-¿Están seguras de que es esto lo que quieren?- La mujer les lanzaba una mirada seria a ambas.
Nico se sorprendió por su actitud. Pensó que se alegraría de la decisión que habían tomado pero casi parecía lo contrario. Seguro que apenas había gente dispuesta a adoptar a niñas de esa edad, no entendía por qué ponía esa cara.
-Esa no era la idea que llevaban en mente en un principio.
-Lo sabemos pero lo hemos hablado y las dos pensamos que es lo mejor. –Maki también había notado la reticencia en la voz de la asistenta social pero no dejó que eso la desanimase.
-Han de saber que este tipo de niños llevan una maleta muy pesada, no sé si me entienden. Una cosa es adoptar a un bebé, con ellos se empieza desde cero pero cuando ya tienen cierta edad empieza a ser difícil y no todo el mundo es capaz. Ellas han tenido una familia… varias de hecho, han vivido y tenido experiencias de todo tipo pero sobre todo malas. No pueden esperar que todo fluya como la seda, sea cual sea la idea que tienen de lo que es una familia no se acerca ni de lejos a lo que tendrán que enfrentar con ellas.
La pareja se quedó en silencio mientras se hacían con esas palabras.
-Ya me imagino que no será fácil al principio pero con tiempo y paciencia… estoy segura de que sabremos hacerles sentir que tienen un hogar. Hemos estado esperando mucho para esto, estamos deseando poder darles todo nuestro amor –aunque Nico estaba emocionándose supo mantener el tipo.
Maki se sonrojó ante las palabras de su novia, ella sentía lo mismo pero le daba vergüenza oír como lo ponía en palabras.
-No dudo de sus buenas intenciones señorita Yazawa pero como he dicho no todo el mundo es lo suficientemente fuerte como para hacerse cargo de uno de estos casos, en especial el de ellas dos –vio como las dos mujeres fruncían el ceño con preocupación y suspiró con resignación. –Eri y Nozomi Ayase, ambas con siete años de edad. Llevan aquí cerca de año y medio pero ya han tenido tres familias de acogida, en los tres casos se acabó devolviendo sus custodias al estado. No puedo darles más detalles sobre ellas porque estaría cometiendo una ilegalidad, pero la suya es una historia dura.
Nico sujetó con más fuerza la mano de Maki y esta le devolvió el gesto con un apretón cariñoso.
-Aun así estoy realmente sorprendida por lo que me han contando. Dicen que las niñas hablaron con ustedes. ¿Las dos, Nozomi también?
-Si –Maki contestó con algo de inseguridad, descolocada al ver la duda de la mujer sobre algo tan simple. –Incluso nos comentó que habían tenido una pelea con unos niños del colegio.
La asistente social las miró pensativa, de vez en cuando desviaba la vista a la pantalla de su ordenador en donde estaban todos los datos sobre las pequeñas y acabó por apoyar los brazos en la mesa y juntar las manos.
-Miren, les seré sincera. Había tirado la toalla con ellas, las pobres tienen demasiados problemas. Toda la gente que viene aquí esta ilusionada, decidida… creen que podrán solucionar todo con un par de cuentos y muchos abrazos pero no es cierto. Lo malo es que solo se dan cuenta cuando ya están en casa y se ven solos ante la profundidad de las heridas de estas niñas. Por eso había decidido que tal vez lo mejor para ellas fuese que siguieran aquí definitivamente, exponerlas al estrés de una nueva familia las perjudica y más cuando siempre acaban de vuelta de todas formas –vio un montón de sentimientos reflejados en las dos mujeres que tenía delante, decepción, tristeza, preocupación… Ninguna parecía dispuesta a interrumpirla así que siguió con su razonamiento. –Aun así, si tenemos en cuenta lo que me han contado, puede que me haya precipitado en mi juicio. Las niñas han estado bajo terapia desde que llegaron, puede que por fin este dando sus frutos. Me alegro de que estén avanzando, es muy triste condenarlas a vivir aquí y arrebatarles la oportunidad de tener una familia. Sin embargo, esto nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Podrán darles un entorno seguro?
Maki y Nico la miraron sorprendidas y tardaron en responder.
-P-por supuesto –la pelirroja soltó una risa nerviosa. No entendía como aquella mujer aun podía dudar de ello ya que conocía perfectamente cada mínimo detalle de sus vidas. –Creía que ya habíamos superado esa fase hace tiempo. Con nosotras no les faltará de nada.
-Ya sé que el aspecto económico esta más que cubierto en su caso pero… –fijó su vista en Nico y esta se tensó de inmediato. –Señorita Yazawa, es un personaje público, la atención siempre esta puesta sobre usted. Seguramente estará acostumbrada a que la prensa la agobie e irrumpa en su intimidad. Lo mismo le ocurrirá con sus fans ¿me equivoco?
