¡Hola! Si, lo se, yo debería estar actualizando primero mi otra historia, pero la verdad, la inspiración me nació para terminar este capitulo. Notas al final.
Como sabran, ninguno de los dos dramas me pertenecen, de ser asi, en BBF Yi-Jeong hubiera tenido al menos un beso con Ga-Eul, Woo-Bin seria mi esclavo personal y en Playful kiss Oh Ha-Ni definitivamente le hubiera dado algunos buenos golpes a Beak Seung-Jo por su estupidez.
Destinos Cruzados.
Capitulo 1
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Futuro incierto
Beak Seung-Jo miraba sin mirar por la ventana más cercana, incluso no se molestaba en fingir que estaba prestando atención a la clase –como regularmente lo hacía cuando el tema que trataba el profesor él ya lo dominaba– o tomaba apuntes. A su lado, Hae-Ra le lanzaba discretas miradas de tanto en tanto, tratando de descubrir el extraño comportamiento del chico; para la mayoría, el casi recién ingresado genio de la universidad de Parang estaba tan normal como siempre, pero su compañera de clases –y exnovia– le conocía lo suficiente para saber que algo estaba mal con él.
No solo había estado distraído en la escuela, en el trabajo ya ni siquiera se molestaba en fingir una sonrisa cuando atendía a los comensales y por si fuera poco, tenía cuatro días seguidos yendo a los entrenamientos de tenis ¡Y Seung-Jo nunca iba a los entrenamientos más de dos días seguidos!
– ¿Vamos a comer juntos? – Pregunto en un tono más que animado, con esa sonrisa que media universidad consideraba de una reina de belleza. – Conozco un nuevo lugar que…
– Quede en comer con mi madre.
Y sin dar más explicación, el chico de cabello oscuro se perdió por el pasillo, dejando a una Hae-Ra con las palabras en la boca y un poco común sentimiento de amargura en la boca del estomago. Desde que había conocido a Seung-Jo el primer día de clases, este nunca le había tratado de forma tan cortante y fría. ¿Así se sentía Oh Ha-Ni cada que era rechazada? Por primera vez, Hae-Ra sintió empatía por la torpe chica.
El camino a su hogar nunca se le había hecho tan largo y tedioso, pero desde que la cabeza hueca de Ha-Ni no regresaba a casa, un sentimiento de preocupación se había instalado en él.
– Estoy en casa. – Dijo con voz lo suficientemente audible para que su madre y su hermano le escucharan. En realidad, él no era de las personas que al llegar a casa hacia escándalo, era más bien de las personas que entraba, si había alguien en la sala daba una ligera reverencia mas por educación que por que fuera feliz saludando personas y finalmente subía a su habitación para dormir –y de un tiempo atrás, en ocasiones a estudiar o molestar a Ha-Ni–. Pero muy en su interior, pensaba que si anunciaba su llegada, la chica de la cual estaba enamorado –aunque no lo admitiera en voz alta muy seguido– iba a salir a recibirle.
– Mamá no está en casa, ha ido a surtir la despensa. – Eun-Jo le respondió desde el sillón más alejado, donde tranquilamente estaba leyendo un libro. – Y no, aun no regresa a casa.
– ¿De qué hablas? – A Seung-Jo no le gustaba mentirle a su pequeño hermano, pero seguía siendo demasiado orgulloso para demostrar que la ausencia de Ha-Ni le estaba trastornando.
– Creo que esta vez esa tonta se lo tomo muy personal – continúo hablando el menor, ignorando la pregunta de su hermano –, pero así es mejor. ¿Crees que mamá me regresara mi habitación si en una semana más ella no regresa?
El mayor de los hermanos Beak arrugo las cejas ligeramente. La idea de que su Ha-Ni no regresara a casa no le gustaba en lo absoluto.
Con paso tranquilo subió al segundo piso, deteniéndose a medio camino, taladrando con la mirada la puerta que pertenecía a ella. Justo ese día se cumplían dieciséis días desde que rompió su compromiso, dieciséis días desde que Ha-Ni no regresaba a casa ¡Ni siquiera había acudido a la universidad, a tenis o comunicado con sus amigas!
Los únicos que parecían conocer la ubicación de la chica eran el padre de la susodicha y su propia madre. Increíblemente, incluso la señora Beak no le estaba poniendo las cosas fáciles, la única vez que Seung-Jo pregunto a su madre por el paradero de Oh Ha-Ni, esta le había mirado tristemente y respondido con un seco y simple "no sé".
