Hola a todos! otra cap más, espero que les haya gustado mucho el primero, y gracias a los que dejaron review, a los que siguen y pusieron fav, me hicieron muy feliz! abajo respondo los review!

Disfruten la lectura :)

Discraimer:

Miraculous: las aventuras de Ladybug y Chat Noir no me pertenece, es de la empresa ZAG Heroes y de su creador, Thomas Astrug.

La cancion "Rewrite The Stars" pertenece a la banda sonora de "The Greatest Showman".

La imagen de portada es de su creador, no lo encontré en redes, pero su firma es DAG'15


Capítulo 2

Al día siguiente, tal y como se había prometido, Adrien pidió a su carrero que lo lleve hasta la panadería del barrio obrero.

En la panadería, Marinette estaba amasando, sabiendo que tenía tiempo, ya que había pasado la hora pico, y no volvería a haber gente en un buen rato, pero de pronto se sobresaltó al escuchar la puerta delantera abriéndose.

Rápidamente se limpió las manos con un trapo y se fue al frente de la tienda para atender al cliente, pero al llegar se sorprendió al ver al chico rubio frente a ella.

-A-Adrien -tartamudeo sorprendida- ¿qué haces aquí? -preguntó al salir del trance causado por la sorpresa.

-yo solo pasaba por aquí y quise comprar algo de pan -respondió con su particular sonrisa.

- ¿ha sí? -pregunto con una sonrisa divertida- por lo que sabía tu casa está del otro lado de la ciudad.

-pues -habló nervioso tratando de buscar una excusa, con su mano en la parte posterior del cuello- está bien -viendo su mirada interrogatoría, y viendo que no encontraba una excusa- le pedí a la profesora que me diga dónde podía encontrarte, porque no has estado yendo a cursar, y quería saber si estabas bien -confeso con pena.

-gracias por preocuparte -le dijo con una sonrisa, esa que él tanto extrañaba- pero estoy bien, Adrien.

-y entonces… ¿me vas a contar lo que te ha pasado?

- ¿te puedes quedar un rato? -preguntó ella repentinamente, a lo que él se sorprendió, pero asintió- acompáñame a la cocina, y mientras te cuento termino de amasar -dijo con una sonrisa, y ambos empezaron a caminar.

Llegaron a una cocina no muy grande, con una gran mesa de piedra, en la cual amasaba, y al fondo de la habitación, dos hornos grandes.

-puedes sentarte ahí si quieres -dijo la chica señalando una silla a un costado, y ella se acomodó para seguir con su trabajo- bien, la verdad es que mi padre está muy enfermo -confesó al fin- lo está hace varios meses, pero aun así yo pude hacerme cargo de todo mientras que él está internado, trabajo todo el día, cursaba en la tarde, y a la salida iba a ver a mi padre, pero se me hizo demasiado difícil… el hospital es caro, y necesito usar el dinero de la cuota de la escuela para pagar los servicios.

Mientras que ella explicaba, amasaba e intentaba evitar la mirada del rubio, ya que no quería ver una expresión de lástima, la misma que ponía todo el mundo.

- ¿y tu madre? -pregunto el rubio intentando suavizar el ambiente, viendo que ella estaba muy tensa.

-ella murió hace poco más de un año -dijo con un suspiro.

Los intentos de Adrien por suavizar el ambiente solo lograron que esté sea más tenso.

-yo… lo siento -dijo con tristeza.

-oye, no es algo por lo que tengas que disculparte -dijo ella dándole una sonrisa. Él nunca se cansaría de esa sonrisa, le hacía sentir que todo sería bueno- si quieres quedarte un rato, puedo enseñarte a amasar si lo deseas.

El brillo que apareció en los ojos verdes, era el mismo que el de cualquier niño pequeño al ofrecerle un dulce, por lo que Marinette intuyó que realmente le gustaba la idea.

Estuvieron toda la tarde amasando y horneando, y una vez terminado el trabajo, ambos tomaron un té con los cruassans que acababan de sacar del horno. Los dos habían reído tanto como habían podido, algo que Marinette necesitaba mucho en ese momento.