-B-bueno… -Nico no sabía que decir. Era cierto que a veces los paparazzi la acosaban demasiado y que algunos fans se pasaban de la raya pero para ella eso era parte de la rutina. Aun así no se atrevió a darle la razón directamente porque veía por donde iba a ir la conversación.
-No creo que ese sea precisamente el mejor entorno para estas niñas.
-¿Qué…? –Nico no daba crédito a lo que estaba oyendo. Ser cantante era su mayor orgullo, había llegado a lo más alto por si misma usando solo su talento y su esfuerzo, cosa que no toda la gente en el mundo del espectáculo podía decir. Ahora, sin embargo, parecía que eso era lo que la apartaba de alcanzar su preciado sueño. Quería replicar, quería defenderse pero las palabras no salían. Entonces notó como Maki le soltaba la mano y sintió que sus entrañas se convertían en hielo. ¿Se había enfadado con ella? Estaba en su derecho, les estaban negando a las niñas por su culpa. La miró con miedo pero no alcanzó a verle la cara porque se había levantado. De repente esta se apoyó en el escritorio de la mujer golpeando la superficie con la palma de las manos y creando un ruido sordo que sorprendió a las otras dos.
-¿Esa es su razón por la que no podemos adoptarlas? ¿Le decimos que estamos dispuestas a hacernos cargo de ellas pese a todo lo que nos ha contado y aun así nos dice que no por algo tan estúpido? –Maki estaba enfadada. Se podía imaginar lo que estaba pasando por la cabeza de su novia y no podía evitar alterarse. No quería que esa mujer hiciera sufrir a Nico y más por algo sobre lo que ella no tenia control ni culpa.
-No me levante la voz.
-Maki cálmate.
-¡No quiero calmarme! Desde el primer momento nos ha tenido ojeriza. Ha habido parejas que llegaron mucho después que nosotras y que ya tienen a sus hijos en casa, sin embargo nosotras seguimos aquí. No sé qué problema le ve a que Nico sea quien es, es una excelente persona y si después de tanto tiempo aun no lo ve es que está ciega. En vez de molestarla tanto con sus preguntas incomodas debería preocuparse más por mí, yo sí que soy un desastre… pero ella… Ella será una gran madre, tiene un talento natural para los niños y… -el enfado le había aflojado la lengua pero así como iba dándose cuenta de todo lo que estaba diciendo su confianza fue decayendo y las puntas de sus orejas poniéndose cada vez más rojas. Miró de reojo a Nico y vio que esta la observaba con asombro pero aun así continuó porque ya no podía echarse atrás. –N-no hay otra persona mejor en el mundo para ser la madre de mis hijos así que deje de ponerla como excusa.
-Maki… -Nico sentía arder las mejillas.
La pelirroja cayó en la cuenta de que le acababa de gritar a la única persona de la que dependía la adopción y se apresuró a intentar arreglarlo pero tal vez había ido demasiado lejos.
-Si-siento mucho haber gritado. Por favor, déjenos cuidar de esas niñas.
La habitación se quedó en silencio, el ambiente era claramente tenso pero ni Nico ni Maki se atrevían a decir una palabra para cambiarlo. Finalmente la dueña del despacho cerró los ojos y expulsó el aire por la nariz lentamente.
-Siéntense.
Las dos obedecieron sin rechistar y la miraron temiendo que diera por finalizada la cita.
-Lleva razón. Es posible que haya sido excesivamente exigente con ustedes. Me disculpo –seguía totalmente seria pero ahora tenía un ligero rubor en las mejillas. –Abriré los trámites y les concertaré una cita con el psicólogo de las niñas, les llamaremos para decirles la fecha y hora.
-Gracias.
-Muchas gracias.
La pareja se olvidó de la pequeña escena que acababa de ocurrir y sonrió a más no poder mientras volvían a tomarse de la mano.
En cuanto cerraron la puerta y salieron al pasillo vacío, Nico se lanzó hacia Maki y se le colgó del cuello. La besó en los labios sin perder la sonrisa y la pelirroja estuvo a punto de perder el equilibrio pero enseguida pasó los brazos por la cintura de su novia y le devolvió el beso. Nico se apartó lo justo para poder hablar aunque sus labios seguían rozándose.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
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El sofá en el que estaban sentadas era muy cómodo, no tanto como el de su casa pero casi. Evidentemente era para que todo aquel que se sentara allí estuviera lo más a gusto posible. Las dos estaban juntas, una al lado de la otra mientras miraban a la mujer que estaba frente a ellas sentada en su propio sillón. No sabían muy bien que esperar de aquella reunión con esa psicóloga y estaban algo nerviosas. Aun así nada que ver con cómo se sentían en el despacho de la asistenta social que había estado atendiéndolas hasta entonces, esta mujer parecía mucho más agradable. La voz de Hanayo Koizumi era suave y calmada, invitaba a escuchar y a relajarse. Sus ojos eran amables y daban confianza para hablar. Nico y Maki esperaron a que la psicóloga acabara con las presentaciones y cuando entendieron que ya estaba entrando en materia comenzaron a sentir un nudo en el estomago.
