Holaaa =) que tal? :P pues aqui actualizando nuevamente, tengo una duda, ¿Qué significa disclaimer? o por qué algunas autoras colocan "Naruto no me pertenece" es obligacion? o.o lamento mi ignorancia, soy algo ignorante o-ó aquí les dejo el cap 3

Era de mañana, nuevamente vi las luces blancas, y el lugar con pura gente vestida de blanca, no pasaron más allá de cinco segundos y recordé todo a la perfección, una pena arrasó con todos mis sentidos, estaba destrozada, triste, hecha pedazos, los había perdido, para siempre...tenía 16 años y me había quedado huérfana ¿Por qué a mi? ¿Qué hice para merecer algo así? No lo entendía, quería llorar, gritar, morir...para estar junto a ellos, ya nada tenía sentido, ¿Qué iba a hacer sola en esta vida?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Vinieron muchos recuerdos a mi en ese momento, cuando aprendí a andar en bici, o cuando me escapé de casa a los quince años porque el vestido de mi fiesta no era el que yo quería, que inmadura había sido, pero en la transición de los quince a dieciséis años había comprendido muchas cosas de la vida, y al parecer demasiado tarde, porque mi madurez con mis padres duró tan poco como mi vida junto a ellos. Si no fuese por mi estómago y mi puta hambre nada de esto hubiese pasado, y también a ese maldito desgraciado que lo más seguro es que estuviese conduciendo bajo los efectos del alcohol y actualmente tendría que estar libre, un montón de sentimientos atravesaron mi corazón y mente, odio, culpa, rabia, impotencia, todo mezclado formando una gran masa de sentimientos negativos, pero todo esto era normal… ¿no? Eso quería creer. Y hablando de creer, personalmente no creía en el odio hacia las personas, porque en mi mente concebí la idea de que ningún ser humano podía caer lo bastante bajo en rabia como para odiar, pero ahora…me era difícil mantener tal creencia luego de todo esto.

Hubiese seguido pensando pero unos suaves pasos que se dirigían hacia mi habitación captaron mi atención ¿Quién sería? Quise mil no se cuantas veces que fuese mamá o papá, pero estaba pidiendo lo imposible, la persona abrió la puerta y su voz me interrumpió de mi debate interno..

- Sakura, querida - me habló una mujer de voz bastante dulce, me giré sobre la camilla y se sorprendió un poco al ver mi demacrado rostro, era un despojo humano.

Pero al parecer a ella no le importó - Sakura Haruno ¿Cierto? y me sonrió.

- Si... - contestó con voz propia de un zombie.

- Me presento, soy Mikoto Uchiha, ¿recuerdas que alojarías donde nosotros? - asentí con desgano - Bueno, aún tienes que recuperarte, cuando estés bien vendré por ti y me encargaré de cuidarte, siento mucho lo que sucedió, no hablaré del tema porque entiendo como te debes sentir, puedes confiar en mi para lo que quieras, así que descansa querida, me dijeron que mañana te podrían dar el alta así que vendré por ti - Se veía bastante amable.

Le sonreí forzadamente - Gracias - contesté con voz apagada, pero la palabra era sincera. Me conmovió un poco el saber que se preocupara tanto por mí. Lo que sí es que...hubo algo que no me quedó del todo claro de lo que dijo, "Cuando te recuperes" se veía muy amable y todo pero me dio ganas de decirle llorando que jamás podría recuperarme de esto...

Me miró sonriendo por última vez y salió de la habitación, a lo que se encontró con un hombre macizo, y de gruesa contextura. De seguro ha de ser su esposo. Me dirigió una mirada fugaz, mientras yo dirigía la mía a ningún punto en específico, tenía la mirada perdida. Era capaz hasta de drogarme con tal de pasar el dolor que había en mi corazón.

