Bueno, aquí va el segundo. Aunque en este ya están ambos más grandecitos, eh?

=D Enjoy!


Miles' POV

Eché a correr rápidamente hacia el ático. Sabía que ahí no subiría. Quería saber a toda costa quién era ese chico. Entendedme. No estaba celoso, ¿o sí? Sólo era curiosidad. Ella realmente no conocía a un chico tan interesante. Encendí la vela que traía conmigo y abrí su diario. Oí pasos, y lo cerré. La puerta se abrió un poco. Apagué la vela.

- ¿Miles? ¿Estás ahí? – no contesté, me escondí detrás de un cuadro – M-miley, no lo leas… Por favor… - le temblaba la voz y no me resistí a gastarle una broma –

- Franziska – puse la voz grave –

- ¿Miles? ¿Eres tú?

- Claro que no soy Miles, niña, ¿qué te has creído? Soy un fantasma, y me has despertado. Vete de una vez.

- ¡Miles, tonto, no voy a picar! – pero no sonaba convincente –

- Niña, lárgate. Tu querido Miles no está aquí.

- ¿M-miles…? N-no tiene gracia… - estaba de espaldas a mí –

- Cogí una tela, me la puse por encima y la zarandeé por los hombros. Me vio y chilló.

- ¡Miles! ¡Ayúdame!

Me eché a reír y encendí la vela de nuevo, quitándome la manta. Ella se puso lívida de rabia.

- ¡Miles, tonto! ¡Me habías asustado! ¡Dame eso! – me quitó el diario y torcí el gesto. No había logrado leerlo - ¡Eres tonto!

- Habló, la que creía que era un fantasma.

- ¡Pareces un bebé! Yo sólo tengo diez años.

- Sí, claro, Franziska. Qué bien te viene hacerte la niña cuando te interesa, ¿eh? – sonrió de forma angelical y se acercó. Tropecé y me caí hacia atrás - ¡Ay!

- Miles, da lo mismo. He ganado.

Si no fuera porque tenía cuerpo de niña, hubiera jurado que tenía al menos mi edad. Parecía un ángel triunfante.

- A propósito, ¿qué quieres leer en mi diario?

- Nada.

- No te creo. Querías saber quién me gusta – se agachó y se sentó a horcajadas sobre mi regazo y decidí que, una de dos, o realmente era muy, muy inocente, o estaba jugando conmigo – Estabas celoso, Miley…

- ¡No es cierto!

- Claro que sí. Miles está celoso, Miles está celoso… - le puse un dedo en los labios –

- Franziska, no seas cría… ¿Por qué iba a estar celoso? Eres como mi hermana, y, además, sólo eres una niña… Porque sólo tienes diez años, ¿verdad?

Ella se puso roja y se levantó. Se dirigió a la puerta, haciendo revolotear las faldas de su vestido con arrogancia. Parecía una princesa de cuento en pequeño.

- ¡Cuidado! – grité, viendo de pronto una caja tambalearse sobre ella –

- Ya no cuela – murmuró con hastío –

Me lancé sobre ella, e inmediatamente sentí un golpe fuerte en el hombro izquierdo. Ahogué un grito.

- ¡Miles, Miles! ¡Lo siento! ¿Estás bien? – exclamó ella, un poco asustada. Asentí –

- Sí… ¿Puedes ayudarme con la caja? – ella asintió, escurriéndose de debajo de mí, y empujando la caja. Luego, la colocó por ahí –

- ¿Te duele, Miles?

- Sólo el golpe. No me he hecho nada.

- ¿Puedes mover el brazo? – lo intenté –

- Me duele un poco, pero sólo es el golpe, en serio. No me pasa nada, no te preocupes.

- Lo siento tanto, Miles.

- No, es mi culpa. Yo te gasté la broma de antes – ella sonrió y me apartó el flequillo de la frente, algo que solía hacer a menudo –

- Qué valiente eres – me puse colorado - ¿Yo también lo seré cuando tenga dieciséis años? – inquirió inocentemente, una de esas preguntas propias de su edad que hacía de vez en cuando –

- Tú serás el doble de valiente que yo, Franziska – le aseguré. Pareció quedarse contenta –

- Vámonos de aquí – pidió – Me da mala espina este lugar.

- Voy.

Me levanté y cogí la vela. La apagué al salir. Ella se fue a su cuarto, y yo entré al mío. Dejé la vela en su sitio, y meneé la cabeza. Y todo esto por un simple diario.


Este me ha quedado un poco corto, jajaja

En fin, espero que os haya gustado. Se aceptan todo tipo de opiniones, solo un review y ya =D=D=D

Nos leemos!