Aquí tenéis el segundo capítulo de la obra de lifeonmars, yo me he limitado a traducirlo una vez me dio el permiso. ¡Disfrutad de la historia y dejad comentarios!


*Sísifo: cuando Tánatos, la muerte indolora, fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes impidiendo su muerte, hasta que Ares llegó y liberó a Tánatos, Sísifo pasó a ser custodiado en el infierno. Le había dicho a su esposa que si moría no ofreciera el sacrificio, y ella así lo hizo. Sísifo se quejó de que su esposa no cumplía con su deber y convenció a Hades para que le dejara salir del infierno. Una vez fuera se negó a volver, hasta que Hermes le llevó de vuelta, donde cumplió con su castigo: empujar una piedra colina arriba, y una vez arriba, esta caería por su propio peso, teniendo que volver a empezar.

*Cierto/derecho: ya sabéis que right puede traducirse de las dos maneras, y a veces aparecen en el fic estos juegos de palabras. Yo lo traduzco por la que debería ser, pero recordad que siempre se está jugando con sus dos traducciones.


John despierta por una fuerte explosión y un ligero olor a azufre y ozono. Han sido tres meses desde que arrastró todas sus mundanas posesiones al 221b, y dice mucho de sus actuales acuerdos de vida que no se ponga inmediatamente en una posición defensiva. En cambio, mira al techo y se estira con satisfacción, sintiendo el pop chirriante de sus articulaciones y escuchando el traqueteo de un experimento que probablemente se haya ido fuera de control en la planta baja.

Se arrastra escaleras abajo en su bata y es recibido por un olor todavía más fuerte de azufre y la vista de su compañero de piso con gafas de seguridad y unos enormes guantes de goma. Sherlock apenas levanta la vista cuando John se asoma a la cocina.

"¿Supongo que el desayuno está fuera de cuestión?''

''Ocupado'' gruñe Sherlock.

"¿Cómo de tóxico, exactamente?''

Un silencio que habla por sí solo.

''Vale.'' John suspira, acomodándose en el sofá. ''La comida puede esperar. No es como si necesitáramos sobrevivir o algo.''

"Si estás en peligro de muerte por malnutrición, hay un café abajo.'' Sherlock levanta sus gafas y le sonríe. '' Pero no parece que vaya a ser una preocupación hasta dentro de poco.''

John voltea dos dedos en señal de saludo a la cocina, se inclina hacia atrás, y recoge el periódico. Por el rabillo del ojo, puede ver la sonrisa de Sherlock mientras coloca sus gafas.''

Hay un leve ruido en la planta baja, un golpe amable en la puerta; después una baja, acompasada voz en el hueco de la escalera. La llamada familiar de su casera se hace eco en las escaleras.

''¿Sherlock? ¿Estás ahí, querido? Y después, a la visita: ''No lo sé, si no está respondiendo al teléfono, Mycroft, podría estar fuera y - ''

Pasos. ''Entraré yo mismo, Sra. Hudson, está completamente bien.''

''Subiré en un minuto entonces, puedes esperarle, haré una agradable taza - ''

''Gracias, Sra. Hudson, eso sería muy amable.''

La distintiva forma de Mycroft Holmes, paraguas en mano, aparece en el umbral de 221b. John alza sus cejas, hace un movimiento para levantarse, pero Mycroft le hace un ademán para que se siente.

''Buenos días, John, buenos días. Por favor, siéntese, me doy cuenta de que es demasiado temprano para una visita formal.'' Le da a Sherlock una mirada mordaz. ''Espero no interrumpir nada.''

Sherlock da una mirada al particularmente líquido amarillo vil de su vaso de precipitados, apaga la llama bajo él, y levanta sus gafas. ''Mycroft, tu mera existencia es una perpetua interrupción. Ahora mismo no es diferente.''

''Mis disculpas.'' Mycroft se asienta en la silla de Sherlock y se gana una mirada petulante del usual ocupante de la silla. ''John, ¿todo bien, espero? ¿Cómo encuentras vivir con mi hermano? Un infierno, imagino.''

John dobla el periódico, le da una ligera sonrisa. Mycroft, a pesar de sus impecables modales - o quizás a pesar de ellos - destaca creando una atmósfera de inquietud refinada. ''Nunca me aburro.'' dice John secamente.

''Excelente.'' Mycroft le da a John más bien una pálida sonrisa. ''Ese blog tuyo, está creando sensación, no es así? Fomenta un poco de negocio. Sherlock nunca ha experimentado tal éxito en su línea de trabajo.''

Sherlock despega sus gafas, mirando sin reserva a Mycroft. John aclara su garganta. ''Bueno, eso es algo bueno, espero.''

''Bastante extraordinario'' dice Mycroft, y ahí está esa mirada penetrante de nuevo, incluso más que la de Sherlock, si algo así es posible. John se mueve incómodo en la silla, siente un pinchazo el algún lugar cerca de su cicatriz.

"Lo único extraordinario sobre el blog de John es el hecho de que la gente lo lea'' dice Sherlock secamente, antes de que John pueda replicar.

"No seas infantil, Sherlock. Sólo estaba interesándome.'' Mycroft agracia a John con otra sonrisa de afecto. ''Es bastante extraordinario, lo que John ha logrado. ¿Entiendes que has empezado a practicar la medicina otra vez, cuando no estás persiguiendo a mi hermano?''

John abre su boca para contestar, pero Sherlock corta otra vez. ''No pretendas que no sé lo que estás implicando, Mycroft.'' Camina hacia la ventana y abre el estuche de violín. ''Escupe la razón por la que has venido y líbranos de tus palmadas en la cabeza.''

