Disclaimer: Los personajes aquí colocados no me pertenecen. Son de la kawaiosa mente de Himaruya-san n.n La historia proviene de mi maniática cabeza de loca bipolar. Que la disfruten.
Capítulo dedicado a: Sakura Haruhi Otonashi Selene Tonks Tapia y Leonore4love
lenore4love-sama: ¡Lo sé! Este par sencillamente me encanta por eso, además, siendo sincera me estoy basando un poco en las conductas de mis amigos del club X3... Esa frase que mencionaste se me ocurrió por ellos XD jajaja... Etto... si, son los únicos, tal vez que no se han dado cuenta. En este caso ya veran que la historia tendrá varios acontecimientos, además de que el Ita/Germany no es la única pareja _ wiwiwiwi espero les guste :D
yumi . butterflydark ne-chan: Te agradezco tu Review sinceramente, me alegra que te guste el fic y el primer capítulo. Solo es el primero del fic, no pienso hacerlo largo pero tampoco corto, así que meteré varias parejas, es el caso de este capítulo, que espero te guste igual que el primero :)
Leyendo con atención, es verdad. Iggy esta perfectamente parecido a mi one-chan LunaWeasleyCullen, de alguna forma Francia-ni chan me recuerda a Sakura Haruhi Otonashi (a la cual va dedicado este capítulo de su pareja random :3) ¿Reviews? Se aceptan tomatasos, pero por favor reviewenme (existe eso?...) jajaja sin más el anciado CAPITULO 2
Recuerden: Se reciben tomatasos y tortazos virtuales, pero dejen su review. Agradeciendo a quienes dejan Review, a quienes solo leen y a quienes agregan a favoritos y alertas :D
¿Just Friends?
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By Sey Asteron Kurosaki
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Capítulo II
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¿Quieres saberlo?
Dios, que en verdad el inglés y el francés podían tener las peores discusiones del mundo, aún así, seguir siendo compañeros, mejor dicho "Aliados".
-Ahora solo hay que esperar a América y a China -mencionó con pesadez el rubio de hermosa melena, arreglándola detrás de su oído y observó a su determinado carcelero por la rabadilla del ojo.
-No se molesten, no podrán entrar, Alemania-san no los dejará -dijo firme un azabache en yukata*, el cual simplemente se cuestionaba internamente si era verdad lo que acababa de decir.
Sus dos compañeros tenían sus propios problemas para venir a añadir a ellos, un par de tontos que como siempre, habían "frustrado" el entrenamiento matutino... "¿Qué estarán haciendo en estos momentos? Después de la interrogante de Italia-san, vine a vigilar a los prisioneros pero no he sabido y durante el entrenamiento matutino, Alemania-san estaba distante." Declaró el morocho japones en su propia mente, tratando de adivinar sin éxito alguno.
Una voz interrumpió sus pensamientos, voz proveniente de su sempai en el combate, el germano más culpable por el lío de "sentir algo por su mejor amigo" del mundo; el rubio de vista imponente, fuerte y frío con ese par de gemas azuladas que eran sus orbes, los cuales si bien podrían derretir los polos con una cálida mirada, te podían matar del susto si te los encontraras en un callejón oscuro a mitad de la noche (N/A: De que otra manera podría un callejón estar oscuro?) . Aquél imponente alemán se acercó a la reja, de la cual extrajo a cierto rubio cejudo con excelente porte de caballero, además de con un miedo inocultable.
-!A-a donde me llevas grandullón! -se quejó sin poder hacer nada, el ahora sujeto por unas cuerdas, inglés, quien no dejaba de quejarse.
-Cállate -musitó mostrando su enojo y gran frustración al... primero, no haber hablado con el italiano en todo el día, segundo, no recordar donde dejó su guante favorito y tercero: tener que lidiar con todo lo que pensaba, sentía y vivía y sumarle un par de tarados que no saben cuando se les es fácil detectar -. Japón, tu cuida de Francis, interrogaré a este otro.
Señaló el cuerpo amarrado del rubio con grandes cejas y luego al de ojos seductores, para soltar un suspiro y llevarse a rastras, como pleno gusano, a un quejumbroso ojiverde. En la celda se quedó observando todo un poco temerario, aquel mencionado por el germano, que se limitaba a no decir nada para no ser él, el castigado.
-Tal vez la suerte este de mi lado -mencionó suavemente el francés con un tono un poco seductor, natural en su forma de vida, captando de inmediato la atención del morocho asiático que vigilaba su celda.
-No habría porque, el interrogatorio terminara y será su turno, además no creo Alemania-san este de humor para soportar bromas -comentó simple, evitando una conversación más larga, lo único en lo que debería pensar ahora es en ayudar a Feliciano y Ludwig pero ¿Cómo? Ambos son tan distraídos que no con una camisa que diga lo que el otro siente, se darían cuenta. El japonés soltó un suspiro sonoro de la frustración, cosa que no pasó desapercibida por el rubio oji azul de linda cabellera.
