Hola a todos, ¡Muchas gracias a quienes leyeron el primer capítulo! Ahora les traigo un poco más de drama para que disfruten. )Si quieren un sabio consejo... la parte LuNa léanla con la canción "Mezase", parte del ost de One Piece ;) realmente me inspiré gracias a esa escena) :')
Época: Post-Time Skip.
Manos
La colorina observaba sus manos con ira y dolor. Estaban destrozadas y Chopper le había dicho que el tratamiento y la curación durarían por lo menos un par de meses. Su rostro se oscureció en tristeza y las amargas lágrimas salieron sin avisar. Como pudo, se levantó de la silla y caminó hasta la repisa a su lado, con cuidado y con las manos ardientes, sacó un pequeño puñado de mapas.
Se sentó muda en la cama, admirando en silencio sus preciados dibujos. Detuvo su mirada en su amada arma a su lado. Intentó tomarla con su mano, pero el punzante dolor volvió a su cuerpo.
¿Qué rayos haría en la tripulación con sus manos completamente destrozadas? Sus mapas, su Clima Tact, sus sueños… quedaron en una abrupta pausa por meses. ¿Y qué sería de ella?
Simplemente soy una carga.
Enrabiada, pateó el Clima Tact lejos de ella, tomó los mapas y los lanzó por la habitación. Con un abrupto sonido, chocaron contra la amaderada pared y se deslizaron silenciosamente por el piso.
Bajó la vista a sus manos indefensa, sorprendiéndose de que las gazas manchadas en sangre se llenaban de sus rabiosas lágrimas. El dolor ardiente seguía latente, pero el dolor en su pecho era ciento de veces peor. Tomó su cabello dolorosamente y soltó un pequeño sollozo, que terminó siendo un fuerte llanto luego de un par de segundos.
Se sentía tan patética. Odiaba ser tan débil, ser una persona común y corriente, sin ningún tipo de arma, fuerza o resistencia sobre humana como para poder luchar, defenderse y defender. Odiaba sentirse de esta forma, sentir que no merecía estar con su tripulación. Los amaba con todo su ser, pero herida e indefensa, se sentía completamente fuera de lugar. Como desearía tener el coraje de Luffy, la brutalidad de Zoro o la fuerza de Sanji. Quería ser más fuerte, su inteligencia ya no era suficiente para el Nuevo Mundo y ella lo sabía perfectamente. Las cosas se ponían cada vez más y más brutales, más peligrosas, pero ella se estaba quedando atrás, viendo a todos sus Nakamas ir con un pie al frente.
Las lágrimas seguían cayendo con rabia, se deslizó por el frio piso de madera y se apoyó contra la cama. Con las manos aún enterradas en su larga cabellera, ahogó los fuertes sollozos que estaban saliendo de sus apretados labios.
Esa mañana, un grupo de piratas los había atacado sin palabra alguna. Todo iba bien, pero un pequeño y simple error le jugó en contra. Distraída porque su Clima Tact se había alejado de sus manos, no se dio cuenta del barbón pirata con una Akuma no Mi explosiva. Se encontraba completamente sola, por lo que no alcanzó a reaccionar cuando la explosión se dirigía a su cuerpo, y actuando rápidamente, puso sus delicadas manos al frente, tapando su rostro y cuerpo lo más posible.
Luffy escuchó su doloroso grito y corrió rápidamente en su dirección. Cuando sus ojos se posaron finalmente en ella, la rabia lo consumió de inmediato. Su navegante se encontraba arrodillada, llorando dolorosamente mientras cerraba los puños ante el sufrimiento de sus sangrantes manos.
En un abrir y cerrar de ojos, la tripulación había sido vencida por un furioso y descontrolado Luffy. Quien, tras haber terminado la pelea, corrió en busca de Chopper, gritando desesperadamente su nombre para que atendiera de inmediato a la chica.
Horas más tarde, y con las manos vendadas, la chica no había salido de su habitación ni por un segundo.
Todos estaban preocupados por su bienestar, pues Nami no había salido ni a comer una bocadillo. Se encontraban tras su puerta, escuchando tristemente los fuertes sollozos de su Nakama. Pero quien más lo sentía, era el capitán sentado en la cabeza de la proa. A pesar de estar en silencio, los dolorosos llantos de la navegante eran lo único que acompañaban los fuertes choques de las olas contra el barco.
