Bueno, bueno, pues he vuelto ^^ He visto que varias personas han leído el primer capítulo de Your Eyes Only, aunque solo una me ha escrito un Review T.T Vamos, no cuesta tanto hacer feliz a esta pobre servidora TwT.
-Muchas gracias a Akari Hiroyuki por su maravilloso comentario, este capítulo te lo dedico a ti, guapísima. Un besazo.
Disclaimer:
Soul Eater no me pertenece, por desgracia. Todos los personajes y demás son de su autor, pero la trama de este fic es MIA y SOLO MIA.
Me subí a la moto en cuanto salí del Shibusen. Tenía una ligera impresión de que esa loca a la que no se le veía un ojo me seguiría. El motor rugió cuando arranqué al segundo amor de mi vida (mi moto) y me dirigí a mi apartamento. Cuando subí a mi piso y vi que todo estaba en orden, metí un poco de pasta de la noche anterior en el microondas. Esperé 3 minutos y al sacarlo, espolvoreé una buena cantidad de queso rayado por encima y me senté en el sofá frente a la tele. Comencé a hacer zapping hasta que vi un programa sobre cine y me puse a verlo. Cuando terminé mi plato de pasta y lo dejé sobre la mesita del café me entró un sopor pesado, así que me quité los zapatos y me deslicé sobre el sofá. Me sentí muy cansado de forma repentina, y me quedé dormido. De nuevo volví a soñar con los ojos de Lucy.
…
Me desperté a las 7. No podía creerme que hubiera dormido durante 3 horas, así que me desperecé y me metí en la ducha por segunda vez en el día. Cuando terminé, volví a mi cuarto. Tenía 45 minutos para arreglarme y llegar al Death-Bar, así que abrí mi armario y cogí unos pantalones vaqueros desgastados y una camisa negra. Dejé los últimos botones superiores e inferiores de la camisa sin abrochar, para darle un toque desaliñado y rebelde al look. También me puse una chaqueta encima. Me coloqué una diadema negra en el pelo en lugar de mi cinta habitual para que el flequillo no me tapara la cara y esparcí sobre mí un poco de colonia. Revisé la imagen que el espejo daba de mí. Soul Evans, al estilo cool de Soul Evans.
Agarré mi móvil y mis llaves y salí del apartamento y del edificio. Cogí mi preciosidad con ruedas y llegué solo 5 minutos más tarde de lo previsto. Me miren por donde me miren, soy de lo más cool.
Al empujar la puerta del bar y dirigirme a nuestro sitio habitual (que eran dos mesas juntas) vi a mis amigos.
-Hey, Soul –me saludó Black– ¿Qué hay?
-Hola, Black. Mr. Simétrico, chicas –les saludé a todos con una sonrisa-.
-Mira qué gatito hemos encontrado, Soul –Black se echó hacia atrás en su silla y apareció esa chica nueva. Tenía el brazo del supuesto Dios sobre el hombro y la mirada fija en la mesa.
Vaya por Dios, la rarita.
-Ah, hola… tú.
Ella me miró por una fracción de segundo y asintió con la cabeza. Me resultó vagamente familiar. Bah, serían imaginaciones mías.
Me senté en frente suya, que era mi sitio. Tsubaki pasó su mirada de la Sra. Extraña a mí, y de mí a ella.
-Me parece que no os han presentado, ¿verdad?
Me quedé callado, y como el silencio otorga, Tsubaki nos presentó.
-Soul, ella es Maka. Maka, este chaval tan majo se llama Soul. Seguro que os llevaréis bien.
De mala gana le ofrecí mi mano por encima de la mesa.
-Encantado de conocerte, Maka –aunque no fuera del todo cierto, al menos debía ser educado, ¿no?-.
Ella levantó un poco la mirada de la mesa estiró su mano hasta coger la mía. Al tocarla me produjo una descarga eléctrica diminuta, pero la noté. La miré a la cara y ella elevó poco a poco su mirada hasta que se encontró con la mía. Su ojo visible era más oscuro que esta mañana. ¿Añil? Deben de ser las luces. Ahora que me fijo en ella, no es del todo fea. Más bien, es hasta guapa. Sin darme cuenta, apreté un poco más su mano y ella miró nuestros dedos unidos. Volvió a mirarme a los ojos y me sorprendió su voz débil y triste.
-Igualmente… Soul –dijo mi nombre con un matiz que no llegué a captar-.
Me estremecí con su susurro y solté su mano. Sus uñas eran largas y bien cuidadas, sus manos pequeñas y sus brazos delgados. Llevaba una muñequera de cuero negro sujeta con dos hebillas.
De pronto, me di cuenta de que todos los demás estaban hablando ya de sus cosas. ¿Qué coño acababa de pasar con esta chica? Lo cierto es que pestañeaba mucho y eso no era cool, pero por lo demás… podría ser incluso deseable.
Me uní a la conversación de Black y Kid, que nunca se ponían de acuerdo en nada y me metí un poco con ellos. Las chicas trataban de entablar conversación con Maka, pero ella solo respondía con asentimientos y negaciones con la cabeza. Cuando había pasado un buen rato y decidimos irnos a casa, me despedí de mis amigos y de Maka.
