Los personajes de Bleach son de Tite Kubo.

Advertencia: Contiene OoC.


Gracias: Otonashi Saya, Akisa, Alexzha, Kuniko04, Lilarecife.


6.- Someone like you.- Adele

Era invierno, las calles estaban cubiertas de una fina capa de nieve. El interior de la casa marcada con el número dos se encontraba tibio gracias a la calefacción.

Sin embargo en el cuarto principal el ambiente era frío y triste.

Un hombre de cabello largo y negro se encontraba haciendo las maletas, ya había guardado toda su ropa en dos valijas negras, sólo faltaba guardar sus cosas personales.

Una chica morena y ojos dorados, se recargó en el marco de la puerta.

—¿Estás seguro de querer hacer esto Byakuya? —preguntó la chica con tristeza.

—Creo que es lo mejor. —dijo él dándose la vuelta para verla, Yoruichi ya había caminado hasta quedar frente a él.

Miradas grises y doradas se encontraron con intensidad, en ellas se reflejaba la tristeza por la separación, pero también el gran amor que se tenían esas dos personas.

—Te amo y por eso no quiero atarte a mí. —agregó Byakuya. —yo no puedo ofrecerte lo que tú necesitas.

Byakuya y Yoruichi llevaban dos años viviendo en unión libre, pero ella ya le había hablado del matrimonio y de tener hijos. Byakuya había tenido una mala experiencia y no quería ninguna de las dos cosas.

—Quédate conmigo. —dijo ella abrazándolo. —no necesito nada más.

Yoruichi se separó de él, lo suficiente para poder besarlo. Pero Byakuya la apartó casi enseguida.

—Lo siento. —le dijo. Él tenía muchas dudas, y no quería que Yoruichi perdiera la oportunidad de ser feliz por su culpa.

Después tomó sus cosas y caminó hacia la puerta. Yoruichi se acercó a la ventana y desde ahí observó como él subía a su coche negro y se perdía por la calle.

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Dos años habían pasado desde la separación, el mismo tiempo que le había tomado a Byakuya deshacerse de sus fantasmas. Pero en este tiempo jamás había dejado de pensar en la chica de ojos dorados y ahora ya estaba muy seguro de lo que quería, pasar el resto de su vida junto a ella y formar una familia.

Estacionó su carro frente a la casa marcada con el número dos, se bajó del auto y caminó hacia el comienzo del patio de la casa.

Se detuvo frente a la pequeña cerca de madera de color blanca para observar la casa. Había cambiado, ya no estaba pintada del elegante color crema, ahora era de un escandaloso color azul.

Ya no había rastros de las rosas que él tanto cuidaba, en su lugar estaban unas simples margaritas.

Abrió la pequeña reja y caminó hasta la puerta. Tocó un par de veces y esperó a que ella le abriera.

—¿Qué desea? —preguntó un hombre rubio tallándose la cabeza. Por su vestimenta Byakuya dedujo se acababa de levantar.

—¿Se encuentra Yoruichi Shihoin? —preguntó, lo más probable es que se hubiera cambiado de casa.

—Yoruichi, amor, te buscan. —gritó el hombre desde la puerta.

¿Amor? Se preguntó Byakuya.

—¿Quién es cariño? —se escuchó una voz desde el interior. Y no había duda, era inconfundible la voz de Yoruichi.

Ella nunca lo había llamado así, pero Byakuya no podía culparla, él siempre le decía que los sentimentalismos y cursilerías no le agradaban. Y una muy grande punzada de dolor, se produjo en ese órgano que bombeaba la sangre a todo el cuerpo.

—Amm, no lo sé. —el rubio se volvió a rascar la cabeza.

—Ya voy. —dijo ella.

—Si quiere pasé a esperarla a la sala. —comentó el rubio. —con sus ocho meses de embarazo Yoruichi se cansa mucho.

Y eso terminó de quebrar su fría fachada. Sintió que le estaba faltando el aire.

—¿Se encuentra bien? —preguntó el hombre con preocupación. —lo veo muy pálido.

—Sí, sólo que recordé que debo hacer algo importante. —respondió Byakuya tratando de recobrar su semblante. Luego se dio la media vuelta.

—¿Byakuya? —la voz de Yoruichi lo detuvo.

—Los dejo solos. —dijo el rubio y entró a la casa, pues él conocía el pasado de ellos.

Byakuya volteó y observó con detalle a Yoruichi, se veía hermosa con su vientre abultado y su cara reflejando una inmensa alegría por el hijo que estaba esperando, hijo que no era suyo.

—Perdón por presentarme inesperadamente. —dijo Byakuya. —pero no podía mantenerme más tiempo alejado, pensé que todavía tenía una oportunidad contigo.

Yoruichi lo escuchaba con tristeza. Él había sido muy importante para ella, por eso sufrió mucho el tiempo que estuvo sin él. Pero un buen día Kisuke, su esposo, apareció en su vida y logró hacerla sonreír de nuevo.

—Pero ahora me doy cuenta que estás casada y vas a ser madre. —dijo con tristeza.

—Byakuya, yo lo siento.

—No te disculpes. —dijo él. —Deseo lo mejor para ti, deseo que seas feliz.

—También espero que encuentres a alguien que te haga feliz. —le deseó Yoruichi acariciando su vientre.

—Sí, algún día encontraré alguien como tú. —dijo Byakuya y luego se dio la vuelta para regresar a su carro.

Sí, algún día encontraría a alguien como Yoruichi y entonces, no la dejaría ir.


Saludos, espero les haya gustado. Esta vez sólo pude hacer una historia por falta de tiempo.