Tanto los personajes como la idea de Zero no Tsukaima no son de mi propiedad, sino del autor de dicha obra, Yamaguchi Noboru (Que en paz descanse)


Así que no fue un sueño.

La intensa luz que entraba por la ventana irritó mis ojos, los cuales apenas había abierto. Miré a mi alrededor por unos segundos. El suficiente tiempo como para recordar los eventos del día anterior.

Sí, esto es algo raro.

Me había tomado la situación con más calma de la que yo hubiera esperado. Quizás porque la magia no me era nada ajena y conocía ya la existencia de otro mundo, el impacto de ser invocado no fue tan grande. Eso, a pesar de ser una fortuna, era algo en lo que no había pensado.

Ahora bien, creo que ya debería ser hora.

Quería quedarme durmiendo más tiempo, en especial porque no estaba de buen humor, pero ya que Louise me dijo que la levantara temprano no tenía más remedio que pararme. Parecía ser del tipo que se ponía de mal humor fácilmente, uno peor del que yo estaba en ese momento, y prefería evitar la molestia de tener que soportar algo así. Cabe mencionar que ella no me dio una hora exacta en la que debía despertarla. No obstante, yo tenía algo en lo que podía confiar para situaciones como esa. Usualmente, mi instinto me despertaba en el momento indicado para evitar cualquier inconveniente. Tomando eso en consideración, intenté levantarme.

Sí... esto no es bueno.

La cama era similar a una nube. Normalmente me leventaba en el momento adecuado, pero salir de la cama siempre era un problema. Obviamente, la comodidad que me ofrecía la cama de Louise sólo hacía el problema peor.

Puedo descansar cinco minutos más, ¿no es así? Ella seguro lo enten... No, no lo hará.

Di un largo bostezo y empecé a estirar mi cuerpo, el cual estaba ligeramente entumecido. Si fue porque había pasado mucho tiempo desde la última vez que dormí como gato, era algo que no sabía con certeza. Una vez terminé mis estiramientos, me acerqué al borde de la cama y salté al suelo. Puse mi cola en una posición determinada y me transformé en humano. Finalmente, di un par de pasos para colocarme frente a Louise, quien seguía durmiendo.

— Oye, despierta…

Me detuve antes de terminar esa oración, pues había recordado algo más.

Sí, ahora que lo recuerdo, se supone que es mi ama.

El día anterior le había hablado de una forma en la que jamás creí que llegaría a hablar. Es por eso que sería difícil acostumbrarme. Además, había algo más de lo que me había acordado, la forma en la que ella me veía.

Soy una especie de sirviente para ella, ¿verdad? Pensé a la vez que suspire levemente. En verdad será una molestia tratarla como mi ama. Como sea, no es como que me fuera a quedar mucho tiempo.

— Señorita Louise, es hora de levantarse.

No recibí palabras como una respuesta, sino un suave ronquido. Mentiría si dijera que no fue adorable de cierta forma.

Si tan solo despierta fuera igual de tierna.

— ¡Señorita Louise!

— ¡Ah! ¿Q-qué? ¿Qué pasa?

— Ya es de día, por lo que debe levantarse.

— ¿Eh? ¿Quién eres tú?

— Su familiar.

Louise me miró fijamente. Ella se quedó callada por unos instantes antes de hablar nuevamente.

— Oh, es cierto. Ahora que lo recuerdo, te invoqué ayer.

Di un pequeño suspiro como respuesta a sus palabras.

Louise, después de quitarse las sábanas de encima, se levantó.

— Ropas

Miré alrededor de la habitación para buscar lo que ella me había pedido. Una vez ubiqué su uniforme, el cual estaba doblado encima de una silla e imaginé era la prenda que debía alcanzarle, lo cogí y se lo entregué.

— Aquí tiene.

Como acto reflejo me di la vuelta, pues tenía un presentimiento de lo que iba a suceder. Después de escuchar el pequeño sonido del camisón siendo dejado sobre la cama, supe que mi sospecha había terminado siendo cierta. Al igual que el día anterior, ella se desvistió sin inmutarse por mi presencia.

— Vísteme.

Debes estar bromeando.

— Señorita Louise, no debe estar hablando en serio.

