Ninguno de los personajes me pertenece. Derechos a sus respectivos autores: Otomate Games e Ideas Factory.
25 de agosto. Un día lluvioso y gris. Se encontraba en la universidad de la ciudad, observando. Observaba el cuerpo ya muerto de una joven; ojos cerrados, sus labios levemente separados, formando una sonrisa. Ya estaba acostumbrado a su muerte, a asesinarla, o a verla morir de mil maneras distintas…pero esta vez, fue diferente. Ella había intentado detenerlo, puso su vida en riesgo por la suya, algo que no había sucedido antes. Quitó el cuchillo de su pecho, y la sangre comenzaba a pintar el vestido de un ligero tono carmín. Era la última oportunidad que tenía de estar con ella, con su amada. Seguir vivo no significaba nada para él si no la tenía, pero el hecho de que aunque en este mundo, él fuera un extraño y se haya arriesgado así, lo hacía ligeramente feliz. Lágrimas inconscientes brotaron de sus ojos, y corrían por sus mejillas. Él no debería estar así, hizo lo que pudo, ¿verdad? Pero podría haber hecho más. Una batalla interna se liberaba entre sus pensamientos, hasta que una tenue luz comenzó a brillar e iluminaba el lugar. Se quedó quieto, sin entender nada; y cuando quiso reaccionar, se encontraba en medio de la nada.
-Ukyo- Una voz bastante familiar lo llamó.
-Niru…
Miró hacia adelante, y se encontró con el espíritu. Y a su lado, uno más pequeño, Orion. Ambos lo miraban, y extrañamente, sonreían. Ukyo quedó desconcertado por tal acción, que automáticamente calló de rodillas sobre aquel suelo blanco, e inclinándose hacia adelante, no tuvo otra palabra más que decir que "Lo siento".
-¿Huh? ¿De qué hablas? ¡Lo hiciste! – El pequeño giró y sonrió aún más.
-¿Quieres callarte? – Niru golpeó con el puño cerrado a Orion en la cabeza, que con un ligero "Ouch" se fue más hacia atrás y permaneció en silencio, como un niño regañado. –Ukyo, alégrate, todo ha salido bien después de todo.
-¿A qué te refieres? – Preguntó el peliverde, que aún se encontraba en la misma posición.
-Ven conmigo, te explicaré – Posó su mano en el hombro, y lo alentó a que lo siguiera.
En el camino hacia su destino, Niru explicó que había una oportunidad más, que no estaba prevista, debido a la actitud que tuvo Heroine de protegerlo, ya que una pequeña alteración en el espacio-tiempo produjo un breve lapso en el que pudo recordar a su novio. Ahora, podría hacer que ella volviera a la vida, pero esta vez de forma permanente.
-¿A-Acaso eso es posible? – Preguntó Ukyo, con una mezcla de confusión, tristeza y felicidad.
-Sí. Pero tú sabes cómo funciona esto, ¿verdad? Si nosotros podemos concederte algo, deberás realizar una tarea que te designemos para lograr un perfecto balance en el mundo, y no causar un caos, como las otras veces – Explicó el espíritu.
-¿Qué debo hacer?
-…-Miró un segundo al joven, serio. Luego, tomó una esfera, donde aparecían pequeños flashbacks del mundo original. Sin decir nada, la estrelló contra el suelo, haciendo que se rompiera en mil pedazos – Deberás comenzar de cero- Dijo neutro.
Ukyo quedó paralizado, ¿Comenzar de nuevo? ¿Matarla otra vez? Simplemente la idea de verla sufrir así le desagradaba, pero como confiaba en Niru, y tantas veces lo ayudó, lo dejó hablar.
-Deberás tomar una decisión importante ahora, Ukyo. Te pido que pienses bien antes de contestarme. Puedes hacer dos cosas: Dejar el mundo tal y como está, que ella siga muerta, y tú tener una vida normal…-Hizo una pausa y lo miró, esta vez con un cierto brillo en sus ojos- O puedes hacer que ella viva. Sin riesgos de ser asesinada, ni por ti, ni por el mundo. Que sea feliz, pero tendrás que renunciar a algo importante, y aceptar ciertas condiciones.
