Disclamer: No poseo los derechos de The Legend of Zelda


Capítulo 2: Línea del Héroe Adulto


The Wind Waker/Phantom Hourglass


"Hace siete años, un joven de ropajes verdes y una capitana pirata tuvieron un encuentro predestinado por los dioses de Hyrule. El joven y la capitana zarparon juntos en un majestuoso barco en busca de tesoros y aventuras.

Se enfrentaron a un poderoso rey demonio de tiempos antiguos y a un malvado espíritu de los mares. Protegieron la legendaria Trifuerza y salvaron al mismísimo Rey del Mar. No importaba cuantos peligros hubiese, no importaba cuan intempestivas fuesen las olas del mar, nada ni nadie podía detener a este dúo dinámico.

Durante el viaje la capitana pirata descubrió que en realidad era Zelda, la última princesa de Hyrule. Y para rematar, el joven de ropajes verdes resultó ser Link, la última encarnación del Héroe elegido por las diosas. Ambos, unidos por el hilo rojo del destino no dudaron en cumplir con sus deberes.

Tras finalizar su viaje, encontraron un lugar al que llamar hogar. Lo denominaron Nuevo Hyrule, en honor a la legendaria tierra sagrada. Años más tarde, los dos jóvenes declararon su amor el uno por el otro, se casaron, fueron felices y comieron perdices".

-¿Qué os ha parecido?-preguntó Nico con orgullo tras terminar su relato. Para hacerlo más ameno había usado dibujos creados por el mismo mientras hablaba.

La banda pirata, conocida como la Cofradía de Tetra, no parecía muy feliz con el final de la historia y sus rostros de molestia y enfado eran prueba más que suficiente.

-¡Un momento, encanto! La historia no termina así-se quejó Nati-. La capitana Tetra es soltera y siempre lo será.

-Cierto, ningún hombre es tan estúpido como para pedirle su mano. Y en caso de que la capitana se casase jamás lo haría con ese mequetrefe de Link-dijo Gonzo cruzándose de brazos-. Tendría que tener muy mal gusto para eso.

-Bien dicho, amigo-dijo Zuco-. Además de que yo me habría dado cuenta si hubiese algo entre esos dos.

-¿Tú?-preguntó con sarcasmo Nico, muy enfadado de que los demás dudasen y criticasen de esa forma su historia-. ¡Pero si tú no ves más allá de tus narices!

-¡¿Cómo te atreves?!-exclamó Zuco furioso, a pesar de que lo que decía Nico era verdad-. ¡Te cortaré la lengua!

Zuco se levantó pero fue detenido por Séneca.

-Tranquilo Zuco-le dijo Séneca poniendo una mano sobre su hombro-. Un pirata jamás le corta la lengua a un camarada. ¿Acaso quieres que la capitana se enfade?

Zuco tragó saliva al imaginarse a Tetra enfadada y se volvió a sentar rápidamente. Estaba tan alterado que no se dio cuenta de cómo Séneca le quitaba el dinero de su bolsillo.

-Aun así hay algo preocupante en todo esto-dijo Maco de repente.

-¿De qué hablas, viejo?-preguntó Gonzo con el ceño fruncido.

-La princesa ha dejado claro que quiere instaurar la monarquía en Nuevo Hyrule-explicó Maco recolocándose sus dañadas gafas-. Para eso, tarde o temprano, deberá contraer matrimonio si quiere dejar herederos.

-Cierto, Nuevo Hyrule necesitará un rey y una reina-dijo Nico mientras dejaba volar su imaginación-. Un rey fuerte y valeroso.

-Y guapo-añadió Nati suspirando-. Ay, qué suerte tendrá si encuentra a un buen hombretón.

-Ju, pues lo siento mucho por su futuro marido-comentó Séneca-. Una mujer como la capitana jamás permitirá que su marido tenga el mismo poder que ella.

-Entonces sería príncipe consorte-dijo Maco.

-Más bien príncipe con suerte si logra enamorar a la capitana-replicó Gonzo.

ooOoo

Numerosos barcos llegaban todos los días a Nueva Hyrule. Todos querían formar parte del nuevo reino dirigido por aquellos que habían matado al temible Ganondorf. Desde su derrota, las islas y los mares eran un lugar mucho más seguro. Además de que el número de monstruos había disminuido considerablemente, lo cual favorecía las investigaciones, exploraciones, comercios marítimos y migraciones.