Mycroft alza sus cejas. ''Encantador, Sherlock. Muy bien.'' Mete la mano en el bolsillo de su exuberante chaqueta del traje de tweed y extrae un solo sobre. "Andrew West. Funcionario. Encontrado muerto en las vías cerca de la estación de Battersea esta mañana. Aparente suicidio.''

Sherlock coloca el violín bajo su barbilla y tira de las cuerdas más fuerte de o necesario para comprobar la afinación. Mycroft suspira.

John aclara su garganta. ''¿Por qué se preocuparía el gobierno por un suicidio?''

''Tenemos razones para sospechar de un juego sucio. El Sr. West estaba en posesión de una pieza de información gubernamental bastante delicada, que por desgracia estaba almacenado en la memoria de un pen drive. Ahora el pen drive está desaparecido.''

"Típico'' Sherlock alza su arco y toca tres rápidas, burlescas notas, mirando a Mycroft. ''¿Y por qué no pueden tus propios lameculos limpiar el desastre? - Ah. Sospechas que es un trabajo interno, ¿no?''

Mycroft se mueve en la silla de Sherlock, se levanta. ''Tu atención en este asunto sería de lo más apreciada, Sherlock. Es un asunto de...importancia nacional.''

Sherlock alza sus cejas. ''Me encanta cuando ruegas.'' Se gira hacia la ventana, el violín todavía bajo su barbilla. ''Pero no. Estoy terriblemente ocupado en este momento, gracias a mi extraordinario blogger.''

''Ya veo.'' Mycroft ha fijado su mirada en John otra vez; ofrece el sobre en la dirección de John. ''Bueno, quizás puedas encontrar espacio para esto cuando tu horario...se aclare. Piensa en ello.''

"Que predecible de tu parte. Gracias por tu interferencia, Mycroft, muy amable por entrometerte esta mañana.'' El violín se eleva en volumen y despide a claramente a Mycroft con un barrido venenoso de notas.

Mycroft hace un gesto de desaprobación y le da a John una corta reverencia. ''Un placer, John, como siempre.''

John se levanta, rígidamente, y sacude su mano. ''Hasta luego, Mycroft.''

''Lo siento, queridos, estaba sacando unos bollos del horno.'' La Sra. Hudson aparece en la puerta del piso, balanceando un plato de algo que huelo lo suficientemente bueno para chocar fuertemente con el olor químico de la cocina. ''¿Ya se va? Iba a hacer esa taza de -'''

"No se preocupe, Sra. Hudson.'' Mycroft recoge su paraguas, la dirige otra pequeña reverencia. ''Otra vez será, estoy seguro. Buenos días.''

"Bueno.'' La Sra. Hudson parece terriblemente nerviosa. ''Yo sólo -''

"Té sería encantador,'' dice John, sonriéndola mientras los cuidadosos pasos de Mycroft resuenan por las escaleras.''

La Sra. Hudson da a John una sonrisa agradecida y se mueve a la cocina, murmurando por lo bajo. John puede oír ''desastre'' y ''espantoso'' antes de que todo se ahogue con el sonido del agua corriendo.

Sherlock pone el violín de vuelta a su funda y llama por encima del ruido. ''Cuidado, Sra. Hudson. El segundo vaso de precipitados a la izquierda del grupo es ligeramente inestable ".

Los ojos de John se ensanchan. ''Qué, ¿podría volcarse?''

''Por supuesto que no, John, quiero decir que quizás explote.''

"Muy bien, querido.'' dice la Sra., Hudson.

John suspira. ''Creo que el piso podría estar en llamas y la Sra. Hudson pararía para poner la tetera.''

Esto se gana una larga, baja risa por parte de Sherlock. Se instala en el sillón frente a John con una mirada de aprobación. John siente un giro de calidez en el pecho.

''¿Qué?''

"Estás más en lo correcto de lo que crees.'' Sherlock mira hacia la cocina. ''Has acertado en la única cosa inusual de la Sra. Hudson. Si lo has deducido deliberadamente, estaré muy impresionado.''

John da una sonrisa torcida. ''Nop. No tengo ni idea de lo que hablas, me temo.''

''El don de la Sra. Hudson.''

"¿El qué, ?''

"¡Ya voy, chicos!'' La Sra. Hudson está equilibrando una bandeja golpeada de plata con tazas y bollos, que se desliza perfectamente en la mesa detrás de Sherlock. ''Los bollos son de jengibre y pimiento de Guinea. No puedo quedarme, tengo un recado en la farmacia. Pero le prometí a Mycroft un té antes. Así que sólo por esta vez.'' Le acerca a John su taza RAMC, que está muy caliente.

Precisamente la temperatura correcta, de hecho. Lo que no debería ser posible, considerando que la tetera se apagó hace unos segundos.

''Gracias, Sra. H.''

"Gracias,'' añade Sherlock. ''Siento que Mycroft la molestar tan temprano.''

"No te preocupes.'' La Sra. Hudson sigue hablando por encima de su hombro mientras baja las escaleras. ''No puedo darte té cada mañana, cerebro, pero tenías un invitado, y tu cocina, Sherlock. En serio. No puedes traer a personas con el piso en este estado.''

"Gracias de nuevo, Sra. Hudson.'' dice John.

Sherlock toma un sorbo de su taza, y observa mientras John toma un sorbo de la suya.

''Ahora piensa en ello,'' dice Sherlock. ''Este té.''

John toma un trago profundo, esperando ser escaldado, pero el té es agradable y no demasiado caliente en la parte posterior de su garganta. Se ha empapado de la cantidad justa: fuerte, pero no amargo, con leche suficiente para convertirlo en color de caramelo dorado, y el suficientemente sabor natural para que no necesite edulcorante en absoluto.

