Capítulo Nº 66:
Aquellos pensamientos me desconectaron del mundo, y no volví a él hasta que escuché que golpearon a la puerta.
Mi padre fue a abrir y saludó a Charlie dejándolo entrar.
La serie de sentimientos que lo inundaron al ver a mi amiga, me hizo sentir pena por él.
Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo, para no perder el control y comportarse lo más civilizado que pudiera.
Aprovechando que él estaba completamente concentrado en Bella, yo había aprovechado de no respirar. Tenía la suficiente provisión de aire, como para hablar lo justo y necesario, y no quería probar lo que pasaría si sentía el aroma... En realidad, lo que me había dicho Jasper, me tenía aterrorizada.
Estaba ahí mirando todo lo que sucedía. Mientras con una parte de mi mente seguía la conversación; con la otra, estaba en mi propia línea de pensamiento.
El ánimo de Charlie cambió cuando reparó en Renesmee. Entonces, Edward la hizo pasar como sobrina.
¡¿Qué sobrina? La pequeña es la viva combinación de ellos, y el padre de mi amiga se dio cuenta, ya que cuando la pudo ver bien, comenzó a sacar cuentas rápidas. Supuse del tiempo que mi hermano y Bella estaban casados y aquello no le cuadraba... Quien fue en su ayuda para calmarlo, fue Jacob, asegurándole que todo estaba bien...
En el momento que sentí las reacciones de cada uno de los que estaban en la habitación, cometí una torpeza... se me ocurrió suspirar.
Quedé envarada. Tuve que cerrar los ojos con fuerza, para concentrarme y no saltar sobre Charlie, ya que mi garganta ardió como si fuera la traga fuego del circo.
Lo mejor fue que Jasper se dio cuenta y se acercó a mí lo más rápido que pudo, para ayudarme a que me calmara, pasando su brazo por mi cintura.
Lo único que aquel movimiento de mi hermano, llamó la atención de Charlie, que desvió la vista a mí...
- Rachel, ¿tú también eres parte de todo esto?
Juro que no quería hablar, ya que aquello significaba tener que tomar aire, pero encontré que no sería buena idea sólo asentir con la cabeza. Así que hice un esfuerzo, para contestar...
- Sí, Charlie... Soy miembro de esta familia desde mi nacimiento... Siempre supe lo que sucedía.
Tuve la impresión que, el único que se dio cuenta del esfuerzo que tuve que hacer para contestar, fue Jasper, pero el padre de mi amiga no dijo más, hasta que Emmett que miraba un partido de fútbol en el televisor, lo distrajo.
Y yo aproveché de ir a mi cuarto...
Bueno, hasta la noche anterior, yo había disfrutado de todo lo que sería aquella nueva vida. Pero, en aquella oportunidad, me había dado cuenta que no todo sería color de rosa, al darme cuenta que las noches serían solitarias. Ahora, había sentido el ardor lacerante de la sed y en verdad, que me había costado dominarme para no atacar a Charlie, y por último, había llegado a mi cuarto, con unos enormes deseos de estallar en llanto, pero no podía... ya nunca más volvería a llorar.
Estaba intentando concentrarme en esos pensamientos, para tratar de ignorar el dolor en mi garganta, cuando golpearon a la puerta.
Instintivamente, probé mi habilidad, y me di cuenta de quién podría ser... Jasper.
Al abrir, comprobé que no me había equivocado. Lo quedé mirando, sin decir nada, entonces, él habló...
- Rachel, respira.
Recién ahí me di cuenta que él tenía razón, yo no estaba respirando... Y tenía miedo de hacerlo.
- Vamos, hazlo – me animó.
Y no supe cómo, mis pulmones se comenzaron a expandir.
- Esto está mejor – dijo, entrando y cerrando la puerta tras él –. Ahora, dime qué ocurrió.
- Respiré – fue mi contestación.
- ¿Y? – me preguntó como si no supiera de lo que hablaba.
- Me dolió... mucho... Casi ataco a Charlie.
- Pero, pudiste controlarte, eso es bueno.
- Jasper, aún me duele... Aún quiero ir por él...
- Pero, estás acá.
- Y acá me voy a quedar.
- Rachel, esto es algo que todos enfrentamos, no sólo tú... Sólo que para ti es la primera vez... Recuerda que la idea de transformarte, fue para que no tuvieras que estar encerrada en el cuarto, cuando hubiera visitas... Más que seguro que Charlie va a volver a la casa, para ver a Bella... ¿Acaso te esconderás acá cada vez que eso suceda?
- ¿Y por qué no? – dije como lo más normal del mundo – Como dices, ya estaba acostumbrada, sólo que ahora, en vez de ser con vampiros, será con humanos.
- Rachel, lo que pasó abajo indica que vas a poder controlarte. Como se dice, sólo fue la primera impresión.
- No voy a bajar – dije casi con obstinación.
- De acuerdo, quédate aquí hoy, pero la próxima vez que Charlie venga, estarás con él y conversarán – su tono era exigente.
- No lo voy a poner en peligro.
- No lo harás, porque sabrás a lo que te enfrentas, y el control será mayor.
- ¿Acaso me crees masoquista?... ¿O tal vez, sádica?
- Rachel, nunca vas a ser una neófita descontrolada...
- Pensé que tú entre todos, sería quién mejor me comprendería – le recriminé.
- Y lo hago, pero hay una gran diferencia entre ambos... Tú no has probado la sangre humana...
- Y quiero seguir así – lo interrumpí.
- Pierde cuidado que así lo harás. Recuerda que nos tienes a todos, y que no te dejaremos cometer ninguna locura.
Vencida, sólo asentí.
- Entonces, quédate acá hoy. Te avisaremos cuando Charlie se haya ido – y me sonrió.
Luego se fue, dejándome con mis pensamientos.
¿Por qué debía tener una habilidad empática?
Tuve la intención de decirle cosas que, más que seguro, me hubieran ayudado a quedarme en mi cuarto cuando vinieran humanos, pero sabía que lo heriría, y no quería hacerlo.
Charlie se quedó por bastante tiempo. Como sería que me vi dos películas completas, antes de que llegara Alice a buscarme, y entonces, bajé.
Bella se sentía muy orgullosa de ella misma, y Emmett la estaba molestando. Y por lo que pude entender, hacía rato que lo estaba haciendo. Aún antes de que Charlie se fuera.
Entonces, surgió una apuesta, y me extrañó que ella se prestara para algo así, pero me di cuenta que, más que nada quería vengarse de mi gran hermano.
Se trataba de echarse un pulso, para lo que terminaron en una gran roca que había al lado del río, donde ambos cursaron la apuesta, y no supe qué fue, pero todo aquello me hacía sentir feliz.
Cuando comenzaron, vi a Bella muy cómoda y tranquila, sujetando la mano de Emmett, que parecía estar esforzándose mucho, pero sin lograr que la de ella se moviera un milímetro.
En cambio, mi amiga sin mucho esfuerzo flexionó un poco su brazo y Emmett perdió unos cuantos centímetros, con lo que ella rió y él gruñó, visiblemente frustrado.
Ella le recordó su apuesta, para terminar lo que había empezado, ganando la competencia. Con lo que aquella gran roca se partió y el pedazo que se desprendió, fue a caer justo, sobre el pie de mi gran hermano bocón, que exigía revancha al día siguiente, y no dejó de hacerlo hasta que Bella aceptó.
Me imaginé a mi hermano haciendo un berrinche de niño malcriado, y sonreí. Claro que él casi termina haciéndolo, aunque se conformó con levantar una gran polvareda antes de irse...
Entonces, no me pude resistir, y le grité:
- Shrek, no te preocupes, voy a ver si encuentro a Burro para que te suba el ánimo.
A lo que él sólo contestó:
- ¡Neófitas! – y un gruñido largo. Luego de eso, Bella comenzó a probar su nueva fuerza, con lo que terminó riendo, y nosotros con ella.
Cuando se sintió una risa muy especial, la de Renesmee, y todos quedaron boquiabiertos mirándola.
Jacob y yo fuimos los únicos a los que no sorprendió.
Por mi parte, no le veía mayor sorpresa, era una niña hermosa y sana... ¿Qué tenía de especial que riera? ¿O acaso no todos lo estábamos haciendo?
Luego de un intercambio de ideas, entre el chico y mi hermano mayor, fue la propia niña la que pidió que Bella siguiera, y cuando lo hizo la risa de la pequeña contagió a todos los que ahí nos encontrábamos.
La salida del sol antes del crepúsculo, nos hizo brillar a casi todos, y eso me hizo sentirme aún mejor... Todo estaba en perfecto orden a mi alrededor... Lo único que desencajaba, era yo.
Capítulo Nº 67:
Al día siguiente, regresó Charlie, y como Jasper me había dicho, me obligó a estar con él y hasta conversar. Con lo que lo odié. Para mí era un sádico que se regocijaba en mi dolor, y fue con eso que pude mantener el control... Tratando de imaginar mil formas de poder acriminarme con él. Aunque todas poco factibles, porque en todas empleaba mi fuerza y era lo que él siempre esperaría de un neófito.
Fue después de su tercera visita, que me di cuenta que Jasper había tenido razón, cada vez me molestaba menos. Luego, de lo cual, hice las paces con él y comenzamos lo que sería una rutina.
Lo que pasaba era que yo no hallaba la hora de poder ocupar mi habilidad y saber qué potencialidad tenía, qué podría hacer con ella.
Así que, cuando amanecía, me juntaba con mi hermano para que me ayudara a practicar... De vez en cuando, era con Alice, o si no con Esme. Claro que un par de veces, aproveché la cercanía de Emmett.
Lo que descubrimos fue que mi habilidad era algo más poderosa que la de él, lo que yo podía lograr era cambiar las preferencias en los sentimientos... Todos llevamos dentro muchos sentimientos, y que asoman por prioridades... que yo podía variar.
En otras palabras más gráficas, él podía calmar o enervar a las personas, solamente... En cambio, yo podía llegar a variar los sentimientos de esa persona... o sea, si alguien sentía odio, yo podía manejarlo y transformarlo en amor... o sino, si alguien estaba triste, yo podía hacer que cambiara a una alegría extrema.
Sólo que aquello únicamente funcionaba, por el rato que yo estuviera concentrada y mirando a la persona, lo más cerca posible de ella, y sólo a esa persona, no podía controlar como Jasper un grupo. Aunque después de tres meses, había logrado hacerlo a una mayor distancia, casi 5 metros.
Lo único que Jasper como profesor era inflexible y sumamente serio... Se podría decir que tirano y desagradable.
Aunque, después de un tiempo, aquello dejó de hacer mella en mí, comenzando a gozar las clases.
Cuando éstas terminaban, iba a hacer cualquier cosa... tocar el piano, ir al computador, dibujar o salir de caza.
Nando también me visitaba de vez en cuando, y yo le agradecía el gesto, porque sabía el gran esfuerzo que significaba para él, el estar conmigo. Fue así que me enteré que se dio de baja de la manada de Jacob y casi al mismo tiempo, Quil y Embry, sus dos amigos de antes de transformarse en licántropo, se cambiaron de manada. Algo me decía que mi amigo pensaba que no lo habían hecho antes, por su culpa, pero yo sabía que aquello sólo había sido casualidad.
En general fue un período calmado, hasta se podría haber dicho feliz... Un cielo despejado, pero en el cual habían dos nubes: Renesmee y yo.
La niña, aunque era motivo de grandes alegrías, también eran grandes preocupaciones. Su crecimiento acelerado no disminuía tanto como hubiera sido esperable. Y era así que la preocupación invadía a todos cuando ella hacía algo nuevo, como caminar, hablar, leer, etc.
Fue por eso que se comenzó a preparar todo, para que toda la familia se trasladara a Brasil, ya que allá había la posibilidad de que supieran, si alguna vez habría existido algún híbrido como Renesmee.
Ahora, la otra nube, era yo... Por mientras estaba con Jasper, lograba concentrarme en la práctica, pero cuando terminaba, el único pensamiento que ocupaba mi mente era Kevin y lo mucho que lo extrañaba. El único que se enojaba y me decía de todo, era justamente Jasper, porque según él, yo era la única culpable de como me sentía. Que ni siquiera podía culpar a Kevin, ya que yo debería ser quien lo llamara o permitir que otro lo hiciera, para comunicarle mi transformación... Y eso nunca lo permitiría.
Por otro lado, Bella estaba preparando un viaje a Italia, para que los Vulturis vieran que ella había sido transformada, y que no era necesario que mandaran a alguien a Forks, para comprobarlo.
Fueron esos preparativos, los que lograron la primera y única discusión, que han tenido mi amiga y Edward, desde que ella fue transformada.
Mi hermano mayor quería ir con ella, temeroso de las intenciones de Aro, quien era visto como su líder. Pero, Renesmee no se podía quedar sin ambos padres, así que finalmente, mi amiga viajaría con Carlisle que se quedaría en Londres, en espera de su regreso.
Bueno, aquello funcionaba como reloj, hasta que pasó lo impensable.
Alice había avisado que Irina, la hermana de Tanya y quien fuera la pareja de Laurent, el vampiro que fue muerto por los lobos, cuando éste llegó con intenciones de matar a Bella... Bueno, ella tenía intenciones de ir con mi familia y hacer las paces...
Lo único que mi hermana no vio el momento en que lo decidió y llegó sin previo aviso.
Bella, Renesmee y Jacob habían salido de caza. Mientras, Edward y mi padre se ponían de acuerdo en el viaje a Brasil; Jasper y yo estábamos practicando, para lo que estaba utilizando a Emmett de conejillo de indias, sin que se diera cuenta. Porque veía un partido en la televisión y su equipo favorito iba perdiendo. Por último, Rose, Esme y Alice revisaban unos catálogos de vestidos infantiles.
En mi práctica, en un momento, logré que mi gran hermano se alegrara por lo que estaba pasando en el partido, con todo y una risita.
Jasper sólo me observaba, hasta que terminó el partido e hice que Emmett lo celebrara... Su equipo había perdido.
