Entre lunas y cielos

Finalmente estaba sentada en el avión, mirando como la ciudad que la vio nacer y crecer quedaba como una simple maqueta, para luego perderse entre nubes. Unas tenues lágrimas cayeron por sus ojos perla, y se dibujó una nostálgica sonrisa en su rostro.

"No debo estar triste, donde voy me esperan nuevas aventuras, una nueva vida…". Miró una vez más por la ventana. Viajar entre las nubes comenzó a tranquilizarla, puso música en su mp4, y se dispuso a disfrutar lo mejor que pudiese del viaje, de la experiencia…y la vida.

Recordaba cómo sus amigas de la secundaria siempre le decían lo mismo: no disfrutas la vida. Bueno, desde ahora en adelante sería distinto, era una promesa a sí misma.

Cuando por fin logró poner los pies en su lugar de destino, una emoción incontrolable la invadió de pies a cabeza. Tomó sus maletas y fue al taxi que la esperaba para llevarla a la residencia de la universidad. Su padre había hecho los preparativos hasta ahí. Una vez que se bajó del vehículo y este se fue, quedaba finalmente a su suerte.

La universidad era enorme y hermosa, con muchas facultades distintas adentro y una gran cantidad de áreas verdes, es más, por lo que sabía, también había una laguna no muy grande dentro del recinto.

— Bien…—respiró profundo— ¡Finalmente estoy aquí! ¡Esto será genial! —Habló muy feliz y emocionada, aunque no tan alto, para no quedar en vergüenza— Y ahora… ¿hacia dónde tengo que i-?

— ¡Cuidado! —la advirtió una voz lejana. Al tiempo que ella miraba hacia el lado y notaba como un balón venía a toda velocidad hacia su cara. Sus piernas le fallaron y sólo cerró los ojos esperando el golpe, que nunca llegó. Pues un alto chico castaño, había alcanzado a patear el balón en el aire, justo a tiempo.

Hinata abrió los ojos entendiendo lo que había pasado, y miró agradecida a su rescatador.

— Gracias por… ¿eh? —Ahí fue cuando notó a quién se estaba refiriendo— ¿E-eres tú, Kiba?

El chico la miró, rascándose la nariz, levemente sonrojado. La había visto desde que se bajó del taxi.

— ¡Ha pasado mucho tiempo, Hinata! —llegó a su lado y la abrazó efusivo. Ella quedó algo impresionada ante el contacto, pero se lo devolvió— ¡Me alegra tanto verte aquí!

— ¡También a mí! Creí que llegarías mañana, con Shino —él la soltó.

— Quise llegar antes, para comprar algunas cosas que necesitaba. Shino llegará mañana temprano.

— ¡Genial! Así podremos estar los tres juntos para almorzar.

— Como en los viejos tiempos. Oye, ¿quieres que te acompañe a la residencia de chicas?

— Pero… ¿y tus amigos? —otros chicos parecían estar esperando a que el delantero volviera.

— Descuida, te ayudaré con tus cosas. ¡Hey, chicos! —se dirigió a ellos— ¡Volveré después! —avisó. Mientras se escuchaban algunos abucheos y sonidos cursis para molestar a la "pareja"

— ¡Que rápido eres, Kiba! —le gritó uno de ellos.

— ¡Muy linda tu noviecita, ¿eh?! —se unió otro. Hinata se sonrojó ante los comentarios, al igual que el castaño.

— ¡Cómprense una vida, ¿quieren?! Vamos, Hinata, no les hagas caso.

Y así la llevó a conocer la residencia para mujeres. La dejó en su habitación con las maletas y se quedaron hablando un rato, había mucho que contarse.

Hinata, Kiba y Shino fueron compañeros de primaria en la ciudad natal de la chica. Pero al pasar a secundaria, Shino se cambió de cuidad y Kiba se vino a España con su madre, cuando esta se separó de su padre. Eran muy unidos y fueron bonitos años juntos, especialmente para la de ojos perla; y por tanto, también fue muy duro acostumbrarse a su ausencia, sobre todo por lo tímida que siempre era ella con el resto de la gente.

