Los personajes de Naruto no me pertenecen ;33


No me daré por vencido.

Capítulo 2: Empresas Namikaze.

El día comenzaba en las empresas Namikaze. El presidente Minato Namikaze era la cabeza de la empresa, su apellido fue agarrando renombre de poco en poco, comenzando con solo una diseñadora, Kushina Uzumaki, su esposa, ahora hecha de las mejores diseñadoras de todo Japón. Las empresas contaban con los y las modelos asiáticos más cotizados.

Del matrimonio de Minato y Kushina nació su único heredero, Namikaze Naruto, quien llevaba las funciones legales de la empresa al graduarse en leyes.

El vicepresidente de dicho negocio era de los más íntimos amigos de Minato, Fugaku Uchiha, del famoso clan de los "Tiburones" Uchiha, familia de abogados (cabe recalcar que esta familia se "enorgullecía" de su apodo). Fugaku tenía una familia de cuatro personas (contándolo a el) Mikoto Uchiha, su esposa; Itachi Uchiha, primogénito; Sasuke Uchiha, hijo menor. Todos abogados, aunque su esposa había decidido dedicarse a su hogar, su hijo mayor daba catedra en Harvard y el menor trabajaba con él en las empresas Namikaze y en un bufet de abogados que manejaba con su amigo-rival-medio-hermano Namikaze Naruto.

La empresa tenía un perfecto balance. El edificio contaba con diez pisos; recepción, cuatro pisos de departamentos de diseño (donde trabajaban los y las diseñadoras); el área donde las y los modelos tenían sesiones de fotos; dos bodegas con telas, accesorios, plantillas y demás para los diseños; la salas de conferencia, reuniones y las oficinas del vicepresidente y demás cargos (abogados, recursos humanos, secretarias, etc., etc.); y por ultimo, en el piso número diez, la oficina del presidente.

En los pisos de diseño, se clasificaba por nivel de importancia, en el cuarto piso de diseño se encontraban las modistas mas respetadas, entre ellos la jefa de la zona, Kushina Uzumaki. En el tercer piso eran diseñadores con experiencia, por lo general personas mayores a los cuarenta y cinco años que tenían sumo conocimiento en el campo. En el segundo piso había diseñadores jóvenes que se destacaban de entre los demás (algunos más por su apellido). Por ultimo, en el primer piso estaban los diseñadores menos destacados, que no tenían mucho renombre, que hacían cosas "sencillas".

Cada departamento tenía cierto número de asistentes, en el cuarto piso habían tres asistentes (uno para cada diseñador). En el tercer piso había cuatro asistentes (uno para cada diseñador), en el tercer piso eran dos asistentes (uno para dos diseñadores). Y en el último piso solo había un asistente (que ayudaba a los tres diseñadores del lugar).

Eran las ocho de la mañana y Sakura entraba a su cuarto día de trabajo, un viernes cualquiera, aún se sentía un pez fuera del agua en aquél lugar.

La pelirrosa entro discretamente a la empresa, con su típico chongo sin una gota de fijador colgando tras su nuca, con un ligero rímel en la pestañas, una playera tres cuartos blanca, unos jeans negros, sus botines color marró sin tacón y un abrigo negro.

Saludó a la recepcionista, quien fue la primara en recibirla en aquella empresa.

-Buenos días Matsuri.

-¡Buenos días Sakura-chan! ¿Lista para un nuevo día? ¡Hoy estarás muy ajetreada, ya que empieza la colección de invierno!

-Vaya…

-Si, y hoy vienen todos los directivos. El presidente, el vicepresidente, finanzas, contadores, los abogados, los socios, los gerentes de las tiendas… ¡Todos!

-¿y para que?

-Para ponerse de acuerdo en no se que cosas. –Sakura abrió los ojos y asentía lentamente con la cabeza mientras una sonrisa burlona se le escapó de los labios.

Ridículo. Tanta gente ¿Para una sola decisión? Sakura era alguien muy práctica y sencilla, entre menos se complicaba la vida, mejor. Se despidió de la recepcionista y tomó el elevador rumbo a su sección, el primer piso de diseño. Al estar en la zona indicada caminó por un pasillo lleno de fotografías enmarcas de modelos y diseños de la empresa, así hasta llegar a un área de mesas con plantillas, telas, maniquís, botones, agujas, alfileres y tres diseñadoras. El lugar era amplio y con un enorme ventanal, decorado a la moda y con muchos bocetos en las paredes. En la entrada de tal piso había un pequeño escritorio lleno de papeles, un teléfono y una agenda digital, ese, era el puesto de Sakura.