Fue ahí que se dio cuenta y se volteó a mí con un gruñido largo...
- Emmett – intervino Jasper, defendiéndome –, calma. Sólo está practicando.
- ¡Pero, que no sea conmigo! – exclamó en medio del gruñido, que poco a poco se fue apagando, gracias a Jazz.
Eso era lo que no lograba controlar aún. Cuando se daban cuenta de lo que estaba haciendo, retomaban ellos el control.
Así, en ese instante, vimos salir a Edward y mi padre a toda velocidad.
Alice se puso en alerta y yo me encogí.
Todo el resto quedó mirando atónitos.
- ¿Qué ocurre ahora? – preguntó Emmett.
Y yo me encogí de hombros, ya que no lo sabía a ciencia cierta, pero lo que había sentido fue lo que me hizo reaccionar de esa forma. Entonces, Alice habló...
- Irina... ¡Maldito perro! – siseó al final... Con lo que uní los cabos que tenía, y supuse que algo había sucedido en la excursión de caza de Bella, Renesmee y Jacob, que incluía a Irina y que mi hermana no había podido anticipar nada, por la presencia del chico.
- ¿Qué pasó con ella? – preguntó Jasper.
- Había venido a hacer las paces con nosotros, y se encontró con algo que no debe haberle gustado mucho... Bella y Jacob, conversando como los mejores amigos...
No estaba segura, pero en aquella historia, había algo que no me cuadraba. Que me molestaba. Tal vez si hubiera estado más cerca de Irina, podría haber sabido de qué se trataba.
Tiempo después, regresaron los cinco: Edward, Bella, Renesmee, Jacob y mi padre, que nos contó que no habían podido encontrar a Irina, y aquello no me gustó. Sólo que no dije nada... A poco me arrepentiría de haber guardado silencio.
Capítulo Nº 68:
Los días siguientes pasaron rutinarios, aunque con aquel sentimiento extraño que no podía interpretar... Hasta "ese" día, que colmé la paciencia de Jasper...
- ¡Basta! – me dijo, en un momento en que no había pasado nada especial, por lo que me sorprendió – ¿Hasta cuando vas a seguir igual?
Con esa pregunta, pensé que se refería a Kevin, pero después del episodio con la hermana de Tanya, yo lo había trasladado a él a un plano posterior...
- ¿A qué te refieres?... Hace días que tengo ese asunto olvidado.
Me miró un segundo...
- No me refiero a Kevin – me dijo –. Yo hablo de algo que te viene molestando desde lo ocurrido con Irina... Tú y Alice andan igual.
- Es que... – no se me ocurría cómo explicarlo – Hay algo raro en esa explicación de la actitud de ella.
- ¿Raro? ¿En qué forma?
- No sé... Es que... Si ella venía a hacer las paces con nosotros... tenía que saber que seguíamos teniendo buenas relaciones con los lobos... ¿Por qué le afectó ver la amistad de Bella con Jacob?
- Rachel, hasta tú debes saber que muchas veces, nos proponemos cosas, que cuando debemos realizarlas, nos arrepentimos. Supongo que el verlos así debe haberle dolido, y por eso que se fue de esa manera.
- Sí – aprobé –, tiene lógica... Pero, recuerda que los sentimientos no se guían por eso.
Yo tenía razón, y con lo que sucedió aquella noche, lo comprobé, sólo que ya era muy tarde. Lamenté no haber tenido mi habilidad completamente desarrollada para ese momento.
En aquella oportunidad, Edward, Bella y Renesmee, se quedaron en la casa, con nosotros.
Yo estaba en el piano, tocando una melodía suave, casi sólo para mí. Edward y mi padre estaban hablando sobre el viaje a Brasil, y Emmett con Jasper lo hacían de comida... ¡Hombres!... Bella observaba a Renesmee dormir. Mientras, Rose y Esme se ponían de acuerdo sobre qué ropa llevarían, cosa que a mí no me interesaba, porque hacía más de una semana que mi maleta estaba lista, eso de tener tanto tiempo libre, era algo a lo que aún no me acostumbraba.
Por último, Alice reacomodaba todo en la sala y, entre una y otra cosa, escaneaba el futuro.
Fue ahí que Jasper también le llamó la atención, por seguir pendiente de Irina.
La vi que tomó un jarrón con rosas y que lo llevaba a la cocina, cuando se detuvo a mitad de camino y todo sucedió en el mismo instante, tal vez sólo separado por milésimas de segundo... El jarrón que resbala de las manos de Alice; yo que golpeo las teclas del piano, como una acción refleja; y el jadeo de Edward.
El primero en reaccionar, fue Jasper que se materializó al lado de ella exigiéndole que se explicara, mientras la zarandeaba, como a una muñeca de trapo.
Con eso reaccionó Emmett, que comenzó a mirar a través de la ventana, pensando que el peligro vendría de fuera.
El resto quedó petrificado, y yo crucé las manos por sobre el piano, para apoyar mi cabeza encima, con los ojos cerrados.
Lo de mi hermana lo sentí como una gran ola, que me golpeó y que estoy segura que si hubiera sido humana, más de algo mi hubiera pasado, donde lo mínimo hubiera sido un desmayo; y que si hubiera estado de pie, al menos me hubiera hecho perder el equilibrio.
Nunca, en todo el tiempo que había pasado, desde que mi padre me había confiado sus sospechas de mi habilidad, había sentido algo parecido... Y recordé las palabras de Eleazar.
Entonces, se activó una defensa de mi mente... Me desconecté de todo por un tiempo indeterminado... Lo que me hizo reaccionar, fue una palabra pronunciada por Alice:
- ... Vulturis.
Con ella, levanté la cabeza. Todos estaban entre incrédulos, asustados, enojados, dolidos, tristes... pero si había un sentimiento que predominaba era el pesimismo.
Aquello me dolía demasiado; entonces, intenté revertirlo, pero no pude. Yo seguía practicando individualmente, y el querer hacerlo con el grupo completo, me fue imposible. Porque cada uno sentía algo diferente, tal vez con un sentimiento parejo, podría haber tenido éxito.
Lo que sucedía en conclusión era que los Vulturis nos habían juzgado y condenado, por lo que llegarían todos: los ancianos, las esposas y la guardia completa... Tal vez, si tuviéramos un mes más de vida.
Mi hermana, monitoreando a Irina, se había dado cuenta que ella iría con los Vulturis... Cuando mi padre preguntó por el motivo, Bella dio con la razón: Renesmee... Como la hermana de Tanya no se había acercado a ellas, debió haberla confundido con los niños inmortales... Y según su punto de vista, la Ley había sido rota.
Emmett dado su carácter, propuso luchar; pero Jasper lo quiso regresar a la Tierra, haciéndolo ver que no se podría ganar... Ellos no eran una tropa de neófitos descontrolados y sin entrenamiento previo. Se estaba hablando de soldados entrenados, muchos de los cuales tenían habilidades extraordinarias y principalmente ofensivas... Pesimismo.
Entonces, surgió la idea de los testigos. Tratar de encontrar la mayor cantidad de amigos que dieran testimonio de nuestra verdad, que hicieran dudar un momento a los Vulturis, como para poder exponerla.
Después que Alice nombró a varios clanes, fue que ocurrió algo muy extraño... Mi percepción lo notó al mismo tiempo que Edward, pero ambos quedamos sin entender.
Alice había tenido una visión, que no alcanzó a tomar forma en su pensamiento y que según mi hermano, eso le extrañó. Mientras, yo sentí lo que provocaba en ella: ansiedad y un deseo de salir de ahí lo más rápido que pudiera, para lo que la vi tomar la mano de Jasper, arrastrándolo a la puerta trasera. Poco antes de salir, él me miró con casi la misma expresión que tenía yo... completamente confundido.
A los pocos segundos, Jacob entró por la puerta principal, y se sorprendió cuando se dio cuenta de las caras que teníamos nosotros, pero Bella se encargó de ponerlo al día... Nos habían condenado a muerte.
Yo volví a apoyar la cabeza sobre mis manos que no se habían movido de encima del piano. Y me quedé sin moverme, hasta que amaneció.
Momento en el cual Edward echó de menos a Alice, percatándome que con Jasper no habían regresado y recordé lo que había sentido de ella, otorgándole un nombre, el mismo que me negaba a pronunciar, pero que mi mente lo repetía sin cesar... Mi hermana no podría haber huido...
Entonces, surgió la otra alternativa: que hubieran sido capturados por los Vulturis, dado el deseo que tenían de que ella se les uniera.
Todos nos aferramos a ese pensamiento y salimos corriendo siguiendo su aroma, hasta llegar al límite de La Push; donde Sam, el líder de la otra manada, en su forma humana, salió a encontrarnos flanqueado por dos enormes lobos.
No puedo explicarlo, pero aquellos lobos me intimidaron... Había logrado aceptar y hasta sentirme cómoda con la manada de Jacob, pero aquellos dos lobos los vi como extraños, como a adversarios... Y estuve a punto de gruñirles.
Se acercó a mi padre y le entregó un papel doblado dejado por mis hermanos, cuando ellos habían solicitado permiso para atravesar la Reserva, camino al mar.
Así fue como antes de irse, mi hermana le entregó esa nota con instrucciones de que nos esperara en ese punto, y se la entregara a mi padre. Luego, habían entrado al mar y no volvieron a salir.
Aquello no me gustó, y sé que a Edward tampoco, ya que él también había sentido lo de Alice. Y lo de él debe haber sido aún más fuerte, ya que tenía que haber sido a través de mi hermana y de mis pensamientos.
Después que mi padre leyó, confirmó lo que yo había sentido, y para que el resto también lo leyera, nos mostró la letra de ella, y lo que decía. Ellos se habían ido... Nos habían abandonado.
Ahí fue que algo, para mí, empezó a no cuadrar con aquella nota, y era Jasper.
Yo conocía a mi hermano. Yo sabía que él no podría huir, cosa que sería impensable para él, ya que era como si desertara, y en el fondo seguía siendo el Mayor Jasper Whitlock... Si Alice huía, él no lo haría... ¡No podía!
Nuevamente, me había desconectado del exterior. Hasta que mi padre, tocó mi brazo porque nos regresábamos a la casa.
Entonces, comenzamos a correr... Yo iba al lado de Bella.
Como el silencio que nos rodeaba me estaba exasperando, traté de sacarle conversación a mi amiga-hermana de lo que fuera...
- Bella, ¿en qué piensas?
Me miró un segundo, algo extrañada...
- Sacaba cuentas... – contestó y la quedé viendo, esperando que continuara – Nunca me había dado cuenta que Alice y Jasper, son los únicos que no tienen ningún lazo con nosotros...
- ¿Cómo? – aquello me pilló en frío.
- Sí, fíjate... – comenzó a explicarme – Carlisle creó a Edward, Rosalie y Emmett; Edward me transformó a mí; Esme está realmente enamorada de Carlisle y tú debes haber sido transformada por uno de ellos... En cambio, Alice y Jasper estaban con nosotros más por amistad o convicción.
Analicé lo que me decía, y le dije, dudando un poco:
- No sé... Llámalo tozudez, pero me niego a creer que ellos nos hayan abandonado.
En eso, llegamos donde antes se había percibido que Alice y Jasper se habían separado, y Bella, curiosa, quiso seguir ese rastro, para lo que Edward la acompañó.
Mientras, el resto seguimos camino a casa.
En cuanto entramos, mi padre me dijo, tomando el teléfono...
- Rachel, por favor, espérame, necesito hablar contigo...
Por respuesta sólo asentí y me quedé con él. Lo vi marcar el número, que reconocí de inmediato, y comenzó a hablar mirándome...
- Aló, ¿Tanya?... Sí, ¿cómo estás?... Bueno, no tengo mucho tiempo como para explicarte, pero necesito que vengan todos acá... Como te digo, es largo y no dispongo de tiempo, pero en cuanto lleguen se enterarán... Sí, todos, también él... De acuerdo, les estaremos esperando.
Luego cortó, sin haber sacado su vista de mí. Yo lo había escuchado, dejando mi cara sin ninguna expresión.
Entonces, me dijo...
- Ven, acompáñame a la biblioteca.
Y lo seguí.
Cuando entramos, él comenzó a buscar los documentos de viaje, mientras me hablaba...
- Rachel, vas a tener que quedarte acá con Edward, Bella y Renesmee.
- Pero, ¿por qué?... Yo podría ayudar a encontrar a más...
- Por favor – me interrumpió –, hay dos grandes razones para que te quedes. La primera es que Edward puede necesitarte aquí. No estando Jasper, se le puede complicar el que lo escuchen.
- Pero, yo no puedo controlar grupos, como Jazz – me había propuesto no dejar que me convenciera de quedarme ahí.
- Pero, sí puedes controlar a los líderes, eso puede servir de gran ayuda...
Supe lo que quería decir.
- Además – continuó –, Rachel, no puedes seguir huyendo de Kevin... Ustedes deben hablar. Él debe enterarse de tu transformación y tú tienes que explicarle los motivos, por los que no quisiste que lo supiera...
- Sabía que esto sucedería, y no me gusta – me quejé.
- Lo sé... Todo lo que está pasando debe estar afectándote más que a cualquiera.
- Eso dalo por descontado... He logrado controlarme, pero no sé por cuánto tiempo, y sin Jasper se me va a dificultar más.
- ¿Sientes muy fuerte la unión con él?
- Siempre supuse que si llegaban a transformarme, sería con quién más unida estaría. Además, nuestras habilidades son casi complementarias.
Él me miró por un segundo, como evaluándome, para luego agachar la vista...
- ¿Qué sucede? – pregunté. Se veía apesadumbrado.
Suspiró.
- Bueno, no pensaba decirte esto nunca, pero con lo que ha pasado, me parece que tienes derecho a saberlo. Hay algo más que te une a Jasper...
Con esas palabras, supe en seguida de lo que se trataba...
- ...Fue la ponzoña de él, la que ocupé para transformarte – me dijo, y luego quiso justificarse –. En el momento, lo encontré lo más correcto, dada la compatibilidad de habilidades.
