El segundo capítulo de mi historia. Recuerden, que es par, lo cual significa que está narrado por Itchy
Espero que les guste.
Capítulo 2. Presentaciones
Aquel día, me esperaba una sorpresa que no había podido imaginar.
¡Un perro había invadido mi propiedad! Era un perro más grande que yo, de pelaje marrón y con aspecto poco cuidado.
Inmediatamente di la voz de alarma, pero mi dueño parecía ignorarme; pensé que no me había oído y ladré más fuerte.
"¡Cállate, perro estúpido!" me gritó, pero yo no tenía intención de hacerle caso.
En aquel momento oí un silbido. Mi dueño me llamaba, y mi obligación era obedecer.
A mi espalda escuché a un policía llamarme "chucho tarado" pero pensé que se refería a aquel invasor y lo ignoré.
Mi amo estaba tumbado en su hamaca en ropa interior.
Me prometió una galleta si hacía todos los trucos típicos de perro: tumbarme, hacerme el muerto… pero además me pidió que hiciese un salto hacia atrás.
¿Era una broma? ¡Yo era un perro salchicha! ¡Mis patas eran demasiado cortas! Pero no quería defraudar a mi amo, así que lo intenté… y fallé por supuesto. Caí al suelo derrotado y humillado.
"¡Si no sabes hacer nada más vete de mi casa, estúpido!" me gritó antes de comerse él mi galleta.
Obedecí, simplemente me marché de allí. No era la única vez que me pasaba algo parecido.
Siempre había sido pequeño, y la gente que había pasado por mi corta vida me trataba como un juguete, y de los baratos. Creían que podían usarme solo para entretenerse.
"Algún día haré bien los trucos y, alguien me querrá" murmuré para mí mismo.
Entonces, aquel chucho al que había ladrado apareció solo para reírse de mí diciendo que por qué hacía aquello; al parecer me había estado espiando.
"Un perro de calle como tú no lo entendería" le contesté con amargura.
"¡Solo te están usando!"
¡Ja! ¡Como si no lo supiese! De todas formas no iba a darle la razón, así que repliqué con lo único que se me ocurría.
"¡Pero soy leal, que es lo importante en un perro! Aunque a nadie le importe…"
"¿De todas formas quien necesitaría a un perro enano sirviente?" le oí decir mientras se alejaba.
Me quedé triste, sí, tenía razón ¿Qué sentido tenía todo aquello?
Pero, aquel perro no se fue, volvió donde estaba y esta vez parecía más amistoso.
"Perdona por lo de antes, simplemente no sé por qué he dicho aquello. ¿Sabes? Conozco unas cuantas cosas de la calle que tú no"
Y, en aquel momento me cogió y me acercó a él.
"¿Qué te parece si te las muestro?"
"No" fue mi respuesta "Prefiero quedarme lejos del peligro, no pasarlo bien…"
Traté de soltarme, pero él era demasiado fuerte para mí debido a la diferencia de tamaños.
"Venga, será divertido"
"Te he dicho que no…"
"¿Y cómo puedes saber que no te gusta si nunca lo has probado?"
¡Ups! ¡Ahí me había pillado! Finalmente decidí darme por vencido.
"Vale, enséñame lo que sea que quieres que vea"
"¡Esa es la actitud!" exclamó.
Me llevó por la ciudad. Todo era increíble: Las farolas, las bocas de riego, los edificios… para un perro de jardín como yo, todo aquello resultaba increíble.
Sin embargo, me daba la sensación de que no debería estar allí.
"¿Me puedes llevar de vuelta?" le pregunté a aquel perro.
"Espera un poco, aún no nos hemos divertido suficiente"
Eso sonó convincente, pero aún guardaba mis dudas. Antes de poder aclararme dos perros se nos cruzaron.
Mi acompañante los reconoció. Al parecer eran amigos suyos.
"¡Charlie, has escapado!" exclamó uno de los perros.
"Claro, y encontré al nuevo miembro de la banda" contestó.
Supe que se refería a mí, pero no tenía ni idea de que banda se refería ni qué tenía que ver yo con aquello.
"¿Cuál es tu nombre?" me preguntó al fin, pues no nos habíamos presentado aún.
"Itchy Itchford"
Entonces me presentó a los otros miembros y me dijo su nombre, Charlie Barkin.
Me sentía mejor al, por lo menos, saber su nombre, pero aún no me sentía cómodo con eso de la banda.
Charlie me dijo que no me preocupase, y luego me puso la gorra roja que llevaba, y me quitó mi adorno en el cuello porque "me hacía parecer idiota"
En aquel momento, Charlie se puso a hablar con los otros perros en privado. No era correcto escuchar las conversaciones ajenas, así que me quedé esperando pacientemente a que terminasen.
Luego los otros dos perros se fueron y el pastor alemán me llevó con él.
Andamos juntos hasta que encontró lo que parecía estar buscando, una boca de riego. Acto seguido la desmontó e hizo salir agua. Cuando el suelo estuvo mojado, se tiró y resbaló por el agua riéndose y me invitó a hacer lo mismo.
