Hola! :) sé que he tardado en actualizar y no creo que este capítulo sea suficiente compensación por eso, así que pido una enorme disculpa, pero tengo dos cosas que decir en mi defensa: la primera es que ya tengo listo el próximo capítulo y será más largo que éste, quizás lo divida en dos para que todos los capítulos sean más o menos de la misma extensión, aún no lo decido, pero sólo me falta ajustarle algunos detalles para subirlo; lo segundo es que tengo una idea para una nueva historia que ha estado dando vueltas en mi cabeza, simplemente me enloquece, así que tuve que comenzar a escribirla, es de esta pareja, pero quiero hacerla de manera más general incluyendo otras y como si fuera la continuación de digimon 2, sin considerar el epílogo. La verdad es que me tiene muy emocionada y por eso dejé un poco de lado esta historia, pero quiero prometer aquí mismo que si alguna vez decido dejar de escribir, no voy a dejar ninguna historia inconclusa, así que tarde lo que tarde pueden contar con que acabaré esta historia y cualquier otra que decida subir.
Muchas gracias a las personas que me dejaron reviews en el capítulo anterior: Agusrdk, anaiza18 y 0809m, enseguida les responderé a cada uno.
Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei animation, no hago esto con fines lucrativos
¿Y bien?... ¿cómo estuvo Nueva York?
Takeru siempre hacía esa pregunta cuando su hermano regresaba de una gira, pero esta vez no se percató de que Yamato parecía estar más distraído de lo habitual, solía abstraerse tanto en sus pensamientos que a menudo olvidaba que su hermano estaba ahí, pero esa noche era diferente, aunque el menor no pudiera notarlo.
- ¿Hermano? – insistió ante la ausencia de una respuesta.
- Bien supongo…- respondió Matt algo inseguro, había escuchado la pregunta, pero se le estaba haciendo imposible mantenerse concentrado en la conversación – hasta que tú llamaste y me hiciste cancelarlo por tu boda, claro…- añadió luego con sarcasmo, y un ruido metálico lo sobresalto. Al levantar la vista de su plato se dio cuenta de que Hikari había dejado caer accidentalmente su tenedor al suelo.
- ¿Estás bien? – preguntó T.k. con evidente preocupación en su tono de voz.
- Sí, claro que sí… sólo soy una torpe…- respondió ella, inclinándose para recogerlo. Estaba increíblemente nerviosa y no sabía el motivo, o más bien lo sabía, pero no podía entender que el causante de ello fuera Matt, ¿qué sucedía con ella?
- Bueno…- dijo Matt luego de un par de minutos de silencio, un silencio que hasta a él se le estaba haciendo insoportable – debo admitir que me sorprendió la noticia…fue algo tan repentino…
- De hecho, llevamos mucho tiempo planeándolo, pero no queríamos decirle nada a nadie hasta que todo estuviera preparado… pensamos que sería una buena sorpresa…- se explicó T.k.
- Y así fue…- estuvo de acuerdo Matt – aunque pensándolo bien no debería… ustedes son el uno para el otro, sólo era cuestión de tiempo…
- Amor, no me siento bien…- dijo Hikari con voz suave.
- ¿Qué tienes? – preguntó Takeru enseguida.
- No sé, quizás sólo esté cansada, pero… creo que debería irme a casa…- se disculpó mientras se levantaba de la silla.
- Estoy de acuerdo, no quiero que te enfermes… ¿Matt, podrías acompañarla por favor?
Tanto el aludido como Kari se sorprendieron ante la petición. Ella sólo buscaba una manera de escapar de ahí, y específicamente de Matt, y él ya había tenido suficiente por un día, pensó que finalmente podría dejar de fingir que todo marchaba bien, mientras en su interior algo se retorcía dolorosamente, también se sentía enfermo, pero sabía que no era la comida y tenía la esperanza de que en cuanto ellos se marcharan, podría encerrarse en la habitación y olvidarse de todo, incluido ese mal momento, pero Takeru parecía ajeno a la incomodidad de ambos.
