Buenas ~
Estamos aquí tarde como siempre, pero al menos estoy dentro de la semana… pido disculpas, pero me tomara tiempo adaptarme a todo.
Como siempre agradezco todos los review… el que me dijeran que les gusto me alegro demasiado así que intentare ponerle empeño.
Sin mas, les dejo leer tranquilos~
La pregunta había resonado en toda la habitación, mas no fue contestada por Kate. Ella apenas podía seguir manteniéndose en aquel lugar con la mirada fija en su pareja ¿Cómo le pedía contestar semejante pregunta? Era imposible, pero por sobre todo sabía que Rick comprendió muy bien sus palabras o, en su defecto, su manera de actuar.
Era sabido que no actuaria tan nerviosamente si no fuera por una noticia de tal magnitud.
Teniendo miedo de que Rick reaccionara mal o que no quisiera destruir su mundo de juerga y diversión, cerró los ojos con fuerza. Se sentía una tonta al pensar en cómo este no iba a querer su bebe, pero no podía evitarlo. El miedo seguía embargándola hasta el punto de querer hacerla salir corriendo de ahí sin mirar atrás, entonces ¿Por qué no lo hacía? Podía esconderse hasta que nadie la buscara y luego comprar un pasaje hasta otro país. Eso era mucho más sencillo que quedarse ahí esperando respuesta, pero no, no podía hacer aquello. Su curiosidad era tal que necesitaba saber cómo reaccionaría aquel escritor de misterio que tenía al frente. Debía saber si seguía siendo amada aun.
Por su parte, Rick no podía dejar de ver a Kate con los ojos completamente abiertos. Sabía que ella se debatía un montón todas las posibles reacciones de él, pero ¿Qué quería? ¡Demonios! Nunca la había visto tan nerviosa, tan indefensa y para peor de todos ¡Nunca creyó que sería padre con Kate! Eso era un sueño, era el paraíso. No, era mucho mejor que el paraíso, era el mundo perfecto hecho solo para él y por lo mismo solo pudo entrar en shock mientras veía a la detective parada a solo unos cuantos pasos.
Tragando con fuerza, vio a su alrededor antes de pararse de la caja. Fue ahí donde hicieron el amor por primera vez y aunque no había sido la cosa más romántica del mundo, fue especial. Fue en ese momento en que todo su mundo cambio y por lo mismo los planes de deshacerse de la caja quedaron eliminados por completo.
Sonriendo ampliamente, le dio un pequeño vistazo a las otras cajas y se rió muy suave. Aun no podía creerse esto ¡Tenía una segunda oportunidad! ¿Qué podía ser mejor que eso? ¡Ser padre con Kate Beckett!
Definitivamente Dios tenía que amarlo demasiado para darle todo eso.
Escuchando un pequeño ruido a su espalda, Rick volvió a enfocar los ojos en su nerviosa detective y no pudo más que sentir una ternura tremenda. Esa mujer era la definición de valentía y seguridad cada vez que la veía en acción, pero ahora se encontraba a punto de una crisis nerviosa por tener que dar la noticia. Evidentemente era más difícil para Beckett que para él todo aquello.
Sin desear hacerla sufrir mucho más, se acercó rápidamente a su pareja y la tomó entre sus brazos con cierta delicadeza. Ella no pudo más que ahogar un grito de sorpresa, pero eso no le importó a Rick ¿Quién podría contenerse del todo? Solo un loco y por lo mismo no dudo en comenzar a dar vueltas con Kate alzada. Tal como esas películas románticas llenas de cliché que tanto le aburría ver.
Frenando con cuidado sus giros, la apegó con fuerza a su cuerpo sin dejar que ella tocara el suelo aun. Hoy podía asegurar que la detective se veía más bella que nunca y por lo mismo comenzó a darle besos tiernos en su mejilla. Necesitaba que saliera del shock para seguir disfrutando de aquel momento los dos por igual.
Debía hacerle ver que nunca se negaría a hacerse cargo de algo que tanto deseaba en la vida.
