Hola nuevamente! Lamento mucho el retraso, pero no tenía mucha inspiración. Quiero darle las gracias a: Dani, Allie, Mariela y Vane por ser las primeras en darme una opinión con respecto al capítulo, fueron de gran ayuda en ese momento. Ahora, sin mas rodeos, les dejo leer. Espero sus RV y si gustan búsquenme en FB: Ness Cullen, o en mi grupo de FB: facebook com / groups / 812541498780504 /
Capítulo 2
El cumpleaños de Bella había terminado bien, se podría decir. Su madre y su hermano la llamaron para saludarla por última vez y la dejaron descansar. Isabella agradecía a que ese día al fin terminara.
Era un nuevo día, no llovía pero se anunciaba una tormenta por la tarde. Bella se despertó de repente y miró su despertador, enojada porque no había sonado y pensando que de no haberse quedado leyendo hasta tarde no se hubiera dormido.
Se levantó de un salto a notar que solo le quedaban unos minutos antes de que la clase empezara. Se dio una ducha rápida, cepilló sus dientes y se puso lo primero que vio. Antes de salir de su casa, fue a la cocina buscando algo rápido de comer, encontró una barra de cereal y la guardó en su mochila.
Condujo el monovolumen lo más rápido y considerablemente seguro que éste le permitía y llegó al instituto justo cuando el timbre sonaba. Se apresuró a estacionar y corrió a clases.
Hoy le tocaba biología. Pidió disculpas al profesor y se sentó en el único asiento disponible.
El profesor comenzó a dar la clase, y Bella trataba de buscar sus apuntes. Su mirada se encontró con la de Edward, su compañero de pupitre por ese día.
–Hola–le dijo ella amablemente. Edward la miraba divertido.
–Hola–dijo él.
– ¿No hablas mucho, no?–le preguntó ella, a la vez que se preguntaba desde cuándo hablaba con su compañero en una clase.
–No… al parecer tu tampoco–le dijo él sonriendo. Bella hizo una mueca.
–Veamos… ¿te gusta Forks?–preguntó ella, si querer quedarse en un momento incómodo de silencio con Edward. ¿Desde cuándo le incomodaba eso?
–Todavía no lo sé, pero sí, me gusta–dijo él mirando fijamente al profesor. Bella frunció el ceño, "que chico mas indeciso" pensó.
– ¿De dónde vienen?
–Alaska, nos mudamos porque mi padre consiguió un puesto de trabajo en el hospital de aquí–respondió el mientras tomaba unos apuntes en su cuaderno. Bella no podía concentrarse en la clase, y en cuanto Edward le dijo aquello recordó el fragmento del libro: "[…] Se mudaron aquí hace dos años, vinieron desde algún lugar de Alaska."
Isabella se quedó pensativa.
–Todos los que estaban en el comedor, contigo… ¿son tus hermanos?–preguntó de repente. Ella rogaba porque así fuera, de esa manera no habría que pensar que los Cullen eran adoptados al igual que los Masen del libro.
Edward la miró de soslayo, ocultando una sonrisa.
–Prácticamente. Mis padres no pueden tener hijos, Alice Emmett y yo somos adoptados, Rosalie y Jasper son gemelos y sobrinos de Esme, sus padres murieron hace unos años y vinieron a vivir con nosotros–respondió el muy serio. A Bella por poco se le cae la mandíbula.
– ¿Conoces a la familia Masen?–le preguntó ella, y sintiéndose idiota por preguntárselo. Edward se giró a mirarla.
–No–respondió el.
–Se parecen mucho a tu familia–dijo ella deseando poder cerrar la boca. No sabía por qué soltaba las cosas así de golpe y quería que la tierra se la tragara.
– ¿Debería decir gracias?–preguntó Edward. El timbre sonó indicando la finalización de la clase y ella le sonrió.
–Te veo luego– dijo y una vez que terminó de acomodar sus cosas se fue a su siguiente clase.
Para mala suerte de Bella, le tocaba gimnasia. Fingió que no se sentía bien y fue al aparcamiento. Se sentó en su camioneta esperando a que la hora terminara, mientras leía su libro.
A la hora del almuerzo, Isabella se encontró con sus compañeros y amigos, seguían hablando sobre su salida a la playa ese fin de semana, todos estaban muy emocionados.
Le sorprendió que Edward no estuviera presente en la mesa con sus hermanos, trató de pasarlo por alto y siguió con sus compañeros.
Jessica y Ángela se levantaron para buscar su comida y Bella las siguió. Estaba hambrienta, todo por no haber desayunado.