-Bien. Veamos… -la mujer tenía dos carpetas color canela en las que guardaba los informes sobre sus sesiones con las niñas. –Eri y Nozomi. El suyo es un caso realmente difícil, tendréis que esforzaros mucho con ellas. Voy a poner a vuestra disposición sus expedientes, os los podéis llevar a casa y leerlos con detenimiento pero aun así tenemos que tratar esto personalmente. Quiero que sepáis que aun podéis echaros atrás, si lo que os voy a contar es demasiado para vosotras tenéis que decírmelo. ¿De acuerdo? Si tenéis alguna pregunta no dudéis en cortarme, quiero que os quede todo lo más claro posible.
La pareja asintió y guardo silencio. Tanto secretismo las había intrigado desde el principio pero sobre todo preocupado, habían hablado mucho de ello en casa. Se preguntaban que sería lo que hacía a aquellas niñas tan problemáticas. Su imaginación había volado fácilmente y casi todas las posibilidades que se les habían ocurrido eran horribles. Estaban nerviosas pero también aliviadas ya que iban a saber la verdad por fin.
-Supongo que debería empezar por Nozomi. Nació en un entorno familiar complicado. Su padre tiene un largo historial delictivo, trafico de drogas, altercados con la policía, robo a mano armada… -la mujer se aclaró la garganta antes de continuar. –Maltrataba a su mujer y también a la niña, sin embargo no hubo ninguna denuncia a la policía y todo acabó de la peor forma posible. La madre de Nozomi murió tras una paliza cuando ella tenía cuatro años. Su padre fue encarcelado y lleva en prisión desde entonces. La custodia de la niña pasó a manos del señor Ayase, hermano de su madre, quien la adoptó y le dio su apellido. Los maltratos que sufrió durante esos años le han dejado bastantes secuelas. Tuvo un retraso en el habla considerable. Apenas tiene autocontrol emocional, por suerte no es una niña violenta pero al mínimo incidente colapsa y se viene abajo. Ha pasado por varios periodos de depresión, en estos momentos está recuperándose por fin del que espero sea el último. Tiene problemas de ansiedad y de dependencia muy graves pero lo peor es que las dos patologías se alimentan mutuamente haciéndose cada vez peores, es un circulo que nos está costando mucho romper –Hanayo se detuvo un instante para que la pareja pudiera ir asimilando todo lo que decía. La miraban con el ceño fruncido obviamente horrorizadas por lo que oían. Aun así podía ver sus esfuerzos por mantenerse receptivas y comprender todo. –En resumen, es enteramente dependiente de Eri. Apenas se atreve a hablar con nadie que no sea ella. Es incapaz de sentirse cómoda si tiene a alguien cerca, sobre todo si es un adulto pero tampoco se relaciona con otros niños. Por eso me sorprendió mucho cuando me dijeron que había hablado con vosotras. Es todo un avance y es genial que precisamente vosotras queráis adoptarla, creo que puede ser muy positivo.
Buscó entre las hojas que había estado consultando en la carpeta de Nozomi hasta dar con algo en concreto. Antes de enseñárselo a las dos mujeres, las miró con cautela observando su lenguaje corporal en todo momento mientras sacaba las fotografías y las colocaba sobre la mesa.
-Como comprenderéis aparte de todo esto están también las consecuencias directas del maltrato físico. Todas estas heridas se curaron hace tiempo pero las cicatrices siguen ahí. Sé que esto no es agradable de ver pero tenéis que hacerlo. Debéis ser consientes de que tarde o temprano lo tendréis delante y que vuestra reacción tendrá un gran impacto sobre ella. Por eso, cuando llegue el momento debéis tratar el tema con mucha delicadeza, Nozomi está muy acomplejada por ello.
Las dos se acercaron más a la mesa y contemplaron las imágenes pero ninguna se atrevió a tocar las fotografías. Ambas se quedaron sin palabras, eran incapaces de imaginar cómo alguien podría querer hacerle eso a la pequeña.
-Estas fueron tomadas en el primer reconocimiento médico que se le hizo cuando su custodia pasó a los servicios sociales.
Las fotografías abarcaban toda la superficie de su cuerpo y en todas ellas aparecían golpes y heridas, su piel estaba llena de manchas purpuras de diferentes tonalidades. También había abrasiones y cicatrices. La psicóloga colocó la última con más reparo que las anteriores y cuando la pareja la vio entendieron por que. Era una foto de la cara de Nozomi pero era muy diferente al recuerdo que tenían de ella. La niña miraba a la cámara con terror aunque uno de sus ojos apenas estaba abierto, lo llevaba tan hinchado que le era imposible. En la ceja llevaba una brecha sujeta con puntos y en la mejilla del mismo lado también lucia un gran cardenal coronado por una pequeña herida abierta. Todas las lesiones habían sido tratadas por lo que no había sangre pero aun así seguía siendo igual de horrible.
