II

"La llegada a Baker Street,
los tres Holmes juntos"

Por Amelia Badguy

1517 palabras según Word

Los tres hombres sentados en aquel lujoso auto, el cual pertenecía al hombre que iba más callado que todos, incluso casi evitando respirar, como si de aquella manera fuera a librarse de aquella fría mirada, que era aún más gélida que las que él mismo poseía y hacía uso siempre que podía.

Por otro lado, el inspector de Scotlandyard no sabía si sentir pena o pánico por escena que se desarrollaba frente a él, pues no era nada usual ver al conocido "Hombre de Hielo" ser intimidado por una persona, siento intimidado de tal forma que parecía que rompería el mango de su paraguas de tanto que se aferraba a él, mientras que Sherrinford, el hombre que tenía en ese estado al político, seguía con la vista fija en su pequeño hermano, casi perforándolo con la vista.

Definitivamente Lestrade nunca había sido tan feliz de escuchar, por el conductor, que ya había llegado a Baker Street… al menos ahí tendría a John para apoyarse en medio de aquellos tres hermanos.

— Baja primero, Miccie, e intenta aparentar normalidad, sino ya verás. — Habló con voz seria el mayor de los Holmes, haciendo que el hombre asintiera y volviese a mantener su rostro serio de siempre, intentando pensar que nada pasaba, cuando en realidad sentía que estaba al borde de un ataque.

— Sherlock, el auto de Mycroft está afuera. — Comentó el hombre de cabello castaño claro, siendo que miraba curioso por la ventana como el nombrado Mycroft bajaba del vehículo, pero su atención volvió a posarse en el hombre recostado en el sillón, que aún estaba en pijama, con su bata puesta, pues no habían tenido ningún caso y Lestrade no había llamado en todo el día.

— Puede ser que traiga algo interesante… — Habló el hombre de pálida piel y de negruzco cabello, mientras abría sus grisáceos ojos, acomodándose mejor para escuchar el paso de su hermano entrar a la casa…

Pero no eran los siempre seguros pasos que su hermano daba cuando subía la escalera, claro que no sonaban nada parecido a aquellos pasos que parecían desbordar la elegancia que siempre tenía Mycroft Holmes. Estos pasos eran inseguros, con temor, como si una tormenta se avecinara.

Por su parte John Watson, intentó seguir hablándole algo, pero al ver que el detective consultor no le prestaba atención fue a la cocina a hacer un té, para hacer que al menos bebieran algo mientras se asesinaban con la mirada, pensó sin siquiera imaginarse el caos que abría dentro de poco.

Finalmente la figura de Mycroft Holmes entró al piso y Sherlock no perdió ningún detalle de su hermano.

— Traje impecable arruinado en los pantalones, doblados como si hubieras buscado escapar de algo, corriendo… interesante… porque tú no corres bajo ninguna circunstancia… — Comenzó a hacer su deducción, viendo como el político suspiraba pesadamente, dejando caer la escuálida máscara que llevaba, sorprendiendo más a su hermano menor. — estas aterrado… algo anda mal…

— Perdón, Sherlock… — Habló en apenas un murmullo, lo que hizo que sus sentidos se alertaran más, ¿qué había hecho su hermano?, ¿algo relacionado con Moriarty?.

Pero antes de que la línea de pensamientos del moreno se expandiera más, escuchó unos seguros pasos subir la escalera junto con los pasos de Lestrade…

— ¡¿Por qué lo trajiste?! — Gritó con fuerza, sorprendiendo a John, que salió rápidamente de la cocina, encontrándose con una escena… que era tan desconcertante, tan irreal que le hizo preguntarse si no estaría drogado o inconsciente.

Esas dudas vinieron a su mente puesto que la escena que le mostraban sus ojos era un Sherlock que se retorcía entre los brazos de su hermano Mycroft, que lo abraza por atrás, casi como evitando que el detective consultor saliera huyendo de aquella sala.

— ¡No me dejaras solo con ese monstruo! — Gritaba con fuerza Mycroft, aferrándose más al delgado cuerpo de su hermano, casi como un niño pequeño.

— ¡Suéltame Mycroft! ¡No quiero que me vea! — Gruñía Sherlock, intentando escapar de aquellos brazos, pero los esfuerzos del menor de los Holmes fueron en vano, puesto que una elegante y fría voz, proveniente de la puerta, donde estaba parada la elegante figura de Sherrinford Holmes, apoyando su cuerpo en su bastón, mientras observaba a los otros dos Holmes discutir, lo hizo detenerse, pues toda vía de escape ya estaba sellada.

— Querido Miccie, querido Sherly… siéntense ahora mismo. — John y Lestrade, que estaba detrás de Sherrinford, vieron sorprendidos como los dos nombrados se sentaron casi de inmediato en el sillón, pero había una clara diferencia entre ellos… Mycroft parecía aterrado, de alguna forma, mientras que Sherlock igual parecía aterrado, pero más desafiante.

— Sherrinford, ¿qué haces en mi casa? — Aquello era lo que más odiaba Sherlock, no podía descifrar nada de su "querido" hermano mayor.

— Tan impaciente como siempre Sherly. — La mirada de Sherrinford se posó en John, que parecía tan atónito con la situación como el buen Lestrade, que se notaba a mil kilómetros que sólo quería huir de ahí. — Buenas tardes, usted debe ser el Doctor Watson, le agradezco que controle a mi estúpido hermano pequeño, seguro Sherly le causa muchos problemas, por lo cual me disculpo.