Para tratar de olvidar un poco el tema, si es que podía, me examiné detenidamente, tenía vendada la cabeza y podía mover mi cuerpo, al parecer había resultado ileso y algo me había golpeado la cabeza. Giré la mirada y ahí estaban mis pertenencias, en aquella blanca habitación, las persianas estaban cerradas, cosa que causó que se filtrase poca luz solar, al lado de mi cama había un velador con una lamparilla, un vaso de agua y un medicamento para el dolor y de adorno un florero con una flor blanca.

Aproximadamente dos horas después apareció una enfermera con comida, al parecer era la cena, me la dejó junto a una bandeja y no me dijo nada, al parecer le asustó mi rostro y pensó que era más conveniente dejarme sola junto a mis pensamientos. Miré la comida...quizás ésta fuese la primera vez en que diría esto pero no quería comer, no tenía nada de hambre, porque ya nada me devolvería lo que más quería...nada.

Apenas probé el almuerzo, luego apareció la misma enfermera que me observó debatiéndose por dentro en si llevarme la bandeja o no

- ¿Puedo...? - preguntó haciendo ademán de acercarse

- Adelante - respondí con voz seca

- Con su permiso - ¿Por qué tanta formalidad? aún no lo entendía.

Al ver que la cabeza ya no me dolía tanto me levanté con desgano aún, caminé como muerto en vida hacia la ventana, levanté la persiana y contemplé la luna nuevamente, con admiración y tristeza a la vez, ayer había visto la misma luna y tenía a mamá y papá conmigo, y ahora que la observaba ya no los tenía. Quería culpar a alguien de todo esto y hacerlo pagar, sabía que había un culpable, y cuando lo encontrase, juro que voy y lo mato, merecía morir él no ellos...No Sakura, está mal pensar así, pero Joder, joder, joder, ¿que iba a hacer?

No pudimos hacer nada

Nuevamente esas malditas palabras me atormentaban, tomé una de las pastillas, ya me comenzaba doler la cabeza de tanto recordar, joder. La jaquecas ahora serían mi peor enemigo. Me recosté nuevamente en la cama tratando de hacer un borrón y cuenta nueva mental, me dolía de sobre manera todo esto, más de lo que se pudiesen imaginar, pero debía tragármelo, debilidad ante nadie, no quería que me tuviesen lástima, eso jamás. Era bastante orgullosa, y tímida como para demostrar lo que sentía a cualquiera, era de esas personas que les gustaba sufrir en silencio.

Miré por última vez la luna para luego recostarme y dormir. Por fin.

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A la mañana siguiente todo transcurrió sin muchos cambios al día anterior, por una parte yo hecha un despojo humano sin vida, un cadáver que trataba de sobrevivir al ataúd tragándose todo el dolor y las enfermeras tan corteses como siempre y bastante calladas al ver mi rostro. Eso me hizo pensar que no quería verme al espejo, joder ¿Qué aspecto debía tener? Aunque apenas formulé la pregunta, al minuto después ya me valió un carajo la respuesta.

Aún seguía encerrada en mi propia pesadilla, tan así que había olvidado el mes, el día, la hora, todo, si me dijeras que era mi cumpleaños o navidad, de seguro me lo creía, no tenía idea ya de nada, sólo era un zombie, y entonces la herida comenzó a arderme, quería llorar, llorar hasta secarme, pero no podía, aborrecía totalmente esa sensación de querer llorar a mares y no poder. Y cuando más trataba de hacerme la fuerte, aquellas traicioneras gotas fluían abandonando totalmente mi plan de parecer fuerte. Que ironía…

Y entonces unos golpecitos sonaron en la puerta – Pase – dije sin entusiasmo alguno, pero al ver quien era me cambió de inmediato la cara, era aquella mujer que había venido ayer, ¿Cómo era que se llamaba? Mi…mi…uchi… ¡Mikoto Uchiha! Ah sí casi lo olvidaba, ya mi mente no daba para guardar ningún recuerdo así que no se me podía pedir guardar en mi memoria algún nombre o algo.

-Veo que ya estás despierta – al parecer sonreírme con ternura y hablarme con dulzura sería costumbre entre nosotras.

- Desde hace poco – mentí. Ni siquiera había podido dormir, pero no quería que se preocupase más por mí, no me lo merecía.

