N/A. ¡Hola de nuevo! Segundo capítulo. He sido rápida porque, wow, ¿DE DÓNDE HAN SALIDO TANTÍSIMOS FAVORITOS Y FOLLOWS? Aunque la proporción reviews/follows ha sido un poco triste, lo cierto es que la aceptación que ha recibido este fic me ha sorprendido MUCHÍSIMO. Gracias especialmente a los que venís de "Y consumir tu cordura". Sois amor.

Pero he visto también muchas caras nuevas. Gentecilla a la que no conozco, ¡bienvenidos! Y gracias por darle una oportunidad a este fic. ¡Espero que os guste!

Dato que no di en el primer capítulo: la idea de esta historia está basada en la petición "Difícil" que solicitó LadyChocolateLover en el Amigo Invisible veraniego 2016 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black. Quería un fic donde Draco fuera un espía para la Orden y, tras una persecución de los carroñeros, acabara conviviendo en un refugio con Hermione. Esto es lo que ha salido.

La historia sigue siendo para ti, Lady. Y espero que la disfrutes.

Os quiero. Fin de la N/A.


Vivir en la misma casa


Harry, Ron y Hermione habían salido esa mañana sin decir una sola palabra a nadie sobre el objetivo de su búsqueda. Todo lo relacionado con los Horrocruxes seguía siendo un secreto que únicamente ellos conocían.

Tenían una hipótesis sobre el posible paradero de uno de dichos objetos, y querían comprobarlo. Se dirigieron a Pequeño Hangleton, donde llevaron a cabo una investigación exhaustiva que terminaron bien entrada la tarde con una única conclusión: allí no había ningún Horrocrux.

—Bien pensado, era obvio —dijo Hermione mientras caminaban hacia un bosque apartado con la intención de desaparecerse—. Él odiaba este lugar. Parecía poco probable que hubiera dejado aquí un pedazo de su alma para siempre.

—¿Y no podías haber llegado antes a esa conclusión? —gruñó Ron, que se había aburrido terriblemente ese día. Hermione sonrió con disculpa y Harry suspiró.

—Teníamos que asegurarnos, Ron.

Llegaron al bosque, eligieron un lugar apartado y se agarraron a Hermione, quien iba a efectuar la desaparición. En el último segundo, sin embargo, Harry la detuvo.

—Espera. Creo recordar… —Miró en torno a sí y frunció el ceño. El bosque a su alrededor se vestía de tonos brillantes, pero había algo oscuro que lo hacía distinto a cualquier otro—. Sí, estoy seguro. Los Gaunt vivían aquí, en algún lugar. En una casita ruinosa. Lo vi en el pensadero con Dumbledore.

—¿Crees que Quien-tú-ya-sabes podría haber dejado un Horrocrux en la casa de su madre? —preguntó Ron, abriendo desmesuradamente los ojos y mirando en torno a sí con renovado respeto.

—Tal vez no por el hecho de que fuera la casa de su madre sino la de su abuelo. Quiero decir, esa casa podría simbolizar su vinculación con Salazar Slytherin, ¿no? —siguió Harry, buscando a Hermione con la mirada para ver qué opinaba ella. La bruja se mordisqueó el labio inferior inconscientemente.

—Podría ser —dijo despacio—. Pero tenemos que regresar, Harry. Se nos ha hecho tarde y prometí que ayudaría a elaborar más pociones curativas.

—Pero ahora que ya estamos aquí sería una pena marcharnos sin comprobarlo —murmuró Ron—. No tardaríamos demasiado, ¿verdad?

Hermione miró su reloj de pulsera y alzó la vista hacia el cielo, vagamente visible entre el follaje de los árboles.

—Es que…

—Vuelve a casa —decidió Harry—. Ron y yo buscaremos la cabaña, echaremos un vistazo rápido y nos iremos también.

Hermione sacudió la cabeza.

—Nada de eso. Podría ser peligroso.