Como si eso fuera lo que necesitaba para salir del trance, Kate se abrazó con fuerza al cuello de Rick y escondió su cabeza demostrando todo el miedo que sentía.
Aún no estaba segura si lo iba a hacer bien en un futuro, pero esa criatura que tendría durante nueve meses en su vientre era suya y de Castle ¿Por qué negarse a intentarlo? Si hacía algo mal, Richard podría repararlo con su experiencia en la paternidad. Después de todo Alexis parecía ser una chica hermosa así que no tenía mucho de qué preocuparse.
Sin querer soltar el cuerpo de Rick, comenzó a sentir las caricias suaves en su espalda. También logró escuchar la risa nerviosa de él, como si intentara contenerse, pero obviamente no tuvo mucho excito. Así era Castle y le alegraba hacerlo feliz, pero lamentablemente no le alentaba para sentirse ni si quiera un poco confiada.
Ella no podía ser buena madre ¿Cómo? Era despreocupada con su propia persona, no compraba las cosas para comer, siempre se ponía en la línea de fuego y, como si todo eso fuera, buscaba encarcelar a los hombres más peligrosos de New York sin importarle el precio. Definitivamente no podría ser una buena madre. No sería comprensiva como Johanna Beckett, tampoco cariñosa como Evelyn Montgomery a quien tenía mucho aprecio, ni mucho menos maternal y dedicada como Martha Rogers.
Volviendo a sentir que todo su mundo se derrumbaba por no ser el ideal que esa criatura necesitaba, comenzó a sollozar. Obviamente estaba preocupando a Rick con su actuación infantil, pero no le importaba. Su cabeza ya estaba colapsada con todos los problemas, como para ahora preocuparse por el estado de su pareja.
Tomando una decisión, Kate se esforzó por querer encontrar la voz y decirle que no podría hacer aquella locura, que no dejaría su trabajo ni nada por el estilo porque no servía para ser madre, pero no pudo.
La voz que siempre la acompañó para hacer frente a los interrogatorios más difíciles ahora se le había escapado. Quizás porque sabía que diría una estupidez o porque el nudo en su garganta no le dejaba hacer nada más que sollozar como una niña indefensa.
Definitivamente en este punto debía verse realmente patética y tonta.
-lo harás bien, no hay nadie más perfecto que tú para hacerlo Kate
Una parte de su mente le dijo que ese comentario condescendiente, se lo había dicho únicamente para tranquilizarla y que hiciera lo que él quería, pero no agarró verdadera fuerza. Eso fue lo único que necesitó para separarse un poco de ese estrangulador abrazo que le daba y preguntar con sus ojos temerosos si lo que decía tenía una cuota de verdad.
Ella no creía que podría ser buena madre, ni hoy ni en un millón de años más, pero si Rick se lo decía, podía llegar a confiar en sus palabras ¿No? Él era uno de los únicos que no podría mentirle en ese aspecto, de hecho tenía completa confianza en que él no le mentiría nunca. Idealista o no, confiaba en Castle a ciegas.
-¿Por qué dudas de mi palabra? ¡Kate eres perfecta! – Riendo divertido ante la incredulidad de Beckett, no pudo más que sentarla en la mesa. Aun así no soltó el abrazo, solo los puso más cómodos a ambos – te estoy diciendo la verdad y lo sabes
-¿Por qué no estas molesto? Rick nuestras carreras, los planes que teníamos de manera independiente, con suerte llevamos tres meses en esto y ni siquiera sabemos si cont….