– ¿Dónde estás Oh Ha-Ni? – Se atrevió a preguntar en la soledad de su habitación a la nada, dejando escapar un suspiro triste.
– ¡Voy tarde, voy tarde! ¡Yah! ¿Por qué no me levantaste Jae-Kyung Onni? – Oh Ha-Ni corría de un lado de la habitación a otro, saltando en un pie, intentando ponerse los zapatos con una mano mientras la otra la usaba para sujetar su cabello en un intento de moño alto y en la boca sobresalía el cepillo de dientes. – ¡Tenía que estar para medio día y pasan de las dos! – Con un último salto, termino de acomodarse los zapatos, aunque de camino al baño se estrello con uno de los modernos sofás. – Duele, duele, duele…
Los ojos café oscuro de Jae seguían a su nueva amiga de un lado a otro y su rostro se mostraba serio, sin saber muy bien que decir, pero internamente luchaba con contener la carcajada que pugnaba por salir.
– Cuando llegué te mirabas tan relajada durmiendo, que pensé que después de días sin descansar como debe de ser, te merecías unos horas más – Jae-Kyung inclino ligeramente su cuerpo, disculpándose – pero si vas muy tarde te puedo prestar a mi chofer o…
– ¡No!... digo, no es necesario, le enviare un mensaje a Sunbae para avisar que llegare tarde. ¡Nos vemos en la noche!
Y agitando una de sus manos, salió presurosa del departamento.
La joven heredera se quedo mirando la puerta unos segundos más, antes de sonreír. Aun tenía fresco en su memoria la imagen del rostro lloroso y la mirada melancólica de Ha-Ni cuando la conoció, así que verla feliz después de unos días le ponía de buen humor. El día del accidente –después de la huida de los guardaespaldas– mientras ambas almorzaban en un pequeño y escondido local de sushi, la niña le había contado parte de su trágica vida; de la destrucción de su casa por un temblor, de sus más de cuatro años de enamoramiento y persecución a un mismo chico hasta haber logrado que se fijara en ella, de su torpeza y sus nulas habilidades y finalmente, de su recién roto compromiso.
Jae-Kyung no supo si fue eso último o si fue la apariencia de desvalida o un poco de ambas lo que le había tocado el corazón, pero de inmediato se había sentido identificada con la chiquilla de cabello y grandes ojos negros.
– A partir de hoy, vas a vivir conmigo. – Textualmente esas habían sido las palabras que la heredera del Grupo JK había usado. Oh Ha-Ni se había negado por lo menos dos horas consecutivas, pero aun no nacía persona que fuera capaz de oponerse a los caprichos de Jae-Kyung.
Así Ha-Ni había sido arrastrada a una de las zonas más caras y céntricas de Seúl, a vivir en un veinteavo piso en uno de los departamentos más lujosos –que ni en sus sueños había llegado a imaginar– y con todas las comedidas que una joven mujer puede llegar a desear.
La convivencia era bastante peculiar. Todos los días Ha-Ni se encargaba de despertar a su salvadora –no sin antes haber forcejado al menos unos quince minutos con las sabanas y algunos despertadores rotos–, ambas desayunaban juntas, siempre siendo Jae-Kyung la que preparaba los alimentos y después no se veían el rostro hasta la cena –la chica de cabellos cortos demasiado ocupada en las empresas de la familia y la joven universitaria usando todo su día en una pequeña clínica como aprendiz de enfermera–, donde siempre pedían comida ya preparada y se ponían a conversar largo y tendido hasta entrada la madrugada.
Oh Ha-Ni entro presurosa a la pequeña pero bien equipada clínica. Había descubierto el lugar dos días después de mudarse con Jae-Kyung y de corazón, la chica agradecía al destino por poner ese lugar en su camino; El primer día fuera de su casa –o la casa de los Beak, que a fin de caso era lo mismo– había pasado entre lágrimas y un doloroso sentimiento de tristeza, lamentándose por ser tan torpe y tan poca cosa a los ojos del amor de su vida. El segundo día, Jae-Kyung se apareció a media mañana, informándole a su nueva amiga que había pedido un permiso especial en la universidad para que se ausentara por tiempo indefinido y además le había sacado casi a rastras del departamento.
