Un sonido a lo lejos causo que abriera mis ojos lentamente. Me encontré en una habitación grande y blanca, me senté para ver mejor y noté que estaba en una gran cama.
¿Dónde estoy? Fue lo primero que pensé. Miré a mi lado y vi a esa persona que tanta rabia me da, mi jefe Inuyasha el cual estaba profundamente dormido.
¿Habíamos pasado la noche juntos? No, no, no puede ser… estaría con cualquier hombre el mundo menos con este. La rabia comenzó a invadirme a la vez que los ojos se me llenaban de lágrimas ya que por más que tratara de recordar no podía hacerlo con claridad.
Voy a ir al baño un momento para cambiarme, pensé, ya que tenía puesto un camisón que debía ser de mi jefe, sin ropa interior. Inuyasha estaba solo con su bóxer puestos, más pruebas de que si habíamos hecho algo juntos la noche anterior.
-mmm no te muevas tanto- dijo él mientras colocaba su cabeza en mi muslo.
-señor… debo irme… son las 2 de la tarde- le dije con una voz terriblemente avergonzada al ver el reloj que estaba en la pared a lo lejos de la habitación.
-no importa, es fin de semana- decía mientras se acomodaba más.
-señor…-
Abrió los ojos y me miro de manera fija mientras me examinaba de arriba hacia abajo.
-Kagome por si no lo recuerdas de ahora en adelante eres mi esclava- dijo mientras olía un mechón de mi cabello- así que cosas como esta son normales entre nosotros-
-¿De qué está…..?- entonces las imágenes vinieron a mi mente. Esto no puede ser posible…
-veo que lo recuerdas- se acercó para darme un beso, pero me paré de inmediato.
-¡¿Cómo es que voy a ser su esclava?! ¡deje de bromear!- las palabras salían solas de mi boca- primero muerta que hacer todo lo que alguien como usted me mande- estaba tan exaltada que comencé a dar vueltas en círculos.
Los ojos de Inuyasha se colocaron de tal modo que sentí que podría matarme en cualquier momento.
-De verdad eres insolente- decía mientras se ponía de pie dejándome ver su hermoso cuerpo, debo admitir que casi se me hace babear delante de él- si tan desagradable te parece te pido que salgas de mi habitación y lleves el lunes tu carta de renuncia- sentenció vehementemente.
-Pero la crema…- dije abatida al ver el peso de mis palabras-
-la verdad quédate con la formula ya que no quiero tener tratos con personas como tú- dijo mientras se quitaba el bóxer al ir caminando al baño- ahora vete-
Definitivamente soy una estúpida ¿Cómo le dije a mi jefe todo eso en su cara? ¿Qué iba a hacer ahora? Todo el esfuerzo de mi vida tirado a la basura por irrespetuosa….
Las lágrimas no tardaron en llegar y comencé a llorar como una niña en esa habitación, recogí lo que pude de mi dignidad y salí de inmediato de ese lujoso hotel.
Los días pasaron, pero me fue imposible conseguir trabajo. Todos me rechazaban diciendo que ellos no querían tener problemas con el gran señor. Uno tras otro posible trabajo me decían lo mismo.
Llegué a mi casa con el corazón en la mano, llorando y desesperada.
Entonces en la puerta de mi casa estaba el cachorrito.
-¡Shiro!- corrí hacia él- no puedo creerlo- lo bese en la cabeza y el movía su colita- Shiro me quedé sin trabajo por tonta…. No sé cómo vamos a vivir de ahora en adelante- y sin pasar mucho tiempo lloré encima de él.
La compañía de mi perro me ayudó mucho para estabilizarme emocionalmente, pero a la vez me tenía preocupada ya que la comida se acababa cada vez más al igual que el dinero ahorrado. Así pasaron un total de 15 días en el que no me fue posible encontrar trabajo ni siquiera en una farmacia de barrio.
Sango me llamaba por ratos diciéndome que desde que me fui el genio del señor había empeorado y que estaba súper irritante pero que volviera y arreglara las cosas ya que sin los productos que hacia todo se estaba retrasando.
Me sentía también sola en casa ya que muy temprano en la mañana Shiro me pedía salir y volvía en la noche. Era de verdad un perrito extraño.
Esta noche debía tomar una decisión así que espere a que él vovliera.
-Shiro…¿Será que acepto ser la esclava del señor Inuyasha?... si estás de acuerdo da dos vueltas-
Shiro dio las vueltas y movió la colita.
-entonces no se diga más, mañana iré temprano a la empresa, ojalá él quiera recibirme… por ahora vamos a dormir- lo lleve conmigo a la cama y comencé a quedarme dormida junto a mi querido perrito.
A la mañana siguiente me levanté y me puse linda para enfrentarme a ese ogro. Dejé salir al perrito que parecía tener prisa y me fui a la empresa.
Inuyasha POV
-Señor Kagome vino a verlo-
-déjala pasar-
Ella entro por mi puerta con una ropa que le daba un aspecto muy elegante y sobrio. Llevaba una falda negra y larga pegada al cuerpo y una chaqueta negra junto a unos tacones rojos.
-Gracias por recibirme- se quitó la chaqueta dejándome ver una hermosa blusa transparente blanca que dejaba ver su sostén-
La vista me dejó un poco atónito. Ella que era salvaje como un jaguar estaba sumisa ante mí.
-¿A qué has venido?- le dije de manera contundente.
-vine a que me deje ser por favor su esclava si me regresa mi trabajo- decía con la mirada hacia abajo.
-¿estas dispuesta a hacer lo que te pida?-
-si…- dijo con voz temblorosa.
Me paré para ir hasta donde estaba ella.
-no sé si quiero que lo seas ahora-
-por favor…. Este trabajo es mi vida….- dijo cuándo una lagrima le cayó por la mejilla. Se levantó y bajo las persianas para que no se viera nada. Se acercó a mí y abrió su blusa dejándome ver su sostén- estoy dispuesta a entrégame a usted si con eso me perdona, señor-
No podía creer lo que mis oídos escuchaban. Ella, la primera persona que me trato mal y me dijo miserable, me estaba diciendo esto.
FIN inuyasha POV
Él se paró rápido de su silla y me llevó contra la pared, me estaba bajando la falda y yo me sentía de lo peor, tanto que comencé a llorar por lo bajo. Una vez me dejo en ropa interior me miro de arriba hacia abajo.
-nunca podría estar con una mujer que tenga un hermoso cuerpo pero que lloré como una niña- me tiro la ropa a los brazos- vístete-
-pero….-
-te devolveré tu trabajo, pero ahora serás mi asistente personal 24/7, siempre estarás disponible para mí y nunca vas a contradecirme ¿Entendido? -
-si señor-
-perfecto, ahora hagamos el contrato-
Al rato de terminarlo, lo leí y lo firme. Era un contrato con el anterior, pero con la diferencia que decía que no debía de contradecir al señor.
-te pagaré el doble de lo que tenías antes y serás libre de experimentar en los productos que quieras, pero en las noches deberás regresar conmigo a mi casa, que desde hoy te mudarás-
-si…- dije por lo bajo.
-perfecto- levanto el teléfono llamando a alguien- Shipou por favor ven a recogernos, tenemos cosas que hacer- colgó- Kagome, vamos-
Lo seguí como debía de hacer ya que me había convertido en la esclava de mi jefe.
