Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro. Los diálogos y la ambientación del capítulo dos fueron basados del manga, tomando las traducciones al español del Fansub "The nosferatus clan gundams". Twin Flames es propiedad intelectual del grupo de Symphonic metal Epica, tomada de su álbum "Requiem for the Indifferent" y fue inspiración para la elaboración de este FF.
We share a common energy ~Compartimos una energía en común~
I've flown afar beyond the sea ~Volé lejos más allá del mar~
To find the other side of me ~Para encontrar mi otra mitad~
I've wanted long and patiently ~Esperé pacientemente mucho tiempo~
To find the one to balance me ~Para encontrar a esa persona que me equilibre~
to live without dubiety ~Para vivir sin incertidumbre~
Segundo encuentro
Seras y Pip
Londres, Inglaterra; 1999.
Seras Victoria había permanecido en el salón totalmente en silencio, apartada en una esquina, observando a los nuevos reclutas. Walter había dicho que eran de confianza, pero al saber que eran mercenarios ella se mantenía recelosa. Ninguno de los presentes parecía percatarse de su presencia, debía admitir que estaba mejorando con sus poderes de vampiro.
— Capitán, ¿esto será igual que la última vez?
— ¿Entraremos de nuevo a una estación de policía? ¿o es un maldito rico que solo quiere darse el lujo de tener su propio ejército?
— Nada de eso, esta vez se sorprenderán… trabajaremos matando monstruos.
— ¡Jajajajaja! Ya, en serio jefe.
— Lo que él dijo es verdad. Sus enemigos serán ghouls y vampiros, los cuales no tienen edad para morir. Agua bendita esparcida en el demonio; una estaca clavada en su corazón; cortándole la cabeza, esas son las formas de matarlos. Volver el alma impura en cenizas alrededor de la cruz… Eso es lo que nosotros hacemos. Para más información, lean a Bram Stoker. —Integra Hellsing permaneció de pie frente a todos los hombres que no hacían más que mirarla con incredulidad. Estaba acostumbrada al escepticismo de las personas y le resultaba divertido abrirle los ojos a una realidad que cualquiera creería sacada de un libro de ficción.
— ¿Está bromeando? No existen esas cosas.
— Para ser más exacta, no conocen la verdad… porque nosotros no dejamos que la descubran. La organización Hellsing fue establecida hace un siglo; si nosotros no hubiéramos sido creados, ellos seguramente se hubieran establecido y la raza humana estaría gobernada por demonios. Estoy segura de que no entendieron lo que acabo de decir, así que véanlo por ustedes mismos. Este es nuestro enemigo: el vampiro.
—¿Qué? —Pip prestó atención por primera vez a la chica que estaba en un rincón cuando fue señalada por su nuevo jefe, parecía todo menos un vampiro. Se acercó a ella para verla mejor, era rubia y de grandes ojos azules, tenía cara de cachorro abandonado y un cuerpo como no había visto en mucho tiempo. —¿Eres un vampiro?
— Eso creo… — Seras no pudo evitar intimidarse ante el hombre que la observaba fijamente; llevaba un vendaje en el rostro que cubría su ojo izquierdo, pero eso no evitaba que su mirada fuera menos intensa. Su ojo era de un verde intenso y su piel era de un tono bronceado que combinaba perfectamente con su uniforme de tono olivo.
— ¡JAJAJAJAJAJAJA! —Todos los presentes, incluido el capitán Bernadotte comenzaron a reír.
— Te dije que se reirían de mí.
— Creo que tenías razón. —Integra sabía que la draculina no se veía tan imponente como otros vampiros, pero no imaginó que se volvería la burla de todos.
— ¿Por qué no simplemente llamaste a Alucard?
— No… el probablemente los mataría. ¡Ok, muéstrales que es lo que tienes, oficial! Dales algo en que creer.
— ¡Entendido!
— ¡Jajaja! Si esa chica es un vampiro, entonces yo soy Frankenstein.
Ni siquiera pudo percatarse cuando la chica se acercó y con un solo movimiento de su dedo índice lo noqueó, arrojándolo al piso con el rostro cubierto de sangre.
— ¡Es un monstruo! No puedo… ¡no puedo ver! Y ella solo movió un dedo para derribarme.
— Les dije que soy un vampiro.
Pip la miró desde el piso, su fuerza era monstruosa, cualquier persona en su sano juicio saldría corriendo de ese lugar, ¿quién quiere enfrentarse a un vampiro? Pero algo en los ojos de la chica lo convenció de olvidar su miedo y aceptar el contrato con Hellsing.
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— ¿Por qué no le puedes dar al blanco a 4,500 metros?
— ¡Idiota! Eso es imposible.
— ¿Por qué? ¿Qué no son perros de guerra? ¿No son lo mejor de lo mejor?
— ¡No! Incluso pegarle desde 500 metros es imposible con un rifle normal. Nadie puede, excepto que sea un monstruo.
Seras le pidió a uno de los chicos que le cediera su lugar en la práctica de tiro e hizo lo mejor que sabía hacer hasta ese momento, tratar de humillar e impresionar al odioso capitán Bernadotte; si con el título de monstruo, podía probarle que era igual de digna que todos sus hombres, no le importaba en absoluto. Enfocó su objetivo y disparó, destruyendo todos los blancos.
— ¡Si! ¿Qué decías?
— Mira de nuevo, tonta. Mataste a todos los rehenes. —Pip no se dejaba impresionar tan fácilmente, aunque ella se veía tan sensual cada vez que tomaba un arma. La rubia era como un perrito, deseosa de aprobación y él no se la daría sin molestarla un poco; debía reconocer que le encantaba el hecho de que centrara su atención en él.