– Vales mucho Ha-Ni, pero el problema es que tu aun no lo sabe, y tampoco sabes que hacer de tu vida – le había dicho la chica de corto cabello negro cuando estuvieron en la calle – y si no te ayudo a espabilar es porque en estos momentos mi padre me tiene presionada ¡Si falto un solo día a la empresa mi libertad lo lamentara! – Con delicadeza coloco en las manos de la chiquilla un papel y algunos billetes. – Esa es la dirección del departamento y dinero suficiente para que tomes un taxi de regreso sin importar en que parte de la ciudad te encuentres.
– Yo… no entiendo.
– Mientras viví en Nueva York un amigo me dijo que cuando uno se pierde, lo único que tenemos que hacer es caminar y preguntar. Así que lo que resta del día vas a caminar y caminar por las calles de Seúl hasta que encuentres que quieres hacer de tu vida – Ha-Ni abrió la boca, dispuesta a rebatir, pero no alcanzo a pronunciar ni media palabra – ¡Si no lo logras hoy, lo intentaras mañana y así consecutivamente, hasta que encuentres algo que te inspire!
Esa fue la segunda vez que Oh Ha-Ni experimento lo alocada y extravagante personalidad de Jae-Kyung.
Siguiendo el consejo de su amiga, Ha-Ni vago por horas, deteniéndose en algunos lugares que le traían recuerdos o en donde algo llamara tu atención. Al inicio no sabía qué rumbo tomar, pero cuando paso fuera de una tienda de uniformes y en el aparador se exhibía una linda bata blanca de doctor, pensó que sería bueno iniciar por los lugares relacionados con la medicina. En el día visito un hospital, dos locales de dentistas, un laboratorio de análisis, algunas farmacias e incluso tiendas donde vendían materiales y objetos usados por médicos.
Después de horas de caminar sin un rumbo totalmente fijo, que la noche le alcanzara y verse totalmente perdida en un bario de clase humilde decidió que por un día había tenido suficiente. Saco de su bolsa el papel donde tenía anotada la dirección y retorno por donde había llegado, pero a cinco cuadras de caminata y una vuelta equivocada, termino frente a una pequeña clínica y no en la calle donde se suponía tomaría el taxi que le llevaría de regreso.
– Es muy tarde para que una señorita ande vagando sola. – Un señor mayor de edad que vestía un sencillo conjunto de vestir y un maletín en mano le sonrió desde la puerta de la clínica.
– ¡Lo siento! Es que me perdí. – Ha-Ni se sonrojo de la pena al mismo tiempo que hacia una reverencia. – Estaba buscando la parada de taxis.
El anciano negó divertido con la cabeza, y le hizo señas de que le siguiera.
– Disculpe… ¿Usted es el médico de ese lugar? – Señalo la clínica. No había podido evitar la curiosidad, él señor se miraba bastante mayor pero el maletín y la bata blanca que colgaba de su hombro le hacían saber que él era medico.
– Por supuesto, estoy en mi mejor momento para atender la clínica ¡Estos jóvenes del día de hoy!
Los ojos de Ha-Ni se abrieron más de lo normal y se disculpo una y otra vez. El camino hasta la parada dejo de ser silencioso y al final, terminaron quedándose un par de minutos más, conversando sobre medicina y lo gratificante que era ayudar al prójimo.
– Si tanto te interesa, puedes venir mañana y ayudarme con los pacientes. Tal vez y logres descubrir si en verdad tienes futuro en la medicina.
– ¿Enserio? ¿Podría…? – El anciano asintió. – ¡Entonces nos vemos mañana!
Las horas en la clínica eran de lo más gratificante para Oh Ha-Ni, quien después de casi dos semanas, había comprobado que quería ser enfermera, solo que ahora estaba segura que no solo se trataba de un capricho para estar cerca de Seung-Jo, sino que era algo que en verdad le apasionaba.
– Niña, baja de las nubes, esos instrumentos no se esterilizaran solos. – Le regaño de forma amable el doctor Seok-Young.
– ¡Lo siento! No volverá a ocurrir. – La chica saco la lengua de forma graciosa y rápidamente se puso a trabajar, por su parte, el viejo doctor suspiro, sabiendo que esa no sería la última vez que le llamaría la atención.
