¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo
Capítulo 2
Yugi miro la pulsera que ahora descansaba en su muñeca derecha. El destino del mundo volvía a depender de él y ahora que sus amigos no estaban, sería aún más peligroso. Aunque no sólo había inquietud en el mundo de Yugi por la nueva amenaza, también en el mundo de los muertos o el mundo de los espíritus. Bajo un ardiente Sol, las pirámides, vestigios de una poderosa civilización, daban la bienvenida al mundo egipcio. En los corredores del palacio del Faraón, una joven de pelo castaño corría. Su vestimenta constaba de una falda crema y una blusa del mismo color. Llevaba en su cabello un adorno de la misma tela. Termino su carrera al entrar en una vasija.
-(Esté es el lugar perfecto para por fin ganarle)-decía conteniendo su risa. Escuchó unos pasos acercándose y cuando por fin los sintió cercas de dónde estaba saltó, atrapando con sus piernas y brazos a su víctima-¡Por fin!. Por fin logre atrapar al Faraón desprevenido.
-Lo hubieras hecho si estuviera en el lado izquierdo, Mana-la joven miro a su lado izquierdo y vio a un joven mirándola divertido.
-Sí tú estás ahí, entonces-la joven giro su vista hacia la persona que mantenía presa y se llevó un enorme susto al ver que la persona que tenía prisionera era el sacerdote Seth-¡AH!-Mana soltó a Seth y cayó al piso.
-Mana-el Faraón se acercó a su amiga preocupado-¿Te encuentras bien?-la joven asintió-Bueno, aunque pensándolo bien ya estamos muertos así que no debería causarte dolor el golpe-le dio una mano para que se levantara.
-Gracias-Mana se levantó, pero mantenía su vista en el piso-Lo siento, sacerdote Seth.
-Deberías dejar de comportarte como una chiquilla y empezar a actuar como una adulta-Seth se sentía muy molesto por la forma en que la alumna de Mahad se atrevió a tocarlo-Por lo que veo, Mahad nunca fue un gran maestro.
-¡Se equivoca, él fue el mejor maestro del mundo!-Mana miro a Seth molesta por el comentario y se le olvido el accidente de hace unos momentos.
-Qué insolencia. Mahad debió darte clase de modales en vez de clases de magia, si no fue bueno como maestro de magia, por lo menos de modales hubiera servido-la joven maga quería matarlo ya que lo veía en su mirada.
-Ya basta-Atem decidió poner fin a esté altercado-Seth, ve con los demás sacerdotes, en un momento los alcanzo-escuchó un pequeño bufido del doble de Seto Kaiba.
-Cómo ordene, Su Alteza-Seth no le gustaba ser regañado, aunque fuera su Faraón y tuviera razón. Sin más se fue dejando a su líder con la fastidiosa chiquilla.
-Lo siento, Faraón-Mana agacho la mirada triste-No quise que tuvieras problemas con Seth. Él tiene razón, debería comportarme como una adulta y dejar de hacer esto.
-Mana-puso su mano derecha en el hombro de la chica-Es cierto que hay ocasiones en que debemos comportarnos como adultos, pero eso no quiere decir que dejemos a lado lo que nos da alegría y eso es la niñez. Los problemas de los adultos son muchos y a veces nos asfixian a tal grado de dejar todo, pero cuando recordamos nuestra infancia y los sueños que teníamos, volvemos a tener fuerzas para hacerle frente.
-Entonces-miro a su amigo-¿estoy bien?.
-Me ayudas mucho siendo como eres, Mana-Atem sonrió, pocas veces se le podía ver así-Es más, me recuerdas a un gran amigo mío.
-Sí tú dices que está bien no cambiare-Atem se alegró al escuchar de nuevo a la alegre Mana-Será mejor que te apresures, Faraón. Tus sacerdotes te esperan.
-Sí-Atem asintió y siguió el camino que Seth había tomado.
-Después de todo, sigues siendo el mismo Atem aunque-Mana veía como su amigo se alejaba-hay algo diferente. Me gusta.
En el mundo de los vivos, Yugi se encontraba durmiendo en su habitación. Mañana a primera hora tomaría un avión que lo llevaría a ciudad Domino. Le pediría ayuda a Joey para volver a estar en el mismo nivel que hace dos años. No era que fuera débil actualmente, pero estaba un poco atrasado en algunas cosas de los duelos. En la mente de Yugi estaba presente la amenaza que Ishizu le había dicho hace unas horas. Un sueño tranquilo en el que estaba con Joey, Tristán y Tea jugando duelo de monstruos en su escuela se convirtió en la más terrible pesadilla.