-me impresiona que siendo la mujer más segura que conozco y la mejor detective me preguntes estas cosas – No podía dejar de reír, la felicidad era mucha, aun así intentó contenerse un poco mientras pegaba su frente a la ajena para que ella no se alterara más de lo normal– lo harás bien
-¡Soy un desastre Rick! Y yo… – Sorprendida al sentir el corto beso que le dio, entrecerró los ojos – Yo... – Otro beso más – Rick… - Un tercer beso llegó sumado a una sonrisa traviesa de este – para… - Y cada vez que iba a abrir la boca él la besaba con extrema felicidad e inocencia. No le quedó más tomarse el tiempo para meditar sus palabras - ¿Terminaste? - Ante su asentimiento, soltó un suspiro. Ya no se sentía tan asustada como antes, de alguna forma la frustración de ser interrumpida le hizo sentir bien, pero también molesta – no podré ser como mi madre
-¿Qué? –Eso lo había tomado desprevenido, él se esperaba el típico discurso del mundo malo y esas cosas, no que sacara a relucir su madre ya fallecida - ¿A qué te refieres?
-aun cuando me entere que estaba embarazada no lo quise y eso que era un regalo… no quiero a esta niña y yo no puedo…
-espera ¡Espera! ¡Espera! ¡Espera! ¡¿Niña?! ¿Ya, ya sabes el sexo? ¿Es una niña? – Alterado por esa información, quitó toda expresión de felicidad. No era que le molestara, pero mínimo esperar a que él la acompañara ¿no? - ¿Por qué no me dijiste? Te hubiera acompañado
-no, no lo sé – Nerviosa, se deshizo del abrazo – supongo que es una niña ¿Lo siento? Con suerte me entere hoy que estoy embarazada, no he ido a medico ni nada– Eso le hubiera dado mucho más miedo sola, nunca iría sola. Prefería mil veces enfrentarse a un asesino serial sin armas que ir sola a saber el resultado
-… - Sin poder decir una palabra respiró hondo un par de veces antes de ver a Kate. Comprendía su nerviosismo, pero eso había sido un golpe bajo ¿Acaso no se daba cuenta que casi le causa un infarto? Al menos ahora sabía que deseaba a su hijo – perfecto, porque yo quiero un niño
-¿Qué? ¡No! Un niño es problemático, una niña es más fácil
-entonces ¿Si quieres conservarlo? - Conocía muy bien la respuesta, pero deseaba escucharlo de su boca
-¿Qué pregunta es esa? No abortare ni nada por el estilo, fue mi descuido – Indignada porque le creyera inhumana, abrazó por el cuello a Rick mientras sus piernas rodeaban la cadera de este para apegarlo mucho más a su cuerpo ¿Cómo le pudo eliminar el miedo? No sabía, pero si Rick se convertía en su piedra de apoyo, pues podría superar cualquier obstáculo – por algo te dije… quiero tenerlo y saber que quieres tu
-los quiero a ambos en mi vida para siempre – Mostrando su sonrisa coqueta como siempre, le guiñó con un ojo – tendremos que vivir juntos, llevaras mi apellido y mantendremos a mi madre alejada de nuestro pequeño campeón
-que no será un niño, Rick – Sonriendo complicada, pensó en su padre ¿Qué pensaría él de todo esto? De seguro podría gustarle la noticia de un nieto, pero no sabía si una relación con un ex mujeriego le gustaría del todo. Conocía a Rick, pero solo como un compañero fiel
-hey, todo saldrá bien, por algo estoy aquí, no te dejare sola… formaremos una linda familia y todos nos darán sus bendiciones
Y aunque ella aún no estaba convencida del todo, aceptó el beso que le otorgó Rick con verdadero amor. Si quería seguir con aquello tendría que confiar completamente en su pareja, no le quedaba de otra forma, ni tampoco quería encontrar otra.
Habiendo solucionado aquel asunto, y sin poder despegarse del escritor de misterio, Kate pasó la siguiente hora escuchando sobre los grandes avances en el bar, tanto los que hacía como los que se venían en camino. No era que Rick quisiera dedicarse por completo a ese negocio y dejar la escritura, sino que deseaba poder mantener por siempre el espíritu antiguo del bar. Necesitaba saber que en un futuro siguiera teniendo la fama que siempre caracterizó al Old Haunt y que las nuevas generaciones no se olvidaran de lo importante.
