GALLETAS

Capítulo 2: Receso

Sasuke regresó a la escuela al día siguiente sintiendo como se clavaban un montón de miradas en él… otra vez. Gracias al cielo hoy no había sed de sangre en ellas, sólo "amor" y anhelo. ¡Ja! Seguramente las chicas todavía creían esa leyenda urbana de él aceptando alguna de las declaraciones amorosas de las cartas y convirtiendo en su novia a la chica en cuestión un día después de su cumpleaños. Eso era realmente estúpido, porque, para empezar, ese rumor no tenía ninguna clase de fundamento puesto que él, a sus dieciséis años de vida, no había tenido una novia jamás.

Llegó a su salón de clases, el cual estaba completamente vacío, y se sentó en uno de los pupitres del fondo; así si sus compañeras de aula trataban de acosarlo serían amonestadas por el profesor en turno al estar volteando y distrayéndose en clase. No era como si esa táctica sirviera de mucho y menos por tiempo prolongado, pero valía la pena llevarla a cabo de cuando en cuando.

Abrió su pesada mochila azul oscuro y sacó un libro para leer y así matar en el tiempo. Ahora mismo se encontraba leyendo al libro de Persuasión de Jane Austen, no porque le aficionaran los libros sobre romances y época, sino porque su madre era fan de la autora que hasta había creado un club de lectura para comentar sus obras y, como siempre, Sasuke fue arrastrado a participar en él.

Uchiha se abstrajo leyendo sobre la tensión que reinaba entre Anne y Frederick que (puesto que su nivel de concentración era elevadísimo) no escuchó ninguno de los ruidos a su alrededor, tampoco cuando Hinata arrastró el banco a su derecha y se sentó en él.

—¡Saaaaaaasukeeeeeee! —gritó Naruto nada más cruzar la puerta y, en un movimiento realmente rápido, cerro el libro de su amigo.

—¿Por qué molestas tan temprano? —recriminó el moreno, a lo que el rubio respondió:

—Porque tengo mucha energía desde temprano.

Sasuke rodó los ojos.

—¡Oh, Hinata! ¡Hola! —saludó el rubio a la chica al reparar en su presencia; sea cercó a ella de un brinco y le regaló una sonrisa bien grande— ¿Qué estás estudiando? —cuestionó, refiriéndose al cuaderno que ella sostenía entre sus manos.

—Trigonometría —respondió ella bajito.

—¿matemáticas? ¿Por qué aprendes matemáticas desde tan temprano? ¡Es horrible! ¡Debería ser ilegal ser torturado desde la mañana, de veras!

Hinata sonrió avergonzada a modo de disculpa, mientras tanto, Uzumaki tomó su libreta y la volvió a guardar dentro de la mochila de la chica.

—Así está mejor —y aló el cierre.

—Gra-gracias, Naruto —aunque ni ella misma supo por qué agradecía.

—De nada, Hina. Para eso están los amigos —sonrió—. Y, por cierto, tus galletas estaban deliciosas, ¿eh, Sasu-idiota?

Sasuke, que pare ese momento ya había vuelto la vista a su libro, reaccionó al escuchar las palabras "galletas" y "Sasuke" en la misma conversación.

—Eh… sí —respondió simplemente. ¡Jesús! Eso había sido humillante. Él, Sasuke Uchiha, balbuceando frente a una niña… patético.

—Gracias —correspondió Hyuga un tanto apenada por ser la receptora de los halagos—. Yo… hoy preparé más galletas para el almuerzo, si gustan puedo darles un poco.

Los ojos de Naruto brillaron ante el ofrecimiento y su boca comenzó a salivar de la anticipación. Sasuke, por su parte, chillaba y gritaba en su interior de pura alegría ante lo que sucedería.

—¿Y si nos das ahora? —persuadió Naruto y Sasuke, en su fuero interno, lo apoyó enérgicamente.

—No. Primero la comida y después el postre —respondió Hinata con convicción, al igual que una madre.

Sasuke jamás estuvo más ansioso porque llegara receso.

