¡Hola! Aquí les traigo el segundo capítulo de nuestro capítulo, espero que les guste y espero que les estén gustando como está quedando el fic ^^

Disclamer: Bueno, como todos ya saben, Naruto Shippuden no nos pertenece, si así fuera, muchas de las parejas que usamos, de hace mucho estarían juntas y muchos no hubieran muerto ¬¬.

Ahora agradeceré los reviews:

Deimiku: Me alegra que te haya gustado el fic y que te haya aclarado algunas dudas. Hai, pronto lo vamos a seguir, de eso puedes estar segura. Bueno, espero que disfrutes el 2º cap de este fic ^^

xx-gatita: Jajaja tienes razón, las coincidencias no existen, para ya ves como es la nueva generación de Akatsuki XD

Bueno, ahora al fic

NUESTRA NOVELA

Capítulo 2

¿YO?

DEIDARA PO'V

Es imposible, es completamente imposible. Pensé mientras guiaba a los visitantes por las salas del museo, ya casi termina mi turno e iré a comprobarlo a la biblioteca cuando termine, es completamente imposible, el libro nunca pudo haberse escrito en 1843 y ser publicado el año antepasado, es decir, los personajes son personas de ahora, Itachi es un compañero de clases que tengo en la universidad, es uno de los personajes que también están en esa supuesta organización y es exactamente igual, incluso su personalidad, que aunque no lo trate demasiado, sé que es igual de frío que en el libro y es uno de los mejores estudiantes. Es imposible que los personajes de este libro no estén basados en nosotros, son exactamente iguales.

- Disculpa, - Escuché el llamado de uno de mis acompañantes, este hizo que saliera de mis pensamientos - umh... Deidara - Leyó con dificultad a la izquierda de mi uniforme de guía - ¿Nos llevará a ver la nueva exposición?

Lo miré por unos minutos desentendido.

- Esa exposición aún no esta del todo terminada, tal vez esté mañana.

El hombre me miró desilusionado, yo solo sonreí algo incómodo, por como se escuchó el grupo suspirar por la desilusión.

Al terminar el recorrido, me dirigí a los vestidores, me saqué ese uniforme tan formal que no va en nada con mi personalidad y me puse mi camiseta azul marino, mis jeans negros y unas zapatillas igual de negras, luego pasé por la oficina de mi jefe, advirtiéndole que me iba y me entregó el pago de toda la semana, ya que es viernes.

Camino por las apenas iluminadas calles de la ciudad, algunos carteles de las tiendas ya están iluminados, ignorando por completo el brillo del crepúsculo de esta tarde y parece que hoy no podré ir a la biblioteca, es tarde, tal vez vaya mañana por la mañana. Llegué a mi departamento y me tiré exhausto sobre el sillón del comedor, es mucho trabajo, estudiar y trabajar, todo al mismo tiempo, gracias a Dios llega el fin de semana para poder relajarme un poco, solo tendré que trabajar por la mañana. Dirigí mis azulados ojos hasta la puerta de mi habitación, me levanté y caminé hasta ella, desplomándome sobre la cama y le dirigí una vaga mirada al libro que descansaba sobre el mueble de la ropa, a un lado de mi cama, creo que leeré un poco más, quiero saber que le pasa a Deidara y Sasori..

En Konoha, el grupo Kakashi se preparaba para partir hacia Suna y encontrarse con sus fieles aliados. El grupo estaba integrado por: Haruno Sakura; la discípula de la Hokage, Uzumaki Naruto; el Ninja hiperactivo número uno de la hoja, y Hatake Kakashi; el líder del equipo al mando de esta misión.

¿Qué clase de porquería es esta? ¿Y Deidara y Sasori?

Blablabla, llegan a Suna, la pelirosa cura al hermano del otro, blablabla, buscan al pelirrojo, ¡Acá!

Ambos equipos, equipo Kakashi y equipo Gai, llegaron a la cueva Akatsuki, que tenía un arco en madera color rojo alrededor y vieron que esta tenía cinco sellos, así que para abrirle, el equipo Gai fue por los que estaban esparcidos alrededor, sabiendo la ubicación de estos gracias a Neji y su dojutsu del clan Hyuuga; el Byakugan. Los sellos se dispersaron y el equipo Kakashi entró en la oscurecida cueva, pero todos quedaron atónitos por lo que veían, en especial Naruto, ya que Gaara estaba inerte en el suelo y Deidara estaba sentado sobre él, con una divertida sonrisa en sus labios.

Los pacíficos ojos celestes de Naruto se volvieron en color rojo y sus colmillos comenzaron a crecer, la ira comenzaba a esparcirse por su cuerpo y con ella el Kyuubi comenzaba a apoderarse de él.

- Maldito - Musitó el rubio mientras miraba con furia al miembro de Akatsuki, que seguía cómodamente sentado sobre su compañero - ¿Dónde demonios crees que estas sentado? - Exclamó este

- Umh, no hay ningún error. - Afirmó el pelilargo - Él es el Jinchûriki, lo primero que hace es gritar y cargar contra ti. - Se volvió a su compañero que se encontraba dentro de su marioneta - Itachi lo describió muy bien... - Este se asombro al ver que él fijaba su mirada en la anciana que acompañaba a los demás.

- ¡Gaara! ¿Cómo puedes estar dormido en un momento como este? - Exclamó el menor, insinuando que aquel pelirrojo seguía con vida. - Levántate - Insistió. Esto logró provocar que unas miradas preocupadas de sus compañeros se fijaran en él. - ¡Vamos, Gaara! - Volvió a exclamar, esta vez intentando acercarse a él.