Sin embargo, y a pesar de lo mucho que había extrañado al castaño y que estaba emocionada por verlo de nuevo; algo en su mirada la hacía sentir ligeramente incómoda. No entendía el porqué, pero en esos momentos prefería estar sola y arreglar las cosas en su nueva habitación. Tal vez por haber pasado tanto tiempo sola, se había acostumbrado ya.

— Kiba-kun, ¿no te esperaban tus amigos?

— ¡Oh, claro! Pero…podría decirles que jugamos otro día y así pasamos juntos el resto del día, linda.

Y ese "linda"…le cayó como patada en la guata, sin entender el motivo.

— Pero ya les habías dicho que volverías, llevas poco acá, no quiero alejarte de ellos. ¿Qué te parece si mejor nos vemos mañana, cuando Shino llegue?

— ¿Estás segura? Aún no conoces a nadie más aquí.

— Descuida, estaré bien. Arreglaré mis cosas.

— Está bien. Entonces nos vemos mañana —se despidió de ella, y Hinata quedó sola en pequeña pero acogedora habitación con baño privado. Respiró tranquila y comenzó a poner todo en su lugar.

— Vaya… ¿ese bombón es tu novio? Debe ser lindo venir a estudiar a la universidad con tu pareja —una chica bonita y alta, de ojos y cabello castaño —atado en dos moñitos— le hablaba desde la puerta.

— N-no es mi novio, sólo es Kiba, mi amigo de la infancia.

— Oh… ya veo. ¡Oh, disculpa, la intromisión!, soy Tenten, es un placer —Hinata se acercó a ella.

— Mi nombre es Hinata Hyuuga. El placer es mío, Tenten-san.

— No, por favor, nada de formalidades, ¿sí?, así podremos ser amigas más pronto —le sonrió con confianza. Hinata le sonrió de vuelta, se sentía cómoda con ella — ¿Y qué estudiarás, Hinata?

— Ingeniería medioambiental. ¿Y tú?

— ¡Oh! ¡También yo!

— ¿En serio? ¡Qué bueno!

— ¡Podremos ir juntas a clases! —ambas chicas parecían llevarse muy bien. Tenten ayudó a Hinata a ordenar. Pronto la habitación estaba mucho más colorida y adornada, se veía muy acogedora.

— ¿Qué te parece si ahora vamos a recorrer la universidad? Aún falta para almorzar.

— ¡Claro! Todavía no me ubico bien aquí.

— Tampoco yo. Iré a buscar un suéter, vuelvo enseguida —ella vivía en el cuarto de al lado.

— Okey —cuando la castaña desapareció, la de ojos perla pudo lanzarse feliz a su nueva cama color morado con algunas almohadas verde limón y rosadas. Su pieza se veía hermosa con todos los colores que alguna vez quiso ponerle a su vieja pieza y no pudo por órdenes de su padre. Tomó las llaves de su pieza y salió.

Estuvieron viendo las instalaciones y jardines. Incluso alcanzaron a ver la hermosa laguna rodeada de árboles y algunas flores. Debían seguir un pequeño sendero y luego bajar una pequeña colina para llegar al agua.

Cuando se dirigían hacia la cafetería, mientras iban hablando alegremente, Hinata divisó a lo lejos a Kiba, quien hablaba con los chicos del fútbol, al parecer no le había costado hacer amigos ahí.

— Oigan, preciosas —las llamó una voz varonil desde otra mesa. Era un chico alto y albino con ojos afilados— ¿Quieren venir a sentarse con nosotros? —las invitó coquetamente, estaba junto a varios chicos que parecían comérselas con la mirada. Pero todos eran bastante atractivos a los ojos de Tenten, a diferencia de Hinata que se sintió algo incómoda y nerviosa.

— Gracias, chicos; pero será para la próxima —les dijo la castaña, con una sonrisa. Y siguieron caminando. Hinata la miró admirada por su desplante.

— ¿C-cómo haces para hablarles tan ligeramente si no los conoces?

— No me importa tenerles confianza, mientras pueda tenerme confianza a mí misma. Además, es lindo escuchar que te coqueteen un ratito, ¿no? Te hace sentir bien. Hay que disfrutar los pequeños placeres de la vida, ¿no crees? —le guiñó el ojo. Eso era exactamente lo que la de cabello azul se había propuesto y ya lo estaba olvidando.

"Es cierto, si quiero disfrutar más de las cosas, debo dejar de tener tanta cautela con todo lo que me rodea".