Comerciantes, inmigrantes, guerreros, piratas, investigadores…Todos querían conocer al Héroe elegido Link y a la princesa pirata Tetra.

Ambos jóvenes habían tenido mucho trabajo últimamente. Formar un reino, aunque se tuviese el apoyo de varias razas, pueblos e islas, no era nada fácil. Además de que debían enviar exploradores para asegurarse de que si había o no más habitantes en aquellas tierras. Eso sin contar que a veces Tetra decía sentir una presencia maligna en algún lugar…

ooOoo

En un rincón apartado y solitario de la playa, había una pareja compartiendo besos y caricias. A pesar de la intensidad del momento, la chica pudo notar que su novio no estaba con muchos ánimos aquella tarde.

-¿Qué pasa?, hoy no pareces tú mismo-dijo Tetra tras darle un último beso y separarse de él.

-No es nada-mintió Link mientras desviaba la mirada.

-¿Osas mentir a tu capitana, grumete?-preguntó Tetra bromeando. Aun así, no consiguió que Link sonriese ni un poco. Entonces colocó una mano sobre su hombro, obligándole a mirarla a los ojos-. Ey, Link… ¿Estás bien?

Link apartó la mano y se alejó un poco más.

-Tetra-dijo mirándola a los ojos. La capitana pirata lo había visto serio muchas veces pero aquella vez parecía haber algo más… ¿tristeza quizás?-. ¿Qué soy yo para ti?

La pregunta pilló por sorpresa a Tetra.

-…Yo…Para mí es tan obvio que nunca me lo he planteado-confesó ella-. ¿Por qué lo preguntas?

-Porque para mí no es tan obvio-respondió él enfadado.

-¿Acaso dudas de mis sentimientos hacia ti?-preguntó enfadándose ella también. No le estaba gustando nada la actitud de Link aquel día.

-Si te soy sincero, sí-respondió él. Una expresión de dolor apareció en el rostro de Tetra.

-... ¿Lo dices en serio?

-Si realmente sientes algo hacia mí, ¿por qué no dejas que todo el mundo lo sepa?-preguntó Link molesto-. ¿Por qué ocultar que me quieres?

Tetra lo miró fijamente durante unos segundos y dio un pequeño suspiro.

-Soy una pirata, por más sangre real que tenga en mis venas siempre seré una pirata-dijo Tetra muy seria-. Si he conseguido que todos en este lugar me sigan es porque me respetan, temen o ambas cosas. Una relación amorosa puede verse como un signo de debilidad, Link.

-Yo no lo veo así-dijo Link negando con la cabeza.

-Tú te criaste en una isla alejada de la mano de las diosas-le espetó Tetra-. Pero yo no, por eso sé cómo funciona el mundo y cómo piensa la gente.

-Pues entonces me alegro de haberme criado en un lugar alejado de la mano de las diosas-dijo Link con los puños apretados-. Porque allí el amor no es un signo de debilidad sino todo lo contrario. Pero claro, ¿qué va a saber un ignorante como yo de cosas de la vida?

Tetra se dio cuenta demasiado tarde del error que había cometido.

-Link, lo siento, no quería deci-

-Una de las cosas que me hizo enamorarme de ti fue tu gran dedicación hacia aquello que considerabas correcto. No tenías miedo ni te importaba lo que la gente dijese de ti. Tal vez, descubrir que eras una princesa hizo más mal que bien-dijo Link dándose la vuelta y marchándose de allí-. Llevamos más de un año saliendo pero si no somos novios entonces creo que deberíamos quedar solo como amigos. Adiós Tetra, espero que algún día puedas amar a alguien de verdad.

Tetra lo vio marcharse sin decir nada. ¿Qué podía hacer? ¿Amenazarlo? No, jamás sería capaz de hacerle eso a Link ¿Obligarle a quedarse con ella? Demasiado cruel ¿Suplicarle? Jamás, ella tenía su orgullo al fin y al cabo ¿Entonces, qué podía hacer?

ooOoo

-¡Y-yo lo amo m-más que a m-mi propia vida!-gritó Tetra mientras intentaba beberse su quinta botella de ron-. ¿Por qué ese i-idiota de v-verde no puede verlo?

-Sí, sí, lo que tú digas-dijo Linebeck, para nada interesado en lo que sucediese entre Link y Tetra-. Pero por favor, ¡¿podrías largarte de mí barco?!

