Basado en el manga/anime Sakura Card Captor de las increíbles CLAMP.

ADVERTENCIA: Este es la continuación de mi fic "¿Quiero estar contigo?" No es necesario leerlo para disfrutar este fic, pero si lo deseas puedes hacerlo.

Cuando la nieve se derrite se convierte en primavera, esta siempre se derrite, siempre, dando paso a una otra estación ansiosa de brotar que florecerá de mil y un colores. Nunca te aferres al frío invierno que algo nuevo está por comenzar.

Capitulo 2.- El equipo más fuerte.

Desde el momento en que había recibido la llave todo mundo la veía igual, llenos de sonrisas hipócritas y aveces ni se molestaban en disimular su asombro o molestia. Le decían exactamente lo mismo que parecía ensayado, cosas como: "Seguro serás tan poderosa como tu abuela Sakura", "Me alegro mucho por ti", "Es increíble que seas la elegida" y traduciéndolo a: No tienes lo que se necesita, seguro hiciste algo para obtenerlo, y ¡¿Es enserio que seas tú?! (Mostrando gran molestia).

Y su madre no fue la excepción y eso fue lo que mas le dolió, una vez que volvió con ella después del humillante recorrido de cuchicheos en el concilio hasta al fin nada más le vio se quedó con la boca abierta al ver al guardián y al libro rosado con ella sin saber bien que decir.

- ¡K-Kero! – su madre logró formular con el rostro asustado en vez de orgulloso.

- ¡Hola Tei Li! – Saludó muy sonriente el pequeño guardián a su compañera de juegos.

- P-Pero tú… el libro, Ren Hai – siguió sin comprender - ¿Qué hiciste ahora Mae-Ri?

- Nada – se defendió – bueno, solo que perdí algunas cartas y tengo que devolverlas - admitió tímida a su madre.

- ¡Oh Mae-Ri! – suspiró resignada su madre – es un gusto tenerte de vuelta Kero – sonrió nostálgica.

- Espero me prepares uno de tus deliciosos pasteles como bienvenida – comentó el peluche contento de volver.

- Después, por ahora confórmate con lo que encuentres en el refrigerador.

- ¡Si! ¡Pastel! – se le notó muy emocionado.

- Mamá – llamó su atenión asustadiza creyendo que le vendría un buen regaño.

- Ya está bien, pero no olvides que tienes una gran responsabilidad encima – le miró seria como siempre que hacía alguna travesura – esto no es un juego, Mae-Ri.

- Lo sé mamá, debo devolverle las cartas a Ren Hai – dijo rodando la mirada al suelo.

Su madre estuvo a punto de contradecirle cuando notó la mirada de las personas, no era un buen momento para decirle que no tenía la necesidad de devolverle las cartas, que ella también podía ser la nueva dueña.

- Es mejor hablar de esto en casa – comentó seria para despistar a los invitados de la ceremonia, estaba mas que seguro que a ninguno de ellos le hacía gracia que fuera Mae-Ri quien llevara tan preciado libro.

Pero al llegar a la casa el peluche fue demasiado insistente en que Tei Li le preparara uno de sus deliciosos pasteles, estaba demasiado emocionado de haber despertado y seguir rodeado de personas conocidas que no se dió cuenta de la situación. La ambarina se había dirigido a su habitación ignorando lo que sea que ocurría en la cocina, necesitaba pensar un poco.

Aún en la tarde siguiente la pequeña ambarina se sentía un poco deprimida, de la nada había adquirido una enorme responsabilidad y nadie creía que ella podría conseguirlo, nadie aparte de su querido primo Ren.

Barajeó nuevamente las cartas intentando recordar cuales faltaban.

Ella solo había conseguido hallar viento, creatividad, tormenta, carrera y pequeño. Su primo de cabellos oscuros encontró a Pelea, burbujas, cambio, candado, sueño, sombra y grande.

Y gracias a su simpática prima Ai Flecha formaba ahora parte de su colección.

Solo poseía trece de cincuenta y tres… ¡trece!

Pensó nuevamente en las palabras de la gente en el concilio, estaba más claro que deseaban que fuese Ren Hai quien recibiera la llave, quien se suponía poseyera el libro. En cambio estaba ahí sobre su tocador.

Interrumpiendo su momento de refelxión entró de forma muy ruidosa el pequeño amarillo, era asombrosa su capacidad de adaptarse.

- ¡Mira te traje pudín de mango! – Se acercó con un enorme plato bien servido - Te vez muy triste ¿qué te ocurre? – preguntó preocupado el peluche una vez que se sentó junto a ella.

- Es solo que yo no soy para nada poderosa ni tengo el entrenamiento que poseen los demás ¡¿Cómo lograré recuperar todas las cards?! –soltó sin mas - ¿Por qué tenías que escogerme a mí?

- Calma, todo está bien – comentó despreocupado - ¿Sabías que Sakura tampoco se creía capaz de lograrlo? Ella si quiera sabía que poseía poderes mágicos ni mucho menos que estos existían – recordó divertido el guardián.

- ¿La abuela? Pero si ella era tan poderosa y talentosa.

