EL PLACER DE LA DOMINACIÓN. Cap. 2
POV REGINA:
Ahí está, dormida profundamente a mi lado, en nuestra cama, desnuda, sin una prenda que cubra su cuerpo, más que la sabana que compartimos, acurrucada contra mi cuerpo, hecha un ovillo, con la cabeza escondida en mi pecho y sus manos en cruz sobre su pecho, luego de soportar dos horas de abrumador castigo por haber llegado tarde a cenar, cayó rendida en los brazos de Morfeo, al verla así, me recuerda que es solo mía, mi niña, sumisa, MI chica, y de nadie más, aun me cuesta creer en las extrañas circunstancias en las que nos conocimos, y es que si somos completamente francas la una con la otra, no esperábamos ser de la misma ciudad, y mucho menos compatibles con nuestros particulares gustos y exigencias. Comienza a removerse contra mí, al parecer está teniendo una fuerte pesadilla, su rostro crispado y perlado en sudor me lo confirma, su respiración se acelera, su cuerpo tiembla y hunde más la cabeza en mi pecho, parece una chiquilla asustada en una noche de tormenta, le acaricio el cabello mientras susurro en su oído que no pasa nada, se despierta abruptamente casi tirándome en el proceso de incorporarse.
-¿otra pesadilla?-se sonroja desde la raíz del cabello hasta el cuello, me encanta que haga eso, a pesar de ser una activa, al igual que yo, es tan tímida como un corderito-tranquila, yo estoy aquí-asiente y vuelve a acostarse en la misma posición que estaba antes de despertarse-duerme, lo necesitas-solo bastan cinco minutos para que vuelva a dormirse profundamente, desconectándose de su alrededor. Minutos después de que todo volviera a la calma, también caigo rendida de sueño, y es que, tener una sumisa, y trabajar en una diseñadora propia, es agotador. Sueño de nuevo con el mismo día que todo esto comenzó.
Había sido un día prácticamente de mierda, para empezar, mi asistente Belle, se había enfermado y no había asistido en todo la semana, la revista de la empresa llevaba cuatro días de retraso, el señor Gold, nuestro fotógrafo seguía diciendo que dejara de vestirme con esmóquines y trajes de etiqueta masculinos, ¿pero que se creía? Después de todo yo era la jefa, podía decidir cómo vestirme y al que no le gustara, la puerta era muy ancha y estaba abierta, otro de los grandes problemas era que toda la ventilación del edificio entera se había descompuesto, justo en el da más caluroso de verano y Robin, el conserje se había puesto mal del estómago, faltando al trabajo, tres de los camiones con los pedidos para las boutiques más reconocidas de Nueva York se habían averiado sin saber por qué y para terminar con la querella, había recibido más de veinte quejas de los empleados por el nuevo técnico en electricidad, un hombre de estatura baja, barba descuidada, con un gorro sucio de lana, no dejaba de refunfuñar y maldecir en voz alta y lo peor que no haca bien su trabajo, cortó dos cables equivocados, dejándonos a todos sin luz por más de dos horas y para colmo se dispuso a cobrarme una suma exorbitante e injusta por su trabajo mediocre.
Volví a casa cerca de la media noche, para mí no había problema si llegaba a esa hora, ya que no tenía a nadie a quien rendir cuentas ni nada por el estilo, solo tenía un pequeño gatito que había sacado del refugio, el cual prácticamente se cuidaba solito, solo le tenía que dejar los recipientes con comida y agua y su caja de arena en el cuarto de la lavadora.
Luego de dejar las llaves en el llavero de madrea de la pared en la entrada, colgué el abrigo que traía puesto, en el perchero, con desgano me dirigí a la sala de estar y me desplomé sin ánimos en el sillón de cuero de tres cuerpos, Feliz, mi pequeño compañero apareció maulando, dándome la bienvenida a su manera, de un salto se subió a mis piernas y se acurrucó haciéndose una bolita de pelos ronroneante.
-hola amiguito, ¿me extrañaste?-solo levantó la cabeza y clavándome los ojitos de color amarillo, que tanto me derretían, maulló como respuesta-tomaré eso como un si-con el aun en mis piernas y acariciándolo encendí la televisión para despejarme un poco del mal día que había tenido, como siempre, no había nada interesante en ninguno de los canales, que desperdicio.