-Mari -llamó el rubio, teniendo la atención de la chica- ¿algún día podría acompañarte al hospital a ver a tu padre?

La pregunta claramente sorprendió a la ojiazul, no esperaba que él quisiese conocer a su padre, mucho menos cuando él estaba internado, pero, por otro lado, su padre le había estado preguntando por el chico de su clase de costura la noche anterior.

-claro -dijo feliz- creo que le gustara conocerte, ¿quieres ir mañana? Le diré hoy y mañana ya estará listo para recibirte.

~O~

Al día siguiente, y tal como Adrien prometió, apareció en la tarde y ayudó de nuevo a Marinette a amasar y hornear.

-no puedo decir lo que apreció tu ayuda, Adrien -confesó con una sonrisa- me ahorras muchas horas de amasado y levado de la masa.

-estoy para servirle madeimoselle Dupain Cheng -burlo haciendo una reverencia y brindándole una sonrisa juguetona.

-bien, entonces creo que ya está todo listo -dijo limpiándose las manos, ya podemos ir al hospital.

Ambos caminaban tranquilos. A diferencia de cuando Marinette caminaba en el barrio de Adrien y la miraban mal, a él lo miraron con asombro por ser de clase alta y estar en el barrio obrero, pero nadie dijo una palabra, ni lo miraron de forma extraña.

Al entrar al hospital, al padre de Marinette se le formó una sonrisa en la cara, el chico parecía bueno, pero aún tenía que conocerlo. Los tres hablaron por alrededor de una hora, hasta que la chica se excusó para hablar con los médicos, y una vez que estuvo lo suficientemente lejos, Tom habló.

-Adrien -llamo el hombre, lo que hizo que el rubio lo mirara expectante- necesito pedirte un favor.

-claro señor Dupain -dijo asombrado- lo que sea.

-Adrien, por mala suerte no me queda mucho tiempo aquí, ponto me iré con mi amada Sabine -dijo en una mezcla de tristeza y nostalgia- necesito pedirte que por favor cuides a Marinette, ella se encerrara en la panadería y no se bloqueara hacia los demás, no dejes que eso pase.

El hombre hizo una pausa, pero Adrien no hablo, esperando a que esté termine, le costaba respirar, por lo que tenía que hace una pausa para tomar aire de nuevo.

-ella es muy fuerte, pero también es sensible, y necesito asegurarme de que estará bien una vez que yo me vaya.

-yo cuidaré de ella señor, no se preocupe -aseguro el rubio. Él hubiese cuidado a Marinette con todo lo que tenía, incluso si el hombre no se lo pedía. Adrien ya estaba irremediablemente enamorado de la chica de ojos azules y deslumbrante sonrisa.

- ¿de qué hablaban? -preguntó la chica que aparecía, sacando a Adrien de sus pensamientos.

-de que parece ser un buen chico, y estoy feliz de que lo tengas en tu vida -dijo con una sonrisa Tom, haciendo que ambos se sonrojen un poco.

-bien papá -dijo intentando de que no se note su nerviosismo- creo que ya es hora de que nos vayamos, mañana vendré en la tarde, ¿sí? -siguió al tiempo en que depositaba un beso en su frente, acto seguido, ambos adolescentes se fueron.

~O~

Pasaron un par de semanas más en los que Adrien seguía viendo a Marinette todas las todas y la ayudaba en su trabajo. Ambos se unieron mucho más se terminaron de conocer por completo, pero cuando llegaba la hora en la que entraban a la escuela de diseño, Adrien se tenía que ir, ya que a su padre no le hacía mucha gracia que él no asista a sus clases.

Tras estas semanas, tal y como había predijo, Tom empeoro más en su salud, y finalmente dejo este mundo.

Marinette estaba devastada, ya no le quedaba nadie de su familia.

El día del funeral de Tom, solo estaba ella y el cura que daba las últimas palabras de despedida, hasta que a lo lejos vio a Adrien con un ramo de flores.

