Capítulo 2
I'm with the losers
Ray Toro
-Todavía no sé porqué me junto con vírgenes idiotas como ustedes.
-¡Hey! ¡Nosotros no somos…! Ay, olvídalo –habló el enano ¿Fred? ¿Flak? Baah, como se llame.
-Además tú fuiste quien nos ofreció acompañarte –dijo el vampiro-emo con su común voz de: "Aaaaaahh, alguien que me preste una navaja, maldición". Jaja, incluso me reí de lo que acababa de pensar; los chicos me observaron extrañados. Oh no, creo que su autismo se me está contagiando. Carraspeé con la garganta y regresé a mi estado de total seriedad.
Después de haberles permitido a esos tipos montarse en mi hermosa nena plateada –me refiero a mi Jeep Rubicon 2009- los traje a un lugar súper exclusivo al que, obviamente, ellos nunca habían podido acceder antes.
-Ray, todavía me preguntó ¿qué estamos haciendo en el patio trasero de tu casa? –habló el enclenque.
-HEY, es un lugar exclu-si-vo… en éste lugar se han organizado las mejores fiestas de toda la preparatoria en los últimos 2 años, así que fúmate uno y no critiques.
EL vampiro-emo mmm… Gerard me clavó su fría mirada. Tragué saliva. No es que estuviese asustado ni que aquel tonto me diese miedo, solo qué… intimida. Ok, será mejor que evite meterme con su queridito hermano menor.
Me sobresalté al sentir una vibración en el bolsillo de mis Jeans, mi celular temblaba frenéticamente ya que un mensaje acababa de llegar a la bandeja de entrada. En la pantalla se leía su nombre, Sarah ¿Qué hacía ella escribiéndome? Quizás está arrepentida y quiere disculparse conmigo y ser mi novia de nuevo, o seguro es otro de esos tontos mensajes que incluyen sólo 10 palabras de las cuales 8 son insultos. Preferí ignorar el mensaje y luego pagué el celular, lo más probable es que a Sarah se le ocurriese llamarme y ahora no me dan ganas de hablar con ella.
-Y... ¿Ahora qué? Ya estoy comenzando a aburrirme –musitó el que nunca se calla.
-Yo ya me aburrí desde hace rato –susurró el vampiro como si estuviese hablando para sí mismo.
Raro.
En ese mismo instante el bombillo metafórico de mi cabeza se encendió. ¡PIN! Tengo una idea.
-¡Ya sé! –dije poniéndome en pie. Todos alzaron la vista y me vieron desinteresados – Phill, uno de los que solían llamarse mis amigos, me contó hace unos días que esta noche haría una fiesta de bienvenida en su casa.
Los tipos esos se quedaron callados. El blancucho del flequillo alzó una ceja. ¿¡Pero qué les pasa a estos!
-¡Vamos perdedores! Es una fiesta. Habrá música, alcohol ¡y senos lindos rondando por todos lados! Hasta quizás alguno de ustedes logre perder la virginidad esta misma noche. No sean aguafiestas –hice de todo para tratar de animarlos. Espero que eso los haya convencido.
-Iremos sólo si dejas de llamarnos perdedores –dijo Gerard.
Primera vez lo llamo por su nombre. Wow.
-Además, si somos perdedores tú también lo eres… ¿no? –comentó el nerd con su tonta e inocente voz. Joder, cuanto me molestaba que me llamasen de esa forma.
-¡NO LO SOY! –dije completamente alterado. Los chicos abrieron los ojos como platos ante mi reacción, claro, a excepción de Gerard, su indiferencia ya me parece normal. Tomé aire y proseguí- les dije que estaría con ustedes sólo por un día, o un tiempo corto, no sé. Pero eso no quiere decir que soy uno más de ustedes.
-Entonces lárgate.
Assshh. Ese vampirucho me está sacando de mis casillas.
" Vamos Ray. Respira y cuenta hasta diez" pensé en mis adentros.
-¿Van a ir a la fiesta si… o no?
…
-No sé qué rayos estamos haciendo aquí.
-Calma, novato…
-Mi nombre es Mikey Way
-Si como sea. Lo único que tenemos que hacer es entrar en esa casa y pasarla bien. Recuerden: por el alcohol y los pechos.
-Por el alcohol y los pechos –repitió Frank en voz baja para el mismo. Todos volteamos a verlo - ¡¿Qué?
Rodeé los ojos y di el primer paso hacia delante.
-Una pregunta –habló Mike alzando un dedo en alto- ¿Ray, por qué llevas ese gorro negro y un par de lentes puestos?
-No quiero que la gente de ese lugar me reconozca.
