Capítulo 2
"La sierva salvadora"
Flashes de cámaras y el bullicio de la muchedumbre retumbaba en los oídos del conde y del joven misterioso. La dama de cabellos cobre tapó los oídos de los muchachos con una orejeras, Ciel la miró sorprendido y ella le sonrió tiernamente.
Ciel sintió una mano en su hombro –Llegas tarde…-
-Mis más sinceras disculpas Joven Amo, había muchas personas presentes y me fue imposible actuar rápido sin llamar la atención.- dijo haciendo una reverencia.
-Tengo hambre Darlynnnn…- dijo el joven rubio de ojos miel viendo contento y mimado a su salvadora.
-Ahora mismo nos vamos a buscar un hotel y a comer, Amo.- mencionó la mujer limpiando el polvo de la mejilla del joven extranjero tiernamente.
-De ninguna manera… lo menos que puedo hacer por haberme salvado es hospedarlos en la Mansión Phantomhive- invitó el joven viendo a la pareja.
-No queremos molestar…- dijo ella quitándose la capa que vestía para quitar el frío al chico rubio.
-Darlyn… Ciel es un conde… vamos por favor…- dijo el joven suplicante a la ojiazul.
-Como usted guste Amo- acató ella alborotando el cabello del joven ojimiel.
-Sebastián vámonos- dijo el conde caminando hacia el carruaje seguido de Sebastián y los invitados.
-¿Está seguro de esto Amo?- preguntó la dama viendo al joven rubio.
-Si Darlyn… nos divertiremos… ya verás…- dijo el adolescente ya dentro del carro acostándose en el regazo de la dama.
Sebastián y Ciel veían de reojo como la joven dama de cabellos ondulados acariciaba los rubios caireles del joven, quien dormitaba sonriendo a la joven de mirada azul profundo.
-Hemos llegado- dijo el mayordomo deteniendo el carruaje frente a las puertas de la mansión Phantomhive.
Bajaron del coche y al momento de ayudar a la dama a bajar, Sebastián percibió el aroma a incienso puro de 1000 flores. Sus ojos brillaron rosáceos y miró a la joven a los ojos.
-¿Pasa algo Joven Sebastián?- preguntó ella sonriendo al demonio.
-No es nada, My Lady- dijo el devolviéndole la sonrisa.
Ciel y el joven rubio veían la escena, el conde confundido y el rubio sonriente.
-Ehhh Ciel… a tu mayordomo le gusta mi Darlyn… aunque no lo culpo… ella es una diosa…- comentó pícaro y dando un ligero codazo al conde.
-Hmp… Baka… ¿Cuál es tu nombre?- preguntó el conde viendo al rubio.
-Mi nombre es Castiel Alexandro D´LaRose, encantado de conocerlo conde Ciel Phantomhive- contestó el rubio haciendo una reverencia mientras sonreía sinceramente.
-Deja los formalismos… tu sirviente nos salvó, así que te debo la vida.- mencionó el conde viendo a la joven de cabellos largos caminar hacia Castiel.
-Amo, ¿Qué desea comer?- preguntó la joven sonriendo al rubio.
-Me va a disculpar my Lady, pero yo soy el Mayordomo de la Mansión Phantomhive y mi deber es…-
-Se cuál es su deber Joven Sebastián, pero Castiel es mi Amo-
-Me encantaría que probaran la comida que prepara Sebastián- interrumpió el Conde para evitar una discusión.
-¡Ya sé!... se turnarán, Sebastián hace la entrada y el plato fuerte…-
-Y tu Sierva hace el postre…- complementó el conde.
-Jejejeje… cuando pruebes las delicias de mi bella Darlyn podrás morir en paz…- dijo Catiel sonriendo con orgullo.
-Eso lo veremos… tengo un paladar muy selectivo- dijo el conde uniéndose al juego del joven extranjero.