- No te preocupes por tratar de explicar tu decisión. Lo entiendo.
Claro que lo entendía, tan bien como él mismo... En aquel momento, recordé cuando me lo encontré mirando la cruz que había pertenecido a su padre... Comprendí su mirada de aquella vez.
No había existido sólo un motivo, sino que varios, para emplear la ponzoña de Jasper. Uno era la que me decía, de nuestras habilidades... Otro era que se había dado cuenta de lo que le había dicho en ese momento, que yo sabía que después de transformarme, sería difícil que me separaran de él (cosa que a Alice, no le había costado nada)... Y el último, mi padre sabía que Jasper nunca podría tener el suficiente autocontrol, como para transformar a nadie, y vio en esta posibilidad, una razón para que tuviera un lazo más fuerte con nuestra familia... En aquel momento, pensaba que se había equivocado.
- Bueno – me sonrió –, me alegro que tu habilidad sea empática... Ahorra muchas palabras.
Luego, bajamos y pocos segundos después llegaron Edward y Bella.
Capítulo Nº 69: (P.O.V de Alice)
Lo que había visto era realmente horrible, sin lugar a la esperanza. Toda mi familia destruida por los Vulturis, y ante cualquier cambio que quisiera hacer, lo único que cambiaba era que, nos veía a Edward y a mí con aquellas capas. Por más testigos que se lograran reunir, eso podría darles tiempo, pero con suerte, sería una hora, tal vez dos.
Sabía que Aro encontraría la manera de echar por tierra, cualquier argumento que le dieran, y hasta los mismos testigos correrían peligro.
Lo que más me aterraba era perder a Jasper, y eso era algo que había visto.
Rachel, correría la misma suerte... Y Jazz no conocía la verdad.
Por eso, decidí irme y llevármelo, ya que no estaba segura de poder encontrar el único argumento válido para detener a los Vulturis. Quise hacer lo mismo con Rachel, pero ella tenía que hablar con Kevin... Ya tendría tiempo para sacarla de ahí.
La primera dificultad, fue ocultarle todo a Edward... pero lo conseguí.
Sabía que la gatita desconfiaría, pero podía asimilarlo como que aún no tenía bien dominada su habilidad.
El otro problema fue convencer a Jasper...
Agradecí que, todos estuvieran tan choqueados con la noticia, que no reaccionaran, y que eso se prorrogara en el tiempo, antes que se dieran cuenta de nuestra ausencia.
Saliendo de la casa, arrastré a Jasper hasta el bosque pasando el río. Lo hice alejarse lo más que pude, hasta donde me separaría para ir a casa de Bella... Fue ahí donde me exigió una explicación...
- Jasper, espérame acá, por favor – le pedí.
- Primero, explícame qué sucede, qué fue todo eso, dónde vamos, por qué me sacaste así de la casa – me exigió.
- Jasper, confía en mí... No podremos hacer nada acá... Tenemos que tomar otro camino, si queremos ayudar al resto.
- ¿Estás diciendo que tenemos que irnos? ¿Qué tenemos que abandonarlos a su suerte? – yo sabía que no daba crédito a lo que estaba entendiendo.
- Sí, tenemos que irnos, pero no abandonarlos... Los Vulturis no vienen a impartir justicia, ellos vienen a destruir y reclutar... Nos quieren a Edward y a mí en la Guardia, y tienen los medios para lograrlo.
- Pero, si nos vamos así, van a pensar que los dejamos... que hemos huido... – se notaba que a Jasper, le disgustaba esa idea.
- Será lo mejor... La idea es que Aro no se entere, que nosotros estamos tras lo único que podría hacer variar su decisión.
- Pero, Rachel puede haber detectado la mentira – ahí comenzó a buscar la excusa para quedarse.
- Lo sé... Por favor, no te preocupes que, tengo considerada esa posibilidad... También la hubiera sacado a ella, pero tiene que hablar con Kevin, y si no se fuerza de esta forma, no lo hará nunca.
- No me gusta tener que dejarla... – no necesitaba que me lo dijera, se le notaba.
- Lo sé.
- Es que aún no puede controlar bien, y el ambiente de la casa puede afectarla, más aún si llega Kevin... – intentó justificarse.
- Jazz no te preocupes, ella lo va a lograr... – dudé si decirle o no lo que sabía.
- ¿Qué pasa?... Alice, sé cuando me ocultas cosas – me recordó.
Entonces, supe que Carlisle se lo diría a Rachel, por lo que encontré justo, que él también lo supiera...
- De acuerdo, te lo voy a decir porque confío en ti, pero también quiero que lo hagas en mí.
- Siempre confiaré en ti – me aseguró.
- Lo que pasa, es que yo sé lo que te hace estar tan al pendiente de Rachel, y que va más allá del hecho de que sus habilidades sean complementarias.
Me miró con desconfianza...
- No entiendo a dónde quieres llegar.
- Yo sé que para la transformación de ella, Carlisle ocupó tu ponzoña.
Por un momento no me dijo nada, hasta que...
- Se suponía que fuera de ti y Edward, nadie más debía saberlo... – susurró.
- Carlisle se lo va a decir a Rachel... Por eso te lo conté... Jazz, por ahora ella va a tener que quedarse aquí, pero te prometo que después que hable con Kevin, ella vendrá con nosotros... Ahora, por favor, espérame aquí, yo regreso pronto.
Lo dejé ahí y fui a la casita de Bella, en donde saqué la hoja de uno de sus libros y en éste escribí la dirección de J. Jenks. Esperaba que no fuera necesario, pero le serviría para distraerse un poco.
Luego, tomé mi móvil y fui por detrás de la casa, a uno de los árboles más altos, subí, me fijé que de ahí podía ver a Jasper esperándome donde lo dejé, y escondí el teléfono entre las ramas.
Descendí para reunirme con Jazz, y seguimos camino a La Push, y de ahí, iríamos a buscar a Peter y Charlotte, para ocupar el tiempo hasta que Rachel hablara con Kevin.
Capítulo Nº 70:
Después que mi padre les dijera a Edward y Bella como nos dividiríamos, lo vi partir con Esme, Rosalie y Emmett.
Estaba triste, preocupada. Todo estaba mal. Nada funcionaba como debiera... Alice y Jasper se habían ido sin que supiéramos dónde; el resto de mi familia había ido buscando amigos que nos apoyaran; Edward y Bella se habían quedado esperando a los que vendrían; y yo tendría que hacer uso de una habilidad que aún no controlaba. Además, al día siguiente llegaría Kevin... y no tenía otra posibilidad, sabía que tendría que hablar con él, aunque lo retrasaría lo más que pudiera.
Mientras pensaba en todo esto, miraba a Renesmee que conversaba con Jacob, y aquello me hizo recordar mis conversaciones con Edward... Hasta en eso se parecía ella a mi hermano.
Luego, el chico se puso a conversar con él.
Puse toda mi concentración en intentar bloquear mi habilidad. No quería deprimirme más de lo que estaba. Me pareció que algo logré, ya que me llegaba todo, pero como si fuera desde una distancia considerable. Lo único que aquello me hizo pensar en Jasper, ya que con mi hermano era algo que practicábamos constantemente. Según él debía aprender también a bloquear mi habilidad, ya que de lo contrario podía terminar volviéndome loca. Y en esa oportunidad lo comprobé.
Una vez que Renesmee se durmió, Jacob reinició el perímetro alrededor de la casa, poniendo a su manada en estado de vigilancia... Él sabía que aquello no serviría de mucho, pero se sentía mejor de esa forma.
Bella expresó su deseo de llevar a la niña a la casita, pero escuché cuando Edward le dijo que era mejor quedarse conmigo...
- Vayan – les dije –. No se preocupen por mí... – y me inventé alguna actividad creíble –Voy a ir de caza.
- ¿No quieres que te acompañe? – se ofreció mi hermano, sabiendo que aquello se me acababa de ocurrir.
- No... No te preocupes... No me voy a alejar mucho... Te apuesto que estoy aquí antes que ustedes – y le sonreí lo mejor que pude.
- ¿Estás segura?
- Por supuesto. Mañana nos espera un día muy ocupado, y prefiero no tener distracciones.
- De acuerdo... pero, lleva tu móvil... Cualquier cosa, llamas.
- Bien...
Y salí, llevando mi teléfono, aunque yo nunca lo hubiera llamado, así me hubiera encontrado con todo un ejército de vampiros.
No me alejé mucho y me desocupé rápido. Con lo que, regresé a las pocas horas a la casa desocupada. Pasé todo el resto de la noche, parada, mirando por el ventanal del fondo, con dirección al río, hacia la roca donde Kevin estaba sentado la última vez que conversamos. Qué estúpido, qué arrogante había sido... y yo había pecado de orgullosa.
Los escuché cuando mi hermano y mi amiga se acercaban a la casa, venían conversando. Poco después cruzan la puerta y sentí que ambos se relajaban, un poco aliviados...
- ¿Viste que regresé primero? – le pregunté forzando una sonrisa.
- Sí, ya veo... – me contestó, cortándose él mismo.
Gracias a mi habilidad, supe que iba a hablarme de Jasper... o tal vez Kevin... pero prefirió no hacerlo. Yo lo agradecí.
¿Sabría mi hermana lo que provocaría su huida en la psiquis de la familia?
Luego, empezamos a hablar sobre cómo presentar la situación a los que vinieran, con lo que comenzamos una discusión con mi hermano mayor...
- Edward, no. No estoy dispuesta a hablar con Kevin... Lo voy a evitar todo lo posible... Sé que necesitas mi ayuda, pero puedo intentar hacerlo a distancia.
- ¿Y cómo lo harás si necesitas contacto visual con quien vayas a utilizar tu habilidad?
- ¿Sabías que existen los espejos? Y te comunico algo – dije en tono irónico –, al contrario de la creencia popular, sí nos reflejamos en ellos.
- ¿Y lo has probado de esa forma?
- No, pero si quieres pruebas, podemos hacerla ahora...
Me alejé un poco más de él, y busqué su reflejo en el espejo que había en una de las paredes de la sala. Luego me concentré en sacar una risa de él... Dos minutos después...
- Déjalo – me dijo –. No puedes hacerlo... Tendrás que ayudarme directamente.
Maldije mi suerte. Iba a tener que ver a Kevin.
Lo único que logré fue que Edward los recibiera solo, mientras yo esperaría en el comedor con Bella, Renesmee y Jacob.
Primero, saldría yo; luego, mi amiga con la pequeña, y el chico que no se le despegaría.
Fue la niña la que entendió a la perfección lo que sucedía, que ella era la que tenía que agradarles a los que venían, y la que me hizo una pregunta, que no sé qué fue lo que la hizo dirigirse a mí...
- ¿Tía? – di un respingo – ¿Cómo lo hago para agradarles a todos?
Suspiré.
- Mostrándote como tú eres... No cambies por nada, ni nadie. Eres la niña más hermosa, mil veces más que Rosalie, pero no se lo digas – y le hice un guiño de complicidad.
Por respuesta sólo me sonrió.
A poco, llegaron los que estábamos esperando y no pude evitar murmurar:
- La hora de la verdad, ha llegado.
Edward se aproximó a la puerta principal, mientras yo permanecí junto a la salida del comedor. Bella y Jacob siguieron sentados, mirándose el uno al otro.
Cuando se acercaban, Edward abrió la puerta y salió a saludar... Habían llegado todos.
Estuvieron hablando un momento fuera, y luego los hizo entrar...
Fue Kevin, al ver la sala inusualmente desocupada, el que preguntó:
- Edward, ¿y los demás?
- Es larga la historia, pero antes necesito que se enteren de algo, en que se nos habían pedido discreción.
- ¿De qué se trata? – preguntó Tanya.
- Que nuestra familia ha crecido, no sólo Bella fue transformada... ¿Rachel?
Una sensación de miedo se situó en mi estómago, pero suspiré, miré a Bella y Renesmee, les hice un guiño forzando una sonrisa y salí.
Tanya, Kate, Carmen y Eleazar, me sonrieron. Mientras, Kevin jadeó por el impacto... Todas estas reacciones eran esperables.
Fue Tanya la primera que se me acercó...
- Rachel, que sorpresa más agradable... Y que hermosa luces.
- Hola, Tanya... Qué bueno que hayan podido venir.
- Sabía que si te transformaran, ibas a poder competir con Rose – me dijo Kate sonriendo.
- Gracias, pero que ella no te escuché – y me acerqué a saludarla.
- Lo mejor que tu mirada no ha cambiado – y con esa frase, Carmen me recordó a ese dibujo, que después de mi transformación muy pocas veces había evocado.
- ¿Y tu habilidad? ¿Cómo la has sentido? – quiso saber Eleazar.
- Estoy practicando con ella todos los días – le contesté para girarme a Kevin que seguía como una estatua rubia, quieta y hermosa a un lado de la escalera –. Hola – le dije y sentí su reacción. Quería irse, pero a la vez no podía moverse de ahí.
Aún así, logró contestarme...
- Hola.
Fui y me ubiqué al lado de Edward, y no pude evitar pensar que en otras condiciones me hubiera quedado con Kevin.
Luego, vino la parte difícil: cuando salieron Bella con Renesmee y algo más atrás Jacob.
Todas las reacciones fueron las que esperaba, con excepción de la de Kevin, que casi se lanza en contra de Edward, si yo no me hubiera interpuesto entre ellos.
Sabía que si me movía un milímetro, él atacaría. Por lo que me transformé en el escudo de mi hermano mayor. Aquella reacción era por mí... Supe que mi ex novio pensaba que Edward me estaba poniendo en peligro, al haber creado a esta niña inmortal. No se explicaba cómo mi padre había permitido algo así.
Mientras, las recriminaciones vinieron por parte de Tanya, principalmente.
Así, decidí concentrarme en ella y calmar su estado nervioso.
De esa forma comenzó a prestar atención a lo que mi hermano le decía, de hacerle notar que su corazón latía; que tenía una temperatura aún mayor que la normal humana; y además, lo parecida que era a ellos.