OoOoOoOoOoO

La tercera clase del día finalizó y con ello el recreo comenzó; la media hora más feliz que se vive en la escuela. Shikamaru y Kiba se apresuraron (era el único momento del día en el que se podía ver a Shikamaru apurado) en salir del aula y llegar a la cooperativa para obtener un almuerzo decente. Choji, en cambio, salió tranquilamente del salón; él llevaba su propia comida en una lonchera tan grande que rivalizaba con el tamaño de us mochila. Por su parte, Ino caminó tranquilamente en dirección al puesto de la señora que vendía fruta y se compró una sandía, se estaba cuidando… otra vez.

Naruto y Sasuke, al final del aula, guardaban sus útiles escolares en sus propias mochilas sin presiones de ningún tipo. Al igual que Choji, ellos tenían buenas madres que se levantaban temprano para prepararles un lonche. Aunque no se podía decir cuál era la madre más buena de las dos, pues Kushina siempre le daba una buena cantidad de ramen a su hijo y Mikoto alimentos variados a lo largo de la semana al suyo.

—¡Vamos a comer, a comer! —cantaba Naruto frotándose el estómago— ¡A comer, a comer! ¡Apresúrate Sasuke, todos nos deben estar esperando y yo tengo mucha hambre! ¡De veras!

—Ya voy, ya voy —respondió su amigo con su voz malhumorada que no causaba ya ningún efecto en el rubio, pues ya estaba más que acostumbrado a él.

El ex cumpleañero terminó de ordenar sus cosas y se cargó la mochila al hombro. Ambos amigos estaban a punto de abandonar el aula con dirección a la cancha cuando Uzumaki se giró violentamente y con expresión de pánico, buscando a alguien. ¿A quién? Sasuke no lo razonó en ese momento.

—¡Hinata! ¡Hinata! ¿Dónde estás? —lloriqueó. La muchachita, que aún estaba terminando de copiar los apuntes del pizarrón, se sobresaltó de inmediato, mas aún así le indicó al rubio su presencia.

Desde el umbral de la puerta, Sasuke se propinó a sí mismo una paliza mental y se recriminó por ser tan ingrato y haber olvidado tan fácil la promesa de las galletas.

—¡Nos dijiste que nos ibas a dar galletas! ¿Verdad que nos lo dijo, Sasu-idiota? ¿No me digas que ya lo has olvidado, Hina! ¡Galleeeeeetaaaaas!

—No-no lo he olvidado —tartamudeó ella ante la efusividad de su compañero, luego agregó con voz suave y resuelta, sin pausas esta vez—. Pero también dije que después de comer. Pueden buscarme más tarde, estaré con Ten Ten en…

—¡No, no, no, no, no, no! —la interrumpió Naruto— ¡Nada de buscarte después! Comeremos aquí, juntos, los tres. ¡De veras!

—Pero Ten Ten me está esperando y…

—Pero nada… promesas son promesas, ella va a entender —y la obligó a sentarse nuevamente.

El ojiazul acomodó dos pupitres frente a ella y se sentó en uno de ellos, se apresuró a sacar su ramen y a comerlo también. Sasuke salvó al distancia entre él y esos dos, y, fingiendo indiferencia, se sentó en el puesto vacío, almorzando él también sin decir una palabra.

Hinata lo imitó a ambos, cohibida. Ella no hablaba con muchos chicos más que con su primo Neji y Shino, su vecino que se encontraba en un grupo diferente. Ella era muy tímida con los hombros y la única razón por la que conversaba ocasionalmente con Naruto era porque el chico era amigo de todos y le hablaba a todos sin distinción alguna también, mas con Sasuke no había cruzado siquiera una sola palabra, aparte de la felicitación del día anterior. La popularidad de él la intimidaba, así como su actitud fría y distante con las chicas a su alrededor, por lo que nunca sintió ganas de hablarle, lo cual era ciertamente irónico, puesto que ahora estaba pasando el receso con él, con facilidad el chico más popular de la escuela.

—Tu almuerzo luce realmente bien, Hina —comentó Naruto al terminar su ramen—. ¿Puedo probarlo?

—Cla-claro.

Naruto tomó una bola de arroz del almuerzo de la chica y se la llevó a la boca. Sus ojos brillaron al percibir el placentero sabor y no pudo evitar que se le escapara un ronroneo de puro gusto.

—¡Delicioso! Sabe incluso mejor que las bolas de arroz de mi mamá, de veras.

—No digas eso, no creo que sea cierto —sonrojada, Hinata rechazó el halago. ¿Cómo eso podía ser?

—¡De veras que sí lo es! —afirmó Naruto y ella continuó negando.