Ya habiendo explicado todo con lujo y detalle todo lo necesario, Rick le propuso volver al departamento de ella o el de él para que se pudiera relajar en lugar más cómodo. Su familia no estaba en el loft lo cual lo hacia una muy buena opción a la hora de querer compartir cama por unos cuantos minutos. Obviamente ella aceptó.
Saliendo del bar, Castle le pidió las llaves, pero ella automáticamente se negó a pasar las llaves de su auto. Una cosa era ir a descansar a la casa de su pareja por unos instantes y otra muy distinta era pasar las llaves de su auto para dejar que otra persona manejara haciéndola ver como una discapacitada.
Ella entendía la preocupación del escritor ¿Quién no? Pero él también tenía que comprender y, sobretodo, aceptar que su independencia era lo más preciado que tenía. Rick no podía venir a arrebatarle lo único que le hacía sentir orgullosa desde hace mucho tiempo atrás porque si no, sí que tendrían problemas.
Soltando un suspiro, aparcó en el estacionamiento de visitas y apretó con fuerza el manubrio. Ya no tenía tanto miedo como antes, solo porque sabía que Castle la apoyaría, pero ¿Qué pasaría ahora? ¿Cómo podría compaginar toda su vida pasada con la nueva vida? Las únicas referencias reales de embarazo fueron un poco de Evelyn cuando la veía pasearse por la oficina del capitán y las películas. No tenía nada más para saber si eso sería fácil o no, lo cual le daba miedo ¿De qué maldita forma el embarazo podía ser feliz? ¡De ninguna forma!
Sintiendo como golpeaban la ventana de su puerta, tomó sus pocas cosas y salió del vehículo intentando parecer lo más normal posible. Ya no debía adelantarse a los hechos. No podía auto sabotearse nuevamente porque ahora una criatura contaba con su apoyo.
Que extraño sonaba eso, pero por sobre todo era más difícil hacerse a la idea de que ahora debía cuidar a otro ser.
Volviendo a la realidad vio a su alrededor y notó con sorpresa que ya se encontraba adentro del loft de Rick. No sabía en qué momento habían subido y salido del ascensor, pero ahora Rick se encontraba en la cocina dándole la instrucción de que se acotara en el sillón o en la cama de él mientras hacía algo para comer.
Soltando un suspiro, y sintiéndose completamente fuera de lugar, aceptó irse a la cama del escritor sin siquiera decir ninguna palabra. No existía lugar más cómodo que la habitación de Rick, pero, lamentablemente, también sabía que esa era precisamente la habitación más publica de la casa. Si alguien llegaba los encontraría de seguro ahí.
-nada demasiado dulce o no comeré nada
Ante la confirmación de este y su presumida forma de hablar, Kate se dirigió hasta la habitación dejando, en el proceso, sus cosas en el sillón. Rick ya le había asegurado que nadie llegaría ¿Entonces porque preocuparse por eso? Sería mejor relajarse un poco en ese caótico día.
Al llegar a su destino no le quedó más que recostarse en la cama y tocar su vientre con sumo cuidado. Aun no se podía notar ni una pisca del embarazo, pero sabía que estaba ahí. Esa "cosita" pequeña estaba dándole más problemas que nunca logrando que comenzara a reír suavemente. Ahora que lo pensaba era imposible no ligar problemas con Richard Castle.
La pequeña, porque era mujer, aun no nacía y ya estaba dando indicios de la herencia de su padre.
Negando con la cabeza ante ese pensamiento no pudo dejar de reír ¿Por qué ya pensaba en la palabra padre? Sonaba bien, no lo negaba, pero no debía hacerlo hasta aclarar todos los puntos ¿No? Dejarse llegar un poquito no causaría mal. Dejándose llevar, se mantuvo paciente en su ensoñación hasta que el olor a comida comenzó a llegar hasta sus fosas nasales.
Sin duda Rick se había esmerado en la preparación y prueba de aquello, era la forma en que se relamía los labios esperando que llegara pronto con la comida.