Es bastante maravilloso, en realidad.

''Es...perfecto,'' dice, y toma otro sorbo. ''Pero la Sra. Hudson siempre hace una buena taza de té.''

"La Sra. Hudson,'' entona Sherlock, sus largos dedos envueltos alrededor de su taza, ''hace la perfecta taza de té.''

"¿En serio?''

"Si, es un don categorizado y oficial,'' dice Sherlock. ''Mycroft lo sabe, también, razón por la que estaba particularmente encantado de echarle esta mañana antes de que tomara algo.''

John sacude su cabeza, toma otro sorbo. Es realmente delicioso. Se sientan y sorben té en un cómodo silencio por un largo momento.

''Ese es un don adorable para tener,'' dice John al final.

"Si, además le pega, ¿no?''

El silencio cae de nuevo, un raro momento de calma.

John trata de ordenarse a través de varios bits conflictivos de información con respecto a su caso de trabajo. No puede hacerlo.

''Le dijiste a Mycroft que estábamos ocupados, Sherlock.''

"Entre otras cosas, sí.'

"Pero no tenemos un caso.''

"También es cierto. Eso no quiere decir que estemos disponibles.''

John deja salir un soplo frustrado. ''No entiendo este asunto de disputa mezquina, Sherlock. De verdad.''

''Las palabras hablan claramente para aquel que no ha crecido con Mycroft Holmes.''

"Pero no tenemos un caso. Podemos ayudar, Sherlock. Importancia nacional, por el amor de Dios. ¿Por qué no has -''

"No entiendo porque te niegas a hablar en alto cuando alguien te favorece,'' interrumpe Sherlock. ''Es tremendamente irritante.''

"¿Qué?'' la voz de John sube una octava por la sorpresa. ''¿De qué estás hablando? ¿Qué tiene que ver eso con nada?''

"Mi hermano te encuentra extraordinario,'' dice Sherlock amargamente. ''Uno pensaría que con su ocupación sería capaz de ver su prejuicio por lo que es.''

John nota como sus hombros se tensan, exhala. ''Sherlock, no tengo ni idea de lo que estás hablando. Yo estoy hablando sobre un caso realmente importante cuando tú estás arrastrándote por las paredes por el aburrimiento.''

''Mycroft te trata como si fueras algún tipo de caso de caridad, y no hace nada para corregirle,'' dice Sherlock, cada sílaba pronunciada con resentimiento. ''¿Por qué iba a ayudar a alguien que sigue manteniendo la suposición anticuada e incorrecta de que los zurdos son seres inferiores?''

Esto golpea un nervio, un nervio que John no sabía que estaba crudo hasta ahora. Su mandíbula se tensa por reflejo, y toma un gran esfuerzo posar el té sin derramarlo. ''Si me tomo cinco minutos para corregir a cada persona que me favorece porque soy zurdo, Sherlock, no estaría haciendo otra cosa por los próximos veinte años.''

Las cejas de Sherlock se elevan, sus ojos pálidos como la taza de porcelana de su mano.

''Voy a salir,'' dice John, levantándose abruptamente, y en su mente sólo puede ver la afectuosa sonrisa de Mycroft, no tan diferente que el resto de las sonrisas condescendientes. Sherlock no tiene ni idea, no es posible que sepa lo que se siente es estar tan acostumbrado a la pena que apenas la nota.

"John -"

''Ahórratelo,'' suelta John, la chaqueta en su mano. Antes de que Sherlock pueda decir algo más John está bajando las escaleras y sale por la puerta del 221b, su corazón golpeando asquerosamente alto en su garganta.


John está mirando a través del lago de barcas de Regent's Park cuando su teléfono vibra en su cazadora.

Cliente. Baker Street. Ven. SH

Tomando un paseo. Regreso más tarde. Te necesito para este. SHNo, no lo haces. 221b. SH

John frunce el ceño al teléfono en su mano y considera brevemente lanzarse al lago. En su lugar toma un aliento frío. El aire tiene una mordedura invernal, y no trae la chaqueta correcta. Desliza el bolsillo de vuelta a sus bolsillos.

No sabe porqué está tan enfadado, y esa es la razón por la que está enfadado. Es una adorable paradoja, una en la que no está en el estado de ánimo para resolver.

Se mueve de un pie a otro en un esfuerzo por no temblar. Estas cosas no deberían llegar a él nunca más. Y por lo general no lo hacen. Con toda una vida de condescendencia repartido en elogios velados como Mycroft ha hecho John bastante insensible a los torpes despliegues de prejuicio. Esto no es nada diferente, nada nuevo: otro grano de arena en lo que ya es un vasto desierto.

John aprieta sus manos en los bolsillos de sus vaqueros. La idea de que Sherlock piense que John necesita defenderse en nauseabundo. Sherlock no tiene ni idea de lo que es luchar estas pequeñas guerras todos los días. Es como Sísifo* y la roca: no hay una puñetera razón para escalar la colina.

Sherlock está equivocado. Sherlock es exasperante.

Sherlock necesita a John de vuelta en Baker Street, sin embargo.

Hace demasiado frío para permanecer fuera mucho más. Al menos es lo que John se dice a sí mismo.


El hombre sentado en el sofá del salón tiene el pelo más rojo que John haya visto en su vida. Perece estar en cerca de los treinta, aproximadamente del peso de John, pero considerablemente más pesado. Lleva unas gruesas gafas negras, una camisa de botones y vaqueros, y se pone de pie para sostener la mano a modo de saludo cuando John entra.

"James Wilson", dice alegremente. "Llámame Jabez, es mi apodo en Twitter. Gran fan de tu blog, compañero. Espero contratar los servicios del Sr. Holmes con respecto a una situación extraña ".