Hacía pocos años que Linebeck había llegado con su barco, el S.S. Linebeck, a la nueva tierra. Dirigía un negocio de venta de objetos y se rumoreaba que tenía algún que otro negocio ilegal, pero solo eran rumores. Aun así, era sospechoso que fuese uno de los hombres más ricos del lugar cuando solo trabajaba cuatro horas al día.

-Tus problemas amorosos con ese crío no son asunto mío-dijo Linebeck muy molesto-. No puedes entrar en mi barco así sin más y encima beberte mis mejores botellas de ron.

-T-ten cuidado con cómo me hablas, v-viejo, o te reba-anaré el pescuezo-le amenazó Tetra. Linebeck retrocedió ligeramente y se situó cerca de la salida del camarote, por si acaso.

-Ejem… Y dime, ¿por qué te ha dejado ese mocoso de verde?-preguntó Linebeck, en un intento de hacer que Tetra dejase a un lado sus tendencias violentas.

-Dice que no tengo el valor de admitir ante él y los demás que estoy locamente enamorada él-confesó Tetra, que por alguna razón parecía más sobria que antes-. Se cree que mi amor por él es falso, que solo lo estoy utilizando para "desestresarme"…Bueno, en realidad no ha dicho eso último, ¡pero es como si lo hubiese hecho!

-La verdad es que Link tiene razón-dijo Linebeck.

-¿Qué has dicho?

-B-bueno…se supone que eres la gran y temible Tetra alias bella princesa Zelda-la aduló él-. ¿De quién podrías tener miedo?

Tetra lo miró fijamente. Sus ojos eran fríos y duros, como los de una persona que había visto durante demasiado tiempo el lado oscuro de este mundo. Eran los ojos de una anciana.

-Link tiene un gran corazón pero las personas de ahí fuera…-Tetra estampó la botella de ron contra la pared haciendo que Linebeck saltase del susto-. Las personas de ahí fuera solo piensan en sí mismas y en cómo hacer daño a los demás. Si se enterasen de lo que siento por Link no dudarían en intentar sacar tajada yendo a por él…Y no quiero que eso pase.

-Si mal no recuerdo Link sabe defenderse muy bien-comentó Linebeck.

-De monstruos, demonios y seres sobrenaturales sí-admitió Tetra-. Pero no de las malas lenguas y de la política.

-...Creo que en realidad solo pones justificaciones para evitar decir la verdad-dijo Linebeck muy serio. Tetra le lanzó una mirada amenazadora de nuevo pero este no se amilanó-. Amas a Link, aun no sé porque alguien amaría a ese crío, y tienes miedo de perder tu fama de tía dura, de loba de mar. Pero te haré una pregunta, ¿hay una persona con la que quisieses compartir el resto de tu vida, con la que querrías estar siempre si pudieses, con la que te gustaría formar una familia, por la que darías tu vida sin dudarlo, por la que serías capaz de pelear contra un rey demonio, por la que serías capaz de dejarlo todo atrás, por l-?

-¡Cállate, ya lo he pillado!-exclamó Tetra mientras golpeaba con su pie el suelo de la cubierta, haciéndole un pequeño agujero-. ¡Y he tomado una decisión! ¡Tú y Link habéis osado llamarme cobarde y os voy a demostrar lo equivocados que estáis!

Levantándose a gran velocidad salió del camarote sin decirle ni adiós o gracias a Linebeck.

-…Por fin se ha ido-dijo Linebeck mientras daba un largo suspiro. Sus piernas habían temblado tanto que pensó que se iban a derretir.

-Oye, tú.

-¡Aaaaah!-a Linebeck estuvo a punto de darle un ataque al corazón.

Tetra había vuelto y no parecía muy feliz.

-¿Q-qué quieres ahora?-preguntó el intimidado lobo de mar-. Que sepas que no soy tu psiquiatra personal. Aunque no estaría mal si me pagas por los consejos que te he dado antes.

-Apesto a alcohol, así que voy a usar tu baño-dijo Tetra ignorando sus palabras-. ¿Dónde está?

-Bajando las escaleras que hay en la cubierta, justo a la derecha-contestó rápidamente Linebeck.

-Hazme café mientras me aseo, quiero estar sobria-le ordenó Tetra-. Y también dame agua, he oído que es buena para evitar jaquecas.

Una hora después Tetra abandonó el barco y Linebeck pudo por fin respirar tranquilo. Una vez solo, sacó cuidado del interior de su chaqueta un libro con aspecto de ser muy antiguo.

-Menos mal que te tengo a ti, viejo amigo.