- Cuando comenzó a cazar las cards solo tenía ocho años y mucho menos nivel de magia del que tu posees ahora, y empezó con solo una carta ¡Tú tienes mas que eso!

- Pero ella solo tenía su poder durmiendo dentro de ella, yo jamás llegaré a ser así – se lamentó.

- No te pido que seas como ella, solo que despiertes tu poder dormido como dices – le palmeó la cabeza – es normal estar nerviosa o insegura pero te aseguro que todo saldrá bien.

- ¿Eso crees? – le miró algo esperanzada.

- ¡Por supuesto! Es más, deberíamos ir con tu abuela, ella sabrá cómo ayudarte – voló enérgeticamente hacia la puerta.

- ¿A mi abuela? – preguntó extrañada.

- ¿Qué mejor que preguntarle directamente a la anterior dueña de la cards? Es que tengo muchas ganas de verla, no sé por qué no… - hablaba felizmente hasta que notó que la joven se deprimía nuevamente - ¿Qué pasa?

- Es que… bueno, la abuela Sakura... – le miró preocupada, no sabía cómo decirle que si quiera ella la había conocido.

- Ya veo, era de suponerse – su ánimo cayó drásticamente- ¿Cuánto tiempo ha pasado?

- Alrededor de unos catorce o quince años, no estoy segura – comentó seria – lo siento.

- Esta bien – sonrió nuevamente - ¿Pero cómo es posible que tu bisabuela siga viviendo? – comentó sorprendido – ya sabía yo que había hecho un pacto con algún demonio.

- ¿Qué dices? – comentó asustada.

- Bueno esta vez sí que le gané a Yue – soltó una carcajada.

- La verdad es que Yue no fue sellado – le confesó – ha vivido como Yukito hasta ahora.

- ¿¡QUE!? Ese maldito – se notó furioso ¿Por qué el único que debía dormir era él?

- Tal vez quieras ir a verle, solo que él vive en Japón – recordó.

- Ni quien quiera ver a ese creído, si quiera quiero ver a tu abuelo – se cruzó de brazos.

- Podríamos ir a… - mientras pensaba sus ojos rodaron a la ventana notando algo extraño - Mira el cielo – comentó sorprendida.

- Esto debe ser obra de una carta Sakura – salió volando el peluche por la ventana.

- ¡Espérame! – salió disparada la joven de coletas hacia la fuera de un salto, el peluche era demasiado veloz.


Llegaron hasta la intersección muy concurrida refugiándose en una de las tienditas, mientras veían como la gente intentaba protegerse de la lluvia se esforzaban por ver en donde estaba la presencia mágica.

- Tiene que ser la carta lluvia – comentó serio el peluche escondido en la gorra del suéter que ella llevaba.

La ambarina estuvo de acuerdo ya que notó que esa era una lluvia extraña y le hacía sentir un pequeño cosquilleo molesto e insistente.

- ¿Cómo le detenemos? – pregunto dudosa la joven de largas coletas mientras sacudía su chaqueta intentando secarla un poco en vano, se lamentaba mentalmente no haber tomado algún paraguas.

- Primero debemos encontrar la verdadera forma de la carta – le explicó brevemente – pero será un poco difícil hallarle entre tanta nube y edificios.

El cosquilleo se volvió más molesto y de alguna forma la hizo mirar al cielo a través de los altos edificios con los que contaba Hong Kong.

- ¡Ahí esta! – activó una carta y salió corriendo a las puertas del gran rascacielos seguida por un peluche sorprendido.

La ambarina corría sin quitar la vista del cielo y el peluche solo se limitó a seguirla pues tardó un poco para encontrar la identidad de la carta.

- [Tal parece que ella posee un enorme poder, le bastaron unos cuantos minutos para hallar la carta] - pensó serio mientras esperaba llegar a algún lugar sin gente.

La ambarina corrió con todas sus fuerzas siguiendo al duendecillo hasta ver que se detuvo, rápido llegó a los elevadores de aquel edificio donde logró tomar un largo respiro a la gran caminata que recorrió, para su mala suerte el edificio había estado a un gran tramo de donde se encontraba originalmente.

El hombre con quien compartía el elevador le vio como si fuese una mocosa cualquiera y regresó la mirada a la pequeña pantalla donde anunciaba el piso que estaban cruzando. Ella solo se limitó a recuperar el aliento.

En el duodécimo piso se bajó el hombre notablemente agradecido de alejarse de ella (seguramente por el charco que estaba dejando), pero la pequeña Mae- Ri si quiera lo notó.

Rato después llegó a la azotea (al final tuvo que utilizar las escaleras). No se veía nadie pero si una hermosa vista de la ciudad hasta el Victoria Harbour. Pero no era tan alto ni tan espectacular como los edificios a su alrededor. La lluvia caía ligera ahora y sin tanto viento, pero ya estaba completamente empapada de todos modos.

Frente a ella apareció quien sabe de dónde su insistente prima de clara cabellera acompañada por una joven muy parecida solo que con los cabellos castaño oscuro y demasiado ondulado, An. Ellas si pensaron en llevar un paraguas.