-Adiós, chicos.
-Adiós, Soul –me respondieron sonrientes mientras se iban en dirección al coche de Kid-.
Vi como la tal Maka caminaba lentamente en dirección contraria.
-Hey, Maka –ella paró y me miró de reojo – ¿Necesitas que te lleve a algún lado? Tengo la moto aquí mismo.
La verdad era que esa chica me resultaba demasiado misteriosa y como soy alguien extremadamente cool, no podía quedarme con la duda.
-No, gracias. Puedo caminar.
-Pero es de noche…
-Estoy bien. En otra ocasión, tal vez.
Apenas habló en un susurro, pero la escuché. Siguió caminado calle arriba y yo alcancé mi moto y encendí el motor.
…
Una vez que llegué a casa ni siquiera tenía ganas de cenar. Dentro de un rato Black Star volvería, pero siempre aprovechaba al máximo el tiempo que podía estar con Tsubaki.
Sin ducharme siquiera, me fui a mi habitación y me quité la ropa. Me metí en mi cama King Size (otro de mis caprichos) y me dispuse a dormir, no sin antes dar un par de vueltas en la cama.
…
Cuando me desperté a la mañana siguiente, todo fue igual. Sudor, lágrimas y la garganta seca. Tomé mi habitual ducha y partí hacia el Shibusen con Black Star. Encontré a mis amigos en la puerta con Maka, y entramos todos juntos. Al parecer, tenía con ella todas mis clases, y nuestro tutor la sentó a mi lado. Ese hombre está loco, nos amenaza con diseccionarnos. Al menos, no lo tenemos en todas nuestras clases.
Maka era muy seria y se concentraba mucho en clases, y yo me aburría tanto que me dediqué a observarla casi todo el tiempo. Espera un momento… ayer tenía los ojos azules claros (bueno, el ojo), ¿Por qué ahora los tenía marrones? Tenía que empezar a saber cosas de ella o me volvería loco. Le di la vuelta al cuaderno que tenía delante y en la última página escribí con mi letra cool.
"¿De donde eres?"
Le pasé el cuaderno. Ella dio un respingo al sentir el tacto de éste sobre su camiseta negra para gigantes de manga larga. Puso su mano sobre el cuaderno y lo atrajo hacia ella. Leyó mi pregunta, y con una letra hermosa y alargada contestó.
"De aquí"
"¿Y como no te he visto antes?"
"Estudié fuera por un tiempo, se podría decir"
Cambié el hilo de la conversación.
"¿Cuándo es tu cumpleaños?"
"En Julio" "¿El tuyo?"
Por fin me preguntaba algo. Respondí.
"En marzo"
Ya no pregunté nada más porque el profesor había mandado unas actividades para hacer en clase y no quería distraerla más. ¿Qué me pasa? Yo debía detestar a esta chica y sin embargo… me atrae. No sé que desastre puede estar ocurriendo en mi cabeza.
Después de todas las clases, pudimos por fin volver a casa. Mientras yo hablaba de tonterías con Black Star, oí a las chicas invitar a Maka a irse de compras con ellas. Ella no aceptó en un principio, pero con la insistencia de Liz y Patty desistió. Le lancé una mirada compasiva con un poco de dramatismo y me pareció ver algo de diversión en su rostro.
-Bueno chicos, nos vemos –se despidieron ellas-.
Volví con Black al apartamento en mi moto y él preparó algo ligero para comer. Mientras degustábamos el plato en silencio en la cocina, Black hablo.
-Oye, Soul.
-¿Si?
-¿Qué te parece Maka?
Ante esa pregunta, pensé bien mi respuesta, no quería que sonara falsa o la pudiera malinterpretar.
-Es un poco rarita, pero me parece maja.
-Os vi en clases escribiéndoos. ¿Ella te gusta?
Black, aunque parece ser un gilipollas de cuidado, es muy perceptivo.
-No, Black, no me gusta. Solo intento animarla e integrarla un poco.
-Te recuerdo que la detestabas antes de conocerla.
-Bueno, la gente puede cambiar de opinión, ¿no?
-Si, supongo…
…
Me desperté la mañana del viernes con ganas de ir al Shibusen, solo para terminar más temprano y poder salir por la noche. Las clases fueron la mar de lentas, pero mirando a la persona que tenía al lado se me hacían más cortas. Ese día, Kid y Chrona se fueron a hablar a solas por petición del hijo del director, y supuse que pasaría algo entre ellos dos. Cuando por fin llegó la hora de irse a casa, quedamos todos para comer en casa de Tsubaki, ya que sus padres no solían estar y siempre nos decían que fuéramos a hacerle compañía a su hija. Maka no vino con nosotros, sin embargo.
-Hey, ¿por qué no vino Maka con nosotros? –pregunté mientras prácticamente engullíamos toda la comida que Tsubaki había preparado-.
-¿No te lo dijo? –Me contestó la mayor de las Thompson –trabaja a tiempo parcial para pagar su casa y tener para sus gastos, vive sola.