Sherlock hace señas a la silla vacía de John en la chimenea. Sus ojos hojean a John brevemente, y John puede ver un ruego silencioso. No está seguro cuando Sherlock y él empezaron a tener conversaciones enteras sin hablar, pero esta no se siente la primera. El calor se alza en las mejillas de John, y le da una leve inclinación de cabeza.

La esquina de la boca de Sherlock se retuerce hacia arriba en reconocimiento.

''Eh...si, encantado de conocerte'' dice John, tomando la mano del hombre y sacudiéndola. Jabez Wilson tiene un apretón de manos firme, pero sus ojos se mueven rápido alrededor de la habitación.

"Por favor, continúe, Jabez," dice Sherlock mientras John se acomoda en su sillón y coge su libreta al final de la mesa. "Jabez me estaba contando acerca de su negocio de reventa online."

"¿Reventa online?''

" .UK''

John ha garabateado la fecha en una hoja de papel y está anotando la URL cuando se da cuenta de su cliente potencial se ha quedado en silencio. Mira hacia arriba.

Jabez Wilson está mirando a la mano de John, la que sostiene el bolígrafo.

''¿Algún problema? dice Sherlock glacialmente.

"No, yo - lo siento, Dr. Watson, no me había dado cuenta - quiero decir, asumí -''

"Está bien,'' interrumpe John, antes de que Sherlock tenga la oportunidad de decir algo. ''Tu compañía, Jabez.''

Jabez mira a John de nuevo con una curiosidad mal disimulada antes de girarse hacia Sherlock. "Bien, vale. Digamos que tienes algo que quieres vender en eBay, pero no quieres preocuparse por el problema de venderlo en subasta," Jabez se inclina hacia adelante, da una sonrisa ensayada;. Claramente este es un paso ensayado de negocios. "Nos lo traes a nosotros y hacemos el trabajo por ti, averiguando los precios, la enumeramos, y enviamos, todo, por un pequeño porcentaje de las ganancias."

''Nosotros,'' repite John. ''¿Cómo de grande es la compañía?''

"Soy sólo yo y otro tío en este momento. Un chico brillante. Tengo suerte de haberlo encontrado. Configuró nuestro sitio web por una verdadera ganga. Estoy seguro de que podría ayudarte con la tuya, si alguna vez lo necesitas - "Wilson está hurgando en sus bolsillos, claramente buscando algo, y saca una tarjeta de visita arrugada.

"No, eso está muy bien", dice John. "No soy uno de los de una página web trabajada, de verdad.''

''Claramente,'' dice Sherlock en voz baja, y después, estira su mano: ''Yo lo cogeré.'' Jabez lo acerca y le pasa la tarjeta a Sherlock, la cual Sherlock examina con dedos hábiles antes de guardarla. Jabez sigue hablando animadamente.

"¿Tal vez está buscando algo con un toque más moderno para su página, unos cuantos rasgos más interactivos, señor Holmes? Podría realmente hacer subir sus visitas. Victor es un genio con el CSS ".

"Victor..."

''Spaulding,'' termina Jabez. ''Mi director de tecnología. Y puede trabajar algo de Flash por ti, también -''

"Sr. Wilson, desprecio la publicidad,'' dice Sherlock abruptamente. ''Si crees que quiero alguna interpretada en el salón es que es usted idiota. Lárguese ahora.''

Jabez se sonroja con un color que casi combina con el de su brillante cabello.

John se remueve en su asiento. ''Sherlock -''

''Muy bien,'' chasquea Sherlock, moviendo una mano. ''Continúe. Rápido. Antes de que cambie de opinión.''

Jabez traga duro, el color de su cara rojo y brillante. ''D-de acuerdo. Vale. Bueno, Victor me envió un correo electrónico acerca de una empresa que busca de trabajadores de entrada de datos. A tiempo parcial en sentido estricto. La cosa es, que sólo querían gente con el pelo rojo. Horas mínimas, salario increíble. "

''Es raro, pero Internet es un sitio raro,'' dice Sherlock. ''Al menos, según las pruebas en el portátil de John.''

John frunce el ceño.

"Me imaginé que era uno de esos sistemas de correo electrónico falsos - ya sabes, como aquellos que dicen que has ganado un millón de libras de Uganda - pero Victor lo comprobó, dijo que parecía de fiar, así que fui a la entrevista. Todo lleno de solicitantes, todos pelirrojos. Lo más raro que he visto nunca. Y luego me contrataron "

"Sigo sin ver el problema aquí.''

"Bueno, trabajé allí durante ocho semanas seguidas, y luego ayer me presenté y no había nadie en la oficina. La puerta cerrada. Pregunté por ahí y nadie tenía ningún registro de que la empresa alquilara las oficinas en absoluto. Es como si nunca hubieran existido. Pero yo estaba allí, lo juro, durante ocho semanas, cuatro horas al día. Me pagaron. Sólo quiero recuperar mi trabajo, Sr. Holmes, o al menos una explicación. Eso es todo lo que pido ".

"¿Y cual era el nombre de esta supuesta organización?''

"RHL Incorporated. Soportes para el Registro de Hogares o algo por el estilo. Tuve que introducir las direcciones en su base de datos en orden alfabético. Jodidamente aburrido, pero... realmente necesito un poco de ingresos suplementarios. Sólo hasta que la empresa de reventa se sostenga."

"Es aburrido,'' entona Sherlock, mirando a John, y sus ojos se encuentran. John se remueve en su asiento. Y entonces los ojos de Sherlock se ensanchan, y él se levanta de repente, todo su cuerpo en singular, alarmadamente concentrado.