-Buenos días. –Dijo la recién ingresada y se acomodó en la silla del escritorio, tomó la agenda electrónica y se volvió a levantar.

-Sakura-chan, necesito cuatro botones negros del estante 4-c de la bodega dos. ¡Ah y buenos días! –La primera en hacerle un encargo fue la diseñadora Hinata Hyüga, una hermosa chica de raros ojos aperlados y nívea piel delicada.

La pelirrosa apuntaba cada indicación en la agenda electrónica.

-Necesito que lleves esto a la jefa Uzumaki, esta en el cuarto piso de la sección de diseño, por favor. –La voz provenía de una rubia de grandes ojos celestes que pinchaba a un maniquí con pequeños alfileres, Yamanaka Ino.

-Claro.

-¡Ah! Sakura, no se si sepas, pero hoy vienen grandes socios y ejecutivos de la empresa, así que por favor no estés afuera mas tiempo de lo necesario. –Sakura dejó escapar una risilla ante el comentario de la última modista, Amma Tenten.

Ella sabía que no era lo que se conocía como "chica a la moda", era bastante desalineada y desprolija, por eso entendía la preocupación de que alguien como ella merodeara los pasillos dándole una mala imagen a la empresa.

-Si, Tenten-san, voy a las bodegas y regreso rápido. –Un pequeño suspiro escapó de la boca perteneciente a la castaña y Sakura salió corriendo por lo pedido.

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Las teclas de la máquina de escribir eran el único sonido constante en la sala. El bien parecido hombre que abogaba al acusado se levanto de su incomodo lugar en el estrado.

-Señor Kina, usted acusa a mi clienta de infidelidad ¿No es así? –Enarcó una de sus cejas el pelinegro.

-Claro, ¡Yo los vi en la cama! –El señor de más edad que el abogado se exaltó en su lugar.

-Pero dígame ¿Usted nunca le fue infiel?

-B-bueno yo…

-¡Objeción! –Dijo el abogado defensor del enjuiciado.

-Denegada. –Señaló el juez. –Continúe.

-Además, tengo entendido que usted lleva casado con la señora Kina unos, no se ¿Cuántos años?

-Quince años.

-¿Tiene usted su acta de matrimonio?

-Por el momento no pero…

-No se preocupe, se me ha sido proporcionada por su esposa. –La señora a espaldas del abogado sonreía complacida. –Y aquí dice que ha sido hecha por el juez Galway, juez que usted mismo contrató, cosa extraña ya que, según mis investigaciones, dicho juez no existe y nunca existió.

Un cuchicheo incesante se escuchaba en la sala y la victima, ahora culpable, de la infidelidad y fraude trataba de contener la sorpresa.

-Silencio. –Ordenó el juez. –Señor Uchiha, muéstreme dicho papel. –El abogado pelinegro obedeció el mandato.

-Entonces señor Kina, usted ha engañado a mi clienta, ya que, su matrimonio fue consumado en los Estados Unidos de América, lugar en donde las personas son mayores de edad hasta los 21 y mi clienta se casó con usted a los diecinueve. Así que, usted hizo fraude con una menor de edad, en ese entonces, y como nunca han estado casados, no existe motivo para acusarla de una infidelidad legal.

Los cuchicheos ahora menos discretos no paraban de sonar en la sala. El juez dio un martillazo en su lugar y ordenó la deliberación del tribunal. El abogado pelinegro, complacido, retomó su lugar.

-Señoría, las personas de éste jurado encontramos a la acusada de infidelidad, la señora Kina, inocente ya que nunca hubo un matrimonio legal… pero en cierta forma fue infiel, mas no violo las normas de un matrimonio. –Se sentó el hombre en el tribunal.

-Señor Kina, tendrá que dar manutención a sus hijos y tendrá que responder a los cargos por falsificación de contratos legales.

El abogado salió complacido de la sala de juicios rumbo a su auto. Se le había informado que una de sus empresas aliadas tendría una importante junta, así que se apresuraría a llegar. Al bajar las escaleras del edificio se topó con muchos reporteros y fotógrafos que lo interceptaron obligándolo a detenerse.

-¿Señor Uchiha, ha ganado este caso? –Preguntó una reportera.

-El señor Uchiha es mi padre, yo soy Sasuke, y si, como de costumbre he ganado irrefutablemente.

-¿Son ciertos los rumores de su compromiso?