- Ya veo – contestó aún con el mismo tono – me tomé la libertad de tomar algo de la ropa de tus maletas que estaban aquí para lavarla y plancharlas, espero que no te moleste – aquello último lo dijo con algo de preocupación ¿temiendo? Que yo me molestase. ¡Que mujer más amable! Apenas la conozco y ya me siento incapaz de entristecerla o ser cortante con ella.

- No es ninguna molestia, de hecho gracias – dije tratando de sonar lo más normal posible, aunque al ver su rostro creo que no fui del todo convincente, genial otra cosa que no se me daba bien, ser convincente. – Pero… - diablos, ¿Qué palabras debía usar para preguntarle mi duda?

- ¿Pero? – Me preguntó – Puedes confiar en mí.

- ¿Por qué se preocupa tanto por mi? Se supone que no nos conocemos de nada y…

- Eres igual a tu padre en ese asunto - ... ¿Lo…lo era? – ellos fueron muy buenos amigos míos y de mi esposo, hicieron mucho por nosotros, y lo mínimo que podemos hacer por ellos es ocuparnos de ti – hizo una pausa y yo una mueca – no creas que serás una carga, será un agrado tenerte en nuestra familia, sé que suena precipitado pero nosotros estamos dispuestos a acogerte – Así que era por eso…

- ¿De verdad que no seré una carga? Porque podría trabajar de medio tiempo hasta ahorrar lo suficiente como pagarte todo lo que harás por mi…

Se acercó un poco más a mi poniendo una mirada maternal - No es necesario, lo estamos haciendo porque queremos, y no aceptaré ningún pago, no tienes de que preocuparte, serás muy bien recibida, y nadie tocará el tema a menos de que tú así lo quieras – Mas que una amable (muy) amiga de mis padres parecía un hada madrina que venía en mi rescate. Me conmovía todo esto, pero no quería que me tuviese lástima así que mantuve mi postura firme con mucho esfuerzo.

- ¿Qué dices?

- Bueno, supongo que el mejor lugar que me queda aquí es su hogar así que…acepto – y ahí estaba todo sellado.

- Me alegra oír eso, así que por eso estoy aquí, mi esposo nos está esperando y le he preguntado a la enfermera encargada de ti y me dijo que ya estabas lista para irte – entonces salió dejándome absorta en mis pensamientos y bastante perpleja.

Un montón de ideas más vinieron a mi cerebro, pero al no ser capaz de procesar todas a la vez preferí quedarme en blanco y comenzar a vestirme. Ya que al entrar dejó en la mesilla una bolsa que contenía la ropa que me había traído la señora Mikoto. Miré en su interior y encontré una polera de tiritas, jeans y zapatillas, entonces mi mirada se dirigió hacia la ventana y contemplé el cielo para ver que era verano, aún no podía creer lo desconectada del mundo que estaba.

Me vestí rápidamente dirigiendo una última y fugaz mirada a la sala de hospital y salí, entonces lo primero que vi fue a Mikoto y el mismo hombre que había visto ayer conversando con ella. Al parecer el era su esposo.

Al verme ambos se pararon de sus asientos y él me saludó.

- Soy Fugaku Uchiha, un placer Sakura – no tenía ese toque dulce de Mikoto pero también se le veía amable.

- Hola señor Uchiha

Mi saludo tampoco había sonado lo bastante convincente pero nuevamente no pareció molestarle a ninguno de los dos, de seguro ya sabrían el caos en el que se había convertido mi mente, si mi mente fuese una ciudad…actualmente era una devastada por el peor de los tornados, amaba más de lo que cualquiera se podría imaginar a mis padres y el viento se los había llevado sin previo aviso.

Fugaku envolvió a Mikoto en un abrazo pasándole un brazo por su espalda y sonrió nerviosamente sin estar muy seguro de que hacer con aquel silencio que se formaba.

– Ya es hora de irnos ¿no?