— ¡Hola, Tenten! —le saludó alegremente un chico de pelo liso negro y en forma de casco, sus ojos eran enormes y él era larguirucho y flaco.

— Hola, Lee. No sabía que ya habías llegado. Ella es Hinata, una amiga y vecina de cuarto. Y él es Rock Lee, un viejo amigo de la escuela.

— Mucho gusto —saludó respetuosamente la de ojos perla.

— Es un placer conocerte, Hinata. ¿Quieren venir a almorzar con nosotros?

— Claro, ¿qué te parece, Hinata? —preguntó Tenten.

— Por supuesto.

Se acercaron a los demás, había otras cuatro personas en la mesa.

— Mucho gusto, yo soy Temari, y estudiaré Ingeniería medioambiental —habló una alta chica rubia de ojos verde.

— ¿De verdad? Yo soy Hinata, y también estudiaré eso.

— ¡Genial, ya somos tres! —aludió una emocionada Tenten.

— Yo me llamo Ino Yamaka, estudiaré enfermería. Espero que nos llevemos muy bien —le sonrió la rubia.

— Yo soy Shikamaru, estudiaré matemática, aunque sea problemático.

— Y mi nombre es Chouji Akimichi, y vengo a estudiar gastronomía.

Una vez terminadas las presentaciones, comenzaron a conocerse más y a pasarlo bien. Estaban formando un muy buen grupo, sin darse cuenta.

— ¿Conocen a alguien más acá? —preguntó Tenten.

— Pues…una amiga y sus dos mejores amigos vendrán a estudiar también acá —dijo Ino—. Creo que llegarán pasado mañana.

— Ya veo… ¿y sus amigos están buenos? —preguntó una pícara castaña.

— ¡Tenten! —le llamó la atención Lee.

— Oh vamos, no tengo novio, no le debo nada a nadie —se rió—. No hay mal en preguntar.

— Pues…de hecho, ambos están buenísimos —le sugirió Ino, riéndose junto a ella—. Uno es un sexy rubio de ojos color azul claro y un cuerpazo que pide que lo arañes…

— Uy… —aludió interesada Temari, mientras Shikamaru la mirada levemente frustrado.

— Y el otro es un bombonazo de cabello azulado, con cara de "soy tan sexy que tendrás que pellizcarme para ver si soy real" —las risas femeninas volvieron a estallar.

— Vaya, ya quiero conocerlos… —aludió Tenten, mientras Hinata escuchaba atenta, pero no realmente interesada. Después de todo, prefería hacer amigos que encontrar un chico que la hiciera sufrir.

— ¿Qué opinas tú, Hinata? —preguntó Ino.

— B-bueno, yo realmente no estoy interesada en encontrar novio ni esas cosas.

— ¡¿Eh?! —Ino y Tenten pusieron cara de "es la primera vez que escucho esas palabras juntas"

— Es que…no he tenido buenas experiencias con ese tema, y además no lo necesito.

— Bien dicho, Hinata. Estoy de acuerdo —apoyó Shikamaru, aburrido de la conversación femenina y abandonando la mesa para ir al baño. La actitud no pasó desapercibida por Temari.

— Ya veo… —dijo Ino—. Pero no siempre serán malas experiencias.

— Es verdad, Hinata. Es más, tal vez encuentres al amor de tu vida en aquí.

— Ay, por favor, chicas… —le restó importancia ella.

— ¡Pero puede pasar! —Siguió Ino—. El amor te golpea en la cara cuando menos lo esperas.

De inmediato recordó el balonazo que casi recibe en la cara esa mañana, y a Kiba. La idea de estar con él le incomodaba de alguna forma.

— Pues espero que no…

Al día siguiente, en el patio central de la universidad, estaban Shino, Hinata y Kiba, reencontrándose luego de tanto tiempo. La pasaron muy bien recordando anécdotas y poniéndose al día en sus vidas. Sin embargo, y esto no pasó desapercibido por nadie, en cada oportunidad que tenía Kiba, se acercaba más a Hinata, conversaba sólo con ella y la elogiaba de una u otra manera. Al punto de que la chica parecía algo incómoda al final.

Mientras que en otra parte de la ciudad, en un pequeño parque, estaba otro trío de amigos, que habían decidido verse ahí antes de irse al otro día a la universidad.