"Tomaremos el caso. Gracias por traer esto a nuestra atención, Jabez.''

"Lo siento, ¿qué?'' dice John incrédulo.

Jabez ya se está levantando, sacudiendo la mano de Sherlock. ''Wow, gracias, Sr. Holmes. Realmente lo aprecio -''

''Estaremos en contacto'' dice Sherlock secamente, y Jabez toma esto como una señal para escabullirse por la puerta con una mirada algo contrariada hacia John.

John espera hasta que escucha cerrarse la puerta del 221b antes de que apuñale con un dedo entusiasta en dirección a la puerta.

''¿En serio, Shelock, en serio? ¿Has tomado ese caso, que se reduce a una víctima idiota de alguna estafa en Internet sin valor, pero no vas a ayudar a tu propio hermano, que quiere que localices los archivos de alto secreto del gobierno?"

Sherlock coloca sus dedos bajo la barbilla. No dice nada.

''Si estás haciendo esto para probar algo - si es sobre mi mano, y lo que no puedo hacer - o lo que puedo hacer - no quiero nada de ello.'' la voz de John es lo bastante frágil para que se rompa. ''No me importa lo que piense tu hermano, y estoy jodidamente seguro de que no me importa que un cliente idiota ponga caras cuando cojo mi bolígrafo.''

"Estás equivocado.'' dice Sherlock.

"Estoy equivocado'' John se ríe. ''Un minuto estás regañando a tu hermano por su actitud, y al siguiente minuto estas tomando un caso sin valor porque un cliente miró hacia mi mano. ¿Eres el nuevo campeón hacia la causa? ¿Debería imprimir un puto póster y desfilar en frente del piso? ¿'No hay caso izquierdo sin resolver'? ¿' Tu caso izquierdo en buenas manos'?

"No estoy haciendo esto para probar algo.''

"Tú siempre estás intentando probar algo''

Sherlock se inclina hacia adelante, los ojos afilados. "Jabez Wilson me entregó la tarjeta de visita de su colega." Lo saca de su chaqueta, lo sostiene. "Victor Spaulding, director de tecnología de Livid Group Web Design. La cartulina es extranjera, barata, la fibra es típica de los fabricantes de los - y esta tarjeta es demasiado barata para que valga la pena el precio de envío al extranjero, por lo que claramente, la persona que la ha imprimido estaba en los en ese momento. Tarjeta Newish, hecha dentro en los últimos meses, por lo que muy probablemente su dueño acaba de regresar de los Estados Unidos. Este Victor no pudo haber estado trabajando con Jabez tanto tiempo, un mes como mucho." Hace una pausa. "Hace dos años que estaba rastreando el paradero de un célebre hacker conocido online como 'Scant.' Responsable de hackear varias bases de datos de tarjetas de crédito - entonces desaparecido, resultó imposible de rastrear. Se rumorea que tenía que abandonar el país. No he sabido nada de él en mucho tiempo. "

''John le mira. ''No tengo ni la más mínima idea de a donde quieres ir a parar.''

''Añade la palabra 'Scant' al nombre de la compañía - 'Livid Group' - y se revela bastante bien un anagrama de 'Victor Spaulding.' Dadas las extrañas circunstancias descritas por Jabez Wilson, parece que Scant está de vuelta una vez más en el trabajo.''

John exhala una larga y temblorosa respiración. ''Jesús, Sherlock.''

Sherlock se levanta, voltea hacia su portátil abierto. "Necesito ponerme en contacto con mis contactos online para el caso de origen. Voy a necesitar que comiences a investigar el Livid Group Web Design. Y averigua todo lo que puedas acerca de la RHL Incorporated ".

John siente presión acumulándose en su cabeza, como si simplemente fuera demasiado para procesar físicamente. Aprieta sus dedos en las sienes.

Por supuesto que a Sherlock no le importaría; sólo está pensando en su caso, por supuesto. Sherlock, a pesar de la enloquecedora opacidad de su increíble cerebro, puede ser a veces perfectamente transparente.

John mira hacia arriba; Sherlock está ahora tecleando en el portátil, los ojos explorando la pantalla. ''Eso fue impresionante,'' dice John en voz baja. ''Increíble, incluso para ti.''

Una leve contracción de sonrisa. ''Lo sé,'' murmura Sherlock.

Sus ojos se encuentran, un por un breve momento John puede vislumbrar un conocimiento, el indicio más claro de que a pesar de toda la carrera de un caso, Sherlock sabe exactamente lo que John está pensando. Aceptación, lo único que siempre ha fluído entre ellos. Todo está bien.

John sacude su cabeza en incredulidad, dando una débil sonrisa a cambio.

''Bueno, ¿quieres ayudar, o no?'' dice Sherlock, todavía mirando a John, y el aire está cargando entre ellos, toda esa familiar conexión sin palabras encendiéndose como un árbol de Navidad, porque lo que Sherlock quiere decir es No seas estúpido, te necesito.

Es todo lo que John necesita escuchar.


Le lleva a Sherlock 39 horas, cinco parches de nicotina, y la ayuda de un hacker oculto llamado ''Jones'' para desenmarañar la trama de Victor Spaulding de entrar en el Banco de Inglaterra y malversar una cantidad obscena de dinero.

Ninguno de ellos durmió ninguna hora de esas 39.

A las dos de la mañana, en la trigésima novena hora, Sherlock sigue siendo exasperantemente funcional. Se cierne sobre el borde del sofá tecleando en su portátil, sin duchar y envuelto en una bata, rizos oscuros que llevan la reciente evidencia de haber sido rastrilladas hacia arriba en señal de frustración.