Tomé mi laptop de la mesita ratona que se encontraba frente a mí, hacia unos días que me había registrado a una página de ligues y chat homosexual, para ser sincera conmigo misma, hacia demasiado tiempo que no me divertía con alguien y tal vez esta vez tendría suerte de encontrar a alguien con mis mismos gustos, no voy a decir que soy una desviada ni nada por el estilo, solo soy una mujer común y corriente que disfruta de los placeres terrenales que pueden estar a mi alcance, aunque si les digo cuales son esos placeres, tal vez no lo comprendan o digan que necesito ayuda psiquiátrica, pues no, no la preciso, soy una AMA, significa que disfruto del sexo salvaje y dominante con alguien que se deje guiar por mí, tanto en la disciplina, como en el juego, pero la última vez que había dominado a alguien había sido hacía mucho tiempo, el cuarto de juegos estaba cerrado desde hacía años y olía a humedad por todas partes, a pesar de que entraba en el todos los días para verificar que mis juguetes y artilugios no se vieran arruinados por el desuso.
Había pasado por la página de ligues homosexuales y vi que había varias que me habían catalogado en sus favoritos, eran muy majas, algunas mayores que yo, pero ninguna me interesaba, buscaba a alguien que me moviera el piso con tan solo una mirada, pero dudaba que eso llegara a pasar, no creía que pudiera haber esa clase de química cuando había de por medio una pantalla, que gran equivocación la mía. Ya estaba a punto de irme a dormir, ha eran la una y treinta de la mañana, cuando de repente me apareció una notificación de la página, junto a una hermosa fotografía de una mujer, alguien de piel pálida y nívea, y vaya que me hizo sentir un terremoto, pero no bajo mis pies, sino en una arte privada de mi anatomía entre mis piernas, en realidad dudaba que ya no tuviera un rio ahí abajo con esa preciosa foto.
Solo se le podía ver el rostro de ojos verdes tirando a azulados, tal profundos y expresivos como una poesía. Tenía unas perfectas cejas rubias delgadas y bien arregladas y unas largas pestañas negras delineadas con una línea eyeliner liquido negro, sus carnosos y apetecibles labios rosados apenas tenían un poco de brillo incoloro estaba semi abierta en una pequeña sonrisa mostrando la parte frontal de su blanca dentadura, su cabello rubio casi platinado caía en una lacia cascada de trigo cubriéndole las orejas y enmarcando su bello rostro.
Mi lengua relamió con gula el labio superior, me imaginaba tener esa preciosa chica en mis manos, hacer que gritara mi nombre luego de tener un intenso orgasmo con mis manos, recorriendo su esbelto y curvilíneo cuerpo desnudo bajo el mío, en mi cama haciendo que se derramara una y otra vez, o en el cuarto de juego, marcándola y haciéndola mía mientras ella se retorcía de placer bajo mi poder.
Su Nick de usuario era bastante significativo, y tal vez si jugaba bien mis cartas de la baraja, pudiera darle más significado del que tenía, porque GinnaQueen necesitaba una PrincessSwan, mi PrincessSwan.
Estaba desconectada en ese momento, y no era de extrañar, ya que a esa hora la mayoría de la población de estados unidos estaba en los protectores brazos de Morfeo. Apagué el aparato y me preparé para irme a dormir, mañana sería un día bastante interesante, si la suerte jugaba a mi favor, tendría a una nueva amiga de juegos para mi diversión, o eso creía, que tonta era al dudar de mi capacidad de amar a alguien.
La noche no pasó tan rápido como había esperado, no había parado de soñar con esa chica y su suculento cuerpo, y es que, tenía ese algo que me hacía quererla solo para mí y no compartirla con nadie, ese día no tenía que trabajar, tenía el día libre, claro, era mi propia jefa, podía darme un día de descanso si quería, le hablé a mi secretaria y le informé que pospusiera todos mis pendientes para el día siguiente cuando me presentara en las oficinas. Me levanté de la cama solo con la ropa interior que me había dejado la noche anterior, de encaje negro y blanco y sobre el mismo conjunto me puse una bata de seda que tenía para andar en casa.
Ya con mi taza de café en mano me dirigí a la sala de estar, la computadora estaba exactamente donde la dejé la noche anterior, la encendí de nuevo y verifiqué la página de ligues, afortunadamente estaba conectada, pero una extraña inseguridad se alojó en mi pecho, no sabía si hablarle o no, tal vez la chica estaba en el trabajo y yo la estaba molestando, pero el "no" ya lo tenía, ¿Qué podía perder?
GinnaQueen: hola preciosa, gracias por agregarme a tus favoritos, no esperaba que una mujer tan candente se fijara en mi perfil-admito que estaba siendo bastante modesta conmigo misma, pero era una carnada perfecta y quería ver que respondía a mi mensaje.