— ¡No puedo creer que hayas puesto "Despacito" en el altoparlante del supermercado, sólo para molestar a tu jefe! —le "regañaba" Sakura, mientras la risa casi no la dejaba hablar.

— Tienes razón, Sakura-chan. Debí haber puesto "reggeatón lento".

— ¡No me refería a eso! Jajaja —la risa seguía en sus bocas, incluso Sasuke también parecía entretenido con la historia.

— En fin, ¡lo importante es que estaremos juntos en la universidad! ¡Cielos, estoy muy emocionado!

— Que raro es verte emocionado por ir a estudiar —dijo Sakura.

— Ah sí, también —una gotita rodó en la cabeza de chicle y en la cabeza de noche.

— Apuesto a que dura un mes —dijo Sakura a Sasuke.

— Le doy dos semanas —subió la apuesta el Uchiha.

— ¡Hey! ¡Téngame algo de fe, ¿quieren?!

— Tienes razón —reconoció Sakura—. Lo dejo en mes y medio —afirmó. Naruto parecía llorar "herido".

— Oh vamos, no se hagan los tontos. Todos sabemos por qué queríamos esta universidad.

— Porque es la mejor en medicina del país —dijo Sakura, de forma obvia.

— Porque tiene gran prestigio y un montón de actividades extracurriculares —confirmó Sasuke.

— ¡Y también porque tiene las fiestas más históricas de la vida! Oh vamos, es una universidad muy buena, sí. ¡Pero hacen muchos eventos y fiestas alocadas todas las semanas, no se hagan los desentendidos! —ambos lo miraron como si les importara un pepino ese detalle. Aunque en el fondo, ambos contaban con ello.

Después de todo, era necesario botar el estrés del estudio también, ¿no? Y la fama de esas fiestas era notable.

— Oye, Sasuke-kun, ¿cómo estuvieron tus vacaciones? Hace tiempo que no nos veíamos —preguntó Sakura.

— Bien —espetó escueto. Mientras a Naruto le rodaba una gotita en la nuca, había sido olímpicamente ignorado, de nuevo.

— Vamos, ¿sólo eso puedes decir de dos meses de vacaciones? —le animó ella.

— De acuerdo, estuvo bastante bien —repitió en el mismo tono y sin mirarla.

Luego de eso, la "conversación" parecía fluir entre ellos, mientras que Naruto los miraba pensativo, sobre todo a Sakura. Una triste sonrisa inundo su rostro.

— ¡Ah! Chicos, recordé que hoy iba a almorzar con la vieja Tsunade y el viejo, así que debo irme —mintió, bastante bien para ser él, pero no lo suficiente como para que Sasuke se lo tragara, después de todo lo conocía como la palma de su mano— ¡Nos veremos mañana en la universidad, ¿sí?! ¡Nos vemos! —y rápidamente se alejó de ahí.

— ¿Eh? ¡N-Naruto, espera…! —Sakura intentó hacerlo parar, pero ya se había ido. No entendía el porqué de su prisa, si aún era temprano para almorzar. De hecho, ella creía que comerían juntos.

El de ojos negros se quedó observando a su amigo mientras se alejaba, sin ninguna expresión en su rostro.

— Entonces… ¿te parece si nosotros vamos a almorzar, Sasuke-kun? —le preguntó sonrojada.

— Lo siento, debo ir a comprar algunas cosas que me faltan para llevar a la facultad —comenzó a retirarse.

— E-espera —lo frenó ella— ¿Q-quieres que te ayude con eso? —Sasuke se volteó a mirarla. Parecía que los ónixs se hundieron en los ojos jade, en sólo unos pocos segundos.

— Está bien —"sólo serán unos momentos. Luego me iré", se mentalizó. Después de todo, aunque le gustaba la compañía de esa molestosa peli-rrosa a la que ya se había acostumbrado, había cosas más importantes que tomar en cuenta.

"Como ese idiota…", pensó resignado y comenzando a caminar, con Sakura hablándole de mil cosas que no escuchaba del todo, y con una sonrisa gigante que parecía iluminar las calles.

— Bueno, chicos. Estoy algo cansada, así que me iré a mi habitación —informó Hinata, levantándose para irse—. Nos veremos después.