-Esto es… ¿Cómo es posible que nadie pusiera una denuncia o al menos se diera cuenta de que algo iba mal? –Maki pudo sobrellevar mejor las imágenes que Nico gracias a su trabajo pero aun así le costó asimilar que aquella era la misma niña con la que había estado hablando unos días antes. –Alguien del colegio, un profesor, el padre de algún compañero o incluso algún vecino, ellos tendrían que oír gritos o llantos.
-La niña no estaba escolarizada. No es obligatorio que los menores vayan al colegio hasta los seis años de edad que es cuando empieza la enseñanza primaria. Es cierto que de lo contrario el maltrato hubiera sido detectado mucho antes, al menos en el caso de Nozomi. Por otra parte vivían en una zona muy marginal. En esos ambientes la gente trata estas cosas como algo normal, simplemente no les importa o no quieren meterse en problemas con la policía ya que muchos están ahí de forma ilegal.
-Entiendo…
-Por su forma de actuar, creo que en esos primeros cuatro años Nozomi apenas tuvo relación con otras personas que no fueran sus padres. Eso explicaría los problemas que tiene para relacionarse e integrarse en un grupo.
La sala quedó en silencio, Hanayo quiso hacer un alto en ese punto para ver cómo iban tomándose la información, así que esperó unos segundos para que la pareja tuviera tiempo de poner en orden sus pensamientos.
-¿Estáis bien?
Las dos mujeres asintieron lentamente, Hanayo podía ver lo incomodas que se sentían pero aun así las dos se comportaban de forma correcta y contenida. No vio nada que realmente le preocupara por lo que decidió seguir adelante y guardó las fotos.
-E-entonces dice que después de… después de que Nozomi se quedase sola la adoptó su tío, así que en realidad Eri es su prima –Nico quería saber más, sentía que solo estaban a mitad de camino y que seguramente lo que venía tampoco era agradable pero necesitaba saberlo todo.
-Eso es. Ellas se tratan como si fueran hermanas y legalmente lo son pero biológicamente son primas. La niña comenzó a vivir con los Ayase y al principio fue difícil para todos. La madre había cortado todo contacto con su familia por lo que eran unos desconocidos para Nozomi. Sin embargo con el tiempo progresó mucho, sobre todo gracias a Eri. También comenzó a ir a la escuela y eso la ayudó a mejorar en sus problemas cognitivos con respecto a la expresión verbal y el aprendizaje. Por desgracia… su avance se estancó cuando la familia de Eri murió en un accidente de coche a principios del año pasado.
Aquello cayó como un jarro de agua fría sobre la pareja. Era evidente que algo había tenido que pasarles para que las niñas estuvieran allí pero todo era demasiado triste.
-En fin… -Hanayo abrió la otra carpeta y ojeó su contenido. –Erichika.
-¿Ese es su nombre completo? –Maki no pudo evitar mostrar su sorpresa.
-Sí, es un nombre ruso. Su madre era de allí –tomó aire tras un suspiro para volver a meterse en la historia. –Bien, podría decirse que Eri llevó una vida normal hasta que Nozomi llego a su casa, es comprensible que este hecho le causara cierto impacto. Sin embargo la familia pudo hacerse con la situación rápidamente, iban juntos a terapia y se esforzaron mucho para que la pequeña pudiera integrarse con ellos. Las dos niñas congeniaron enseguida, Eri supo llegar hasta Nozomi y desde entonces han ido desarrollando su relación hasta como es ahora. Eri cree que Nozomi es su responsabilidad y la sobreprotege demasiado. Esto es perjudicial para ambas porque impide que Nozomi se esfuerce por valerse por sí misma y a la vez carga a Eri con mucho estrés. Aun así esta mecánica ha servido para que las dos se mantengan a flote, por decirlo de alguna manera. Sin Eri, Nozomi seguiría encogiéndose en un rincón y llorando cada vez que alguien se le acerca y tras la muerte de sus padres, Eri ha tenido a Nozomi para seguir adelante, al fin y al cabo ella también perdió a sus padres y sabe lo que es estar sola de verdad. Para Eri ha debido de ser un gran consuelo tenerla a su lado –Hanayo se recolocó las gafas. –No os preocupéis, parece un poco lioso pero ya os iréis haciendo con todo en las próximas sesiones. Hoy simplemente quería contaros su historia, con que os vayáis a casa con eso aprendido me basta. Ahora hablaremos del accidente de coche, si os parece bien. También podemos hacer una pausa si la necesitáis, hay una maquina de café al final del pasillo.