- ¡Déjalo ya, Naruto! - Ordenó el peligris con tono autoritario. El rubio se volvió a su posición. - Ya deberías saberlo.

- Eso es, ya lo entiendes, ¿verdad? - Acotó el joven miembro de Akatsuki. - Él esta muerto desde hace rato. - Terminó por decir el rubio, dando unas palmadas al rostro sin vida del pelirrojo.

El menor comenzó a enfurecer aún más.

- Es definitivamente el Jinchûriki.

- Devuélvemelo - Dijo entre dientes el rubio. - ¡Devuélvanme a Gaara, bastardos! - Exclamó este y se echó a correr hacia ellos, pero solo logró hacer unos pasos, para toparse con su sensei peligris que estaba decidido a detener su ataque suicida.

- Cálmate. Si vas contra ellos sin pensarlo, estamos muertos. – Dijo este para sus espaldas.

Hubo un corto silencio y Sasori dirigió su mirada hacia su discípulo rubio.

- ¿Umh? ¿Algo va mal, Sasori-Danna? - Preguntó el rubio al notar aquella mirada.

- Yo lo llevaré. – Aclaró, refiriéndose al pelirrojo ya sin vida.

- ¿Ah?

- Parece que este Jinchûriki quiere llevárselo.

El rubio volvió su mirada hacia el pelirrojo que descansaba pacíficamente por debajo de sí.

- Parece que si. - Volvió su mirada a la escena del peligris y el rubio. - Danna - Llamó este.

- ¿Umh?

- Seguramente te enfadaras por lo que te voy a decir, pero... - El ojiazul hizo una corta pausa y una blanca sonrisa se posó en sus labios - Voy a luchar con ese Jinchûriki.

El maestro de este chasqueó la lengua.

- Cada uno de nosotros tiene uno asignado. No seas egocéntrico, Deidara.

- Con arte, tienes que buscar constantemente mayor y mayor estimulación, o tu habilidad para apreciarlo desaparecerá. - Dijo este volviendo su mirada a una de sus manos que masticaba arcilla. - He oído rumores de que este Jinchûriki es muy poderoso. - Volvió su mirada al rubio - Será perfecto para mi arte.

- ¿Qué? ¿Llamas a esas explosiones "arte"? - Preguntó irónico su compañero. - El arte es algo que perdura en el tiempo, bello y elegante. El verdadero arte es eternamente precioso.

- ¿"Eternamente precioso"? Danna, te respeto como artista, pero el arte es algo que alcanza su máximo esplendor justo antes de desaparecer brutalmente en la inmensidad, un. - Manifestó el rubio.

- ¿Qué has dicho? - El mayor hizo una corta pausa, junto con un suspiro - Deidara...al parecer no tienes idea de lo que es el autentico arte.

- Quien no tiene idea eres tú, Danna. - Siguieron discutiendo los dos.

-¡Malditos bastardos! - Interrumpió el rubio del otro equipo, ya harto de aquella, en lo que a él le respectaba, estúpida discusión.

- La belleza eterna es el único significado del más puro arte... - Siguió el pelirrojo aún dentro de Hiruko.

- ¡Eso es estúpido! - Exclamo su discípulo. - El arte es hermoso porqué es fugaz...

- ¡Dejen de tomarnos por imbéciles de una maldita vez! - Exclamó el ninja hiperactivo, sacando un pergamino de su bolsa para invocar un shuriken gigante y salir en carrera hacia ellos, para luego arrojarlo hacia Hiruko y este lo detuvo sin siquiera mirarlo con su cola metálica, lo que dejó a todos los miembros del equipo Kakashi sorprendidos.

- ¿Qué pretendes mocoso? - Preguntó este aún girado hacia el rubio que no le había prestado la más mínima atención al shuriken que se había dirigido hacia su maestro.

- Por eso te estaba diciendo que te iba a molestar este crío. - Manifestó el ojiazul refiriéndose al proveniente de aquel ataque.

- Deberías saber lo que pasa cuando me enfado. - Advirtió. - ¿Qué dices, Deidara?

El rubio bufó y se levantó de sobre el cuerpo del Kazekage.

- Para mi la esencia del arte es... - Hizo una pausa para volver a mirar la boca de su mano que aún masticaba, hasta que escupió una bola de arcilla, a lo que este cerró su mano y comenzó a darle forma, formando un pequeño pájaro y lo lanzo al aire - Una explosión. Un. - Terminó de decir y el ave se vio rodeada por una nube de humo blanco, que al dispersarse, permitió ver a la misma ave que había crecido para convertirse en una aún más grande que su amo.

- Es completamente distinto a tu show de estúpidas marionetas. - Acotó el rubio mientras el ave tomaba en su boca al Kazekage. Su maestro trato de evitarlo también con su cola de metal, pero el ave se elevó y el rubio saltó sobre ella. - ¡Hasta luego, Danna! - Exclamó mientras se dirigía a la salida montado en aquella ave blanca. Su compañero chasqueó la lengua, ya no podía hacer nada. El rubio corrió detrás de este seguido por su sensei.

Comencé a reír, no lo pude evitar, a ver cómo dejó a su compañero a la deriva, este chico sí que sabe lo que hace.

Dejé el libro a un lado y me dispuse a dormir por un rato.

FIN DEIDARA PO'V