FINAL 1
- Mi época de problemas ha terminado, Hermione. Te amo, y sólo quiero estar contigo.
- Lo siento Harry –respondió ella con lágrimas en los ojos-, pero aunque yo también te amo el mundo te necesita más que yo. Necesitan a su símbolo, algo en lo que creer; y no aceptarían que una 'sangre sucia' como yo estuviera a tu lado. Para cambiar el mundo necesitas la aprobación del público. Y ellos sólo aprobarán como tu esposa a alguien como Ginny.
- ¿El mundo? ¡No son más que una panda de niños mimados que no les da la gana de hacer algo por sí mismos! ¡Que prefirieron esconderse tras un adolescente! ¿Qué me importa a mí lo que piensen? ¡No pienso seguir viviendo la vida que los demás me digan!
Harry respiró profundo un par de veces para calmarse y dijo después en un tono muy serio, calmado pero que demostraba la tensión que había en el aire.
- Te he abierto mi corazón. Ahora eres tú quién me debe responder. Mírame a los ojos y dime que no me amas. Mírame a los ojos y dime que a quien prefieres es a Ron. Dímelo y no te volveré a molestar.
Se quedaron en silencio, mirándose con tal intensidad que a Hermione le costaba aguantar esa mirada a pesar de que no podía apartar la vista. Harry asintió después de un rato así.
- Entiendo –dijo con la voz dura, intentando contener su dolor-. Todo aquel tiempo sólo estuviste conmigo por lástima, porque te daba pena.
- ¡NO! –exclamó horrorizada ante tal pensamiento-. ¡Estuve contigo porque es lo que sentía! ¡No me arrepiento de nada de lo que pasó!
- ¡¿Entonces qué? –gritó Harry-. ¡Dime que me amas! ¡O dime que lo prefieres a él! ¡DÍMELO! ¡MÍRAME A LOS OJOS Y DÍMELO!
- Tienes razón. Te amo –murmuró con tristeza mientras cogía con disimulo su varita-. Te prefiero a ti que a Ron. Pero no es lo correcto. El amor no es suficiente.
Y antes de que él pudiera reaccionar ella le apuntó con la varita y gritó:
- ¡PETRIFICUS TOTALUS! ¡OBLIVIATE!
Los rayos golpearon a Harry, quien quedó petrificado y cuya mirada quedó algo aturdida.
- Olvidarás la conversación que acabamos de tener –dijo Hermione con enorme tristeza en su tono, pero al mismo tiempo con decisión. Es lo que su cabeza le decía que era lo correcto, por mucho que su corazón se estuviera haciendo trizas como consecuencia-. Olvidarás también todos los momentos de intimidad y todas las conversaciones sobre nosotros que tuvimos durante la época en la que Ron nos abandonó. Olvidarás que me amas… Amas a Ginny… Lo que recordarás es que me habías pedido que te hechizara para dejar de ser el amo de la varita de sauco por si alguien en el futuro te llegara a desarmar. A continuación me contarás tus planes sobre pedirle matrimonio a ella y que necesitas ayuda para elegir el anillo.
Cuando acabó deshizo la maldición y sin darle tiempo a que se recuperara empezó a hablar.
- Bueno, ya está. Ahora dime, ¿qué piensas hacer con la varita de sauco?
Harry la miró muy seriamente antes de responder.
- Nada. Ya me he ocupado de ella esta mañana, al igual que de las otras reliquias.
- ¿Qué has hecho con ellas?
- Destruirlas –respondió simplemente dejando a la peli castaña con la boca abierta. Pero para seguir con la propia farsa que ella había sugerido preguntó rápidamente-. ¿Entonces por qué me has pedido que te desarmara?
- Porque acabé con ellas, no con su leyenda. Por cierto Hermione.
- ¿Sí? –preguntó ella esperando lo de Ginny, aunque no tardó en ser defraudada.
- ¿Recuerdas aquel libro de oclummancia que me hacías leer con la esperanza de que aprendiera a defenderme de los pensamientos de Voldemort?
- Sí –respondió ella con tono inseguro. ¿A qué venía esto?
- En él descubrí la razón por la que yo era incapaz de adquirir esas defensas.
- ¿Cuál era?
- El hecho de haber recibido tantos ataques legeremánticos y tan agresivos por parte de Voldemort a lo largo de los años provocó una profunda herida mental. Sumándole a eso los ataques directos por parte de Snape en su intento de enseñarme y la posesión que Voldemort intentó lo hizo aún peor; dañando mi mente permanentemente y haciéndome incapaz de aprender oclummancia sin antes haber curado eso. Y al no saber nada de oclummancia tardará varias decenas de años en llegar al nivel en el que pueda empezar de nuevo.
- Eso es… terrible –murmuró Hermione horrorizada.
- Pero en el libro mencionaba un efecto secundario teórico dado ese caso.
- ¿Cuál? –preguntó ella aún mirando al suelo y pensando en posibles formas de ayudarle sin prestar mucha atención a sus palabras.