Ella no tenía fuerzas en su cuerpo para sonreír, pero él pudo ver en su mirada que ella estaba muy agradecida de tenerlo allí. Para sorpresa de él, ella no soltó ni una sola lágrima en todo el funeral, pero su mirada rota decía mucho más que las lágrimas, y el vio en lo más profundo de ella como se rompía con cada segundo que pasaba.

-por lo menos conseguí que sus tumbas estén juntas -dijo Marinette después estar callada desde que él llego. Probablemente ella habría estado callada desde la muerte de su padre, logro adivinar.

-creo que ambos te estarían muy agradecidos Mari -intentó darle una sonrisa, pero le fue muy difícil, él sabía lo que era perder a su madre, pero nunca imagino quedar completamente solo en este mundo, por lo que volvió a repetirse lo que había prometido al señor Dupain, nunca dejaría a Marinette sola, no importaba lo que pasara, nunca.

~O~

Los días siguieron pasando, y Marinette volvió a su rutina habitual, trabajar. La única diferencia es que ahora no tendría a donde ir a la tarde. Todo le hacía recordar a sus padres, y nunca, ni con todo el tiempo del mundo hubiese logrado despedirse como debía.

Adrien no dejo de visitarla ni un solo día, y se quedaba todo el tiempo que le era posible, le levantaba el ánimo, e incluso la hacía reír en alguna ocasión.

Ese día en especial, el chico rubio había estado actuando extraño, hasta que, antes de irse a su clase, por fin soltó lo que estaba reteniendo todo ese tiempo.

-Mari -dijo aclarándose la garganta- sé que te gusta el diseño, y dentro de unos días habrá una gala, en la que habrá muchos diseñadores con sus creaciones, y me preguntaba si tal vez de gustaría asistir conmigo -dijo sin poder mirarla a los ojos, con un leve sonrojo y rascándose la parte posterior del cuello.

-me encantaría ir, Adrien -dijo con una sonrisa notando los nervios del chico.

~O~

Marinette estaba hermosa. Había hecho su propio vestido con partes de un viejo vestido de su madre, pero parecía que aquel era un vestido de una costosa tienda de diseño, pero ella lo había hecho sola. Era Rojo, de seda china, y realzaba perfectamente su piel blanca y sus ojos y pelo azules.

Al llegar al lugar donde se haría la gala ambos comenzaron a bajar las escaleras que llevaban hasta el salón. Tenían unas sonrisas radiantes, Marinette estaba realmente muy emocionada por esa oportunidad. Juntos estaban su mundo, hasta que ese mundo se topó con la seca voz de Gabriel Agreste.

-Adrien -llamo con una seriedad sepulcral, viendo a la pareja tomados por el brazo.

-padre, ella es Marinette Dupain Cheng -presentó a la chica.

-Adrien, ¿no tienes vergüenza? -dijo serio- relacionarte con alguien de su clase y, además, ¿salir en público con esa panadera? -dijo esta última palabra como escupiendo veneno y viéndola con desprecio.

Ella no soportó eso, lo tuvo que hacer siempre, no quería hacerlo toda su vida, ella no era basura para que la traten de esa manera. Al ver que su compañero no decía nada, solo se dio la vuelta y salió corriendo.

-Mari -llamó el rubio cuando ella todavía estaba cerca, pero al ver que ella seguía corriendo volvió a llamar- ¡Mari! -pero era tarde, ella ya había salido de aquel lugar.

- ¿cómo te atreves a hablar así de ella? -preguntó a su padre enojado. Él nunca le levantaba la voz a su padre, nunca se enojaba con él, pero esa vez había insultado a Marinette, y nunca le perdonaría rebajar así a la chica a la que amaba.

-olvidas tu lugar, Adrien -dijo calmado el hombre de cabello blanco

-padre, si este es mi lugar, no quiero tener nada que ver con él -escupió estas palabras y salió corriendo del lugar, persiguiendo a su amada.

