Al fin, la verdad me costo bastante hacer este capitulo si les soy honesta, más que nada por el hecho de que los sentimientos que tenia cuando escribi el primer capitulo era bastante fuertes y sentía que nada de lo que escribia quedaba acorde, pero anoche andaba medio sentimental y musica melancolica ayudo bastante así que si quieren leer con algo de musica de ese estilo, adelante.
Tambien quiero aclarar que sera lo ultimo que escriba de esta fanfic que aunque disfrute hacerlo, no quiero darle un final cerrado, al menos no aun, lo siento por eso chicos/chicas.
Agradecimientos especiales a...
Guest: me alegra mucho que te gustara el primer capitulo y si puedes leer este, seria un honor.
Rene18: Se que me dijiste que la trama tenia potencial, pero como dije, es algo que hice en un arrebato de desquitar lo que sentía y en cierto porcentaje me estoy plasmando de como me siento, así que no soy capaz de verle avance a la trama por mis propios ojos. Pero en serio me alegra mucho que te gustara como se fue desarrollando la cosa, espero que disfrutes este capitulo.
Mr. S.D.G.A.F: Muchas gracias por leer y bueno, aqui hay otro capitulo, espero que te agrade y puedas leerlo.
Makarov Fox: Que bueno que te gustara la narración en primera persona a mi igual me agrada mucho hacerla y sip, Nick nunca la dejaria sola.
alias katsuhimoro: Son cosas que muchas veces pasan a veces tenemor que ser Judy y otras mas Nick, pero aunque no actuemos de la misma forma estar al lado o decir alguna palabra para animar a esa persona o darse a respetar como persona es lo que importa. Muchas gracias por leer y si tienes el tiempo, gracias por leer este capitulo.
The Chronicler Fox: Para no hacerla de largo, muchas de las cosas dichas en el anterior capitulo y este, son por las que he pasado, algunas algo exageradas, otras no tanto, pero bueno, quiero creer que a todos les llega a suceder algo así, aunque espero y este exagerando lo que digo. Muchas gracias por leer el capitulo y tambien el doble de gracias por Betear este capitulo "Nos has salvado estamos agradecidos(?"
Zoo Zone: Me alegra mucho que te haya gustado.
Un enorme saludo para todos y comenzamos...
Cortando vendas 2
Era tan extraño, tan molesto y a la vez tan doloroso, como a pesar de tu frialdad, de tu indiferencia ante mí y todas esas veces que te escabulliste de mi presencia al darte cuenta de la pésima decisión que habías tomado, cada vez que te veía caminar por la comisaría saltando, sonriendo o con apariencia seria, era imposible que mis ojos no se desviaran hacía ti. Era inevitable que mi corazón que acelerara y que una suave sonrisa melancólica apareciera en mi rostro, sonrisa que siempre borraba de mi rostro y mirada que siempre regresaba a mi aburrida vida detrás de un escritorio, solo, simplemente transcribiendo viejos archivos.
Me parecía absurdo como el animal que había cambiado mi vida, quien ante mis ojos se había vuelto un sendero de luz, se había marchado sin siquiera voltear a ver hacía atrás.
Más aún continuaba confiando, de que ella podría percatarse de que era un mamífero con sentimientos, que obviamente sufriría por la pérdida de una de las cosas más importantes de su vida. Pero no.
Después de todo ella no era la excepción y yo había sido un tonto por creer que podía confiar con los ojos cerrados que no se marcharía y que estaríamos combatiendo al crimen codo con codo, todo eran simples ilusiones absurdas de un torpe e incrédulo zorro.
Aunque quise renunciar a mis sentimientos sobre ella, mil y un veces me cuestioné como se encontraría, si sería feliz con la decisión que había tomado, si, aunque fuera tan sólo una fugaz vez se preguntaría por mí o extrañaba aquellos buenos momentos que habíamos vivido juntos, pero mis interrogantes jamás se habían logrado responder.
Tallé mis ojos con notable cansancio, las largas jornadas de trabajo que me habían estado tocando, no tenían piedad y se encontraban pasando factura. Después de todo, tenía meses desde los que mis servicios en el ZPD eran simplemente en el área de escritorios.
Observé mi celular, mi horario acaba de terminar, así que sin preocupación acomodé los archivos a mi alrededor, apagué el monitor y me dispuse a salir, no sin antes pasar a marcar mi salida. El lugar estaba casi vacío. Pequeñas ventajas de salir una hora más tarde que todos los demás.
Comencé mi caminata, camino a mi pequeño y viejo departamento, tenía planeado que apenas llegara recalentaría la comida que me había sobrado ayer y vería que de emocionante había en la televisión. Simplemente, deseaba descansar, distraer esos pensamientos de cómo se encontraría aquella torpe coneja a la que alguna vez había catalogado como "mi mejor amiga".
Me tumbe al sofá, no sin antes lanzar un largo suspiro, tanto tiempo había pasado desde que nos habíamos separado, pero aun, cada vez que mi mente la recordaba algo dentro de mi pecho dolía y sufría. Extrañaba las salidas a comer, las bromas que siempre la hacían molestar, las veces que capturamos criminales y sobre todo, extrañaba esa sonrisa que ponía cuando le contaba un mal chiste del que nadie se reiría jamás.
Algo dentro de mi pantalón vibró. Un mensaje me había llegado, donde se alcanzaba a leer "Finnick" desde la pantalla de bloqueo, más no leí el contenido, simplemente lo deje allí, más de rato lo leería y tal vez saldría a algún bar cercano a beber alguna cerveza.
