CAPITULO 1 EL DÍA QUE NOS CONOCIMOS
-Maldita hechizo, nunca podré sacarlo- la voz de un niño atrajo a Bella al claro que tenía delante, al parecer tenía algún tipo de problema con algo ya que desde hacia unos minutos solo escuchaba sus quejas. Se acerco tan silenciosamente como un vampiro podría hacerlo para que no la descubriera y se encontró con un chico de unos diez años de pelo cobrizo, piel blanca y unos ojos verdes haciendo unos graciosos movimientos con algo parecido a un palo que tenía en las manos. Quiso acercarse aún más a él con la curiosidad de saber que era lo que estaba haciendo y pudo verlo mover ese palo de nuevo sin tener muy claro lo que hacia con él. Le hacia bastante gracia sus movimientos torpes que hacia con las manos parecía que estaba dirigiendo una orquesta invisible, pero el pequeño niño por como gesticulaba con su cara se le veía bastante frustrado, cambio de árbol en silencio y se quedo observándolo cuando a los pocos segundos el niño dirigió de nuevo el palo hacia una roca y esta exploto haciendo que Bella riera con diversión al ver la lluvia de piedrecitas que le caían al chico en la cabeza mientras el se intentaba cubrir con sus pequeños brazos.
-¿Quien anda hay?-pregunto el niño mirando a su alrededor intentando descubrir de donde había provenido esas risas infantiles. Bella quería seguir divirtiéndose jugando al escondite con el niño, por lo que salto hacia otro árbol consiguiendo que las ramas se movieran llamándole la atención al pequeño que se le veía cada vez mas enfadado-¿te gusta divertirte a costa mía y reírte de mi?- grito el niño mientras golpeaba con su pequeño pie el suelo al saber que se estaban burlando de su torpeza.
Lleno de furia apunto con su pequeña varita donde creía que estaría escondido el otro niño y dirigiéndola hacia el árbol donde estaba Bella, hizo un hechizo para que el árbol se tambalease con tal fuerza que izo a Bella caerse de la rama que estaba sentada dándose un fuerte golpe en el trasero haciendo que soltara tal grito que incluso el niño se asusto al escucharla.
-Auch-se quejo Bella al frotarse donde se había dado el golpe, aunque sabía perfectamente que pronto se le pasaría el dolor y ni siquiera tendría moretón. Edward al ver que era una niña pequeña la que había caído del árbol, corrió hacía ella lleno de vergüenza al ver que posiblemente podría haberse hecho daño por culpa de su mal humor.
-Lo siento, lo siento pensé que podrías ser otra persona- dijo al ponerse de cuclillas para cogerla de sus manitas y ayudarla a levantarse.
-No te preocupes no me he hecho a penas daño- dijo ella con una sonrisa mientras se limpiaba el polvo de la parte trasera de su vestido.
Edward de todas maneras la sujeto de sus hombros para poder mirarla por si descubría alguna posible herida, al principio no se había percatado de lo que era, pero una vez que la sujeto aún mas cerca de él, se fijo en lo que tenía delante, era una pequeña vampira, seguramente no tendría más de 6 años de edad, tenia la piel pálida como solo los de sus raza podría tenerla pero se la veía suave como la seda, su cabello castaño con unos pequeños reflejos rojizos y unos ojos chocolate que parecían unos pozos sin fondo donde su alma podía reflejarse, una verdadera belleza. Una corriente eléctrica le atravesó toda la espina dorsal y un leve calor llego directo hasta su corazón. Sintió como a ella también le recorría un pequeño temblor, al principio se preocupo por si verdaderamente se había hecho daño, pero el sabia que los vampiros eran difíciles de herir, hasta que otra sonrisa surco su pequeña carita haciéndole saber que no se había hecho daño, algo que le provoco a él también sonreír.
-Me llamo Bella-dijo la niña con su voz infantil con una gran sonrisa resaltando un pequeño hoyuelo en una de sus mejillas.