— ¿Estás segura de irte? ¿Quieres que te acompañe a tu habitación? —le preguntó el castaño.

— No, descuida, estoy bien. Nos vemos —y se fue rápidamente.

— Adiós, linda —se despidió Kiba. Dejando a Hinata con un amargo sabor en la boca con ese "linda", de nuevo.

— Buenas noches, Hinata —dijo Shino, neutro. Luego miró a Kiba, como interrogándolo.

— ¿Qué?

— "¿Linda?"

— Sí, bueno, es linda, ¿no? De hecho, creo que no lo había notado hasta ahora. Está realmente bonita y…

— Kiba, te recuerdo que es Hinata de quien hablas —Shino podía no ser muy sociable o hablador, pero siempre protegía a quienes quería—. No quiero que la veas como las mujeres que usas para divertirte.

— ¡N-no la veo como un juguete! ¡Ella en verdad me gusta! Y no veo porqué no puedo estar con ella. De hecho, tengo ventaja sobre los demás, ¿no? Como somos amigos de la infancia…

— Ella no parecía muy cómoda con tu coqueteo. Te sugiero que no seas egoísta.

— Oh vamos, Shino. Lo dices como si fuera a dañarla, soy su amigo, ¿recuerdas? ¿Quién mejor que yo para protegerla y quererla?

— Hm… —el de lentes oscuros parecía seguir poco convencido.

— Eres mi mejor amigo, deberías apoyarme.

— Tal vez tengas razón…

— ¡De eso estoy hablando! —Le pasó un brazo por los hombros—. Sabía que podía contar contigo.

Ya estaba atardeciendo, mientras un rubio iba caminando hacia su casa con las manos en los bolsillos. Había pasado toda la tarde, vagando por ahí. Iba pensativo y distraído en sus ideas.

— Vaya, vaya, no pensé que me toparía contigo aquí —una voz femenina y ruda lo detuvo. Era una mujer de aspecto joven, rubia, de cabello largo.

— Tsunade no bachan… —"Já, al parecer mis excusas invocan gente".

— Justamente iba hacia tu casa ahora para despedirme de ti, sé que mañana te irás a la universidad.

— Sí… —contestó no muy alegre.

— ¿Qué sucede? Creí que lo que más deseabas era entrar a esa universidad.

— Así eso. No te preocupes, sólo son tonterías —se puso una mano en la nuca, tratando de simular despreocupación. Ella se acercó a él y lo abrazó —con su fuerte brazo— por los hombros.

— Oh vamos, ¿no creerás que aún me puedo tragar tus mentiras baratas? Ven, ven, vamos a hablar, aún nos queda camino hasta llegar a tu casa—lo arrastró a la fuerza, mientras él se quejaba.

Finalmente cedió y le contó lo que ocultaba.

— He estado enamorado de Sakura-chan desde que la conocí en la academia de artes marciales, cuando teníamos 10 años. Pero…

— ¿A ella le gusta otro?

— ¿Cómo supiste?

— Intuición, no tendrías esa cara si te correspondiera como tú quieres. Y bueno, ¿qué harás?

— Pues…he intentado gustarle muchas veces, la he invitado a salir, incluso me declaré hace dos años. Pero nada funciona, ella sigue perdidamente enamorada de Sasu…otro.

— Ya veo —ella sí conocía a Sasuke, así que podía entender el dilema que tenía su querido ahijado— ¿Y todavía piensas que la amas?

— Bueno…no creo que la ame, pero…me gusta, la quiero. Aunque…

— ¿Aunque? —le animó a seguir.

— Últimamente me he dado cuenta de que lo que en verdad me gusta de ella es…como trata al chico que ama —reconoció con dolor—. Soy patético, ¿no?

— Claro que no —le puso una mano en su hombro—. Sólo eres un ingenuo al creer que no hay otra mujer capaz de sentir lo mismo que ella, pero hacia ti. Debes darte la oportunidad de conocer otras chicas. Ella puede ser genial, pero no puedes obligarla a sentir algo más por ti. En tu situación actual, ¿no crees que es un buen momento para abrir tu corazón a otra persona?

— ¿Pero cómo? La quiero desde hace tanto. No puedo simplemente olvidarme de ello.