-bien~ aquí estamos con la especialidad de la casa, espagueti bolgnesa – Orgulloso, esperó que Kate se sentara correctamente en la cama para dejarle la bandeja encima de las piernas – los agradecimientos al Chef serán al finalizar
-¿Y esto? – Sorprendida de que no fuera solamente el olor, se permitió ampliar un poco más la sonrisa – tiene buena pinta
-claro que sí, soy un chef experto que revisa las recetas por internet meticulosamente–Sentándose a su lado, la miró de reojo - ¿Te sientes mejor?
-creo que lo estoy, pero aún tengo mis dudas como… - Entrecerrando los ojos con molestia, sintió el beso en sus labios - ¿Harás eso cada vez que hable?
-hmm… cada vez que digas algo que no me gusta, sí – Riéndose por el codazo en sus costillas, comenzó a comer – solo disfrútalo Beckett
-ahh… eso intento
Dispuestos a olvidarse un momento del tema del embarazo, ambos comenzaron a degustar la comida con tranquilidad. La más sorprendida del sabor fue ella que, lejos de odiarlo, lo encontró digno de envidiar en cualquier restaurante. Fue tanto así, que esperaba no tener que vomitarla o realmente sería un desperdicio de comida.
Centrada en comer y en el compañero que tenía al lado, Kate soltó una pequeña sonrisa de satisfacción antes de cerrar los ojos. Aun no entendía cómo ni por qué Richard había aceptado la noticia sin siquiera molestarse, pero lo agradecía, porque la confianza de Castle lograba hacer que ella se relajara un poco. Incluso le permitió analizar las todas las cosas dichas en la bodega cuando no podía evitar sentir pánico.
-espera… - Llamando la atención del escritor, Kate dejó el tenedor en el plato casi vacío y miró a Rick con una ceja alzada - ¿Dijiste vivir juntos? ¿Llevar tu apellido?
-eso tardo demasiado… también dije otras cosas Kate – Realmente quería reírse. Ver a Beckett tan desconcentrada e ida era sorprendente, aun así se contuvo por respeto y porque no deseaba a recibir otro golpe por parte de ella - ¿No es lo normal? Tendremos un hijo Kate, los dos… tú y yo no podemos vivir separados
-pero… - Analizando las palabras, le encontró la razón en todo sentido, pero había otro detalle - ¿Cómo? Es casi imposible
-mira, naturalmente es que vengas aquí con tus cosas y…
-no viviré aquí – Ahora era el turno de que Rick se sorprendiera. Lo sentía mucho si arruinaba el paraíso de Castle, pero no podía permitirle pensar algo que no sería posible– Rick viviste aquí con tus dos ex esposas, trajiste incontables mujeres… no – Sabiendo que él intentaría hablar, alzó la mano de manera amenazante para que mantuviera silencio – tienes tu historia aquí con tu madre y Alexis, pero yo no soy parte de ella… no puedo vivir aquí… esta nunca será mi casa y lo sabes
-tampoco podemos vivir en tu departamento, es demasiado chico – Dijo casi frustrado al saber que no todo sería tan simple - ¿No quieres vivir conmigo y Alexis?
-sabes que adoro tu familia, pero no quiero vivir aquí… es solo eso
-¿Vivir en los suburbios? – Ante la expresión de asco de Kate no pudo más que soltar la risa que tan maestramente contuvo hasta hace un rato – un loft nuevo, evidentemente un loft nuevo
-puede ser un casa también, pero en Manhattan. No dejare mi trabajo ni viviré en los suburbios– Aseveró viendo a Rick con seguridad- ¿Lo sabes no? ¿No dejare de ser policía? Esa es mi pasión siendo madre o no
-lo sé y lo respeto, pero si te tomaras un tiempo – Quitando los platos, se acomodó mejor en la cama – cuando veamos que ya no puedes entonces lo dejas y luego retomaras cuando se acabe tu licencia
-claro que sí, no soy tan inconsciente
-yo diría que eres demasiado inconsciente, detective – Sonriendo, le miró lascivo – pero eso no importa ahora, quiero el postre
Sonriendo divertida, Kate vio como el escritor comenzaba a acercarse lentamente hasta poder besarla en los labios con mesurada pasión. Quizás estaba probando suerte con los ánimos de ella o simplemente quería ir lento, pero a Beckett eso no le importó, porque tan pronto como sintió los labios del el rozando los suyos recordó el paraíso que fue Paris.