Fue Carmen la primera en acercarse y ver la historia contada por Renesmee... Fue recién después de eso que Kevin relajó la postura, aunque seguía mirando a Edward con enojo.
Cuando vi que Tanya había comenzado a relajarse, también comencé a dejarla lo más lento que pude. No quería que se diera cuenta lo que estaba haciendo.
El único que no quiso acercarse a la pequeña, fue Kevin. Yo podría haber variado aquello, pero preferí no hacerlo.
Él se sentía traicionado por mi familia, y era un sentimiento muy fuerte. Si hubiera intentado variarlo, más que seguro que se hubiera percatado.
Yo no sacaba mi vista de Kevin, y él de Edward. Seguía sintiéndolo tenso y eché de menos a Jasper.
En eso, Eleazar comenzó a pasearse como un poseso, de un lado a otro de la habitación, mientras susurraba lo que yo supuse serían preguntas, por la entonación que empleaba.
Cuando se enteraron que había sido Irina la que había creado todo este problema, se negaron a creerlo, pero terminaron cediendo, a la luz de las pruebas.
Por eso, aceptaron ayudarnos.
Luego, Eleazar continuó dándole vueltas a los motivos, por los que podría venir toda Volterra a Forks, con lo que se sacó por conclusión que el líder de los Vulturis, Aro, iba a reclutar... Porque si bien quería en la Guardia a Alice y a Edward, lo más probable era que quisiera también a Bella, a quien trató como "escudo".
Lo que en mi amiga podía bloquear a mi hermano mayor, a Jane y al mismísimo Aro, era un escudo natural.
Me di cuenta que siguieron hablando de eso por un buen rato, hasta que escuchamos a otro coche que se aproximaba.
Bella pensó que sería Charlie, pero Edward nos dijo que eran Peter y Charlotte.
Ellos estuvieron más llanos a recibir explicaciones. Lo único que lamenté fue que, fuera de confirmar que Jasper y Alice estaban bien, no había ninguna otra información de ellos.
Me dolió que no me hubieran mandado algún mensaje, que me hiciera albergar una esperanza. Lo único que tenía era el sentimiento de que algo estaba mal con la interpretación de su huida. Aquello era una sensación como la que había tenido con Irina.
Al tiempo me di cuenta que la presencia de Kevin, era la que me había dejado sin querer analizar mucho todo aquello.
Después llegaron los irlandeses que contaban con Maggie, una vampira simpática, que sabía muy bien cuando alguien decía la verdad o simplemente estaba mintiendo. Como ella nos apoyó, todo el resto de su clan también lo hizo.
Entonces, llegaron los egipcios. Su líder, Amún, fue un hueso duro de roer. Cuando se enteró de lo que se trataba, quiso sacar de ahí a su clan de inmediato. Me costó mucho mantenerlo calmado, pero finalmente lo logré. Aunque gran parte de su convencimiento fue gracias a Benjamín, un chico relajado que parecía tener el verdadero liderazgo del grupo.
Fue después de ellos, que sucedió lo que tanto temía, pero que sabía pasaría invariablemente, a pesar de que me había convertido en la sombra de varios ahí... Tanya, Kate, Bella, Maggie, Edward... hasta Jacob que estaba cada segundo más amurrado.
Aprovechando eso, y para entretener a Renesmee, en un momento que el chico parecía que no daría más con su paciencia, yo le guiñé el ojo a ella y comencé a variar su humor, hasta que lo hice reír hasta las lágrimas, con lo que se dio cuenta lo que estaba haciendo y retomó el control de sus actos.
Fue gracias a la pequeña y su alegría, que no terminé muerta en la sala de la casa.
Capítulo Nº 71:
Pero, yo había logrado evitar aquel encuentro con Kevin, hasta que llegó una visita inesperada: Nando.
Así que tuve que salir para conversar con él.
En esa ocasión me comentó que había regresado a la manada de Jacob, que todos los lobos estaban en alerta roja, y que él no podría quedarse fuera.
También conversamos de Alice y Jasper. Él compartía la visión de Sam y Jake al respecto. Yo no quise entrar a discutir con él.
Por último, el tema fue Kevin. Aunque le pedí que no quería extenderme en él.
En total, estuvimos conversando por un par de horas, y luego, se fue.
Como siempre, habíamos estado conversando sentados en la escalera y cuando él se marchó, yo me quedé aún por un momento ahí.
Un sonido a mi espalda, me hizo pararme de un salto y girarme. Ahí estaba él… Rubio, hermoso, parado al centro del porche, mirándome con una expresión de ira y dolor.
Cerré los ojos para olvidar esa línea de pensamiento, para volver a abrirlos, dispuesta a entrar a la casa.
Subí las escaleras y cuando pasé por su lado, él me tomó el brazo deteniéndome. Instintivamente, le gruñí.
- ¡Espera! – me dijo, sin variar su expresión.
Me detuve, sacudiéndome para que me soltara…
- ¡Déjame!
- ¡Quiero hablar contigo!
- ¿Tú, quieres? ¿Qué es eso? Lo que deseas, a mí me tiene muy sin cuidado – solté en el tono más arisco que pude.
Al parecer recibió el mensaje, porque respiró profundo calmándose.
- Por favor... – me dijo de una forma tan lastimosa que no pude continuar mi camino, a pesar que mi mente me lo exigía.
- De acuerdo – contesté –. Dime y rápido.
- ¿Por qué no avisaste que habían logrado transformarte?
- Disculpa, no encontré un periódico donde publicarlo en "Sociales".
- Yo pregunto en serio.
- Y yo contesto en serio.
- Deberías haberme avisado... Tú sabes que por eso me fui.
- ¿Porqué no se me podía transformar?... No, tú no te fuiste por eso, tú exclusivamente huiste. Lo que pasaba no podías manejarlo... Nunca lo hiciste... Me abandonaste a mi suerte, haciéndome pasar los días más oscuros de toda mi vida... Todo lo que me habías dicho fue una gran charada, un escenario que montabas y que me negué a terminar de la forma que tú querías...
- ¡Eso no es cierto!... ¿Cómo podría haber estado montando un escenario, si te amaba?... Aún lo hago.
- ¿Amor?... Un sentimiento negado para los necios.
- No estoy de acuerdo con eso – susurró –. Yo he sido un necio por amor... Cerré los ojos y los oídos, para no ver ni escuchar lo que te pasaba...
- Me dejaste muriendo cada segundo que pasaba... Si hoy esto aquí, es gracias a mi padre, mis hermanos, mis amigos... Todos a los que quiero e importo. Porque mantuvieron mi corazón latiendo hasta el final. Me dieron más de una razón para seguir con ellos... ¿Y sabes?... Muchas veces di vuelta a buscarte, y no estuviste... Ni con ellos, ni conmigo... Ahora, ¿qué? ¿Vienes a morir con nosotros?... ¡Cobarde!
Mi garganta ardía como si la sed me estuviera consumiendo, pero sabía que eso no podía... No había pasado tanto desde que había ido de caza. Lo que me pasaba era que estaba amargada. El verlo, era eso lo que provocaba, una gran amargura.
Tragué pesado, para que se pasara esa sensación, pero seguía ahí... No pude quedarme y salí corriendo... Ya habían los suficientes testigos como para que Edward se hiciera escuchar por los que llegaran después, así que no sería tan imprescindible mi presencia.
Yo necesitaba tranquilizarme, estar sola, pensar.
Sin darme cuenta, llegué corriendo a la casa de Bella, la rodeé y fui por detrás, cuando sentí un leve aroma que me hizo preguntarme sobre qué motivo habría tenido Alice, para tomar ese camino antes de irse, ya que el olor y la suavidad del mismo indicaba que era de ella, del día en que con Jasper se había ido...
Instintivamente lo seguí, y llegaba hasta un árbol alto, al que había trepado. Yo hice lo mismo, y me di cuenta que de ahí se podía ver el sitio donde con Jasper se habían separado.
- "Bueno" – pensé – "Alice debe haber querido asegurarse que él estaba bien".
Pero, ¿Alice?... No, era imposible algo así. A ella le era más sencillo concentrarse y asegurarse de eso en esa forma que trepando a un árbol.
Debía de haber alguna otra razón...
Estaba pensando en eso, cuando escuché sonar un móvil... Entonces, recordé que no había llevado el mío... Me puse a buscarlo entre las ramas hasta que di con él, y contesté...
- Aló.
- ¿Rachel?
- ¡¿Alice? – exclamé – ¿Alice, eres tú?
- Sí, Rachel, soy yo...
- Alice, por favor, dime que ustedes no huyeron. Dime que todo fue una equivocación, que malinterpretamos la nota que dejaste.
- Sí, y no.
- No te entiendo.
- Ahora no puedo... Por favor, escucha y sigue mis instrucciones al pie de la letra... Necesito que tomes camino al sur, en este momento.
- ¿Camino al sur? ¿Por qué?
- Con Jasper te necesitamos...
- De acuerdo, le aviso a alguien de la casa y voy.
- No... No debes avisarle a nadie.
- Alice, se van a preocupar, ¿sabes lo que pensamos cuando se fueron? – esa fue una pregunta retórica.
- No te preocupes, le echarán la culpa a Kevin y yo creo que no estarán muy lejos... Ahora, haz lo que te digo. Cuando nos encontremos te explicaré todo.
- ¿Al sur?
- Sí, desde donde estás... No pases por los sitios poblados, rodéalos.
- De acuerdo... ¿Cuándo te encontraré?
- Mañana, antes del crepúsculo.
- Nos vemos.
- Cuídate.
- Lo haré – y corté.
Metí el móvil dentro de uno de los bolsillos interiores de la chaqueta, y bajé para salir corriendo con dirección sur.
No sé qué fue lo que me impulsó a aceptar lo que Alice me había pedido. Y durante todo el camino me iba pensando en eso.
Así llegué a la conclusión de que habían sido una serie de hechos: mi conversación con Kevin, cuanto extrañaba a mis hermanos y algo que hacía un tiempo había escuchado a Edward, que a Alice no se le cuestionaba, sólo se seguía lo que decía.
En eso, pensé en mi padre, en cuanto volviera se encontraría que yo había huido... Sería un golpe duro para él.
Sabía lo que le había afectado todo lo de Alice y Jasper, y ahora, que yo hiciera lo mismo no era justo.
Por un momento estuve a punto de devolverme, pero preferí llegar hasta donde estaban mis hermanos, e intentaría convencerlos de regresar conmigo.
Hice lo que me indicó Alice, rodeé los lugares poblados, siempre dirigiéndome al sur. Cuando pasé Los Ángeles, llegué a una carretera... Había atravesado varias, pero algo me hizo detenerme en ese momento, y pocos segundos después, sonó el móvil de mi bolsillo...
- Aló.
- ¿Rachel?
- Sí, ¿dónde están?
- Cerca, espéranos donde estás.
- De acuerdo.
Me aparté un poco, porque aún algo de sol había, y mi piel brillaba bastante.
Fui y me senté detrás de una roca, fijándome en cada coche que pasaba. Aquello me hizo sentir como los vaqueros escondidos detrás de una gran roca, esperando que llegaran los indios... No pude evitar sonreír a ese pensamiento.
En eso, se detuvo un vehículo deportivo azul, de vidrios polarizados... y se abrió la puerta de atrás... Corrí hasta él, y me subí cerrando la puerta detrás de mí. En el interior, encontré a mis hermanos, y antes siquiera de saludar, dije...
- Bien, ahora explícame todo o sino me regreso en este minuto.
- Hola – me dijo ella con tono desaprobatorio –. Primero, debes saludar, Rachel.
- Hola. Ahora, apresúrate.
- De acuerdo... Primero, para que quedes tranquila, nosotros no huimos...
- ¿No? – la interrumpí – Los Vulturis van a masacrar a nuestra familia, y lo único que dejaste fue una nota que decía que se iban.
- Era necesario... Rachel, ¿qué es lo que puedes sentir en este momento?
Suspiré y me concentré...
Lo primero que percibí, lo dije en voz alta...
- Ambos, creen que están en lo correcto para tratar de salvar a los demás... Aunque tú estás confundida, hay algo que no puedes visualizar... ¿Quieres que te ayude?
Antes de formular esa pregunta, me había llegado algo de mi hermano, que preferí reservármelo... Estaba feliz de que estuviera ahí, con ellos.
- Sí, Rachel... Sé que sospechabas que nosotros no habíamos huido, y aquello te iba a terminar acarreando más de un problemas. Por eso es que te pedí que vinieras. Además, vamos a necesitar mucha ayuda.
- Alice, ¿sabes lo que provocará mi desaparición en todos? Especialmente en mi padre.
- No te preocupes, que todos culparán a Kevin, y es bueno que él sienta que tiene la culpa.
- No sé, Alice – dudé.
- Por favor, Rachel, confía en mí.
Lo analicé un segundo, hasta que asentí.
Entonces, Jasper encendió el motor y dando la vuelta, nos dirigimos al sur.
Mientras, mi hermana me ponía al día...
La idea era tratar de encontrar algo con respecto a los vampiros híbridos. Algo para poder ocupar contra los Vulturis, como prueba fehaciente de que Renesmee no significaba un peligro para nadie, ya que los testigos que se reunieran no tendrían el suficiente peso como para revertir el juicio, lo único que conseguirían era algo de tiempo, nada más.
Ahora, como era necesario hablar con humanos, yo tendría que estar preparada, tanto para el ardor en mi garganta, como para utilizar mi habilidad.
De vez en cuando, con mi hermano, intercambiábamos miradas por el espejo retrovisor.
Me pregunté si Alice le habría dicho algo sobre lo que me dijo mi padre. No sé, pero algo en su mirada me decía que sabía la verdad.
Cuando ya me había explicado todo, con Alice nos quedamos en silencio.
Capítulo Nº 72:
Fue antes de llegar a la próxima ciudad, que Jasper detuvo el coche y le dijo a Alice:
- Aquí te esperaremos.
Con eso entendí que nosotros nos bajaríamos, mientras mi hermana iría a hacer algo a la ciudad.
Cuando ella ya se había ido...
