Pequeños problemas


Disclaimer: Digimon pertenece a Akiyoshi Hongo. Este fic fue escrito para la Actividad fin de año/navidad/año nuevo del topic Taiora del Foro Proyecto 1-8.


Cuando Taichi vio las marcas de barro en el suelo tuvo un mal presentimiento, cuando vio a Daiki y a Wanyamon jugando en el jardín supo que estaba en lo correcto. Su hijo y el camarada digital de su hijo se encontraban cubiertos de barro en su totalidad. Lo había descuidado durante unos pocos minutos en los que amarraba su corbata, no creyó que pudieran ensuciarse tanto en tan poco tiempo a pesar de que no era la primera vez que lo hacían.

—Daiki, Wanyamon —los llamó Taichi —, es hora de bañarse, otra vez.

—El amo le ha dado a Daiki un calcetín, Daiki es libre.

Taichi observó el calcetín que su hijo le mostraba, resultaba difícil poder reconocerlo, al igual que Daiki estaba cubierto de barro. Recordaba habérselo dado antes de su anterior baño para que se distrajera. Sora le había pedido que se encargara de los niños en lo que ella, Agumon y Piyomon se encargaban de los aperitivos que llevarían a la cena de año nuevo en casa de Hikari.

—Eso no funciona con ninguno de los dos, no son Dobby —les dijo Taichi mientras recogía sus mangas —, falta poco para la cena de año nuevo y no creo que Hikari esté muy contenta de tener a dos cerditos en su casa.

—No queremos bañarnos —respondió Daiki, Wanyamon apoyó a su camarada.

—En ese caso tendrán que quedarse y es una pena porque habrá tanta comida que no podrán probar.

Aquellas palabras parecieron hacer que Daiki y Wanyamon dudaran, los dos tenían un apetito especialmente grande. Taichi aprovechó ese momento de vacilación para atraparlos y llevarlos al baño. Los problemas de Taichi no terminaron en ese momento, Daiki y Wanyamon quedaron limpios pero ninguno de los dos quería salir de la bañera.

—¿Problemas con los niños? —le preguntó Sora divertida, Taichi pensó que se veía hermosa.

—Sería más sencillo si los vistiera como Dobby, antes lo imitaron.

—No lo dudo pero no sería adecuado para una cena de año nuevo —Sora consultó su reloj, les quedaba poco tiempo pero todavía era posible llegar de manera puntual, si se apresuraban.

Sora no regañó a ninguno de los dos, ni siquiera les dijo nada, solo les dedicó una mirada molesta y eso bastó para que los pequeños abandonaran sus juegos, ambos sabían que hacerla enojar no era precisamente una buena idea.