embargo, estos eran los rasgos que no habían salido a la luz físicamente, pero que las volvían parte de la misma familia, aunque ellas trataran de negarlo. Pero la verdadera diferencia entre ambas era la personalidad.
—¿Por qué no puedes comportarte como una chica normal? —decía Emma parada en la habitación de su prima.
Lily permanecía acostada en su cama escuchando el sermón de la pequeña, no era la primera vez que sucedía algo similar.
—El día de hoy un chico bastante agradable me invitó a salir —continuó la menor, —y tuve que decirle que no porqué tú no estás interesada en los chicos. ¡Por favor, Lily! ¿Es mucho pedir que salgas con alguien? Sólo para yo poder disfrutar de mis últimos años en Hogwarts.
—Sí, Emma, es mucho pedir —dijo Lily totalmente fría hacia los comentarios de su prima, —sabes lo que pienso al respecto. Así que si no tienes nada más que decir, te pido por favor que te retires.
Emma golpeó el suelo con la suela de sus zapatos, con un gesto bastante infantil y meneando las caderas abandonó la habitación con un portazo. Lily permaneció ahí observando el lugar por el que su prima había salido. Estaba cansada. Muy cansada. Se puso pijama y se dispuso a dormir de una vez por todas.
Al día siguiente, James había decidido que sería su primer día de acción, no se encontraba ni poquito nervioso, confiaba en su atractivo lo ayudaría y que tal vez a ella le atrajera que él, como ella; era un chico problema. Se puso loción y una camisa limpia, trató de acomodarse el cabello con las manos pero se dio cuenta que así lucía mucho más atractivo.
—¿Listo, galán? —bromeó Sirius detrás del espejo.
James suspiró.
—Sí, listo. No se podrá resistir.
Sirius soltó una suave risa y ambos se dirigieron al gran salón a desayunar.
El salón estaba repleto de alumnos hambrientos, era buena hora y tenían tiempo suficiente para comer cómodamente y, si Lily se encontraba en ese lugar comenzaría con su primer movimiento. Para su mala o buena suerte, Lily no se encontraba en el comedor así que pudo comer tranquilamente hasta que llegó la hora de ir a clase. Era encantamientos, la mejor clase de Lily Evans, le había dicho Remus, pues era el único que ponía atención en las clases. Seguramente ella ya se encontraría ahí, así que se dio prisa para llegar antes que su única amiga y sentarse a su lado.
No se equivocó, su largo cabello ese día lo llevaba completamente suelto y era inconfundible con las únicas dos personas que también ya estaban en el salón. James se acercó sigilosamente para no sobresaltarla, ella estaba enfrascada en un libro pequeño que jamás había visto. No tenía la apariencia de un libro del mundo mágico ya que estos eran todo menos pequeños, debía tratarse de alguna novela muggle. Se sentó a su lado y entonces se dio cuenta que aunque hubiera llegado lanzando una bomba fétida, ella no lo hubiera notado.
—Hola, niña —le dijo tratando de llamar su atención.
Ella lo ignoró deliberadamente sin despegar la vista del libro, y sin siquiera moverle un sólo pelo. James comenzó a desesperarse.
—¿Qué lees? —preguntó esta vez acercando su cara al libro para molestia de ella.
—¿Se te perdió algo? —preguntó esta con cara desconcertada.
—¿Qué lees? ¿Es alguna novela muggle?
—No me castigues por tu ignorancia, Potter —respondió con una arruga en su frente y, para sorpresa de James, se puso de pie y se marchó de prisa a tomar otro lugar bien apartado de él.
Eso iba a ser realmente difícil. Un segundo después, Sirius se apresuró a sentarse al lado de un moreno que suspiraba molesto y apretando los dientes.
—¿No resultó bien, cierto?
—De la mierda —contestó James —¿Cómo puedo hablarle sin que me ignore?
—No lo sé, Cornamenta, — suspiró Sirius, —pero mientras tanto vas a tener que seguir intentando.
—Estamos jodidos.
—Eh, eh, para, no seas negativo, quiero oír una expresión positiva —sonrió haciéndose el payaso.
—¡Estamos jodidos! —se burló James, cambiando el tono a uno más animado.
El resto de las clases pasó para el séptimo curso de Gryffindor sin nada relevante, ese día no tenían transformaciones, y no habría clases de Slytherin por lo que tenían el día cubierto tranquilamente. James se concentró en estudiar cada movimiento de Lily Evans, a pesar de que ella era una frígida que parecía una banshee sentado en el asiento, no había mucho que decir, levantaba la mano en todas las clases queriéndose hacer la lista, cuestionaba cada tema, método o actividad, lo cual ya tenía hartos a los maestros. Cuando James ya estaba a punto de dormirse, notó que comenzaba a hacer un ademán de tomarse el cabello; lo tomó todo y se lo pasó de un lado dejando descubierto su cuello en la dirección al moreno. Debía admitir que había sido un movimiento inocente pero sexy.