Sin dudarlo, lo abrazó por encima de los hombros y cerró los ojos mientras se dejaba recostar en la cama. Aún era temprano y si lo pensaba bien Martha podría llegar en cualquier momento, pero la realidad era que no estaba si quiera usando su cabeza ¿Por qué usar su cabeza cuando Rick se dedicaba a besarla y acariciarla tal como a ella le gustaba? No había lógica en aquella respuesta, ni si quiera para esa pregunta.
Soltando un suspiro al ver sus labios liberados, Kate aferró sus manos a la camisa de Rick mientras sentía como la iba despojando lentamente de su propia ropa. Odiaba esa lentitud de Castle. Sobre todo cuando sabía que lo necesitaba más que nunca por culpa de la presión mental.
Necesitaba sentirlo directamente, no quería que las vestimentas ni ninguna otra cosa se interpusiera entre ambos, por lo mismo comenzó a desabrochar la camisa ajena con ansiedad. Era obvio que sus acciones provocaron la risa triunfal de Castle, aun así le dejó hacerlo tal como si le estuviera dando un premio a la detective.
-hoy estas más ansiosa que de costumbre Kate – Mostrando su sonrisa lasciva, vio el pecho de ella cubierto únicamente por ese sostén con encaje color blanco – después dices que no te traigo loca
-me tienes loca Rick, pero con tus estupideces en los casos – Riendo triunfal ante la morisqueta que hizo, le quitó por completo la camisa y lo volvió a atraer, desde la nuca, hasta casi juntar sus labios – será mejor que no digas nada mas o me quitaras las ganas de hacerlo
-eso es imposible musa mía
Castle sabía que esa palabra le molestaba, mas Kate no pudo hacer ni siquiera una queja porque tan pronto como abrió sus labios, sintió las manos de él recorrer su abdomen con lentitud. Naturalmente eso no causaba mucho en ella, solo un pequeño cosquilleo, pero hoy parecía ser que quemaba. Era como si las manos de Rick tuvieran fuego al igual que el aliento que chocaba contra su clavícula porque todo su cuerpo comenzaba a arder por el simple tacto.
Estaba a su completa merced.
Sin más demora, el escritor pasó por sobre la pequeña prenda que cubría los senos de la detective y dejo un par de besos antes de bajar por un camino de besos. Ella por un momento creyó que continuaría con su pequeña tortura hasta que le quitara los pantalones, pero no fue así.
Lo que Richard deseaba hacer era simplemente pegar su nariz al ombligo de la mujer y dejar pequeños besos en el vientre mientras sus manos la abrazaba con suavidad por la cadera. Ese era el único lugar a donde quería llegar.
-me has hecho el hombre más feliz Kate, te lo juro
Sonriendo enternecida, acomodo dos almohadas bajo su cuerpo para así estar en una posición que le permitiera aceptar a Rick. No quería sacarlo de su extraño paraíso porque, por extraño que sonara, de esa forma también se sentía en el paraíso.
No tenía palabras para describir aquel momento que estaban viviendo, de hecho ya no le quedaban palabras para poder expresarse. Solo le tocaba disfrutar ese pequeño pedacito que era suyo y de Castle, de nadie más.
De un momento a otro, rompiendo el paraíso, ambos escucharon como un portazo sonaba fuera de la habitación y, junto a ello, el grito de la pequeña pelirroja que les anunciaba su llegada junto a su abuela.
Sobresaltados por la posición en que se encontraban, ambos pegaron un salto para luego acomodarse la ropa con una rapidez frenética.
Rick hizo algo de tiempo al gritar que estaba ocupado en su habitación y que ya iba, pero no sabían cómo proceder a continuación. Por un lado, Richard quería decirlo en ese mismo instante, mientras que Kate aseguraba no querer hacerlo por ser un tema delicado. No podían ir y decir todo esto a tontas y a locas o Alexis se lo tomaría a mal.