- Hay un asunto que debo solucionar, y no puedo dejar que Kari se vaya a sola a casa, es peligroso…- se explicó el menor ante las miradas confusas de sus acompañantes.
Matt se obligó a asentir con naturalidad.
- Claro, no hay problema… - mintió.
- Gracias, hermano… lo entiendes ¿verdad, Kari?
La chica se quedó mirándolo en silencio, bajo la atenta mirada de los dos hermanos. Matt intentaba parecer indiferente, pero no pudo evitar notar la duda sembrada en los ojos de la castaña, no quería estar a solas con él.
- Claro que sí…- asintió finalmente y Takeru se inclinó para besarla. Ella se afirmó con fuerzas de su cuello y ambos se perdieron en su propio mundo por algunos segundos.
- Nos vemos…- susurró sobre sus labios, y luego se volteó hacia su hermano, que aguardaba junto a la puerta, tratando de mantenerse al margen de la situación – volveré pronto, lo prometo…- se despidió, y salió por la puerta, dejando a dos personas inquietas en el interior del departamento.
El silencio se hizo espacio entre ambos, ni siquiera se miraron por algunos segundos, pues ninguno de los dos quería hacer eso.
- Deberíamos irnos ya, se hace tarde…- dijo Matt, abriendo la puerta para ella.
Kari tan sólo asintió con un movimiento de cabeza y salió, seguida de cerca por él.
- ¿Te sientes bien?...
- Mejor… - respondió escuetamente, pero no le dirigió ninguna mirada.
Caminaron lado a lado sin hablarse ni mirarse durante un rato, la casa de los Yagami estaba cerca, pero la oscuridad de la noche hacía peligrosas las calles.
- Hey, estás hermosa está noche… no te lo había dicho – dijo de pronto, tan sólo para romper el silencio.
- Gracias… no era necesario el cumplido.
- No lo es… pensé que lo sabrías…- replicó él enseguida y fue como si una corriente eléctrica se descargara entre ambos – nunca digo algo que no pienso de verdad…
- Lo sé…
- ¿Qué ocurre?... sé que no quieres hablarme, pero ha pasado mucho tiempo…
- No es nada, estoy bien…- interrumpió ella, y él desistió de sus intentos por hablarle.
El camino les pareció tortuosamente largo, pese a que la residencia Yagami sólo quedaba a algunas cuadras del departamento y el silencio se hacía cada vez más pesado.
Mientras caminaban fue fácil pretender que iban solos e ignorar la incomodidad del silencio, pero una vez que llegaron al destino, la realidad los golpeó abruptamente.
Hikari se atrevió a mirarlo por primera vez en la noche y no le agradó lo que vio, tal como él había mencionado hace mucho tiempo que no lo veía, ni siquiera recordaba la última vez que lo había visto y desde hace un par de años que había dejado de importarle, Matt pasaba de gira casi todo el año, eso era normal y probablemente fue conveniente para dejar de acordarse de él. Ella iba casarse con T.k. y él era una estrella de rock, las cosas estaban justo como debían estar, pero su regreso había removido una piedra en la base de su castillo y éste había comenzado a tambalearse peligrosamente.
Lo que ignoraba era que la situación no era más fácil para él. Cuando había recibido la invitación, muchas sensaciones se habían aglomerado en su pecho y aunque no pudo reconocerlas, ninguna de ellas era agradable, sin embargo, ahora que podía mirarla con tranquilidad bajo la luna, ahora que podía darse el lujo de observar cada rasgo de su rostro y compararlo con el de la niña que conocía de toda su vida y la adolescente que era cuando él comenzó a irse de gira, supo que la emoción que se sobreponía a las demás era una profunda decepción, no podía estar celoso porque ella era de su hermano, pero el matrimonio sólo era la constatación de algo que no había querido asumir, la estaba perdiendo y ni siquiera podía luchar, y al pensar en eso se corrigió a sí mismo, él había tenido una oportunidad para luchar y la había desperdiciado.