Al siguiente día, Nami aún no aparecía. La tripulación estaba preocupada, y cierto pelinegro estaba inquieto al no ver a su navegante en el desayuno. Se levantó de la mesa sin tocar bocado alguno y fue a la habitación preocupado.
— ¿Nami? —Tocó la puerta cautelosamente, llamando su nombre.
Nada. Tocó nuevamente, un poco más fuerte.
—Nami… ¿No tienes hambre? Sanji preparó pastel de mandarinas… tu favorito.
De nuevo nada.
Luffy se encontraba realmente preocupado por la chica. Nami nunca se deprimía… podía ser tacaña o parecer un verdadero ogro algunas veces, pero la chica nunca se deprimía ante nada. Sabía llevar la cabeza alta y orgullosa, dejando las heridas detrás.
Pensó en lo que pasó y la realización golpeó en su mente como una fuerte bofetada. Sus preciadas manos estaban destrozadas luego de la gran quemadura, por supuesto que estaba deprimida, sus sueños y metas se basaban en las delicadas manos que tenía. Los perfectos trazos que dibujaba en mapas eran gracias a sus gentiles dedos. ¿Cómo no podía sentirse triste?
Decidido (y nervioso por ser golpeado), intentó abrir el pomo, asombrándose de encontrarlo desbloqueado. Abrió la puerta pretendiendo ser silencioso y echó un vistazo a dentro.
La habitación estaba en completa oscuridad, todo era un desastre. Los mapas estaban esparcidos por toda la habitación, y todo estaba fuera de lugar. Buscó a la chica con la mirada preocupada y la encontró acostada en su cama, de espalda a la puerta. Por su suave respiración, asumió que se encontraba durmiendo.
Entró con cuidado de no despertarla y cerró la puerta tras de sí. Vio el estado de la chica y su corazón se apretó. Estaba sucia y llena de sangre, al igual que el día anterior cuando corrió a su habitación a encerrarse.
Vio las cosas desordenadas y comenzó a recoger los detallados mapas del suelo. Se trataban del sueño de Nami después de todo, sentía la obligación de cuidarlos y protegerlos aunque fuera de ella misma.
Se acercó al pequeño estante donde guardaba sus mapas, cuando la rasposa y quebrada voz de la navegante lo interrumpió.
— ¿Aún crees que soy útil? —Susurró dolorosamente.
Luffy se quedó petrificado. Pensó que la chica estaba durmiendo, pero disimuló bastante. Pensó que sería asesinado hasta que la pregunta resonó en su mente. ¿De qué rayos estaba hablando?
— ¿A qué te refieres? —Le preguntó con su típica voz y mirada confundida.
Sin girarse ni moverse de la cama, la navegante apretó la almohada contra ella.
—Ya no soy de utilidad para ustedes… mis manos son mis herramientas Luffy… si me quedo hasta que vuelvan a curar… simplemente seré una carga para todos… para tí.
Un fuerte golpe la interrumpió, haciéndola girar su rostro hasta su capitán. El chico estaba de pie, dejando caer las cosas al piso y con el puño pegado a la pared. Su mirada furiosa se dirigía a su Nakama, lastimado por sus palabras.
— ¿L-Luffy…?
— ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE SIGNIFICA ESO NAMI?! —Sacó la mano de la agrietada pared y caminó amenazante a la muchacha. — ¡¿ACASO PIENSAS QUE ME DESASERE DE TI POR QUE TUS MALDITAS MANOS ESTAN HERIDAS?!
La chica, quien ahora estaba sentada en la cama mirando atónita a su capitán, le llegaron sus palabras. Luffy respiró fuertemente por unos segundos, relajando su cuerpo y bajando la voz.
—No se que bicho te ha picado ahora Nami… pero de verdad estoy decepcionado.
Auch.
—Después de todos estos años, pensé que confiabas más en mí…
—Claro que confío en tí Luffy…
— ¿Entonces por qué piensas que me desaceré de ti solo por estar herida? —La cortó nuevamente.
Se miraron en silencio un par de minutos. La miraba enojada del pelinegro aún no desaparecía, pero su cuerpo parecía más relajado. Nami le devolvía la mirada, dolida. Sentía que sus palabras contenían la verdad de la situación, pero no esperaba que le dolieran tanto a su capitán.
—Eres una pieza importante Nami… al igual que todos. —Susurró, dejando ir su ira rápidamente ante el triste ceño de la chica. —Somos Nakamas… nos ayudamos entre nosotros, de eso se trata todo esto.
