Hola Buenas tardes… Esta historia se suponía que sería un "OS", no creo que tenga muchos capítulos, solo va a ser lo que salga de mi cabeza.
Editado: (Revisé este capítulo también, y le corregí todas las faltas de ortografía que pude encontrar y corregí el largo de los párrafos. Espero que así sea más entendible)
"Quiero que me cuentes acerca de nosotros"- dijo el rubio mientras tomaba un sorbo de café, mirando a la morena enfrente suyo que hacía lo mismo.
"¿Qué quieres saber?"- pregunto la morena, no sabía por dónde empezar había tantas cosas que contar
"¿Como comenzamos, Regina?"- si iba a vivir en esta realidad tenía que saber todos los detalles.
"¿Qué es lo que recuerdas de después de que la maldición se rompiera?"- preguntó la morena, ese era el punto desde donde todo había cambiado.
"Bueno, emm… Gold mando un tipo de fantasma detrás de tuyo"- la morena asintió, hasta ahí iban bien- "Lo mandamos al Bosque Encantado"- Otra vez la morena asintió- "Y Emma y Snow cayeron a través del sombrero"- Esta vez la morena dijo que 'no' con la cabeza- "¿Eso no sucedió así?"- pregunto el rubio obviamente confundido.
"No, nosotros fuimos los que caímos a través del sombrero David"- la morena agarró las tazas ya vacías, se dio media vuelta y las llevo para poder lavarlos. El rubio la siguió y se apoyó contra la mesada y cruzo los brazos para poder escucharla, era como un déjà vu, lo único que cambiaba era la, que aunque era de 6 meses, pequeña pancita de la morena.
"Fue un viaje bastante complicado, no parábamos de pelear todo el tiempo, yo quería arrancarte la cabeza"- dijo la morena entre risas al recordar esos días, el rubio se rio con ella, aunque no podía recordar nada, verla reír luego de verla llorar, era algo precioso.
"Qué fue lo que cambió?"- era obvio que algo había cambiado, él siempre se había peleado con Regina, ahora no lo hacían tanto como antes pero aun así, lo hacían. Y esta Regina era totalmente abierto con él, bueno era obvio eso ya que tenían un bebé juntos… pero…
Regina comenzó a contar la historia.
Habían caído una larga distancia a través del sombrero, hasta que finalmente con un gran golpe llegaron al suelo. Estaban en el Bosque Encantado otra vez.
Abrió los ojos y su cabeza lo estaba matando, era obvio que había caído fuerte y mucho, pero ¿Dónde estaba? ¿En dónde había caído?, recordaba haber estado luchando contra el succionador de almas… ¡Regina! ¿Había caído también? Busco entre los escombros y ahí estaba la reina, inconsciente, se veía tan frágil, no como la reina que era. ¡Tenía que despertarla y hacer que le respondiera todas sus preguntas!
"Date la vuelta"- dijo una voz de mujer detrás suyo, el rubio lo hizo, y enfrente de él había dos mujeres, una de pelo negro y ojos marrones, la otra completamente diferente, ojos azules y cabello colorado. La mujer de cabellos negros lo estaba apuntando con su espada, ¿acaso era una guerrera? Por su ropa podía creerse que sí.
"Tranquilas"- dijo el príncipe levantando sus manos en señal de rendición.
"¡Ustedes trajeron al fantasma! ¡Ustedes mataron a Philip!"- grito la colorada, se notaba que quería mucho, a ese Philip, quien sea que fuera.
"No está muerto"- dijo la reina levantando de con una mano en su cabeza. La guerrera apunto su espada hacia la ella.
"¿Qué sabes de Philip?"- pregunto la colorada de ojos azules, con esperanza en su vos.
El rubio miraba a la reina esperando que contestara la pregunta de la colorada.
"Como lo dice su nombre 'el Succionador de Almas' solo succiona tu alma, asique si devuelven el alma al cuerpo, tienen devuelta a su principito"-dijo la morena como si lo que acabará de decir fuera conocimiento popular, y fuera simple de hacer.
"Y cómo hacemos eso?"- pregunto la guerrera con un tono desafiante y desconfiado.
"No lo saben, y no lo sabrán… si no nos ayudan a salir de aquí"- al escuchar el 'nos' el rubio la miro desconcertado, acaso ¿había escuchado bien?
"Está bien"- dijo la colorada apresuradamente. La guerrera la miro rápidamente no muy complacida con lo que había dicho, la reina sonrió.
Las dos mujeres comenzaron a caminar delante del príncipe y de la reina. Se dirigían al lugar seguro en el que había vivido todo ese tiempo la guerrera 'Mulán'.