-¿Cuáles son esas cosas?
-La más importante: Abandonar tus sentimientos hacia ella, dejarla de amar.
El peliverde se alarmó. ¿Dejarla de amarla así porque sí? Por la única razón por la cual se había metido en esto era justamente por eso, porque la amaba como a nada en todo el mundo, más que a su propia vida. Y ahora… simplemente debería dejar de hacerlo. Pensó un tiempo. Su amor a cambio de la felicidad de ella. Después de todo, lo valía. Valía abandonar algo que había construido por volver a verla sonreír. Lo había decidido, si tenía que dejar de quererla, lo haría.
-Está bien…- Contestó finalmente.
-¿Seguro? –Quiso confirmar el pequeño Orion, que se encontraba a su lado nuevamente.
-Sí –Afirmó algo más seguro- Pero quiero saber, además de eso, qué son esas condiciones que debo aceptar.
-Ya que le permitiste volver a comenzar, deberías decidir con quién debe estar. Ukyo, tú conoces más que nadie a todos los hombres que la acompañaron a lo largo de los mundos, solo tú sabes quién será el indicado para ella.
-¿Indicado?- Era eso. No solo debía abandonar su amor, sino también entregarle a alguno de los que considero "sus rivales" lo más preciado para él. Shin, Ikki, Kent o Toma… Cada uno tenía algo bueno, pero algo malo a su vez.
-Creo…Que debería ser Shin. – Dijo finalmente, convencido por su propia respuesta.
-Como digas –Contestó el espíritu sonriente, que con un movimiento de manos, restauró la esfera que había roto previamente, reemplazando los momentos vividos con Heroine por situaciones totalmente distintas, con Shin. – Lo de la pequeña ya está listo, ahora toca hablar de ti.
-¿De mí? ¿Queda algo más?
-Sí, de ti, y de él- Sabía a lo que se refería cuando hablaba de "él". De su otra personalidad, a la cual tanto detestaba y maldecía por haber interferido con todo.- La tuya será simple. Solo te pido que encuentres a alguien y puedas amar a esa persona tanto como lo hiciste con ella. Tú también deberías comenzar de nuevo, Ukyo.
-P-pero, no seré capaz. Yo...- Antes de continuar, Orion levantó su chillona y alegre voz
-¡Pero nada! Ukyo… Tú dijiste que eras capaz de dejar tu cariño de lado. ¿No lo entiendes? Tus sentimientos por ella se irán completamente cuando entres a este mundo, solo sentirás aprecio, pero no amor. Con eso podrás buscar a alguien. ¡No somos tan malos! ¡Hehe! – Se llevó ambas manos detrás del cuello, y sonrió contento.
-Orion tiene razón, será más fácil si borramos esos sentimientos. ¿Estás de acuerdo?
-Sí, lo estoy. ¿Y qué hay con respecto a… él?
-Etto…-Orion se escondió detrás de Niru, quien estaba analizando la forma de decirle la tarea de su otro yo.
-Como sabes, hay una existencia de más en el mundo, si es que los dos viven…-Suspiró- No daré rodeos, él deberá asesinar a alguien, pero no puede hacerle daño ni a ella, ni intentar lastimarse a sí mismo.
-Matar… ¡No puede! ¿¡Tendrá libertad de asesinar a cualquier persona así solamente!? – Ukyo se alteró, y comenzó a dolerle mucho la cabeza. Trató de agarrarse fuerte, pero el dolor no cesaba – Claro que lo haré- Su voz se volvió más grave, y una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro- ¿A cualquiera que yo quiera, eh? ¿Y qué tal a ese pequeñín de atrás?
-¡Wa! – Orion se aferró más fuerte a Niru, haciendo que "Ukyo" soltara una carcajada
-Vamos, ya estoy listo. Ya entendí las reglas, supongo que es justo después de todo. Ese imbécil…- Maldijo por un segundo al idiota de su otro yo, era demasiado sensible.
-Pues, si estás listo, comencemos. – De Niru y el suelo brotaron luces, que comenzaron a iluminar cada vez más, similar a cuando se encontraba en la universidad hace unos momentos. Luego, una sensación familiar…