Esa tarde, mientras James se encontraba en práctica de Quidditch, Remus se paseaba por todo el castillo en busca de Emma Carter para contarle la novedad de que su amigo estaba intentado salir con su prima. Ya había recorrido la biblioteca y gran parte del castillo, cuando la encontró sentada en la sala común, extraña y nuevamente sola. Eso le consternó, ¿por qué razón Emma estaría últimamente sola? ¿Sería para que él se acercara a ella? No. ¿Cómo podría saber que la buscaba?
—Hola, Emma —saludó Remus con una sonrisa.
—Remus, ¿cómo estás? —respondió esta con una sonrisa que lo dejó hipnotizado.
—Buscándote.
—¿A mí? —se extrañó, —¿para qué?
—Para decirte que hay alguien interesado en tu prima.
—¿Qué? —entrecerró los ojos desconfiada, —¿interesado en Lily?
—Sí —asintió este mirando para todos lados menos sus ojos.
—Debe ser muy valiente para intentar salir con Lily —dijo Emma pensativa rascándose la barbilla, gesto que le resultó adorable a Remus.
—Eh, sí, es James Potter.
La expresión de la chica cambió radicalmente a uno muy ilusionada. Debía saber quién era James Potter y, debería según su criterio ser la persona adecuada para hacer el trabajo.
—¿Eso quiere decir que podremos salir para Hogsmade? —preguntó con sus claros ojos destellando.
—Probablemente —Remus hizo una mueca que le dio entender que las cosas no iban bien, —tu prima tiene un gran caparazón y él no sabe cómo acercarse. ¿Qué tipo de hombres le gustan a tu prima?
—¿A mi prima? —abrió la boca Emma sin poder creer la pregunta. —Bueno, pues no lo sé, ella siempre dice que no está interesada en los hombres. Pero yo creo... bueno... tal vez los chicos guapos.
—¿Con que chicos guapos? —repitió Remus, queriendo grabarlo en su cerebro —¿qué más?
—No lo sé, no le gustan los hombres.
—¿Quieres decir que ella es...?
—¡No! —Interrumpió Emma rápidamente, cubriendo su cara de un rubor —No, ella no es lesbiana. Yo creo que los chicos guapos. Está obsesionada con la literatura muggle, sobre todo las novelas clásicas inglesas. Le gusta el Quidditch, su equipo son las Arpías de Holyhead, y practica el deporte en verano pero nunca se animó a entrar al equipo escolar.
—¡James! ¡James! —corría Remus por los campos de Quidditch, justo cuando el entrenamiento acababa de finalizar.
Los chicos aún estaban en las escobas dando unas piruetas, y relajándose en las alturas. James como capitán del equipo se mantenía a una distancia más prudente aún observando lo que sucedía en el campo. A los lejos vio la pequeña silueta de Remus y casi al mismo tiempo que Sirius, ambos se reunieron con el rubio.
—Tengo información que te ayudará —dijo este con una sonrisa de oreja a oreja.
James asintió con la cabeza, era enserio, realmente Remus quería que saliera con la prima de su enamorada.
—Suéltalo —dijo Sirius, cuando ya se encontraban en su habitación por la noche, y Peter se había reunido con ellos.
Los cuatro se encontraban en el piso en círculo, comiendo golosinas. James y Sirius se encontraban a medio vestir, sólo con el pantalón de pijama presumiendo su ejercitado cuerpo, James tenía un cigarrillo entre el dedo índice y medio como era costumbre cuando se encontraban solos. Acostumbraba fumar de vez en cuando para calmar los nervios, antes de un partido de Quidditch o cuando se sentía muy estresado le ayudaba a relajar el cuerpo. Ese día se sentía especialmente frustrado por el fallo de la operación Evans por lo que ese era el tercer cigarrillo de la noche.
—De acuerdo —empezó Remus mirando a los tres intrigados. —Emma me dijo que a Lily le gustan los tipos guapos...
Hubo un silencio por dos segundos y luego, James reaccionó saltando.
—¡Soy guapo!
Remus un poco incómodo asintió y continuó:
—También me dijo que le gusta la literatura muggle, y que es fanática del Quidditch, su equipo son las Arpías de Holyhead, también tiene posters de jugadores masculinos de otros equipos, todos ellos son atractivos y musculosos. Tu deber es impresionarla en el juego de mañana, Emma aseguró que ella estaría ahí. Es tu oportunidad, James.
El moreno le dio otra calada al cigarrillo pensativo, antes de que Remus se lo quitara de las manos y lo apagara contra el suelo de piedra.
—Parece que le desagrada el tabaco también.
—Bueno, esta mujer va a cambiar todo de mí —se quejó James enojado.
—El cigarrillo es lo de menos —opinó Sirius. —¡Hasta te bañarte!
—Cállate el hocico, Canuto— escupió James con la cólera palpable.
—Sirius tiene razón— dijo Peter tímidamente,— no te había visto intentar peinarte en mucho tiempo.
La noche terminó justo después de que James le plantara una buena colleja a Peter, hecho que lo hizo aullar y rogar, porque no saliera el Boggart debajo de su cama a medianoche.
¡Muchísimas gracias a las personas que agregaron a favoritos y follow! Especialmente Lissy que dejó el único review en el primer capítulo, ¡muchas gracias!
Nos vemos en una o dos semanas, por favor, dejen su opinión al respecto.
Besos, S.