PrincessSwan:$ gracias por llamarme preciosa, pero tú no te quedas atrás, seguramente los dioses te dejaron en la tierra por envidia de tu belleza.
Vaya, la chica era una casanova entrenada, aunque pusiera un emoticón de una carita sonrojada, pero veríamos que respondía a mis elogios picantes.
GinnaQueen: según tú, soy una diosa, pero seguramente tu cuerpo desnudo bajo el mío sería el tributo más grande jamás visto al olimpo.
PrincessSwan: dudo que una reina quiera acostarse con una plebeya-vaya, la joven tenía talento, debía admitirlo.
GinnaQueen: cariño, tu Nick dice que eres una princesa, así que no romperíamos ninguna norma de protocolo nobiliario.
PrincessSwan: Mmm, tienes toda la razón-parecía que este pequeño juego de coqueteo estaba poniéndose interesante-y dígame, su majestad, ¿de dónde es?
GinnaQueen: pues, mi princesa, ya que me lo preguntas tan educadamente, te diré que soy de Boston.
PrincessSwan: vaya, igual que yo, tal vez podríamos encontrarnos alguna vez-mi suerte no podía ir a mejor, una hermosa mujer, de tal vez dos años menos que yo, y viviendo en la misma ciudad que yo habitaba, solo faltaba que fuese sumisa, y estoy segura que cantaría aleluya y bailaría la macarena.
GinnaQueen: si, sería muy lindo poder conocernos cara a cara-era momento de soltar las últimas cartas de mi baraja y apostar a todo o nada-¿y dime preciosa mía, que edad tienes?
PrincessSwan: tengo veinticinco años, aunque nunca acordamos que fuera tuya-tenía carácter, me gustaban las chicas sumisas pero con un poco de carácter.
GinnaQueen: lo siento princesa, pero me encantaría que fueras MI princesa, una chica con su escultural belleza y tu carácter debe tener a más de cien hombre babeando y fantaseando contigo-esta vez tardó más de lo esperado en contestar, pero la respuesta me dejó atónita
PrincessSwan: bueno, podría ser tuya, solo con una condición, que nos encontremos primero para conocernos y ver cómo surge lo nuestro, pero te advierto que soy una chica bastante "difícil"-otra vez no pude evitar relamerme, me la imaginaba con su actitud rebelde, disciplinándola, moldeándola a mi gusto.
GinnaQueen: bien, mi preciosa princesa, solo dime cuando estás libre y donde te apetecería ir a nuestro encuentro, tal vez, después podría hacer tu noche mágica.
PrincessSwan: mmmmm…interesante propuesta, su majestad, te diré que el sábado estoy libre, podríamos encontrarnos en…no se…el café "Angel´s eyes", ¿lo conoces?-claro que lo conocía, mi cafetería favorita, un pequeño recinto oculto y para la alta sociedad, muchas veces haba ido a parar allí para encontrar calma y no ser molestada.
GinnaQueen: muy bien, solo dime la hora, y nos veremos cara a cara, mi bella princesa cisne- no podía verla, pero me podía imaginarla sonrojándose por haberla llamado así.
PrincessSwan: ok, su majestad, nos veremos el sábado en la tarde, a las cuatro, ¿le parece bien?
GinnaQueen: perfecto, yo seré la que no te quite la mirada de encima cuando cruces la puerta de la entrada.
PrincessSwan: y yo me haré la indiferente, sabiendo que me comes con los ojos-no pude evitar soltar una sincera y fuerte carcajada al leer su mensaje-lamento tener que decirle esto su alteza, pero me tengo que ir a trabajar, espero poder seguir hablando con usted después-era increíble, la chica apenas me conocía, pero me quería seguir mensajeando, al parecer había dado con la chica perfecta, solo tenía que jugar bien la baraja, como en el póker, lento, meticuloso y dejar las mejores cartas para el final, haciendo que saliera su lado más perverso y sadomasoquista.
GinnaQueen: ok, princesa, nos veremos luego, si es que te quedan fuerzas después de tu jornada laboral-se desconectó sin siquiera responderme, tendría que darle unas cuantas clases de modales cuando la tuviera en mis manos. Pero aun así estaba ansiosa de que el sábado llegase rápido y pudiera ver y sentir a mi preciosa princesa sobre mi cuerpo, ambas desnudas, saborearla, unirla a mí en mi cama y escucharla gemir y gritar mi nombre.