Desmereciendo el punto de vista de la detective porque evidentemente era él quien conocía a su hija, ambos salieron de la habitación y saludaron a las mujeres.
En un principio ambas se encontraban felices de ver a Kate en el loft, pero, con el transcurso del tiempo y la conversación, aquello cambio para la pequeña Castle. Ella al enterarse de la "feliz noticia" no dudo en dedicar su mejor expresión de desprecio.
Alexis odiaba a Kate.
-¿A qué te refieres? – Volvió a insistir Alexis, vio cómo su abuela aplaudir con alegría - ¿Tendrás otro hijo? ¿Con ella?
-Alexis, respeta a Kate – Frunciendo el ceño por su tono de voz, Rick intentó serenarse – no es tan malo, serás la hermana mayor
-¿Hermana mayor? ¿Y qué sigue? ¿Viviremos con ella? ¿Cambiaremos nuestras vidas por culpa de ella? ¡Es injusto!
-¡Alexis!
-¡No quiero! ¡No puedes obligarme!
La chica había salido corriendo escaleras arriba para encerrarse en su cuarto aun en contra de los gritos de su padre. Por lo mismo, Rick, no tuvo más opción que disculparse con Beckett antes de dirigirse hasta la habitación de su hija y hablar. Ella nunca había actuado así, de hecho nunca había tenido problemas con las personas que pasaron por la casa, entonces ¿Por qué reaccionar así? No tenía ni la más mínima idea.
Kate, viendo toda la escena en silencio, bajó la vista sabiendo que esa sería la reacción más lógica ¿Es que Richard no pensaba en una chica adolescente? Ellos tenían historia ahí. Vivieron siempre unidos mientras las personas iban pasando a su alrededor ¿Por qué obligarla a aceptar a buenas y a primeras a una intrusa permanente? Eso era injusto.
Abrazándose a sí misma, consideró la opción de irse y luego llamar a Rick cuando las cosas se calmaran ¿Quién la detenía? Martha. Ella fue quien le hizo desechar la idea en cuanto la envolvió entre sus brazos maternales. Era un abrazo tan reconfortarle que ni la misma Beckett deseó salir de ahí por un buen tiempo.
Siempre se habían hecho bromas de que la mujer no fue buena madre en su tiempo, que Martha siempre tenía otras prioridades, pero no era así. Kate tenía claro que muy en el fondo ella era una de las mejores madres del mundo que podría llegar a conocer. Es decir, siempre estaba con Rick y su nieta, dejó la actuación por su hijo, pero por sobre todas las cosas, siempre andaba pendiente de su familia para que nada malo le pasara. Incluso hoy en día, cuando su hijo ya no lo requería, lo protegía como si fuera un niño pequeño e indefenso ¿Cómo podría llegar a ser la mitad de buena madre que era Martha? No sabía y lamentablemente tampoco creía que pudiera ser capaz de serlo algún día.
Negándose a pensar en más cosas que afectaran su mente, intentó separarse de los brazos ajenos, pero no pudo. La pelirroja había afianzado el agarre con algo más de fuerza y le susurró unas cuantas palabras de confianza y apoyo. De esa forma le dejaba en claro su total aprobación, e incluso le hizo ver que pronto Alexis abriría los ojos. Que solo estaba en una etapa.
¿Cómo creerle? Esa etapa de hija desplazada la tenía clara, era algo común en los adolescentes de su edad, pero la mirada que le dedico Alexis era otro tema. Esa mirada había demostrado todo el odio que podía llegar a sentir por otra persona y eso le asustó. Le asustaba pensar que la pequeña Castle nunca la llegara a aceptar del todo y, como tal, tampoco a la pequeña que venía en camino.
