Después de haberse encontrado con Solomon la noche anterior Saya se encontraba descansando en su cama. No podía dejar de pensar en ese momento mágico en el cual sus labios se encontraron por primera vez, esa imagen venía a su mente una y otra vez.

–Solomon- susurro mientras pensaba en él, si de algo estaba segura es que lo amaba, amaba a Solomon, pero ¿y Haji? ¿Qué pasaría con él?, Saya lo quería pero nunca había pensado en quererlo como algo más, no lo quería como un hermano pero tampoco como un amigo, mas sin embargo el cariño que sentía por él era más grande de lo que podía imaginar. Saya se sentó en su cama, nuevamente se encontraba confundida y aunque quisiera ser feliz con Solomon ella se dio cuenta que eso solo era una fantasía algo que por el momento no podía suceder, ella no podía permitirse amar a alguien o por lo menos no por ahora, debía seguir odiando a Diva por todo lo que le había hecho a las personas que amaba, había matado a Riku, a su amado hermano y por culpa de los quirópteros su papa había muerto y Kai había sufrido demasiado.

-No, no puedo amar a Solomon en este momento debo pelear, debo matar a Diva, debo acabar con los quirópteros, debo ponerle un fin a esta pesadilla, la Saya feliz de antes ya no existe ahora solo hay espacio para el odio en mi corazón y aunque ame a Solomon no puedo estar junto a el… lo siento Solomon.

Esas fueron las palabras que Saya susurro mientras se perdía en la vista que se podía observar desde la ventana de su habitación y allí permaneció por un buen tiempo hasta que algo la saco de sus pensamientos, de pronto tocaron a su puerta, era Haji

–Saya, puedo pasar

-Si claro pasa Haji- Haji entró lentamente, pero algo parecía raro en él, nunca sonreía pero a pesar de eso se le podía notar cierta tristeza en el rostro.

–Saya, necesito hablar contigo- dijo Haji con una voz un poco triste

– ¿Dime Haji que pasa?

–Anoche tu…

-Solo salí a pensar un poco- interrumpió Saya a Haji evitando verlo a la cara, sabía lo que había pasado anoche pero prefería no decirle nada a Haji, era mejor no lastimarlo

–Saya yo te vi te vi con el

-Haji yo…

–No, no te preocupes no tienes nada que aclararme después de todo yo solo soy tu caballero tu fiel sirviente y si tu deseo es estar con Solomon entonces ese también será el mío.

Haji tomo la mano de Saya y le dio un beso mientras una lagrima broto de sus ojos, en ese momento Saya se dio cuenta que Haji había derramado una lagrima por ella, pero ¿por qué? Haji parecía siempre tan frio, parecía que nada le podía afectar pero entonces ¿por qué lloraba? ¿Tanto la amaba? Al parecer sí, pero el corazón de Saya pertenecía ahora a alguien más, era de Solomon y nada ni nadie haría que sus sentimientos por el cambiaran, aunque ella sabía perfectamente que aunque amara a Solomon en este momento no podía estar junto a él ni dejar que su amor por Solomon la alejaran de su único propósito en la vida, el cual era acabar con Diva. Pero a pesar de todo le dolía el saber que Haji estaba sufriendo por ella.

–Haji, perdóname

Esas eran las únicas palabras que Saya podía decirle a Haji, no se atrevía a verlo, no quería verlo sufrir, le estaba haciendo daño ella lo sabía pero no había nada que hacer. Haji camino hacia la puerta y mientras la cerraba detrás de sí susurró

–Solo importa tu felicidad Saya así que no te preocupes por mí- y cerró la puerta dejando a una confundida y triste Saya sumida en sus pensamientos.