El libro se titulaba: Mil y un maneras de escapar de la ira de una mujer. Lo había encontrado en un cofre, flotando en mitad del mar. Al parecer el autor era un tal Ganondorf Dragmire.

ooOoo

-¿Vas a decirnos que te pasa, mocoso?-preguntó Zuco preocupado.

El chico se había paseado por el lugar cortando la hierba y los árboles para luego ir al barco de Tetra a destrozar todos los barriles. Aquello no era nada nuevo, Link siempre solía ponerse a cortar y romper cosas cuando se estresaba. A veces incluso perseguía cerditos.

-H-hemos roto o eso creo, la verdad es que tampoco lo hemos dejado muy claro-dijo Link cuando por fin se tranquilizó. Todos pudieron ver que había estado llorando.

-¿Has roto, con quién?-preguntó Nico muy interesado. Los demás también prestaron atención pues no sabían que Link hubiese estado saliendo con alguien.

-Con Tetra-confesó Link. Los demás se le quedaron mirando con estupor, luego se miraron entre sí y comenzaron a partirse de risa.

-¡Sí claro, qué bueno! ¡¿La capitana y tú?! ¡Sigue soñando! ¡Cuánta imaginación!-fueron algunos de los comentarios que se oyeron entre las risas. Los únicos que no se reían eran Séneca y Nico.

-El chico dice la verdad-les aseguró Séneca. Los demás dejaron de reír en el acto.

-… ¿C-cómo?-preguntaron confusos.

-Dice la verdad, yo los he visto besándose y haciendo otras "cosas" en los lugares más recónditos de la playa-confesó Séneca muy serio.

Si Link hubiese estado más animado se habría lanzado sobre el pirata y le habría dado una paliza por espiarlos a ella y a Tetra.

-Pues al parecer yo tenía razón-comentó Nico muy feliz.

-¡¿Cómo has osado mancillar a la capitana, maldito gusano?!-exclamó furioso el viejo Maco.

-¿Mancillarla, yo?-replicó Link arqueando una ceja. Tal vez debería haberse callado pero en aquellos momentos todo le daba igual-. Después de todo lo que nos hemos hecho ambos estamos igual de "mancillados".

-¡Yo lo mato!-rugieron Gonzo y Maco al mismo tiempo.

Ambos piratas tuvieron que ser sujetados por sus compañeros para evitar la muerte del joven Héroe.

-Madre mía, cuantas historias nuevas voy a sacar de todo esto-pensó Nico ilusionado.

-¡Gusano de tierra, estiércol de calamar!-gritaron Gonzo y Maco mientras forcejeaban con sus captores-. ¡Vamos a cortarte los h-!

-¡Huy, esa lengua!-exclamó Nati escandalizado mientras les golpeaba a ambos en la cabeza, tranquilizándolos al instante-. Link, encanto, creo que deberías relajarte un poco y pensar antes de hablar. Ser tan directo no pega con tu estilazo.

-Déjame en paz-contestó Link molesto. Tener estilo era lo último que le importaba ahora mismo.

-Deberías hacer caso a Nati, Link-dijo una fuerte voz femenina.

-¡Capitana Tetra!-exclamó su sorprendida tripulación al verla en el barco.

Link levantó la vista y vio como la luz de la luna se reflejaba en su piel morena, dándole un toque mágico. Su cuerpo atlético y su fiero pero a la vez amable rostro, reflejaban una fuerte adolescente curtida en mil batallas. En momentos así Link no podía creerse que hubiese roto con semejante belleza. Se sentía más estúpido que nunca.

-Grumetes, venid aquí ahora mismo-ordenó Tetra a sus hombres-. Tenemos que hablar.

Su tripulación formó un coro alrededor de ella y escucharon con mucha atención sus palabras. Link no podía oír nada de lo que decían desde su posición por lo que espero a que terminasen.

-Ahora largo de aquí y cumplid mi orden al pie de la letra, marineros de agua dulce-les ordenó Tetra en voz alta. Gonzo y el viejo Maco no parecían muy contentos con lo que fuese que Tetra les había ordenado.

-P-pero, capitana…-comenzó a protestar el viejo Maco.

-¿Es qué no me habéis oído, perros sarnosos? ¡Largo de aquí!-rugió Tetra. Su tripulación salió a toda prisa de allí. Todos conocían muy bien como era Tetra cuando se enfadaba.

Link, al verla tan autoritaria y con esa aura de liderazgo, sintió que se enamoraba más de ella.