La colorina miró casi por millonésima vez sus manos. Sus ojos enrojecidos volvieron a ponerse brillosos ante el doloroso recordatorio de su debilidad. Pero no lloraría, no delante del chico en pie frente a ella.
—P-Pero… yo no puedo ayudarlos… mis manos… Luffy, yo… los defiendo con estas manos. Los mapas que nos guían son dibujados por estas… estúpidas manos. —Y sin poder aguantar más, las lágrimas comenzaron a salir. —Sin mis manos, no puedo defenderme… no puedo protegerlos.
Su vista se nubló ante las lágrimas, su pecho tembloroso se ahogó entre pequeños sollozos. Inesperadamente, sintió un peso a su lado en la cama y sus manos se llenaron de un cálido calor. Luffy había tomado sus manos desde abajo, con suma delicadeza acercándolas a él, con las palmas heridas hacia arriba.
—Nami… no pude prevenir esto y… lo siento. —Bajó su mirada a las vendadas manos de la chica y siguió hablando, gentilmente. —Sé cuánto dolor sientes… no puedo ni pensar en cómo me sentiría sin mi sombrero. Pero… si algo he aprendido estos años gracias a ustedes, es que no hay que rendirse por pequeñeces.
Nami se sintió un poco ofendida ante la palabra "pequeñeces", pero dejo que su capitán siguiera hablando de todos modos. El pelinegro seguía observando sus manos, con una seria expresión.
—Eres importante para todos. Eres nuestra navegante, la mejor navegante que el mundo puede conocer… después de todo… sin ti no hubiésemos durado ni 5 minutos en el Grand Line. —La navegante lo miró con un deje de diversión, animándose con las palabras de Luffy.
—Tus manos sanarán. Chopper es el mejor doctor en todo el océano, y si él prometió que te curarías, entonces vas a curarte. —Dijo solemnemente. Sintió las suaves y frías manos de la navegante temblar y apretó su agarre, delicadamente.
—Mientras tanto, todos te cuidaremos hasta que ese momento llegue. —Levantó su mirada a los aguados ojos achocolatados de enfrente y le regaló una pequeña y tranquilizante sonrisa. —Te protegeré Nami… aun que me cueste la vida, esto nunca volverá a repetirse.
Nami sintió su llanto finalmente detenerse del todo, sus mejillas se llenaron de calidez mientras observaba los ojos llenos de convicción en el pelinegro. Había sido una tonta, una estúpida y ridícula tonta.
Sabía que sería completamente inútil para ellos hasta que se curara, pero fue una tonta al creer que ellos la dejarían de lado. Eran su familia, ellos la querían tanto como ella a ellos. Y estaba segura, que Luffy nunca la dejaría atrás ni aunque se lo suplicara.
Con el llanto ya desaparecido, tomó una lenta respiración y le regaló a Luffy una gran sonrisa, una genuina y hermosa sonrisa.
—Gracias Luffy…—El pelinegro, quien aún sonreía, aumentó el tamaño de esta, dejando ver una sonrisa infantil y despreocupada.
—Ahora deja de ser una tonta y vamos a comer… que ya tengo hambre. —Su estúpido capitán había vuelto.
En otras circunstancias, un merecido golpe hubiera rebotado en su gomoso cráneo, pero luego de sus hermosas palabras, esta vez lo dejaría pasar. Rió alegremente con sus manos aún en las de Luffy, hasta que el sonido de la puerta abriéndose interrumpió la alegría.
—¡¿QUÉ HACES CON MI HERMOSA NAMI-SWAN EN LA OSCURIDAD Y TOMANDO SUS DELICADAS MANOS, MALDITO CAPITÁN DE MIERDA?! ¡DÍMELO! —La colorina sintió la respiración de Luffy cortarse mientras bajaba sus manos con delicadeza sobre la cama, sudando nerviosamente. Definitivamente iba a ser torturado.
Sonriendo con cariño, Nami observó como el resto de sus Nakamas asomaban sus cabezas dentro de la habitación, con sus rostros llenos de preocupación mirándola detenidamente. Vio cómo su capitán era cruelmente golpeado por Sanji y la risa surgió nuevamente de su boca.
Definitivamente estaría bien.
Bueno, ese fue el nuevo capítulo… espero que les haya gustado y apreciaría que me comentaran que les parece o si tienen alguna idea, ¡Volveré con más!