— Si tiene a un sirviente cerca, ¿por qué se vestiría un noble por sí mismo?

Razones se me podían ocurrir muchas, pero para tratar de evitar una discusión, apelé a su piedad y le dije la excusa más convincente que tenía en ese momento.

— Le ruego que entienda mi situación. Ciertamente la acepté como mi ama, pero debe entender que hay cosas que preferiría no tener que hacer.

A pesar de que le estaba dando la espalda a Louise, pude sentir el como ella me miraba fijamente. Intuí que algo de enojo se podía notar en su rostro.

Supongo que al final no va a ser completamente obediente. Pensó Louise. O quizás solo necesita más tiempo para entender quién está al mando. Sí, seguramente es eso.

— Tienes suerte de poder usar magia, porque si no fuera así, vestirme sería tan sólo una de las tantas tareas que tendrías que hacer. — Dijo Louise.

La estudiante comenzó a ponerse su uniforme por sí misma. Una vez terminó de vestirse, ella me habló con su típico tono autoritario.

— Vamos a desayunar.

Al escuchar esa declaración, me di la vuelta para ver a Louise, quien estaba terminando de colocarse su capa. Me adelanté y caminé hasta la puerta para abrirla. Sin embargo, no salí de inmediato, pues esperé a que Louise pasara primero, para después yo seguirla.

A lo largo de la pared del pasillo había tres puertas de madera idénticas a la que pertenecía a la habitación de Louise. Mientras caminábamos, una de dichas puertas se abrió y de esta salió una chica casi tan alta como yo. Ella llevaba el mismo uniforme que Louise. Cabe mencionar que ello era su única similitud notable. A diferencia de Louise, ella tenía pelo rojo y una piel bronceada. Además, tenía cierta característica que hacía total contraste con Louise, un gran busto, el cual estaba a la vista por dos botones que se habían dejado desabrochados.

— Buenos días, Louise. — Dijo de repente la chica.

Louise, quien ya había volteado a verla, no tardó en fruncir su ceño y responder.

— Buenos días… Kirche.

La actitud negativa de Louise hacia Kirche fue algo que noté de inmediato. El sólo verla pareció ser suficiente para ponerla de un mal humor considerable. Dicha reacción no pareció afectar en lo más mínimo a Kirche, quien me señaló de pronto e hizo una pregunta. Pregunta que, curiosamente, no estaba dirigida a mi persona.

— ¿Ese es tu familiar?

Un tono provocativo se pudo notar en esa pregunta.

— Así es

— ¡Así que en verdad es un humano! ¡Louise la Zero invocando a un plebeyo como familiar! ¡Sin duda no podía esperarse nada más!

Con esas palabras pude entender la intención de su primera pregunta. Era una burla, tanto hacia Louise como a mí. Eso ciertamente me molestó un poco. Mi humor ya era lo suficientemente malo y su comentario no ayudó en lo absoluto. Sin embargo, no pude evitar que algo de lo que ella dijo llamara levemente mi interés.

Zero... por lo que recuerdo, ayer también la llamaron así.

Louise, por su parte, permaneció en silencio. A pesar del intento de provocación proveniente de Kirche, el rostro de mi autoproclamada ama no expresó furia alguna. Uno podría deducir que el hecho de que yo podía hacer magia era la razón de esto. Kirche se había burlado de ella por haber invocado a un simple plebeyo, mas eso era algo que se alejaba de la realidad. No pude evitar pensar en lo humillante que podía ser invocar a un humano común y corriente como familiar.

Entonces, Kirche habló nuevamente. Su tono de burla cambió a uno de arrogancia.

— Yo también convoqué a mi familiar ayer y fue en el primer intento.

— ¿En verdad?

— ¡Flame!

En respuesta a su llamado, un lagarto rojo oscuro salió de la misma habitación por la había venido Kirche. Al acercarse la criatura a nosotros, mi cuerpo se rodeó de cierta sensación que no pude ignorar, calidez. Yo tenía una genuina curiosidad por la criatura, aunque también sentí algo de incomodidad por su presencia.

— ¿Qué es esa cosa? — Pregunté.

— ¡Ohoho! ¿Es tu primera vez viendo a un lagarto de fuego? No te preocupes, no te atacará a menos que yo se lo ordene.