Y entonces se dirigió con su esposa a la entrada tomando mis maletas, de ahí emprendimos el camino por un extenso pasillo, vi muchas cosas, que no me fueron indiferentes, había una niña que estaba calva, era pequeña y a pesar de su aparente cáncer se veía bastante feliz, como si su enfermedad no le afectase en nada emocionalmente, al ver que yo la observaba me miró y al ver mi rostro me sonrió como diciéndome "Todo estará bien" me embargó una pena horrible por ella y quise ir corriendo a abrazarla, pero sabiendo que no podría me contuve. Mucha gente de batas blancas pasaba a nuestro lado, todas con una gama distinta de rostros, algunos con buenas noticias para sus pacientes, otros con o tan buenas, y algunos con mala cara. Sentí cierta atracción por ese ambiente, me había distraído un poco, pero no lo suficiente como para queme cambiase la cara.

Al llegar al elevador pude divisar a una enfermera en su interior, llevaba una especie de caja que cuidaba con suma delicadeza, y se le veía feliz y esperanzada, "Un donante…" pensé, vaya que aquí uno se podría encontrar con todo tipo de expresiones y sentimientos. No le di más vueltas al asunto y usé todas mis fuerzas por volver de golpe a la realidad al ver a los señores Uchiha salir del elevador.

Me guiaron hasta el estacionamiento guardando todas mis cosas en la parte trasera del gran auto que poseían, al parecer no tenían para nada una mala situación, no me importó mucho el asunto, sólo quería llegar a su casa para tener un momento a solas para llorar todo lo que me había contenido hasta entonces. Me acomodé en la parte de atrás con cierto miedo, un escalofrío recorrió mi espina dorsal haciéndome revivir aquel episodio que había vivido, ¿Acaso todo lo que veía tenía que ser tan nostálgicamente doloroso?

- ¡Mierda! – susurré por lo bajo tratando de no ser oída.

El auto estaba en marcha y observé la ciudad, ésta se veía muy moderna y de esas típicas con toda la tecnología, la verdad aquel ambiente no me atraía del todo, prefería algo más modesto pero igualmente de espacioso. La calles eran enormes, pasaban los autobuses y las estaciones de metro lograban divisarse con dificultad en todo el tumulto de gente que transitaba por la zona, al parecer con estábamos dirigiendo al centro de la ciudad.

Y en efecto, nos detuvimos en una casa de dos pisos algo similar a la mía pero notablemente más lujosa. Ellos descendieron del auto seguidos por mí que me dispuse a cargar alguna parte de mis maletas y cosas. Fugaku le encendió la alarma al auto y se dirigió a mi persona.

- Bueno, ya hemos llegado - dijo bastante entusiasmado con la idea de "haber ganado una hija".

- Esperamos que te agrade – bueno, al menos las palabras de Mikoto me reconfortaban un poco más.

Al entrar vi lo grande que era la casa, en su interior había un gran comedor seguido de una cocina que dejaría envidiosa a cualquier cocinera apasionada, los sillones tan finos, los ventanales, era hermoso, un televisor grande de pantalla plana, algo me llamó la atención en ese momento ya que viendo la TV se encontraba un chico bastante parecido a Mikoto en el pelo pero a diferencia de ella, el de él tenía tonos azules, no pareció importarle el sonido de la puerta porque no se volteó a mirar, a lo mejor no lo había oído. Agradecí en mi interior el no haber encontrado nada en aquella casa que me pareciera nostálgico.

- Bienvenida – entonces levanté la mirada y vi a un pelinegro que descendía de las escaleras, se veía mayor que yo y bastante parecido a su padre, tenía el pelo largo y amarrado en una coleta – soy Itachi y él es mi hermano Sasuke – entonces dirigió la mirada al chico que yo había visto al entrar viendo el televisor. Ante la presentación él ni se inmutó y siguió viendo el televisor.

- Vamos hermano preséntate, no seas descortés – dijo Itachi, no se si fue mi imaginación pero me pareció detectar algo de malicia en sus palabras.

