Las cosas acababan de empeorar. Su amiga se casaba con el hombre que ella había pasado la noche anterior.

-Sínico-pensó, aunque ella no era mejor. Sonrió y fingió alegría para soltar un grito.

¡Felicidades!─dijo para abrazarla y de esa manera pudo al fin ver la cara del rubio el cual la miraba directamente a los ojos sin expresión alguna.

¿No es genial? Kaoru se casó hace unos seis meses y tiene unas semanas de embarazo ¡ahora yo me casaré!─hizo una pausa. ─Y tu sales con alguien─ El rubio tras Miyako alzó una ceja.

Si, es genial…─La pelirroja evitó hacer contacto visual.

Tú vas a ser una de mis madrinas, la otra será Kaoru por supuesto, ya quiero conocer a tu galán por cierto, debe ayudarnos con los preparativos…─

Hablaré con él…─Mintió. ─Felicidades a ambos─ Dijo para separarse de la rubia que seguía abrazándola. ─Miyako, debo regresar al trabajo─ le habló con una sonrisa.

Tómese la tarde libre.─ La voz del rubio les interrumpió. ─Tanto Kaoru como tú.─ no la miró a los ojos. ─Miyako, quiero ir con mi padre y con tu abuela a darles la noticia.─ Miyako le respondió al rubio lanzándose a sus brazos para besarlo.

Momoko no quiso ni pudo apreciar la tierna escena. Dio media vuelta sobre sus talones y caminó de regreso al elevador.

Al llegar a su escritorio observó la foto que en este había. Era una donde ellas, sus padres los de Kaoru y la abuela de Miyako jugaban un juego de mesa, todos estaban felices y sonriendo. Kuriko de apenas cuatro años había tomado la foto y aunque había salido chueca, era su favorita. Sonrió con nostalgia. Kaoru quién había dicho que el amor era para los idiotas, había sido la primera de las tres en encontrarlo, se había casado y esperaba a su primer hijo.

Miyako iba a casarse con el chico que soñaba desde los diez años y ella…bueno ella la peor persona que conocía.

Tomó las escales para bajar hasta la planta baja. Al llegar sintió los pies arder. Buscó con la mirada a Kaoru pero esta no estaba. Seguramente Miyako le había mandado llamar para darle la noticia y en su estado, seguramente había tomado el elevador. Sacó su cartera y miró dentro de ella para ver si tenía el dinero necesario para regresarle lo que le había pedido prestado en la mañana. Bien podía darle el dinero más tarde o dejarlo en su casa. Ahora no quería estar allí. Estaba segura de que la parlanchina de Miyako ya le había contado a Kaoru sobre su salida y o quería ni dar explicaciones ni echar mentiras una vez más. No en ese día. Sólo quería estar sola.

Tomó un taxi lo antes posible y le pidió que la llevara al bar más cercano. Momoko no se consideraba a sí misma como una mujer alcohólica, pero lo cierto es que la distraía de sus preocupaciones. El lugar estaba prácticamente vacío, había una señora de la tercera edad tratando de seducir a un joven el que claramente no estaba interesado.

Anda…─

Señora, ya le dije mil veces que no─

El pobre chico se movía incómodo. Sentía tanta pena por él. Lo observó un segundo pues le pareció sumamente familiar. Rodó los ojos. La mujer apenas podía sostenerse en pie, era fácil para él salir corriendo y dejarla allí y listo, su problemita hubiera acabado.

Una cuba─ pidió ella al bar tender que estaba por abordarla. Sintió como alguien se sentaba a su lado.

¿Puedes hacerme un favor?─ sus ojos rosas se encontraron con unos carmesí. Los del chico acosado por la anciana.

Seguro. No tengo nada mejor que hacer.─ Le dijo esperando deshacerse de él, pero este no comprendió.

Gracias. ─Susurró el pelirrojo al sentir una tercera presencia. ─Cariño, no te molestes, ya le dije a esa señora que no me interesa. ─dijo para tomarle la mano.

Momoko casi escupe su bebida de la impresión.

N-no te creo cariñi-to─ la señora evidentemente tenía más alcohol en su sistema del que podía soportar.

El chico volteó a verla con súplica en los ojos. Esta asintió. El asunto le comenzaba a dar gracia.

Señora, por favor deje a mi novio, sólo queremos disfrutar un trago…─

Tú cállate niña─ la mujer se tambaleó. ─No les creo─

No necesita creernos.─ Le contestó Momoko molesta.

No me iré si-sin mi hombre─ tomó el brazo del chico y lo puso sobre su seno derecho. ─Anda cariño─

El chico quitó su mano asqueado.

Ayúdame por favor─ le susurró.

Te ayudo si me devuelves el mismo favor. ─susurró. Aunque podía parecer un poco descabellado, no retractaría en su mentira. Presentaría a este chico como su novio y después diría que terminaron, el plan era perfecto y podía dejar su romance con Boomer en el olvido.

Bésense.─ dijo la anciana ─Si quieren que les crea bésense─

Los pelirrojos se miraron el uno al otro. Sus rostros se acercaron hasta nulificar el espacio entre ellos dándose un casto beso. Un flash los separó de golpe.

Momoko volteó hacía dónde se originó el flash y se sorprendió de ver a varios fotógrafos intentando retratar la escena. Había reporteros también.

Una castaña entre la multitud se puso frente a una cámara y gritó ─¡A Brick Him por fin se le ve con una chica!─

Los ojos de la pelirroja se abrieron lo más que pudieron. ¿Por qué todo el mundo tomaba fotos? ¿Quién demonios era Brick Him?