-Y bien, se terminó el duelo-Yugi alzó la mirada y vio a un sorprendido Joey viendo el tablero tratando de comprender lo que había pasado.
-¡No puede ser!-Joey veía las cartas de su rival y las suyas, no comprendía como su amigo había terminado tan rápido el duelo, ni siquiera llevaban 30 minutos.
-Se realista, Joey, jamás le ganaras al Rey de los Juegos-Tristán tomo por el cuello a Joey como siempre lo hacían para molestarse-Es más, estoy seguro que ni al Faraón podrías derrotar.
-¡Cállate, Tristán!-Joey deshizo el agarre de su amigo-Es imposible que siga perdiendo contra ti, Yugi. He mejorado desde mi primer torneo de duelo de monstruos.
-Anímate, Joey, los mejores duelistas han empezado desde abajo, perdiendo. Incluso yo perdía mis duelos y ahora que lo pienso eran fáciles de ganar. Te aseguro que si sigues entrenando un día lograras superarme, no sólo a mí también a Seto Kaiba-el rubio lo miro agradecido por sus palabras.
-Pero mientras tanto-Tea toma la mano de Yugi-¡Yugi sigue siendo el mejor!.
-Je, no es para tanto, Tea-decía apenado Yugi.
-Ya te pareces a Rebeca-Joey mira la reacción que tuvo ese nombre en su amiga-Siempre buscando que Yugi les preste atención.
-¡CÁLLATE!-Tea le dio un golpe en la cabeza a Joey que dejo al rubio inconsciente sobre el tablero de juegos-¡Cómo te atreves a compararme con esa mocosa!.
-Joey y su habilidad de hacer enojar a las mujeres-Tristán se cruzó de brazos viendo como su amigo era apaleado por una enfurecida Tea.
-(Amigos, jamás cambiaría estos momentos por nada)-Yugi sonreía al ver como Joey recobraba el conocimiento y usaba a Tristán de escudo.
Las clases habían terminado y el cuarteto de amigos se dirigía hacia la salida. Todo era normal para Yugi, nada amenazaba su vida perfecta. Sus amigos seguían discutiendo sobre el duelo que se había llevado acabó en el receso. Joey seguía escondiéndose de Tea usando a su amigo Tristán mientras que Yugi iba a la cabeza del grupo escuchándolos.
-Ya olvídalo, ¿quieres?-Joey no sabía cómo contentar a su amiga y Tea no colaboraba para nada-Fue una broma.
-Hubiera preferido que me compararas con otra cosa menos con esa chiquilla presumida, altanera y caprichosa-era tal el enojo de Tea que ni los dioses egipcios podrían contra ella.
-Yugi, amigo, ¿podrías ayudarme?-como última esperanza para poder salvar su joven vida, Joey pidió la intersección de su amigo, sabía que Tea se ablandaría con él.
-Bueno-cuando se detuvo y giro para verlos, Yugi vio detrás de sus amigos una enorme mancha oscura detrás de ellos-¡¿Qué es eso?!.
-¿Qué es qué?-Tristán volteó y vio lo que su amigo le causo tanta impresión-¡¿Qué demonios es eso?!.
-¡¿De dónde salió esa cosa?!-Tea junto con Joey veía lo que estaba detrás de ellos.
-Siento algo maligno, una energía oscura sale de esa cosa-el joven Moto llevo su mano izquierda a su pecho, dónde solía descansar el rompecabezas del Milenio-(Es cierto, él ya no está conmigo).
-¡YUGI!-una voz tenebrosa salía de aquella oscuridad-¡Yugi, es hora del duelo!-unos látigos oscuros salieron de aquella mancha y se dirigieron hacia Yugi y sus amigos.
-¡Cuidado!-Yugi vio como aquellos látigos se dirigían hacia ellos peligrosamente.
Los látigos tomaron a los amigos de Yugi y los arrastraba hacia aquella mancha. Yugi trato de tomar la mano de Joey y salvarlo, pero la fuerza de aquel ente era mayor que la suya.
-¡Auxilio!-Tea trataba de agarrarse de lo que fuera, pero su pierna derecha ya estaba dentro de aquella cosa-¡Yugi!.
-No puedo…es muy fuerte-Yugi estaba siendo arrastrado junto con Joey.
-¡Suéltanos!-Tristán trataba en vano quitarse el látigo pero era imposible y recibió una descarga-¡AHH!-esto lo dejo inconsciente.