-Yo me llamo Edward- dijo él sin soltar su pequeña mano respondiendo su sonrisa-¿Eres una vampira?
-si y tu un hechicero-dijo mientras se encogía de hombros como si le diera igual lo que eran cada uno-¿Puedo preguntarte que estas haciendo?-pregunto ella sin poder contener su curiosidad mientras cruzaba sus pequeños brazos en la espalda y se balanceaban de delante atrás en sus pies.
-Estaba intentando hacer un hechizo que me ha pedido mi maestro, pero no lo consigo, soy un completo inútil-dijo el rascándose la cabeza mientras sonreía un poco avergonzado.
-Pensé que los hechiceros erais una raza muy poderosa y que nacíais sabiendo todo tipo de magia-la pequeña cabeza de la niña se inclino hacia un lado de manera graciosa a la espera de la respuesta de su pequeño acompañante.
-Pues creo que soy el único que rompe la regla-dijo con una sonrisa triste-como ves solo valgo para hacer explotar cosas.
-No creo que seas diferente a otros de tu raza-intento animarle la pequeña- te ha salido muy bien el hechizo de tirarme del árbol y lo que mas me ha gustado es cuando has hecho que la roca se convirtiera en lluvia de piedrecitas-hizo el gesto de una grande explosión haciéndole reír al pequeño niño que parecía cada vez mas animado al escuchar la alegre conversación de la pequeña.
-Bueno lo de tirarte del árbol ha sido si querer, era un hechizo de protección y últimamente son los únicos que se hacer. Pensé que eras otro chico de mi aldea que no sabe otra cosa que molestarme-dijo él-pero lo de la roca es otro tipo de hechizo.
-¿Puedo ver como practicas?-dijo ella con una ilusión que hacía resplandecer su carita mientras juntaba sus manitas y ponía un pequeño puchero intentando convencerlo-prometo no estorbar y me estaré tan en silencio que no sabrás que estoy ahí.
-Claro que puedes quedarte, pero a lo mejor te aburres de mirarme-dijo el volviendo a cogerle la mano y llevándola a la zona donde estaba practicando. No podía dejar de tocarla era como si hubiera un magnetismo entre ellos dos. Necesitaba sentir su contacto y el calor que recorría a través de su sistema nervioso cada vez que sentía su tacto.
-Los magos sois muy divertidos haciendo movimientos raros con vuestros palitos, seguro que no me aburriré contigo-dijo ella con una sonrisa.
-¿Has conocido a muchos hechiceros?-la pregunto mientras la conducía hasta una roca lo suficiente cerca para poder vigilarla y que si algo salía mal con uno de sus hechizos no pudiera resultar herida.
-Eres al primero-dijo con una sonrisa-me tienen totalmente prohibido acercarme a vosotros, pero cuando mis padres no lo saben me escapo para ir al bosque cerca de tu poblado para veros.
-Tú también eres la primera vampiresa que conozco-la ayudo a sentarse y se acuclillo delante de ella-siempre me han dicho que erais peligrosos, pero yo no veo ningún peligro en ti, te veo una cosita adorable.
Después de esas palabras le dio un toque en su pequeña nariz haciendo a la vampiresa reír de manera infantil, algo que para Edward estaba siendo el más maravilloso sonido que alguna vez había escuchado. Se levanto apartándose un poco de Bella pero aún así no dejo de observarla, no quería separarse de ella, sentía la necesidad de protegerla hasta del aire pero sabia que tenía que practicar ese hechizo si quería aprobar el examen de mañana y pasar al siguiente nivel de sus estudios de hechicería.
-Bella, no te muevas de donde estas, puede ser peligroso si me saliera mal el hechizo- le dijo.
-Tranquilo, estaré aquí quieta sin moverme.