— ¿Es eso una salamandra? — Preguntó Louise.

— ¡Estás en lo correcto! Mira la llama tan viva en su cola, es una prueba irrefutable que proviene de Las Montañas de los Dragones de Fuego. — Respondió Kirche con un evidente orgullo en su voz.

— Qué bien. — Dijo Louise con un claro desinterés.

— ¿Verdad que sí? Encaja perfectamente con la afinidad al fuego que poseo yo ¡Kirche la ardiente! La que provoca que los chicos caigan a sus pies por donde vaya. A diferencia de ti ¿verdad?

Seguido de esas palabras, Kirche infló su pecho. Esa acción causó una reacción por parte de Louise. Además de un aumento en su mal humor, ella imitó la acción de Kirche. No obstante, la marcada diferencia entre ellas dos hizo que el movimiento de Louise no tuviera el mismo impacto.

— A diferencia de ti no tengo el tiempo de coquetear con cualquier chico que vea.

Kirche sólo dio una calmada sonrisa como contestación a las palabras de Louise. Luego, ella volteó su cabeza para mirarme.

— ¿Y cómo te llamas?

— Aztor.

— Ese es un nombre bastante raro. En fin, ya me voy.

Kirche acarició su pelo y procedió a marcharse junto a su familiar. Segundos después de que ella se perdiera de vista, Louise levanto su puño en dirección al lugar por donde la pelirroja se había retirado.

— ¡Esa chica siempre me irrita! Estoy segura que me esperó solo para presumirme a su salamandra.

Un suspiro imperceptible para ella provino de mi parte.

Si se queda de mal humor, entonces este será un largo día.

— Tranquila señorita Louise, no deje que eso la enoje. Después de todo, no soy un simple plebeyo.

Louise miró en mi dirección. Luego de unos instantes, ella dio suspiro y me respondió.

— Tienes razón. Ella pudo invocar a una salamandra de fuego, pero yo invoqué a un noble de otro mundo. Eso sin duda me hace mucho mejor que ella.

Cerré los ojos e le di una sonrisa para mostrar mi conformidad a sus palabras. El haberla podido calmar en verdad fue un alivio para mí.

— Eso me recuerda que ayer nos fuimos a dormir y no pudiste decirme qué era lo que podías hacer. Quiero que me lo digas todo una vez estemos desayunando.

— Como usted ordene.

Me mantuve en silencio durante un breve instante.

— Por cierto, quizás no deba tocar este tema, pero, ¿podría saber a qué se refería esa chica cuando la llamó la Zero?

Recibí una respuesta inmediata.

— Eso es algo que no necesitas saber.

El enojo fue evidente en sus palabras.

Bien, mala pregunta. Necesito ser más cuidadoso.

— Entiendo. Me disculpo por haber hecho esa pregunta.

Después aceptar mi disculpa, Louise comenzó a caminar nuevamente. Por mi parte, no tardé mucho en seguirla.

Así que la Zero…

Era un apodo, de eso no cabía duda y tampoco hacía falta ser un genio para saber que se le había dado dicho apodo como parte de una mofa. Lo primero que vino a mi mente por ese apodo fue que la causa era una incapacidad de Louise por hacer magia, pero al considerar que ella me había invocado, descarté esa opción.

Bueno, la razón debería ser algo parecido a eso.

Mentiría si dijera que no tenía curiosidad y ganas de darle algo más de vueltas al asunto, pero no vi la necesidad de pensar mucho en ello. Además, ese apodo era algo que parecía enojar a Louise, por lo que era un tema que prefería evitar.

...

Nunca pensé que estaría en un lugar así.

El comedor de la Academia de Magia Tristain era, fácilmente, el edifico más grande en todo el campus. En dicho lugar se encontraban tres largas mesas colocadas de forma paralela, las cuales parecían estar asignadas para un año en específico. En cada mesa, el color de la capa que llevaban los estudiantes variaba. Aquellos que aparentaban menor edad tenían una capa marron, mientras los que parecían tener mayor edad, llevaban una capa morada. Finalmente, en un piso superior pude ver desayunando a los que parecían ser los profesores.

