Efectivamente, no he podido dejarlo como OS. Por ello, y pese a los demás frentes abiertos, me embarco en nueva aventura.
Quiero dedicarle este capitulillo a cierta alma que me ha regalado su confianza y amistad, y de la que me siento ultra orgullosa de poder llamar "Amiga". Gracias, Batman.
No molesto más. Disfrutad!
La alarma suena, en algún lugar cercano a su oído.
Busca el origen, a tientas, sin abrir los ojos.
Por favor.
Que pare.
¿Dónde…?
Aquí, está aquí.
Agarra el móvil y se lo acerca a la cara.
Por fin, abre los ojos. Y los cierra.
La madre que… demasiada luz.
Abre uno, pero poco. Y gira el móvil, que lo tiene al revés y, por fin, la alarma calla.
Cierra el ojo de nuevo y se despereza.
Sueño.
Se estiiiiiiiiiiiira cual larga es.
Suspira y, tras mentalizarse de que, sí, tiene que levantarse… se levanta.
Zombi, consigue no chocarse con nada camino al baño, logro que consigue sin abrir los ojos en ningún momento, y tras dos años de experiencia viviendo en ese apartamento, que comparte con la loca de su compañera de piso.
En el baño, se ve obligada a abrir los ojos de nuevo, al no conseguir acertar con el interruptor.
Luz encendida, entra al baño y… se para, una sonrisa invadiendo su cara.
Clarke.
Tiene los brazos y piernas recubiertos de palabras y dibujos, escritos en letra pequeña, durante horas y horas hasta que una de las dos se debió de quedar dormida.
Dios, tiene un alma gemela.
La verdad, no sabría decir quién de las dos fue. Por lo que tal vez fuese ella misma, quién sabe.
Mira la ducha.
No quiere borrar esa tinta que comparte con esa otra chica venida de (por el amor de… es completamente irreal) otro universo paralelo.
Otro.
Universo.
Paralelo.
Porque le está pasando, y tiene la prueba por casi toda su piel, si no, no se lo creería.
Suspira, porque no quiere pero debe, y se mete en la ducha. Sale de ella, para (por un lado) quitarse la ropa y (por otro) encender la radio.
Bohemian rhapsody. Cojonudo.
Y al grito de "Mamaaaaaaaa!" vuelve a entrar en la ducha.
Agua.
Jabón.
Más agua.
…
Algo más de jabón, aún hay algunas frases en su caligrafía a medio borrar.
Más agua y ya, limpia.
Por lo que sale de la ducha, se seca, se peina, se enrolla en la toalla cual emperador romano y sale del baño, golpeando dos veces en la puerta de Octavia. De vuelta en su habitación, se viste.
Boxer femenino, sujetador, pantalón vaquero, camiseta de manga corta blanca con la foto de algún lugar paradisíaco al que jamás podrá ir por ser caro de narices, calcetines, converse negras y está lista. Espera, se hecha desodorante y perfume y… sí, ya.
De camino a la cocina, pasa a una Octavia con los ojos cerrados dirigiéndose al baño. Sonríe más, aunque es casi imposible, al ver que también tiene los brazos llenos de tinta.
Es la primera vez, desde hace dos meses, que Lincoln y Octavia no duermen en la misma cama. La verdad, no cree que tarden mucho en avisarla de que se van a vivir juntos.
Prepara dos tazas (una de batman, otra de ironman, las dos un regalo de Raven), ambas con café con leche (el de Batman, para Octavia, con leche de soja, gracias) y espera a que ambas tazas dejen de dar vueltas en el microondas.
En su espera, coge un rotulador permanente (que no recuerda porqué está en la cocina) y busca en su brazo uno de los dibujos, el de las flores favoritas de Clarke (no recuerda que tengan algo parecido aquí, pero se lo va a preguntar a Jasper luego en clase), y empieza a repasarlo.
- Ding –suena el microondas, sabiamente.
Saca las tazas y pone una a cada lado de la pequeña mesita que tienen en la cocina, sentándose frente a su taza. La cual ignora para terminar de repasar el dibujo.
Y…
Otra línea…
Y… ya.
Bebe un sorb…. ¡Ah! ¡Jod…! Azúcar, se ha olvidado del azúcar.
Una cucharada, menea el café con la cuchara y nuevo sorbo. Sí, mejor.
Y vuelve a buscar en su brazo, escuchando la puerta del baño abrirse de nuevo.
Repasa "Clarke Griffin", "Los tengo azules", "No tengo un color favorito… el verde?", "Me caí de un árbol, intentando llegar a lo más alto porque mi vecino dijo que no sería capaz" y está en medio de "Hecho de menos las estrellas que mi padre pintó en el techo sobre mi cama" cuando la bolsa de magdalenas choca con la mesa.
- Veo que has pasado la noche ocupada.