Entonces Sasuke volteó por primera vez para mirarme sin mucho interés – Hmp Hola – y luego volteó, al parecer aquel programa le parecía más interesante que la llegada de una intrusa en su casa. O quizás él no era así y sólo se comportaba de esa forma al sentirse invadido, al notar mi expresión Itachi se me acercó diciéndome al oído.

- No te preocupes él siempre es así – no sé por qué pero en ese minuto sentí que podría hacer una buena amistad con él. Se veía agradable sin embargo…su hermano me indicaba todo lo opuesto.

No hubo más conversación, me presentaron mi habitación y era bastante espaciosa, acomodé mis cosas, hasta que noté un detalle, en la mesilla de noche estaba la foto de mi familia…me sentí bastante conmovida al ver eso y agradecí verdaderamente de corazón a quien quiera que fuese que la había puesto. Era hermosa.

Antes de comenzar a llorar me puse de pie ya que había escuchado el llamado a cenar, no puedo creer lo rápido que las cosas se habían vuelto tan normales, había desaparecido toda la formalidad, ahora pareciera como si llevase viviendo ahí desde hace mucho, sonreí levemente al darme cuenta de que Mikoto se había tomado muy enserio ese hecho de ser algo así como mi nueva madre. Era todo tan extraño, me parecía increíble el como las cosas podían dar un giro tan drástico.

Al salir de mi habitación iba tan sumida en mis pensamientos que no me percaté de que venía alguien, choqué y ambos caímos al suelo – lo siento – dije y entonces levanté la mirada y me encontré con los ojos de Sasuke, fue extraño, era la primera vez que me dirigía la mirada, y vi muchas cosas, convertidas en sólo una…nada.

Él me miró también pero no reflejaba emoción alguna, que persona más rara.

- Hmp, deberías fijarte por donde caminas - ¿fijarme? Que grosero

- Lo siento, de verdad – no quería problemas así que no hallé nada mejor que disculparme.

- Fíjate bien la próxima vez – a lo que bajó las escaleras, y me dejó refunfuñando como cría recién retada, al verlo bajar juraría haber visto una mueca o ¿sonrisa? De superioridad, que tipo más raro…pero por más que me doliese el orgullo debía aceptar que era…guapo pero un total borde.

- Engreído – susurré.

La cena transcurrió bastante… ¿constructiva? Todos me hablaban de sus vidas, y de verdad que se notaba el esfuerzo por hacerme encajar, bueno a excepción de una persona que sólo se dedicaba a observar y no decía nada ni se reía con los demás. Sasuke.

- Vamos Sasuke di algo – le bromeó Itachi – no sé como Karin te soporta – ¿Quién era Karin? Y como si me hubiesen leído el pensamiento sonó el timbre, y el mismo Sasuke abrió y una chica entró.

Era esbelta, tenía sus rasgos en el cuerpo algo exagerados, era pelirroja de gafas y no saludó a nadie si no que se abalanzó sobre Sasuke guindándose de su cuello y besándolo descaradamente. Por alguna razón, la actitud de esa tipa me había molestado. Mikoto estaba en la cocina así que no había advertido la llegada de su al parecer "nuera".

Sasuke la apartó con algo de molestia y entonces ella recorrió la estancia deteniéndose en mí. Oh oh, presiento problemas por como me miró, enseguida ella frunció el ceño y al oír su fastidiosa voz me quedé nuevamente furiosa.

- Sasukito mi corazón, ¿quién es ésta? - ¿perdón? ¿Me había llamado "ésta"? ¿Quién se creía esta tipa?

- Tengo nombre para que sepas – si, yo y mi orgullo, nadie pasaba encima mío. Al oírme se dio media vuelta para contestarme. Joder que tipa más pesada. ¿No podía ser más educada y menos malcriada y ya?

La chillona frunció aún más el ceño y me contestó. - Mira niña, no sé si seas retrasada o algo pero no te he preguntado a ti – Pero, pero ¡Ah! Ya estaba decidido, no la soporto, no la soporto, quería contestarle, esa malcriada tendría que escuchar unas buenas verdades vaya que si.

Iba a hablar pero alguien se me anticipó.