Hundido en el extremo opuesto del sofá, John se cruza de brazos ante su teclado, su visión agitándose en las esquinas.

''Así que,'' dice John, tratando de no frotar sus ojos pero fallando, ''así que tus fuentes dicen que Scant quizás haya estado usando las cajas Jabez Biz.''

"Es evidente que quiso a Jabez Wilson fuera de la oficina por cierta cantidad de tiempo todos los días, posiblemente para usar las máquinas de la compañía.'' dice Sherlock, todavía tecleando. ''RHL Incorporated fue claramente inventado para ese propósito. Pero falta algo. ¿Por qué iba Scant a necesitar esas máquinas en particular? Es un hacker; puede ocultar su dirección IP, hacer parecer que está trabajando desde otro lugar. Pero necesitaba estar en esa oficina.''

"Así que podía hackear desde cualquier lugar, teóricamente, pero necesitaba estar en ese sitio.'' dice John.

"Si.'' la frente de Sherlock se arruga. ''No tiene sentido.''

John ahoga un bostezo, mira de reojo a la pantalla. Tiene por lo menos veinte ventanas abiertas, toda la investigación: mapas, resultados de búsqueda, las ventanas de chat que se correspondan con los contactos de Sherlock en el mundo de los hackers cibernéticos. "Parece que hay un Starbucks cruzando la calle de esa oficina. Tal vez realmente necesitaba cafeína. Dios sabe que yo lo hago." Se sienta un poco y tose, estudia Google Street View. "O, ya sabes, WiFi gratis."

El ruido de los dedos de Sherlock tecleando el en teclado se detienen abruptamente.

''Oh,'' respira Sherlock, ''Oh -'' y John conoce ese sonido ahora, ese concreto jadeo de comprensión. Aquí está. Por fín.

"¿Qué?''

"El WiFi, John. Brillante. Tú eres brillante.'' Sherlock cierra su portátil de repente, dejándolo en la mesa; es todo movimiento y propósito, yendo y viniendo de la ventana al sofá.

"¿Puedo tener eso por escrito?''

Sherlock le ignora. ''La única razón por la que un hacker tan talentoso como Scant se arriesgaría a trabajar desde el mismo sitio todos los días sería si el lugar fuera importante. ¿Qué podría ser importante en esa oficina en particular? El edificio comparte una pared con una sucursal del Banco de Inglaterra. Es perfectamente posible que la señal del WiFi del banco fuera accesible desde una máquina del edificio de al lado.''

''Así que usó la máquinas de Jabez para acceder a la red inalámbrica del banco.''

"Los sistemas del banco son increíblemente seguros,'' dice Sherlock. ''Este sistema está probablemente separado del Internet, una unidad contenida. Pero alguien físicamente cercano al edificio quizás sea capaz de romper su seguridad si pueden hackear su WiFi. Todo lo que hemos visto hasta el momento parece indicar que Scant estaba tras las contraseñas, datos de los empleados de ese edificio en particular. Supuse que estaba intentando un robo de identidad, lo ha hecho antes. Pero tal vez tiene una meta completamente diferente. Tal vez ha descubierto la manera de irrumpir en el propio banco ".

"Cerró la RHL ayer, sin embargo,'' dice John. ''¿Por qué?''

Sherlock deja de vagar. ''Ha acabado,'' dice lentamente. ''Debe haber conseguido pasar a través. Instala el hack. Todo está en su sitio.'' Da vueltas para coger su abrigo donde se encuentra descartado en el respaldo de una silla. ''Coge tu pistola.''

''¿A donde vamos?''

"Tenemos que ir a la oficina para empezar el proceso. Quizás todavía estemos a tiempo. Podría ser consciente de que alguien ha estado haciendo preguntas. Vamos, John.''

"Cristo.'' John lucha con los pies, y el mundo se mueve en rachas lentas y rápidas como en un sueño, y antes de que pueda pensar en ello la puerta de 221b se precipita a su encuentro y están fuera del piso y en un taxi, John agachándose bajo el brazo de Sherlock mientras sostiene la puerta abierta.

La tenue luz del taxi ilumina el perfil de Sherlock, el cuello del abrigo hacia arriba, envuelto en su bufanda, escribiendo, intocable. El barrido rápido de la farola recorta los valles y las sombras de su rostro, la inclinación a propósito de su nariz, los pómulos demasiado afilados. No ha comido, John piensa distraídamente. Debe recordar hacerle comer cuando lleguemos a casa.

Al principio la cara de Sherlock parecía extraña, desconcertante: inclinada, los ojos extrañamente brillantes, demasiados ángulos, sobrenatural y pálida. Ahora es familiar, pero todavía fascinante. John se siente como si hubiera sido puesto a cargo de alguna criatura exótica, algunas especies raras casi nunca se encuentran en la naturaleza. Una especie no ligada a ningún requisito terrenal, como la comida o el sueño, pero que pese a todo de alguna manera los necesitan, necesitando a John para poner la tetera y asegurarse de que hay algo en la nevera aparte de miembros amputados.

Sherlock murmura, satisfecho, y el pulso de John salta.

"Lestrade está enviando refuerzos. Podríamos tener problemas si Scant piensa que alguien podría venir. Ah, aquí." Se desliza hacia adelante en su asiento, se dirige al conductor del taxi. "Pare, por favor."

Saltan fuera del taxi, la pistola de John siendo un peso tranquilizador contra su espalda mientras trotan en silencio más allá de los edificios de oficinas vacías hasta que Sherlock extiende un brazo para detenerlos.

"Aquí", dice, y se mete en un callejón bordeado de adoquines resbaladizos. "Este. Jabez alquila un cubículo en el primer piso".