Louise y yo nos dirigimos a la mesa que estaba en el medio. Luego de detenernos, agarré una silla y la aparté de la mesa para ella.

Todavía necesita ser más obediente, pero al menos tiene algo de iniciativa. Pensó Louise.

Me quedé parado detrás de Louise, quien había empezado a dar gracias por sus alimentos. Mientras estuvimos caminando, no pude evitar contemplar el comedor. Era el lugar más grande y lujoso en el que había estado, así que era una reacción normal. De hecho, era tan grande que seguí admirándolo después de que Louise se sentara. No sólo la decoración había llamado mi atención, la exquisita comida hacía un perfecto juego con el lugar. Coincidentemente, justo después de haberle dado un rápido vistazo a cada rincón del lugar, Louise me dirigió la palabra.

— Bien, dime más acerca de la magia que puedes hacer.

¿Eh? Ah, cierto.

— Como lo desee, pero antes de ello, ¿podría decirme qué es lo que comeré?

En respuesta a mi pregunta, Louise apuntó a un plato vacío que estaba en el suelo y que yo había ignorado hasta ese momento.

Debes estar bromeando.

— No esperaba comer en el suelo. Además, está vacío.

— Como te dije ayer, sigues siendo mi familiar. Los familiares no tienen permitido entrar al comedor. Tú puedes hacerlo, pues hice una petición. Además, ya que eres un noble, te dejaré comer algo de esta mesa.

Eso no cambia el hecho de que comeré en el suelo. Pero, por otro lado...

Miré nuevamente la comida.

Creo que es aceptable. En verdad puedes ser considerada, ¿no es así?

— Muchas gracias por su amabilidad.

Fue muy difícil tomar una elección. Toda la comida se veía increíble, así que no era para menos. Después de decirle a Louise lo que me gustaría comer, me extendió su mano para que le entregara mi plato. Ella me sirvió lo que le había pedido y me devolvió el plato.

Ya con la comida en mis manos, le agradecí y procedí a sentarme en el suelo. Cabe mencionar que por un instante casi cometo el error de usar una silla. No obstante, una mirada algo severa de Louise hizo que recordara mi posición. Ciertamente, pude haberme quedado parado, pero consideraba que estar sentado era mucho más cómodo. Finalmente, empecé a comer.

Delicioso, delicioso. ¿Cómo puede ser esto tan delicioso?

Intenté recordar algún momento en el que hubiera comido algo mejor, pero ningún recuerdo llegó a mi mente. Lo exquisita que era la comida provocó que entrara en un especie de trance. Unos momentos después, Louise tosió levemente.

Ah, cierto, la explicación.

— ¿Algo en específico por lo que le gustaría que comenzara? — Pregunté.

— ¿Qué clase de hechizos puedes realizar?

— Hay un total de treinta y tres tipos de hechizos, cada uno con un nombre. Por mi parte, puedo realizar dieciocho de esos conjuros. Llamarada, prisión de agua, cañón de aire, lluvia de rocas, electrocutar, teletransportación, ilusión, vuelo, reducción, transformación, atracción, aumento de fuerza, zona de oscuridad, luz cegadora, parálisis, jaqueca, repulsión y vasallaje. Algo a recalcar es que esos hechizos pueden combinarse entre sí para fortalecerlos, pero no funciona bien con todos ellos. Por ejemplo, combinar llamarada y prisión de agua en un solo papel rúnico crea un efecto prácticamente inútil.

— Me puedo dar una idea de lo que hacen por el nombre. ¿Algunos hechizos que puedan juntarse y que lleguen a servir de algo?

— Si le agregamos llamarada a la lluvia de rocas, las rocas estarán prendidas en fuego. Si le agregas electrocutar a la zona de oscuridad, el oponente recibirá una descarga eléctrica de forma continua si permanece dentro del área de efecto.

— ¿Cómo se hacen los papeles rúnicos que mencionaste?

— Si no mal recuerdo, ayer le mencione que necesitaba una tinta especial. El cómo se hace esta tinta varía de persona en persona y es por eso que uno debe estudiar a fondo para poder fabricarla. Sucede lo mismo con el papel.

— Suena tedioso.

