Ranting: M -lime-
.
.
.
No recordaba realmente quien había sido su primera vez y no le importaba. No fue especial, no fue algo memorable, solo había sido sexo. Tampoco recordaba cuando se dio cuenta que aunque amaba humillar, utilizar y manipular personas, demostrarles que él estaba por encima de ellos tanto por dinero como por su sangre, en la cama disfrutaba ser despojado de todo ello.
Ser un líder nato era agotador. Tal vez por eso buscaba otras cosas.
Solo recordaba perfectamente a tres de los amantes que habían pasado por su cama.
Gilderoy Lockhart. Sin duda ese hombre diez años menor que él merecía al menos una mención, sobre todo porque debió usar obliviate en él. Había sido sin duda la persona más riesgosa que pasó por su cama, a pesar que era un completo idiota, con libros escritos que no le parecían interesantes en ningún sentido, era bueno en lo que hacía.
Pero sus ganas de obtener atención hubieran hecho que gritara a los cuatro vientos que se había follado a Lucius Malfoy y él no iba a permitirlo. Había sido un desliz riesgoso, del cual no se arrepentía pero tampoco se arrepentía de ninguna forma de hacerlo olvidar. Había sido algo de una vez y ya. No había vuelto a interesarse en el hombre una vez que su curiosidad se vio aplacada.
Era algo típico de él, porque a pesar de todo seguía siendo un Malfoy y ellos se aburrían con facilidad.
El que también debía mencionar era el que lo había metido en ese problema. Remus Lupin. Seis años menor que él, pero aun así como ambos eran adultos no se veía la diferencia. Había sido casi un accidente y no se había dado solo una vez.
Esa templanza que lo caracterizaba le había provocado desdén, sobre todo porque conocía que ese hombre de chiquillo había sido del grupo de Potter. El abusivo y estúpido Potter.
Había sido una gran satisfacción haber podido sacar al león de sus cabales, poder haber visto lo dominante y furioso que podía ponerse. Porque eso era realmente Lupin, una maldita bestia. Un hombre lobo. Y mentiría si dijera que no fue la curiosidad lo que lo impulso a que los besos llegaran mucho más lejos. Había sido violento, le habían quedado marcas en la espalda y en la cadera donde el profesor había clavado sus dedos para mantenerlo quieto. Él había hecho lo propio, rasguñándolo, insultándolo incluso mientras el otro se lo follaba lo que ganó que sus manos terminaran agarradas sobre su cabeza.
Sintió una gran satisfacción cuando murmuró "Maldita serpiente…" y mucha más de esa sensación lo había embargado al ver el rostro del licántropo una vez que la lujuria desapareció.
Pero a pesar de lo que creyó, ese no fue el único encuentro. Por alguna razón cada vez que se encontraban terminaban revolcándose como animales en cualquier superficie plana.
Recordaba vagamente que Lupin tenía una esposa y un hijo, la verdad aún no se ponía a contar las fechas para saber si había estado con él mientras en paralelo tenía una familia.
Porque si algo se había guardado, era que ese bebé que llevaba dentro de sí había estado dormido una gran temporada. La magia de Cissy lo había mantenido a salvo dentro de él, parando su desarrollo para que se mantuviera como congelado y así que nada les afectara a ninguno de los dos.
Tal vez si lo hubiera dejado desarrollarse sería mayor al hijo de Lupin, tal vez no.
¡Oh! Aun recordaba lo aterrado que se había sentido al notar que la maldita poción anticonceptiva no había hecho efecto, porque él no era un idiota. Se tomaba la poción todos los días a rajatabla, era parte de su costumbre.
Agitó elegantemente su cabeza, dejando que su cabello se moviera con él antes de llevar el pequeño vaso de whisky a sus labios. Delante de él estaba la tercera persona que debía ser nombrada.
Nada más ni nada menos que Arthur Weasley.