-Tch…Deja de pensar en eso, tú y ella habéis roto, creo-se recordó con dolor y pesar.

-Link…-dijo Tetra cuando estuvo cerca de él-. Yo…Quiero pedirte perdón.

El joven Héroe tardó unos segundos en registrar lo que había oído.

-¿Q-qué?

-¿Vas a hacérmelo repetir?-preguntó Tetra molesta-. Te he dicho que lo siento. Siento haber tenido miedo, siento no haberte dicho claramente que te quiero y siento haberte hecho daño.

Por primera vez en todo el día, Link pudo sonreír de forma sincera. Acercándose aún más a Tetra cogió sus manos y la miró fijamente a los ojos.

- Tetra, sé que tú eres muy orgullosa. El hecho de que hayas venido hasta aquí para disculparse habla mucho de tus sentimientos por mí.

Tetra simplemente se sonrojó. Link pensó que era muy adorable.

-Yo también debo pedirte disculpas-le confesó Link.

-¿Por qué?

-Por no ser un mejor novio-dijo sorprendiéndola un poco-. Desde que llegamos aquí apenas has tenido tiempo para ti misma. Hay tantas cosas que hacer y tantas personas con las que hablar…No he sabido apoyarte lo suficiente.

-Creo que en eso te equivocas-rió suavemente la capitana pirata-. Si no fuese por ti ya habría asesinado a varios pesados de por aquí o me habría vuelto loca. Tú me ayudas a mantener los pies en la tierra.

-Y tú me ayudas a ver que el mundo es más complicado de lo que creía. Tú me ayudas a comprender que a veces hay que hacer sacrificios para poder crear un futuro mejor-dijo Link sonriendo aún más.

-Pero no quiero sacrificar lo que tú y yo tenemos-confesó Tetra-. Quiero que estemos juntos en lo que sea que el futuro nos pueda deparar.

-¿Lo dices por esa presencia maligna que sientes a veces?-preguntó Link preocupado

Tetra asintió con la cabeza.

-No sé qué o quién es pero lo que sí sé es que necesitamos estar juntos para poder vencerlo-dijo Tetra muy seria-. Pero no pienses que ese es el motivo por el que te quiero a mi lado.

-Tranquila, lo sé-dijo Link suavemente-. La verdad es que en el fondo sigo siendo un crío. En vez de intentar romper contigo debería haberme quedado a hablar de forma más sincera.

-Lo mismo digo...

Estaban muy cerca el uno del otro. Tanto que al inclinarse levemente sus labios se rozaron en una dulce caricia que pasó a ser un intenso y apasionado beso. Muy pronto las manos de ambos estaban recorriendo sus cuerpos mutuamente.

-¡Hermanito, hermanito!, dicen por ahí que Tetra y tú sois novios, ¿es ciert-…?

Los dos se separaron rápidamente y miraron en la dirección de la cual procedía la voz femenina. Abril, la hermana pequeña de Link, estaba mirándolos con la boca abierta.

-…Y-ya veo que lo que me ha dicho Séneca es cierto-dijo tras un rato de incómodo silencio-. S-será mejor que os deje solos.

Abril se marchó de allí a toda prisa, dejando a unos muy avergonzados Link y Tetra en el barco.

-¿Q-qué ha sido eso?-preguntó Link algo confuso.

-Verás…-Tetra se rascó la cabeza mientras pensaba en la forma de decirle la verdad a Link-. Les he pedido a mis hombres que le digan a todo el mundo que tú y yo estamos juntos. Quiero que quede claro que no tengo miedo a nadie ni al qué dirán.

Link abrió los ojos como platos la oír aquello.

-¿Te…te parece mal?-preguntó Tetra con cierta timidez.

Una amplia sonrisa se formó en el rostro de Link mientras este cogía a Tetra en brazos y giraba con ella por toda la cubierta del barco.

-¡O-oye, bájame!-exclamó está sorprendida-. ¡Aun soy tu capitana!

-Y la novia pirata más maravillosa del mundo-añadió Link entre risas.


Spirit Tracks


"Escuchad hijos míos con mucha atención la historia de un héroe con gran valor.

Hace mucho tiempo, un poderoso demonio aterrorizó y arrasó estas bellas tierras. Sin embargo, los benevolentes Espíritus del Bien usaron sus sagrados poderes para sellar ese mal. Para ello crearon las vías de ferrocarril que usamos hoy en día para movernos de un sitio a otro.