-Por el momento estoy solo, y así me mantendré…

-¿Se corren los rumores de que su bufet de abogados llegará hasta América, eso es vedad?

-No puedo hablar de eso, pero cuando tenga algo confirmado te lo diré. Me retiro señores. –Subió a su convertible y se fue a toda velocidad del lugar.

El abogado Uchiha Sasuke era el hombre mas cotizado para defender un caso, ya que las probabilidades de ganar con el era del 98%. Considerado el empresario joven del año en Japón y solo superado por su padre, Sasuke llevaba una vida plena a sus veintisiete años. Era un hombre alto y de piel pálida, con unos ojos ónix, profundos y embriagadores, el cabello del tono de sus ojos un espécimen difícil de conseguir en estos tiempos.

Estaciono en la inmensidad de edificio que eran las oficinas Namikaze. Bajó del auto y entregó las llaves al servicio. Entró y fue directo al elevador, recibiendo un "buenos días" de todos los que se topaba en el trayecto al mismo. Al entrar al elevador marcó el piso nueve y el ascensor tardó segundos en cerrarse; en el primer piso el elevador se detuvo y las puertas se abrieron, dejando entrar a una chica que presionó el piso diez, bastante llamativa según el criterio de Sasuke.

"¿Pelirrosa? La moda cada día va de mal en peor" pensó el azabache, además, no era como si la chica a su lado fuera digna de portada de revista (por mas excéntrica que esta fuese). Pero tenia un no seque que le llamaba la atención ¿Tal vez esos ojos perdidos en la nada de tan hermoso color? ¿Tal vez lo poco coherente que era su presencia en dicha empresa? Y el Uchiha se dio cuanta que llevaba casi seis pisos observándola, aunque la chica caso omiso hizo a su meticulosa mirada. Las puertas del ascensor se abrieron y la mujer salió del cubículo. Sasuke lo dejó pasar como a cualquier otra persona en s vida y se enfoco en su verdadero destino: la junta de directivos.

Al salir del elevador –luego de haber llegado al piso nueve –Sasuke fue interceptado inmediatamente por cierto rubio, un rubio un tanto peculiar, como un niño de doce para sus veintiséis años. Tenía la altura de Sasuke, su cabello alborotado pero corto, en un extraño estilo, los ojos grandes y azules, portaba un traje fino que alegas se notaba que era de diseñador, y unas tenues cicatrices en la cara, producto de algún accidente desconocido de su infancia.

-¡Sasuke teme! –Lo enganchó por el cuello.

-Compórtate Naruto. –Se deshizo del agarre del rubio.

-Nee, ¿Desde cuando eres tan correcto? –Se cruzó de brazos.

-Desde siempre. Otra buena o mejor pregunta sería ¿Cuándo maduraras?

-Madurar es de frutas. Además no quiero ser un teme con cara de amargado al "madurar"

El azabache fulmino con la mirada al rubio.

-No entiendo como te graduaste de la carrera, Naruto.

-¡Si yo era el mejor de la clase! –Dijo ofendido el oji-azul.

-Si, claro… -Mencionó con sarcasmo el Uchiha.

-Chicos, quieren apurarse, la junta empezará en tres minutos. –Una rubia de hermosa silueta interrumpió su andar y su plática.

-Te estresas de más Temari-san. –Se cruzó de manos el rubio. Los tres siguieron por el corredor hasta llegar a la sala de juntas.

La sala de juntas era un lugar espacioso donde había una mesa con quince sillas, la mayoría ya ocupadas por personas elegantes. Los tres más jóvenes de la sala eran los recién ingresados que no dudaron en ocupar asientos continuos.

-¿Irán a la fiesta de nueva temporada? –No dudó en preguntar la rubia.

-Aunque no quiera ir, tengo que… mi padre a "exigido" mi presencia. –Pronunció en un tono de desesperación el rubio.

-No me apetece el estar en ese tipo de reuniones.

-Pero Sasuke, los socios americanos han confirmado su presencia en dichosa "reunión"

-Aunque la oferta es tentadora, debes aceptar que esas "fiestas" son aburridas, por decir poco.

-Eso es cierto, es pura imagen. –Habló Naruto más para sí mismo que para sus compañeros.

Un hombre rubio y alto de ojos azules y porte elegante, caminaba erguido por la entrada del salón, llegando al frente de la mesa. Este tipo era una copia de Naruto con unos años más y sin esas marcas en el rostro.

-Buenos días, Señores…

Y así, comenzó la aburrida junta.

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-¡Por fin!