Ya en la cocina la pelicobre caminaba de un lado a otro con azúcar, queso crema, leche, grenetina, mantequilla y chocolate. Sebastián por su parte cocinaba una sopa y ternera. Ambos se daban la espalda.
-Woooow parece un chef internacional- decía Finian.
-Es muy hermosa…- decía Baldroy
-Ho Ho Ho-
-Tiene razón Tanaka… parece que Sebastián-san tiene competencia- afirmó Meyrin, el Mayordomo la miró y la Maid de lentes se sonrojó salvajemente.
-¿De dónde es usted, señorita…?- preguntó Finian.
-Mi nombre es Darlyn PerisDevasht, pueden decirme Darlyn. Ummm pues soy de todos lados y de ninguno en especial- dijo amoldando la gran pasta oscura hecha de galletas de chocolate.
-Mucho gusto Darlyn, nosotros somos Finian, Meyrin, Tanaka y tu servidor Baldroy.- decía galante el cocinero fumador.
-El gusto es mío- dijo sonriendo sinceramente a los espectadores. –Joven Sebastián, ¿gusta que le ayude en algo?- preguntó colocando su obra en la ventana tapada con un bol de aluminio.
-¿Ya terminó?- preguntó el mayordomo viendo el brillante tazón en la ventana.
-Si… ¿En qué le ayudo?- preguntó viendo como el mayordomo cortaba los trozos de carne en medallones.
-Woooow es maravillosa- decía Finian.
-Yo puedo solo, My Lady. Gracias- dijo Sebastián educadamente mientras condimentaba los cortes y los dejaba reposar.
Cuando fue el momento de servir la cena todos estaban alrededor de la mesa viendo al conde y a Castiel.
-Como entrada esta noche he preparado un sopa de cebolla acompañada con pan recién horneado a punto tostado- dijo sirviendo Sebastián elegantemente los platos de ambos jóvenes.-Meyrin, no te quedes parada y sirve el vino- ledijo en el oído a la Maid haciendo que se sonrojara de nuevo y temblara para finalmente tirar la botella. El sonido de la botella romperse no llegó ya que Sebastián y Darlyn se agacharon rápidamente deteniéndola en el aire, Sebastián por la base y Darlyn por el cuerpo con ambas delicadas manos.
-Tiene buenos reflejos, My Lady- dijo sonriendo el Mayordomo negro.
-Gracias, lo mismo digo Joven Sebastián- le devolvió la sonrisa la pelicobre.
Ciel frunció levemente el ceño, eso era muy sospechoso y debía llegar al fondo.
-Woooooow… simplemente sublime… casi te llega Darlyn, pero tú aún me llevas al cielo- dijo el ojimiel terminando de degustar la sopa de Sebastián.
-Para el plato fuerte tenemos medallones en su jugo condimentados con especias del huerto de la casa.- mencionó sirviendo los cortes de carne adornados con hiervas de olor. Mientras tanto la dama de ondas cobre sirvió con elegancia angelical el vino tinto.
-Ooooowwww god- dijo el rubio viendo a la joven de cabellos largos –Es muy bueno… creo que encontramos a tu igual…- continuó el joven deleitándose con las caricias a su paladar.
Ciel por su parte estaba orgulloso de su Mayordomo, pero no lo demostraba. La joven sonrió a su Amo y se dirigió a la cocina. Al poco rato regresó con un plato plateado tapado.
-Para cerrar la gran velada de esta noche tenemos…- dijo sonriente mirando a su Amo la joven de ojos azules –Pay de galleta y queso- destapó el plato final mostrando unos trozos de un Pay de corteza negra, queso crema mezclado con trozos de galleta negra y blanca. Adornando había bolas de nieve en cada porción con una galleta con el inscrito "Oreo" grabado. Alrededor tenía crema batida y chocolate líquido serpenteante.
Sebastián estaba sorprendido, pero solo tenía arqueada una ceja. Los sirvientes del conde estaban atónitos, no habían visto algo tan extravagante como ese postre, definitivamente esa mujer era maravillosa.