- ¿Qué hacen aquí? – Preguntó fastidiada.

- Solo te vimos correr hasta aquí y supusimos que sería alguna carta – sonrió triunfante.

- No importa, obtendré esa carta antes que ustedes.

Frente a ella una silueta de algún duendecillo divertido se desplazaba por los cielos. Tenía que ser él. Tomó su llave rápidamente e intentó recitar el conjuro que le había enseñado su pequeño guardián, este se convirtió en el báculo y estuvo lista para pelear.

- ¿Y ahora qué? – se vio dudosa.

- ¿Cómo que ahora qué? – se molestó el peluche, tan decidida que se notaba hace tan solo unos segundos – invoca alguna carta y vence a lluvia.

- ¿Cómo cual? – barajeó su mazo de cartas, eran tantas opciones y no sabía qué hacer con ninguna.

- ¡Date prisa Mae-Ri! Escoge cualquiera – se exasperó el peluche.

Al ver a su prima se había quedado en blanco decidió tomar la ventaja y ser ella quien atacara.

- Olvídalo prima, el primer round es para nosotras – Sacó una carta de su bolsillo muy confiada pero no alcanzó activarla.

Entre el alboroto que habían creado la carta notó la presencia de ellos y no dudó en atacarles concentrando toda la lluvia en una torrente de agua hacía ellos.

- ¡Cuidado! – una voz masculina gritó detrás de ellos.

Con ágiles reflejos este le abrazó para moverla de lugar, luego de esquivar el ataque tomó una de las cartas que la ambarina tenía aún en las manos, la miró e invocó.

- Sombra – el joven de cabellos azabache conjuró – envuelve con tu poder a este ser rebelde.

- Ese no es el conjuro correcto – le regañó el peluche.

- Lo siento, solo dije lo primero que se me vino a la mente – sonrió divertido ante su error, pero la carta igual le hizo caso.

Una larga masa oscura se dirigió al pobre duendecillo quedando atrapado.

- ¡Séllalo ahora! – propuso el guardián.

La joven de ojos ámbar hizo caso mientras forzaba a su memoria para que recordara con exactitud el conjuro.

- Vuelve a la humilde forma que mereces ¡Carta Sakura! – ambas figurillas fueron atraídas hacia el báculo pero otro duendecillo les detuvo.

- ¿¡Pero qué!? – comentó decepcionada.

Frente a ellos se vieron no uno si no dos duendecillos muy parecidos, solo que el último vestía simulando ser una nube.

- ¿Son dos? – se sorprendió la joven de cabellos oscuros hasta ahora callada.

- Es nube, ya decía yo que estaba demasiado nublado – pensó en voz alta el peluche.

- ¡Gemelos! – Invocó la joven de cabellos lacios sin perder más tiempo – Unan sus fuerzas y derroten a esos duendecillos del clima.

- A estas alturas es mejor que digan lo que quieran, igual las cartas les obedecen – comentó rendido el guardián amarillo.

Dos duendecillos más se unieron a la pelea, era casi como ver una pelea frente a un espejo, salvo que nube y lluvia no vestían igual.

- ¿Apostamos? – comentó sonriente la rubia y provocó a la ambarina – si tu ganas obtienes la carta que usamos para llegar aquí.

- Carta de habilidad por carta de habilidad, te daré a carrera si pierdo – comentó segura - ¡Sombra!

La masa negra rodeó a ambos duendecillos azules y los alejó de los gemelos. Estos enfurecidos siguieron a la sombra mientras las pequeñas nube y lluvia forcejeaban para escapar.

- Gemelos golpeen a sombra – ordenó la de cabellos claros.

Con un ataque cualquiera por parte de los gemelos, los duendecillos climáticos aprovecharon para escapar. Era un todos contra todos.

- Sombra ve tras los gemelos – la masa negra hizo caso y atrapó a los gemelos frente a unos duendecillos azules sorprendidos.

- Solo ten en cuenta que la pelea es contra nube y lluvia – le recordó el joven de cabellos azabache.

- Necesito deshacerme de la carta de Ai y An primero – comentó firme. Algo que sorprendió positivamente a su primo.

Los duendecillos aprovecharon a para escapar mientras la carta de la ambarina se encargaba de los gemelos.

- ¡No los dejes ir, Sombra! – gritó la ambarina.

La masa oscura les persiguió y al tenerles nuevamente atrapados la joven aprovechó para encerrarles.

- Vuelvan a la humilde forma que merecen ¡Carta Sakura! – las cuatro figurillas fueron atraídas al báculo convirtiéndose todas en cartas. Tres volaron a Mae-Ri, pero solo una regresó a Ai.

- Bien hecho – comentó su primo alegremente y ella le devolvió la sonrisa.

La rubia solo me mirió molesta después de que la carta llegara a sus manos.

- Creó que me debes una carta – comentó con una sonrisa burlona.

- Toma – le dio a regañadientes Ai.

La ambarina la adjuntó a su mazo de cartas algo cansada.

El constante cosquilleo desapareció y la ambarina creyó que se trataba de las cartas que ahora formaban parte de su equipo así que lo dejó pasar.