Tenía que averiguar alguna forma de salir de ese lugar, ya que después de todo su cabeza era la única que les iba a servir para volver… ¿volver? ¿Volver a qué? Ella no tenía nada… Henry estaba mejor sin ella, tal vez no había punto en regresar.
"Como sabes todo eso?"- pregunto el rubio.
"A comparación… yo uso mi cabeza"- dijo la reina sin mirar al príncipe. El príncipe no le dio importancia a ese comentario y dijo:
"Pensé que habías dicho que no existía"
"Me sorprende que me hayas creído, Charming"- dijo la reina pronunciando el nombre con desprecio.
"Ya que sabes todo, y usas tu cabeza… dígame su Majestad… ¿vamos a salir de aquí?"
"Primero no me llames así"- dijo la reina dándose vuelta e invadiendo el espacio del príncipe, quedando frente a frente uno del otro- "Y segundo no lo sé"- la reina dejo bajar su guardia unos segundos, dejando ver que realmente no sabía si volverían, y también dejando ver la incertidumbre que sentía en ese momento. Esto no fue intencionado y esperaba que el príncipe no la hubiera notado. Ella se dio la vuelta y siguió caminando con su porte real, como siempre lo hacía.
El príncipe lo había notado, y eso le preocupaba, si la 'Reina Malvada' estaba preocupada, entonces que le quedaba a él, talvez nunca volvería a ver a su hija, o a su esposa o a su nieto. Henry… ¿la reina lo amaba verdad? Ella iba a querer volver con él… eso le daba la seguridad de que volverían a casa… ¿casa? ¿En qué momento Storybrooke se había vuelto su casa? Este lugar solía ser su casa, su hogar.
"No me crees?"- pregunto la reina cortando la historia que estaba contando al ver la cara que tenía el rubio.
"No es que no te crea, es que"- el rubio no pudo terminar antes que la morena lo cortara.
"Claro, no recuerdas nada, no sientes nada por mí, ni por nuestro bebe y nunca lo vas a hacer, ¡que estúpida!"
"No digas eso, Regina por favor escúchame, ¿sí? Dame una oportunidad para explicarte lo que yo recuerdo"- dijo el rubio acercándose y tomándole las manos a la morena, ella asintió.
"El último tiempo fue muy complicado, cuando estuvieron en New York…"- el rubio hizo una pausa al ver la mueca de la morena enfrente suyo, Genial tampoco habían estado en New York,- "Cuando ellas estuvieron en New York, con un suero perteneciente al Dr Jekyll…"- la morena asintió sabiendo quien era el hombre.
"Te separaste de tu lado oscuro, te separaste de la Reina Malvada"- lo que vio en la cara de la morena lo sorprendió, ¿era shock? Estaba ¿sorprendida?
"¿Porque haría alguna vez eso David? "- pregunto la reina sacando sus manos del agarre en las que las tenía el rubio.
"Está bien, ella era una loca, YO era una loca desquiciada, era un monstruo, pero ¿separarme de ella? ¿Porque haría eso? Gracias a ella soy lo que soy, tengo a Henry y te tengo a ti, a Addison, ¡A este bebé! Ella es una parte de mí, ¿porque arrancaría a una parte de mí?, a ¿una parte de mi pasado?!"- Cada vez parecía que se enojaba más, subía el volumen un poco más. Es que no le encontraba sentido a porque haría eso alguna vez.
"Regina, por favor, cálmate, esto no le puede hacer bien al bebé"- dijo David con una voz suave y tranquila, la dirigió hacia el living y la sentó en el sofá.
"Es que no le encuentro sentido a lo que decís, ¡David!"- la morena pronuncio las palabras muy despacio y con una voz muy pequeña, una lagrima silenciosa corrió por su mejilla.
"Por qué no sigo con mi historia mejor?"- la morena sacudió la cabeza, y el rubio frunció el ceño en confusión.
"Ya fue demasiado para empezar el día"- explico la morena y el rubio asintió con la cabeza.
"¿Porque no te traigo un vaso con agua, te relajas por unos minutos y luego hacemos algo que te guste?"- pregunto el rubio con una sonrisa en su rostro.
No le gustaba ver a la reina así, jamás la había visto así, lo más vulnerable que la había visto fue en el funeral de Robín y nunca la había visto llorar tanto como en las últimas 24 horas.
Y ya ni sabía si esos recuerdos eran reales, luego averiguaría que pasaba con él, o si incluso la morena que estaba enfrente de él era real. Pero eso no se lo diría, eso era decirle que su bebe tampoco era real, y él no lo haría, no le podía romper el corazón más de lo que ya lo estaba haciendo.