Exclamó feliz la modista castaña alzando una bonita blusa al aire.

-¿Ya terminaste, Tenten? ¡Pero si empezaste hoy! –Reclamó un tanto recelosa la rubia.

-Así es Ino, pero créeme, tengo mucho trabajo como para atrasarme.

-No me recuerdes el trabajo, que yo aún no he empezado. –Se oyó la voz de una pelinegra.

Sakura observó detenidamente a las modistas con quienes trabajaba. La primera que conoció fue Hinata, de veinticinco años, ella derivaba de una familia de modelos, ya que, en sus años de "lucidez", la mayoría de su familia fue modelo; desde su tatarabuela, quien fue la primera mujer en lucir un bikini en Japón, hasta su bisabuelo quien modeló los zapatos de charol. Pero ella decidió seguir el camino de diseñadora. Ella era de estatura mediana, con unos peculiares ojos blanquecinos, (apodado en el mundo del modelaje como "El sello Hyüga"), Un cabello largo y negro-azulado que siempre llevaba suelto y una delgada figura, con un busto para nada pequeño.

La segunda diseñadora era la peculiar Ino Yamanaka, y se resalta "peculiar" por su controvertida historia en la moda. Esta chica era una ex modelo americana (y su padre era asiático, obviamente) medía un metro con sesenta y siete centímetros, era rubia de larga melena estilizada y sedosa, con unos despampanantes ojos azul cielo y finas facciones, con un cuerpo digno de modelo y carácter duro, pero había abandonado todo cuando al llegar a sus veinticinco años la remplazarían, entrando a las empresas Namikaze.

La ultima era la mayor de todas, Amma Tenten de veintiséis años. Era una chica castaña con una belleza desconocida, pues no resaltaba en nada (en cuanto a físico se refería) y aún así era muy bonita, tenia los ojos achocolatados y las facciones firmes y finas, con una personalidad tan dulce que empalagaba, pero si se le hacía molestar, era un toro con dos cabezas. Ella era una especialista reconocida en los vestidos de novia, mas nunca destaco por la simplicidad de sus diseños "Lo sencillo, vuelve hermosas las cosas" fue el lema con que se presento a la pelirrosa.

Todas ellas conformaban el área de diseño del primer nivel.

-¿Sakura? –Agitó su mano la rubia por delante del rostro de la ojiverde.

-¿Si? –Dijo despertando de sus pensamientos.

-¿Qué si bienes a comer con nosotras?

-¿He? Amm… no, gracias, tengo algunas cosas que hacer.

-Bueno, te vemos mas tarde. –Se despidió la castaña y las diseñadoras se fueron por el elevador.

-¡Me muero de hambre! –Gritó una vez sola.

Sakura era madre –O futura madre –soltera, y no tenía ni un quinto para solventar todos los gastos que se le vendrían encima con su hijo, y salir a comer no entraba en su presupuesto de gastos, un presupuesto hecho para un plazo de nueve meses. Tomó las escaleras y bajó a la recepción, Matsuri tampoco estaba, abrió una de las puertas de salida y se dispuso a marchar.

No sabía en que punto de su vida se encontraba, divagaba en absurdos pensamientos, perdida en ideas sin sentido, viajaba en su mundo… y se tropezó. Las manos le ardieron y fue inevitable cerrar los ojos y retroceder un poco como alto reflejo, un grito se oyó en la calle…

-Mierda, ¡Fíjate!...


wejkrlwdikfbiksb :33 Gracias por comentar:

Melisa xD.oooot's, tu espera y veras que pasó x33

Pamys-Chan gracias por leerme pam's :D bueno no .-.

Tittacon amm, si, pero no. Sólo me inspire en esa película para darle un empleo a Sakura, intenté muchos, pero solo en uno de ese tipo encajaría en la historia, después de eso, no creo que tenga mucha que ver con esa peli.

Bloddy cherry ¡Si hiciera eso, merecería hasta más! Pero quien sabe igual y no lo hizo ó igual y sí. xD

cherry627 owwt's, gracias por leer, espero no fallarte x33

Tianzi Kuchiki waa, gracias, espero te guste mi abogado sensual (Sasuke) xDD :)

johana-chan por comentarios como el tuyo mi cara se pone así de que *u*

danny nee, pues que mal que te aburri, si no te gusta este pues ni modo .-. adiós :D

Guest onta la conti, ¡Aquí ta'! OkNo .-.

Y gracias a todas esas personas que leen pero no comentan (comenten *-*)

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-Mary'