- ¿Qué fue a hacer? – le pregunté, por curiosidad y para rellenar el silencio en que nos habíamos quedado, que me incomodaba, ya que mis pensamientos no se alejaban por mucho tiempo de Kevin.
- Va a devolver el coche, es mejor que sigamos a pie.
- ¿Y dónde se supone que vamos?
- Sudamérica.
- Mmmm, ya veo...
Me quedé un momento pensando en eso.
La verdad era que, entre Bella y yo, era ella quien más contacto había tenido con humanos.
Lo que pasaba era que yo seguía temerosa de perder el control.
En eso, me di cuenta que Jasper no sacaba su vista de mí, por lo que pregunté:
- ¿Pasa algo?
- No... – pero lo que me llegaba de él, contradecía completamente aquella palabra.
- Jazz, estás hablando conmigo – le recordé –. No puedes engañarme.
- Disculpa... Es que Alice me comentó lo que te contó Carlisle.
O sea que lo sabía. Ahí me expliqué muchas de las sensaciones que me llegaban de él.
- Ah, eso... Sí... – suspiré profundo – Jasper, no sé si habrá sido una premonición, como las de Alice, pero siempre supe, que si me transformaban, si alguien podía detenerse antes de matarme; yo estaría más unida a ti, que a ningún otro... Tal vez donde antes, no podías estar muy cerca de mí... En realidad, me alegro de la elección de mi padre.
- Yo también, siempre has sido una chica especial, desde que te vi por primera vez – y asomó esa sonrisa tan especial en él –... y que casi te mato... Me alegra saber que no has perdido lo que me detuvo aquella vez...
- Mi mirada de Gato con Botas.
- Sí, Emmett tiene razón...
- Dejémoslo ahí, que de lo contrario voy a terminar regresándome a la casa... Sólo para encargarme personalmente de mi gran hermano.
- Y eso sería inaceptable – era Alice que había regresado.
- Bueno, ¿y cuándo nos vamos? – quise cortar la conversación.
- Inmediatamente.
Así los tres comenzamos a correr.
Pasamos por muchos pueblos, donde mi garganta ardía en forma descontrolada, preguntando si alguien tenía información de lo que buscábamos.
Yo ayudaba casi como detector de mentiras, para saber si nos decían la verdad. Hasta que llegamos a Brasil.
Allá nos encontramos con unas antiguas amistades de mi familia.
Me refiero a Zafrina, Senna y Kachiri, a las que Alice pidió que fueran a ayudar, porque se les necesitaría allá.
Fue poco después que las dejamos, que nos encontramos con la primera pista fehaciente de la existencia de un híbrido, al toparnos con Fabio, un vampiro de tez mate dentro de la palidez propia de los nuestros, ojos grandes, nariz fina, labios gruesos y una sonrisa que iluminaba todo a su alrededor. Si Rose era hermosa a ojos humanos, ya suponía yo lo que Fabio debía causar en el sexo femenino.
Él era encantador, educado, atento, divertido...
En el camino, nos habíamos topado con varios otros vampiros, todos nómadas, que se veían bastante "salvajes" en comparación a este último, que conservaba muchas de las cualidades que mi familia había mantenido de su vida humana.
Fue él quien nos habló de un chico, mitad humano, mitad vampiro, que vivía en el sur; pero que no salía de su territorio.
Sentí la esperanza renacer en nosotros y se ofreció a acompañarnos, pero noté la reticencia de Jasper, que se hizo evidente cuando Alice aceptaba que fuera con nosotros...
- Me parece que más ayuda podría prestar al resto – dijo mi hermano, y yo lo quedé mirando.
- No... – se apresuró a contradecirlo Alice – Si va a la casa, Edward podría descubrir lo que estamos haciendo y con eso poner a todos en un peligro inminente... Ya te lo expliqué.
- Además, él sabe dónde ir... ¿No es cierto? – pregunté, porque después que dije eso, percibí un cambio importante en sus sensaciones.
- La verdad es que no exactamente... A mí me comentaron esto, pero yo nunca he llegado mucho más al sur – me contestó.
- Entonces...
- Vamos a tener que recurrir a tu habilidad – me dijo Alice.
- No entiendo. ¿A qué te refieres?
- Tú sabes que no logro ver a Nessie, y es lo mismo con el medio vampiro que vamos a buscar. Por eso, vamos a necesitar que tú nos guíes.
- ¿Yo, qué?... Alice debes estar equivocada... Mi habilidad no sirve para encontrar gente... Yo sólo siento lo mismo que ellos.
- De principio, es así, pero si lograras concentrarte lo suficiente, serías capaz de reconocer un sector en que podría establecerse.
- Bueno, de cualquiera de ustedes no me sería difícil, porque los conozco, pero con alguien a quien nunca he visto... imposible.
- Al menos, trata – me animó.
- ¿Tratar qué? – pregunté casi sin aliento.
Y me contestó Jasper...
- Rachel, no es tan diferente a lo que hemos estado haciendo ahora último.
Bueno, lo que pasaba era que con él, en los momentos desocupados, habíamos seguido practicando. Claro que esta vez me estaban pidiendo un imposible... ¿Cómo saber los gustos de alguien sin conocerlo?
- No – dije reafirmando la palabra con un movimiento de cabeza –. No me pidan cosas que no puedo hacer.
- Rachel – me dijo Jasper –, ¿recuerdas lo último que practicamos?
Claro que me acordaba... Fue a las afueras de un pueblo de pescadores, vimos dos chicos discutiendo, bastante acalorados, por una red que se había roto. Entonces, Jazz me propuso que yo los calmara, pero que lo hiciera forzando un cariño filial, entre ellos.
No me fue difícil, porque ambos tenían hermanos y fue cosa de hacer sentir eso entre ellos.
Pero, a mi hermano tenía que explicarle algo que saltaba a la vista...
- Jasper, si bien a esos chicos no los conocía, al menos, los tenía frente a mí... Yo tengo que ver sobre quien voy a utilizar mi habilidad. O sea, deben estar cerca.
- Rachel, confía en mí... Al menos, inténtalo como te dice Alice.
Torcí el gesto. Y escuché una voz que había estado en silencio observando lo que sucedía sin intervenir...
- ¿Cómo funciona tu habilidad? – preguntó Fabio.
- Tengo la facilidad de ponerme en el lugar de otros... es una habilidad empática. Pero, recién la estoy desarrollando... Tengo que tener contacto visual con el sujeto y no estar muy lejos. O sino, conocerlo bien – luego, miré enojada a mis hermanos –. Por eso que no creo que me resulte con alguien que primero, no lo estoy viendo; después, no lo tengo cerca; y por último, que no lo conozco – suspiré hondo –. Pero, lo voy a "intentar", para que no crean que es mala voluntad...
Algo me decía que sería inútil, pero cerré los ojos para lograr concentrarme... Yo era un híbrido de vampiro y humana... ¿Qué lugar escogería para vivir?
Me sentía tonta.
- Concéntrate – me dijo Jasper, que debía haber percibido como me sentía.
- No puedo – dije abriendo los ojos –. Es tonto. No puedo ponerme en el lugar de alguien que no conozco.
- ¿Y si tú fueras un híbrido? Eso puedes hacerlo – me insistió.
- De la misma forma que podrías hacerlo tú o Alice...
- Pero, yo pregunté primero...
- Al menos, dinos tu opinión – me pidió ella –. Tú conoces a Nessie, sabes sus necesidades...
- De acuerdo, pero no sé por qué se empeñan que sea yo... Si fuera como Renesmee, no necesitaría estar alejado de los humanos, ya que podría pasar por uno de ellos. Tampoco necesitaría de los sectores nublados, no diría que fuera alguien de ciudad. Más bien, me inclino por casi un ermitaño... Ahora, díganme qué se ha logrado con eso.
- Descartar varios sitios... Vamos – contestó Alice y ella marcó el camino.
Capítulo Nº 73: (P.O.V. Carlisle)
No podía creer que nuevamente estuviéramos en peligro y esta vez la amenaza había llegado de quienes algún día nos habían llamado "amigos".
La deserción de Alice y Jasper había calado hondo en el ánimo de todos, pero al menos, ella nos dijo lo único que podría intentar hacer una diferencia, sólo esperaba que Aro no hubiera cambiado, y que aún le importara la imagen que los Vulturis debían proyectar en nuestro mundo.
Ahora, con Esme a mi lado, regresábamos a la casa después de haber enviado a varios de nuestros amigos. Con ella y Alistair ya estábamos muy cerca. Hubiera preferido no haber recurrido a él, pero Alice lo había nombrado. Los clanes de Irlanda y Egipto no habían sido tan difíciles como aquel amigo, al que debí recordarle varios favores que le había hecho.
Pero, la sorpresa que nos esperaba al llegar, no fue nada agradable.
La verdad es que no me lo esperaba.
En cuanto crucé el umbral y vi la expresión de Edward supe que algo había sucedido...
- ¿Edward, qué pasa? – le pregunté, y la expresión de su cara no cambió.
- Carlisle... Hay un problema nuevo... Es Rachel.
Al escuchar su nombre, me dio un dolor difícil de especificar...
- ¿Qué pasó con ella?
- Se fue.
- ¿Cómo que se fue? – la pregunta salió como una exhalación.
- Antes de ayer... Kevin fue tras ella, pero aún no regresa.
- ¿Él tuvo algo que ver con eso? – sabía que la respuesta debía ser afirmativa, sólo quería confirmarlo.
- Tuvieron una discusión... Él pensó que sólo quería un momento a solas, y tenía razón, pero algo pasó que después no regresó... Como tardaba, Kevin y yo fuimos a buscarla. Fue para el lado de la cabaña, por detrás, y subió a uno de los árboles. El mismo al que Alice subió el día que se fue, después tomó dirección sur... Él decidió ir tras ella.
- ¿Habrá ido a buscar a Alice y Jasper?
- Tú sabías que esto podía suceder, aún más conociéndola.
- "Lo único que me alegraría, es que ella pudiera sobrevivir" – pensé, para terminar diciendo –. Bueno, esperemos que Kevin pueda encontrarla. Ahora, debemos organizarnos.
En realidad, no quería aumentar la desazón, pero aquello me dolió. Aún más que lo de Alice y Jasper, pero no podíamos dejarnos dominar por eso. Así que con Edward terminamos de ponernos al día y comenzamos a organizar todo. Él me contó de la habilidad descubierta en Bella y que ella estaba intentando poder dominarla. Aquello dio una luz de esperanza de que pudiéramos sobrevivir, al menos algunos...
En la noche, regresó Kevin, sin Rachel...
- ¿Qué pasó? – le pregunté en cuanto lo vi.
- Alguien la recogió al sur de Los Ángeles.
- ¿Y antes? – pregunté, porque quería saber qué le había dicho, para que ella hubiera tomado la decisión de irse.
- Carlisle, en verdad, no pensé que ella se fuera así... Lo único que quise fue que me explicara por qué no quiso avisarme que había sido transformada.
- Quedó muy herida cuando te fuiste y cuando no regresaste por lo de Bella y el nacimiento de Nessie, éste se hizo más profundo... ¿Te han dicho cuántas veces la escuchamos llorar? Fue una muy mala época para ella.
- Hubiera sido peor si me hubiera quedado.
- Te lo dije antes que te fueras. Ella se esforzaba en tratar de seguir siendo la misma, pero su mirada no cambiaba; estaba triste.
- Lo lamento.
- Ahora, esperemos que ella haya podido comunicarse con Alice y Jasper, y que hayan sido ellos quienes la recogieron... Nosotros debemos preocuparnos de otras cosas.
No podía negarlo, estaba enojado con Kevin, completamente decepcionado.
Yo amaba a Rachel, quizás tanto como a Edward, a quién siempre, y todos lo saben, le he querido de manera especial. Pero, ella era mi niña.
Fue raro que yo estuviera en esa ala del hospital, y cuando escuché aquel pequeño latido, tan rápido, tan forzado... era el de alguien que quería vivir.
Me apresuré a sacarla del interior de su madre, sólo para espantarme de mí mismo... Eran siglos los que había tardado en insensibilizarme al olor de la sangre humana, y aquel bebé provocó un ardor en mi garganta que casi no pude controlarme. Debí dejar de respirar. Luego, pude verla mejor... era bella, tenía un aura tan hermosa, una ternura difícil de resistir. Gracias a ese descubrimiento me atreví a volver a respirar, y me di cuenta que mirándola era más fácil tolerarlo. Pero, nadie tendría el tiempo de hacerlo, cualquier otro la atacaría sin dudarlo, y aquella hermosa niña moriría.
Entonces, se me ocurrió llevarla a la casa.
Si lograba que pudieran mirarla, ella podría estar a salvo con nosotros.
Aunque cuando llegué, debí enfrentarme a todos. Fueron seis vampiros, de principio, porque aunque había intentado advertir a Edward, él también quiso atacarla. Sólo que fue el primero que se detuvo a mirarla y que me ayudó a controlar al resto. Luego, fue Alice, Rosalie, Emmett y Jasper... Kevin fue el último, y muchas veces he pensado que quizás no lo hubiéramos logrado, si Jazz no interfiere. Él se negaba a mirarla, lo único que quería era alimentarse de ella.
Cuando, finalmente, logramos que lo hiciera, algo cambió en su percepción de la vida... Muchas veces lo vi que se quedaba vigilándola, como cuidándola, de lejos.
Era extraño, Rachel hasta como los diez años, prefería estar con Emmett, que era su compañero de juegos, con Rosalie y Alice, que la habían acostumbrado a vestirse y arreglarse desde pequeña, pero Edward, Jasper y Kevin, no se encontraban entre sus más cercanos.
De Edward, yo pensaba que era algo de celos, por ambas partes, y supuse que con el tiempo estos desaparecerían.
En Jasper, era él quién se alejaba de ella o ponía una valla entre ambos. Algo que yo sabía la mortificaba, a pesar de ser para su propia seguridad.
Pero, con Kevin, sucedió algo muy especial. Aunque él la trataba casi como Jasper, ella se fue acercando más a él, mientras él comenzó a aceptar aquel acercamiento...