Pero aún era algo que no podía evitar pensarlo.


Regresó a casa completamente exhausta, no estaba segura de cómo consiguió llegar del todo. Seguro que gran parte era gracias a Ren sobre el cual se había recargado todo el camino.

- ¡Mae- Ri! ¿Qué tienes? – comentó muy preocupada su madre al verla.

- Usó mucho poder para encerrar dos cartas a la vez – respondió el peluche flotando por sus alrededores – a pesar de compartir la carga con Ren Hai ha sido mucho para ella.

- Te dije que usaras las ropas que te regaló el abuelo – comentó molesta.

- Son algo llamativas para salir a la calle con eso – comentó recordando aquellos trajes extraños – además las runas que llevan solo son para evitar cualquier ataque mágico no para darme resistencia.

- Cualquier ayuda es buena, pero ninguno de ustedes los usan – comentó un poco molesta mirando también al joven de ojos verdes.

- Tal vez podamos usarlas algunas veces - sonrió nervioso a su tía.

- ¿Por qué Ren se ve tan bien y yo parezco que muero? – pregunto con cara cansada mientras su primo le ayudaba a recostarse en un sillón.

- Ren Hai tiene mucho más poder que tu, por ello no le afectó tanto – explicó el peluche.

- Te dije que no tenía suficiente poder para hacer este trabajo – comentó triste mientras su madre le traía un té caliente.

- Descuida, ya aumentará con el tiempo – le consoló el peluche – por ahora solo preocúpate por mejorarte.

- Lo mejor es que manejes las cartas con moderación – le recomendó su madre al entregarle la taza.

- Si madre – contestó antes de dar un pequeño sorbo.

El joven de cabellos azabaches le miró con zuma preocupación haciendo sentir a la ambarina un poco nerviosa.

- Descuida ya me siento mucho mejor – sonrió lo mas que pudo.

El joven no quedó del todo convencido pero lo dejó pasar.

-Por favor descansa, tengo que salir urgentemente pero llámame si pasa cualquier cosa – comentó la madre preocupada tomando su bolsa.

- ¿A dónde vas? – preguntó deseando oír otra cosa de lo que ella tenía en mente.

- Con tu abuelo – comentó con cara de fastidio y la ambarina se molestó.

Su madre salió sin más deseando que no fuesen tan malas noticias, aunque al ver a Kerberos intuyó de que podría tratarse.

La ambarina la miró marcharse y al ver su gesto de preocupación odio a aquel joven de cabellos grises.

- Es culpa de ese tipo fastidioso – comentó molesta.

- Deberías irte a dormir y olvidarte del asunto – le recomendó su primo.

- Es que por culpa de él estoy en graves problemas y las cards están regadas por todo Hong Kong y…

-Los encontraremos todos, no te preocupes.

- Odio a ese tipo, si tan solo pudiera saber quién era.

- Por ahora te vas a preocupar por ti, duérmete – le exigió.

- Esta bien – se levantó despacio del asiento sosteniendo su cabeza.

- ¿Te sientes mal todavía? – comentó preocupado.

- No, solo estoy un poco débil, no es nada – volvió a forzar una sonrisa, aunque sabía que a su primo no lo podía engañar.

- Solo promete que me llamarás antes de lanzarte a capturar cualquier otra carta -comentó con sus ojos fijos en ella y ante esa cercanía solo atinó a asentir con la cabeza - di que lo prometes.

- Lo prometo - comentó seria o su primo sería quien la llamara todo el tiempo solo para ver si no esta en la calle cazando alguna carta.

- Ven, te llevo a tu habitación - la sostuvo de la cintura y pudo sentir los pequeños temblores de lo cansada que había quedado.

Una vez que Ren Hai se había ido no tardó tanto para quedarse completamente dormida, pero no descansaría del todo.


Edificio, Mae-Ri, caída, brazos, azul, miel… Escenas recorrían rápido la mente de la pequeña de dos coletas chocolates que apenas podía distinguir entre una y otra, pero era porque se repetían mil veces por lo que logró memorizarlas: Un edificio que ella juraba haber visto, ella cayendo al vacío justo a un lado del dichoso edificio. Al final era atrapada por un joven que no reconoció, su rostro estaba un tanto borroso, solo logró identificar dos cosas: que su cabello era de un lindo color miel y que tenía unos hermosos ojos de color azul cielo.

-"La elección es inevitable, el poder incalculable, la luz tu salvación" – Volvía a resonar aquella frase que no lograba darle significado.

La voz era de alguna forma dulce y familiar, pero más que consejo casi sonaba como amenaza, como si le dijera "prepárate".

Despertó en ese momento sobándose la cabeza, cada vez que tenía alguna clase de premonición aunque solo sea un minúsculo vistazo le dolía impidiéndole conciliar el sueño nuevamente hasta dentro de un par de horas.

Miró su habitación vacía e intentó encontrar algo que le pudiera dar la hora y no pudo evitar posar su mirada sobre el libro de las cards. Se sentía ansiosa siempre que se hablaba de ese tema desde que había tocado aquel libro, como si algo fuese a ocurrir gracias a ellas pero no podía adivinar ni el que ni el donde ni mucho menos el cuándo.