Canal tras canal cambiaba en mi antiguo televisor, noticias, escándalos de artistas, deportes, programas absurdos, comerciales, telenovelas malas. Era lo que podía encontrar, nada que satisficiera mi necesidad de entretenimiento, lo que me había llevado a tomar mi celular y al fin leer la tontería que seguramente aquel fennec me había mandado.
"¿Te peleaste con la coneja? Acabo de verla corriendo mientras parecía que estaba llorando, casi la atropella un venado en bicicleta"
Algo dentro de mí sintió la necesidad de ir corriendo hacia ella, para apoyarla en lo que necesitara y otra parte de mí se decía que no molestara, que yo ya no era nada dentro de su vida. Pero no podía simplemente dejarla.
"Judy. ¿Estás bien? Finnick me dijo que te vio corriendo mientras llorabas. ¿Pasó algo?"
Escribí el primer mensaje, dudando un poco sobre si enviarlo o no, e incluso transcribiéndolo tantas veces para sonar lo más 'formal' posible.
No hubo respuesta o tal vez el minuto que había esperado se había vuelto eterno.
Continúe enviando mensajes, uno después de otro, en algún punto ella respondería.
"Tierra llamando a Pelusa"
"¿Qué quieres? ¿Qué te silbe sosteniendo una zanahoria o alguna lechuga para que respondas?"
"Responde, me preocupas coneja tonta"
"Te invito una pizza si respondes"
"Bueno… Dos pizzas y una bebida de tú elección y me estoy arriesgando Pelusa"
Cinco… Diez… Quince minutos habían pasado y no obtenía respuesta, por más que ella me odiara o no quisiera hablarme al menos diría algo, la conocía… o eso creía yo. No era el tipo de mamífera que dejaría a los demás con la preocupación.
No pude esperar más y antes de salir corriendo de mí departamento escribí un último mensaje.
"Voy camino a tú departamento, llego en unos 15 minutos o menos"
Me detuve simplemente a comprar las pizzas que había prometido y la bebida que sabía que a esa coneja le gustaría. No estaba seguro si lo aceptaría pero sin importar qué, haría lo posible por animarla, aunque eso significara hacerla enojar y sobre todo… Esperaba que nada grave le hubiera pasado, pues nunca me había respondido.
Apenas entré al departamento un par de gritos llamaron mi atención, un grito molesto y sobre todo, roto.
"¡No me habrías engañado!" fue lo único que mis oídos alcanzaron a escuchar mientras que con sigilo subía las escaleras. Conforme la discusión progresaba entendía con claridad lo que ocurría, no quería espiar, pero Judy parecía tener todo bajo control y me parecía mejor que ella se encargara de sacar todo su enojo, aunque ganas de golpear a aquel patán no me faltaban.
Algo pasó mientras me distraía un momento en mis pensamientos, simplemente volviendo mi concentración en el momento en que el estruendo de una cachetada llegaba a mis tímpanos y vaya golpe se había llevado aquel conejo, tan fuerte que hasta yo lo había disfrutado.
No aguante mas y dejando las cosas que cargaba de lado de interpuse entre él y Judy, reclamando firmemente que se largara.
Apenas él se fue, pude ver lo único que había logrado romper por completo mi corazón. Aquella torpe coneja temblaba como si fuera gelatina y sus ojos se iban llenando rápidamente de lágrimas, lágrimas que no soltó hasta que se encontró en mi pecho siendo abrazada por mí. Era imposible ser indiferente con la mamífera que más quería en el mundo, aun si ella lo había sido conmigo, yo siempre sacrificaría todo por su bienestar.
Llanto tras llanto fue lo que salía de ella, siendo incapaz de pronunciar palabra alguna además de sus fuertes sollozos. La cargué hasta dentro de su departamento.
Aunque pocos momento después parecía más tranquila y agradecida por lo que había hecho, me fue incapaz dejarla sola. Era una coneja muy torpe y demasiado sentimental, aparte, aun debíamos comer la pizza que había comprado para ella.
— Sabes Nick… Fui una tonta… Por dejarme influenciar tanto por aquel idiota… Te abandoné y ni siquiera te di una explicación pero… Aun así tú… Estas aquí… Seguro debes pensar que soy una terrible amiga… —Sus palabras me habían recordado aquella vez en que debajo de un viejo puente ella había pedido disculpas por sus errores y había llorado ante mí, justo como en esta ocasión, sólo que ahora sus lágrimas habían sido gastadas para reparar su roto corazón, después de que aquel idiota la engañara y quisiera venir y hablarle como si nada hubiera pasado.
Todo ese rencor y dolor me lo tragué, suficiente había sufrido, para que ahora yo le gritara en la cara lo cruel que había sido conmigo por preferir y hacerle caso a un ególatra. La perdoné, no sin antes tomar un poco de venganza golpeando con mi pata su frente.
Era imposible olvidar los sentimientos que tenía hacia ella, era imposible dejarla sola, me era simplemente imposible renunciar al estúpido amor que sentía por ella. Si, amor. Un sentimiento que jamás podría ella corresponder y que yo tendría que tragarme toda la vida.
Simplemente podríamos ser amigos y aunque yo me mintiera aceptaba, en cierto modo, que ella enamorándose de mí era como pedirle peras al olmo. Las conejas jamás se enamorarían de un zorro.
La observé, mientras que abrazada de un cojín veía el televisor para distraerse de todo lo que había pasado en el día. Tan hermosa, tan única y tan inalcanzable. Esa era Judy.
No podría compartir una vida a su lado como algo más que amigos.