Sherlock encaja una llave en la gran cerradura industrial de la puerta trasera de uno de los edificios de piedra que dan al callejón, y se desliza en el interior. Es una oficina típica de tecnología, con filas de cubículos, monitores mayormente oscurecidos, máquinas que siguen zumbando bajo los escritorios. Los ojos de Sherlock escanean en la oscuridad a medida que avanzan a través de la habitación. No habla, simplemente hace señas a una tarjeta impresa con tachuelas en un cubículo mediocre casi al final de la fila: Jabez Biz.

''Esperaremos aquí.'' Sherlock empuja a John fuera de la vista detrás de la fila de cubículos de enfrente, deslizándose contra el tabique con una mano en el codo de John.

La oficina está en completo silencio excepto por el ruido blanco de la electrónica. Sherlock mira con atención hacia la oscuridad, sus largos dedos rodeando inconscientemente el bíceps de John, puntos de pulso cálido en la delgada tela de su chaqueta.

John deja salir una respiración, acomodándose en el familiar golpe de adrenalina que está elevando su ritmo cardíaco. En el mejor de los casos, están esperando para emboscar a un solo hombre; en el peor caso, su objetivo ha invitado a algunos amigos habilidosos más que felices de borrar a un detective entrometido. Las rodillas de John gritan en señal de protesta mientras desplaza su peso; la mano de Sherlock se estrecha alrededor de su brazo.

Algo cálido y ligero, probablemente nacidos de la falta de sueño, florece en el pecho de John. No ha dormido, apenas ha comido, está agazapado detrás de un escritorio a las tres de la mañana con su arma a la espalda, Sherlock apretujado a su lado en su abrigo largo, el cuello subido contra la oscuridad, y esto es absolutamente, inequívocamente, donde John quiere estar.

Es absurdo. Es más que absurdo, en realidad. La vida de John es, por definición, sin propósito, sin una misión, y ahora ha encontrado una, sin embargo, y está aquí. Aquí, en este edificio absurdo de oficinas a las tres de la mañana. Aquí al lado de Sherlock, dos presionados en uno, cerebro y pistola y dos corazones palpitantes.

Amo esto, piensa, Dios me ayude, y trata de tragar una risita impotente que se escapa en un resoplido incómodo.

La cabeza de Sherlock azota alrededor por el ruido, y a pesar de la tenue luz, John ve su frente arrugarse en desaprobación. John muerde su labio; los ojos de Sherlock centellean mientras estudia la cara de John. Se estrechan, un claro mensaje. John asiente una disculpa, pero no puede parar a sus hombros de moverse, una vez.

Sherlock se apoya, su aliento cálido en la mejilla de John. ''John,'' dice a modo de advertencia, su voz un retumbo imposiblemente bajo.

John está de repente consciente de sus caras, tan cerca, y su pulso palpitante. El ritmo de esto se siente familiar. Sabe como debería ir, la inevitable gravedad cuando sus labios están tan cerca como lo está Sherlock. Podría inclinarse tan fácilmente, probar el dulce arco de la boca de Sherlock.

Se balancea sobre sus talones, el pensamiento le hace tambalearse. Debe estar delirando, los nervios embriagados, despierto demasiado tiempo. Sherlock gira de nuevo, mirando a la oscuridad.

Pero el pensamiento permanece diez minutos después, cuando Sherlock enclava a John Clay - alias Scant, alias Victor Spaulding - contra el suelo bajo una rodilla angular, y John coloca firmemente la pistola encima del ojo derecho de Clay. Incluso después de eso, cuando los policías aparecen y Sherlock se lanza en explicaciones y se registra en los ordenadores de la empresa y proporciona pruebas incriminatorias durante horas, John puede seguir sintiendo la cálida sombra de la boca de Sherlock cerca de la suya.


La flaca figura de Sherlock Holmes se cierne sobre John, sacudiéndole para que despierte después de una cantidad repugnantemente insuficiente de sueño. El sofá. Debió haberse quedado dormido en el sofá, todavía en pantalones vaqueros y con una camiseta de ayer, o posiblemente del día antes, es difícil hacer un seguimiento en este punto.

''Nos necesitan. Preguntas de seguimientos, papeleo. Abajo, en el edificio de Jabez. ¿Vienes?''

El cerebral difuso de John puede pensar en varias respuestas, ninguna de las cuales son particularmente amables. Lo está pidiendo, así que John estará allí, esto es ahora una ley básica de la física, por lo que no tiene mucho sentido protestar. "Mmm", dice, restregando una mano sobre los ojos. "Vale."

'Café,'' dice Sherlock, llevando ya su abrigo. Le lanza un jersey a John.

"Vale.'' John se levanta para tirar de él por encima de su cabeza, haciendo muecas. Su hombro se siente punzante y dolorido por su siesta prolongada en el sofá. Por el aspecto de la luz que se filtraba por las ventanas, es media mañana, y a lo mejor ha tenido cuatro horas de sueño. "Voy a hacer un poco."

"Mantén el ritmo, John.'' Sherlock le pasa a John su taza de viaje de acero inoxidable, la que John usa si tiene un turno de mañana en la oficina. ''Sé como eres cuando tu ciclo REM es interrumpido.''

La taza es pesada, cálida. Sherlock nunca hace café.

''Gracias,'' murmura John, pero Sherlock ya está a mitad de camino de la puerta.

El edificio de oficinas es totalmente mundano a la luz del día, y está lleno de oficinistas que siguen mirando con inquietud a el puñado de detectives Yard agrupados alrededor del cubículo de Jabez.