Se acercó y abrió el libro con gran interés, trazó con los dedos los detalles del libro casi como queriéndoselas memorizar, fue cuando volvió a sentir aquella presencia.

- Mae-Ri, Mae-Ri… - le llamaba aquella dulce voz.

- ¿Quién es? – Por el susto provocado por la voz espectral quitó las manos del libro y se dispuso a inspeccionar su habitación.

Todo se veía tan normal, tan tranquilo.

Dio una última mirada a su habitación hasta estar segura que se encontraba sola. Kerberos descansaba en una cama improvisada en el otro lado de la habitación y la ventana se encontraba cerrada, aún así podía ver una luna traslúcida la cual menguaba.

- Solo sigo dormida – se dijo a sí misma y acto seguido soltó un largo bostezo.


Era temprano por la mañana, el lugar estaba algo desolado y muy silencioso. Sin embargo ella se veía muy feliz de estar ahí, aunque su sonrisa se veía trsite si le ponías atención.

Tranquilamente colocaba un lindo arreglo de flores frente a la fría tumba que escribía el nombre de Li Sakura.

- Siempre supe que eras la más cuerda de los tres – comentó malhumorado un hombre por detrás.

- Tío – comentó sorprendida la madre de la ambarina.

- Lástima que te pareces tanto a tu padre… - se hacercó a colocar otro arreglo aunque un poco más modesto.

- … pero tan torpe como mi madre – terminó la oración – siempre me dices eso.

- Así que la magia de Clow despertó nuevamente - su mirada estaba fija en la tumba, como si quisiese descubrir algo que antes no estaba.

- ¿Has visto alguna predicción no es así? – su mirada cayó nuevamente a la tumba de su madre, seguía hincada.

- También Yukito me mencionó algo -admitió pero ocultó el verdadero dolor que sentía al mencionalo.

- ¿Así que se mudan? – se levantó despacio.

- Sabía que él día en que el libro fuera abierto de nuevo sería el último del Yukito que conocemos – comentó mirando a ningún lugar en especifico.

- Cuanto lo siento – comentó un poco apenada.

- Esta bien – comentó seco.

- ¿Iras a visitar a papá también? – sonrió ante lo divertido que sonaba – no te habíamos visto desde entonces.

- No tengo nada que hacer con esa gente – comentó un tanto dolido al recordar la última vez que había estado en Hong Kong.

- Somos familia, se que te incomoda la magia, pero tú también la posees – intentó persuadirlo.

- Lo siento, Tei Li.

- Lo entiendo – dijo resignada – aún así espero que nos visite pronto - por un momento creyó ver soledad en sus ojos, ya había perdido a toda su familia y hasta su compañero de vida no regresaría, pero no sabía como hacerle saber que él aún tenía una familia, que ellos eran su familia, pero sabía lo orgulloso y obtinado que era y no dudaba que regresaría solo a Tokyo.

El hombre alto de ya edad avanzada se distrajo mirando una pequeña figura femenina que conocía muy bien, una niña de cabellos cortos y castaños y ojos verdes y alegres. Tras una risita se perdió entre las tumbas y los árboles.

- Sakura… – se dijo en voz baja pero la ambarina logró oír su murmullo.

- ¿Qué dices?

- Nada – comentó mientras la buscaba nuevamente con la mirada.

- Lo siento, pero debo volver – se despidió con una gran sonrisa – ya te has de imaginar cómo se están volviendo locos con Mae-Ri como la elegida en vez de Ren Hai.

- Lo siento tanto por esa niña – desistió de buscar a la figura femenina.

- Yo estoy muy preocupada por ella, pero estoy segura que lo logrará.

- Solo apóyala – le aconsejó.

Ella solo asintió y se marchó.


Apoyo… eso es algo que ella necesitaría justo en ese momento.

Cuando al fin se sentía un poco mejor después de tanto descansar sintió la extraña sensación que acompañaba a aquellas cartas, ese presentimiento de ser llamada.

Pero al llegar al lugar no vio absolutamente nada, todo estaba tan tranquilo y tan normal pero aquella sensación no se iba. Las personas iban y venían en aquellas calles estrechas y la vegetación solo lo hacía un poco mas sofocante.

- Mae-Ri ¿estás segura? Yo no siento nada realmente – comentó fastidiado el peluche, la ambarina había salido tan deprisa que no le había dejado comer otra porción de su delicioso flan – tal vez solo estas confundida ya que aquí en China las presencias mágicas son muy comunes, ahora mismo puedo sentir varias y algunas poderosas pero nada que ver con la magia de Sakura.

- Pero tengo la sensación de que hay una aquí – comentó sin comprenderlo, la presencia era fuerte pero no se veía ninguna actividad extraña.

- Lo mejor será irnos – comentó el joven alto de ojos verdes. Mae-Ri le había llamado antes de salir de su casa pues el día anterior así se lo había hecho prometer - no me gusta andar en la calle vestido así.