-¡Tristán!-Yugi vio que su amigo era absorbido por aquella cosa y Tea ya estaba con casi la mitad del cuerpo dentro de esa mancha al igual que Joey-¡Libera a mis amigos!.
-Yugi, pagaras por todo lo que has hecho-la voz se encontraba muy molesta y esto hizo que Yugi recibiera una descarga que causo que soltara a Joey. Tea y Joey fueron absorbidos-Te quitare todo lo que amas.
-¡No!, ¡Joey!, ¡Tea!, ¡Tristán!-la mancha desapareció dejando a un abatido Yugi.
-Recuérdalo, esté es el comienzo del fin para ti, Yugi Moto-la voz resonaba en todo el lugar.
-Mis amigos-Yugi golpeo el suelo con su mano derecha en forma de puño-¡No, no permitiré que les hagas daño!.
Yugi despierta jadeando y sudando. La pesadilla que tuvo fue tan real que su corazón estaba muy acelerado. Se levantó de su cama y miro por la ventana, aún era de noche y podía ver la Luna. Trato de tranquilizar a su corazón, pero esté se negaba a obedecerlo.
-Ahora recuerdo lo que Ishizu dijo-miro su muñeca derecha-El nuevo enemigo no me dejaría descansar. Incluso es capaz de entrar en mi mente cuando duermo. Sí es así, no será alguien fácil de vencer-Yugi cerró los ojos-(¿Qué diría el Faraón en un momento así?). No tengas miedo, Yugi. El miedo le da a tu rival las armas necesarias para destruirte-abrió los ojos y vio el ojo de Wdjat-Tengo que enfrentar esto sólo, Yami ya no está conmigo y demostré en ese duelo que podía vivir sólo y eso incluye esto.
Aunque Yugi no era el único que era atacado. Sin saber del peligro que lo amenazaba a él y a su mejor amigo, Atem contemplaba lo que era su reino desde su balcón. Mismo balcón dónde empezó su pelea contra Bakura y el mismo dónde entrego su rompecabezas a Seth antes de marcharse a cumplir su última misión.
-Aún en el mundo de los espíritus siento que ha pasado mucho tiempo desde el duelo que tuve contra Yugi-Atem llevo su dedo índice a su artículo del Milenio y comenzó a rascar con su uña el mismo-Y pensar que antes Yugi no prometía mucho para los demás. Era un niño asustadizo que se dejaba de todo el mundo porque no quería pelear. No tenía confianza, valor y determinación para lograr sus sueños, y eso que para todos era insignificante, Yugi demostró tener un corazón muy valiente, bondadoso y puro. Raramente se ven personas así. Y qué decir de sus amigos, se protegían como una familia sin importar el peligro.
-Sigue pensando en ellos, ¿verdad, Su Alteza?-Atem voltea a ver al portador de la voz y vio que era Mahad-Sí, siempre que piensa en aquellos mortales viene aquí y se queda un largo rato hablando consigo mismo.
-Mahad, tú también te sientes así-Atem miro de nuevo su reino-Dejar la carta del Mago Oscuro fue algo difícil, también le habías tomado cariño a Yugi.
-Sí, pero mi lealtad es con usted-llego con el Faraón y juntos contemplaban el paisaje que les ofrecía el pueblo y sus pirámides-Sabe, Mana siente que ha cambiado.
-No soy el único-desvió su mirada a ver a Mahad que hacía lo mismo-Aprendimos muchas cosas estando en el mundo de los mortales, cosas que apenas estábamos descubriendo cuando llego Bakura y su necedad de controlar el mundo.
-Pero tenemos mucho tiempo para seguir descubriéndolo, ¿no cree?-Mahad sonrió y su Faraón asintió-Lo dejo para que siga meditando-Mahad hizo una reverencia a Atem y comenzó a caminar hacia la salida, pero se detuvo-Y sí, le tome cariño a ese niño. Me recordó mucho a usted cuando era pequeño-y sin decir más, Mahad se fue dejando a Atem sólo con sus pensamientos.
-Es cierto, Yugi y yo éramos iguales cuando era un niño, pero vivimos vidas diferentes-Atem dejo de rascar el rompecabezas-Yo nací para dirigir una nación y Yugi nació para dirigir algo más importante, su vida lejos del miedo y lo logró-sintió que ya había concluido su día y se giró para regresar al palacio. Su capa azul ondeaba libremente. Llevaba la mitad del camino recorrido.