Edward busco con la vista una roca lo suficiente grande para hacer su hechizo y se empezó a concentrar de nuevo en el ejercicio. Debía transforma esa estúpida piedra en una mariposa de colores, no debería ser difícil hacerlo ya que era un hechizo de primer grado, pero era algo que le traía de cabeza ya que aún que lo había intentado mil veces nunca conseguía un buen resultado. Se concentro de nuevo en la roca que supuestamente debía cambiar y apunto hacía ella con su varita, relato en un murmullo el hechizo pero la piedra volvió a explotar en miles de trocitos.
-Demonios-dijo entre dientes mientras daba una patada al suelo y miraba hacía el cielo para no perder el control enseñando a Bella de nuevo el mal humor que empezaba a recorrerle la sangre.
-A sido genial Edward-decía Bella aplaudiendo y riéndose.
-No, no lo ha sido-dijo entre dientes con furia, miro hacía la niña que de repente se había puesto seria y le miraba de manera interrogativa-debería haberse transformado en una estupida mariposa no haber estallado por los aires.
Suspiro mirando hacia el suelo donde había estallado la roca y recordó las palabras de su maestro, el siempre le decía que su problema es que perdía la paciencia con mucha rapidez haciéndole desconcentrarse. Era algo que tenía que controlar para que un hechizo le saliera bien. Pero aún no había conseguido saber como hacerlo. Miro hacia su lado y vio a Bella mirándolo fijamente en un sepulcro silencio. Una enorme tranquilidad le envolvió en el momento que una de sus sonrisas le deslumbro y sus ojos le brillaron de una manera especial. Miro de nuevo a otra roca y se concentro de nuevo. Sintiendo un aura de tranquilidad que le envolvía en ese momento al igual que una ola de energía recorría sus venas sintiendo que llenaba su cuerpo desde la punta de sus pies hasta el último pelo de su pequeña cabeza, después de apuntar su varita y recitar el hechizo consiguió su objetivo la roca se convirtió en una hermosa mariposa con sus alas en azul. Viendo como el bichito volaba a su alredor intentaba descubrir que era esa energía que había sentido por primera vez. En ese momento no podía creerse que al final lo hubiera conseguido, llevaba días intentándolo y nunca lo había hecho y con una sola sonrisa de Bella y una mirada suya, lo había hecho en minutos sin apenas esfuerzo. Se volvió hacía ella con una sonrisa pero no supo en que momento ya la tenía abrazada a él riendo a carcajadas mientras la tenia enroscada en su cuerpo como un pequeño monito con sus pequeños bracitos rodeando su cuello y sus piernas rodeando su cintura.
-Sabia que lo conseguirías- dijo ella sin dejar de reír.
Los dos empezaron a reírse mientras Edward los hacía dar vueltas por la alegría que le embargaba en ese momento, sin querer con una pequeña piedra se tropezó consiguiendo que los dos niños cayeran al suelo sin dejar de reír. Edward los hizo de nuevo levantarse y la volvió sentar donde estaba Bella. Aún que lo había conseguido una vez debía seguir practicando para mejorar el hechizo. Fue lo que estuvo haciendo mientras que estuchaba la risa y los aplausos de la pequeña vampira cada vez que aparecía una nueva mariposa. Pero pronto la diversión se termino ya que no muy lejos de donde estaban se escucho una fuerte explosión dejando paralizados a los dos niños.
-¿Que ha sido ese ruido?-pregunto Edward mirando hacia los árboles donde pensaba que podía haber procedido el sonido.
-Edward, Edward tenemos que irnos-dijo Bella tirando de su mano para llamar su atención.
-¿Que pasa Bella?- pregunto él al ver como la pequeña vampira miraba con terror hacía los árboles.
-Viene gente mala, tenemos que marcharnos-dijo de nuevo tirando de él consiguiendo que el muchacho se moviera detrás de ella.