- Si, yo tampoco me siento muy cómoda en estas ropas– dijo avergonzada al detenerse a mirar sus atuendos.

Su preciado primo vestía como si fuese algún peleador de Kung-Fu azul marino con signos del sello mágico de la familia Li en dorado por todos lados y el sello del Ying y el Yang en el centro como era costumbre. Le parecía divertido como terminaba en dos puntas aquel traje extraño que para ella eran dos colas.

Ella no se veía para nada menos extraña. Con un chalequito rojo de hombros altos y unas mangas largas que caían en cascada desde el codo hasta casi rozar el suelo. La falda le llegaba desde debajo del pecho hasta un poco más arriba de las rodillas y era de tablones anchos. Sus coletas altas de siempre las trenzó y en las putas llevaba los cascabeles, en cambio Ren las llevaba en "las colas".

- Pero si se les ve muy bien – comentaba encantado el peluche – para ser un gran Card Captor debes vestirte como uno.

- Pero esto es demasiado – comentó el ojiverde.

- Es como si anduviéramos con casco y rodilleras por todos lados, estas cosas son para los niños pequeños u ocasiones especiales ¡No para andar por la calle! – contestó roja de la vergüenza al ver como todos le miraban y les señalaban.

- Fuiste tú quien dijo que había una fuerte presencia – comentó con los brazos cruzados.

- Yo no siento nada Mae-Ri – admitió el joven de cabellos azabaches.

Pero la ambarina sí que lo sentía, un fuerte y sobretodo insistente escalofrío recorriéndole el cuerpo entero. Miró de un lado a otro (como siempre hacía cuando se desesperaba) buscando algún indicio y fue cuando notó algo que había estado desde que llegaron pero no le había puesto atención.

Era una pequeña llama que luchaba por sobrevivir, pero había algo extraño ¿cómo es que no crecía si estaba en un montón de vegetación?

Le miró atenta por un momento y notó como desapareció solo para volver a aparecer unos metros adelante y unos segundos después volvía a hacer lo mismo, una y otra vez hasta desaparecer de su campo de visión.

Mae-Ri sin ningún aviso salió disparada por el camino trazado por la curiosa llama, dejando un poco atrás a sus compañeros. Mientras más se acercaba la arboleda a su alrededor se incendiaba mas y mas hasta encontrarse totalmente rodeada por las llamas.

La gente a los alrededores se alejaba corriendo y otras pocas intentaban detener el fuego a cubetazos. Pero apenas y se oían los gritos de las personas en el lugar donde la ambarina se encontraba.

- ¡Mae-Ri! ¡Aléjate del fuego! – le gritaba desesperado su primo al ver que la ambarina seguía adentrándose al incendio.

Es hasta este punto que lo entendió, debía ser una carta Sakura pues no era un fuego normal.

- ¡Es una carta Ren! – se excusó la joven que llevaba dos trenzas altas una vez que el joven de mirada esmeralda le alcanzó.

Ahora sí que el guardián y su primo podían sentir la presencia de la carta y era una muy poderosa.

- Es la carta elemental Fuego – comentó serio el peluche amarillo.

- Increíble Mae-Ri, tu presentimiento estaba en lo correcto – comentó asombrado el joven de cabellos azabache mientras sacaba una de las antiguas espadas mágicas del Clan Li.

- Lo increíble es que ustedes no lo sintieran –comentó ya con el báculo invocado y lista para lanzar cualquier carta.

- Increíble será que capturemos esta carta, es de las más poderosas y solo tienes una carta elemental.

- No podemos dejar que siga ¡Podrían perderse vidas incluso! – se defendió Mae-Ri, pero ella no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo.

- Primero hay que hacer que recupere su forma original después descubriremos como hacerlo – comentó decidido el joven de mirada esmeralda – ¡Muéstranos tu verdadera identidad! – con un violento movimiento de su espada lanzó un haz de luz a donde parecía que el fuego se concentraba.

La llamarada que tenían frente a ellos bajó su intensidad y de ellas salió un apuesto joven anaranjado de orejas alargadas, con el ceño fruncido y una mirada llena de desafío. No se veía para nada contento de haber sido hallado.

- ¿Ahora qué? – comentó un poco dudosa tomando con más fuerza el báculo.

- Ustedes son los Card Captor – comentó serio.

Los tres se quedaron mirando unos a otros mientras permanecían en posición de batalla.

- [Piensa rápido Mae-Ri, piensa rápido…] – se dijo a si misma ante de sacar una carta del mazo.

- ¡Muy bien Mae-Ri! Sabía que no podrías defraudarnos – comentó orgulloso el peluche amarillo.

- ¡Dormir! – de la carta salió una pequeña hada dejando un rastro de destellos por donde pasaba.

- ¡Esa carta no le hará nada! – gritó Kero.

- Es solo que fue lo único que se me ocurrió, no tengo tantas cartas ni tanto tiempo - se defendió pero ni ella misma creía que fuese una buena idea.

- ¡Miren! Está funcionando ¡Rápido Mae Ri! – el guardián y ella se voltearon a ver al soñoliento duende anaranjado.