La pareja se miró entendiéndose sin palabras.
-No, estamos bien. Continua por favor –mientras hablaba, Maki acariciaba el dorso de la mano de Nico con el pulgar.
-De acuerdo –la psicóloga volvió a recolocarse las gafas mientras releía sus papeles. –Pues vamos con el accidente. Toda la familia iba en el vehículo cuando ocurrió, ellas dos incluidas. Al parecer estaban de viaje. Otro coche los sacó de la carretera cuando estaban atravesando un puerto de montaña. Se precipitaron varios metros ladera abajo y el otro conductor se dio a la fuga sin llamar a emergencias. Murieron los dos adultos y la hermana pequeña de Eri que apenas tenía dos años. Estuvieron allí durante horas hasta que alguien los encontró. Tal vez si el responsable hubiera pedido ayuda en su momento alguno podría haber sobrevivido. Nozomi quedó inconsciente al golpearse la cabeza pero Eri permaneció despierta hasta que dieron con ellos. Como consecuencia sufre estrés postraumático, a fecha de hoy su tratamiento a avanzado lo suficiente como para que sea capaz de subir a un coche pero tiene otro miedo que no hemos sido capaces de atajar. El accidente ocurrió durante la noche, y en mitad de la montaña no había luz por lo que la niña estuvo allí atrapada y a oscuras todo el tiempo. Cuando la encontraron había perdido la voz de gritar tanto llamando a sus padres, os podéis imaginar lo traumáticas que fueron esas horas. Su fobia a la oscuridad le causa problemas a diario, por las noches no puede conciliar el sueño si no hay luz en la habitación y necesita que Nozomi duerma con ella. Desde el accidente también muestra rasgos de TOC –vio que tanto Maki como Nico la miraban interrogante y decidió aclarar el término. –Trastorno obsesivo-compulsivo, aunque por suerte su caso es leve. Esta obsesionada con el bienestar de Nozomi, le preocupa que le pueda pasar algo, que sufra daño o muera y tiene la necesidad de saber en todo momento que está bien. Esto se traduce en compulsiones como no querer separarse de ella por periodos de tiempo largos, estar constantemente preguntándole por como esta y estar en continua vigilancia ante cualquier riesgo que pueda tener cerca, sobre todo personas ya que sabe el efecto que tienen sobre ella. Si juntamos todo lo que os he contado de ambas deduciréis que ha sido muy difícil tratar este problema ya que es prácticamente imposible separarlas. En general seria más negativo que positivo así que por el momento no hemos podido poner en práctica ningún tratamiento intensivo –volvio a repasar sus papeles para asegurarse de que no se dejaba nada y volvió a mirar a la pareja. –Creo que con esto ya hemos hablado a groso modo de todas sus patologías. ¿Tenéis alguna duda sobre algo?
Maki y Nico no sabían que decir, estaban desbordadas por tanta información.
-Em… supongo que en su momento tendremos muchas preguntas pero ahora mismo no se me ocurre nada… -Nico no podía dejar de imaginar la angustia que Eri había debido de sentir dentro de aquel coche. Con tan solo ponerse en su lugar se le aceleraba el pulso.
-¿Cómo os hace sentir todo esto? ¿Os veis capaces?
-Desde luego su historia es horrible pero… creo que podemos lograrlo. Da un poco de miedo pero aun así pondré todo de mi parte para ayudarlas –Maki le dio a su voz toda la confianza que pudo.
-Eso es. Desde que las vi todo cambió. Quiero que estén bien y darles un buen futuro, mas ahora después de todo lo que nos has contado. Ya han sufrido bastante, nosotras haremos que sean felices –Nico se animó con las palabras de Maki y habló llena de energía.
-Me alegra oír eso. Llegados a este punto han sido muchas las parejas que se han echado atrás. Aunque os recuerdo que tenéis que ser sinceras al cien por cien con como os sentís, no pasa nada por renunciar. Pero me alegro por las niñas, realmente tengo una buena impresión de vosotras y creo que de verdad podríais ayudarlas.
La pareja sonrió de oreja a oreja al oír eso. Se miraron felices sabiendo que lo lograrían.