Terminaron los tres de almorzar y Hinata se dio prisa en sacar el paquete de galletas que aún descansaba dentro de su bolsa. Lo abrió con cuidado y lo depositó sobre la paleta del pupitre, instándolos a tomas todas las que quisieran. Ambos chicos no necesitaron ninguna otra clase de señal para apresurarse a comer el delicioso postrecillo que yacía frente a sus ojos.

—¡Hinata! —se escuchó desde la ventana y la aludida volteó en seguida. Era Ten Ten— ¿Por qué estás aquí? ¡Llevo más de quince minutos esperándote!

—¡Lo siento! Es que yo… yo… —la morena no supo cómo explicar lo que había ocurrido, así que señaló con la mirada a los dos chicos frente a ella, que aún devoraban sus galletas.

Los ojos de Ten Ten se abrieron como platos y la castaña se sorprendió realmente mucho al percatarse de la escena. Hinata, su siempre tímida y un tanto callada amiga, estaba pasando el receso con Uchiha Sasuke y Uzumaki Naruto, los dos chicos más populares del instituto. Guardándose su grito y expresión de emoción, Ten Ten urgió a Hinata para que saliera del salón y se reuniera con ella para contarle todo lo que estaba ocurriendo con lujo de detalle.

—Discúlpenme, me voy —se despidió Hinata y tomó un par de galletas para el camino, obsequiándoles el resto.

Sasuke sintió en ese momento que en cuanto Hinata se marchara su paraíso de galletas terminaría, a pesar de que todavía quedaban unas cuantas en el paquete, así que se tragó todo su orgullo y se dirigió a ella, mirándola penetrantemente.

—Hinata.

—¿S-sí? —respondió ella, sobresaltada y en estado de shock. Era la primera vez que Sasuke le dirigía la palabra por cuenta propia. Desde la ventana, Ten Ten mandó todo su autocontrol al carajo y soltó un fuerte chillido de sorpresa que todos los presentes ignoraron, gracias al cielo.

—Mañana… —¡Dios, cómo le costaba decírselo!— Mañana traerás más galletas, ¿verdad? —ella simplemente asintió, aún paralizada por la impresión— Gra-gracias—y volvió a sentarse en su pupitre.

Hinata salió de allí completamente sonrojada y abochornada, no sabiendo qué pensar. Sasuke Uchiha le había agradecido a alguien, a ella para ser más específicos. Fue interceptada por Ten Ten nada más dar dos pasos fuera del aula, quien la interrogó el resto del recreo acerca de qué se sentía que el chico más guapo del plantel le hubiera dirigido la palabra y más en cima almorzar con él.


¡Rawr! En mi libreta se veía más grande. Lo que sea. He decidido que esto será un amor inocente. Bien inocentón para mis estándares.

Le agradezco únicamente al Diccionario de la Real Academia Española y al Diccionario de Sinónimos de WordReference por apoyarme tanto… ¡ah, se crean! Le agradezco a:

-cerezo sekai

-Maziixd

-Dark Amy-Chan

-andrea

-SasuHina4evr

-lollipo

-hiatz tama

-kaila maya the whater

-maribelteka

-Chany-sensei

-okashira janet (reparé mi error en cuanto me lo dijiste, gracias)

-Tokeijikakeno orenji

-Pameloshkis

-Haruhi Suou

-layill

-sasuhinas fan

-Valeria Carlax

-sasuhinafan por siempre

-Anii Gabiiz (en especial a ti que me quieres y me procuras tanto :3)

De verdad muchas gracias por su apoyo y por su preferencia (¿?). respecto a sus comentarios, encontré que la principal sorpresa/duda fue el hecho de que Sasuke fuera tan considerado; aquí mi respuesta:

Este es un universo alterno en el que Sasuke tiene un padre y una madre y un hermano que lo quieren, por lo tanto no anda chiflado queriendo vengarse hasta de las hormigas que le pican ni está compitiendo con nadie por reconocimiento. Además, como pueden ver también en este capítulo, su madre es un tanto sobreprotectora y controladora con él, además de que lo educó con valores y bla bla (y amenazas xD), por lo tanto eso explicaría que aceptara los regalos.

Si tienen alguna opinión, duda o crítica CONSTRUCTIVA me la hacen llegar.

Besos, abrazos y galletitas de Kristall Blauw