— Ciertamente lo es. La verdad, no es la profesión más atractiva, pero puede ayudar a que uno consiga muchos ingresos.

— ¿Qué tan buen mago eres?

— No soy excepcionalmente poderoso, pero estoy considerablemente por encima del promedio. Adempas, podría mejorar si pongo más esfuerzo.

Eso último no fue una completa mentira. No podría negar que lo que dije era algo que siempre me repetía a mí mismo cuando las cosas no salían como quería, pero no quitaba el hecho de que podía mejorar mucho si me tomaba las cosas seriamente. Sin embargo, aunque lo hiciera, todavía consideraba que llegar a ser el mejor en mi año seguiría siendo un sueño lejano.

— Pues debes tener una buena mentalidad, espero solo lo mejor de ti.

— Entendido, señorita Louise.

Es una pena que terminarás esperando en vano.

Tal como muchas otras personas, yo no ponía el máximo de mí en mis deberes. No lo hacía en mi mundo y tampoco tenía planeado hacerlo en mi nuevo entorno. La razón principal, no tenía motivación para hacerlo.

Aunque por otro lado, no haría daño investigar un poco sobre la magia de este lugar. ¿Será posible juntarlas de alguna forma? Quizás pueda obtener algo útil si puedo lograrlo.

— Por cierto, ¿existe otra forma de hacer esa magia que me mostrarte? Esos papeles rúnicos se ven poco prácticos.

— En realidad, existen otros tipos de magia. La magia rúnica es la más usada, seguida de cerca por la alquimia. El resto... no es tan relevante, así que no sé mucho sobre estas.

Hice una breve pausa.

— En cuanto a la magia rúnica, existen dos formas de usarla sin recurrir a los papeles rúnicos.

— ¿Cuáles son?

— Uno de ellos es mediante unas runas que se graban en tu cuerpo si ganas un duelo. Por cada duelo en el que sales victorioso podrás usar un hechizo sin tener que recurrir a un papel rúnico. Perderás el derecho a uno si te derrotan.

— ¿Duelos?

— Se dan dos cada semana. Por mi parte llevaba setenta y seis victorias. En contraste, tenía cuarenta y cinco derrotas. Es decir, ahora mismo puedo usar treinta y un conjuros libres.

— ¿Cuál es la segunda forma?

— Practica, mucha práctica. Algunos se dedican de lleno a la magia rúnica y llegan a ser capaces de realizar muchos hechizos libres.

Louise me llegó a hacer algunas preguntas más sin gran importancia. Algunas de estas sobre el papel que tenían los magos en mi mundo. Por mis comentarios del día anterior, pareció darle algo de curiosidad por saber de ese tema.

Cuando ambos terminamos de desayunar, nos dirigimos a la primera clase que tenía Louise en ese día. El salón al que nos dirigimos no estaba tan lejos y no tardamos mucho en llegar. El aula al que entramos me hizo acordar a los salones de algunas universidades. La mesa del profesor se encontraba en la parte inferior de salón, mientras que los asientos de los estudiantes ascendían como si estuvieran formando una escalera. Al momento de entrar al aula junto con Louise, los demás alumnos giraron para observarnos, todos ellos empezaron a reírse. Kirche se encontraba también ahí, rodeada por un gran número de chicos.

Algo que no pudo escapar de mi atención fueron los familiares. Había familiares de todo tipo: búhos, serpientes, gatos, cuervos, entre otros. Sin embargo, eran otros tipos de familiares los que terminaron por sorprenderme, los que se asemejaban a las que eran animales mitológicos en mi mundo y los que parecían criaturas sacadas de la mente de un niño con gran imaginación.

Un ojo flotante, quien diría que tal cosa podía existir.

Miraba con asombro mientras seguía a Louise a su asiento. Una vez ella se sentó, le dirigí la palabra.

— Iré a la parte trasera del aula, si me quedo aquí parado lo más probable es que bloquee la vista de los demás.

— Siéntate en el suelo, quiero que aprendas cómo funciona la magia en este mundo. Necesitas saberlo si vas a protegerme apropiadamente.

— Como desee.

El dónde estuviera realmente no me interesaba. Lo que quería en ese momento era ver cómo era la magia de ese mundo y no había mejor forma de hacerlo que en una clase. Mentiría si dijera que no estaba algo ansioso.