~O~

Después de poco más de una hora, Adrien llego finalmente a la panadería. Probablemente ella se habría subido a un tren, porque no logro encontrarla por ningún lado. Ya era de madrugada, pero se podía ver una luz tenue que provenía de la cocina de la panadería. Ella seguía despierta.

Al estar en la puerta toco esperando que la chica abra. Ella se acercó a la parte delantera de la panadería para ver de quien se trataba, y al ver a Adrien Agreste solo se dio la media vuelta y volvió a la cocina. Él no iba esperar que ella le vaya a abrir la puerta con una sonrisa y le ofreciera una taza de té, ¿no? Solo tomo la perilla de la puerta y entro al establecimiento.

-Mari -llamó a la ojiazul, pero esta solo siguió caminando en sentido contrario al que venía la voz- Mari, por favor.

- ¿qué quieres, Adrien? -dijo sería.

-Mari, no dejes que esto te afecte, él no es importante -dijo intentando tomar su mano, pero ella no lo permitió.

-a ti nunca te miraron como tu padre me miro a mí -dijo lanzando una mirada feroz- como todos me miran a mí y a los de mi clase.

En el fondo de esa voz y mirada duras, Adrien pudo reconocer el dolor que sentía la chica por la forma en la que siempre había sido tratada.

-sabes que te quiero, no es un secreto que intente ocultar -comenzó a decir el rubio.

La chica estaba avergonzada ante esta confesión, y se fue hacia los hornos para ocultar ese leve rubor en sus mejillas, no quería que él viera que sus palabras la ablandaban.

-sé que me quieres, así que no sigas diciendo que nuestras manos están atadas -volvió a hablar tomándola por la muñeca para intentar que no escapara.

-afirmas que no está en las cartas, pero el destino te está alejando a kilómetros de mí y está fuera de mí alcance -ella logró escapar, haciendo que él la persiga por la habitación.

-pero estás aquí en mi corazón -tomó su mano y la acerco a su pecho- así que ¿quién puede detenerme sí decido que tú eres mi destino?

- ¿qué pasa si reescribimos las estrellas? Di que naciste para ser mía, nada nos podrá separar, tú eres a la que debía encontrar -pronunció tomando la cara de la chica entre sus manos, aunque ésta desvió la mirada.

-depende de ti y depende de mí, nadie puede decir quienes tenemos que ser -le sonrió levantando su mentón para que lo mirara.

-así que, ¿por qué no reescribimos las estrellas? Tal vez el mudo podría ser nuestro, esta noche.

La chica lo miro con tristeza, recordando la simple fuerza que los separaba y que no lograría que los una, sus clases.

-tú crees que es fácil, piensas que no quiero correr hacia ti -habló la chica con tristeza- pero hay montañas, y hay puertas por las que no podemos cruzar.

-sé que te estás preguntando el por qué, porque nosotros podemos ser solo tú y yo dentro de estas paredes -se alejó del rubio y señalo a su entorno.

-pero cuando salgamos vas a despertar y veras que no hay esperanza después de todo -ella solo pudo mirar al chico intentando mostrarle una sonrisa, pero fue demasiada angustia la que reflejo en su cara.

-nadie puede reescribir las estrellas, ¿cómo puedes decir que serás mío? Todo nos puede separar -intento mostrar confianza en sus palabras- y yo no soy a la que debías encontrar -declaró al fin, sin poder ver la cara del chico, ya que se imaginaba que le estaba rompiendo el corazón.

-no depende de ti, no depende de mí, cuando todos nos dicen lo que podemos ser.

- ¿cómo podemos reescribir las estrellas? Di que el mundo puede ser nuestro, esta noche -dijo casi suplicando- Todo lo que quiero es volar contigo -con solo decir esto, la mirada verde se llenó de ilusión, cortando a distancia que había con la chica de cabello azul, y tomando sus manos.

-todo lo que quiero es caer contigo, así que solo dame todo de ti -respondió acercándose a ella y juntando sus frentes.

-se siente imposible -replicó la ojiazul.