Bella podía moverse a más velocidad siendo vampira, pero no quería utilizar su velocidad por que si lo hacía dejaba a Edward a expensas de los chicos malos y no podía dejarlo allí solo ya que querían hacerle daño, había escuchado lo que pensaban hacerle a su amigo cuando le pillaran, pero ella no se lo iba a poner fácil, quizá no supiera luchar contra hechiceros por que nunca lo había necesitado y sabia que podrían hacerla daño si la cogieran, pero puede que el que mas sufriría era Edward si le descubrían cerca de una supuesta enemiga de su pueblo. Cuando ya habían recorrido mucha distancia algo tiro de su mano. Aunque ella no necesitaba descansar Edward no era como ella y él si lo necesitaba.
-Bella necesito parar un momento- dijo él sentándose en un tronco mientras intentaba recuperar el aliento, la pequeña le había llevado corriendo con demasiada rapidez y apenas podía sostenerse en sus piernas.
-Pero aún no es seguro pararnos, tenemos que seguir-dijo ella mirando frenéticamente a su alrededor intentando descubrir donde podrían estar los que iban detrás de ellos, pero al estar rodeados de tantas rocas los sonidos hacían eco y prácticamente resonaba por todos los lados el sonido de sus pisadas-déjame llevarte iremos mas rápido y nos alejaremos de ellos.
-¿Estas loca? Eres solo una niña y yo peso como diez kilos más que tú, nunca te dejaría que cargaras conmigo. A parte ¿Me puedes explicarme de que huimos?- dijo él ya mas tranquilo ya que gracias a esos segundos que habían parado había recuperado la respiración.
No le dio tiempo explicárselo cuando de repente una nueva explosión se escucho muy cerca de ellos, Edward con los ojos como platos miro de donde podría haber salido ese hechizo tan destructivo, Bella se arrodillo en el suelo intentando encogerse para hacerse lo mas pequeña posible de manera de protección y se tapaba sus oídos con sus manos, cerrando sus ojos fuertemente empezando a susurrar cosas que Edward no lograba escuchar ya que le hacían mucho daño los pensamientos de esos cazadores que mataban a los de su raza solo por simple diversión.
-Bella, ¿Que pasa? ¿A que le tienes tanto miedo?-dijo Edward agachándose delante de su pequeña amiga sujetándola de los hombros intentando que le mirara.
-Ya vienen, ya vienen y quieren hacernos daño- dijo ella dejándose abrazar por Edward sin aún quitarse sus pequeñas manos de los oídos-son malos les estoy escuchando.
-¿Quien viene?- pregunto él intentando que ella se tranquilizara y abriera los ojos.
En ese momento cinco chicos mayores que Edward del Clan de los magos aparecieron delante de ellos, James y sus amigos, siempre abusaban de Edward y de otros chicos mas jóvenes de su aldea, siempre intentaban dejarle en ridículo delante de sus maestros, pero hoy era peor, le había encontrado junto a una vampiresa y seguramente se lo harían pagar muy caro el que le hubieran encontrado con uno de los enemigos de su pueblo. El padre de James era cazador de vampiros y uno de los mas sanguinarios, él al igual que su hijo tenían un don para encontrarlos, al padre de James le encantaba torturar y masacrar a los vampiros que cazaba y esas enseñanzas se las estaba pasando a su hijo, quería que fuera el mejor cazador que hubiera conocido la historia y que ingresara en el ejercito de Marcos.
-Pero mira a quien tenemos aquí- dijo con burla la voz de James.
-¿Que quieres ahora?-dijo Edward poniéndose delante de Bella intentando taparla para que no la vieran y así poder protegerla.
-Queríamos ver como iban tus practicas inútil, pero al parecer, cuando llegamos donde normalmente practicas ya te habías largado- Edward miro de reojo a Bella que aun estaba de rodillas en el suelo en la misma posición, ahora entendía por que quería irse tan rápido de allí, quería protegerle de los abusos de James y sus amigos pero ¿Cómo sabría ella lo que planeaban esos chicos?-al parecer alguien supo de nuestros planes antes de que los pusiéramos en practica- James dirigió su mirada detrás de Edward y vio a la pequeña vampira que le miraba aterrorizada sin haberse movido ni un milímetro, podía leer en la mente de ese chico lo que planeaba hacer con ella, era malvado al igual que su padre. No le importaba matar a vampiros inocentes ya que lo que les movía era el derramamiento de sangre.
