Lxs amo a todxs! Muchas gracias por seguirme, por leerme, por todo :D Gracias por los reviews, así me ayudan a seguir con esta historia, que es reciénmi segundo fanfic, asi que estoy un poco asustada.
Saludos a arantxa-malfoy, Nasuasda, LaRavenclawDesorientada, RoseMalfoy07, jdhernandez6, IriaCruz y AlizBMcFly. :))
Bueno, y aquí está! (Perdón a lxs que le había prometido subirlo ayer, pero tuve problemas con el internet :c)
Ranas de Chocolate para todxs! :D 3
Era la hora de la cena y se percibía una gran ansiedad en el Gran Comedor, los alumnos se removían inquietos en los asientos, se paraban de sus mesas y se iban a sentar junto a otras casas; pero los profesores parecían, o más bien fingían, no darse cuenta. A pesar de aquello, todo transcurría con cierta normalidad. Hasta que...
- ¿Estás lista Mione? - preguntó sonriente la Weasley, antes de entrar al comedor. Estaba deslumbrante, su pelo anaranjado brillaba como el cobre, sus labios lo acompañaban con igual intensidad, las largas pestañas se veían aun más y su uniforme, bastante ceñido, mostraba unas curvas que Hermione nunca llegaría ni a soñar.
- No sé, Ginny, no seré capaz ¿y si esto no resulta... y si se burla de mi?
- No lo hará, definitivamente lo tomarás por sorpresa, y ante todo improvisas, debo reconocer que tienes una lengua bien aguda amiga.
- Hmm, ¿y hasta cuando tenemos que esperar acá?
- Pronto, muy pronto.
Hermione miró confundida a su amiga, con una expresión que solo ella sabe poner, mientras tiraba disimuladamente de su falda para intentar bajarla. Le iba a contestar... hasta que...
- ¡Aaaaaaaaahhhh!- se escuchó un grito proveniente del tercer piso, pero escuchándose más cerca a medida que los segundos pasaban - ¡Malditos! Me las pagarán!
- ¿Gin, qué hizo tu hermano? - preguntó la castaña con evidente preocupación.
- ¡Se encargó de Filch! - se reía la pelirroja mientras apuntaba al aludido.
Argus Filch corría hacia el Gran Comedor bañado en una sustancia verde y viscosa, además de maloliente, despotricando contra todo lo posible.
- ¡Un pantano! ¡Crearon un pantano! - gritaba y gesticulaba fuera de sí mientras entraba al Gran Comedor, dejando una estela de viscosidad y mal olor a su paso.
- Argus, querido – habló serenamente Dumbledore mientras se ajustaba los anteojos de media luna, haciendo callar a los alumnos que habían explotado en risas – calmate y dinos qué ocurrió.
- ¡Los... malditos... hicieron del tercer piso... un pantano! - vociferaba mientras intentaba recobrar el aliento y se quitaba la extraña sustancia de la cara - ¡Los azotaré... a todos... hasta que me digan quién de ustedes fue!
- ¡Señor Filch! Esos métodos que usted plantea no están permitidos en esta escuela – se levantó la profesora Minerva McGonagall – aunque, con tu permiso Albus, creo que esta situación requiere nuestra cooperación, y por supuesto un castigo apropiado.
- Ejem, ejem – se pronunció ahora una pequeña y rechoncha mujer con una voz demasiado aguda y tan vestida de rosa que su aspecto perturbaba – Minerva, querida, me parece que estás pasando a llevar mi autoridad. Como Suma Inquisidora de Hogwarts, es mi deber...
- Dolores, por favor, no hagamos de esto una tragedia – la interrumpió cordialmente Albus Dumbledore – me parece que fue una pequeña distracción para estos estudiantes, tan agobiados de exámenes. Por favor, le pido a todo el profesorado que me acompañe a analizar la situación del tercer piso. Estoy seguro que nuestros estudiantes... se comportarán como corresponde.
Al decir esto, se giró pasando la vista por todos los estudiantes, pero deteniéndose específicamente en las tres figuras que ingresaban al comedor, sus ojos se encontraron y sigilosamente les guiñó un ojo a Fred Weasley, seguido de su hermana Ginevra y Hermione Granger.
- Simplemente, no puedo creer que Dumbledore se haya puesto de nuestro lado – decía una risueña Hermione, mientras ayudaba a Luna Lovegood y Ginny a correr las mesas – además no se cómo te las arreglaste para avisarle a todo el colegio que tendríamos una fiesta en el Gran Comedor. ¡Están hasta los prefectos!
- Mione, ya te dije, soy yo, es mi don – le respondió Ginny también riéndose – Lunita, ¿a ti que te parece?
- Espero que haya pudin – dijo la aludida soñadoramente, como solo Luna Lovegood puede llegar a ser.
Las dos amigas estallaron en risas ante ese comentario, mientras que en el salón la música se escuchaba desde cada rincón, la gente se levantaba riendo y comenzaba a bailar, la comida era traída directamente desde las cocinas por los mismos estudiantes, y Fred ponía hechizos en la puerta para detener a los profesores.
