Este drabble es para Soe. Linda, acá tenes tu Harry/Luna. Espero que te guste. Sabelo que te tengo un cariño enorme y espero que hayas pasado una linda navidad.


Luna era inocente y pura. Tan buena que todos la tomaban de tonta.

Y a pesar de todo seguía sonriendo. ¿Por qué¿Por qué a pesar de todo lo que hacían ella sigue sonriendo¿En verdad estaba loca?. En ese caso ¿se había enamorado de una loca?

Talvez lo que él necesitaba era eso, una chica que sonriera todo el día, sin preocupación alguna. Alguien con inocencia y bondad.

Talvez lo que él necesitaba era a Luna. Pero no quería herirla, porque destruía todo lo que tocaba ¿por qué ella sería la excepción?. Debía pensar en ella y alejarse. Dejar de buscarla todo el tiempo y pasar inesperadamente por los pasillos por los que ella pasaba. Dejar de soñar con su sonrisa y con sus labios, en los cuales muchas veces se preguntaba a qué sabrían ¿Serían tan suaves cómo parecían? Dejar de ilusionarla con cosas que nunca pasarían. Porque en algún momento la tendría que dejar ¿no es así?

Debía detenerse y volver con sus amigos, que estaban en su sala común haciendo los deberes. Creyendo que estaba con Seamus en el jardín. Cuando en verdad se dirigía a su clase. Que en cinco minutos terminaba. Debía hacer tantas cosas, pero no hacía ninguna.

Antes de que sus pensamientos terminaran ya estaba en el pasillo, esperando que saliera. Para pasar ocasionalmente por allí y llevársela al jardín para disfrutar de su compañía.

Cuando Luna salió, como siempre sola. Y se dirige a su sala común. Harry se dispone a salir, interceptándola en el camino.

- Hola Luna- saludó alegremente.

Ella lo mira sorprendido de encontrarlo por quien sabe cuantas veces en el mismo lugar. O talvez sorprendida de encontrarlo en ese pasillo, como si fuera la primera vez.

- Hola Harry- saludó dulcemente, aunque un poco nerviosa.

- ¿Ya terminó tu clase?- preguntó, sabiendo la respuesta.

Ella sonríe de nuevo, un poco colorada.

- Sí, recién termina.

- ¿Quieres dar una vuelta?

Y como siempre, ella asiente sin dejar de sonreír. Y juntos van a caminar a los alrededores. Se sientan en el lago, ya que los días están lindos. Donde están horas hablando de seres que él no ve. Y le pide que se los describa para poder verlos. O finge ver uno, solo para verla sonreír esperanzada. Y aunque nunca los vea, él no duda de su existencia. Porque si ella los ve, es porque existen. Y si no, no importaba. Eran esos seres los que daban paz, alegría y esperanzas.

- ¿Por qué, Harry?- preguntó con una pizca de dolor. Lo cual descoloca al moreno, que se queda paralizado.

Esperó paciente a que contestara. Y al ver que no lo hacia, decidió hablar.

- ¿Por qué estas conmigo?. Soy conciente de todo lo que me dicen, pero es cruel lo que me haces- contestó con más angustia que la anterior.

Otra vez silencio. No sabía que decir ¿en verdad lastimaba a Luna¿cómo era capaz de lastimar a alguien sin notarlo?. Luna era lo que lo mantenía en pie muchas veces. Y aunque su ayuda no era igual a la de sus amigos. Era importante, él la amaba. Y no quería su mal.

Pero Luna no comprendió el por qué de su silencio. Había soportado muchas burlas en su vida. Pero nunca habían jugado con sus sentimientos de aquella manera ¿qué había hecho para que le hiciera eso?. Él ya debía tener experiencias con chicas, como para saber que lo que hacía la enamoraba cada vez más.

Con los ojos empañados se puso de pie para volver al castillo. No había nada más que decir. Quedaban mil dudas, pero no quería lastimarse más. Ya suficiente era con esa silenciosa despedida.

Harry vio como se iba, como el viento movía su rubia cabellera de un lado a otro. Había visto sus grandes y saltones ojos celestes llorosos. No podía entender que había sucedido. Como todo se había venido abajo en tan poco tiempo.

-¡Espera!- rogó angustiado.

La rubia se detuvo al instante. Y con dolor, giró sobre sus talones para verlo.

Otra vez silencio. Aquel silencio que la mataba, y a él lo desesperaba.

-No- musitó en voz tan baja, que Luna no sabía si en verdad lo había escuchado o imaginado.

-No me dejes- contestó. Sin estar seguro de lo que decía.

Luna seguía en estado de shock, sin estar del todo segura que no era su imaginación la que hacía que escuchara todo aquello. O talvez un sueño. Si así era, rogaba jamás despertar.

Aquel silencio le dio fuerzas a Harry para seguir hablando. No quería perderla, no podía hacerlo.

-Perdón. Perdón si te lastime. No... No quería lastimarte, no quiero hacerlo- quería seguir. Decirle todo lo que significaba para él. Pero no podía. Porque había enfrentado muchas cosas en su corta vida, pero nunca algo como aquello. Tenía miedo, estaba desesperado. Debía decirle todo lo que sentía por ella, pero simplemente no podía.

-Harry. Si no quieres hacerlo. Por favor, no sigas con esto- de sus ojos celestes brotaban lagrimas que caían por sus mejillas.

-Pero yo te quiero- murmuró con la cabeza gacha.

Había soñado millones de veces con aquellas palabras. En todas las situaciones que uno se imagina. Pero nunca imagino que la harían sentir aquello. Una revolución nació de su pecho, haciendo que sus piernas comenzaran a temblar. Impidiéndole caminar hacia donde él estaba. Dejándola muda de la impresión.

-Yo... Yo también Harry- contestó, cuando creyó poder tener las suficientes energías.

El chico levantó la vista, mirándola esperanzado. Tenía un nudo en la garganta por la emoción. Se levantó con lentitud. Y con pasos torpes caminó hacia ella.

Le pareció que la distancia que los separaba se hacía cada vez más grande, para su desgracia.

Pero cuando estuvo al lado suyo, respiraba agitadamente. La miró con amor, sin creerse que tanta hermosura lo quisiera a él. Justamente a alguien como él. Pero así era, Luna era suya. Como él era de ella.

Acarició con dulzura su rostro, haciendo que Luna cerrara los ojos con tranquilidad, paz, y sobre todo con alegría. Él siguió acariciándola, cuando llegó a sus labios, los delineo con más lentitud que antes.

Dejó sus manos caer al costado de su cuerpo, y un poco temeroso, juntó sus labios con los de ella. Fue un leve roce, pero que basto para hacerla estremecer y derretirse de amor.

-Te quiero- confesó ella sonriendo inocentemente. Aún sintiendo su aliento mezclarse con el suyo.

-Yo también-contestó él, volviendo a unir sus labios con los de él, los cuales eran tan suaves como imaginaba.


¿Qué les parecio? Espero que les haya gustado. Soe, unplacer conocerte :)

Gracias a Paulita Granger y Little Pandora por sus comentarios.

Mañana subiré para Sweetie, creo.

Besos.

Luzbelita!