-Yami-una voz detiene el paso de Atem-Yami, ¿eres tú?.
-(Esa voz) -jamás podría confundir la voz de su amigo. Había pasado muchos años con él y la reconocía perfectamente. Se giró para ver si era producto de su imaginación, pero no fue así-¿Yugi?…Imposible-a unos metros, en el sitio dónde se encontraba hace unos segundos, Atem veía a su compañero de pelea-¿Qué hace Yugi aquí?. No, no puede ser él.
-Yami, ¿en verdad eres tú?-Yugi veía a su mejor amigo a unos metros de él-Me alegra verte, Yami.
-Yugi, ¿cómo es que tú estás…?-pero antes que Yugi pudiera responderle, una lanza atravesó su pecho-¡YUGI!-el Faraón correo a auxiliar a su amigo-Yugi, por favor, resiste.
-Deseaba mucho volver a verte, Yami-el pequeño Yugi veía la cara de desconcierto de su amigo al verlo en tan lamentable estado-Todos te extrañan.
-Yugi, no hables-Atem puso una mano sobre la herida de Yugi-Buscare al responsable de esto y le haré pagar-aunque sabía perfectamente que estaban en el otro mundo, Atem no soportaba la idea que uno de sus seres queridos fuera lastimado y menos alguien como Yugi-Yugi-el joven Moto puso su mano sobre la de Atem.
-Recuerda, yo siempre estaré contigo-Yugi desaparece en los brazos de Atem lo cual deja desconcertado y devastado al joven Faraón.
-¡YUGI!-Atem alza la vista y ve una enorme mancha negra en el cielo-¡¿Qué es eso?!.
-¿Creíste que regresarías así como si nada con los tuyos, Faraón?-la voz salía de aquella enorme mancha negra que hacía enfurecer a Atem-¿Te gusto el destino de tu joven protegido?.
-¡¿Qué?!-ahora todo tenía sentido-¿Quién eres?.
-Digamos que tú y yo nos conocemos de años, Faraón-la voz sonaba burlona y eso hacía enojar más a Atem-Es más, conozco a todos tus amigos como acabas de ver.
-Eres despreciable. Usar la imagen de Yugi fue algo ruin-el rompecabezas de Atem empezó a brillar cosa que lo tomo por sorpresa debido a que los poderes de los artículos quedaron sellados.
-Hablaremos en otra ocasión, Faraón o más bien, Yami-la mancha junto con la voz fueron desapareciendo.
-¡FARAÓN!-Seth junto con Mahad-¿Se encuentra bien?.
-Sentimos una energía oscura cerca de usted-Atem ni siquiera los volteo a ver-¿Faraón?-su joven líder veía el cielo y por su comportamiento sabía que no era nada bueno.
-(Quién quiera que seas te juro que no lograras tu cometido)-Atem no dejaba de ver el cielo, como si este fuera su enemigo.
En la mañana, Yugi tomo el primer vuelo que lo llevaría de nuevo a su ciudad natal, Domino y en el cual buscaría la ayuda de Joey y porque no, del mismo director de Kaiba Corp. Yugi tomo asiento y por suerte le toco ir en la ventana. El cansancio era evidente gracias a sus ojeras. Después de esa pesadilla no pudo conciliar el sueño y esperaba que en el vuelo tuviera la oportunidad de dormir.
-Por las prisas no pude despedirme de Minerva. Espero que entienda-Yugi se puso el cinturón de seguridad y se relajó, el vuelo sería largo, pero llegaría el mismo día-Tampoco le dije al abuelo que regresaría y si le llamo, de seguro Kaiba se enteraría y me volverá a retar.
Las horas pasaron y el vuelo iba normal hasta que unas nubes negras impedían que los pilotos pudieran ver la ruta trazada. La turbulencia despertó a Yugi y por la ventana veía las nubes negras y algunos pequeños rayos a lo lejos.
-¿Qué pasa?-el avión se movía violentamente y eso causaba el pánico de los pasajeros.
-Estimados pasajeros-se escuchó la voz de una mujer que se encontraba en la entrada de la cabina-por lo que pueden observar en las ventanas nos encontramos en medio de una tormenta…..o eso es lo que parece-la mujer comenzó a reír.
-¿Qué dijo?-Yugi trataba de ver a la azafata que era la que hablaba.
-Pero no es una tormenta en lo que están. Será mejor que se preparen porque esté podría ser el último vuelo-Yugi al escuchar esto se quitó el cinturón y salió al pequeño pasillo-Y aquí tienen su única esperanza de salvarse o no es así, Yugi Moto.