Entonces, Kevin se hizo cargo de cuidarla, de estar con ella, se convirtió en su amigo, su confidente y, finalmente, su guardaespaldas.
Fue un par de semanas después de su cumpleaños número 16, después que ella se había ido a acostar, que él me pidió conversar. Fue entonces que me confió lo que le pasaba... Se había enamorado de Rachel.
El saber eso me dolió, me enojó... sentí celos. Todo porque yo pensaba que la amaba, confundiendo los sentimientos. Porque era cierto que lo hacía y mucho, pero como a una hija, no era un amor de pareja. Pero aquello no lo supe hasta que encontré a Esme.
Miles de veces le dije a Kevin que debía decirle a ella, lo que sentía, pero se negaba tercamente. Hasta que pasó lo del cumpleaños de Bella, y Rachel con Kevin fueron a París.
Es duro ver a dos seres tan queridos sufriendo por amor, casi a un mismo tiempo. Por un lado, Edward que había decidido irse, porque no podía estar con nosotros sin recordar a Bella. Y Rachel, que cuando supo de los sentimientos de Kevin por ella, casi se refugió en nosotros.
Luego, mientras Edward solucionaba sus problemas con Bella, pensé que Rachel haría lo mismo con Kevin, pero poco después aquello se incrementó. Me dolía tanto escucharle llorar, y saber que no podía hacer nada.
Cuando Edward propuso lo de inyectar la ponzoña, en la primera que pensé fue en ella, y que con eso podría, por fin, estar con Kevin, pero cuando se negó a que se lo comunicáramos, fue una verdadera sorpresa, aunque pensé que luego cambiaría de opinión. Sólo que me equivoqué. Ella no lo hizo, demostrando una gran determinación.
Cuando me tocó elegir la ponzoña que se utilizaría para su transformación, en el primero que pensé fue en Kevin, pero no tenía tiempo, y no tendría una excusa para obtenerla.
Luego, pensé en mí... Sería la mejor forma de poder llamarla "hija". Pero ella ya lo era... Y quedó confirmado en la conversación que sostuvimos su última noche como humana.
Entonces, me puse a pensar en el resto de la familia... Edward, nunca había tenido gran afinidad con ella. Esme, ya la quería como hija, tampoco necesitaba de algo así para sentirla de esa forma. Rosalie, Alice y Emmett la querían como hermanos; todos la habían visto crecer, compartido sus juegos, sus avances, sus alegrías y tristezas... Fue en ese momento que pensé en Jasper. Yo sabía que él la quería tanto como cualquiera de nosotros, pero que por su poco autocontrol, no había podido disfrutar de ella. Además, por eso mismo, era difícil que algún día pudiera transformar él a alguien... Y por último, sus habilidades; yo sabía que serian complementarias. Así fue que decidí emplear la ponzoña de él.
Ahora, me preguntaba si me habría equivocado... No, no me equivoqué... Fue lo correcto... Si ella había ido tras Jasper y Alice, me alegraba. Sé que ellos la cuidarán. No dejarán que nada malo le pase... Sí, hice la mejor elección que pude haber hecho.
Ahora, hablaré con Kevin. Lo convenceré que vaya tras ella. No tiene por qué quedarse a morir con nosotros, que se salven ellos. Eso será lo mejor... Alice, Jasper, Rachel y Kevin... mis hijos.
Capitulo Nº 74:
Dimos innumerables vueltas, en las cuales fui conociendo a nuestro acompañante...
- ¿Qué hacías cuando fuiste transformada? – me preguntó.
- Acababa de terminar la secundaria por segunda vez. Se suponía que tenía que haber estado preparando mi viaje a París, para seguir mis estudios allá... – lo corté ahí, porque no quería tocar el tema de Kevin.
- Ah – me dijo, dando a entender que había entendido... algo muy lejos de la verdad –... Realmente que aquello transforma tu vida.
- No – sonreí al percibir lo que había entendido –. Ya antes había decidido no realizar ese viaje... La transformación vino a salvar mi vida.
- ¿Cómo? No te entiendo...
Hasta ese momento, nadie le había dicho por qué yo vivía con mi familia.
- Te explico, si luego me cuentas de ti.
- De acuerdo.
- Bueno... Lo que pasa es que yo he vivido siempre con vampiros... – y con eso le relaté a grandes rasgos lo que había sido mi vida, sólo obviando los pasajes con Kevin –... Y ahora con mis hermanos, que estamos buscando ayuda para mi familia – terminé –... Esa es mi historia. Ahora, cuéntame de ti... ¿Cuándo fuiste transformado?
- 1949, por una vampira que, en ese tiempo, pensé que sería el ser más bello que pisaba la tierra. Tres años después, decidimos separarnos, y desde ese momento no he vuelto a juntarme con nadie.
- ¿Qué edad tenías?
- 18, y una vida por delante.
- Pero, aún tienes una vida por delante – le aseguré –. Yo no pierdo la esperanza de seguir estudiando... Aún no, porque aún no me siento segura de no atacar a nadie, pero sé que lograré superarlo.
- Es que siempre has estado con tu familia, que es especial. En cambio, yo he tenido que ir, primero, postergando; hasta que simplemente, deseché la idea y empecé a estudiar por mi cuenta...
- De más podrías cambiar.
- ¿Te refieres a empezar a alimentarme de animales?
- Sí, eso... No es difícil.
- Lo dices porque no conoces otra cosa... Tú misma dices que no satisface.
- Pero, te mantiene... Yo trato de no pensar mucho en eso, porque el ardor se hace más intenso.
- Entonces cambiemos de tema... Cuéntame más de ti.
- No hay mucho más que contar... Hace muy poco que fui transformada, y mi vida humana ya te la conté...
- Pero, ¿por qué no le cuentas de Kevin? – aquello me sorprendió, ya que la pregunta vino de Jasper.
- ¿Kevin? – le preguntó Fabio.
- Sí, su novio.
Aquello se estaba saliendo de contexto, y yo estaba intentando mantener la calma. Vi cuando Alice sujetó el brazo de mi hermano, en un intento de detenerlo.
- ¿Tienes novio? – me preguntó.
- No – le aclaré –. Tuve, hace ya bastante tiempo, cuando era humana. Ahora, no tengo compromiso.
- Entonces, no entiendo – se notaba contrariado, mientras su mirada pasaba de mi hermano y a mí, y viceversa.
- Yo te explico – continuó Jasper –. Uno de nosotros, de nuestra familia, Kevin, tuvo la mala idea de enamorarse de ella cuando aún era humana. Por un tiempo estuvieron juntos, pero luego él tuvo que irse, porque no podía soportar estar tan cerca de ella, y a la vez tan lejos...
En ese instante, actuó mi instinto. Lo que hubiera hecho cualquier otro de nosotros, más aún un neófito, hubiera sido atacarlo de frente, físicamente, pero yo no lo hice así, sino que busqué en sus sentimientos algo, que pudiera servirme para vengarme del dolor que me estaba haciendo sentir. Y encontré lo que andaba buscando, del tiempo cuando aún no se encontraba con Alice, esa depresión en que había caído y que lo había llevado a abandonar a su primera familia... Y lo saqué a flote.
Su reacción fue inmediata, ya que se dio vuelta a mirarme, y trató de retomar el control, pero no podía...
- Eso no es justo – me dijo.
- Lo que no es justo, es lo que estás haciendo tú – le recriminé.
Mientras, tanto Alice como Fabio se notaba que no entendían nuestra conversación.
Con Jasper nos quedamos mirando por un buen rato, hasta que ella se acercó a mí.
- Por favor, Rachel, no hagas eso – me pidió –. Hazlo como un favor especial para mí.
Aquellas palabras me calmaron lo suficiente, y lo dejé mirándola a ella...
- De acuerdo, esta vez lo haré, pero para la próxima no descansaré hasta que ruegue porque le arranque la cabeza... Disculpen – dije y salí corriendo.
Cuando consideré que me había alejado lo suficiente, me detuve aproximándome a un árbol, donde me senté afirmando la espalda en él, recogí mis piernas y las abracé para apoyar mi frente en mis rodillas.
Quería calmarme antes de regresar con ellos.
Tres cosas me dolían:
Primero, las palabras empleadas por Jasper para explicarle a Fabio lo de Kevin.
Después, lo que yo le había hecho a mi hermano. Yo no era sádica. Sin querer, recordé lo que sentí cuando Jacob se había puesto a recordar, cómo estaba Bella cuando nos fuimos, delante de Edward... La peor tortura para mi hermano cabezota. Ahora, yo le había hecho algo parecido a Jasper.
Y por último, lo que no podíamos dar con aquel híbrido.
En eso, sentí que alguien se aproximaba y pocos segundos después, vi aparecer a Alice, que se acercó, sentándose a mi lado...
- Rachel, perdona.
- Alice, no quiero emplear mi habilidad, así que te agradeceré que te expliques bien.
- De acuerdo... Te pedía perdón, porque hace mucho que ya no tenemos la misma comunicación, que habíamos tenido durante toda tu vida.
- No te preocupes, pero ¿sabes qué es lo que más extraño de eso? – sólo negó con la cabeza – Tu ayuda con mi guardarropa... Pronto voy a parecer una pordiosera.
- Nunca... Mientras yo exista, tú nunca vas a parecer una pordiosera.
- Entonces, en cuanto regresemos vamos a tener que ir de compras.
- Y lo haremos – me aseguró, pasando su brazo por mis hombros y estrechándome, mientras yo apoyé mi cabeza en su hombro.
Luego, nos quedamos en silencio, hasta que me dijo...
- Rachel, no te enojes con Jazz.
- No estoy enojada, estoy dolida con él – le aclaré –. Siempre termino así cuando discutimos. Se supondría que él debería ser quién mejor me entendiera, pero...
- Y lo hace... Rachel, yo te podría decir lo mismo, tú eres quién mejor debería entenderlo, al ser sus habilidades complementarias. Él sabe cómo te sientes en cuanto al tema de Kevin...
- Tema cerrado – la interrumpí.
- Tú sabes que eso no es cierto... Jasper no quiere verte sufriendo, nadie mejor que tú debería entender eso.
- Y lo entiendo, pero si piensa que de esta forma voy a estar mejor, se equivoca.
- Lo que pasa es que no quiere verte sufrir, ni que hagas sufrir al resto...
- ¿Resto?
- Fabio... Él se está mostrando interesado en ti y tú le estás ilusionando... Pero, Rachel, no es porque hayas olvidado a Kevin. Si sigues así, no sólo vas a herir a Kevin, sino que también a Fabio, y lo que es peor, a ti misma. Jasper tal vez es algo brusco, pero está intentando que eso no pase.
Me parece que ella debió haber visto que en ese momento, yo me encontraba lo suficientemente predispuesta para tener una conversación sobre Kevin, y no la desaprovechó.
La miré muy fijo para preguntarle...
- ¿Va a pasar?
- Sí. Si sigues empecinada en querer simular que Kevin no existe... Él existe, es parte importante de ti... Dime, ¿tú crees que si Jasper y yo nos separáramos, podríamos encontrar a otras personas?
Aquella era una pregunta retórica. Ambas sabíamos que no sería posible.
Después de unos segundos, continuó...
- Es lo mismo entre Edward y Bella, entre Rosalie y Emmett, o entre Esme y Carlisle... Y por más que te duela, entre Kevin y tú... Siempre has dicho que no quieres ser rencorosa, pero en esta ocasión lo estás siendo. Siempre fuiste una chica alegre, positiva; pero ahora, mírate.
- Doy pena.
- Estás apenada y lo trasmites... ¿No crees que Kevin merece una nueva oportunidad?
- ¿Quieres que te diga la verdad? – sólo asintió – Tengo miedo. Me asusta darle una nueva oportunidad. Que si vuelve a defraudarme me da la impresión que no podría seguir existiendo.
- Rachel, estoy segura que eso no pasará, y ¿sabes por qué?... No tiene que ver nada con alguna visión. Sino que es porque ahora ya no eres humana. Ahora, puedes estar con él sin problemas.
- Cuánto me gustaría poder confiar en eso.
- Hazlo, sé que no te arrepentirás.
Por un momento, lo analicé... Suspiré profundo y...
- De acuerdo. En cuanto volvamos a casa.
- Bueno, pero te lo recordaré... Ahora, regresemos – me dijo con su hermosa sonrisa –. Debemos encontrar un híbrido.
- Alice – dije mientras nos poníamos de pie –, espera... Voy a intentar algo...
Me concentré, ocupando todas mis fuerzas. Casi como lo que acababa de hacer, cuando Jasper había querido retomar el control de sus emociones, sin poder lograrlo. Fue eso lo que me indicó que podía tratar una mayor concentración, y ver si de esa forma podía hacer lo que me habían pedido que hiciera.
Entonces, me sentí cómoda en una cabaña, rodeada de bosque, muy cerca de un pueblo. Hasta ahí podría haber sido cualquier sitio, sólo que sentí aquel bosque muy cerca del mar, aunque no se dejaban de ver las montañas.
Fue casi como si hubiera estado parada en medio, mirando todo a mi alrededor, sólo que no era exactamente mirando, más bien, percibiendo. Lo que se lograría estando de pie, con los ojos cerrados, sólo sintiendo el rededor.
Se lo dije a Alice, que me preguntó:
- ¿Mar y montaña?... – sólo asentí – ¿Y el sol? ¿Sale o se oculta en el mar?
Volví a concentrarme...
Sentí los rayos del sol ocultándose entre las olas.
- Se oculta en el mar – le contesté.
- Chile... Ven – y comenzamos a correr, yo siguiéndola –... Dices que hay un bosque... ese es el sur. Claro que me gustaría saber qué tanto.
- Creo que podría reconocer el sector si vuelvo a estar ahí.
Me miró y sonrió.
- ¿Tan fuerte lo sentiste?
- Sí... podría jurar que estuve ahí...
Me callé, porque habíamos llegado donde nos esperaban Fabio y Jasper.
En cuanto Alice los vio comenzó a decirles lo que sucedía...