- ¡Ya basta ambas! Karin no te debo explicaciones y tú – ahora don amargado me estaba mirando a mí - eres una recién llegada que se está pasando de la raya, mis asuntos son mis asuntos – Este tipo ¿Quién mierda se creía? ¿Acaso todos aquí eran engreídos y superiores?

Me quedé en silenció y miré a ambos para luego dirigir mi mirada al expectante Itachi, hice ademán de agradecer la comida y me fui, no quería pelear, no por don amargado, sino por Mikoto, sería terrible dejar esa imagen en frente de ella siendo que me había recibido en su casa.

No supe que más pasó abajo, ya que subí precipitadamente las escaleras, y me encerré en mi cuarto, no quería escuchar nada más, mi vida ya estaba lo suficientemente jodida así que no quería arruinarla aún más.

Cerré la puerta sin mucha delicadeza y me tendí en mi ahora cama, no quería pensar en nada, últimamente se me daba bien el tener la mente en blanco para no pensar en ninguna estupidez, ¿Por qué de repente me sentía tan molesta con todo esto? Quizás porque no estaba acostumbrada las actitudes como el de don amargado, o yo no era muy tolerante con las pelirrojas chillonas. Era tan extraño.

Las cosas pasaban tan rápido, por cada pestañeo que daba ya me perdía un millón de cosas, así de rápido sucedía todo; no podía acostumbrarme a esta nueva vida, o quizás no quería…, pero no me quedaba otra ¿Qué posibilidades tenía? Seguía pensando y pensando, pero unos pasos en el pasillo me interrumpieron, al parecer Sasuke y la chillona debían de estar llegando a la habitación de él…que se encontraba junto a la mía…genial.

Entraron a su habitación ya que oí como él se apresuraba a cerrar la puerta, escuchaba suspiros por parte de ella ¿Acaso se pondrían a hacer "ESO" sabiendo que yo estaría de espectadora auditiva? ¿Qué mierda tenía ese en la cabeza? No me conocía de nada y ya comenzaba a molestarme.

Preferí salir de la habitación, ya que en el pasillo, al final había un balcón, sería mil veces mejor a que escuchar toda una sesión de amor. Pero al pasar no pude evitar asomarme por la puerta de Sasuke, no era una entrometida, pero sentí la gran necesidad de mirar, ya ni yo misma me entendía.

Al asomarme pude verlo, él le daba caricias bastante descaradas, jamás pensé que fuese ese tipo de persona, se veía tan pasivo, y ahora me había cambiado totalmente el concepto de él, vaya pervertido, al verlo así no pude evitar sonrojarme, yo…jamás había visto tan de cerca este tipo de cosas. Ya era suficiente no quise ver más.

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Había pasado un buen rato, ya todos estaban durmiendo al parecer, porque era pasada la media noche, pero yo era la única despierta ¿Por qué? Porque tenía la vieja costumbre de siempre tomar un vaso de agua antes de dormir, y esta vez lo había olvidado, ¡mierda!

Me levanté a duras penas, y con una fuerza sobrenatural logré llegar hasta la cocina, la flojera casi me había ganado, tal vez fuese algo aprovechador de mi parte pero necesitaba ese vaso de agua, así que tomé uno del mueble donde los guardaban y abrí al llave, que satisfacción sentí al oír aquel líquido resbalar por mi garganta, me recordaba a los viejos tiempos. Basta Sakura no te puedes poner melancólica.

Ya había terminado pero en ese entonces escuché unos pasos detrás de mí y una voz me habló.

- ¿Qué haces aquí tan tarde? – hizo una pausa y entonces lo contemplé, era Sasuke – Y además… ¿No te han enseñado a no espiar habitaciones ajenas? – ¡me había pillado! ¡No! Pero esperen, eso no era lo peor, sino que estaba en frente de mí, interrogándome y…en bóxers!

Aaaw si, yo también amaría ver a Sasukito en boxers *-* jij n.n saludos, RR ? *-* así contribuyen a que mi imaginacion fluya .