-¿Ah, si?
-Si. Su padre le da dinero todos los meses, pero ella no lo acepta y se lo devuelve. Vendrá cuando salga del trabajo.
-Pues vaya. ¿Qué tal las compras?
-¡Oh, si, las compras! –Gritó Lizzy emocionada – ¡Fueron geniales! Definitivamente, Maka tiene bueno gusto para la ropa. ¡Y tiene un cuerpo tan bonito y es tan guapa! Nos divertimos mucho probándole cosas y más cosas.
-Si, la pobre cogió un trauma –dijo Tsubaki –creo que nunca más la convenceremos para que venga con nosotras.
-Oh, ya verás que si –dijo Patty –en el fondo se lo pasó bien. Aunque tú estabas muy seria sin Black…
-E-eso no es cierto…
-YAHOOO! ¡Pues claro que si, si soy su Dios supremo! ¡Y el de todos ustedes!
Tsubaki enrojeció a más no poder mientras Black reía a carcajada limpia y ponía su habitual pose de Dios.
-Además –dijo ya en un tono formal y tomando a su novia por la barbilla de improvisto –yo también la eché mucho de menos –susurró y la besó en los labios-.
A Tsubaki casi le da un chungo ahí delante y los demás vomitamos arcoíris a más no poder. Black se estaba volviendo un moñas de primera, pero solo con Tsubaki. Hacía tiempo que no miraba a ninguna chica, ni siquiera para pedirle la hora. En verdad, había madurado mucho.
Después de charlar durante dos horas de un montón de cosas, alguien llamó al timbre. Yo me encargué de abrir la puerta, y descubrí gratamente que era Maka. Su pelo iba recogido en dos clotas bajas a los lados de su cabeza, y volví a sentir algo que me apretaba el corazón. Llevaba unos vaqueros negros y una camiseta más pequeña que las que solía usar. Esta sería solo un par de tallas más grande que la suya, y de manga corta. Pude apreciar que sus brazos eran delgados y su cintura estrecha, que combinaba a la perfección un unos pechos bastante voluptuosos para su altura. Las muñequeras seguían en su lugar. Se había maquillado un poco los ojos, pero uno de ellos seguía tapado por su pelo. El otro era gris.
-Hola, Maka.
-Hola.
-Vamos, pasa. Íbamos a ver una película, te estábamos esperando.
-Vaya, gracias –se veía cansada, pero no le pregunté al respecto-.
La conduje hacia la sala de estar, donde empezamos a ver una película de acción bastante mala, pero entretenida. Kid escogió el centro del sofá simétrico, y se deprimió porque Black le dijo que arruinaba la perfecta simetría del lugar con su pelo. Liz y Patty se sentaron a ambos lados. Black y Tsubaki se sentaron en un pequeño sofá de dos plazas y con ella subida un poco encima de él. Chrona, sorprendentemente se sentó a los pies del sofá simétrico y apoyó su cabeza contra las piernas de Kid. Él sonrió y acarició el pelo rosa de ella con la mano dulcemente y la chica sonrió. Yo me senté en el suelo y recargué mi espalda contra el único sofá que quedaba y para mi sorpresa, Maka hizo lo mismo a mi lado en lugar de sentarse en el sofá y nos pusimos a mirar la película. Conforme el tiempo pasaba, los ojos de Maka se cerraban más y más, hasta que llegó un momento en el que le susurré.
-Maka, puedes echarte contra mí si quieres descansar un poco.
Ella se sonrojó un poco y negó con la cabeza.
-No es necesario…
-Insisto.
Y deslicé mi mano sobre sus hombros. Tiré de ella hacia mí y apoyé su cabeza sobre mi pecho. Al principio estuvo un poco rígida, pero al poco tiempo se relajó y caí en la cuenta de que se había dormido. En sueños se removió y acabó con la cabeza en mi regazo y su cuerpo hecho una bolita. La observé detenidamente. Su camiseta se había subido un poco y su piel era blanca como la leche. Miré su cara y era perfecta, prácticamente. Tenía rasgos inocentes, nariz recta y pómulos perfectos. Si me fijaba bien, tenía unas caderas anchas y un trasero muy bonito. No estaba gorda, pero no era extremadamente delgada. Simplemente perfecta. No pude resistirme a acariciar la suave piel de sus mejillas, y su tacto me volvió loco. Ella se revolvió en sueños.
-S-Soul... –susurró-.
Espera, ¿Qué? Bah, serán imaginaciones mias.
Bueno, ¿Qué les pareció? A mi personalmente me ha encantado escribir este capítulo. La verdad, quería cambiar un poco a algunos personajes y hacer algunas moñeces con ellos.
Con respecto a las actualizaciones, no se cuando volveré a subir un capítulo. Estoy bastante liadilla entre estudios, familia y novio y no puedo tirar de mi vida TwT Pero tened en cuenta que a más reviews, antes me pondré a escribir de nuevo. Recordad, cada cometario cuenta. Si, si, el tuyo también.
Nos leemos pronto~ Camie Evans.
REVIEW!