De pronto, la puerta y por esta entró la profesora, quien era una mujer de mediana edad. Ella no tardó mucho para posicionarse en frente del salón. Una vez todos los alumnos se sentaron en sus sitios, ella comenzó a hablar.

— Quiero felicitarlos por haber realizado con éxito su ritual de invocación. Yo, Chevreuse, siempre me regocijo al ver a los nuevos familiares que son convocados cada año.

De repente, su vista se posó en mí.

— Señorita Valliere, puedo decir que ha invocado un familiar bastante peculiar.

Luego de dicho comentario, el aula entera estalló en risas.

— Louise, no está bien recoger a un plebeyo cualquiera de la calle y hacerlo pasar por tu familiar.

Louise ignoró dicho comentario.

— Apuesto que ni siquiera pudiste lanzar el hechizo de invocación ¿verdad? Eso es tan típico de Louise la Zero.

Ese comentario hizo que Louise diera un golpe a su mesa y se parara de su asiento.

— ¡Señora Chevreuse, Malicorne el Resfriado me ha insultado!

— ¿El resfriado? ¡Mi nombre es Malicorne el Barlovento! ¡Jamás he cogido un resfriado!

— Pues con la voz tan ronca que tienes pareciera que has cogido uno.

En respuesta a eso dejé escapar una pequeña risa. No fue intencional de mi parte y, afortunadamente, logré disimularla para evitar que alguien la notara.

El chico que insulto a Louise se paró también. La profesora inmediatamente señaló a ambos con su varita y estos dos fueron obligados a sentarse repentinamente por un tirón.

— Señorita Valliere, señor Malicorne, detengan esta innecesaria discusión. Llamar a sus amigos por motes no es correcto.

— Podrán llamarme de esa manera, pero es sólo por una broma. Por otro lado, lo de ella no es más que la verdad.

Unas carcajadas se pudieron escuchar por algún lugar del salón. La profesora hizo otro movimiento con su varita y dichas risas cesaron. Desde mi posición no pude ver nada, pero por su siguiente comentario me dieron ganas de levantarme y ver qué fue lo que hizo.

— Permanecerán en este estado durante el resto de la clase. Bien, es momento de empezar con la clase.

La señora Chevreuse agitó su varita, lo que hizo aparecer unos cuantos guijarros en su escritorio.

— Mi nombre rúnico es Arcilla roja. Este año les enseñaré todo lo que tenga que ver con la magia del elemento Tierra. Señor Malicorne, ¿podría decirme cuales son los cuatro grandes elementos?

— S-sí Srta. Chevreuse. Son el Fuego, el Agua, la Tierra y el Viento.

— Y todos ellos combinados con el perdido elemento del Vacío forman en total 5 elementos. Por su parte, la Tierra ocupa una posición muy especial y no lo digo por preferencia ni porque tenga afinidad con ella. Si el elemento Tierra no existiera, no podríamos producir ni procesar metales o levantar edificios a partir de enormes piedras.

Tenía mis sospechas, ya que aquellos capaces de usar magia, los nobles, estaban en la cima de la sociedad. Sin embargo, parece que en este lugar la magia es mucho más influyente de lo que pensé.

— Deben recordar que la base de la magia de la Tierra es la transmutación.

Luego de decir eso, Chevreuse agitó su varita sobre los guijarros y al susurrar unas palabras, estos brillaron intensamente. Después de desaparecer dicho brillo, se pudo apreciar que los guijarros pasaron a ser trozos de metal.

— ¿E-eso es oro, Srta. Chevreuse?

— No, no. Es bronce. Sólo los magos Cuadrangulares pueden hacer esa transmutación. Yo soy sólo una maga triangular.

Se pudo apreciar un tono de presunción en su voz.

— Imagino que una maga triangular es aquella que puede dominar tres elementos ¿verdad? — Le susurré a Louise.

— Algo así. Es la cantidad de elementos que puede aplicar en un hechizo, no tienen que ser necesariamente tres elementos diferentes. Es posible usar dos veces el mismo elemento en un hechizo.

— ¿Qué se logra con ello?

— Fortalecerlo.