Un detective de aspecto puntiagudo intentando conseguir una declaración oficial arrastra inmediatamente a Sherlock lejos, dejando a John flotar torpemente junto a los dos hombres sentados en las computadoras de Jabez. Uno de ellos es claramente un detective de Yard; el otro parece estar más cómodo con las máquinas que con los seres humanos, debido a su postura encorvada y la mirada fija en la pantalla delante de él.

"Unos pocos minutos más, casi he terminado de ejecutar la copia de seguridad", dice el hombre encorvado. Su voz es casi melodiosa.

"¿Que hay de esta máquina?'' dice el detective mientras John se acerca. ''Tenemos que obtener los registros de esta de aquí, pero parece no funcionar.''

El primer hombre se levanta con rigidez, cruje su cuello. "Oh", dice, y no hay una pizca de malicia debajo de su voz. "¿Has intentado apagarlo, y luego encenderlo otra vez?"

El detective suspira y mira hacia John. ''¿Tú eres el otro técnico, espero? Esto está llevando más de lo que esperábamos.''

''Oh, no, nop. Estoy con - él.'' John señala. ''Sherlock Holmes. Él es - er, estamos consultando en el caso.''

"Oh.'' El detective suspira, se levanta. ''Vale. Voy a poner una demanda, a ver si alguien se acerca.''

El primer hombre - claramente un técnico, entonces - se gira para mirar a John. Tiene el pelo oscuro corto, casi rapado, y los ojos muy oscuros. ''¿Estás con Sherlock Holmes?'' dice con una timidez casi juvenil. ''He oído hablar de él.''

John parpadea. ''¿Lo has hecho?''

El técnico se levanta, extiende una mano; John la agita. ''Jim Zucco. Consultor técnico.''

''John Watson, yo soy...'' dice John, y después la parte de atrás del cuello de John se arrastra. Su hombro envía una mordedura aguda de dolor hasta el codo y casi hasta la punta de los dedos. ''...el colega de Sherlock,'' se contiene, tratando de no hacer una mueca de dolor. Debe haber dormido incómodamente en el sofá; so hombro puede ser molestamente sensible.

"Oh, el blogger, ¿verdad?'' dice Jim, los ojos oscuros escaneando al cara de John.

El teléfono de John suena en el bolsillo. Dado que la causa más común para que el teléfono de John suene está de pie a pies de distancia y claramente no es el responsable, esto es desconcertante.

''Si, yo soy - lo siento, aguarda,'' dice John, pescando su teléfono de su chaqueta. ''Quizás tenga que tomar este.''

"Sin problema,'' dice Jim, acomodándose de vuelta en su asiento.

Parece que su caso actual está terminando. El asunto de Andrew West sigue siendo una situación crítica. MH

Cristo. John no está de humor para aguantar en la línea de fuego de la enemistad de Sherlock y Mycroft en este momento.

En realidad,, él nunca está de humor, pero eso no viene al caso.

Mantendré a Andrew West en mente, escribe John, y golpea Enviar. Mira a Jim encender la segunda máquina, maniobrando el teclado y el ratón en una posición diferente con algo de dificultad.

El ratón en el lado izquierdo.

John siente ese malestar familiar que entra en acción cuando se encuentra a compañero Zurdo: está sorprendido, siempre, por ver a otro, y luego molesto consigo mismo por estar sorprendido, porque en serio, ¿por qué debería estarlo?

El teléfono de John suena otra vez. Por favor hazlo. MH

''Odio cuando hacen eso,'' dice John, y Jim se gira, la cejas alzadas. ''El ratón. Siempre hacen los cables demasiado cortos como para cambiarlos.''

"Cierto*,'' dice Jim, y la palabra es pesada, un juego de palabras; el visto bueno de la sociedad secreta, por decirlo así. Un parentesco inmediato de todo tipo. Dos Zurdos - siempre un poco inusual en cualquier parte fuera del ejército. "Esta oficina está claramente estancada en la última década, es decir, todos los demás han cambiado a inalámbricos.''

"Gracias a Dios por el ratón táctil,'' dice John.

"Si.''

"John.'' Un barítono profundo en la oreja de John; Sherlock se ha materializado al lado del hombro de John. ''Hemos acabado aquí.''

Por supuesto. John no era necesario, no en realidad. Podría seguir durmiendo en el sofá, por el amor de Dios.

''¿Eso es todo?'' John alza una ceja, cruza los brazos sobre el pecho.

Sherlock lee el aspecto de John con la práctica de un experto. ''Dormir está sobrevalorado.'' Ladea su cabeza. ''¿Comida?''

''Pensaba que la comida también estaba sobrevalorada.''

Sherlock parece levemente divertido. No espera a que John responda, simplemente gira sobre sus talones y camina lejos.

John le da a Jim una señal de disculpa. ''Lo siento, tengo que correr.''

''Un placer conocerte.''

"Contratado por la compañía. Un compañero Zurdo,'' comenta Sherlock cuando John camina con él.

"Si,'' dice John. ''Sherlock. Tu hermano me está mandando mensajes. Quiere que mires el caso de Andrew West.''

"Lo se.''

"Muy bien, ¿qué te importa?''

Sherlock gira para mirar a John, mientras sigue caminando, y alza una ceja inocente. ''Hay un lugar cerca de Grosvenor Square que tiene un dim sum excelente.''

''Esa es una manera de responder a la pregunta.''

"¿Vienes?'' Sherlock retrocede hacia las puertas de la entrada de doble vidrio, empujándolas de par en par y sale a la mañana nublada de Londres.

"¿No lo hago siempre?'' dice John, agarrando la puerta cuando casi se cierra de golpe a escasos centímetros de si nariz.

Están girando la esquina hacia Baker Street, John somnoliento y saciado tras unos cuantos bao de cerdo, cuando el edificio de al lado explota.