- Oye Ginny, ¿dónde está George? - preguntó Hermione luego de un rato buscando al gemelo – No estoy acostumbrada a ver a tus hermanos separados.
- No sé, y ahora que lo dices también me parece muy extraño. Fred no habría echo una broma sin George.
- Puede que esté enojado, o triste – opinó la rubia, despreocupadamente.
- ¿Por qué lo dices, Luna?
- Ah, hace poco lo vi pasar y estaba rodeado de Nargles. Oh, miren, ahí está Neville, creo que iré a buscarlo – volvió a decir Luna, y se alejó saltando.
- Luna... qué mas podemos pedir... - dijeron la castaña y la pelirroja, volviendo a enfocarse en la "fiesta".
- Entonces aquí vamos – dijo Ginny mientras tomaba el brazo de la castaña para darse ánimos, y buscaba con la mirada a un joven de cabello negro azabache y ojos verdes - ¿Saben dónde está Harry? Ojalá no esté bailando con la ChangCho porque ahí si que no respondo por mis actos.
- ¡Gin! - la reprendió Hermione.
- ¿Qué? Ohh vamos, no me vas a decir ahora que no pensaste que su nombre sonaba como el de un cerdo - y nuevamente las brujas se largaron a reír.
- Si encontramos a Ron, de seguro encontramos a Harry – le decía la Weasley a su amiga, mientras avanzaba atropelladamente por el centro de lo que se había convertido en pista de baile.
Hermione asintió - ¿Y Malfoy?.
- Debe estar revolcándose por ahí con la cara de mono... Uhg, lo siento Mione, no me acostumbro aún que te guste Malf...
- ¡Ssshhh! ¡Alguien te puede escuchar! A veces pienso que tienes tanta habilidad social como uno de tus libros... - dijo la castaña imitando a Ginny.
- Qué pesada eres – le replico ésta sonriendo y luego deteniéndose en un punto por detrás de la melena de Hermione.
"Merlín" pensó ligeramente extasiada Ginny mientras veía como Luna hablaba con Neville, ignorando ambos al oportuno acompañante de aquel – Bingo. Mione, ¿crees que te las puedas arreglar sin mi? Ya conoces el plan. Iré con Luni porque Harry está con Neville y no hay ChangChos en la costa.
- Eeehh... bueno.
- ¿Segura?
- Sí, sí, anda nada más, y suerte.
- Gracias. ¡Te ves encantadora! - se despidió la pelirroja en dirección al mal trío, arreglándose el cabello con una mano y pellizcándose las mejillas con otra.
Hermione miró con simpatía y risa contenida como a su amigo prácticamente se le salía la mandíbula al ver a Ginny tan arreglada, y, por supuesto, con una actitud tan seductora. "¿En qué momento crecimos tanto?". Al lado de ellos, Neville, no le quitaba los ojos de encima a Luna: ella lucía un sencillo vestido azul hasta la rodilla, que resaltaba el profundo azul de sus ojos; y la larga melena rubia platinada suelta sobre su espalda, con solo dos pequeños mechones a cada lado que despejaban su angelical rostro. "No me había fijado. Luna casi nunca usa el uniforme" Neville solo asentía a todo lo que ella dijera, parecía embobado o... "profundamente enamorado" pensó Hermione sorprendida.
La bruja separó sonriente la vista de sus amigos y siguió caminando sin un rumbo específico, solo esforzándose en no ser golpeada por la gente que se agolpaba a su alrededor. Y así, llegó hasta los mesones apilados en los bordes del Gran Comedor, se sentó y empezó a buscar con la mirada a un rubio platinado con ojos grises, mientras comía un trozo de pastel de chocolate.
Luego de un momento, volvió a divisar a su amiga pelirroja, la cual se encontraba bailando "o bailándole" acaloradamente a un nervioso Harry. Ginny miró a Hermione, asintiendo con la cabeza hacia una esquina del salón, bastante alejada de donde se encontraba ésta, la bruja dirigió la mirada a donde la pelirroja le señalaba y vio a un muchacho rubio platinado sentado solo, casi escondido en la sombra que proyectaba la bandera azul y plateada de Ravenclaw, mirando a los demás divertirse con una cierta mueca de desagrado. La castaña volvió a mirar a Ginny que le sonreía, le correspondió la sonrisa y caminó directamente hacia Draco "hurón" Malfoy, el cual al sentirla acercarse la miró sorprendido y confundido al principio para luego dar paso a su particular ceja levantada, y negar sutilmente con la cabeza lo que provocó que algunos mechones de su ahora largo cabello se dispersaran por su frente, además de su media sonrisa, lo que le quitaba seriedad a su rostro pero que le daba la sensación a Hermione que en cualquier momento comenzaría a burlarse de ella.
"¿Qué? No hagas eso" pensó confundida durante un momento Hermione al ver su no desagradable negativa. Empezó a sentir que le flaqueaban las piernas y decidió seguir avanzando hasta quedar frente a él. "Que lindo es, con esos mechones rebeldes... Por Merlín, mujer, contrólate... Y esos ojos color hielo... Aish".