- Inmunidad a cualquier intento de alterar mis memorias y recuerdos. Por ejemplo, y teóricamente, me haría inmune a la obliviación.
- Inmune a la… -Hermione alzó la mirada de nuevo con los ojos completamente abiertos de la sorpresa.
- ¡Petrificus totalus! –exclamó Harry antes de que ella pudiera reaccionar-. Acabas de probar la teoría cierta.
La peli castaña se congeló al igual que le había sucedido a Harry minutos antes. En su interior se mezclaban varias emociones fuertemente. Pánico, trsiteza, vergüenza, dolor, algo de rabia; pero sobre todo terror. Un enorme terror de cuál sería la reacción del pelinegro. Por su mente se le pasaron todas las cosas que podría hacer Harry. Explotar de rabia (lo más probable, según ella) y causar un tremendo caso de magia accidental; pagarle con su misma moneda y obliviarla; empezar a insultarla y decirle de todo.
Pero Harry la volvió a sorprender haciendo lo que menos se esperaba. Y lo que más daño (emocionalmente) le hizo (aunque Harry no se dio cuenta de ello). Él se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. Una vez allí se paró y dijo sus últimas palabras a pesar de estar aún dándole la espalda.
- Adiós, Hermione. Dudo que nos volvamos a ver.
Y dicho eso, Harry salió del aula; dejando a una Hermione llorando inmensamente, o al menos eso es lo que estaría haciendo de no estar petrificada.
…
Una vez que el hechizo terminó y al fin quedó libre, Hermione no tardó en ir corriendo a la habitación de Harry; pero sus cosas ya no estaban. Preguntó a todos por él, pero nadie lo había vuelto a ver. Esa y las siguientes noches las pasó llorando desconsoladamente; mientras que por las mañanas iba de un lado para otro en su búsqueda, pero en vano. No estaba en ninguno de los lugares en los que habían acampado, ni en Godric Hollow, ni en Grimauld Place, ni en cualquier otro lugar que se le ocurría.
Estaba tan absorta en su búsqueda que Ron se enfadó con ella y gracias a su temperamento tuvieron la discusión de la década. En ella Hermione se enteró de todos los planes que los Weasley habían tenido y tenían ahora para Harry. Como querían quedarse con su dinero y tacharlo de mago oscuro para meterlo en Azkaban.
Para defenderse de él, Hermione tuvo que obliviarle de la discusión; pero el asunto no acabó ahí. Con la desaparición del 'elegido', el ministerio se 'arregló' rápidamente para iniciar su búsqueda (sobornos y todo tipo de fraudes por parte de la mayoría de los seguidores de Voldemort sobrantes que consiguieron escabullirse de sus problemas por el hecho de que al mundo les interesaba más recuperar a su 'héroe' que de repartir justicia). Claro está que este 'nuevo' gobierno, al no obtener resultados, empezó otra vez con otra pública campaña 'anti-Potter'. Empezaron a tacharlo de mago oscuro e intentaron confiscar todas sus posesiones y todo su oro de Gringotts, pero para su enfado Harry había quitado todo. Esto provocó aún más ganas de encontrarlo para obtener todas esas riquezas.
Pasaron los años y las cosas empezaron a calmarse. La vida diaria continuó y todo volvió a ser como era entre ambas guerras: un período de paz pero en el que los 'sangre limpia' aún tenían mucho control y el racismo aún era muy profundo. Hermione, tal y como había 'planeado', se casó con Ron y entró a formar parte de la 'gran familia Weasley'; pero no duraron mucho tiempo juntos, sobre todo por el hecho de que ron esperaba que ella fuera un ama de casa al igual que Molly mientras que él ganaba un sueldo cutre en la tienda de bromas de George, ya que no daba para más.
Más adelante entró a trabajar en el Ministerio para luchar por la igualdad; pero básicamente era usada como póster. Sus ideas siempre fueron rechazadas y bloqueadas, por lo que nunca llegó a avanzar. Pero no tardó en descubrir que como hija de muggles no tenía muchas oportunidades de empleo a pesar de sus notas y conocimientos; y como necesitaba el dinero y era demasiado tarde para volver al mundo muggle tuvo que seguir así, atrapada en un trabajo y en un empleo sin futuro ni salida.
Con los años los sangre limpia volvieron a ir tomando el control lentamente. El hecho de que cada vez había más hijos de muggles que entraban a Hogwarts y que los profesores fueran demasiado pocos fue la excusa que necesitaron para empezar a crear nuevas leyes de 'selección de nuevos alumnos'. Se eliminaron las ayudas paras los hijos de muggles y ahora sólo los más ricos podían entrar. Claro está que seguían sin avisarles de la situación real en el mundo mágico y de que apenas tenían posibilidades de sobresalir; pero eran necesarios como clase trabajadora y obrera.