—Solo es una casita abandonada y ruinosa, Hermione —sonrió Harry, y Ron asintió guiñándole un ojo con diversión.

—Sí. Déjanos a nosotros. Para una cosa que seremos capaces de hacer solos sin tu ayuda, tenemos que aprovechar.

El comentario hizo reír a Hermione, que asintió.

—Muy bien. Pero daos prisa. Y mandad un Patronus si tenéis problemas. Oh, ¡y tened mucho cuidado! Por favor os lo pido, no hagáis tonterías.

Solo después de que los chicos hubieran prometido ser cautelosos unas cien veces, Hermione se enderezó, cogió aire y se desapareció, dejando tras de sí a sus dos mejores amigos solos en mitad del bosquecillo.

Llegó a Grimmauld Place, pero apenas había ascendido los primeros escalones hacia la segunda planta cuando la puerta de la entrada volvió a abrirse a sus espaldas, dando paso a un Severus Snape nervioso y más pálido incluso de lo habitual.

—Señorita Granger —dijo atropelladamente. Tenía la varita en la mano y el pelo por la cara—. Malfoy. ¿Ha vuelto? ¿Está aquí?

Hermione parpadeó con sorpresa.

—Yo… No lo sé, acabo de llegar y…

—¿Qué ocurre con Malfoy? —preguntó Tonks, que asomó la cabeza por la puerta de la cocina en ese momento.

—¿Está aquí? —insistió Snape, cada vez más alterado. Cuando Tonks negó con la cabeza, el pocionista se llevó las manos al pelo—. Está en peligro.

Tonks y Hermione se miraron un segundo para después volverse hacia el antiguo profesor, que bufó de impaciencia antes de explicarse.

—Lo han descubierto.


La Orden al completo, exceptuando a Harry y Ron —que aún no habían llegado—, se movilizó en pocos segundos. Snape, Arthur y Tonks fueron a Malfoy Manor tras enviar un Patronus a Narcissa con la intención de ayudarla a escapar junto a su marido, el cual no sabía nada de la cooperación de su mujer y su hijo con la Orden.

Los demás se dividieron, dirigiéndose a los posibles lugares donde Draco podría haber escapado según Snape.

Remus y Hermione se aparecieron en un bosque cerca de Wiltshire, a apenas unos kilómetros de Malfoy Manor. Lo recorrieron de un extremo a otro lanzando distintos hechizos localizadores, pero fue Remus con su agudo oído quien escuchó el ruido de la batalla.

Después, todo sucedió muy deprisa.


—¡Granger! ¡Muévete, maldita sea!

Hermione y Malfoy corrían apresuradamente entre las raíces de los gruesos árboles, esquivando hechizos y lanzando contraataques a sus espaldas siempre que podían. Afortunadamente había sido un grupo de carroñeros quienes habían encontrado a Draco en lugar de los muchos mortífagos que lo buscaban desde hacía dos horas por toda Inglaterra. Eran más lentos y torpes y no estaban entrenados, así que tenían posibilidades de escapar.

No muchas, pero sí algunas.

Hacía rato que habían perdido a Remus, quien se había quedado atrás para cubrirles la huida. Llevaban corriendo tanto tiempo que Hermione ni siquiera tenía fuerzas para dejarse arrastrar por el miedo.

Y fue entonces cuando su pie quedó enganchado en una de las raíces, haciéndola caer contra el mullido suelo musgoso del bosque.

Primero fue el sonido. Un chasquido, como una ramita partiéndose, y luego otro distinto, blando, caliente. Y después, llegó el dolor. Terrible, directo y lacerante, subiendo sin pausa desde la pierna.

Hermione gritó.

Malfoy se detuvo, dio media vuelta y lanzó un hechizo expansivo contra los tres carroñeros más adelantados que ya casi los habían alcanzado. Después saltó junto a Hermione y la agarró de la camiseta.

—¡Levántate, joder! ¡Hay que largarse!

