Segundo capítulo!
Franziska no pensaba encontrarse con nadie esa noche, y sin embargo...
Franziska's POV
Miré el reloj, eran las 21:42. Suspiré, estaba sola.
¿Dónde vas, Franziska? – preguntó de pronto una voz –
¡...! – me giré y vi a Miles – ¿Cómo sabías que estaría aquí? – pregunté -
Por esto – me enseñó una cajita rectangular que reconocí de inmediato –
Eso es...
Gracias a esa manía tuya de colocar... dispositivos de rastreo en los abrigos de ciertas personas.
Bah – sonreí – Tan típico de ti... lo coloqué en su abrigo porque siempre lo lleva puesto. Ese abrigo andrajoso... No sé qué hace en mi maleta... Pero te aseguro que irá directo a la basura.
Ah, es cierto. Ya que hablamos de él... Me contó algo muy interesante.
Cuando cogí las cosas de la guarida de de Killer... Juraría que eran cuatro cosas en total.
¿4 objetos? – repetí –
Por lo visto, se guardó el último objeto en el bolsillo –señaló él –
¿Aquí...? ... Bueno, da lo mismo. El caso está cerrado.
... – me miró un momento, en silencio, y luego preguntó - ¿Qué vas a hacer ahora?
... – me esperaba la pregunta, pero aún así, dudé. Finalmente, dije - No es asunto tuyo.
No estarás huyendo, ¿verdad? – parecía decirlo en serio, aunque algo en sus ojos parecía bromear –
¡Cállate! – le espeté, sin ceder un milímetro. Si quería mi confianza, tendría que ganársela – ¡No entiendes nada! ¡No tienes ni idea de lo que significa ser la hija de Manfred von Karma!
Franziska... – retrocedió un poco, y bajé el tono al oír mi nombre de pila –
Todo el mundo espera tantas cosas de mí... ¡Y no puedo complacerles! Todos esperan que gane siempre ¡No me dan opción a que pierda! – me quejé. Por la cara que puso, supe que me comprendía, pero no me amilané – Mi padre era un genio, eso está claro. Pero... Pero yo no lo soy. Siempre lo he sabido – concluí –
... – él no dijo nada. ¿Me conocía tanto, en verdad? ¿Realmente sabía que me faltaba algo por decir? –
Pero yo quería serlo – acabé por admitir – Tenía que ser genial.
... – tomó aire y, por fin, habló – Quizá no seas tan genial como tu padre... – dijo cuidadosamente – Pero... Eres una fiscal – afirmó – Siempre lo has sido y siempre lo serás – sentía que en cualquier momento podría echarme a llorar, de modo que opté por interrumpir esta línea de conversación –
¡...! No... Ya no lo soy. Incluso he tirado mi látigo – y, pensándolo bien, lo lamentaba –
Ah, por cierto – sonrió con malicia y me enseñó algo. Mi látigo. No me moví, pero en verdad me alegró mucho volver a verlo - Wright me dio esto para ti.
... – no dije nada. Aún no me había ganado –
Deja que te lo diga de nuevo. Los fiscales no luchamos por nuestro honor o nuestro orgullo. Espero que medites sobre esto... sobre lo que deberías hacer con ese látigo.
... No has cambiado nada... – comenté, un poco vencida – Tú siempre... me has dejado sola. Siempre me has dejado atrás – me aseguré de ser la única que supo lo mucho que me costó decir esas palabras poniendo un gesto neutro – Miles Edgeworth... – dejé que su nombre resbalase por mis labios antes de decir la mayor mentira que nunca había dicho – Siempre te he odiado.
... – no contestó –
Y por fin llegó mi oportunidad de vengarme de ti... Si conseguía vencer a Phoenix Wright... que se arrodillase ante mí... – sonreí al pensarlo – Te demostraría que ya no soy esa niña de antaño. Esa iba a ser mi venganza...
Entiendo... – murmuró, con una pizca de humor en sus ojos oscuros –
... Pero no puedo hacerlo – concluí – No puedo cambiar. No puedo dejar de ser quien he sido siempre.
Sí que puedes – levantó la vista, sonriendo – Piensa en Adrian Andrews.
¿Adrian Andrews...?
Ibas a usarla durante el juicio, ¿no? Pero tú... Tú dependías de las tácticas de tu padre. ¿Me equivoco?
Pse – solté, sin terminar de admitirlo del todo. Cualquier cosa antes que aceptar eso –
Sí, yo te dejé atrás – aceptó – Pero hoy me has alcanzado. Y por eso ahora estamos al mismo nivel – alcé la vista, sorprendida, y detecté orgullo en su voz y en su mirada –
¡...!
Pero no tengo intención de detenerme – me advirtió – Si de verdad quieres abandonar tu trayectoria como fiscal... Aquí es donde se separan nuestros caminos, Franziska von Karma.
... - ¡No! ¡No aquí, no ahora! Me quedé paralizada. No estaba preparada para separarme de él ahora, de esta manera... ¿Me estaba dejando sola otra vez? ¿Cuántas veces más, me pregunté, cuánto más podía doler? Se me llenaron los ojos de lágrimas y supe que no podía dejar pasar el momento. No estaba lista para tomar esa decisión, de modo que lo único que podía hacer era seguir adelante. Y la única forma de salvar al menos una parte de mi dignidad era... Fingir odio, como siempre – Yo... Yo... – tomé aire, pero no pude dejar de llorar – Yo soy Franziska von Karma. No voy a seguir tu sombra toda la vida... – le miré intensamente, grabando cada detalle de su persona en mi mente, antes de irme – nuestra batalla comienza hoy ¡Prepárate, Miles Edgeworth!
Me di la vuelta y eché a correr. No quería que me viera deshacerme en lágrimas. Nunca más. ¿Me atreveré algún día a decirte lo que siento por ti, Edgeworth... Miles?
Ojalá les haya gustado...
... un review?
=D