-sé que debes estar asustada y mi hijo no ayuda demasiado – Volvió a intentar Martha mientras veía atentamente a la mujer que tenía entre sus brazos – pero todo saldrá bien
-te equivocas, él fue demasiado apoyo cuando le necesite– Sonriendo, se separó un poco notando que Martha la examinaba con esos ojos que te leían por completo, odiaba esos ojos – yo creo que debería irme para que conversen más tranquilamente como familia
-¿Estas segura? ¿No temes que Rick te siga cuando se entere?
- no te preocupes Martha – Respirando hondo, sonrió de manera que pudiera infundirle confianza a la mujer para que aceptara su decisión – debo hablar un con Lanie y Rick debe… debe…
-Alexis solo cree que la dejaran de querer Kate, es algo común… sabes que ella te admira
-lo sé – No lo sabía realmente, pero si no decía aquello la madre de Rick nunca la dejaría escapar de aquel lugar
-ella te adora, ya te pedirá las disculpas necesarias
-la verdad, Martha, no quiero que se disculpe porque le encuentro razón – Viendo como la actriz enarcaba una ceja, soltó un suspiro – por favor discúlpame, debo irme… si me pudieras despedir de Rick te lo agradecería
-claro, le diré que te llame luego
-gracias, pero no… por hoy no
Volviendo a sentir los brazos de la mujer, se despidió con tranquilidad y cerró los ojos esperando parecer normal. No quería llegar a preocupar a la actriz también porque si no de seguro mandaría a Rick en su búsqueda.
Saliendo del loft, inspiró hondo y se dijo que todo estaría bien mientras se apegaba a la puerta recién cerrada ¿Qué importaba si Alexis no la aceptaba? Solo era el pequeño tesoro de Rick, eso no los podría separar.
¿A quién engañaba? Era obvio que la opinión de Alexis era lo más importante a la hora de avanzar, pero no porque los fuera a separar sino porque su opinión era necesaria para Kate. Tenía que encontrar la forma en que ella la pudiera aceptar en su familia o nunca podrían serlo realmente. Solo la hija de Castle tenía derecho a dar el visto bueno.
Teniendo un dolor gigantesco de cabeza por todos sus pensamientos, fue hasta el estacionamiento y tomó su auto para salir rápidamente de aquel lugar.
Hubiera deseado alejarse de Manhattan y conducir por horas sin rumbo, pero no podía. Por un lado estaba la preocupación extrema de Rick al querer saber dónde estaba y por otra parte sus ánimos solo pudieron soportar manejar hasta su departamento. Ahí se pudo encerrar y hacer las llamadas pertinentes antes de recostarse en su cama con la intención de olvidarse del mundo por completo.
Parish, tal como Martha, también le dijo que no se preocupara por la niña, que pronto todo se solucionaría ya que Alexis la admiraba como mujer, pero no le creyó. No podía creerle cuando nadie más que ella se dio cuenta de la mirada que le lanzó a su persona.
Soltando un suspiro, cortó la llamada telefónica y se cubrió los ojos con una mano mientras que la otra se acariciaba el vientre sin muchos ánimos ¿Cómo haría para pasar esos nueve meses estables? Demonios, solo pasaron unas cuantas horas desde que se enteró de su embarazo y ya había tenido tantos altos y bajos como si hubiera vivido un año entero.
-lo mejor será que hable mañana con ella… es la única forma
Dicho en un susurro casi inaudible, cerró los ojos sintiéndose completamente destruida en todo aspecto. Solo esperaba que el día de mañana, cuando hablara con Alexis, las cosas se solucionaran o realmente se vería colapsada por todo. De eso no había duda.
Hasta aquí llegamos
Bueno, reitero que espero les haya gustado y ya nos estaríamos viendo en el otro cap que sinceramente no sé cuándo subiré.
Por otro lado como verán, ¿Qué pasaría si? Quedará para el domingo porque hoy ya no tengo tiempo.
Por ultima instancia, aun considero si pueden ser mellizos o no como me sugirió Mary, eso dependerá de cómo se torne todo y obviamente si a ustedes les agrada.
Sin más que decir me despido.
Se me cuidan, un beso y un abrazo
Atte
Zack Engel~