– A todo esto ¿Has visto a ese nieto mío? – ella negó – Aigo, tu llegas tarde y ese chiquillo raro que no se aparece ¡Me hare viejo con ustedes!
Y quejándose de la irresponsabilidad de la juventud, se encerró en el consultorio a atender a su último paciente.
– Tu abuelo se acaba de encerrar quejándose de ti. – Fueron las palabras con las que Ha-Ni recibió a un atractivo chico de cabellos castaño claro que vestía completamente de blanco.
– Buenas noches ¿Te encuentras bien? ¿Qué tal te fue en la universidad? Sí, yo también me alegro que estés bien Oh Ha-Ni. – Contraataco diplomáticamente el recién llegado, con una ligera sonrisa, haciendo que la chica se avergonzara por su recibimiento.
– ¡Ah, sunbae, eres malo!
– ¿En serio? Hasta hoy en la mañana, pensaba que era un príncipe celestial.
Los grandes ojos negros de Oh Ha-Ni se abrieron más de lo normal y su cara rápidamente adquirió color, aunque después de días de burla, ya lograba que el rubor no fuera tan marcado. Yoon Ji-Hoo era el nieto del médico y el chico más atractivo que Ha-Ni había visto en la vida: no solo físicamente era guapo, sino que además, era un caballero y sumamente inteligente.
Lo había conocido el día que había acudido a la clínica por primera vez como observadora y casi se lleva un susto de muerte al ver el parecido que tenia con su amor de toda la vida, Seung-Jo. O al menos, esa fue la primera impresión, pues cuando le observo más detenidamente pudo apreciar las diferencias: El nieto del doctor tenía el cabello claro y no oscuro, era más alto y además los rasgos faciales no eran idénticos a Seung-Jo, pero si con un aire de similitud, el parecido radicaba más en que tenían el mismo estilo de cara. Y ni hablar del carácter, Ji-Hoo era reservado, pero todo un caballero a la hora de tratar a las mujeres –en general– y también podía llegar a ser bromista. Para el final del día, su carácter soñador y su mala costumbre de pensar en voz alta le jugaron en contra.
– Eres como un príncipe celestial. – Le había soltado de buenas a primeras cuando ya casi iban a cerrar la clínica.
Claro, después de decir eso salió prácticamente corriendo y al día siguiente se había dedicado a evitarlo.
– Sunbae ¿Te puedo hacer una pregunta? – Ambos estaban poniendo en orden los últimos pendientes de la clínica.
– Ya lo has hecho. – Se burlo pacíficamente de la chiquilla.
– Bueno, otra pregunta. – Ji-Hoo asintió – ¿Mañana podrías tomarte al menos una hora para explicarme unos términos que no comprendo? Te prometo poner mucha atención.
El estudiante de medicina asintió.
Otro de los motivos por los que Ha-Ni disfrutaba de ir a la clínica del doctor Seok-Young era su nieto. Él estaba a punto de pasar a su ultimo año de medicina y era sumamente inteligente, Ji-Hoo al igual que su abuelo, se tomaba un poco de tiempo para ayudar en su preparación a la chica para tomar el examen de cambio de especialidad en la universidad.
– ¡Hasta mañana! – Se despidió Oh Ha-Ni del abuelo Yoon y de su nieto en la parada de taxis, negándose como siempre a que le acompañaran hasta su casa.
Después de todo, no se sentía lista para explicar porque vivía en un lujoso edificio de departamentos.
Primero, palabras nuevas:
-Sunbae.- Que es la forma en la que llaman a todas las personas que tengan mayor conocimiento o experiencia en algún trabajo o estudio. O sea, un superior.
Ahora bien, primero en fic lo había puesto en Crossover, pero como tiene mas de BBF y de Playful kiss solo tomare algunas cosas, mejor lo deje en esta categoría.
En este capitulo hablo un poco de Seung-Jo y la nueva vida que esta viviendo Ha-Ni gracias a la intervencion de Jae-Kyung ¡Y sorpresa! Ji-Hoo y su abuelo. Planeo no hacer tan largo y tedioso el Fic, asi que sera común que veamos como pasan los dias rapidamente, pero todo lleva logica. Tambien prometo que veran a los F4 haciendo de las suyas. De momento me despido, no estoy muy segura cuando actualizare de nuevo, pero prometo no tardarme mucho.
¿MERESCO UN REVIEW?
Andy