Un siglo después, una princesa pirata y un héroe elegido por las diosas llegaron a estas tierras y las denominaron Nuevo Hyrule. Poco sabían que bajo sus pies estaba encerrado el rey demonio Mallard, también conocido como Malhadus o el Maligno.

Otro siglo después un joven maquinista fue elegido por nuestra princesa para impedir la liberación de Mallard. Pero, ¿cómo os quedáis si os digo que la princesa Zelda fue asesinada por un malvado canciller? Sí, yo tampoco me lo podía creer, pero así fue.

Lo más sorprendente de todo es que ni la muerte pudo detener a nuestra princesa. Su espíritu acompañó al joven maquinista por toda Nuevo Hyrule. Juntos se enfrentaron a asesinos, monstruos, demonios y magia negra.

Durante la batalla final la princesa recuperó su cuerpo y junto al maquinista destruyeron para siempre a Mallard y a sus esbirros. De esa forma, nuestro precioso reino pudo al fin descansar en paz".

Y así fue como el anciano Nico terminó su relato. Los niños de su alrededor le pedían que siguiese contado que pasó después, pero Nico tan solo sonrió y negó con la cabeza.

-Si quieres saber más deberéis preguntarle a la princesa o al caballero que siempre la acompaña-les sugirió a los niños-. Eso sí, no esperéis que os de mucha conversación, el pobre no es muy hablador.

ooOoo

Link no había parado de hablar en todo el día. Desbordaba alegría por los cuatro costados. Zelda le entendía, pues para Link ser nombrado caballero Real era un sueño hecho realidad.

Nunca en la corta historia de Nuevo Hyrule alguien tan joven había alcanzado semejante puesto, era inaudito y casi inconcebible. A Zelda le gustaban los cambios que implicaban cosas buenas, significaba que el mundo seguía moviéndose hacia delante y en la dirección correcta.

-La ceremonia será dentro de una semana, ¿no crees que deberías descansar un poco?-le preguntó preocupada.

-No, te prometí que te llevaría unos días a la playa y eso es lo que voy a hacer-contestó Link muy alegre. Los dos iban juntos en el Tren de los Dioses, el cual estaba siendo dirigido por Alfonzo, a quien sus amigos solían llamar "Bigboy" debido a su enorme tamaño.

En los otros vagones había varios soldados de élite con la misión de proteger a la princesa de cualquier peligro. Zelda había dicho que aquello era innecesario pues tenía a Link y a Alfonzo como protectores, aun así su padre había insistido, más bien ordenado, que fuese con escolta.

Ya habían pasado cinco años desde que derrotaron a Mallard y a su secuaz Makivelo. Las vías habían sido restauradas y las comunicaciones entre ciudades y pueblos habían vuelto a la normalidad. Su reino era feliz y próspero, ¿qué más podía pedir?

-Alfonzo, déjame dirigir a mí, por faaa-pidió Link en un tono algo infantil.

-Ni hablar-replicó Alfonzo-. Si quieres tocar esta preciosidad deberás renunciar a tu puesto de caballero y ser maquinista de nuevo. Además, ¿no te basta con robarme el tren cuatro veces al mes?

-Tch…

Zelda rió por lo bajo al recordar el juego que ella y Link habían ideado hace tiempo. Cuando Zelda se aburría de la rutina de palacio, los dos hacían una escapada hasta el taller que Alfonzo había construido cerca de la Ciudadela. Allí "robaban" el Tren de los Dioses y salían de paseo con el.

Al principio Alfonzo se enfadaba bastante y ponía trampas y vigilantes, pero nunca servía de nada. Además de que, si la princesa quería, podía ordenarle que le dejase el tren. Aun así nunca lo hacía, ¿cuál sería la gracia si no? Por suerte el rey no le daba mucha importancia a aquella travesura.

Zelda contempló entonces a Link y una sensación de tristeza invadió su corazón.

-Zelda, ¿ocurre algo?-preguntó Link al verla decaída.

-Link, ¿por qué te hiciste caballero en vez de maquinista?

-Para poder ser más fuerte…y estar más cerca de ti-eso último lo dijo en voz baja mientras se ponía rojo como un tomate.

-Me lo suponía-dijo Zelda suspirando-. ¿Nunca te has arrepentido de esa decisión?, sé lo mucho que te gusta ir en tren y dirigirlo.

-A veces hay que hacer sacrificios por las personas que quieres-dijo Link sonriendo mientras le cogía de la mano-. Además, ser caballero no está tan mal. Me permite ver todos los días a la princesa más bella de Nuevo Hyrule.