-Déjala en paz-grito Edward intentando que dejara de mirarla de esa manera tan perversa y centrara su atención en él- ella es inocente y no tiene nada que ver con los problemas que tengamos tu y yo-dijo Edward, Bella se levanto al escuchar sus palabras temblando y se abrazo a la cintura de su amigo, podía leer la mente de todos los que les rodeaban en ese momento y sabía que pensaban hacerles mucho daño.
-Haber que si te gusta este trato-James saco su varita y vio como sus amigos se empezaban a posicionar para atacarlos- tú nos dejas jugar un rato con esa pequeña rata que tienes detrás y yo te dejare en paz durante una semana.
Edward quiso sacar su varita pero se dio cuenta de que se le había olvidado en el campo donde había entrenado al salir huyendo de allí. Pero aún así no se rindió, dándole una sonrisa burlona le dio entender que no iba aceptar su trato, sabia todos los trucos de James, pero dudaba que tipo de hechizo pudiera saber para hacer daño a una vampira ya que ellos eran difíciles de matar. Esta vez querrían hacerle más daño que normalmente le hacía y simplemente por proteger a su pequeña amiga, pero no le importaba, cada golpe que recibiera, moratón o rasguño sabría que lo iba aguantar con orgullo al saber que quizá podría conseguir que no la hicieran daño a ella.
-Bella agarrate fuerte a mi cintura y no te sueltes intentare hacer un hechizo de protección para que no puedan hacernos daño-le dijo mirándola sobre su hombro.
-Tengo miedo-dijo ella con voz temblorosa. Se abrazo más a Edward de tal manera que casi le cortaba la respiración pero ni por ese motivo el chico se quejo.
-No te asuste pequeña mientras este yo aquí nada podrá ocurrirte- dijo él intentando darle una sonrisa temblorosa para tranquilizarla. Cerró los ojos para concentrarse en crear una pequeña barrera contra la magia que usarían ellos. Nunca lo había conseguido a tan alto nivel que tuviera que abarcar a dos personas y menos aún sin tener su varita, pero esta vez lo tenía que lograr por ella. Bella sintió un calor que los envolvían a los dos y sabía que Edward estaría usando alguno de sus hechizos ya que le escuchaba murmurar. Intento quedarse muy quieta para no desconcentrar a Edward, pero sintió como una corriente que recorría su cuerpo se lo transmitía a Edward a través de su abrazo.
-No intentes usar una de tus estúpidos hechizos de protección, sabes que fracasaras como siempre lo haces, tu magia es débil de la misma manera que lo eres tú-dijo James viendo lo que el pequeño niño intentaba hacer- Muy bien si quieres jugar, juguemos. Todos a la vez-le grito a sus amigos para que lanzarán el mismo hechizo a la vez, pero cuando lo hicieron, no consiguieron nada las explosiones chocaban con lo que parecía un muro invisible, James miro a sus amigos para saber si alguno había hecho blanco pero al ver que los dos niños seguían en pie en la misma posición volvió atacarles. Pero su magia de nuevo dio contra la barrera. La castaña y el cobrizo seguían con los ojos cerrados a la espera de que la barrera desapareciera y sintieran dolor, pero eso nunca ocurrió ya que de alguna manera Bella le transmitía todo ese poder que Edward necesitaba para que su hechizo no tuviera fallos.
Uno de los amigos de James ideo un nuevo plan, la barrera solo había sido creada para repeler los hechizos no a las personas, se acerco a los dos niños que estaban abrazados y de un fuerte tiron consiguió soltar a Bella de su agarre consiguiendo que Edward sintiera la separación del pequeño cuerpo de la niña y se desconcentrara haciendo desaparecer el escudo. James aprovecho ese momento para lanzarle uno de sus mejores hechizos acertándole al niño de pleno y lanzándolo con fuerza contra un árbol consiguiendo que quedara tumbado en el suelo inconsciente.