No estaba completamente dormido, solo pestañaba, pero aún así no se veía en condiciones de atacarles.

- El poder de Dormir no es suficiente, usen otra carta – aconsejó el peluche.

Deprisa tomó de la baraja de la ambarina una carta y la activo.

- Vuela lo más rápido que puedas a su alrededor ¡Viento! – graciosa y veloz rodeo las llamaradas del joven anaranjado hasta apagarlas de apoco.

- ¿Qué estás haciendo? – comentó sorprendida la joven de trenzas.

- Pensé que si le quitábamos oxígeno se extinguirían más rápido las llamas – le dedicó una sonrisa triunfal y ella no pudo evitar sonreirle de vuelta.

- ¡Ahora sería un buen momento Mae-Ri! La carta dormir está perdiendo su efecto.

- Regresa a la humilde forma que mereces ¡Carta Sakura! – Las tres figurillas se vieron arrastradas por el poder del conjuro de la ambarina pero solo dos se volvieron tarjetas frente a ella, se necesitaba una carta mas fuerte que dormir.

Enfadada, la carta lanzó un par de llamaradas a los cazadores de cartas. Su cuerpo volvió a ser parte del incendio perdiéndose en el mismo incendio.

- ¿Cuándo aprenderás a usar bien esa cosa? – apareció la joven de cabellos claros seguida de su hermana de cabellos ondulados.

- Veo que a ti también te obligaron a usar el traje de protección – comentó divertida.

Pero ella no se veía chistosa en su vestimenta, es mas se le veía muy bien. Era alguna clase de Kimono corto y mangas largas que llegaban hasta las rodillas. De color rosa oscuro y con detalles dorados al igual que el de Ren, él cual si te detenías a verlo también se veía muy apuesto en aquel traje.

Hasta el modelito de An le era muy favorecedor, un tradicional vestido chino en un morado muy brillante pero la falda era circular y amplia con los signos bordados en plateado. Una clase de obi lila le hacía forma en la cintura dejando caer los dos extremos donde llevaba los cascabeles de protección.

- Es culpa tuya por enfermarte tras capturar lluvia y nube – se mostró molesta pero se le veía muy cómoda vistiendo aquellas ropas – eres muy débil para este trabajo.

- ¿Y qué es lo que sugiere que la chica fuerte? – se burló.

- Cualquier cosa es mejor de lo que pudieras hacer ¿cómo se te ocurre dormir a la carta? – comentó indignada.

- Ai déjala ya – le regañó su hermano.

- Sabes bien que si no fuera porque le prestas tu magia no podría ni activar el báculo, hasta An está de acuerdo con eso ¿verdad An?

- ¡Oigan no es momento de pelear! – les regañó el peluche pero fue ignorado olímpicamente.

- No hables por los demás, ella no dijo realmente eso – y de nuevo todo se volvió una pelea entre hermanos.

- ¡Si lo dije! ¿Por qué siempre le prestas más atención a ella que a nosotras? – se mostró dolida la de cabellos ondulados.

Así era a veces la pequeña An, siempre se guardaba sus comentarios y sus pensamientos para sí misma pero a veces uno tiene que desahogarse ¿no?

- Siempre estoy con ustedes, vivimos juntos ¿recuerdan? – se defendió el joven de ojos verdes.

La ambarina simplemente sintió que no debía meterse en esa pelea, en esos momentos era cuando recordaba porque solo ves a los Li juntos en ceremonias (donde solo deben estar callados y atentos).

- Ni siquiera lo parece, siempre estás en tus entrenamientos o en eventos – le gritó la joven de cabellos claros.

- y ahora estas con Mae-Ri – terminó triste la joven de cabellos ondulados.

La ambarina solo se sintió pequeña ¿ahora hasta la dulce An le odiaba?

- An, yo no… - pero nadie pudo saber que era lo que quería aclarar ya que una llamarada fue hacia ellos.

Estaban tan concentrados en aquella discusión que olvidaron completamente a la carta.

- ¡Agua! – gritó una voz infantil y una torrente de agua salió disparada frente a ellos desapareciendo ambos ataques en una nube de vapor.

Dos pequeñas figuras salieron de uno de los pequeños puestos de su alrededor interponiéndose entre ellos y el joven de piel anaranjada.

Los presentes al fin prestaron atención a la situación encontrándose con el menor de los Li y el menor de los Guo en posición de ataque cara a cara con la carta, la cual estaba mas furiosa que antes.

- ¡Long Shei! ¡Fuha! – se notó sorprendida la esmeralda, sabía que tenía a Ai y a An pisándole los talones, pero no sabía nada sobre el hermano de Ren y el hermano menor de Yunno, no le sorprendería si ella también anduviera por ahí.

- ¿Les sorprende vernos? –comentó con su enorme sonrisa traviesa de siempre, pareciera que siempre está listo para cualquier desafío.

- ¿Qué haces aquí mocoso? Deja esto a los que sabemos manejar la magia – comentó molesta la joven de cabellos claro.