– ¿Arte comestible?– Edward la sorprendió al decir esas palabras. Bella lo miró sorprendida. ¿Acaso él había leído Crepúsculo y sabía que ella lo estaba leyendo? Bella pensó que él le estaba jugando una broma, y no le agradaba eso. Lo miró con cara de póker y le siguió la corriente.
–Tus cambios de humor me dan…–Bella miró como la mirada de Edward se relajaba y sus labios comenzaban a formar una sonrisa, ella cambió de opinión. ¿Qué tal si él no estaba leyendo el libro? Edward tenía mucho de Anthony Masen, pero no era él. Edward era un chico más.
– ¿Bella?–la llamó él, devolviéndola a la realidad.
–Emm, nada. Con los chicos iremos a la playa este fin de semana, si quieres venir a divertirte…
– ¿Qué playa?– Bella miraba a Edward como si realmente le estuviera tomando el pelo. ¿O había una audición para hacer la película y él iba a audicionar?
–La Push–dijo ella.
–Mmm…no lo sé, hay mucha gente–dijo él, volteándose para irse. Bella se quedó parada mirando como ese Dios Griego se iba de su vista. ¿Realmente él había citado las palabras del libro? Se dijo a sí misma que en cuanto llegara a su casa, lo leería de nuevo.
El fin de semana había llegado, Bella fue con sus amigos a la playa aunque el clima era horrible e hiciera mucho frío para su gusto.
Para su suerte, unos amigos que ella conocía de la infancia, todavía vivían en la Push y en cuanto la vieron fueron a saludarla, evitando que se aburriera.
–Bella, ha pasado tanto tiempo– le dijo Jacob.
–Lo sé, lamento no haber ido a visitarlos–se disculpó ella.
–No te preocupes, no es que haya ido a visitarte tampoco–le respondió él sonriendo.
–Seguimos siendo mejores amigos, así que no pasa nada supongo– respondió Bella riendo, Jacob también se rió.
–Jacob, ¿conoces a los Masen?–preguntó Bella de repente. En realidad, ella quería preguntarle sobre los Cullen, pero prefería irse por el lado ficticio.
–Mmm, ¿los Masen?–le preguntó él, conteniendo la risa.
–Si… ¿los conoces?–insitió.
–No me digas que también lees Crepúsculo–le dijo él riéndose. Bella le dio un golpe en el brazo.
–No es broma Jacob, y no me refiero a los Masen del libro–dijo ella cruzándose de brazos y mirando al suelo, avergonzada.
–Bella, Lea y Emily están leyendo ese libro, y sí que tiene éxito al parecer–dijo él todavía riendo, pero al ver la cara de Bella dejó de reírse– De acuerdo, no te entiendo… ¿a qué Masen te refieres entonces?
Bella lo miró frunciendo el ceño, no sabía si su amigo la iba a tomar en serio o iba a reírse de ella toda la vida.
– ¿Los Cullen?–preguntó, encogiéndose de hombros. Jacob la miró con cara de no tener idea alguna sobre lo que ella decía.
–¿Qué sucede con los Cullen?–preguntó él tratando de no reírse.
–Jake, no te rías, o el golpe que te daré será el doble de fuerte–le dijo ella molesta.
–No voy a reírme, Bells, lo prometo–dijo él poniendo una mano en su corazón, de forma teatral.
–Bueno…–Bella empezó a dudar de lo que diría. Pero Jake era su mejor amigo, él podría llegar a entenderla…eso, o gritarle a todos que estaba loca– Creo que los Masen del libro están basados en los Cullen de la realidad– dijo ella mirando fijamente los ojos de su amigo.
–Si tú lo dices… espera, ¿crees que yo quedaría bien como el chico lobo? ¡Apuesto a que tu serías una buena protagonista!–Bella se puso furiosa ante el comentario de su amigo.
–¡No, Jacob! ¿Qué sucede contigo? No se trata de eso, sino que los personajes del libro son bastantes similares a…–Jacob la abrazó con uno de sus brazos y la hizo caminar.
–Bella, Bella, Bella… No has cambiado, sigues con esa mente bastante fantasiosa, pero en serio, ¿ni siquiera te gustaría probar el casting?– y luego de eso, Isabella lo golpeó tanto como se lo permitieron sus delgados brazos, aunque Jacob no recibió daño alguno.
Luego de eso, fue a su casa y decidió que lo mejor que podía hacer era dejar de leer ese libro. Subió a su habitación con el libro en las manos y en cuanto llego, se puso de rodillas en el suelo para levantar una de las viejas maderas que ya no estaba muy sujeta al suelo. Muy delicadamente, envolvió el libro para que no se estropeara y lo colocó en el espacio vacío.
–Bien, ahí te vas a quedar. Gracias hermano–dijo finalmente, para colocar todo como estaba y volver a su rutina.
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