-Perfecto, solo nos queda hablar de las otras adopciones por las que han pasado. No puedo dar datos concretos de esas personas pero si ilustraros de forma general. Han estado con otras tres familias. En uno de los casos se trataba de una pareja un tanto peculiar. Ellos crecieron en este centro y se dedican a darles un lugar mejor donde vivir a estos pequeños, creo recordar que el número de niños que había en su casa sin contar con Eri y Nozomi era de seis por aquel entonces. Saben por experiencia propia que el trato que reciben aquí cubre las necesidades básicas pero nada más. Su casa es como un centro de acogida en miniatura pero con un nivel de atención mucho más personal que en uno de verdad. Son una pareja muy amable, hemos tratado desde aquí todas sus adopciones y son gente excepcional. Sin embargo, las niñas no pudieron aclimatarse al entorno. Sus problemas entorpecían la rutina del lugar y el resto de niños se veían perjudicados así que decidieron traerlas de vuelta. Les costó tomar la decisión pero al final no les quedó otra porque la convivencia se volvió imposible. Las otras dos parejas eran más corrientes. Una no pasó el periodo de prueba, durante unas semanas se hace una toma de contacto para ver que todo va bien antes de otorgar la custodia definitivamente pero ellos no lo aguantaron y se echaron atrás. La otra pareja estuvo con ellas más tiempo pero la actitud de las niñas no era lo que esperaban y bueno, con el tiempo uno de ellos acabó desarrollando una depresión muy grave y tuvo que ser internado en un centro durante una temporada. El otro cónyuge decidió que no podían seguir con aquello. Como veis cuando os digo que expreséis claramente lo que pensáis no lo hago solo para protegerlas a ellas. Una adopción es un proceso difícil tanto para los niños como para los adultos y en este caso fue muy perjudicial para esa persona. No quiero que os pase lo mismo.
Aquello último las dejó algo nerviosas pero Hanayo les dedicó una sonrisa dulce que sirvió para aliviar un poco la preocupación que sentían.
-Si no tenéis ninguna duda podemos dar por concluida la sesión –ninguna de la dos mujeres dijo nada así que se relajó y puso fin a la reunión. –Bueno, entonces aquí tenéis los informes para que los repaséis en casa. En la próxima sesión hablaremos de todas las preguntas que os vayan surgiendo en estos días, creedme que serán bastantes. A la vez comenzaré a tratar el tema de la adopción con ellas y cuando estén listas os organizare unas cuantas sesiones a las cuatro juntas.
Las tres se pusieron en pie y se estrecharon las manos.
-Muchas gracias por venir y que tengáis una buena semana.
- Gracias.
-Hasta pronto.
.
.
.
-Uff…
Nico se dejó caer sobre la cama sin miramientos.
-Ha sido una tarde difícil.
Maki se sentó al borde del colchón y empezó a quitarse los zapatos.
-Sí.
Acababan de llegar a casa y las dos habían ido directamente al dormitorio sin pensárselo dos veces. La cita con la psicóloga las había dejado agotadas. De lo único que tenían ganas era de relajarse en la cama y abrazar a la otra. Maki se tumbó también y soltó un gran suspiro cansado. Las dos se quedaron en silencio pensando en todo lo que habían escuchado durante la tarde. Nico no tardó mucho en acurrucarse junto a su novia. Le apoyó la cabeza en el hombro, comenzó a desabrochar botones de la camisa blanca que esta llevaba y luego paseó la punta de sus dedos sobre el abdomen de la chica con suavidad. Maki no había dicho ni una palabra en todo el camino de vuelta. En cualquier otra ocasión eso hubiera sido normal en ella pero Nico no podía evitar sentirse intranquila con su silencio.
-¿Estás bien? –sabía que su novia no había cambiado de idea respecto a la adopción pero quería asegurarse de que seguían pensando igual.
-Sí. ¿Y tú?
-Supongo que sí. Lo decía porque parece que piensas en algo –pasó la yema de su dedo índice sobre la arruga que había en el ceño fruncido de la chica.
-Simplemente es que… esas niñas han vivido un infierno. Me siento muy mal por ellas.
Nico asintió, sabía perfectamente a que se refería.
-A mi me pasa igual. No puedo quitarme de la cabeza esas fotos. Esa carita… como puede haber alguien que pueda hacer algo así…
-Si… y además esas quemaduras… Hay que estar loco para hacer eso.
-¿Quemaduras? –Nico movió la cabeza para poder mirarle a la cara.
-¿No lo has visto?
Para Maki había sido fácil distinguir el tipo de lesiones que sufría la niña en las fotos pero enseguida cayó en la cuenta de que para un ojo inexperto habría sido mucho más difícil ya que los hematomas y heridas se sobreponían unos con otros.
-No sé, tenía tantos golpes que… -Nico se pasó la mano por la cara mientras volvía a recordar las imágenes.
Maki suspiró y se preguntó si hubiera sido mejor no decir nada. Permaneció callada sin saber si continuar o no.
-¿De qué quemaduras hablas? –el silencio de la pelirroja la estaba empezando a molestar, Maki se había dado cuenta de algo que ella no y también quería saberlo. Aun así la chica parecía poco dispuesta a seguir hablando y al final tuvo que pellizcarle en la tripa para obligarla. -¡Ahora no te quedes callada!