Pero ella sacudió la cabeza, con las lágrimas resbalando por su mejilla. Apenas podía moverse, y la repentina visión de sangre hizo que se mareara. Solo entonces Draco bajó la vista y vio el desastre. Tragó saliva con fuerza y escupió una maldición. Alzó la vista justo a tiempo para ver que uno de los carroñeros ya se había puesto en pie y corría hacia ellos varita en mano. Draco no lo dudó. Levantó su propia varita y se preparó para lanzar el primer hechizo que se le pasara por la cabeza, fuera cual fuera.

En ese momento, sin embargo, alguien se apareció a su derecha.

—¡Petrificus totalus! —tronó la grave voz de Kingsley Shacklebolt. El carroñero se detuvo de golpe, congelado en mitad de una zancada, y se desplomó sobre el colchón de hojas del suelo. Inmediatamente después, el auror se volvió hacia Hermione, que todavía gritaba de dolor con el tobillo torcido entre las raíces y una gruesa rama hundida en la carne de la pantorrilla. De la varita de Kinsgley surgió una luz azulada que envolvió a la bruja. Un segundo después, Hermione había perdido la consciencia.

Malfoy jadeó y se puso en pie.

—Llegan más —dijo sin aliento, escuchando los pasos acelerados de al menos cuatro carroñeros más que se aproximaban entre los árboles a toda velocidad. No quería bajar la vista y ver de nuevo la terrible herida de Granger.

Kingsley asintió.

—No hay tiempo, chico. Tenéis que venir conmigo.

—¿Adónde? —preguntó Draco, entrecerrando los ojos con desconfianza.

—A un refugio de la Orden. Vamos. Hay que esconderte y curar a Hermione.

Kingsley se inclinó y tomó en brazos a la chica tras romper la rama que tenía clavada con un toque de varita. Malfoy dio un paso atrás.

—¿Y mis padres? —siseó. Kingsley sacudió la cabeza.

—A salvo. Date prisa. No hay tiempo que perder.

Malfoy receló un segundo más. Justo en ese momento, sin embargo, otro de los carroñeros a los que él había derribado empezó a levantarse. Y sin dudar, Draco avanzó y se sujetó a la túnica de Kingsley solo un instante antes de que este se desapareciera, llevándose consigo a los dos jóvenes.


La consciencia de Hermione iba y venía. A su alrededor solo había brumas espesas, voces deformadas y siluetas oscuras. Sentía que flotaba, que se alejaba y se acercaba, que caía y caía para después salir a la superficie de un lago denso. Percibía también un dolor sordo y sin nombre en alguna parte de su cuerpo, pero no lograba identificarlo.

La primera vez que emergió ligeramente del profundo sueño en el que la habían sumido le pareció distinguir la figura de Malfoy. Hablaba con alguien, pero la segunda voz sonaba distorsionada y retumbaba con eco desde dentro de una chimenea.

—… agua y comida. También pociones curativas para Hermione.

—¿Y qué debemos hacer si se acaban? —preguntó Malfoy en ese momento. Daba vueltas por la habitación en la que se encontraban y parecía terriblemente enfadado, aunque su perfil se desdibujaba demasiado con el movimiento como para que Hermione pudiera afirmarlo. La voz de la chimenea respondió:

—Pase lo que pase, no podéis salir de allí. Encontraremos la forma de ayudaros, no debes preocuparte…

Los gritos de ira de Draco acompañaron a Hermione de nuevo al mar de niebla de su cabeza, donde se hundió plácida y suavemente como en un sueño.

Volvió a despertar tiempo después, aunque para ella era imposible saber cuánto.

El escenario era entonces distinto. Las paredes de la habitación estaban más cerca, no había chimenea y la superficie sobre la que se encontraba era más mullida.

¿Una cama?

Algo se movió a su derecha, y Hermione trató de mirar. Sin embargo, un peso terrible le impedía girar la cabeza, la cual sentía llena de agua.

