¿Todos los magos viven de la misma forma? Por supuesto que no…

Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Este fic participa en el reto Off-Scorse de Enero: Personajes al azar del foro El Escorpión que Coleccionaba Rosas.


—Padre, acaba de salir la nueva Cometa 260— comentó Draco, entrando al estudio de su progenitor.

—Ya tienes una escoba— respondió Lucius.

—Pero padre, es anticuada, ¡salió el año pasado!— exclamó indignado el niño.

El hombre rodó los ojos, su hijo era demasiado dramático. Pero no tenía tiempo para ir a la tienda de Quidditch en el Callejón Diagon.

—Pregúntale a tu madre—terminó por decir, optando pasarle el problema a su esposa.

—Ella me dijo que viniera aquí— respondió el niño.

Lucius suspiró, Narcissa le había robado su jugada. Miró los papeles que tenía en el escritorio, no le faltaba mucho, pero odiaba dejar las cosas a medias.

—Está bien Draco, déjame terminar de revisar eso, y luego iremos.

El niño frunció el ceño y se cruzó de brazos.

—¡No! Si nos esperamos, ya no habrá escobas—gritó.

—Está bien, vamos— cedió el mayor; definitivamente no tenía ganas de presenciar un berrinche de su hijo.

Lucius caminó hasta la chimenea del salón principal, tomó el frasco de polvos flu y los lanzó; justo antes de gritar "caldero chorreante", vio la sonrisa burlona de su esposa, y prometió vengarse.

Draco salió tosiendo de la chimenea y miró a su padre con las cejas arqueadas, esperando que le lanzara un hechizo para que le quitara el hollín. Lucius lo hizo, después de limpiarse a él mismo.

Caminaron hacia la tienda de artículos para Quidditch. El callejón estaba extrañamente lleno ese día, y un montón de chiquillos estaban reunidos frente al escaparate de la tienda, viendo la nueva escoba.

—Necesitaremos una escoba nueva, si entramos al equipo— murmuraron unos pelirrojos a su lado.

—Les compraré la Barredora 5, si entran—respondió Weasley a sus hijos.

El rubio, por primera vez en el día, se sintió feliz de haber sido arrastrado por su hijo hasta el lugar, tendría una oportunidad de restregarle a su "enemigo" su riqueza.

—Vamos hijo, tenemos una escoba que comprar— dijo en voz alta al pasar a lado del pelirrojo.

Draco siguió a su padre con la cabeza en alto, orgulloso de haber convencido a su progenitor de comprarle una nueva escoba.

El dueño del local los atendió con una enorme sonrisa, conocía bien a la familia Malfoy, y todos los años gastaban una cantidad envidiable en su tienda.

—Quiero la nueva Cometa 260—chilló Draco hacia el empleado.

Lucius le dio un ligero golpe a su hijo con la funda de su varita.

—Tus modales, Draco.

El niño resopló, pero decidió no decir nada más. Quería la escoba y sabía que si hacía un berrinche en un lugar público, no le llevaría a nada, excepto a un gran castigo.

El dueño acercó al aparador un maletín, el cual contenía la escoba solicitada, además de un surtido de productos para mantenimiento y limpieza.

—Ese es el paquete más completo que tenemos— comenzó a parlotear— tiene todos los productos necesarios para el correcto funcionamiento de la escoba, y todo cabe en ese elegante maletín de piel de dragón que…

Draco dejó de escuchar al empleado, y comenzó a observar a su alrededor.

—Padre— exclamó —¿Me compras esa snitch también?

Lucius soltó un gran suspiro, al parecer, las compras durarían más de lo previsto.