-¿Ahora que te preocupa Kiku? -preguntó ansioso por saber la respuesta, notando que por primera vez en mucho, había usado su nombre de pila, más por la distracción esto y otro detalle pasaron de largo por el oji negro, el cual contestó.
-Mis amigos me preocupan Francis -se relajó un poco, ¿En realidad era tan difícil? -. ¡¿Es tan difícil ayudar en temas como el amor?
Cuestionó en voz alta, casi al grito, y, sorprendió al mismo que había interrogado, pero era tan grande su frustración que no le importaba ya esos detalles ¡Quería ayudar a sus amigos! Ese par de atolondrados ni con todas sus fuerzas, se darían cuenta de que sus sentimientos por el otro son correspondidos.
-Vaya, problemas del corazón mon ami*, nadie mejor que yo para esas cosas ¿Qué es lo que te preocupa? -el tema le había interesado, es decir "Para que Honda este distraído, debe ser divertido" el pensamiento del galo era lógico por su rostro ¿De donde demonios había sacado una rosa?
El japonés se limitó a resoplar lleno de pesadez y acercó una charola a la celda de Francis, el cual recibió gustoso la comida estilo oriental, cualquier cosa era mejor que comer la porquería que Inglaterra cocinaba, además el galo juraba, las dotes culinarias del asiático que lo mantenía preso, eran tan buenas colo las suyas, casi tan buenas. Nadie lo superaba, ni lo igualaba.
-Me preocupa... -comenzaba el japones pero se interrumpió -. No puedo decirlo Francis-kun, es algo que debo mantener en secreto lo más posible -dejó la bandeja sobre el suelo y comenzó a alejarse, pero el galo fue veloz y por sobre los barrotes lo tomó de la muñeca, bajando sus dedos hasta entrelazarlos con los del morocho asiático, el cual de inmediato se sonrojo.
-No podrás ayudar a nadie si no eres sincero con tus propios sentimientos Honda -aclaró elegante y sensual el hombre detrás de la reja, atrayendolo poco a poco hacia el, aunque se interpusieran los barrotes o el mismísimo cuerpo aún coherente del japones.
-Ya lo se -habló a regañadientes un sonrojado Kiku, lidiando con todas sus discusiones internas, las cuales siempre terminaban igual "Me gusta todo de el, incluso sus errores, su bipolaridad y su sado-masoquismo" se burló internamente ante sus pensamientos y dejó mostrar una sonrisa suave, que por un momento congeló al galo, el cual pocas veces había podido sacarle una sonrisa; dibujó con la yema de los dedos de su mano libre la mueca del japones y le sonrió de vuelta al notar como volvía a sonrojarse.
-Ya basta Francis, ya se a donde quieres llegar -orgullo. Palabra perfecta para describir a ambos, más claro que el agua solo los sentimientos de nuestra pareja principal.
-Como tu digas Kiku, pero es algo que ambos tenemos claros "Guerra" "Pleitos" a pesar de eso no lo he olvidado.
-Ajá -aclaró el japonés después de la explicación, tomando un valor extraño que nunca se había visto en el, acercándose a besar superficialmente los labios del francés, el cual aflojó el agarre por la sorpresa, permitiendo liberarse al chico azabache -. Gracias por soltarme, ahora, come, yo tengo que hablar con un amigo.
Un atónito galo veía detrás de los barrotes como el japones salía de la sala de encarcelamiento, causando así que sonriera casi ineludiblemente el observado, pero una vez estuvo fuera, sintió los estragos de su acción "Como diablos saqué el valor para hacerlo... kami-sama, perdóname" pensaba totalmente rojo el asiático caminando con dirección a la cocina a ingerir el alimento que también era su derecho, aunque claro, tenía muchos mejores privilegios el ser el captor y no el capturado "Capturar sus labios fue una increíble sensación" pensaba mientras su sonrojo se mantenía y aumentaba con cada paso, regañándose y peleándose mentalmente, nunca había sido de los espontaneos, siempre conservador, pero la presencia del rubio francés le causaba un no-se-que-que-que-se-yo que lo hacía actuar de esa manera tan irracional.
...
Por otra parte, un adormilado Italia del Norte, se encontraba despertando de la siesta reparadora que había tenido, era algo extraño, pues tuvo que llenar sus pensamientos de banderas blancas y luego irse directamente al color, quedando con todo pensamiento borrado, solo así pudo pegar el ojo como era debido, más en el momento en el que volvió en si, su cabeza volvió con el mismo tema, causando que un ya de por si confuso y harto Feliciano, saliera de su habitación y comenzara a caminar a zancadas largas hacia la alcoba de su hermano Lovino Vargas, el cual, pensaba que lo ayudaría, después de todo había estado bastante tiempo con España, quien era un romántico masoquista que de seguro le había enseñado algo "Espera... ¿¡ Romántico! ¡Demonios!" Cada paso, cada pensamiento aumentaba el rubor de sus mejillas, por lo cual, al llegar y tomar la perilla del italiano sureño, parecía un tomate que usaba el susodicho para la pasta que tanto le gustaba.