— Ya veo, por cierto, ¿cuántos elementos puede aplicar en sus hechizos, señorita Louise?

Louise volvió a poner su mirada al frente de la clase. En su rostro se notaba algo de frustración.

— Srta. Valliere, si tiene tanto tiempo para hablar, ¿por qué no nos demuestra sus habilidades?

— ¿Eh? ¿Yo?

— Así es, intente cambiar estos guijarros por el metal que desee.

Louise no se levantó. Volteé a verla y pude notar que parecía estar preocupada y nerviosa.

— Señorita Louise, ¿sucede algo malo? — Le pregunté.

De pronto, Kirche habló.

— Lo mejor es que no la deje hacerlo.

— ¿Y eso por qué?

— Sería peligroso que lo intentara.

— ¿A qué se refiere?

— Es la primera vez que Louise está en su clase, ¿verdad?

— Correcto, pero escuche que suele poner mucho esfuerzo de su parte. Ahora, señorita Valliere, no importa si no lo logra al primer intento. Fallar es algo natural para todos.

— ¡Louise, no! — Gritó Kirche.

— ¡Lo haré! — Exclamó Louise, quien ya se había levantado.

Sin dejar esa expresión nerviosa, ella bajó hasta llegar al frente de la clase.

— Señorita Valliere, visualice en su mente el metal en el que piensa trasmutar los guijarros.

Louise asintió y agitó su varita mientras movía sus labios para recitar el conjuro.

De pronto, noté algo raro, pero no era algo proveniente de los guijarros. Los demás estudiantes se estaban escondiendo debajo de sus mesas

¿Qué es lo que están haciendo?

Volteé mi cabeza para ver a Louise nuevamente. Apenas terminé de hacerlo, vi como los guijarros estallaron. La explosión llegó hasta Chevreuse, mientras que a Louise la lanzó contra la pizarra.

Los estudiantes empezaron a gritar, mientras que los familiares armaron un completo caos. Kirche se levantó y señaló a Louise.

— ¡Por eso es que no debió intentar la transmutación!

— ¡Demonios! ¡¿Por qué no abandonas la academia de una vez?!

La profesora Chevreuse no hacía más que uno que otro movimiento, eso indicaba que seguía viva. Louise, por otro lado, estaba llena de hollín y su ropa estaba rasgada. Ella no parecía estar desconcertada.

— Parece que lo arruiné un poco…

— ¡Eso no es arruinarlo un poco, Louise la Zero!

— Tus posibilidades de éxito son y siempre serán Zero!

Así que de ahí viene el apodo.

Al final, la primera idea en la que pensé era, efectivamente, incorrecta. No era por no poder hacer magia, las explosiones eran magia después de todo, sino por los constantes fracasos al querer usarla.

El resto del salón siguió recriminando su actuar. Yo, por otro lado, simplemente me quedé de pie, observándola en silencio.


Bueno, seguiré escribiendo. De por sí me estoy divirtiendo y estoy esperando a ver cómo empiezo a arruinar las cosas a medida que avanzo la historia (?

Ah, cierto, cierto. Considerando que estoy escribiendo como un capítulo por cada capítulo de la novela (al menos hasta que esto se desvirtue), esta cosa tiene para rato, espero me sigan de aquí hasta el final.

[Acabo de publicar el capítulo 20 y decidí leer todo para corregir pequeños errores. Mientras leía esto, por un momento me dieron ganas de en verdad cambiarlo todo a tercera persona, pero desde el primer párrafo de mi cuenta que no sería cosa de cambiar solo algunas palabras. Noté que por mi modo de escribir, tendría que cambiar muchísimas cosas para pasarlo a tercera persona. Quizás algún día con más tiempo en una tercera corrección (?]

[Reescrito el 05/09/2017. Bueno, seguí con lo mismo que la reescritura del capítulo 1 y trato de caracterizar mejor a Aztor. Trato de darles un porqué a sus acciones. También convertí varios pensamientos a texto plano, pues en ciertas situaciones no tenía sentido que piense tanto mientras los demás no realicen ninguna otra acción en paralelo. ¿Saben? Al reescribir un cap me gusta darle el formato que uso actualmente.]

Gracias por leer.