Se miraron largamente sin decir nada hasta que sobrepasaron el límite de lo normal, comenzando a sentirse incómodos, tenían que acabar luego con ese estado de letargo.
- Bueno… ya debería irme…
Si la situación fuera distinta ella le habría ofrecido pasar, por si quería charlar un rato con su hermano, pero no podía hacerlo y ambos lo sabían.
- Deberías irte…- repitió ella como autómata.
Él se inclinó torpemente y quiso tocar su mejilla, apenas un roce, pero ella se apartó y eso fue suficiente para comprender que no debía intentar acercarse de nuevo, a pesar de las ganas que tenía de hacerlo.
- Buenas noches, Kari-chan… - dijo con una sonrisa cortes, intentando disimular la desilusión por su esquiva actitud y ella lo miró apenada, como si quisiera disculparse con la mirada, porque al decirlo sólo se haría más evidente la horrible situación en la que estaban sumergiéndose.
- Buenas noches – respondió sin poder ocultar la sorpresa por la forma en que la había llamado.
Así fue como cada uno tomó su camino, ella entró a casa y él se fue luego de verla entrar, quizás algunos segundos después, sintiendo la creciente desazón en su pecho.
En el interior de la residencia, Kari se apoyó contra la puerta y comenzó a resbalarse lentamente hasta que terminó en el suelo, se sentía débil y temblorosa, muchas emociones y recuerdos estaban removiéndose en su interior.
- ¿Kari? – la voz de su hermano la regresó a la realidad - ¿qué haces ahí?... ¿estás bien? – enseguida se abalanzó sobre ella con una mirada de preocupación para ayudarla a levantarse.
Aceptó su mano y una vez en pie se aferró a sus brazos, como cuando era pequeña y temía a las tormentas, tenía mucho miedo y antaño su hermano era el único capaz de calmarla, quizás si cerraba los ojos y fingía que era una niña, las cosas se solucionarían y todo volvería a la normalidad.
- Hey… ¿ocurrió algo malo? – preguntó él con suavidad.
- Nada, sólo… me alegro de verte… - respondió sintiéndose más fuerte que hace un instante.
- Tampoco ha sido para tanto… te has ido hace hora y media, de hecho, volviste antes de lo que esperaba… ¿todo está bien con el novio?... quiero decir… aún se casan, ¿verdad?
Para Kari no pasó desapercibido el ligero todo de ilusión en la voz de su hermano, no era que el no aprobara el matrimonio, pero sabía que lo haría feliz saber que no se casaría, porque de esa manera podía seguir fingiendo que era una niña y cuidarla como siempre, podría alargar su faceta de hermano sobre protector por un tiempo más.
Generalmente esa clase de preguntas la fastidiaban, pero en aquel momento no pudo hacer más que animarla, porque la hizo sentir segura nuevamente, todo estaría bien, el regreso de Matt no cambiaría nada, sólo necesitaba ordenar un poco sus ideas y continuar con su vida.
- Claro que sí, Tai… queda una semana, creo que ya puedes dejar de preguntar eso…
- Oye, hay novios que han decidido no casarse estando en el altar…
- Pero eso no va sucedernos a T.k. y a mí… él es el chico perfecto y lo sabes…
- De acuerdo, dejaré de insistir…- dijo con poco convencimiento.
- Gracias – sonrió su hermana con sinceridad – ha sido una larga noche, me voy a dar un baño antes de dormir…- explicó al pasar por su lado.
- Espera, no me has dicho nada de la cena… ¿qué tal está Matt?
Y la sola mención de su nombre volvía a remecer su mundo por unos segundos.
- Él está bien… se ve igual que en la tele…- comentó con tono neutral antes de subir rápidamente las escaleras, evitando que le preguntara algo más.
Se encerró en el baño y decidió darse un baño de tina, eso siempre la relajaba, pero una vez sumergida en el agua los recuerdos volvieron a inundarla.
Lo que había sucedido entre ella y Matt era, probablemente, el único secreto de su vida, resultaba irónico que diez años más tarde necesitara contárselo a alguien, pero quizás sería la única forma de sacárselo de la cabeza.