— Entiendo. Entonces deberías tratar de cerrar el ciclo con ella, para poder empezar bien otra vez, ¿no te parece?

— ¿Y cómo hago eso?

— Esa respuesta sólo la tienes tú. No puedo decirte más —ya habían llegado al jardín de la casa del rubio—. Pero sí puedo decirte que desde mañana tu vida cambiará, aunque no lo creas. Ir a la universidad te abre la mente y los ojos, en muchos sentidos. No lo desaproveches.

Luego de entrar y comer junto a Jiraiya. El rubio continuó pensando en la conversación con su madrina. Tal vez tenía razón, tal vez ya era hora de cerrar ese capítulo con Sakura-chan y…empezar desde cero.

Tomó su celular y envió un mensaje de texto. Su corazón latía rápidamente y sus manos sudaban.

"Necesito hablar contigo de algo importante. ¿Podemos vernos mañana, a las 11, en la laguna de la universidad? Dicen que es bonita…". Apretar ese "enviar", fue una de las cosas más difíciles que había hecho. A los minutos le llegó la respuesta.

"De acuerdo, pero no llegues tarde, que a las 12 es la orientación para todas las carreras. Bye". Un suspiro nervioso salió de su boca. Mañana sería el gran día, le diría una vez más lo que sentía, y también le diría que ya no buscaría nada más con ella, que no quería perderla por nada del mundo.

Ese sería su nuevo inicio.

Al día siguiente, una chica de cabello largo y azulado iba caminando hacia la laguna. Durante la noche anterior había recibido un mensaje de Kiba, en el que le pedía que se vieran en la laguna, pues necesitaba de su ayuda para algo "urgente", según el texto.

Cuando al fin llegó, no divisó ninguna cabeza castaña, de hecho, no veía a nadie por ahí. Y entendía el porqué: Eran las 10:50, y la orientación de todas las carreras era a las 12 en punto, todos estaban preparándose para ello. Es más, había quedado de ir con Temari y Tenten para asistir juntas.

¡¿Qué rayos quería Kiba que era tan urgente cómo para no poder esperar al término de la charla?!

Finalmente divisó una chaqueta negra sentada a la orilla de la laguna, justo debajo de donde ella estaba. Se acercó algo enfadada hacia el chico, no le gustaba la idea de llegar tarde y presentía que no era nada muy "urgente". Pero al irse acercando, se dio cuenta de que ese no podía ser Kiba, pues ese chico tenía una brillante cabellera rubia. Sin embargo, fue muy tarde para dar marcha atrás, pues no se dio cuenta de que había una tramposa piedra que la hizo tropezar y comenzar a rodar, directo hacia el muchacho.

No podía parar, así que sólo cerró los ojos con fuerza, esperando varios moretones por lo bajo.

Naruto Uzumaki, volteó al escuchar un ruido acercándose, pensando que era Sakura, que llegaba antes. Pero sólo vio una bola humana, de color azulado, rodar directo hacia él. Sus reflejos, en un intento de supervivencia, atraparon a la desafortunada chica como pudieron.

Y finalmente, ambos quedaron tendidos en el pasto, a centímetros del agua. El rubio notó como estaba de espaldas en el césped, con un cuerpo encima. Hinata sintió algo más blando que el piso, abrió los ojos y se topó con que su cabeza estaba en el pecho de alguien. Incorporó un poco su cabeza, algo mareada todavía. Y fue ahí cuando el mundo se detuvo unos instantes, sólo para ellos.

Hinata observaba atónita ese hermoso rubio, de rasgos muy varoniles y con algunas marcas en su rostro, junto con sus ojos color cielo, que parecían hacerla flotar en la nube más alta. No sentía nada de dolor, sólo armonía ante ese firmamento.

Mientras que Naruto se hundía profundamente en esos ojos perla, que parecían hipnotizarlo. De la nada, sin entenderlo, tenía encima a una chica hermosa y desconocida, de rasgos finos y suaves, piel clara y cabello azulado y brillante, que le caía por un lado de su rostro. Sin embargo, lo que más desarmado lo dejó, eran esos hermosos ojos de luna, parecía que podía ver a través de su alma, incluso se asustó un poco. Pero…no podía dejar de verlos.

Era simplemente imposible soltar esa mirada tan obsesivamente hermosa para él.