Yo no estaba muy seguro, pero no quería parecer inferior solo por ser más pequeño, así que lo imité… ¡Y resultó ser divertido! Luego iniciamos una pequeña guerra de agua.
También jugamos con una pelota cerca de un parque, lo cual resultó ser también muy interesante.
Pero aquel pastor alemán me tenía preparada otra sorpresa. Me llevó a unos callejones donde había un tablón y unas colchonetas.
Al parecer quería enseñarme un juego divertido.
"¿Estás seguro que no es peligroso?" pregunté.
"Claro que no ¡Confía en mí!"
Decidí hacerlo, y cuando el saltó sobre el tablón, este me impulsó y salí volando.
"¡Estoy volando!" exclamé con euforia.
Caí sobre las colchonetas todavía riéndome. Definitivamente me lo estaba pasando como nunca, pero entonces vi a los dos chuchos amigos de Charlie.
Dijeron que iban a venir con nosotros. No me gustaban ni un pelo, pero Charlie sí, y si él estaba conmigo estaría seguro.
En aquel momento me llevaron a un tubo cerca de una joyería.
Charlie dijo que era un juego que consistía en saber hasta cuan adentro eran capaces de entrar, pero ellos eran grandes y no habían ganado.
¡Vaya! ¡Así que yo podía ser el primero!
Entré por ese lugar; el interior era estrecho y oscuro, no sabía a donde iba, pero no quería volver sin ganar, así que avancé… e inexplicablemente me encontré en el interior de una joyería ¡Qué extraño! Vi que Charlie me señalaba un botón ¿Por qué querría que lo pulsase? El caso es que lo hice, y ellos entraron.
"¿Entonces lo he hecho bien como miembro?" pregunté.
"¡Tú no eres miembro!" me dijo uno de los chuchos "Era solo un plan de Charlie para llegar aquí"
No podía ser verdad, él era bueno conmigo era casi mi… Pero sí, era la verdad. Me había engañado, él mismo lo confesó.
Me sentí usado y estúpido y me fui de allí. ¿Qué haría ahora?
Pero apenas había dado una vuelta cuando choqué de nuevo con los chuchos.
Me dijeron que me quitase de su camino, que Charlie estaba atrapado y se lo iban a llevar.
¿Atrapado? ¿Charlie? Debía ayudarle, pero me había usado… ¿O no? Lo había llegado a considerar mi primer… ¡Amigo! Y lo correcto era ayudarle aunque se hubiese portado como un idiota.
Llegué justo a tiempo para salvarlo de un guardia que lo tenía sujeto. Mordí la pierna del hombre, (aunque fue más un acto reflejo) y luego Charlie y yo salimos por patas.
"¿Por qué has vuelto a por mí después de lo mal que te he tratado?"
"Ya te lo dije. Soy leal"
"Nunca había conocido a alguien como tú antes, Itchy. Te echaré de menos cuando me vaya de aquí"
Pero no iba a permitir que se fuera de rositas sin reparar todo aquello. Rápidamente le conté un plan que solucionaría todo.
Charlie no pareció muy convencido, pero aceptó ponerlo en práctica.
Mientras el pastor alemán cumplía su parte del plan, yo me dirigí a cumplir la mía.
En la tienda donde me dijo vi a los chuchos comiendo carne y a un humano con el collar que habían robado. Debía quitárselo… y, quizá fue por la emoción del momento, que salté, di unas vueltas en el aire y me apoderé del collar.
"¡Cogedlo, idiotas!" gritó el humano.
Los perros me persiguieron, pero cuando se abalanzaron a por mí yo me agaché… y ellos chocaron entre sí.
Charlie llegó enseguida seguido por un guardia y una mujer gorda.
El policía averiguó la situación y la mujer encontró su bolso, lo cual permitió desenmascarar al verdadero ladrón en aquel asunto.
El policía se llevó a aquel humano y a los chuchos. Charlie y yo nos libramos porque la señora nos defendió en agradecimiento por haberle devuelto el bolso.
"Supongo que querrás que te devuelva la gorra"
Pero el pastor alemán negó con la cabeza.
"Quédatela. Te la has ganado"
Pero aún quedaba una incógnita ¿Qué haría a continuación? Aquella experiencia me había demostrado que realmente servía para algo más que para hacer trucos.
Charlie puso fin a mis dudas.
"¿Sabes, Itchy? Me iba a ir de esta ciudad. A buscar algo mejor, alguna nueva aventura Quizá te apetezca venirte conmigo"
"¡Sí, claro que me apetece!"
Y me fui con aquel pastor alemán, mi nuevo amigo, Charlie Barkin.
Hasta aquí llega el segundo capítulo, también inspirado en ese capítulo de la serie.
Como han visto los capítulos se suben de dos en dos los Sábados. Si alguno no puedo lo subiré al siguiente.