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Estaban en Santa Rosa, Brasil. Pip consideraba un milagro que hubieran escapado del incidente en Rio sin llamar más la atención. Ver a Alucard en acción fue aterrador incluso para un viejo perro de guerra como él, pero a Seras parecía que le había afectado mucho más. Salió por provisiones (al ser el único humano en tan peculiar grupo, tenía que velar pos sus necesidades) y la chica se le había pegado al momento, como si temiera quedarse a solas con aquel que llamaba maestro. La miró de reojo, se veía triste y ausente, sin su habitual y molesta energía.
— Oye, ¿estás bien?
— ¿Eh?
— Qué si estás bien, chica.
— Ah… si, gracias… — Seras se preguntó porque el repentino interés en ella. Aunque la verdad era que no estaba bien, la masacre de Rio le cayó como un balde de agua helada. Ella era un monstruo que debía combatir con otros monstruos, pero, ¿combatir con humanos inocentes? Ni siquiera era capaz de beber sangre de los empaques médicos. — Bueno, no… capitán, ¿si le digo algo, promete no reírse de mí?
— Antes que nada, soy tu capitán y es mi deber velar por mis chicos. Me gusta escucharlos y ayudar cada que me es posible… y bueno, tú ya eres un ganso salvaje. —Ella se había ganado el derecho a pertenecer al grupo, demostró sus habilidades y probó ser más que solo una chica molesta con un pecho increíble. La observó fijamente, sus ojos eran de un azul intenso y su cabello rubio brillaba con la luz del sol, aunque tenía una capucha encima; su rostro se veía pálido pero hermoso, y la pequeña sonrisa que esbozó lo hizo cuestionarse si en verdad era una no-muerta.
— Gracias… En el hotel, bueno, mi maestro hizo todo un espectáculo, ¿no es verdad? Debimos causarle muchos problemas…
— ¿Eso es lo que te preocupa? Es parte del trabajo, he estado en peores circunstancias. —Pip señaló su parche mientras sonreía. — Además, una bella chica vale todos los problemas del mundo.
— ¡No es eso! — Seras se sonrojó levemente y negó con las manos. — En realidad, no sé si esté bien o mal lo que hacemos. Él dijo que la guerra es un juego en el que siempre debe perder alguien… pero no quiero matar personas inocentes.
— Seras, ¿antes de convertirte en vampiro, a que te dedicabas?
— ¿Eh? Yo, bueno, era policía.
— Policía… ¿y mataste a alguien haciendo tu labor?
— No… mi primera misión fue en la aldea de Cheddar, donde… morí… jejeje.
— ¿Moriste durante tu primera misión?
La chica agachó el rostro y asintió, obviamente avergonzada. Pip tuvo que morderse un labio para no reír, sonaba tan cliché que alguien muriera durante su primera misión… ella estaba muerta, tenía que recordárselo constantemente para no olvidarlo, era tan humana. Encendió un cigarrillo y continuó.
— Tu maestro tiene razón… —Pudo ver la cara de incredulidad que hizo la draculina, tal parece que no esperaba esa respuesta. — No lo entiendes, porque jamás has estado en una guerra. Esto es como un tablero de ajedrez, donde Hellsing son las negras y Millenium las blancas; esos bastardos han hecho su primera jugada e Integra tuvo que mover sus piezas para contrarrestarla. Tú, Alucard, los gansos y yo somos las piezas de Hellsing y esos hombres fueron las piezas de Millenium. A tus ojos son humanos inocentes, pero el solo hecho de estar en una guerra te anula el título de bueno o malo, solo eres un soldado, una pieza nada más. Matar o ser asesinado. Dime, ¿Si le pasara algo a Integra, te dolería?
— ¡Claro que sí!
— Entonces piensa que estás asesinando para salvar a los que quieres; cada quien tiene una razón para hacerlo, haz que ese sea tu motivo.
Seras se mantuvo en silencio un rato, entendía el punto del capitán y su lógica era coherente. Matar o ser asesinado… ella no quería morir, ¿no fue por eso que la convirtieron en vampiro? Ni quería que sus seres queridos sufrieran. Veía a Integra como una hermana mayor, Alucard era un padre que le estaba mostrando su nueva existencia y Walter se había vuelto su mejor amigo, incluso les había cogido cariño a los gansos. Valía la pena matar por proteger lo que uno más quiere en la vida, ¿no es verdad? Se sentía mejor, había sacado esa carga de su conciencia y todo gracias al hombre que tanto creía detestar.
— ¡Gracias, capitán! Ahora me siento mejor.
— No es nada, Seras; tu misma lo dijiste una vez, somos perros de guerra, lo mejor de lo mejor… aprendes muchas cosas cuando estás en el campo de batalla.
— Capitán, ¿Cuál es su motivación? Es decir, sé que son mercenarios, ¿pero no tiene una motivación personal?
— Mmm… solo he continuado con el negocio familiar. No tengo más motivación que conseguir mi sustento y el sobrevivir se me da bien, pero… — Levantó el brazo derecho y lo posó en los hombros de Seras, acercándola a él. — Siempre puede surgir algún motivo por el cual valga la pena luchar, ¿no es así, mignonette?
La draculina lo observó con recelo; no estaba acostumbrada a ese trato tan informal pero no le molestaba, el contacto se sentía íntimo, amigable y confortable… mientras no se pasara de listo no había problema.
— ¿Qué significa "mignonette"?
— Es algo que se me vino a la mente…