-Vale, vale. Para ya –la chica volvió a sentarse y apoyó la espalda en el cabecero de la cama. Se pasó la mano por el pelo mientras elegía las palabras con cuidado. Nico la miraba tumbada bocabajo y con la barbilla apoyada en las manos esperando por su respuesta. –Tenía unas cuantas cicatrices de quemaduras antiguas. Por la forma y el tamaño… eran quemaduras de cigarrillo.
Nico parpadeó varias veces antes de poder volver a hablar.
-¿C-como…?
-Yo no he visto ningún caso en vivo pero no creo que me equivoque. Mi madre se encuentra alguna vez con estas cosas cuando pasa consulta y me lo cuenta. Ha tenido que llamar a los servicios sociales en un par de ocasiones.
-Pero como que…
La cantante no sabía que decir y bajó la mirada hasta el colchón. Aquello era retorcido, era cruel y fue la gota que colmó el vaso. Se sentía furiosa, su cuerpo temblaba de rabia solo con imaginar la escena. Lo peor de todo era que eso ya había pasado y no podía hacer nada al respecto. Sentía tal impotencia que le entraban ganas de llorar pero en cuanto Maki vio que sus ojos comenzaban a humedecerse se apresuró a abrazarla.
-Ya sé que es horrible. No pienses en ello, lo hecho hecho está. Lo único que podemos hacer es esforzarnos por ser la mejor familia que puedan tener. Hacerlas tan felices que se olviden de todo lo malo que han vivido.
Nico dejó que el abrazo la calmara durante un momento. Luego se sentó en la cama con energías recuperadas y se secó los ojos, los cuales desbordaban decisión ahora.
-Llevas razón, vamos a ser las mejores madres del mundo y todo va a salir genial.
Maki se alegró de haber podido animar a su novia y la miró con una sonrisa en los labios.
-¿Quieres que pidamos algo a domicilio para cenar?
-No, me apetece cocinar.
-¿Seguro? Hace diez segundos parecía que necesitases dormir durante tres días seguidos, no hace falta que te molestes si no tienes ganas.
-De repente me apetecen tortitas.
-¿Tortitas para cenar? ¿Está segura de que su figura puede permitírselo señorita estrella de televisión? –Maki comenzó a hincar el dedo en la tripa de la chica juguetonamente y esta reaccionó al instante por culpa de las cosquillas.
Después de dar unas cuantas vueltas por el colchón aguantando la risa, Nico acabó sujetándole las manos para que parara y al fin pudo respirar tranquila de nuevo.
-Un día es un día. Hoy hemos dado un paso más hacia nuestra futura familia y hay que celebrarlo con tortitas. Vamos, ayúdame a hacerlas.
Nico tiró de Maki hasta levantarla de la cama y esta soltó un soplido acompañado de una mirada mal humorada.
-Como luego me grites por hacerlo mal…
-No seas quejica –le sacó la lengua y salió del dormitorio arrastrándola de la mano.
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Después del largo viaje desde el centro de adopción el coche entró en el garaje y todas se pusieron aun más nerviosas. Ninguna sabía que iba a pasar a continuación y sus corazones latían aceleradamente. Aun así Maki y Nico se esforzaban por sonreír e intentar mantener la calma. Las niñas por su parte se mantenían en silencio sin soltarse de la mano. Subieron al ascensor pero en lugar de marcar uno de los botones Maki sacó sus laves e introdujo una en la parte superior del panel de control. Comenzaron a subir y las niñas vieron como los números de los diferentes pisos iban apareciendo en la pequeña pantalla que había junto a los botones. Entonces se detuvieron y las puertas se abrieron dejando ver el interior de un recibidor.
-Bienvenidas a vuestra nueva casa.
Con unos pocos pasos entraron en una sala de estar enorme en la que habia un monton de muebles lujosos y una de las paredes era directamente un gran cristal que dejaba ver toda la ciudad desde lo alto. Las pequeñas estaban evidentemente sorprendidas por la magnitud de la vivienda que ocupaba toda la planta del edificio. Miraban a su alrededor con curiosidad pero no se atrevían a moverse de la entrada.
-Vamos. ¿Queréis ver vuestra habitación? –Maki cargaba con el poco equipaje de las niñas y comenzó a caminar esperando que estas la siguieran.
Las pequeñas asintieron con vergüenza y fueron tras ella después de pensarlo por un momento.
-Tenemos habitaciones de sobra pero hemos pensado que de momento lo mejor será que durmáis juntas.
Las niñas entraron en el dormitorio y no pudieron contener la sonrisa. Esa habitación tenia de todo y era tan grande que en el cabía todo el salón de su anterior casa. Estuvieron largos minutos mirando cada detalle de la habitación mientras Nico y Maki guardaban las cosas que habían traído en cajones y armarios. Después de un tour por toda la casa Nozomi y Eri estaban mucho más animadas que cuando salieron del centro. Por la tarde dieron un paseo alrededor de la manzana para mostrarles los alrededores y vieron desde fuera el hospital donde Maki trabajaba.