La verdad era que ese pequeño si se aplicara sería de los mejores magos y tal vez lo era, pero desperdiciaba todo ese talento haciendo bromas infantiles. La ambarina siempre creyó que su primito Long Shei lo hacía solo para llamar la atención, desde pequeño ha estado viviendo bajo la sombra de sus tres hermanos, incluso a An le daban mucha más atención que al pequeño.

- Que nosotros también poseemos algunas, además acabamos de salvarte la vida hermana – comentaba con una gran sonrisa presuntuosa. Si que él tenía sangre de un verdadero Li: tan pretencioso nada que ver con su tío Raiden, que a pesar de ser serio es muy atento y cariñoso.

- Fue suerte simplemente – comentó molesta y cruzándose los brazos.

- Imposible que sea suerte tener esta carta – mostró orgulloso la carta del elemento agua – dejen pasar a los máster card captors.

- Apaga las llamaradas ¡Agua! – invocó con una tranquila sonrisa el joven de cabellos lacios que caían en forma de casco.

Una sirena azul rodeada de agua le hizo frente a las llamas saliendo la verdadera identidad de fuego nuevamente, ambos empezaron a luchar pero ninguno podía hacerse daño realmente.

- Agua por sí sola no es suficiente – les recordó el peluche.

- ¡Vamos Ren, Mae Ri! – el pequeño de cabellos revueltes les llamó la atención de ambos - el guardián Kerberos dijo que trabajemos en equipo para poder ganar – sonrió y a la ambarina le dio confianza asintiendo con una sonrisa igual de grande.

- ¡Viento! – invocó la ambarina y el joven de cabellos color azabache al mismo tiempo usando todo el poder mágico de ambos sumado al de Fuha y de Long Shei la carta fuego debería ser cosa fácil.

Unas cuantas tarjetas se deslizaron hacia ellos pero la carta fuego se fue directo a Mae-Ri.

- Esto es lo que pasa cuando trabajas en equipo, solo uno puede tener la carta ¿entiendes Long Shei? – comentó aún molesta la joven de claros cabellos.

- Exacto – sonrió confiado como respuesta – al final solo uno puede tener las cartas, pero eso es algo que decidirá Yue no nosotros - aclaró el menor de los Li.

- Lo mejor es que aprendas a formar parte del equipo o seguirás perdiendo cartas prima – comentó con su voz tranquila el joven de cabellos lacios y castaños.

- Ustedes dos se creen tan listos – atacó la joven de cabellos claros.

- Ya lo veremos en el juicio – terminó el pequeño de los Li antes de irse triunfante con su primo a pesar de no llevarse la carta.

Tal vez eso estaba dirigido especialmente a Ai, pero no fue la única en darse cuenta. Mae-Ri y especialmente An comprendieron el mensaje: con solo contar con una carta, con saber usar muy bien esa carta, cualquiera podría conseguir ser el nuevo dueño de las cards ¡Cualquiera! No era como todo el mundo lo planeaba, no era competición entre Ai y Ren Hai ni era una tonta demostración del poder del clan Li, era una cacería donde casi todo se valía.

No importa realmente el estatus ni la edad, ni si quiera la cantidad de cartas, solo se necesitaba hacerse de una buena carta que pueda vencer a Yue y fuego era una buena opción.

¿Qué carta podían tener ellos para estar tan confiados?

Ellos si quiera habían dudado en entrar a la pelea, hasta a veces Ren no se metía porque pensaba que la ambarina lo haría mejor. Si quiera Ai era así de segura.

Hasta entonces fue cuando todo mundo prestó atención a aquel par de niños inmaduros, los cuales por mucho parecían ser el equipo más fuerte hasta ahora.


TINKER_RE: Esta capitulo debí de haberlo publicado hace una semana, pero bueno espero se hayan divertido mucho más que yo durante estas fechas (y se hayan hartado de comer tanta comida sabrosa).

Esta vez parece que hay mas competencia de la que esperaba Mae-Ri ¿Quién podrá ser quien se lleve al final las cards? Ahora hasta el pequeño hermanito de Ren Hai parece una buena opción ¿no? Pero ya será Yue quien juzgue en su momento mientras nuestros pequeños card captors deben prepararse aún mas si quieren llegar al nivel que se necesita para ser el poseedor de las cartas Sakura.

Pero bueno, espero lo estén disfrutando, por cierto: ¡Que tengan un muy feliz 2013! Que esté lleno de bendiciones, buenos momentos, que cumplan todos sus propósitos, que conozcan personas maravillosas y que sonrían mucho, mucho ¡mucho! durante todo el año (o al menos una buena parte).

Regresando al fic, espero les este gustando la historia y los personajes n.n … Si hay algo que no les gusta o que creen que puedo mejorar no duden en dejarme un mensaje o un review ;D (Nada mas no insulten que lloro xdxd). Si en cambio les gustó o cualquier otra opinión (cualquier cosa es buena) no duden en hacérmelo saber (:

Cuidense mucho, tinker-chan :3

*Nota: Se que la carta en relaidad se llama sueño pero como ya hay otra carta llamada así le puse el nombre que debía de ser xd

Bueno eso es todo ;)