— ¿E-Eh? ¿H-Hermano? Oh por Dios… ¿¡son tres!? — Exclamo completamente horrorizado John Watson, pues si ya tenía suficiente con Sherlock y las constantes visitas de Mycroft, ahora se le sumaba un tercer hermano del que nunca había tenido idea de que existía.

Verdaderamente los hermanos Holmes un día matarían a Gregory Lestrade y a John Watson.

Después de unos minutos en silencio, en que Sherlock pareció querer analizar a su hermano y en que John se había terminado tranquilizando y sirviendo una taza de té para cada uno para intentar hacer el ambiente menos hostil, el menor de los Holmes suspiró y dijo con una voz que intentaba sonar sin ninguna curiosidad ni nada por el estilo.

— ¿A qué viniste, Sherrinford? — Exclamó observando con sus profundos ojos grisáceos a los de su hermano, pero John vio sorprendido como a los segundos desviaba la mirada, casi como si no pudiera mantenerle un duelo de miradas al Holmes mayor.

Por otro lado Sherrinford estaba sentado con suma elegancia en el sofá, con su bastón descansando a un lado de su pierna, apoyado en el sofá en que se encontraba, mientras bebía casi con deleite la taza de té que el doctor le había entregado.

— Pues veras Sherly, el que yo sea el hermano mayor y deba ser el terrateniente de la mansión, viviendo con madre en ella y cuidándola, no significa que debo ser el único hijo en hacerlo, para algo están ustedes también. — Su fría voz hizo que Mycroft y Sherlock se removieran incomodos en el sofá.

— S-Siempre l-llamó a mami…

— Llamar por teléfono una vez a la semana no es ir a verla, Miccie — Los fríos ojo se posaron sobre Mycroft Holmes, que parecía un niño regañado en vez del hombre más importante del gobierno británico.

— Mami debe entender que ya estamos grandes, Sherrinford — Intentó contra atacarle Sherlock, intentando parecer seguro en su argumento y en sus palabras.

— ¿Lo dice el "hombre" que la última vez que hizo una estupidez y termino en la cárcel llamó enseguida a su mami, para que lo fuera a sacar de ahí, Sherly? — John miró a Lestrade, casi preguntándole con la mirada cuando había sido aquello y Lestrade le hizo una seña que al parecer quería decir que hace dos años había sucedido aquello.

— Ese no es el punt…

— El punto es que iras ahora mismo hacía tu cuarto, te pondrás tus pomposas y caras prendas de vestir y estarás aquí en cinco minutos. Miccie te acompañara, pues si intentas huir, hará un alboroto, porque él no podrá seguir tu paso. — Sherlock gruñó con fuerza y se levantó siendo seguido por Mycroft, dejando en la sala a John, Lestrade y Sherrinford, que terminaba con su taza de té y la dejaba con suavidad en la mesita frente a él. — Le agradezco el té, Doctor Watson, y lamento no haberme anunciado con anterioridad antes de venir a visitarlos, pero comprenderá que si lo hacía de esa forma, Sherly era capaz de huir del país para no encontrarse conmigo.

— N-no hay problema, Sherrinford. — Intentó sonar despreocupado John, pero realmente no podía evitar estar tan alerta con ese hombre, que parecía mucho más… inteligente… que Mycroft y Sherlock juntos.

— ¿Por qué te temen tanto? — Habló Lestrade, sorprendiendo a John, pues el mismo había querido preguntar aquello, pero no se había atrevido.

— Es simple, mi querido Inspector… — Le sonrió Sherrinford a ambos, con esa sonrisa de superioridad que solían mostrar los Holmes. — Porque ninguno de mis queridos hermanos puede leerme… mientras yo puedo leerlos a ellos, porque parecen un libro abierto, y me temen también, porque nunca pudieron mentirme, ni siquiera cuando perfeccionaron sus técnicas, además, soy el hermano mayor, siempre tome ventaja.

Los dos hombres asintieron a sus palabras, pero pronto se pusieron a pensar en que sería de ellos. Era clarísimo que los llevarían a la mansión Holmes… la cosa es si podrían salir de ahí vivos y logrando contar lo que paso, pues en este momento John sentía… que Afganistán era mucho más seguro…

TBC.

¡Hola!, ¡guau!, de verdad muchas gracias por lo review y los favoritos que le dieron a esta historia. Espero que les agrade el transcurso de la trama.

Sé que es algo Ooc algunas características, como el miedo que Mycroft y Sherlock sienten, pero creo que al tener al frente de ellos a un hombre al que jamás han podido analizar y saber que piensa, entrarían en pánico, pues no tendrían escudos contra él. Además, seamos sinceros, los hermanos mayores son unos abusadores con los hermanos pequeños :c

En el siguiente capítulo al fin llegaran a la Mansión Holmes y serán reveladas algunas cosas sobre Sherrinford, no puede ser tan gruñón por nada, ¿verdad?.

¡Por favor, sigan comentando, cada review me saca una sonrisa y son muy apreciados por esta humilde servidora!~

Cuídense, coman chocolate, duerman harto, disfruten de la vida ~ ¡Badguy fuera!