-no es imposible -respondió con una gran sonrisa

- ¿es imposible? di que es posible -pidió en suplicando de nuevo.

- ¿Cómo hacemos para reescribir las estrellas? -pensó el chico.

- ¿dirás que naciste para ser mío? -preguntó con una sonrisa la chica.

-nada nos puede separar, porque tú eres a quien debía encontrar -sonrió nuevamente, más feliz que nunca- depende de ti y depende de mí, nadie nos puede decir quienes tenemos que ser.

-y ¿por qué no reescribimos las estrellas? Cambiando el mundo para que sea nuestro -ambos estaban tomados de las manos y sonriendo. Él la besaría, quería hacerlo, y ella parecía que también lo deseaba, pero de un momento todo cambió.

La cara de alegría de la chica se desvaneció de repente, soltando la mano del rubio lentamente.

-sabes que te quiero, no es un secreto que intente ocultar -dijo casi en un susurro- pero no puedo tenerte, estamos destinados a rompernos y mis manos están atadas -cerró sus ojos con fuerza para que no salieran sus lágrimas.

Sabía que estaba rompiendo el corazón del chico al que amaba, pero no podría dejar que él pierda todo lo que tenía, por una vida en la que no tendría nada, una vida en la que ella no podría darle nada, pero la única certeza que tenía es que su padre nunca lo dejaría esta con ella, y si lograban terminar juntos, sería perdiendo su herencia por el camino.

El chico solo vio triste como ella volvía a su labor de amasar, y viendo que no lograría convencerla, solo tomo como opción tomar sus cosas y adentrarse en la noche oscura rumbo a su casa.

El trayecto hasta su casa tardaría por lo menos dos horas caminando a pie, pero él no tenía apuro por llegar a aquel lugar, y necesitaba pensar.

Luego de tres horas de lenta caminata sus ideas estaban claras, hablaría con su padre, de ser necesario renunciaría a su herencia, y luego iría a buscar a la chica que amaba. Él sabía que ella no lo aceptaría por miedo a que él no sea feliz, pero él no necesitaba otra cosa que a ella para ser feliz para siempre.

~O~

-sé razonable, Adrien -dijo su padre- este solo es un capricho de unos días, pronto se te pasará, y no habrá vuelta atrás.

-no es un capricho, père -respondió el chico- esa es la chica que amo, y no me importa si tiene o no plata.

- ¿y qué pasará cuando pases hambre, cuando no tengas una cama cómoda o ropa limpia todos los días? -cuestionó el hombre.

- ¿crees que necesito ropa nueva, comida de lujo y una gran cama para ser feliz? -preguntó incrédulo- esta es tu vida, no la mía -dijo señalando a toda la mansión que los rodeaba.

-si te vas, no quiero verte pidiendo nada en esta casa una vez que salgas, Adrien -dijo serio, intentando así cambiar su opinión- ya no podrás volver aquí y pedir disculpas.

La discusión entre ellos llevaba casi una hora. Pero Adrien no cedería, está era la decisión más importante de su vida, y quería estar junto a Marinette de ahora en adelante.

-prometo que solo vendré a visitarte, a nada más que eso -dijo finalmente el chico, estaba más decidido que nunca, al ver que su padre ya no le decía nada, él solo se fue a su habitación a recoger sus cosas.

- ¿esa chica vale enserio la pena? -preguntó el hombre una vez que su hijo ya estaba un poco lejos.

-esa chica lo vale todo -dijo con una sonrisa confiada.


karen Agreste: muchas gracias! y espero que te este gustando como va hasta ahora! saludos desde la Patagonia Argentina, bichito n.n

1203: me hace muy feliz que te haya gustado! y espero que ames este cap también n.n saludos!

este fue el 2do capitulo, y queda uno más, que probablemente lo suba en dos días, espero que les haya gustado!

una aclaración, la historia no seguira al pie de la letra el hilo de "the greatest showman", ya que, a pesar de estar basado o inspirado en eso, solo fue eso, una inspiración.

Saludos n.n

Naatii3333