-El inútil a volado-todos rieron por el estupido chiste de James al ver el daño que le habían provocado al niño.
-EDWARD-grito Bella al ver que él no se movía de donde estaba tumbado, sabía que el golpe había sido muy fuerte y quizá estuviera muy malherido. De un empujón se soltó del agarre del amigo de James y fue corriendo a velocidad vampirica donde estaba su amigo tumbado. Se agazapo delante de él y saco los colmillos de forma amenazante contra esos chicos que habían hecho daño a su amigo, quizá fuera pequeña, pero aún tenia la fuerza y la rapidez de un vampiro.-Como os atreváis hacerle más daño, os lo haré pagar-dijo amenazándolos.
-Mira, si saca los colmillos la ratita-dijo con burla James, se agacho de cuclillas y como si llamara a un perro empezó a silbar-ven ratita, ratita vamos a jugar ratita-al ver como Bella volvía a gruñirle por su estupido apodo y no le demostraba miedo, saco de nuevo su varita para intentar matar a la niña vampira-friámosla para que haya una chupasangre menos.
No les dio tiempo hacer lo que su amigo había ordenado ya que Bella se levanto con velocidad y cogiendo a Edward del brazo con un rápido movimiento lo puso a su espalda, antes de que los otros pudieran reaccionar, ella ya se había puesto en movimiento y se alejaba de allí sin ser vista. Trepo por los árboles hasta llegar a una zona más lejana donde sabia que no les encontrarían, encontró una gruta escondida entre unos matorrales y dejo a Edward muy despacio en el suelo intentando no hacerle más daño del que ya tendría, fue cuando pudo oler la sangre que manaba de su frente, sin poder evitarlo sus colmillos se expandieron, pero pudo más su preocupación por los daños que tenía su amigo que el hambre, por ese motivo fue donde estaba el manantial de agua y mojando unos cuantos harapos que había hecho con parte de su falda le curo su herida y se la vendo. Tenía que salir a cazar con urgencia no quería exponer a Edward a su sed. Salio con urgencia rezando que no se despertara antes de que ella regresará sino seguro que se preocuparía.
Edward sentía un gran dolor en la cabeza y no sabía exactamente donde estaba, lo único que recordaba era el último enfrentamiento con James y su pandilla. Le habían lanzado un hechizo muy poderoso y lo habían estampado contra un árbol, después ya no recordaba nada.
Se toco donde se suponía que tendría la herida, pero alguien se la había curado, en ese momento fue cuando se acordó. Bella, no estaba con él, ¿la habrían cogido?, empezó a mirar a su alrededor y al no verla se levanto muy rápidamente, un mareo le vino de repente obligándolo a sentarse de nuevo, pero no podía perder más tiempo, quizá ella estuviera en peligro, quizá la estuvieran haciendo daño por la simple diversión de torturarla antes de matarla. Cuando se consiguió levantar, llego hasta la entrada de la cueva de manera tambaleante, pero una dulce voz le obligo a detenerse.
-No deberías haberte levantado aún-dijo Bella apareciendo delante suya-te golpeaste muy fuerte la cabeza.
-Bella-fue tal la alegría de ver que estaba bien la chica que la abrazo con todas sus fuerzas, estaba tan feliz de ver que ella no había sido dañada-estas aquí, pensaba que te habrían cogido.
-Tienen que ser más rápidos para ello-dijo ella regalando le una de sus sonrisas-ven siéntate te he traído algo para que puedas comer- se acerco a él y le ofreció una pequeñas frutas que había cogido en el bosque.
-Gracia, pero ¿como conseguimos escapar de ellos?, no me acuerdo.
-Bueno, yo te cogi en brazos y eche a correr muy deprisa, tan deprisa que apenas se dieron cuenta que nos habíamos marchado.-dijo con una sonrisa, fue cuando se dio cuenta de lo estropeado que llevaba su vestido, ahora entendía de donde había sacado el trapo para vendarle la cabeza.