Levanta la mirada, sonriéndole a su amiga, en toalla, la cual le devuelve la mirada.
- Tengo un alma gemela –le repite por tricentésima cuadragésima octava vez desde que le enseñó el tatuaje de la estrella ayer.
Octavia niega con la cabeza, riendo mientras se echa azúcar en el café.
- Lincoln dice que ha conseguido estar a cargo de su grupo. Ayer fue todo un poco caótico, sobre todo con que descubrieron que la mayoría tenían almas gemelas, por lo que hoy conocerá a tu Clarke y a los otros cuatro refugiados que le ponen bajo su cargo.
Lexa asiente. Algo le ha contado Clarke del chico de piel morena y pelo rapado que han puesto como su "asesor". Se alegra de poder confirmar que su amigo cuidará a Clarke.
- Creo que le toca ducha –comenta Octavia, quitándole el papel a una de las magdalenas.
- ¿Mmmmm? –pregunta Lexa, en medio de un sorbo.
- Te están desapareciendo las palabras.
¿Qué?
Se mira los brazos.
Oh, vaya.
Se le hace raro.
Le hipnotiza ver cómo desaparecen, poco a poco. Primero el brazo izquierdo, luego el derecho.
Le hipnotiza también la idea de saber exactamente, en ese momento, esa persona que el destino ha elegido para ella. Ya le parecía increíble la noche anterior, al ver cómo iban apareciendo las preguntas y respuestas en su piel.
Tantos años sola, viendo a sus amigos encontrar sus finales felices, mentalizándose de que el no tener alma gemela significaba poder elegir el suyo, y ahora… Ahora tiene a Clarke y lo siente, en lo más profundo de su ser, que esa chica es su futuro, que la echa de menos, pese a no haberla conocido cara a cara, y que no cambiaría, por nada del mundo, el haber podido encontrarla.
- ¿Lincoln le podría hacer llegar algo? –le pregunta a su compañera de piso.
- Ni idea, pregúntaselo a Octavia –le responde Raven.
Espera, ¿qué?
- ¿Cuándo…?
- Afe finjo bihuzoh –responde Raven, con media magdalena en la boca.
- ¿Qué?
Raven la señala, pidiendo un momento. Por lo que Lexa observa a su amiga terminar de comerse la media magdalena y, tras tragar, repetir:
- Hace cinco minutos. Octavia me ha abierto y se ha ido a vestirse. Estabas ensimismada con tus brazos y me he dicho "desayuno gratis"… por cierto, el café de Octavia sabe raro –indica, levantando la taza de batman y enseñándosela a Lexa, como si ayudase a mostrar el sabor raro del café.
- Es con soja –explica Lexa.
Raven pone cara de espanto, mirando a la taza como si esta hubiese insultado a todos sus antepasados juntos, para terminar encogiéndose de hombros y beber otro trago.
- ¿Quieres mandarle algo a…? –empieza Raven.
- Clarke, sí. He tenido… he tenido una idea y quiero mandarle un paquete –explica Lexa –. Ha venido con sólo una mochila y sé que le van a dar algo de ropa en el centro de refugiados. Pero quiero mandarle, no sé, un detalle… unos cuadernos y pinturas, era artista en su mundo. Bolis para, bueno, para poder hablar con ella. Una guía de la ciudad para que la vaya conociendo y, bueno, tenía pensado poner marcas en los sitios a los que la quiero llevar y… ¡una radio! Una radio con auriculares para que pueda, bueno, pueda sintonizar con la radio de la universidad y, tal vez oírla cuando me toque currar… le podría dedicar algo… y tengo que aprender a hacer origamis. No sé si me dejarán enviarle flores de verdad, por lo que…
Se calla, al levantar la mirada de nuevo y encontrarse a sus amigas mirándola, sonrientes.
- Pero qué adorable eres –dice Raven.
Octavia asiente.
- Vale, lo veo, hay que hacer una lista –se pone en marcha la única de las tres que no vive en ese piso, buscando algo con la mirada, al tiempo que una de las que sí vive allí saca el móvily empieza a googlear –. Hay que organizarse. Octavia, pregúntale a Lincoln si puede hacerle llegar el paquete a…
- Clarke –aporta Lexa, sonriente ante el entusiasmo de sus amigas, aún sentada.
- Eso.
- Monty dice que sabe hacer origami, se apunta –informa Octavia.
- Lexa –se para Raven frente a Lexa, posando sus manos en los hombros de esta, tras poner papel y boli en la mesa –, Operación Caja Sorpresa está en marcha. ¡Venga! ¡Escribe ideas!
La morena de ojos verdes asiente, viendo como Raven coge el móvil también, y como sus dos amigas empiezan a movilizarse para hacer realidad esa idea que acaba de ocurrírsele.
Y, antes de escribir la lista, se escribe en el dorso de la mano izquierda:
"Buenos días =)"