Aquella vez fue el turno de Zelda de sonrojarse.

-Pues tú eres el novio más adulador de Hyrule.

Los dos se rieron y se abrazaron mutuamente. Justo cuando iban a besarse Alfonzo los interrumpió con un carraspeo.

-Esas manos quietas-les advirtió-. No quiero nada de arrumacos, besos ni caricias en mi tren, ¿entendido?

-Tch…Aguafiestas-comentó Link por lo bajo mientras que Zelda tan solo se rió.

Tras llegar a Canalias, conocido también como Aldea Papuchia, tanto Link como Zelda no tardaron nada en ir directos a la playa una vez hubieron cogido todo lo necesario.

-Estos críos…-comentó Alfonzo al ver que le habían dejado a él y a los soldados con la tarea de llevar todo el equipaje al hotel.

ooOoo

-Este lugar es tan hermoso como lo recordaba-dijo Zelda al ver como las nubes blancas, las olas del mar cristalino y el cielo del atardecer se combinaban formando una preciosa imagen ante sus ojos.

-El viejo Nico siempre dice que él y el resto de fundadores desembarcaron por esta zona hace cien años-comentó Link.

-Eso es cierto-afirmó Zelda-. A mí siempre me han dicho que mi abuela Tetra era una capitana pirata que vivió muchas aventuras antes de llegar aquí y fundar Nuevo Hyrule.

-Me pregunto cómo sería el Hyrule original-dijo Link pensativo-. En los libros que me has prestado pone que había muchas razas extrañas y también que casi todos usaban magia.

-Puede que algunos libros exageren la verdad, nunca lo sabremos con certeza-dijo Zelda-. Por cierto, algún día tengo que presentarte a mi nueva secretaria. Ya lleva dos meses conmigo.

-¿Quién es?-preguntó Link con interés, pues nunca había visto a dicha secretaria.

-Se llama Impa y al parecer es la última de una raza que vivía antes en la antigua Hyrule-dijo Zelda emocionada-. Sabe muchas cosas y se mueve por los lugares como si fuese una sombra. Estoy seguro de que te caerá bien y tú a ella.

Tras una corta charla los dos decidieron bañarse y luego jugar en la arena. Se sentían como niños pequeños de nuevo. Es más, llegaron a jugar con varios niños, quienes estaban emocionados de poder conocer a la princesa del reino.

Después fueron al hotel y compraron unos helados en una tienda dirigida por Linebeck III.

-Pero, ¿tú no comerciabas con piezas de tren?-preguntó Link atónito al verlo ahí.

-Je, nunca viene mal tener más de un negocio, chaval-le aseguró Linebeck III-. Sobre todo cuando debes abandonar el anterior rápidamente para evitar la ira de personas a las que debes dinero, mucho dinero.

De repente, un pequeño roedor salió de debajo de la tienda y Zelda dio un salto tan grande que Link pensó que iba a llegar al techo.

-¡U-u-u-u-un r-r-r-ratón!-chilló la asustada princesa mientras buscaba la protección de Link.

-Aaaah, ahora entiendo porque siempre desaparecía el helado de queso-comentó Linebeck III.

ooOoo

-¿Sabes?, me hubiera gustado conocer a mis abuelos-comentó Zelda de repente mientras comían un helado.

-¿No los conociste?-preguntó Link.

Zelda negó con la cabeza.

-Mi abuelo murió combatiendo a los esbirros de Mallard que querían liberarlo durante esa época. Impidió que ese demonio rompiese su sello antes de tiempo. Fue un gran héroe tanto en la antigua Hyrule como en la nueva-dijo Zelda con tristeza-. Papá dice que abuela era una mujer fuerte e intimidante pero con una gran corazón. No permitía que nada ni nadie perturbarse la paz de su reino. Al parecer mi abuelo era el único capaz de aplazar su ira-rió Zelda-. Sin embargo, nunca fue la misma desde que se quedó viuda. Según papá, era como si hubiese perdido todas las ganas de vivir.

Link puso una mano encima del hombro de Zelda al ver como se iba deprimiendo poco a poco.

-Murió justo el día que yo nací…-comentó Zelda-. "El día más feliz de Nuevo Hyrule fue tan bien el más triste y algún día descubrirás que todo fue por vuestra culpa". Eso es lo que Makivelo me solía repetir constantemente cuando estábamos solos.