Dejó la perilla y arregló un poco su loco aspecto, su camisa negra de cuello estaba algo desarreglada, por las prisas de la mañana, arregló también el moño de su corbata y su saco rosa claro, parte del traje que traía, el cual había sido un regalo del hermano Italia del Sur. De paso también su cabello, dejándolo justo como el alemán lo había arreglado esa ocasión, sonriendo y soltando un ve~ inconsciente, el italiano llamó a la puerta con tres golpecitos.
-¿Quién rayos es? -la respuesta al otro lado de la puerta no se tardo en escuchar y contestó el que estaba esperando, mientras giraba la perilla.
-Soy yo ni-sama -medio abrió la puerta, logrando captar con ese pequeño espacio que no estaba solo el mencionado en el lugar, España también se encontraba en el lugar, ambos sumamente rojos, igualando el carmín que el castaño claro tenía, más esos dos estaban cerca, muy cerca, incluso sus manos se estaban tomando.
-¿Qué pasa Feli? -preguntó un tanto refunfuñado, ahora estaba claro (N/A:para nosotros) que había interrumpido algún cursi momento entre ambos, de hecho así era.
El español había ido a esa alcoba a arreglar una discusión que había tenido el día de ayer, de la cual no se acordaba ya ninguno la razón, realmente había sido un tanto estúpido, pero al chico de tez más oscura no le gustaba que su Romano estuviera molesto con el, oh no, tenía que disculparse, era lo que necesitaba, estar con el de nuevo. Así pues, decidido, esperó a que el sureño entrara a su cuarto y el entró tras el, cerró bien y acorraló al más joven entre su cuerpo y la pared junto a la ventana oculta detrás de la cortina roja con acabados dorados; le rogó lo disculpara, era un trato sado-masoquista entre ambos, pero era amor, oh si, el lindo España amaba sinceramente a Lovino y no renunciaría a el tan sencillo. Un simple "Esta bien, te perdono" le sacó la sonrisa más amplia de su vida y lo besó, lo besó con toda la pasión que un español podía contener en su cuerpo, pero fue correspondido, extrañamente correspondido siendo que el italiano siempre terminaba por rechazar sus besos.
Pero la necesidad de ambos se vio sobrepasada, se deseaban mutuamente, Antonio Fernandez Carriedo, aquel apasionado trabajador simplemente lo amaba y deseaba con su alma, sentimientos correspondidos en su totalidad por su querido Lovino Vargas; entre beso y beso el español terminó por quedar sobre el italiano en la cama, pasando sus manos por debajo de su playera y dedicándole algunas caricias, más Romano se quejaba porque nunca le había gustado ser sometido y en esa cuestión, menos; los giró a ambos y siguió el el trabajo del mayor, dejando que sus manos exploraran el territorio del oji verde a diestra y siniestra, entonces unos pasos se escucharon cerca, el mayor de los italianos se separó de golpe y comenzó a arreglar su apariencia, igual que el español, pero este último lo tomó de la mano para volver a plantarle un beso, sobra decir que ambos estaban sumamente sonrojados: el golpeteo en la puerta se escuchó y respondió molesto, recibiendo a un tímido y colorado Veneciano. Ambos soltaron un suspiro al notar lo que el Italiano menor venía a preguntar.
-Es que... quería preguntarte... ve~ -España arrugó los labios ¿Es que acaso no podía preguntar directamente? -. ¿Hay alguna enfermedad que haga que tu corazón haga "BOOM BOOM"? Oh que tu rostro se ponga como la pizza, ¿Oh que te hagan... querer tener a alguien cerca?
Ambos se sorprendieron, además de reír mentalmente a carcajadas, sabía que era lo que le pasaba, así que el mayor decidió bromear un poco con el, tomándolo por sorpresa con una pregunta que lo hizo volver a aumentar su sonrojo.
-¿Quién te contagió de la enfermedad del agitée coeur*? -interrogó Lovino y suspiró adivinando la respuesta.
-Pu...pues... A... Ale... Alemania -suspiró sacando humo de su rostro esta vez, no sabía que era esa enfermedad, pero quería saber como se podía curar y seguro su hermano mayor sabía.
-¡Ja! lo sabía -exclamó alegre el español y recibió un codazo del que había comenzado la broma, se dobló un poco y frunció la boca un poco molesto.
-Bueno, entonces se que es lo que tienes que hacer...
Comenzó su explicación el querido peli castaño más oscuro, para ayudar a su hermanito menor.
*yukata: prenda japones parecida al kimono, pero más ligera, fácil de usar en el verano o en días calurosos.
*Mon ami: Mi amigo en francés :3
*Agitée coeur: Corazón alborotado en frances.