-Así que no fue sólo una pesadilla-Yugi veía como la mujer era rodeada por una aura negra-En verdad no me dejaras descansar y harás todo lo posible para eliminarme.
-No bromeaba, ni contigo ni con él-Yugi dio un respingo al escuchar lo que decía la mujer-Sí, Yugi, ni siquiera él está a salvo.
-¡Dejemos de hablar y que empiece el duelo!-Yugi saca de su bolsillo su mazo.
-Como desees, pero no será un duelo en sí-la mujer avanzo hasta quedar a unos metros de Yugi-El verdadero duelo está muy lejos, pero podemos divertirnos hasta entonces. Para salvar no sólo a los pasajeros de esté avión sino que también tu vida, tienes que sacar al monstruo más poderoso de tu baraja.
-¿Una sola carta decidirá el destino de todos?-la mujer asintió-Bien, acepto. Confió en mi mazo y en mis habilidades.
-¡¿Qué?!-una mujer regordeta veía sorprendida a aquel muchacho de extravagante peinado-¡¿Nuestras vidas dependen de un mocoso y una carta?!.
-¿Estás listo, Yugi?-la mujer esperaba con ansias ver el resultado del pequeño juego.
-(Es cierto que no estoy en la mejor forma para combatir, es bueno que el duelo no se haya llevado acabo, pero ahora las cosas están peor. La carta que saque sellara el destino de todos)-Yugi miro su mazo que estaba en la mano izquierda-(No debo dudar, mi baraja jamás me ha quedado mal).
-Bien, es hora del juego. Tira la primera y última carta, Yugi-la mujer esperaba ansiosa la carta que sacaría Yugi.
-(Corazón de las cartas, ya sabes cómo es esto, guíame)-Yugi puso su mano derecha sobre la primera carta de su mazo y cerró los ojos. Pasaron unos segundos antes de que deslizara la carta elegida.
-¡No puedo creer que esté mocoso juegue nuestras preciadas vidas en un tonto juego de baraja!-decía la misma mujer regordeta indignada.
-¡Cállese!-la voz de una niña llamo la atención de todas la personas-Él es un gran jugador y como persona es mucho mejor que usted, vieja bruja-la mujer miraba molesta a esa insolente niña de cabello azul.
-(Está energía)-Yugi dejo de lado lo que pasaba a su alrededor y se concentró en lo que hacía-(Se me hace muy familiar y a la vez me trae mucha nostalgia)-abrió sus ojos y sonrió-Listo.
-Muéstrala-la mujer estaba lista para hacer que el avión se estrellara.
-Nunca me ha fallado-Yugi volteo la carta a su rival-Mi Mago Oscuro.
-¿El Mago Oscuro?-decía riendo por lo desafortunada suerte de su rival-El Mago Oscuro no es tan fuerte como un Dragón Blanco de Ojos Azules.
-¡Lo sabía!-decía la mujer regordeta histérica.
-¡Cállese!-los demás pasajeros molestos minimizaron los comentarios de tan inoportuna mujer.
-Tal vez sólo no sea un buen contrincante para un dragón como ese, pero con las cartas mágicas adecuadas, el Mago Oscuro se convierte en un enemigo invencible-Yugi ve la cara de la mujer que dejaba de sonreír-Es cierto que tengo cartas más poderosas que el Mago en sí, pero si manejas bien su fuerza, el Mago no les pide nada.
-Muy bien, Yugi, sabias palabras viniendo de un joven de tu edad-la mujer cayó al piso y el aura seguía flotando encima de ella-Has conseguido llegar con vida a tu destino. Disfruta de tus últimos momentos con tu familia y amigos, que muy pronto lloraran tu ausencia-el aura desapareció y el avión salió de aquella zona oscura dejando así la turbulencia.
-Fiu, estuvo cercas-Yugi volteo la carta que le salvo la vida-(Cómo siempre estás ahí cuando te necesito, gracias Mago Oscuro)-Yugi sintió que alguien jalaba su playera-Uh-cuando giro para ver quién era se sorprendió al ver que era Minerva-¡¿Minerva?!, ¿Qué haces aquí?.
-Vine contigo, quiero aprender duelo de monstruos-decía sonriente la niña ante un incrédulo Yugi que recibía los aplausos de los pasajeros.
-Eh. (No puedo creerlo, no pensé que Minerva viniera. Ahora esto se complica más)-Yugi no dejaba de reír nerviosamente.
Continuará….