-Recuerda que ahora que ya no es capitán, no tiene novia y se junta con nosotros, no quiere que la gente se de cuenta que se ha convertido en un "perdedor".
Juro que un día de estos le partiré la cara a ese vampirucho ¡Maldita sea!
Cálmate Ray
Ok. Al llegar a la puerta me di cuenta que estaba abierta, así que entré sin ningún problema. Chicas lindas de rostros familiares danzaban y se menaban en todos los rincones de la casa. Pasé a un lado de la mesa del comedor, tomé la botella de Whisky y le di un buen trago. Me sentía como en los viejos tiempos, donde todo era fiestas y gloria. Genial. En estos momentos sentía que el que me hayan sacado del equipo y que Sarah me odiase eran cosas insignificantes, las cuales nunca dañarían mi reputación ni mi autoestima.
Ray Toro está de vuelta.
Me importaba una mismísima mierda lo que estarían haciendo aquellos asociales. Yo me encontraba feliz aquí, al parecer nadie me había reconocido; claro ¿Quién reconocería al gran Ray Toro mientras esconde su imponente afro en un miserable gorro? Já, Le he ganado a Hannah Montana. Una espectacular chica de cabellos negros y ojos azules se me acercó y comenzamos a bailar. Ella se movía de una forma descaradamente seductora. Cuando una chica de éstas se me presenta, ni Emo la iba a desperdiciar.
…
En menos de una hora ya estábamos en el baño del segundo piso. Ella –la llamo por el pronombre ya que aún no se cómo rayos se llama- se quitó con desesperación la blusa y me agarró fuertemente por el cuello. Nos besábamos con furia y emoción. Mis manos viajaban por todos los lados de su cuerpo, desde sus rostro hasta sus hermosas caderas y el pequeño Ray tampoco se quedó atrás…
-Me encantas… -susurró la chica con voz ronca.
Estaba más que excitada, bien lo sabía. Mi experiencia con mujeres era la suficiente como para que me otorgasen una medalla. La lista de ingenuas iba en aumento. Me he acostumbrado a ser un mujeriego de primera, lo cual no me incomodaba en absoluto. Siempre le sacaba provecho a la situación.
Continuamos con nuestro juego. Esto se estaba poniendo cada vez más interesante. Ella subió sus manos hasta mi cabeza y yo pasé a besar y mordisquear su cuello, leves gemidos escapaban de sus labios. Personalmente me encantaba ocasionar eso sobre las mujeres. Su mano izquierda jaló el gorro y lo tiró al suelo.
En menos de un segundo se separó de mí dándome un empujón.
¿¡PERO QUE DIABLOS!
-¿¡Ray Toro! –dijo con sorpresa y asco. Ay no, esto está mal.
-Eeehh… si.
-¡Iugh! Aléjate –gritó la chica recogiendo su camiseta.
-¡HEY! ya se… tu –vacilé esperando a que me llegara a la mente el nombre de esa chica que, ahora que recuerdo, me es muy familiar- ¡Tu eres Amanda!... ¡Claro! La odiosa amiga de Sarah.
-Y tú el maldito Ex de ella –agregó.
-Wow, Sarah se enojará mucho cuando sepa que estuviste a punto de follar con su ex.
-No te atreverías… -dijo indignada.
-No te preocupes. No diré nada. Ya Sarah dejó de ser algo importante para mí.
Amanda se arregló el cabello y giró la perilla de la puerta dispuesta a salir.
-Que oportuno que me percaté de que eras Ray a tiempo. Ni loca hubiese querido estar contigo. Lo más seguro es que Sarah y yo termináramos compartiendo teteros y pañales luego de unos meses.
-Adiós.
Ella volteó y me dio una última mirada.
-Hasta nunca, Ray.
Analicé lo último que había pasado hace unos minutos. Por Dios, sé que es la mejor amiga de Sarah pero ¿Por qué no le hubiese gustado tener un polvo conmigo? Vamos… las chicas de ahora están dementes. La última oración de Sarah me vino como un relámpago a la mente:
"…Lo más seguro es que Sarah y yo termináramos compartiendo teteros y pañales luego de unos meses".
¡Mierda!
Huí de aquel lugar con prisa. Cuando terminé de bajar las escaleras tropecé con alguien, no le di importancia y continué caminando, pero ese alguien tomó mi brazo y me detuvo.
-¿Ray?... ¿¡Que haces aquí! –Phill habló tan alto que todos callaron y voltearon a vernos.
-Pues, hermano… pensé que…
-¡Nuca te invité idiota! ¡Lárgate de mi casa imbécil!
No era necesario que me lo dijera, pues era lo que estaba dispuesto a hacer en ese momento.