Nuevos impuestos para estos, tasas, precios de venta mucho más caros, etc. Y, por supuesto, todo lo contrario para esos 'pobres sangres limpia' que tienen que aguantar a tanta inmundicia. Precios mucho más bajos para ellos o casi inexistentes. Al acabar su educación, los nacidos de muggles acababan también bastante empobrecidos y desesperados por cualquier empleo. Algunos estaban obligados a quedarse porque no sabían hacer otra cosa que magia. Otros abandonaban el país en busca de mejores oportunidades. Y los últimos intentaban volver al mundo muggle.
Claro está que unos cuantos de los hijos de muggles no tardaron en explotar. Crearon su propia 'resistencia' oculta. Investigaron y buscaron a los futuros hijos de muggles que serían admitidos en Hogwarts y les hablaron y convencieron para, bajo ningún caso, ir a Hogwarts. Incluso empezaron a poner hechizos de protección para que no pudieran ser obligados.
Y dadas las nuevas tasas y todo el creciente dinero que provenía de estos nuevos magos, unos tres o cuatro años sin ellos fueron suficientes como para empezar a crear una crisis económica. Los precios subieron, sobre todo para los nacidos de muggles restantes. Muchos de ellos se negaron a pagar y empezaron a irse también. Los sangre limpia, acostumbrados a estos nuevos bajos precios, no querían tampoco pagar; por lo que se generó aún más polémica.
La 'resistencia' aprovechó estas luchas internas para hacer algo bastante poco ético, pero que creían que era necesario por el 'Bien Común'. Empezaron a suministrar en los principales distribuidores de alimentos y bebidas para magos pociones de esterilidad con la intención de impedir una nueva generación de racistas sangres limpia. Para cuando se dieran cuenta en 10 o 20 años, quizás ya sería demasiado tarde.
Hermione finalmente abandonó su trabajo y se fue del país. ¿Su objetivo? Encontrar un lugar donde poder olvidar y empezar de nuevo. Estaba cansada de tantos años malgastados, tantos años de dolor y un profundo y sincero arrepentimiento. Finalmente si cabeza se había encontrado con la realidad y se había dado cuenta de lo equivocada que había estado. Había sido un martirio aguantar todos aquellos años sin amigos, sin familia (la habían repudiado después de encontrarlos y deshacer los hechizos desmemorizantes), pero sobre todo sin Harry. Después de tanto tiempo aún lo amaba, y se arrepentía de lo que había hecho aquel día.
Al principio su terquedad le había hecho pensar que todo lo que estaba ocurriendo era por culpa de Harry. Si él no se hubiera marchado, el mundo mágico no estaría en el punto en el que estaba ahora. Pero el tiempo le había hecho ver la razón. De haberse quedado, él habría sido encarcelado en Azkaban y las cosas se habrían desarrollado de todas maneras al punto al que estaban hoy en día.
Nunca había abandonado la búsqueda de Harry, aunque durante un tiempo se había convertido en algo pasivo. Pero nunca había encontrado nada. Eso le hacía pensar que el pelinegro estaba en el mundo muggle.
Y ahí se encontraba ahora, tomando un avión a Francia preparada para embarcar un nuevo destino.
…
Al otro lado del mundo una rubia de ojos soñadores entraba en un local que a pesar de ser algo pequeño, estaba bastante concurrido y lleno de gente. Se acercó hasta la barra, donde un camarero la atendió.
- ¿Quiere algo de beber o algo de comer?
- Algo de comer, si no le importa.
- Muy bien. ¿Qué desea?
- Dígale al cocinero que prepare lo que los nargles le sugieran.
El camarero la miró confuso, pero tomó nota y entró en la cocina. Salió poco después algo menos extrañado.
- Acompáñeme, por favor.
La rubia siguió al camarero y ambos entraron en la cocina, donde estaba cierto pelinegro cocinando todo tipo de platos al mismo tiempo pero con una sonrisa en la cara, indicando lo a gusto que se encontraba haciendo aquello. El camarero los dejó solos y no tardó en volver al otro lado.
- Hola Harry.
Harry la miró unos instantes y sonrió.
- Hola Luna. ¿Qué haces aquí?
- Los nargles me dijeron que tenía que pasar por aquí –se quedaron unos instantes en silencio-. Te he echado de menos.
- Y yo a ti –murmuró él abrazándola. Después cogió su varita y con un par de movimientos todo lo que había estado cocinando empezó a hacerse por su propia cuenta.
Mientras tanto ellos se sentaron en la mesa que había en la cocina y empezaron a hablar. Una conversación entre dos amigos que hacía mucho tiempo que no se veían.
Luna se quedó por la zona aquella noche, y la siguiente, y la siguiente. Pasó una semana, dos, un mes… Hablaron, salieron e hicieron muchas cosas juntos.
Pero eso, ya es otra historia.
Primero de los finales. Un poco dramático y triste. No sé si tendrá que reacción obtendrá este final.
No me importaría recibir vuestra opinión.