Link frunció el ceño ante la mención de aquel odioso canciller.

-No deberías hacer caso a las palabras de un demonio político.

-Demonio político-repitió Zelda riéndose-. Que redundante.

-¿Verdad?

Los dos se rieron hasta que les dolió la tripa. Cuando se tranquilizaron, la expresión de tristeza regresó al rostro de Zelda.

-Pero él tenía razón.

-¿En qué?-preguntó confuso Link.

-La muerte de mi abuela si fue mi culpa-le explicó Zelda-. Mi poder mágico es tan grande porque…según he podido ver en los libros de mi abuela…soy la encarnación de una diosa de Hyrule llamada Hylia. Y mi abuela también lo era. Al morir ella se reencarnó en mí.

-Zelda…

-Sé que puede parecer una locura pero es la verdad, Link-dijo Zelda muy seria. No había nada en su forma de hablar que llevase a Link a pensar que estaba mintiendo así que asintió con la cabeza dándole a entender que quería seguir escuchándola.

Fue entonces cuando Zelda le habló de las Diosas de Oro, Hylia, la Trifuerza, un Héroe elegido llamado Link, un amor prohibido entre Hylia y Link…Todo sacado de la biblioteca privada de la familia real.

Algunos relatos no estaban completos y otros tenían "agujeros argumentales" pero Link escuchó todas aquellas historias con mucha atención. Cuando Zelda terminó ya era muy de noche.

-¿Qué es lo que piensas?-preguntó Zelda algo asustada. Tenía miedo de que Link la considerase una loca y ya no quisiese ser su novio.

-Te creo-dijo Link tras varios segundos de silencio-. Después de la aventura que vivimos, sería muy tonto por mi parte no creer que hay cierta verdad detrás de lo que me has contado. Aun así, me da igual que tú y yo seamos las reencarnaciones de unos seres que existieron hace cientos o millones de años. Para mí tú eres Zelda, única e irrepetible. No eres tu abuela o Hylia, tan solo la princesa más inteligente, bondadosa y bella de todo el reino.

Link atrapó las manos de Zelda entre las suyas y la miró a los ojos. Las mejillas de Zelda se pusieron rojas y su respiración aumentó considerablemente.

-Tú no tienes la culpa de nada y mucho menos de haber nacido. Si no hubieses nacido jamás habríamos tenido la oportunidad de estar juntos.

Lágrimas de felicidad comenzaron a brotar de los ojos de Zelda. ¿Qué había hecho para merecer tener como novio a alguien tan maravilloso? Se alegraba mucho de haber podido compartir su mayor secreto con él. Y encima no la había considerado una loca con mucha imaginación. Cuanta suerte tenía de tener a alguien tan comprensivo y bondadoso como novio.

-Para mí tú también eres único e irreemplazable. No me arrepiento de haber nacido y haberte conocido-dijo Zelda con suavidad y cariño-. No me importa que seas la reencarnación de un héroe elegido o de mi abuelo.

-Podías haberte ahorrado eso último, ha sonada muy…

-¿Perturbador?

-¡Sí!

-Tienes razón, olvida eso último.

Los dos se rieron de nuevo para luego acercarse lentamente hasta unir sus labios en un suave pero amoroso beso. Un beso que fue escalando poco a poco en intensidad, hasta el punto en el cual dejaron que sus lenguas iniciasen una danza de combate por la predominancia, hasta que oyeron un suave carraspeó.

Los dos se separaron rápidamente y miraron hacia arriba. Lo que vieron fue el rostro lleno de ira de Alfonzo. Las venas de su cabeza y brazos parecían a punto de explotar.

-¡Idiota!-gritó a Link-. ¡¿Cómo te atreves besar a la princesa de esa forma y en mitad de un hotel?!

-¡Lo siento!-gritó Link asustado mientras huía de su ex-maestro.

Zelda tan solo pudo reír al ver como Alfonzo perseguía a Link por todo el hotel, dispuesto a darle la paliza de su vida.

Zelda no sabía cómo sería su futuro a partir de ahora, no sabía si tendría que enfrentarse a algún mal desconocido o si podría ser una buena reina en el futuro. Ni siquiera estaba segura de quién era en realidad. Lo único que si sabía era que el día en el cual pidió ayuda a un joven maquinista, fue el día en el que un nuevo mundo se abrió ante sus ojos.

-Link, espero que tú y yo podamos forjar juntos un buen futuro para Nuevo Hyrule-susurró la princesa.