Cuando llegó el momento de probar el postre Ciel miró a su Mayordomo, el cual asintió para decirle que él observó la preparación y todo estaba bien.
El conde tomo una cucharada y probó, mas no esperaba lo que pasó después: al sentir los sabores deslizándose por sus papilas gustativas y un pequeño escalofrió en su piel, la cuchara que su mano tomaba hizo un sonido hueco en el piso.
Para los sirvientes, incluido Sebastián, el tiempo se detuvo, nunca habían visto al conde tan ido como en ese momento.
-¿Se encuentra bien Joven Amo?- preguntó Sebastián preocupado al ver la cuchara tirada en el piso.
-Es… la… es… el… - balbuceaba el conde, la joven de cabellos ondulados se acercó a él y le entregó una cuchara limpia.
-Es el cielo, ¿Cierto?- preguntó seguro el joven ojimiel sonriendo ampliamente al conde.
Ciel no contestó, solo se dignó a darle gusto a su paladar que exigía más "Pay del cielo".
-Me honra con sus palabras Amo- decía la joven un poco ruborizada. –Me tomé el atrevimiento de preparar para todos, pero si no lo comen ahora se derretirá y deberán beberlo…- no lo dijo dos veces, ya que los sirvientes tomaron su porción y entraron en un estado de éxtasis muy lejos de ahí.
-POV Sebastián-
Nunca había visto a mi Joven Amo de esa forma, debía probar lo que el probó para reaccionar así.
Tomo un poco del extravagante Pay, es frío y duro en la corteza negra… es absurdo que pruebe la comida humana… después de todo soy un demonio y no percibo los sabores igual que los humanos…
¿Qué demonios es esta mujer?... esto es lo más deleitante, sublime y condenadamente dulce que he probado… pero Malditos infiernos… no puedo dejar de comerlo… la espuma extraña se siente como un pedazo de algodón comestible, como una nube de leche y dulce.
-¡Kyaaaaa es deliciosoooo!- grita Meyrin. Finian llora, Baldroy simplemente no puede hablar y Tanaka salió de su estado pasivo para hincarse frente a la sirvienta del joven Castiel.
Ella no es humana, bueno técnicamente si lo es… pero no es normal… debe tener un contrato para cocinar tan bien.
-Fin POV Sebastián-
-Sinceramente, cocina delicioso Lady Darlyn- mencionó Ciel un poco sonrojado. –Meyrin muéstrales sus habitaciones. – ordenó el conde.
-Hai, síganme por favor.- decía la atolondrada Maid, los invitados la siguieron, mientras que Sebastián y Ciel se encerraban en el despacho del conde.
-¿Y bien…? – rompió el silencio el joven Conde.
-¿Qué desea saber, Joven Amo?- preguntó ya sabiendo la respuesta el fiel Mayordomo.
-¿Ella es…?- dejó al aire la pregunta ya que no sabía que nombre darle a la criatura de cabellos cobre.
-Humana- dijo el infernal sirviente cerrando los ojos.
-No puede ser… ella nos salvó- dijo viendo a la nada tratando de procesar la información el conde –Tu probaste el Pay… ¿Cómo es posible que…?- dejó la pregunta al aire al recordar el deleite al paladar de hace minutos.
-Sinceramente, estoy tan sorprendido como usted, Joven Amo- dijo el demonio inclinándose levemente forma de disculpa.
-Sebastián, averigua que esconden esos dos.- ordenó el conde uniendo sus manos entrelazando los dedos frente a su cara en pose analítica y calculadora.
-Yes, My Lord- fue lo último que se dijo en esa conversación.
Holaaa de nuevo n_n aquí esta el segundo capi n_n... algún review?... crítica constructiva?... algo? u_u
Jejeje más adelante extraños sucesos ocurriran... Solo digo que ese "Extranjero" es muuuuy lejano. n_n Besos :*