-¿Qué os gustaría cenar? Puedo hacer vuestro plato favorito.
Estaba comenzando a atardecer y caminaban de vuelta a casa. Las dos pequeñas iban cogidas de la mano en el centro con cada una de sus madres a los lados.
-¿Qué quieres cenar Nozomi? –Eri preguntó directamente a su hermana.
-…um… yakiniku –la voz de la niña era muy baja pero todas pudieron oírla.
-Buena idea. Hay que cenar por todo lo alto –Nico se alegró enseguida de tener un objetivo. Miró su reloj y asintió con la cabeza. –Aun tenemos tiempo de ir a comprar, además a estas horas llegaremos justo para las mejores ofertas.
Maki puso los ojos en blanco mientras se le escapaba media sonrisa.
-Tú y tus ofertas… Nunca entenderé tu obsesión por ellas cuando podemos comprar lo que queramos sin preocuparnos del precio.
Nico soltó una risa baja y negó con la cabeza mientras miraba con lastima a Maki.
-Palabras típicas de una princesita rica. Es cierto que nos sobra el dinero, ¿pero por que voy a gastar más de lo necesario pudiendo ahorrarme algo? Pagar por pagar es una tontería.
-No me llames eso, tú eres mucho más rica que yo…
-¿Eri, tú qué quieres cenar? –Nico ignoró totalmente el comentario de su novia y volvió a centrar su atención en las niñas que las habían estado mirando en silencio.
-Me gustan los espaguetis.
Maki se alegró de oír eso pero contuvo su entusiasmo para no parecer demasiado infantil. Su plato favorito también eran los espaguetis con tomate, en especial los que hacia Nico. Solo de imaginarlos se le empezaba a hacer la boca agua.
-¿Con que salsa los quieres?
-¡Cabonara!
-Se dice carbonara –Nico sonrió y le colocó la mano en la cabeza a la niña. –Perfecto, casi nunca tengo oportunidad de cocinarlos así porque alguien siempre quiere comerlos con tomate.
Maki sintió como sus rodillas querían doblarse pero siguió caminando. Sabía que después de aquello no iba a volver a probar sus espaguetis con tomate. Conocía demasiado bien a Nico como para saber que si la niña los quería de otra forma siempre acabaría haciéndolos como ella quisiera. Tal vez estaba siendo demasiado dramática pero no podía evitarlo, amaba casi tanto a esos espaguetis con tomate como a la propia Nico.
-Cenaremos las dos cosas entonces. ¿Os parece bien?
Nozomi y Eri asintieron a la vez con sonrisas tímidas.
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Después de una cena entretenida llegó la hora de acostarse. Cada una de las niñas ocupó su respectiva cama y les dio las buenas noches a sus nuevas madres. La pareja se despidió de ellas y dejó la puerta entrecerrada al marcharse. Después de unos segundos, cuando los pasos dejaron de oírse, Nozomi se levantó y se metió en la cama de Eri. La habitación seguía teniendo algo de luz gracias a la pequeña lamparita de noche que brillaba cerca de la puerta. Las dos pequeñas se abrazaron bajo las sabanas pudiendo respirar por fin tranquilas.
-¿Ericchi, que tal lo has pasado hoy?
-Bien… supongo que ha sido divertido. ¿Y tú?
-Me lo he pasado muy bien y la cena estaba riquísima.
-Eso es verdad –la rubia asintió con la cabeza. Hizo una pausa y al volver a hablar su voz adquirió un tono más serio. -¿Qué piensas de ellas?
Nozomi se quedó pensativa por un momento, repasando todo el día.
-Creo que son buenas pero no se… -la niña se encogió de hombros.
-Yo pienso lo mismo pero no podemos fiarnos, los otros también parecían buenas personas.
La más bajita asintió y paseó la mirada por la habitación.
-Esta casa me gusta, es bonita y tenemos muchos juguetes.
-Si… -Eri se frotó un ojo con la mano, los parpados empezaban a pesarle. –Creo que aquí vamos a estar bien. Ellas me gustan, son divertidas… -soltó un bostezo sin molestarse en taparlo.
-Sí que lo son.
Nozomi le dio un beso en la mejilla a Eri y esta le contestó con otro mientras la abrazaba con más fuerza.
-Buenas noches Non-chan.
-Buenas noches Ericchi.
¡Buenas a todos!
No tenia pensado continuar con esta historia al menos de momento pero me he atascado en el fic con el que estoy ahora y me han entrado ganas de retomar esto.
Este capítulo es un poco denso y tal vez un poco crudo pero los siguientes serán mas agradables.
No olvidéis dejar vuestra opinión con un comentario. Eso siempre anima a continuar y mejorar.
¡Hasta la próxima!