Por fin, una mata de pelo rubio y desordenado apareció en su campo de visión, coronando unos profundos ojos grises y una sonrisa sarcástica y desdibujada.

—Empezaba a pensar que estabas muerta —comentó Malfoy con humor sombrío. Su voz sonaba infinita y lejana, como una canción en el fondo del océano. Demasiado inalcanzable para Hermione, que todavía tenía arrugados los bordes de su visión—. Cuando despiertes del todo te vas a llevar muchas sorpresas. Voy a tener que ponerte al día de un montón de cosas… —Malfoy rio por lo bajo. Hermione quiso hablar, pero no fue capaz de encontrar su voz. Se limitó, por tanto, a tratar de escuchar y rescatar las palabras del chico entre la bruma que lo llenaba todo. Draco sonaba divertido, pero no de una forma sincera. Era más bien un tono burlón, irónico, punzante—. Entre otras, me alegra poder decir que estamos vivos y enteros. Al menos yo, claro. Decir que tú estás entera igual es decir mucho. —¿Habían sido siempre los ojos de Malfoy tan grandes y brillantes? Hermione no lo sabía. Esos ojos eran todo cuanto era capaz de ver nítidamente. Grises, gris miedo, gris humo. Relucientes como medallones de plata. ¿Eran sus ojos los que estaban hablándole?—. Además, estamos atrapados sin escapatoria. No podemos salir de aquí, ni hablar con nadie, ni comunicarnos con el mundo exterior de ninguna forma, y… Oh, Granger, ¿te he dicho ya que vivimos en la misma casa?

En ese preciso instante, Hermione volvió a enterrarse en la más oscura inconsciencia.


N/A. Hola hola. ¿Qué tal, cómo lo veis? Como habréis apreciado, este fic se compone de escenas separadas. Es una historia larga para condensarla en siete capítulos, así que me desharé de las transiciones lentas de los long-shots y dejaré que seáis vosotros los que rellenéis los huecos existentes entre los distintos sucesos. No os preocupéis, que todo lo importante y lo interesante estará ;)

Debéis saber que mi prioridad absoluta la tiene ahora mi otro Dramione, "Y consumir tu cordura", así que no puedo deciros cuándo volveré a actualizar este fic. Trataré de que sea pronto, pero ni siquiera me arriesgaré a decir fecha aproximada por si lo incumplo. No os dejaré sin historia, eso sí. Que no cunda el pánico (los que seguís YCTC sabéis que desde hace un tiempo me he propuesto no abandonar fics ni retrasarme demasiado y lo estoy cumpliendo).

Bueno, ¡¿y qué os ha parecido?! Por Merlín bendito, ¡contádmelo en los comentarios! Un par de líneas, solo pido eso. ¿Qué te ha gustado más y por qué? ¿Algo que te haya parecido mal? ¿Cualquier detalle que no te haya encajado? ¿Alguna cosa que cambiarías? ¿Tu parte preferida? ¿Tu escena favorita? ¿Tus teorías sobre qué va a pasar en los siguientes capítulos? ¿Alguna frase que te haya encantado? ¿Un dedazo que se me haya escapado? ¡Lo que sea! Absolutamente todos los reviews son muy bien recibidos.

Por lo pronto, mando un abrazo gigantesco a las 21 personas que pusieron este fic en Favs, a las 28 que lo añadieron a sus Follows y, en especial, a los siete que me hicieron saber su opinión:

rosedrama, geocoondatoalaa, Annykzhenn, LadyChocolateLover, Parejachyca, Lectora en las Sombras (¡hola de nuevo, preciosísima! Se te echaba de menos :3 ¡No te preocupes! Seguro que te reenganchas sin problemas. ¡Espero que mis historias sigan gustándote! Ánimo con todos esos exámenes y trabajos, cielo ;) ¡Un besazo!) y Tayler-FZ. ¡Gracias!

Y nada más por hoy. Nos vemos pronto, amores.

¡Un abrazo!