-Bella, tu vestido-dijo enseñándoselo- ¿como lo vas a explicar?
-No te preocupes, mi hermana Alice seguro que me esta esperando con otro nuevo.
-¿Y eso?-pregunto él mientras se sentaba junto a ella.
-Mi hermana al igual que yo también tiene un don, bueno la verdad es que yo tengo dos, por eso soy la más rara de mi aldea-dijo con una sonrisa- normalmente los vampiros tienen dones, ella puede ver el futuro y yo puedo leer la mente y puedo hacer un escudo a mi alrededor para que el don de otros vampiros y los hechizos de los hechiceros no me afecte-de repente su entrecejo se curvo de una manera muy graciosa-la verdad es que lo del escudo aún no lo controlo demasiado.
-Guau, ¿puedes leer mi mente?-dijo él asombrado.
-No al parecer no, tienes como una especie de barrera en tu cerebro que no logro pasar, pero no me importa, estoy a gusto contigo, sin tener siempre todas esas molestas voces en mi cabeza-se acerco aún mas a él como si quisiera contarle un pequeño secreto-a veces me vuelven loca saber lo que piensan antes de que me lo digan.
-Por eso supiste que quien venia era James, y me protegiste-dijo el mirándola con ternura.
-Si, me gustas Edward eres de los pocos magos que se que tienen buen corazón, normalmente muchos nos tratan mal por ser lo que somos, pero contigo es diferente, tu en ningún momento me has mirado como un bicho raro.
-Tú también me gustas Bella- ella le regalo otra de sus sonrisas la cual él devolvio.
Después de estar unas cuantas horas más hablando y riéndose de tonterías decidieron regresar de nuevo al poblado de Edward donde allí se separarían y Bella se iría hacía el suyo que estaba escondido entre las montañas, sabían que sus familias les estarían buscando, pero antes de llegar, una vampiresa morena, apareció delante de ellos con un semblante tan serio que helaría la sangre al más valiente de los hechiceros. Edward inconscientemente se volvió a colocar delante de Bella para protegerla, Alice no dejo de observar al pequeño mago que había anclado su destino junto al de su pequeña hermana. Pero no era el momento de hablar con ellos, eran demasiado pequeños para que entendieran lo que padre destino tenia guardado para sus vidas.
Dio una sonrisa a su pequeña hermana que la miraba con reproche por asustar a su amigo, pero al leerle la mente supo que no lo había hecho a propósito, solo quería asegurarse que se encontraban bien lo dos que no habían resultado malheridos de su pequeño enfrentamiento con los otros hechiceros.
-Hola niños, toma Bella ponte esto antes de que se enteren papa y mama del motivo por que llevas así el vestido-dijo dándole otro nuevo para que la pequeña vampira se cambiara.
-Tardo unos segundos-dijo Bella separándose de Edward, él miro por donde había desaparecido con una opresión en el pecho, seguía sin gustarle que se separará de él.
-Tranquilo, dale tres segundos-dijo Alice al ver la expresión del niño.
-¿como...-intento preguntar él pero no le dio tiempo ya que Bella ya estaba de vuelta.
-¿A que no he tardado?-dijo con una sonrisa enseñando de nuevo ese pequeño hoyuelo que tanto le gustaba a Edward.
-Bella tenemos que irnos a casa, papa ya ha preguntado por ti -dijo Alice.
-Esta bien-dijo haciendo un puchero- ¿mañana quieres que quedemos para jugar Edward?-pregunto Bella.
-Siempre que lo desees-dijo el cogiéndola de la mano.
-Pues entonces será siempre-se acerco Bella a él y deposito un pequeño beso en su mejilla. Inmediatamente Edward se sonrojo, y con una sonrisa ella se despidió hasta el día siguiente. Sabía que su amistad siempre la tendría, pero un nuevo sentimiento estaba creciendo entre estos dos niños que les quedaba tanto por vivir.