- Jazz, es en Chile, al sur.
- ¿Rachel? – le preguntó él.
- Sí... Lo percibió.
- ¿Qué tan al sur?
- No lo sabe.
- Mi habilidad no es una ciencia exacta – le recordé, pero no me contestó.
Lo había herido.
Volvimos a apresurarnos camino al sur de Chile.
Capítulo Nº 75:
Aquel transcurso, lo hicimos en silencio, hasta que encontramos a alguien que nos dio, a Alice y a mí, una impresión muy fuerte.
A ella, cuando quiso escanear en su futuro, había lapsos en los que desaparecía, y yo sentí que algo nos ocultaba.
Cuando Jasper le hizo la pregunta de si conocía algo sobre híbridos, se puso tremendamente nerviosa, contestaba con evasivas, hasta llegó a ofuscarse, ante nuestra insistencia, pero Jazz la calmó. Entonces, yo empleé mi habilidad para que nos sintiera como amigos y fue cuando nos habló de su sobrino... Habíamos encontrado al híbrido.
Ella se llamaba Huilen y vivía en las cercanías de donde la encontramos, con su sobrino, Nahuel, hijo de su hermana que lo había concebido con un vampiro y la que había muerto, cuando nació el niño.
Huilen nos llevó con el chico, y me sorprendió mucho su predisposición a todo lo que le dijo Alice.
Tanto que, en un principio, pensé que Jasper estaba empleando su habilidad con él. Aunque tiempo después supe que no había sido así. Aquel chico insistió en ayudarnos, y con su tía regresamos a nuestra casa. Quien también nos acompañó fue Fabio, sólo que aún me pregunto el motivo.
Cuando estábamos por partir, algo nos detuvo. Huilen se negaba terminantemente a viajar en avión, y no hubo forma de convencerla de lo contrario, ya que aquellas "aves ruidosas" no le gustaban... y no tenía intención de dejar a su sobrino ir solo.
Lo intentó Jasper y luego, yo... Pero, nada. Así, para no seguir perdiendo tiempo valioso, comenzamos a correr, eso sería una demora muy grande para nosotros.
Vez que divisaba un avión volando, juro que añoraba tener la habilidad de teletransportarme. Y miraba a Alice, porque lo que percibía de ella, no me gustaba... estaba preocupada.
Llevábamos unas horas corriendo, cuando le pregunté...
- Alice, ¿vamos a llegar a tiempo?
Me miró un segundo.
- No puedo precisarlo... Los de La Push interfieren con mi habilidad.
- Debemos apurarnos.
- No te preocupes – quiso tranquilizarme –. No pierdas las esperanzas.
En ese momento pensé en todos los que se habían quedado allá: mi padre, Esme, Rosalie, Emmett, Edward, Bella, Renesmee, Nando; los que habían llegado: Tanya, Kate, Carmen, Eleazar, Kevin.
Ellos eran mi familia, no podía pasarles nada. A ninguno.
Entonces, me di cuenta que no estaba bien. Si aún hubiera sido humana, hubiera estallado en llanto, como un bebé. Pero, yo no era humana, y ya nunca más volvería a llorar, aunque lo necesitara.
Me sorprendió lo que descubrí, pero más lo hizo percatarme que Jasper debía estar sintiendo mi estado, y parecía no darle importancia.
Los nervios y la ansiedad me llevaban.
Entonces, me acerqué a él.
- ¿Jasper?
Me miró un segundo, pero sus ojos eran como dos dagas... fríos, sin emoción...
- Dime.
- Lo siento – le dije arrepentida –. Soy una estúpida. Estoy consciente que me equivoqué, que no debería haber hecho, lo que hice. ¿Crees que podrías perdonarme?
- Eso dolió más que si me hubieras mordido.
Aquello era una broma interna entre mis hermanos... En general, a ellos les gustaba tener competencias de lucha, cosa que se acrecentó después de lo del ejército de neófitos. Donde los golpes iba y venían, pero nunca se mordían – cosa esperable en un vampiro –. Así, un día le pregunté a Jasper por qué pasaba eso, y me contó que la ponzoña, si bien no los transformaba, ya que ya estaban transformados, era molesta y ardía... Desagradable.
Por eso, la mordedura era empleada como punto de comparación a otro dolor: "Prefiero que me muerdas", "Duele más que una mordedura", "Ten cuidado que te puede morder", etc.
De ahí que me hubiera dicho eso...
- Y lo que estabas diciendo también. Las verdades dichas en la forma que lo hacías, provocan un dolor más fuerte que el de la transformación – que era del único que yo tenía recuerdo –. Lo único que no debería haber empleado de esa forma mi habilidad.
- No, no deberías... – aceptó, y por un momento, sólo miró el camino por el que íbamos, hasta que continuó – De acuerdo. Me parece que donde pasaste tanto tiempo con Emmett, cuando pequeña, ahora es difícil estar enojado contigo, por mucho tiempo. Igual que con él.
- Gracias... Y... recuerda que siempre serás para mí más que un hermano.
- Lo sé.
No paramos en ningún minuto...
Fue cuando pasábamos por las afuera de Los Ángeles, muy cerca de donde me recogieron mis hermanos, que sentí los nervios invadiéndome.
Entonces, Jasper se me acercó y tomó mi mano, mientras sentí que me ayudaba a calmarme.
Sólo le sonreí en agradecimiento.
De lo que no me había dado cuenta, tal vez por los pensamientos que llenaban mi mente, era que Fabio no perdía ningún detalle de mí.
Poco después, Alice tomó la delantera, guiándonos al campo de juegos; donde ella entró en primer lugar, seguida de cerca por Jasper, luego entré yo, acompañada por Fabio, seguidos por Huilen, terminando con Nahuel.
La visión de aquello me impresionó... Conté dieciocho licántropos, veintiséis vampiros con mi familia y cerca de ochenta vampiros por el lado de los Vulturis.
Si Alice se equivocaba con su apreciación, todos seríamos historia.
Yo me apresuré a acercarme a mi padre, mientras mi hermana presentaba a Huilen y Nahuel.
Fabio se situó al otro lado de mí, mientras me di cuenta que Kevin no le sacaba la vista de encima... Yo sabía lo que eso significaba, y muy bien.
La prudencia me hizo no intentar variar las emociones de quienes me rodeaban.
Durante el tiempo en que había estado con mis hermanos, una de las cosa que más había practicado, era con variar las emociones de más de uno y había podido hasta cinco. Por lo que, intentar variar los de cerca de ochenta, era locura.
Lo otro hubiera sido tratar de variar sólo el de los dirigentes, pero no me atreví por la habilidad del líder.
El único de mis hermanos que se percataba inmediatamente, cuando trataba de variar su estado de ánimo, era Edward. Y si el líder de los Vulturis tenía una habilidad parecida, era posible que también se diera cuenta, y con eso poner en peligro a todos.
El situarme al lado de mi padre me hizo bien. Él se alegraba de que hubiéramos regresado.
Cuando me di cuenta de eso, comencé a escanear cómo se sentían los demás; especialmente, los que tenía al frente...
Así me di cuenta que la mayoría de los testigos de los Vulturis, estaban asustados por haber aceptado la invitación que se les había hecho.
Gran parte de la Guardia, estaba ansiosa, presta a atacar a la menor señal de los ancianos.
Ahora, entre estos últimos, quien más me llamó la atención fue uno que a simple vista, parecía estar lejano a todo lo que ocurría a su alrededor. Después, supe que su nombre era Marco.
Él llevaba una gran pena interior, y eso lo hacía débil, manejable, alguien que no se impondría para defender su punto de vista... Lo que se podría llamar un monigote.
Me dio pena.
Luego, mi vista se detuvo en el otro anciano... Cayo, según supe después. Frío, malintencionado, vengativo, con deseo de mandar y ser obedecido, sádico.
Me hizo recordar una frase que le escuché a Alice, refiriéndose a ellos: es el motivo por el que se te eriza el cabello al pensar en vampiros... En otras palabras, una flor de persona, pero venenosa.
No pude encontrar ningún rastro de bondad en él.
Terminé mi escrutinio con Aro, el líder.
Personalidad fascinante, si lo analizaba fríamente.
Tenía la capacidad de disfrazar sus verdaderas intenciones.
Así, para alguien que no lo conociera, pero mi familia no se tragaba su pantalla.
Si bien percibía lo mismo que de Cayo, su capa cínica lo transformaba en el ser más simpáticamente despreciable.
Por nuestro lado, la llegada de nosotros había cambiado el clima ansioso y de pesimismo que se percibía los había rodeado. También sentí un dolor muy grande de parte de Tanya y Kate... Luego sabría que Irina había sido "ajusticiada" frente a ellas, por los Vulturis.
Lo único que mientras estaba en esto, comencé a sentir los sentimientos de alguien, que me golpeaban como un mazo.
Cuando logré ubicarlos, me di cuenta que venía de Kevin.
Hice todo lo que estuvo a mi alcance, para no cruzar mirada con él, pero aquello me estaba hiriendo, casi de muerte.
Lo malo es que Jasper, ocupado como estaba en tratar de controlar aquella reunión, no podía ayudarme.
Yo no me había dado cuenta, pero cada vez que sentía un golpe, cerraba los ojos con fuerza.
Quien se fijó fue Fabio, que se acercó más y tomó mi mano mientras me miraba preocupado.
Con eso también se aproximó mi padre que me susurró:
- ¿Qué sucede? ¿Estás bien?
Por respuesta, sólo asentí. No quería estropear todo y me aguanté hasta que, terminadas las exposiciones de Huilen y Nahuel, Aro declaró que no había delito que perseguir. Luego, se disculpó y se fueron.
Cuando los vi desaparecer por un lado, yo me solté de Fabio, que aún tenía mi mano sujeta, y salí corriendo a lo que más daban mis piernas, hacia el lado contrario. Y no paré hasta que la sensación no desapareció.
Entonces, me dejé caer, derrumbada. Jadeaba insistentemente, sin tener necesidad física, era más bien una respuesta psicológica a lo que había pasado.
Quería golpear algo, quería romper algo, quería matar a alguien, quería matar a Kevin. Pero me estaba esforzando por controlarme.
Quince minutos demoré en calmar esa sensación. Luego, me senté bien, cruzando la piernas en loto, y afirmando mis codos en mis rodillas, afirmé mi cabeza en mis manos, pasando mis dedos por mi cabello.
Nunca había experimentado esos sentimientos. Miles de veces, había dicho que me acriminaría con alguien, con quien estaba enojada, pero de ahí a sentirme capaz de hacerlo... Jamás.
Capítulo Nª 76:
Había pasado más de una hora, cuando escuché...
- ¿Rachel?
Levanté mi vista para comprobar que era a quién había reconocido...
- ¿Qué haces aquí? Ve a celebrar con los demás – era Emmett.
No voy a negar que me sorprendiera mi gran hermano.
- Bueno, entre todos hicimos la elección de quién vendría a buscarte...
- Y tú perdiste – lo interrumpí.
- No, al contrario, yo gané... Fui quién dio las mejores razones para hacerlo.
- ¿En serio? ¿Y cuáles fueron?... Si se puede saber.
- Primero, aún sigues siendo neófita – se sentó a mi lado –, en eso me igualaba Jasper... Pero, lo eliminé con Kevin cuando contó que, ahora último, habían tenido sus diferencias, mientras nosotros, fuera de la discusión por el Gato, nos llevamos bastante bien... Bella, Esme y Rose quisieron venir, pero ellas deben estar con la familia... Y por último, Alice me apoyó. Así que, aquí estoy.
- Y supongo que quieres que regrese.
- Sí.
- Disculpa, pero aún no puedo. Por eso regresa, que en cuanto me haya tranquilizado, volveré.
- Ya, y eso en cuánto tiempo más... – mi compañero de juegos estaba siendo perspicaz conmigo – Rachel, no me digas que te estás convirtiendo en una amargada, como muchas veces le reclamaste a Edward... La vida no es tan tormentosa, recuerda que tras las nubes más negras, siempre está el Sol, y que por más que ellas quieran taparlo, nunca van a lograr hacerlo desaparecer.
- Siempre has sido un optimista... Me parece que algo de eso me traspasaste cuando eras mi compañero de juegos, pero ahora... No sé. Lo que me pasó, no me gusta – en realidad, esto último me lo había dicho a mí misma.
- ¿Y qué te pasó? – me preguntó.
- No creo que lo entendieras – fui sincera.
- ¿Sabías que también suelo ser una caja de sorpresas? – y me sonrió.
Lo miré un rato, evaluando lo que me decía, y nunca lo había sentido como aquella vez. Algo me decía que el payaso estaba guardado, así le conté...
- Quise matar a Kevin por cómo me estaba haciendo sentir.
- Pero, eso en ti no es nuevo... ¿Cuántas veces has querido hacer lo mismo conmigo o con Rose?
- Siempre lo he dicho, pero en realidad nunca lo sentí como hoy... Unos deseos irrefrenables de matar – no podía negar que me avergonzaba de mí.
- ¡Bienvenida a la inmortalidad! – exclamó con una sonrisa.
- ¿Viste? Por eso no me gusta tratar estos temas contigo... Todo te lo tomas a la broma – le reclamé.
- Nada de eso – me aseguro –. Es cierto lo que te digo... No sé, tal vez Carlisle pudiera explicarte la parte científica, pero con la transformación despiertan todos nuestros instintos animales – se encogió de hombros –. Hay algunos más fáciles de dominar que otros, pero en general todas nuestras reacciones están dadas como respuestas a estímulos externos.
Por un segundo analicé lo que me decía, y tenía lógica.
- O sea que puedo llegar a matar.
- Por supuesto... Hasta como humana podrías haberlo hecho. Sólo que ahora, debes tener más cuidado para controlarte mejor... Algo en lo que Jasper dice que no duda que lo harás... Y tienes que considerar que te lo dice el experto.
- Bueno, voy a creer en ti y confiar en Jasper. Pero, aún no estoy preparada para regresar.
- Mmmm... Me dices que el asunto es con Kevin – sólo asentí –. ¿Qué estaba haciendo? Es que yo estaba al pendiente de los Vulturis, como para haberlo estado mirando.
- No estoy segura a ciencia cierta. Pero, lo sentí como si fueran golpes muy duros, que dolían.
Él se quedó un momento pensando, hasta que me dijo:
- Tal vez Jasper haya tenido razón y debería haber venido él, porque no se me ocurre lo que podría haber pasado.
- No te preocupes, que lo que haya sido, no creo que lo repita. Más aún si sabe que estuve a punto de atacarlo.
- Y tú, ¿eres tan buena como para vencerlo? Porque ha mejorado mucho.
- Soy neófita te recuerdo... No necesito ser buena.
- Pero, recuerda, que él fue el mejor alumno de Jasper para el asunto del ejército de neófitos.
- Bueno, lo único que espero, es no tener que comprobarlo.
Luego, permanecimos un par de minutos en silencio.
- ¿Ya estás más tranquila? – me preguntó – Mira que no pienso volver sin ti... Rose se acriminaría conmigo.
Suspiré.
- Sí.
- Entonces, regresemos. Que todos deben estar más que preocupados.
- Bueno.
Nos pusimos de pie y salimos corriendo.
No fue hasta hace muy poco, que me di cuenta del porque Alice había apoyado a Emmett para que me fuera a buscar... Yo necesitaba tranquilizarme, y dentro de la familia, él era el único que podría haberme dado la paz suficiente, y que junto a su punto de vista tan personal de vida, me trasmitió su optimismo... En otras palabras él le hizo muy bien a mi habilidad.
Al llegar a la casa, la mayoría de nuestros testigos, ya se había ido; con lo que supuse que Kevin también, pero me equivoqué.
Tanya, Kate, Carme y Eleazar, ya habían regresado a Denali, pero Kevin se había quedado.
Cuando entré con Emmett, el primero que se me acercó fue Fabio...
- Rachel, ¿cómo estás?
- Mejor, gracias.
Entonces, Kevin se materializó delante de mí...
- Rachel, quiero hablar contigo.
Un gruñido de Fabio me alertó...
- Por favor – pedí –, tranquilos... Fabio, está bien. Voy a hablar con él, se lo prometí a Alice – me di vuelta a mirarlo –. Vamos, creo que estaremos más cómodos en mi habitación.
Así, subimos...
Capítulo Nº 77:
Así subimos...
- Bien, tú dirás – le dije mientras cerraba la puerta.
- Primero, quiero saber quién es Fabio, qué hace aquí y por qué se muestra tan interesado en ti.
- Empezando, no tengo nada con él. Fabio es un amigo como varios que he hecho ahora último. Ahora, sobre lo que hace aquí, no tengo la menor idea. Él quiso acompañarnos y no he encontrado motivo para investigar la razón... Él se preocupa por mí, como todos lo que me quieren.
- Aquello es más que la preocupación por alguien... Tú le gustas.
- Kevin, si ahora vas a empezar con tus celos tontos, es mejor que te vayas... Te recuerdo que yo aún soy neófita, por lo que me cuesta controlarme. Además, tengo el deber de advertirte que yo aún soy muy amiga de Nando; y por Fabio, si él quiere ser mi amigo, yo no voy a tener ningún problema.
- ¿Cuántas veces tengo que decirte que te amo, para que me creas?
- Sí te creo – le aseguré –. Claro que te creo. Pero, quién no entiende de amor, eres tú... Yo te amo a ti, a nadie más... Se podrán presentar mil Fabios, cientos de Nandos, pero, sólo habrá un Kevin en mi vida... ¿Cuál es la parte que no entiendes? Antes de que encontráramos a Nahuel, tuve una discusión con Jasper, que me acusó de estar ilusionando a Fabio... Fue ahí que me di cuenta que aunque quisiera reemplazarte, nunca lograría hacerlo.
- Rachel, yo...
- Espera – lo interrumpí –. Déjame terminar de decir lo que necesito que escuches... – debía hacerlo, de lo contrario terminaría explotando como licántropo – Después que te fuiste, pasé mucho tiempo sentada junto al río, analizando lo que había sucedido, y no puedo echarte toda la culpa, sí de gran parte, pero yo también colaboré... Desde que tengo uso de razón, siempre hubieron tres de ustedes con los que no interactuaba mucho: Edward, Jasper y tú... No sé si te diste cuenta, pero en este último tiempo, es con quienes más he compartido... Pero, con el primero que varié eso, fue contigo. Al recordarlo, comencé a cuestionarme el motivo... ¿Y sabes de qué me di cuenta?... Que te quería ya en ese entonces... Tú me acompañaste en todas las etapas de mi vida. Tal vez no a mi lado, pero sí de cierta distancia que después de la fiesta de graduación, quisimos hacer desaparecer... Muchas veces me pregunté, si hubiéramos sido capaces de lograrlo. Y si de haberlo hecho, qué hubiera sucedido de haber quedado embarazada como Bella... Aunque el pensar en eso, trae un nuevo dolor. ¿Cuánto te esperé? ¿Cuánto te necesité? Tú debías haberte dado cuenta que el ambiente de la casa me iba a afectar, pero no viniste, no apareciste... La vez anterior, los licántropos te habían traído de vuelta, y en ese momento, cuando se te necesitaba verdaderamente, no estabas... – le recriminé – Cuando mi padre me dijo que se me podría transformar y que te avisarían, para que regresaras, me negué. Seguía dolida por buscarte y no encontrarte. Así fue que lo puse como condición. Si te avisaban, yo no quería ser transformada... Sabía que tarde o temprano te enterarías, y cobraría algo de lo que me habías hecho sufrir... Pero, en aquella ecuación, había un factor que no había tomado en cuenta: que yo sufriría con tu sufrimiento... Fue por eso que después que hablamos en el porche, me alejé. Quería pensar, pero Alice que sabía lo que pasaría, me había dejado un móvil para comunicarse conmigo, y que yo los alcanzara... Kevin, yo te amo, y sé que eso no voy a poder variarlo. He sido tonta e infantil, no puedo prometer que no volveré ha serlo, lo único que podría es prometer intentar superarme, intentar no hacerte daño... intentar madurar.
Ambos nos quedamos en silencio un par de segundos...
- Rachel, como dijiste, no sólo tú te equivocaste, y si tú has sido tonta e infantil, yo he sido tonto y presuntuoso al creer tener siempre la razón... Pero, es cierto. Los celos me dominan cuando te veo acompañada de alguien más... No me extraña que Fabio se muestre interesado. Eres hermosa.
- Pero, una pareja está conformada por dos partes, y mientras yo mantenga mi distancia de él, no podrá hacer mucho más que acompañarme.
- ¿Y si él supiera esperarte?... ¿Podrías terminar cediendo?
- Si tú conocieras a alguien, ¿podrías?
Me miró sin decir nada por un rato...
- No. Eso sería impensable para mí.
- Igual para mí.
Se acercó lentamente... Tanto, que tuve tiempo de verlo bien.
Por primera vez, desde mi transformación, que lo hacía con detenimiento. Antes no había querido hacerlo por falso orgullo, por temor a perdonarlo. Pero en aquella oportunidad sí lo hice... Su rostro tenía un brillo especial; su cabello rubio, tan desordenado como el de Alice, aunque igual que el de ella, conservaba un orden extraño... Sus ojos con un color dorado, me decía que no hacía mucho que había estado de caza, y me miraba tan dulcemente que en mi pecho tenía una sensación extraña.
Cuando llegó conmigo, su dedo se deslizó por mi mejilla, y ya no era ese toque helado, éste era agradable, insinuante. Situó su dedo en mi mentón, y comenzó a aproximarse, hasta que sus labios tocaron los míos. Y ambos cerramos los ojos para disfrutar de aquel contacto... El primero sin ningún tipo de restricción, sin la necesidad de ser cuidadosos, ya que yo ya no era la pompa de jabón que se reventaría al menor contacto.
Fue así que poco a poco se intensificó aquella caricia. Mientras nuestras manos, habían comenzado a querer liberarnos de todo lo que amenazaba con estorbarnos.
Entonces, él se detuvo... y me detuvo.
- Rachel – me dijo jadeante –, espera.
- ¿Qué sucede? – pregunté de igual forma y aún intentando regresar a sus labios.
- No sigamos.
Aquello me sorprendió, y me detuve.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa?
- Hagámoslo de la manera correcta...
- ¿En Las Vegas? – susurré.
- Bueno, si tu intención es que Alice se acrimine con ambos – hizo una pausa –... Sólo un poco más...
- ¿Y si en ese transcurso, te da otro ataque de celos infundados? – pregunté separándome de él.
- Te prometo que me morderé la lengua antes de reclamarte algo...
- Y si no cumples, te prometo que seré yo quién te muerda.
Me sonrió, para acercarse y darme un besito sutil...
- Bajemos ahora, antes que alguien piense mal.
- Aunque Edward o Alice podrían aclarar todo – yo quería quedarme ahí con él... quería disfrutar de su presencia, cosa que extrañaba.
En eso escuchamos que golpeaban la puerta... y yo continué:
- Habla del Diablo, y éste aparecerá.
- ¿Edward?
- No, Alice... – me acerqué a la puerta y abrí – ¿Qué se te ofrece? – le pregunté, aún sabiendo la respuesta.
- No me gusta que me compares con el Diablo – me reprochó, para luego preguntar–... ¿Para cuándo es la fecha?
- ¿Para qué preguntas si tú debes saber la respuesta?
- Es muy pronto, yo lo correría, al menos, un par de semanas. De lo contrario, no voy a alcanzar a hacer nada.
- Entonces, es la fecha ideal. Debe ser una ceremonia sencilla, íntima. No quiero a todo el pueblo en ella... Seré feliz con sólo la familia y amigos cercanos.
- ¡Vaya! Bella ha sido una muy mala influencia para ti... Si hasta pareciera que no te has criado conmigo.
- Por favor, Alice – le pedí, imitando su tono para convencer –. Hazlo por mí.
- De acuerdo – dijo finalmente –. Pero, me quedarás debiendo algo mejor... Ah, y no me imites.
- Gracias – contesté con mi mejor sonrisa.
- Pero, bueno, si tengo tan poco tiempo, deberé empezar en seguida.
Dio media vuelta y salió hecha un bólido.
Me volteé a mirar a Kevin que no sacaba sus ojos de mí sonriendo...
- ¿Qué pasa? – le pregunté.
- No sabes cuántas veces soñé con tenerte así... Transformada, feliz, preparando nuestra boda...
- Y nuestra Luna de Miel – lo interrumpí.
- ¿Dónde quieres ir? – preguntó, pero sabía la respuesta.
- París – dije al instante.
- Y a París iremos.
Entonces bajamos para comunicar la gran noticia.
Epílogo:
Mi familia estuvo dichosa... Sólo que desilusioné a Fabio definitivamente. Aunque supo disimularlo yéndose dos días después.
Alice se esforzó aquella vez, ayudada por Esme, Bella y Rosalie... Lo que me sorprendió fue que también participaron los hombres de la familia en aquellos arreglos, ya que mi hermana se quejaba que por el poco tiempo, necesitaría un ejército de neófitos.
En una de las tantas veces que escuché esa queja y Jasper estaba cerca, se aproximó a mi oído y me susurró...
- Que me diga y llamo a María – no pude evitar sonreír.
Por más que mi hermano se esforzó en que ella no lo escuchara, lo hizo igual y un gruñido bastante amenazador nos llegó de ella. Con lo que me apresuré a variar su estado de ánimo. Aquel era un tema algo complicado para ellos. Pero, lo mejor fue que no pasó a mayores.
Así un mes después, mi padre me entregaba a Kevin, que escogió a Jasper como padrino.
En aquella ceremonia ambos prometimos amarnos, apoyarnos, respetarnos y cuidarnos hasta el fin de nuestras existencias.
Hoy estoy en París con mi esposo, y aunque mi corazón ya no late, ya no tengo necesidad que me cuiden. Ahora, estoy en igualdad de condiciones que mi familia, de cuidar y ser cuidada.
En Forks me esperan casi todos: mi padre con su esposa, a la que después de tanto tiempo, por fin he comenzado a llamar "mamá", con lo que Esme está dichosa. Mi gran hermano y su ángel. Él con sus bromas y ella con la dicha de tener a Renesmee, recordándole cuando yo era pequeña. Mi hermano sabelotodo y mi amiga, que finalmente han encontrado la paz que tanto deseaban, junto a su hija y un licántropo imprimado (la familia perfecta: la mamá, el papá, la hija y el perro). Por su parte, Nando es el único que no está en el pueblo, ya que finalmente ha decidido emigrar de La Push, buscando nuevos horizontes. Por lo que agradezco tener acceso a la comunicación por internet, ya que es por ahí que muchas veces sabemos el uno del otro. Ahora, me pregunto dónde comprará Billy los ingredientes de su receta secreta de pasta... Dejé para el final a Alice y Jasper, quienes han pasado a ser mis hermanos más queridos. Ella sigue siendo el ave mañanera (que me alegra que no siga despertándome), que vive saltando de rama en rama, contagiando su optimismo y alegría. Y Jasper sigue siendo el caballero sureño, enamorado de su dama, y siendo mi complemento. Creo que la eternidad no será suficiente para agradecerle a mi padre la elección que hizo, cuando me transformó. El cariño que le tengo a mi hermano es tan fuerte, que lo llamo a diario, para saber de él y que me cuente lo último de mi familia.
Hoy después que hablé con él, fue que le pregunté a Kevin...
- Dime algo... ¿por qué nunca te ha molestado la relación que tengo con Jasper?
- No sé – me contestó acercándose –. Tal vez, porque siempre supe que tendrías una relación especial con él. Vivías diciendo que si se te llegaba a transformar, sería con quien tendrías un lazo más fuerte. Y creo que eso me preparó para esto.
Me abrazó y yo le correspondí.
En sus brazos soy feliz... Nada me falta, tengo de todo, y lo más importante: mi libertad, para permanecer con mi gente, ya que nunca podría abandonarlos.
FIN.
